miércoles, 13 de marzo de 2019

Dividiendo Correctamente a la Palabra. ¿Por Qué los No-Pentecostales Quieren Censurar al Libro de Los Hechos de los Apóstoles?


Por Elder Ross Drysdale. © Todos los derechos reservados.
Capítulo 21 del Libro “Cuando Sabes Estas Cosas” (If Ye Know These Things)
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2019.

Para ver más capítulos de esta obra, siga estos enlaces:
Capítulo 2Capítulo 4, Capítulo 8Capítulo 9Capítulo 21ExtractoObra Completa en Inglés.

Esta es una respuesta a las críticas que hizo el escritor trinitario Gregory A. Boyd contra la Iglesia del Nombre de Jesús, en su libro "Unicidad Pentecostal y Trinidad" publicado en el idioma inglés en el año de 1992.




¿Por qué los no-pentecostales quieren censurar al libro de Los Hechos?
¿En realidad la salvación no se fundamenta en el libro de Los Hechos?
¿Seremos "llevados por mal camino", o seremos conducidos a Cristo si leemos el libro de Los Hechos?
¿Qué nos pasará?


El Libro de los Hechos - ¿Podemos Confiar en Él?

El Dr. Boyd presenta varios argumentos en contra de la doctrina de las lenguas como evidencia inicial de recibir el Espíritu Santo, la mayoría de los cuales han existido por un tiempo y ahora son bastante obsoletos, ya que han sido probados y devueltos al armario muchas veces. Otros son tan descabezados, que incluso parecen tontos; sin embargo, le responderemos según su insensatez. Además, él presenta el conjunto habitual de afirmaciones contradictorias que señalaremos a nuestros lectores. Pero el argumento en el que Boyd invierte más energía, es en el que se refiere al Libro de los Hechos.

Al ver que en el Libro de Los Hechos se muestra de manera tan abrumadora la evidencia de las lenguas como la señal del bautismo del Espíritu, lo primero que intentan hacer nuestros oponentes es desacreditar a ese libro. Esto lo hacen sutilmente para que nadie se atreva a decir que no es inspirado, pero sí intentando demostrar que no es confiable en manera alguna. ¡Las tácticas disimuladas son la constante que utilizan! ¡Es un trabajo sucio, pero alguien debe hacerlo!

Los modernistas y los liberales, han evitado de manera constante cumplir con los estándares apostólicos, al afirmar que no podemos extraer "doctrina del Libro de los Hechos". Ellos dicen que el libro es "narrativa histórica", por lo que no fue diseñado para enseñar doctrina. Insisten en que debemos ir a las epístolas, y que si algo no se enseña o confirma allí, entonces es altamente sospechoso y debe ser archivado. El Dr. Boyd sigue obedientemente este patrón. Él dice que es "precario en el mejor de los casos, basar cualquier doctrina en el registro histórico de Los Hechos, a menos que esta doctrina se confirme en alguna parte didáctica de las Escrituras" (Boyd, p. 201). Él argumenta que el uso doctrinal de Los Hechos "es realmente erróneo" (Boyd, p. 206), pues "No podemos derivar una prescripción doctrinal o de comportamiento desde una descripción histórica" (Boyd, p. 206). A pesar de que Los Hechos sea un registro de comportamiento, se nos advierte que debemos recordar que Lucas "está escribiendo como un historiador, no como un teólogo sistemático", por lo tanto allí no se debe buscar teología. Parece que el Dr. Boyd no puede controlarse a sí mismo en esta polémica de amputar a Los Hechos, y dice:

"Por lo tanto, si nos fijamos en Los Hechos para que nos enseñe el Evangelio, -cómo debemos ser salvos- estamos obligados a desviarnos, ya que esta obra nunca se escribió con ese propósito". (p. 207).

Según Boyd, si usted fija su vista en Los Hechos va por mal camino, así que según él, la Palabra de Dios le llevará por mal camino. Por ejemplo, según Boyd, cuando en Hechos 16:30 el carcelero de Filipos clamó: -"¿Qué debo hacer para ser salvo?"-, esa debería ser una señal para que cerremos el libro de golpe, porque "estamos obligados a desviarnos". Según Boyd, la respuesta de Pablo: -"Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo"-, ciertamente nos engañará porque no tiene nada que ver con la salvación. Y así el Dr. Boyd nos advierte: ¡Cuidado con esa "prescripción de comportamiento"! Igualmente, según Boyd, cuando en Hechos 22:16 se le dice a Pablo que lave sus pecados invocando el nombre del Señor, debemos descartarlo porque no tiene nada que ver con la salvación. De acuerdo con Boyd, lo que debemos hacer es apresurarnos y correr hacia las epístolas para encontrar un antídoto "didáctico", antes de que nos extraviemos.

