jueves, 23 de abril de 2020

Un Análisis Crítico de La Didajé o Enseñanza de Los Doce Apóstoles


Por Julio César Clavijo Sierra
© 2020. Todos los Derechos Reservados.

Para ver un video que también desarrolla este tema, de clic aquí: Video Sobre La Didajé


La Didajé (o Didaché) es un librito que se ha presentado como La Enseñanza (o la Doctrina) de los Doce Apóstoles, aunque paradójicamente en ninguna parte de su texto se hace referencia a alguno de ellos ni de modo particular ni de modo general. Últimamente algunas personas dentro del catolicismo romano y el protestantismo trinitario, han intentado presentar a la Didajé como una obra apegada a la Biblia y que refleja fielmente las prácticas de la iglesia primitiva, pero al hacer un análisis crítico de esa obra, hallamos que su contenido se aleja en mucho de la verdad bíblica.

Aunque la Didajé es una pequeña obra de solamente unas 5 páginas, está dividida en 16 capítulos, y también se puede considerar dividida en cuatro secciones, a saber:

Capítulos 1-6. Los dos caminos.
Capítulos 7-10. Sección litúrgica y sacramentos.
Capítulos 11-15. Ministros de Dios y falsos ministros.
Capítulo 16. Apostasía de los tiempos finales.


1. LA DIDAJÉ ES UN DOCUMENTO ESPURIO QUE NO FUE ESCRITO POR LOS APÓSTOLES Y MUCHO DE SU CONTENIDO NO PERTENECE AL PRIMER SIGLO

En ninguna de las obras existentes de los siglos 2° y 3°, se halla alguna mención a la Didajé o alguna cita de ella. Esto demuestra que desde el principio la Didajé no fue considerada importante por la Iglesia Cristiana. Para el siglo 4° hallamos dos menciones claras de la Didajé, y una tercera que es dudosa, pero estas solo se dieron para decir que la Didajé no se debía considerar como parte de la Sagrada Escritura.

Eusebio de Cesarea (c. 263 – 340 d.C.), escribió en su Historia Eclesiástica lo siguiente:

“Entre los espurios colóquese el escrito de los Hechos de Pablo, el llamado Pastor y el Apocalipsis de Pedro, y además de éstos, la que se dice Carta de Bernabé y la obra llamada Enseñanzas de los Apóstoles…”. (Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica: 3,25,4; Versión Española de Argimiro Velasco Delgado; Biblioteca de Autores Cristianos). (El énfasis es mío).

Atanasio de Alejandría (c. 296 – 373 d.C.), en su Epístola Festiva, escribió:

“Pero para mayor exactitud agrego esto también, escribiendo por necesidad. Que hay otros libros además de estos que no están incluidos en el Canon, pero que los Padres designaron para que sean leídos por aquellos que se unen a nosotros y que desean recibir instrucción en la palabra de piedad. La Sabiduría de Salomón, y la Sabiduría de Sirach, y Esther, y Judith, y Tobit, y la que se llama la Enseñanza de los Apóstoles, y el Pastor. Pero los primeros, mis hermanos, están incluidos en el Canon, los últimos son [simplemente] leídos; y no hay espacio para mencionar los escritos apócrifos”. (Atanasio de Alejandría, Epístola Festiva 39, 7, http://www.newadvent.org/fathers/2806039.htm). (El énfasis es mío).

Rufino de Aquileya (c.345 – c.410 d.C.), en su Comentario al Símbolo Apostólico, hizo mención a una obra no canónica llamada Los Dos Caminos o El Juicio de Pedro, por lo cual no queda claro que se refiera realmente a la Didajé. Esta es la cita:

“Pero debe saberse que también hay otros libros a los que nuestros padres no llaman canónicos sino eclesiales: es decir Sabiduría, la llamada la Sabiduría de Salomón, y otra Sabiduría llamada la Sabiduría del Hijo de Sirac, que finalmente los latinos llamaron por el título general de Eclesiástico, designando no al autor del libro sino al carácter de la escritura. A la misma clase pertenecen el libro de Tobit, el libro de Judit y los libros de los Macabeos. En el Nuevo Testamento el librito que se llama el Pastor de Hermas, [el] que se llama Los Dos Caminos o el Juicio de Pedro; y todos estos se habrían leído en las Iglesias, pero no se reclamó la confirmación de su doctrina. A los otros escritos los han llamado apócrifos. Estos no se habrían leído en las Iglesias”. (Rufino de Aquileya, Comentario al Símbolo Apostólico,  38. http://www.newadvent.org/fathers/2711.htm). (El énfasis es mío).

Solamente hasta el siglo 9° se vuelve a hallar otra mención a la Didajé, para volver a recalcar que se trata de una obra apócrifa que no hace parte del canon de la Sagrada Escritura. Esta mención se halla en La Estequiometría de Nicéforo de Constantinopla (c.758 – c.828 d.C.), que dice así:

Los Apócrifos del Nuevo Testamento son los siguientes:
1. El Circuito de Pablo: 3600 líneas
2. El Circuito de Pedro: 2750 líneas
3. El Circuito de Juan: 2500 líneas
4. El Circuito de Tomás: 1600 líneas
5. El Evangelio de Tomás: 1300 líneas
6. La Enseñanza (Didajé) de los Apóstoles: 200 líneas
7. Los 32 (libros) de Clemente: 2600 líneas
8. (Escritos) de Ignacio, de Policarpo y de Hermas”.
(Nicéforo de Constantinopla, Estequiometría, Citado en la obra New Testament Apocrypha, pág. 42, Revisado y editado por Wilhelm Schneemelcher, versión inglesa de R. McL. Wilson, Edition publishing by Westminster John Knox Press, 2003). (El énfasis es mío).


2. LA DIDAJÉ NO ES EL ESCRITO DE UN AUTOR, SINO UNA COMPILACIÓN REALIZADA EN UNA FECHA QUE ES DEL TODO INSEGURA, DE MATERIALES ESCRITOS ANTERIORMENTE

Los historiadores coinciden en que Didajé no es la obra de un autor específico, sino que es más bien la compilación de materiales antecesores que fueron recogidos por un compilador al que se le ha llamado el Didajista. Existen muy pocos datos para poder saber la fecha exacta de esa compilación, o el lugar del mundo donde se realizó. Se han propuesto lugares tan distantes como Antioquía, Alejandría o Jerusalén, y fechas de todo el siglo 2° e incluso de principios del siglo 3°.

M. B. Riddle, escribió en su Introducción a la Didajé, en los Padres Antenicenos, que:

Todos los intentos por descubrir al autor, son con nuestra actual falta de datos, necesariamente inútiles. Ni siquiera se puede determinar la región en la que se compuso (...) El documento ha sido asignado a Alejandría, a Antioquía, a Jerusalén; de hecho, muchos otros lugares han sido nombrados (…) La teoría de un origen compuesto también concuerda con esta estimación del documento en su conjunto”. (M. B. Riddle. Introducción a la Didajé, The Ante-Nicene Fathers, Vol VII. Editado por Alexander Roberts. Cover © 2007 Cosimo Inc. Pág. 375). (El énfasis es mío).

El Doctor en Teología, Juan José Ayán Calvo, dice que la Didajé es la obra de un compilador del que nada sabemos, y que cualquiera que sostenga que la Didajé es la obra de un apóstol, se está fundando en arenas movedizas. A continuación su cita:

“Más que de autor de la Didaché habría que hablar de autores por la variedad de materiales de diversas épocas que en ella se han dado cita. Por ello es preferible hablar de un compilador del que nada sabemos y que hemos dado en llamar didachista. […] las diversas hipótesis que ven en él a un apóstol o a un doctor de los que testimonia la Didaché son arenas movedizas”. (Juan José Ayán Calvo, Didaché doctrina apostolorum; epístola del pseudo-Bernabé, p. 70. Citado por Roberto Sánchez Valencia. “De la Heterodoxia a la Ortodoxia. Hacia una Historia Hermenéutica de los Dogmas Nicenos”. Universidad Iberoamericana de México. Pág. 14). (El énfasis es mío).

El historiador Johannes Quasten,  en su obra Patrología Volumen 1, dice:

“La Didaché, en su conjunto, no es una obra coherente, sino una compilación, hecha sin arte, de textos ya existentes. No pasa de ser una colección de normas eclesiásticas que habían estado en uso por algún tiempo y habían adquirido por esto mismo fuerza de ley. Muchas de las contradicciones que ocurren en la Didaché se explicarían suponiendo que el compilador no consiguió dar unidad a los materiales de que disponía. La evidencia interna ayuda más a determinar la fecha en que fue compilada la Didaché. Por su contenido se ve claramente que la obra no data de la era apostólica, pues ya apunta en ella la oposición contra los judíos” (Johannes Quasten, Patrología 1. Tercera Edición. Editorial Católica S.A. Biblioteca de Autores Cristianos, de EDICA, S. A. Madrid 1968, pág. 44). (El énfasis es mío).