De hecho, es extraño que a pesar de que el Dr. Boyd no cree que el libro de Los Hechos enseñe la salvación, lo cita con frecuencia sobre ese tema, ¡y de una manera "didáctica"! En la página 136 dice:

"La insistencia continua en el Nuevo Testamento de que es la fe, y solo la fe lo que salva a una persona, es suficiente para demostrar esto" (p. 136).

A continuación presenta un listado de referencias, de las cuales casi la mitad son del Libro de los Hechos. Estas son Hechos 2:21, Hechos 10:43, Hechos 15:9 y Hechos 16:31. ¡Pero es bastante extraño que las use, cuando según él, ese libro "no fue escrito para ese propósito"! En la parte inferior de la misma página, cita nuevamente a Los Hechos tres veces, para intentar probar que la salvación no está relacionada con el bautismo: Hechos 3:17-26, Hechos 4:8-12 y Hechos 16:31. ¡Y todo esto del libro del cual "estamos obligados a desviarnos" pues no podemos usarlo para descubrir "cómo debemos ser salvos"! ¿Entonces por qué él sí lo usa así? ¿Por qué él no está tratando de desviar a sus lectores, según como confesó que debía hacerse con el Libro de Los Hechos?

Cita a Hechos 20:28, para probar que "en la teología trinitaria" el sufrimiento de Jesús en la cruz es el sufrimiento de Dios (p.187), a pesar de que declara que Lucas "no es un teólogo sistemático" (p. 207). ¡Así que la teología "no sistemática" de Lucas es suficientemente buena cuando el Dr. Boyd la necesita! En la página 137 nos dice que debemos "aprender de Los Hechos" que el Espíritu Santo "a veces se da de manera dramática antes de que los individuos sean bautizados en agua" (Hechos 10:44-48). ¡Así que aquí está derivando una "prescripción doctrinal o de comportamiento" directamente de la descripción histórica! Pero esto es justamente lo que él condena que hagan los creyentes de la Unicidad, argumentando que nuestro "intento de usar Los Hechos de esta manera es realmente erróneo" (p. 206). Es como si él pensara que posee “los derechos de autor” del Libro de los Hechos, pues se lo apropia para sus propios propósitos (teológicos, prescriptivos, de salvación y otros), mientras que le niega a los creyentes unicitarios cualquier derecho a citarlo como apoyo doctrinal. Dice que tal esfuerzo de nuestra parte, solo puede llevar a nada más que "daño y herejía" (p. 209). ¡Oh coherencia, eres una joya rara!


Una Dieta Muy Rica

El Dr. Boyd ha cavado tan profundo, que no tiene más hacia dónde ir sino hacia abajo. Dice que:

"Establecer esta obra como una norma para toda la experiencia de la iglesia, es por lo tanto establecer una dieta muy rica, pero en realidad poco saludable para uno mismo, ya que nada más que daño y herejía puede provenir de tal esfuerzo" (p. 209).

Por lo tanto, según él, el Libro de los Hechos debe ser puesto en cuarentena, no sea que los nuevos conversos se enfermen. Quizás el Dr. Boyd sienta que es necesario ponerle una etiqueta de advertencia al libro, que diga: -"¡Peligro! ¡Cuando este producto se toma en serio, es peligroso para la salud espiritual!"-. No debe maravillarnos que el Dr. Boyd haya seguido el ejemplo de Thomas Jefferson, quien recortó de la Biblia aquellas porciones que él pensó que eran peligrosas. Por eso, Boyd sostiene que alinearse con las prescripciones del Nuevo Testamento que se establecen en Los Hechos, es algo que solo puede ser "dañino" o incluso "herético". Es mucho más "seguro" seguir la dieta moderna, no nutricional, de "creer fácilmente", que dice: “¡Levante su mano!”, “¡simplemente firme una tarjeta!”, “¡tome una decisión!”, “¡acepte a Cristo como su Salvador personal!”, “¡permita que Jesús entre en su corazón!”, etc. “¡No se preocupe por las condiciones, todo está "incondicionalmente garantizado"!”. “¡Solo haga estas cosas y olvídese de esa dieta dañina del Libro de los Hechos!” “¡De cualquier manera ese libro es demasiado rico para usted!” Ese evangelio de las mil y una galletas parece mucho más fácil de digerir, y parece bajar muy suavemente. ¡Pero nosotros los pentecostales no podemos aceptar eso! Admitimos que la dieta de Los Hechos es rica, ya que no se trata de las porciones de la pastelería del neo-evangelicalismo, y por eso nos deleitamos al alimentarnos de la dieta de Los Hechos. Estamos bastante acostumbrados a las riquezas de su bondad (Romanos 2:4). Perseveramos "en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones" (Hechos 2:42).


¿Una Historia Irrepetible?

El Dr. Boyd encuentra que Los Hechos no es deseable incluso como historia. Hasta lo describe como casi sin valor. Por ejemplo, dice:

"De hecho, tan oscuro es el informe objetivo de Lucas, que no nos permite a nosotros inferir el por qué él incluyó estos cuatro relatos en su obra [Hechos Cap. 2 – Los judíos de día de Pentecostés, Cap. 8 – Los Samaritanos, Cap. 10 – Los gentiles en la casa de Cornelio, Cap. 19 – Los discípulos de Juan en Éfeso], en lugar de otras ocurrencias del derramamiento inicial del Espíritu" (p. 208).

Según Boyd, tenemos que "inferir" porque todo es tan "oscuro". También debemos hacer algunas "adivinanzas". En la página 209, nos dice:

"... parece que la mejor conjetura, es que Lucas incluyó sólo estas cuatro ocurrencias del derramamiento del Espíritu, porque no fueron normativas".

Según Boyd, solo tenemos que adivinar. ¡Pero cuál "conjetura" es la que él hace! De acuerdo con Boyd, Lucas registró estas historias de casos del bautismo en el Espíritu, para mostrarnos que no debemos esperar recibir este bautismo. Él dice que solo tenemos ante nosotros unos casos anormales, pero no un ejemplo de lo que es "normativo" cuando alguien recibe el derramamiento inicial del Espíritu. Lo único que debemos hacer ahora, es depender de teólogos como el Dr. Boyd en cuanto a lo que deberíamos esperar, porque  según él, Lucas nos ha "llevado por mal camino" con estos relatos de "cosas raras que son muy espectaculares e inusuales" (p. 209). Según el Dr. Boyd, Lucas deja muchas preguntas "abiertas", y plantea más preguntas que respuestas:

"Quedan abiertas las preguntas del por qué Pedro y Juan tuvieron que venir [a Samaria] en razón a que el Espíritu Santo aún no había venido, del por qué la imposición de manos fue significativa, y del cómo todos supieron que el Espíritu llegó cuando Él finalmente vino" (p. 208).

¡Qué lista de preguntas sin respuesta! Pero esto no debe preocuparnos, porque según Boyd:

"Lucas no estaba tratando de enseñarle a Teófilo que la respuesta a cualquiera de estas preguntas, sea la que sea, era normativa y necesaria para todos los tiempos".

¡Piensa sobre estas cosas que según Boyd no son "necesarias"! Estas cosas incluyen el
"cómo todos supieron que el Espíritu llegó cuando Él finalmente vino", pero según Boyd no debemos caer en estas preocupaciones innecesarias, porque "sea lo que sea" esto no está "relacionado con lo que Lucas quería que aprendiera Teófilo" (p. 209). Si así fuera, entonces uno tendría que preguntarse para qué fue escrito el libro de Los Hechos. ¿Si en verdad no hubiera en él alguna enseñanza acerca de la salvación, y en caso de que creyéramos eso lo que tenemos que hacer es "desviarnos", si el libro en realidad no contiene información que nos permita saber cómo vino el Espíritu porque eso no es necesario, si solo presenta unas pocas "cosas raras" y "muy espectaculares" inmersas en una historia por lo demás "común" y "mundana", y si estas cosas "ciertamente no se vislumbran en el funcionamiento cotidiano de la iglesia", ni como una "norma para toda la experiencia de la iglesia", entonces para qué un libro así? El Dr. Boyd también nos dice que no podemos citarlo ya que eso sería "poco saludable", que no podemos usarlo para buscar la salvación porque nos "llevaría por mal camino", y que desde el punto de vista histórico nos deja en la oscuridad en tantos puntos que a nosotros nos toca "inferir" a fin de  que hagamos "la mejor conjetura" que podamos. Finalmente, el Dr. Boyd corona toda su diatriba ilógica y sin sentido, con la conclusión absolutamente ridícula de que Lucas no respondió a las preguntas que él mismo planteó, pues en caso de haberlo hecho,  "¿qué tipo de pedagogía sería esa?" (p. 208).

Cuando uno lee completo el libro del Dr. Boyd, se hace bastante evidente que de manera repetida él usa al libro de Los Hechos para enseñar doctrina, especialmente la de la salvación, citándolo como autoridad y con frecuencia. Es solo cuando Los Hechos enseña la doctrina pentecostal, con la que él no está de acuerdo, que repentinamente el libro se vuelve para él no-didáctico, insalubre, demasiado rico, no-pertinente, apto para extraviarse, etc. ¡Esta ciertamente es la cuestión!