Lo más antiguo de la Didajé, y que probablemente fue tomado del siglo 1°, son los capítulos 1-6, donde se mencionan Los Dos Caminos. Estos son llamados en la Didajé los caminos de muerte y de vida. Curiosamente la Epístola de Pseudo-Bernabé, tiene en sus capítulos 17-18 una redacción muy similar a la de los dos caminos de la Didajé, pero se refiere a ellos como los caminos de luz y de oscuridad. Sin duda alguna, el compilador de la Didajé utilizó un material ya existente que sirvió de fuente común para la Didajé y Pseudo-Bernabé, que por la forma en la que está escrito, corresponde a una fuente judía, pues al empezar a pronunciar los proverbios o máximas, utiliza las expresiones “Hijo mío”, y “No hagas esto” o “Haz aquello”. El teólogo Alfonso Ropero Berzosa, en su traducción de las obras de Los Padres Apostólicos, escribió:

“La enseñanza sobre los “dos caminos” aparece también de forma independiente y más abreviada en la Carta de Bernabé, 17-18, por lo que ambos debieron servirse de una fuente común, posiblemente de signo judío”. (Alfonso Ropero, Nota al pie 1, pág. 93, Lo Mejor de los Padres Apostólicos, Editorial CLIE, © 2004). (El énfasis es mío).

Un investigador llamado J. P. AUDET, publicó en Paris en 1958, una crítica de la Didajé, titulada: Instructions des Apôtres (Enseñanza de los Apóstoles).

“Audet dedica una atención muy particular al problema de las fuentes. En lo que se refiere a las relaciones de la Didaché con la Epístola de Bernabé, llega a la misma conclusión que nosotros, a saber: que la Didaché y la Epístola de Bernabé son independientes la una de la otra y que ambas han tomado la doctrina de las Dos Vías directamente de una fuente común de origen judío. Audet es de la opinión de que esta fuente judía está representada en la Doctrina XII Apostolorum, descubierta por J. Schlecht (Friburgo de Br. 1900 y 1901). Para la doctrina de las Dos Vías contenida ya en esta fuente judía, Audet remite a la «Regla de las sectas» de la comunidad de Qumrán, descubierta recientemente.” (Johannes Quasten, Patrología 1. Tercera Edición. Editorial Católica S.A. Biblioteca de Autores Cristianos, de EDICA, S. A. Madrid 1968, pág. 45). (El énfasis es mío).

Dentro de la Didajé, estas situaciones parecen referirse al siglo 2°:


  • La Didajé se refiere repetidamente a pasajes del evangelio de Mateo que no fue escrito antes del 70 d.C., e incluso a Lucas que es posterior. Además el capítulo 16 de la Didajé tiene referencias inconfundibles al libro del Apocalipsis que no fue escrito antes del 96 d.C. 
  • El ágape y la eucaristía (santa cena) todavía se realizaban en una sola celebración (Capítulos 9 y 10). 
  • Se da una importancia muy grande a la congregación y a los profetas, lo que revela un período de transición entre el primitivo sistema de autoridad carismática y la organización jerárquica episcopal que poco a poco fue apareciendo dentro de la iglesia (Capítulos 11-15). 


Una situación que parece referirse a finales del siglo 2° o principios del siglo 3°, es que ya apunta en ella la oposición de la iglesia contra los judíos, a los que llama hipócritas (Capítulo 8).


3. LA DIDAJÉ DESAPARECIÓ PRONTO, LO QUE RATIFICA QUE LA OBRA NO FUE RELEVANTE

M. B. Riddle, habla acerca la irrelevancia de la Didajé en los primeros siglos y de su pronta desaparición, explicando que esta obra no reflejaba las costumbres de la Iglesia Cristiana en general, sino las de un pequeño grupo. Esta es la cita:

“El escritor es de la opinión de que la obra representa, en muchos de estos puntos, solo una fracción muy pequeña de los cristianos durante el siglo II, y que si bien arroja algo de luz sobre los usos de ese período, no puede considerarse como un testimonio autorizado sobre la fe universal y la práctica de los creyentes en la fecha generalmente asignada. Las pocas noticias de ésta y su pronta desaparición, confirman esta posición. La teoría de un origen compuesto también concuerda con esta estimación del documento en su conjunto”. (M. B. Riddle. Introducción a la Didajé, The Ante-Nicene Fathers, Vol VII. Editado por Alexander Roberts. Cover © 2007 Cosimo Inc. Pág. 375). (El énfasis es mío).