Contradicciones

Un buen ejemplo de la "obsesión pentecostal" del Dr. Boyd, son sus dos declaraciones mutuamente contradictorias sobre las señales y las maravillas. En la página 204, dice:

"Por lo tanto, los fenómenos sobrenaturales (por ejemplo la profecía, las visiones, las curaciones) que siempre se han asociado con el Espíritu, estarán disponibles después de Pentecostés no solo para uno o dos grandes hombres de Dios, sino para todo el pueblo de Dios" (p. 204).

En otras palabras, los fenómenos sobrenaturales serán normativos para todos los creyentes en la era de la iglesia ¡Qué bien! Pero luego, en la página 209, se contradice completamente cuando escribe:

"Realmente, dado el lapso de tiempo que Lucas busca cubrir con su volumen de Los Hechos, no es sorprendente si tiende a destacar de la historia mundana ordinaria de la iglesia primitiva, aquellas cosas raras que son más espectaculares e inusuales... Pero establecer esta obra como una norma para toda la experiencia de la iglesia, es por lo tanto establecer una dieta muy rica -y poco saludable- para uno mismo".

Así que los fenómenos sobrenaturales que en la página 204 Boyd caracterizó como disponibles "para todo el pueblo de Dios", en la página 209 se vuelven "raros", "inusuales" y "poco saludables" si se consideran "una norma" para todo el pueblo de Dios. ¿Pero por qué esta contradicción? Si uno va a la página 204, los fenómenos sobrenaturales que él dice que están disponibles para todos, son: profecía, visiones, curaciones, dejando completamente por fuera a las lenguas. Entonces, cuando los pentecostales tratan de incluir a las lenguas como un "fenómeno sobrenatural" que también está disponible para todos, su posición cambia repentinamente, y nos dice que ninguna de estas cosas es "normativa", y que de hecho es "poco saludable" esperarlas. ¡Todo estaba bien y era "disponible" hasta que las lenguas se agregaron a la lista! Si las lenguas se incluyen, entonces Boyd ya no tendrá a ninguna de ellas.

Este razonamiento contradictorio es repetido. En la página 202, se describe a la Iglesia poseyendo una unción que "sobrenaturalmente capacita a las personas para llevar a cabo la voluntad de Dios de manera dinámica". Pero en la página 207, cuando las lenguas están bajo consideración, encontramos que son "cosas raras" sacadas de la "historia mundana ordinaria de la iglesia primitiva". ¡Para Boyd, una gente dinámica, sobrenaturalmente ungida y empoderada, produce una historia ordinaria y mundana! ¿Pero cómo se las habrán arreglado para hacerlo? Estimado lector, piense por un momento acerca de esta Iglesia que según Boyd fue "ordinaria" y "mundana". ¿Se acuerda usted de ese incidente "mundano" cuando Pedro y Juan sanaron al cojo que se sentaba a la puerta del Templo? ¿O de aquella reunión de oración "ordinaria" que estremeció toda la casa? ¿Qué hay de esa "mundana" y "ordinaria" resurrección de Dorcas? ¿Y qué del terremoto absolutamente monótono que liberó a Pablo y a Silas de la cárcel? ¡Ojalá que hoy estuviéramos haciendo una historia tan "ordinaria" y "mundana" como esa!


Los Hechos son Para la Doctrina

Cuando el Dr. Boyd y otros, plantean que el Libro de los Hechos no debe usarse con fines doctrinales, en realidad más que enfrentarse contra los creyentes de la Unicidad, se están enfrentando es contra el Espíritu Santo, porque ellos se atreven a contradecir claramente lo que el Espíritu ha dicho acerca de Los Hechos.

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2 Timoteo 3:16).

"Toda la Escritura", que incluye a Los Hechos, "es útil para enseñar". Ahora, ¿a quién le creeremos, al Espíritu Santo o al Dr. Boyd? El Espíritu Santo dice que Los Hechos es útil para adoctrinar, pero el Dr. Boyd dice que es "precario" para la doctrina. Pero toda la Escritura, incluso Los Hechos, es provechosa "para instruir en justicia". ¡Eso tiene que incluir la salvación! Pero el Dr. Boyd vuelve a contradecir al Espíritu Santo, y nos dice que no busquemos "en Los Hechos para que nos enseñe el Evangelio, -cómo debemos ser salvos-", pues si lo hacemos, "estamos obligados a desviarnos" (Boyd, p. 207). Así que mientras el Espíritu Santo nos dice que en Los Hechos podemos encontrar instrucción en justicia, el Dr. Boyd dice que ni siquiera la busquemos para que no nos extraviemos. De nuevo, ¿a quién le creeremos? ¿A la instrucción o al desvío? ¿Cuál nos convendrá?