Al hablar de las pocas noticias que tenemos de la Didajé, M. B. Riddle se refiere a las escasas dos citas de Eusebio y de Atanasio en el siglo 4°, a la dudosa cita de Rufino que también es del siglo 4°, y a la cita de Nicéforo del siglo 9°, demostrando que por falta de interés, la obra desapareció del dominio público. Esta es la cita:

“Eusebio de Cesarea (m. 340), en el famoso pasaje de su Historia (iii. 25) que trata de los libros canónicos del Nuevo Testamento, nombra entre las obras (νόθοί) "espurias", "la obra llamada Enseñanzas de los Apóstoles" (τών άποστόλων αί λεγόμεγαί δίδαχαί). La forma plural no prohíbe una referencia al trabajo en discusión, ya que Atanasio (m. 373) tiene una información que señala claramente a la misma escritura, en la cual él usa el singular (Epístola Festiva, 39). Rufino (m. 410) habla de una breve obra llamada Los Dos Caminos o El Juicio de Pedro, y este hecho, en vista de los contenidos de la Enseñanza, proporciona uno de los datos más importantes para la discusión crítica. Nicéforo (m. 828) hizo la última mención de la Enseñanza a más de doscientos años antes de que León hiciera esta copia [la copia que actualmente tenemos]”. (M. B. Riddle. Introducción a la Didajé, The Ante-Nicene Fathers, Vol VII. Editado por Alexander Roberts. Cover © 2007 Cosimo Inc. Pág. 373).

El respetado historiador eclesiástico Justo L. González, escribió en Historia del Pensamiento Cristiano, que la Didajé desapareció durante los siglos para ser redescubierta a finales del siglo 19.

“La Didajé o Doctrina de los Doce Apóstoles -el término griego Didajé significa «doctrina» - constituye, sin lugar a dudas, uno de los descubrimientos literarios más importantes de los tiempos modernos. Olvidada durante siglos en antiguas bibliotecas, esta obra fue descubierta en Constantinopla en el año 1873 por el arzobispo Filoteo Briennios. Además de este texto griego descubierto por Briennios, se conservan fragmentos de traducciones al latín, árabe, copto, georgiano y siríaco”. (Justo González, Historia del Pensamiento Cristiano Vol. 1, pág. 67, Editorial Caribe, © 2002). (El énfasis es mío).

Todo esto demuestra que a la Didajé se le ha dado más importancia en este tiempo moderno de la que tuvo en el tiempo antiguo, cuando fue olvidada por ser irrelevante en cuanto a las prácticas cristianas y por ser catalogada como un texto espurio y apócrifo.


4. ES MUY PROBABLE QUE LA COPIA DE LA DIDAJÉ QUE ACTUALMENTE TENEMOS, HAYA SIDO ADULTERADA DE TAL FORMA QUE YA NO REFLEJE LO QUE DECÍA LA DIDAJÉ ORIGINAL

Philotheos Bryennios (1833 –1917), fue un metropolita de Nicomedia, el cual descubrió la Didajé en el año de 1873 dentro del códice Jerosolimitano (Codex Hierosolymitanus). Este códice es del año 1053 y fue elaborado por un escriba llamado el Notario León. De manera tal que hay una diferencia de 900 años entre La Didajé original y la copia que actualmente poseemos. Como no tenemos otras copias contra las cuales compararla, es muy probable que en tantos siglos la copia actual de la Didajé haya sido corrompida con doctrinas católico romanas posteriores, tales como la autorización del bautismo por infusión (7:3) y la enseñanza de la salvación por medio de las indulgencias (es decir por dar dinero a la iglesia) (4:6), y que no refleje la realidad de lo que decía la Didajé original.

El erudito pentecostal unicitario David K. Bernard, escribió lo siguiente:

“Hoy solo existe un manuscrito griego de la Didajé. Fue descubierto en 1873 y tiene fecha de 1056. (También hay algunas referencias a la Didajé en los escritos de los padres de la iglesia, y tenemos un fragmento de una traducción latina del siglo X que contiene muchas variaciones textuales). Aparentemente, los cristianos de los primeros siglos no consideraron este trabajo lo suficientemente importante como para hacer muchas copias de él, circularlo ampliamente o tener mucho cuidado para su preservación (…) Estos comentarios sugieren que el texto contiene muchas interpolaciones. Es probable que se hayan realizado cambios en los aproximadamente novecientos años entre el original y nuestra única copia.” (David K. Bernard, Oneness and Trinity 100-300 A.D., pág. 51-52). (El énfasis es mío).

Por su parte, M. B. Riddle, dijo que:

“Debido a la ausencia de otras copias, no podemos determinar la pureza del texto; pero hay muchas posibilidades de muchas corrupciones menores”. (MB Riddle. Introducción a la Didajé, The Ante-Nicene Fathers, Vol VII. Editado por Alexander Roberts. Cover © 2007 Cosimo Inc. Pág. 375). (El énfasis es mío).

Asimismo, Johannes Quasten hablando acerca del trabajo de J. P. AUDET, dice que Audet sostuvo que la Didajé no fue compilada en un solo momento, sino que existió una Didajé original a la que él llamó D1, luego vino una complementación hecha por varios individuos a la que llamó Didajé 2 o D2, y posteriormente vinieron interpolaciones a las que llamó J. Esta es la cita:

“En su crítica del texto, Audet distingue entre D 1, D 2 y J. En su opinión, D 1 representa la Didaché original, que va de 1 a 11,2. D 2 sería una continuación, obra de los didachistas, y abarca el resto, de 11,3 al final. El interpolador (J) añadió más tarde los pasajes 1,3b – 2,1; 6,2ss 7,2-4 y 13,3.5-7. Las glosas 1,4a y 13,4 provienen de una época más reciente todavía, pero siempre dentro de los primeros siglos”. (Johannes Quasten, Patrología 1. Tercera Edición. Editorial Católica S.A. Biblioteca de Autores Cristianos, de EDICA, S. A. Madrid 1968, pág. 45). (El énfasis es mío).

Pero citando a otro investigador, Johannes Quasten nos dice:

“Sin embargo, E. Peterson ha demostrado (…) que el texto publicado por Bryennios parece ser de fecha más tardía y teológicamente tendencioso”. (Johannes Quasten, Patrología 1. Tercera Edición. Editorial Católica S.A. Biblioteca de Autores Cristianos, de EDICA, S. A. Madrid 1968, pág. 44).


5. LA DIDAJÉ ADICIONA PENSAMIENTOS PRIVADOS A TEXTOS DE LA ESCRITURA, E INCLUSO CONTIENE DOCTRINAS QUE ESTÁN EN CONTRA DE LO QUE ENSEÑA LA SANTA ESCRITURA

La Didajé demuestra que no se apega a la Biblia, pues adiciona pensamientos privados a textos de la Escritura, y además enseña doctrinas que van en contra de la verdad bíblica.

Dentro de los pensamientos privados que se adicionan a ciertos textos de la Escritura, tenemos los siguientes ejemplos:

En Mateo 5:44 vemos a Jesús diciendo esto dentro de su sermón del monte: “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”. Sin embargo en Didajé 1:3, vemos que el Didajista adicionó el ayuno por los enemigos, y además se atrevió a decir que si uno ama a los enemigos nunca tendrá un enemigo. Esta es la cita de Didajé 1:3. “La doctrina de estas palabras es ésta: Bendice a los que te maldicen, y ora por tus enemigos y ayuna por los que te persiguen; porque ¿qué recompensa hay si amas a los que te aman? ¿No hacen lo mismo los gentiles? Pero amad a los que os aborrecen, y no tendréis un enemigo. Aquí el asunto no consiste en si el ayuno es o no una buena práctica (que sí la es si se hace conforme al mandamiento de Dios), sino en que se adicionan cosas a lo que dijo el Señor Jesús. Además, no existe ni una sola garantía de que amar a los que nos aborrecen nos va a librar de tener enemigos. El propio Jesucristo y Esteban (el primer mártir de la iglesia) demostraron con su propia muerte que esto no es así.