Desafortunadamente, el Dr. Boyd se coloca en la misma categoría que los modernistas y religiosos liberales cuando dice que es "precario en el mejor de los casos, basar cualquier doctrina en el registro histórico de Los Hechos, a menos que esta doctrina se confirme en alguna parte didáctica de las Escrituras" (Boyd, p. 201). Por lo tanto, él divide a las Escrituras entre aquellas "porciones" que pueden tomarse para la doctrina y aquellas que no se pueden tomar con tal fin. En los círculos liberales, los evangelios y los Hechos que son narraciones históricas, no se consideran confiables para la doctrina, y solo las epístolas son usadas para esto. De hecho, el Dr. Boyd rechaza nuestra enseñanza de la evidencia inicial, porque siente que "no hay evidencia que lo corrobore en las Epístolas..." (p. 209). Pero la doctrina del nacimiento virginal solo se encuentra en las llamadas "porciones narrativas", en este caso en los evangelios, y no es mencionado, confirmado o corroborado alguna vez en las epístolas. ¿Entonces deberíamos clasificar a esta doctrina como "precaria"? Es debido a un razonamiento tan herético como este, que se atreve a dividir a la Biblia en "porciones" doctrinales y no doctrinales, que tantos liberales rechazan abiertamente el Nacimiento Virginal. ¡No está "corroborado"!, dicen. Los neotrinitarios también se inclinan hacia esta dirección. ¡Shirley Guthrie siente que ellos aún se pueden salvar mientras que rechazan la doctrina del nacimiento virginal! ¡Algunos sugieren que Pablo y la iglesia primitiva no conocían esta doctrina! ¡Y estos son parte de los autores que el Dr. Boyd nos recomienda en sus notas al pie! La Biblia nos habla acerca de cómo dividir correctamente la Palabra, pero contiene una advertencia horrenda contra el que reste de ella (Apocalipsis 22:19).


Divisiones del Nuevo Testamento

Dada la posición teológica del Dr. Boyd, es comprensible su oposición hacia el libro de Los Hechos. Todo grupo religioso se siente incómodo con este libro, excepto los pentecostales unicitarios. La razón es porque el Libro de los Hechos es la vara de medir, una pluma divina por la cual deben probarse todas las predicaciones y los "planes" de salvación. Es solamente en el Libro de Hechos que leemos los sermones reales que fueron expuestos por los predicadores del Nuevo Testamento para declarar culpables a los pecadores, y solamente en el Libro de los Hechos observamos lo que los pecadores hicieron realmente para ser salvos. El verdadero patrón se encuentra exclusivamente en el libro de Los Hechos, porque es el informe en el sitio de los acontecimientos.

En el Libro de Los Hechos nunca leemos que los apóstoles le hubieran pedido a alguno que para ser salvo leyera la revista "La Atalaya" o que se preparara para el Armagedón; eso elimina a "los Testigos de Jehová". "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema" (Gálatas 1:9). Los que predican otro evangelio son maldecidos por eso. En el Libro de Los Hechos tampoco leemos que los apóstoles hubieran instruido a alguno para que fuera "bautizado por los muertos" o para que "contrajeron matrimonios celestiales para el tiempo y la eternidad"; esto elimina a los mormones, porque predican otro evangelio y así también están bajo maldición. En Los Hechos, nunca se instruyó a ningún converso para que "guardara el séptimo día" tal como insisten los adventistas; ese es otro evangelio y también están bajo maldición. Y lo que es igualmente significativo, ninguno le dijo a otro que todo lo que tenía que hacer para ser salvo, era "permitir que Jesús entrara en su corazón". Tampoco leemos que los apóstoles hubieran entregado a algunos "tarjetas de decisión" o que le pidieran a la gente que "levantaran una mano". Los apóstoles no supieron nada acerca de este "método simplificado ACC" (aceptar, creer, confesar) y nunca lo predicaron. Ninguno de estos esquemas de "creencia fácil" hechos por el hombre, se atestiguan en el Libro de los Hechos. Son inventos modernos que se arrastran en carros filisteos diseñados para eludir la verdad. No es de extrañar que estos predicadores de "otros evangelios" degraden al Libro de los Hechos. Ahora entendemos el por qué le ordenan a su gente que no lo usen para salvación, para que según ellos, no se extravíen. ¡Cuánta sangre hay en sus manos!