En Mateo 6:3-4, Jesucristo dijo: “Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”, pero en Didajé 1:6 hallamos que el Didajista no se contenta con las palabras de Jesucristo e inserta su propio pensamiento al declarar: “Mas en cuanto a esto se dice también: 'Que tus limosnas suden en tus manos hasta que sepas a quién has de dar'”.

Didajé 3:5 dice: “Hijo mío, no mientas, puesto que el mentir lleva al robo. Este es también el pensamiento privado del Didajista, pero no de la Biblia. Solo en algunas ocasiones, podría ser posible que el mentir lleve al robo.

Dentro de las enseñanzas de la Didajé que son contrarias a la Santa Escritura, tenemos las siguientes:

Jesucristo dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15) “y sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5:3). Sin embargo, Didajé 6:2 dice: “Porque si tú puedes llevar todo el yugo del Señor, serás perfecto; pero si no puedes, haz todo lo que puedas. La Biblia no nos manda a vivir un cristianismo a medias, donde cada quien haga lo que le parezca, sino un cristianismo en la plenitud de la obra de Cristo Jesús a nuestro favor. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Romanos 8:14).

La Escritura enseña que todos los cristianos son llamados a ser santos (1 Pedro 1:14-16) ya que sin santidad nadie verá al Señor (Hebreos 12:14), pero la Didajé falla en exhortar a cada creyente a ser un santo, y al contrario lo manda a que día tras día esté buscando a otras personas especiales que sí son santas. Didajé 4:1, dice: “Además, irás en busca, día tras día, de las personas de los santos, para que puedas hallar reposo en sus palabras”.

El moralismo de la Didajé no se enseña dentro la libertad cristiana en el Espíritu, sino que cae en el más profundo legalismo. Así por ejemplo enseña que la distinción entre un cristiano y un hipócrita se da porque los cristianos ayunan en días distintos a los hipócritas, y porque recitan el Padre nuestro tres veces al día. Didajé 8:1 dice: Que vuestros ayunos no sean al tiempo que los hipócritas [los judíos], porque éstos ayunan en el segundo [Lunes] y quinto [Jueves] día de la semana; pero vosotros guardad el ayuno en el cuarto día [Miércoles] y en el de la preparación [Viernes]”. Igualmente Didajé 8:2-3 dice: “2. No oréis como los hipócritas, sino como el Señor ha mandado en su Evangelio, por lo que oraréis así: “Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra; danos hoy nuestro pan cotidiano; y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal; porque tuyo es el poder y la gloria para siempre jamás”. 3. Oraréis así tres veces al día”. En contraste, la Escritura dice:orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu”.  (Efesios 6:18).

La Escritura nos enseña en 1 Pedro 1:18-19: “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”. Sin embargo la Didajé enseña la herejía de las indulgencias, que dice que nosotros nos podemos salvar si damos dinero a la iglesia. Didajé 4:6 dice: “Si adquieres algo por el trabajo de tus manos, da de ello como rescate de tus pecados”.

La Didajé imparte enseñanzas falsas con respecto al bautismo, al exigir que el bautismo sea preferiblemente en agua viva (agua en movimiento) y en agua fría. Incluso exige que el que va a bautizar y el que va a ser bautizado deben ayunar antes del bautismo, y que el que va a ser bautizado debe ayunar uno o dos días antes. Además, deben ayunar todos los demás que puedan. Aún más, la Didajé permite la infusión (el verter agua sobre la cabeza) en tres tiempos, en lugar de la práctica bíblica de sumergir. El capítulo 7 de la Didajé dice: “1. Con respecto al bautismo, bautizaréis de esta manera. Habiendo primero repetido todas estas cosas, os bautizaréis en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo en agua viva (corriente). 2. Pero si no tienes agua corriente, entonces bautízate en otra agua; y si no puedes en agua fría, entonces hazlo en agua caliente. 3. Pero si no tienes ni una ni otra, entonces derrama agua sobre la cabeza tres veces en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. 4. Pero, antes del bautismo, que el que bautiza y el que es bautizado ayunen, y todos los demás que puedan; y ordenarás a aquel que es bautizado que ayune un día o dos antes.