¡Los pentecostales unicitarios son los únicos que se alinean con la divina vara de medir del Libro de Los Hechos! Nos ajustamos a los puntos de referencia antiguos, en lugar de intentar reorganizarlos o eliminarlos. Nos sentimos muy cómodos con el Libro de los Hechos. La predicación del Nuevo Testamento basada en Los Hechos, instruye constantemente a los pecadores a que se arrepientan de sus pecados, sean bautizados en agua en el Nombre de Jesús para la remisión de los pecados y reciban el Bautismo prometido del Espíritu Santo. Este es el mensaje exacto que predican los pentecostales de la unicidad (Hechos 2:38; Hechos 2:4; Hechos 8:36-39; Hechos 10:44-48; Hechos 11:14-18, Hechos 16:14-15; Hechos 16:32- 33; Hechos 19:1-6; Hechos 9:17-18; Hechos 22:16).

Aunque no se dan los detalles de cada relato, y algunos enfatizan en un aspecto más que en otro, el panorama general que surge al considerarlos a todos, es un evangelio de arrepentimiento que siempre estuvo acompañado por el bautismo en agua y una dotación sobrenatural de poder espiritual que se caracterizó por una expresión carismática. Lejos de ser "sin condiciones", como lo sostiene el Dr. Boyd (p. 23), los apóstoles y otros predicadores del Nuevo Testamento establecieron condiciones muy definidas: el arrepentimiento, acompañado por un cambio de estilo de vida (Hechos 19:18-19) y el bautismo en agua en el nombre de Jesús. En realidad, el libro de Los Hechos avergüenza a los que predican "otro evangelio", y ese es el verdadero espíritu que está detrás de comentarios como "esta obra nunca se escribió con ese propósito" (Boyd, p. 207).

Por el contrario, el Libro de Los Hechos fue escrito específicamente para ese propósito de salvación. En realidad, Los Hechos es el único libro del Nuevo Testamento donde podemos aprender lo que debemos hacer para ser salvos (Hechos 2:37; Hechos 16:30). El Dr. Boyd dice que no debemos mirar a Los Hechos para que nos enseñe "cómo debemos ser salvos". Sin embargo, en todo el libro encontramos a personas que claman: -"¿Qué debo hacer para ser salvo?"- ¿Deberíamos ignorar las respuestas que ellos recibieron, porque supuestamente no tienen nada que ver con la salvación? ¡Qué completo insulto para la inteligencia de los lectores de Boyd, debido a esa suposición tan infundada! ¡Quizás ese fenómeno doctrinal se produjo durante el cabeceo a altas horas de la noche en una máquina de escribir! ¡O quizás se sofocó al nacer!


Las Cuatro Divisiones del Nuevo Testamento

El apóstol Pablo nos exhorta a usar bien la Palabra de Verdad (2. Timoteo 2:15). Y el Nuevo Testamento tiene cuatro divisiones principales, que son: Los evangelios, el libro de Los Hechos, las epístolas y el libro del Apocalipsis.


Los Evangelios

Mateo, Marcos, Lucas y Juan, son los cuatro evangelios. Registran la vida y el ministerio de Cristo. Incluyen su nacimiento, su enseñanza, su muerte, sepultura y resurrección. En los últimos capítulos de los evangelios, Cristo derramó su sangre "que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29). Los Evangelios no contienen los requisitos para obtener la Salvación del Nuevo Testamento, porque:

1. Cristo dijo que el arrepentimiento y el perdón de los pecados se predicarían en su nombre a partir de Jerusalén (Lucas 24:47). Esto ocurrió en Hechos 2 en el día de Pentecostés (Hechos 2:38). Por lo tanto, la predicación de la salvación comienza en Los Hechos, no en los Evangelios.

2. El Espíritu no sería dado a los creyentes sino hasta que Cristo fuera glorificado (Juan 7:38-39). Esto también ocurrió en Hechos 2, en el día de Pentecostés.

3. No podía haber perdón de los pecados sino hasta que la sangre de Cristo se derramara y fuera rociada en el propiciatorio del Cielo (Hebreos 9:12; 24-26). Esto ocurrió después de la ascensión de Cristo.

4. El que hizo el Nuevo Testamento (el Nuevo Pacto) tuvo que morir primero, y tuvo que resucitar antes de que el Nuevo Testamento entrara en vigor (Hebreos 9:17). Mientras que Él vivía en la tierra, el Nuevo Testamento no estaba vigente, porque no tenía ninguna fuerza si el testador no moría (Hebreos 9:17). La muerte y resurrección de Cristo solo está narrada en el final de los evangelios. El Nuevo Testamento solo entró en vigencia en el período del Libro de los Hechos, después de la resurrección de Cristo.