La Escritura nos enseña estas maneras para identificar un falso profeta. Primero, que si un profeta habla en nombre de dioses ajenos, es un profeta falso (Deuteronomio 18:20). Segundo, que si un profeta anuncia algo y no se cumple lo que dijo, es un falso profeta (Deuteronomio 18:22). Tercero, que si un profeta anuncia algo en nombre de Dios y lo anunciado se cumple, pero luego invita al pueblo a adorar a dioses ajenos, es un falso profeta (Deuteronomio 13:1-3). Cuarto, que si un profeta anuncia algo que está en contra de la Palabra de Dios es un profeta falso (Proverbios 30:6; 1 Pedro 4:11).  Sin embargo, la Didajé menciona por lo menos tres maneras antibíblicas de descubrir a un falso profeta. Didajé 11:4-5 dice: “4. Que todo apóstol, cuando venga a vosotros, sea recibido como el Señor; pero no se quedará más de un solo día, o, si es necesario, un segundo día; pero si se queda tres días, es un profeta falso. 5. Y cuando se marche, que el apóstol no reciba otra cosa que pan, hasta que halle cobijo; pero si pide dinero, es un falso profeta (…) 9. Y cada profeta que ordene en el Espíritu que se tienda la mesa, no deberá comer de ella él mismo, si lo hace, es un falso profeta.

La Escritura enseña que el único pecado que no será perdonado es la blasfemia contra el Espíritu Santo (Mateo 12:31; Marcos 3:28-29), pero la Didajé se inventa que el único pecado que no será perdonado es probar o examinar a un profeta. Didajé 11:6-7, dice: “6. Y al profeta que hable en el Espíritu no lo tentéis ni lo examinéis; 7 porque todo pecado será perdonado, pero este pecado no será perdonado”.

La Escritura dice que el Señor ordenó “a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Corintios 9:14), y que “digno es el obrero de su salario” (1 Timoteo 5:18), pero la Didajé va más allá de ese mandamiento del Nuevo Testamento, ordenando que se den a los profetas todas las primicias. Didajé 13:3-4 dice: todas las primicias del producto del lagar y de la era de trilla, de tus bueyes y tus ovejas, se las llevarás y darás como primicias a los profetas; porque son vuestros sacerdotes principales. Pero si no tenéis un profeta, dadlas a los pobres”. En esta porción de la Didajé se aprecia la influencia judía, pues la ley sí exigía dar las primicias a los sacerdotes.

La Didajé también enseña la extraña doctrina de que ningún creyente debe hablar con algún hermano que se haya enemistado con otro, sino solamente hasta que éste se haya arrepentido. Didajé 15:3, dice: “Corregíos los unos a los otros, no en ira, sino en paz, como halláis en el Evangelio; y que ninguno hable a ninguno que se haya enemistado con otro, y que éste no oiga una palabra vuestra hasta que se arrepienta”.

Por si lo anterior fuera poco, los católicos romanos también han intentado reinterpretar algunas porciones de la Didajé, diciendo que enseñan las doctrinas católico romanas del purgatorio y de la confesión auricular, cuando en realidad no lo hacen.

Por ejemplo, han dicho que Didajé 1:5 habla del purgatorio, ya que allí se menciona a un hombre que es puesto en prisión, y que no puede salir de la cárcel sino hasta que haya pagado todo lo que debe. La cita es esta: “Bienaventurado es el que da según el mandamiento; porque es intachable. Ay de aquel que recibe; porque si un hombre recibe teniendo necesidad, no es culpable; pero si no tiene necesidad, dará satisfacción de por qué y cuándo recibió; y siendo puesto en prisión, será examinado con respecto a los actos que ha cometido, y no saldrá de allí hasta que haya devuelto el último cuadrante”. Esa porción de la Didajé alude a Mateo 5:25-26 al que también los católico romanos citan para intentar respaldar su doctrina extrabíblica del purgatorio, pero vemos que tanto Didajé 1:5 como Mateo 5:25-26 están utilizando el ejemplo de una cárcel literal y nunca se refieren a ningún purgatorio en el cual los hombres podrán expiar sus pecados después de muertos a través del sufrimiento.

También han especulado que Didajé 4:14 habla de la confesión auricular (es decir la práctica de contarle los pecados a un sacerdote católico), cuando dice: “En la iglesia confesarás tus transgresiones, y no te dirigirás a orar con una mala conciencia”. Sin embargo, lo que dice la Didajé es que se deben confesar los pecados cuando se esté en la congregación, pero nunca dice que esa confesión se tenga que hacer ante un hombre conforme al rito católico.