De todo esto, queda muy claro que el plan de salvación del Nuevo Testamento, que incluye el perdón de los pecados y la promesa del Espíritu, no pudo comenzar sino hasta que el Testador (Cristo) murió, resucitó, ascendió (al cielo), entró en el tabernáculo celestial, roció el altar y envió a su Espíritu Santo de regreso a la tierra. Por lo tanto, los evangelios apuntan hacia la salvación del Nuevo Testamento, pero no la contienen. No podemos buscar el plan de salvación del Nuevo Testamento en los evangelios, pues primero el Cristo debía morir y derramar su sangre.

Ahora algunos nos preguntarán: -"¿Pero acaso no se perdonaron los pecados de algunas personas en los evangelios?"- ¡Sí, claro que se perdonaron!, pero fue de la misma manera en que fueron perdonados los de la dispensación del Antiguo Testamento. En realidad fueron cubiertos y rodados hacia adelante, hacia a la cruz. Fueron perdonados con miras al sacrificio expiatorio de Cristo. Cuando Jesús derramó su sangre y la aplicó en el cielo, estos pecados fueron cancelados del registro de los libros. En otras palabras, estas personas fueron perdonadas por el crédito o la fe en que el Mesías moriría y pagaría el precio.


El Libro de Los Hechos

Este es el libro correcto para encontrar el verdadero plan de salvación del Nuevo Testamento. Fue escrito y contiene eventos que tuvieron lugar después de que Jesús murió, derramó su sangre y regresó al cielo para conceder su Espíritu a los creyentes. La predicación de la salvación debía comenzar en Jerusalén, y ahí es precisamente donde inicia como lo narra el libro de Los Hechos. En este libro también tenemos el primer sermón cristiano que se predicó sobre el evangelio (Hechos 2:14-39). En él encontramos a los primeros conversos siendo salvos (Hechos 2:41). En él se narra la formación de la primera iglesia cristiana (Hechos 2:42-47). En Los Hechos comienza la salvación, se empieza a predicar y se hace efectiva. Es un informe en el sitio, de cómo fueron salvas las personas de la iglesia del siglo I.

El libro de Los Hechos es el único libro que realmente muestra a las personas siendo salvas en el tiempo del Nuevo Testamento. Por lo cual, en este libro tenemos la manera más segura de evaluar lo que constituye una verdadera experiencia bíblica de salvación completa. 



Las Profecías de Jesús Cumplidas en Los Hechos

En el libro de Los Hechos, es también donde se cumplió la profecía y la comisión de Jesús a los apóstoles, de que "a quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos" (Juan 20:23), pues en este libro vemos que los apóstoles le ordenaron a la gente que se bautizara en el nombre de Jesús para la remisión de los pecados (Hechos 2:38). En el Libro de los Hechos, también se cumple la profecía de Jesús sobre Pedro y la futura iglesia: "Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos" (Mateo 16:18-19). Fue en el día de Pentecostés, como se narra en el libro de Los Hechos, que Pedro se puso de pie con los once (Hechos 2:14), comenzando la construcción de la iglesia con el primer sermón del evangelio completo. También es en Los Hechos, donde vemos que Pedro comenzó a usar las "llaves del reino" al "atar" el mandato del arrepentimiento y el bautismo a las multitudes para "liberarlos" de sus pecados. Pedro usó estas llaves en Los Hechos, y solamente en Los Hechos, para abrir la puerta de salvación a los judíos (Hechos 2:38-39), a los samaritanos (Hechos 8:14-17) y a los gentiles (Hechos 10:34-48).


Hechos – El Libro de Conversión

El libro de Los Hechos, es por lo tanto el libro de "Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados..." (Hechos 3:19). Es el libro que nos informa: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12). Es el libro en el que las personas preguntan "¿Qué debo hacer para ser salvo?" (Hechos 2:37; 16:30), y es el libro en el que los apóstoles les predicaron a las gentes las palabras con las cuales ellos podían ser salvos (Hechos 2:38, 11:14, 16:31). Sin embargo, el Dr. Boyd dice de este libro:

"Por lo tanto, si nos fijamos en Los Hechos para que nos enseñe el Evangelio, -cómo debemos ser salvos- estamos obligados a desviarnos, ya que esta obra nunca se escribió con ese propósito" (p. 207).

¡El lector debe decidir! Personalmente creo que si nos encontramos con los argumentos del Dr. Boyd, es cuando "estamos obligados a desviarnos".


Las Epístolas

Las epístolas son cartas escritas por los apóstoles, principalmente por Pablo, a personas que ya eran salvas. El registro de cómo fueron salvas, está en el libro de Los Hechos. Por ejemplo, Pablo escribió a los efesios y los describió como creyentes ya salvos:

"A los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso… Bendito sea el Dios y Padre… que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo" (Efesios 1:1-3).

Si usted desea saber cómo se salvaron los efesios, el registro está en Hechos 19:1-6. Ellos se arrepintieron, se bautizaron en el nombre de Jesucristo, Pablo les impuso las manos y recibieron el bautismo del Espíritu Santo, hablaron en lenguas y profetizaron. Así que vemos que las epístolas están escritas a personas que ya habían sido salvadas. ¡Sería absurdo para Pablo o para cualquier otro escritor, darles instrucciones sobre cómo ser salvos, cuando ya lo eran! ¿Si yo acabara de ganar las 500 Millas de Indianápolis, tendría que recibir lecciones sobre cómo encender el auto con el que gané? ¿Si un hombre acabara de ganar el campeonato mundial de peso pesado, tendría sentido tratar de enseñarle a usar el saco de boxeo? ¡Por supuesto que no! Del mismo modo, tampoco tiene sentido enseñar que el plan de salvación se encuentra en las epístolas. No es necesario instruir sobre cómo deben ser salvos, a las personas que ya están salvadas, santificadas y sentadas en lugares celestiales con Cristo Jesús. Se les puede instruir sobre lo que deben hacer para mantenerse salvos, o sobre cómo adorar o testificar. Se les puede enseñar acerca de la resurrección, la deidad de Cristo o cómo resolver los problemas de la iglesia. Esto sería comprensible, y esto es, de hecho, exactamente lo que contienen las epístolas: ¡instrucciones para personas que ya eran salvas, sobre cómo vivir la vida cristiana, que fue la vida que adquirieron a través del Libro de los Hechos!

El Dr. Boyd dice que la doctrina debe ser "confirmada en alguna parte didáctica de las Escrituras" (p. 201), por lo que asumimos que se refiere principalmente a las epístolas, ya que él dice que nuestra doctrina de las lenguas como señal de recibir el Espíritu Santo, no tiene "evidencia que se corrobore en las Epístolas" (p. 209). Así que es de las epístolas de donde él quiere que saquemos la doctrina y que renunciemos al libro de Los Hechos. Pero cuando los escritores de la Unicidad enseñan la doctrina de que las mujeres deben tener el cabello largo, la cual es una enseñanza que se encuentra en la Epístola de 1 Corintios capítulo 11, que es una parte didáctica de las Escrituras, el Dr. Boyd no escatima esfuerzos para descartar todo esto catalogándolo como un requisito "cultural" no vinculante para los cristianos. Boyd escribe que "Ya sea que Pablo esté hablando en este pasaje sobre mujeres que usan velos o un peinado particular, o incluso sobre mujeres que tienen el cabello largo, no hay una buena razón para suponer que esto sea algo más que un problema cultural" (p. 226). Según Boyd, "No hay una buena razón para suponer", aunque se encuentra en la inspirada palabra de Dios, se encuentra en una epístola escrita a "todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo" (1 Corintios 1:2), y fue escrita por un apóstol que dijo: "Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor" (1. Corintios 14:37). Pero el consejo del Dr. Boyd, es -“esto solo habla de un problema cultural. Déjelo a un lado y obedézcalo solo si lo desea”-. ¡Si siguiéramos este mismo patrón, podríamos descartar muchas otras cosas! Sobre esta misma base, los homosexuales rechazan la condena que Pablo hace de su estilo de vida: -"¡Fue sólo un problema cultural!"-. Las feministas radicales y los abortistas, aplican la misma interpretación "cultural" a la Biblia, y continúan con sus asesinatos de bebés. Creo que podemos decir que ese argumento "cultural" es el que configura la confianza real que el Dr. Boyd coloca en las epístolas, a las que él llama las "porciones didácticas" de las Escrituras. ¡Para él las epístolas solo son "didácticas" cuando le es conveniente! Solamente las utiliza para "corroborar" lo que él ya quiere "corroborar".

¡En cambio, nosotros los pentecostales apostólicos, obtenemos nuestra Unicidad de los Evangelios, nuestra salvación de los Hechos y nuestra Santidad de las Epístolas! ¡Es por eso que somos del evangelio completo! ¡Y también disfrutamos de nuestra rica dieta!


El libro de Apocalipsis (o Revelación)

El último libro en la división del Nuevo Testamento, es el libro profético de Apocalipsis. Este es un libro escrito en "código apocalíptico" y dirigido originalmente a las "siete iglesias de Asia". En él se despliegan, no solo manifestaciones adicionales de la deidad de Cristo, sino todo el curso de esta era que culminará con el Juicio del Gran Trono Blanco. No contiene instrucciones sobre cómo salvarse, porque que se escribe a personas ya salvadas. Pero sí muestra las recompensas que recibirán los salvados. No debemos buscar el plan de salvación en los cuernos y las cabezas de las bestias que salen del mar y de la tierra. Ese no es el propósito de ese libro.

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