6. LA OPOSICIÓN CONTRA LA DOCTRINA BÍBLICA DEL BAUTISMO EN EL NOMBRE DE JESÚS, BAJO EL AMPARO DE UNA AUTORIDAD EXTRABÍBLICA COMO LA DIDAJÉ

La Biblia enseña con absoluta claridad que el bautismo cristiano es en el nombre de Jesús, pero trinitarios tanto del catolicismo romano como del protestantismo, han insinuado que la Didajé sirve de sustento para omitir la invocación del nombre de Jesús en el bautismo. Al hacer esto, ellos niegan la cristalina enseñanza de la Escritura bajo el amparo de una autoridad extrabíblica, que además como ya lo vimos, es bastante cuestionable. Es lamentable ver como los trinitarios confían tanto en escrituras extrabíblicas como la Didajé pero no pueden confiar en lo que enseña la propia Escritura con relación al bautismo.

Por ejemplo, la escritora trinitaria protestante Luisa Jeter de Walker, escribió:

“Los escritos de diversos hombres destacados de la Iglesia primitiva nos prueban que los apóstoles y los pastores de aquellos tiempos bautizaban en el nombre de la Trinidad, y no solo en el nombre de Jesucristo.
Un libro muy antiguo llamado La enseñanza de los apóstoles (Didajé) dice: “Ahora concerniente al bautismo, bautizad de esta manera: después de dar enseñanza en primer lugar de todas estas cosas, bautizad en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Dice también: “El obispo o presbítero debe bautizar de esta manera, conforme a lo que nos mandó el Señor diciendo: ‘Id y haced discípulos en todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo‘” (Luisa Jeter de Walker, ¿Cuál Camino?, pág. 200).

Ante este argumento respondemos, como ya lo hemos demostrado, que la Didajé no fue escrita por ningún hombre destacado de la iglesia primitiva, y que además no se debe hablar de un escritor de la Didajé, sino más bien de un compilador del que no sabemos nada. Incluso también hemos demostrado que la Didajé fue tomada en poca estima por la Iglesia primitiva, y solo aparecen unas referencias a ella en el siglo 4° que la catalogan como una obra espuria y apócrifa. De manera que la señora Luisa Jeter de Walker, nos ha mentido cuando nos ha dicho que la Didajé es la obra de un hombre destacado de la iglesia Primitiva.

De otro lado, la Didajé habla de bautizar EN UN SOLO NOMBRE, en el mismo sentido en el que lo hace Mateo 28:19, y que los apóstoles entendieron como el bautismo en el único nombre de Jesús, pues Jesús es el nombre sobre todo nombre (Filipenses 2:9-11) y el único nombre en el cual hay salvación (Hechos 4:11-12).

De manera similar, el apologista católico José Miguel Arráiz, escribió lo siguiente:

“En la Didaché se encuentra información de valioso interés apologético (…) “Acerca del bautismo, bautizad de esta manera: … bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo… derrama agua en la cabeza tres veces en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo…”. (Didaché 7,1-4). El texto de la Didaché también arroja mucha luz sobre la antigua polémica relacionada a la formula bautismal, sobre si en la Iglesia primitiva se bautizaba sólo en nombre de Jesús como se menciona en Hechos 2,38; 8,16; 10,48; 19,5, o en nombre de la Trinidad como Jesús ordena en Mateo 28,19 (...) cuando en la Escritura se hace referencia al bautismo en nombre de Jesús lo que se hacía era hacer referencia de forma abreviada al bautismo en nombre de la Trinidad”. (José Miguel Arráiz, La Didajé. https://es.catholic.net/op/articulos/58417/cat/1150/la-didaje.html).

Ante este argumento respondemos diciendo que la Didajé 7:2-4 no fue parte de la Didajé original, sino que es una es una porción interpolada con posterioridad al texto, tal como lo demostró J. P. Audet, pues allí se añaden las tardías doctrinas de la efusión en lugar de la inmersión, y del bautismo triple en lugar del bautismo singular de la Escritura (Efesios 4:5). José Miguel Arráiz especula sobre supuesta referencia abreviada de un bautismo en la trinidad, pasando por alto que Los Hechos de los Apóstoles son una obra histórica que da cuenta de los hechos tal y como acontecieron. Los discípulos entendieron claramente que Mateo 28:19 se refiere a UN SOLO NOMBRE SINGULAR, y por eso al tener que pronunciar ese único nombre en el cual hay salvación (Hechos 4:11-12), bautizaron a la gente en el nombre de Jesús.

La Biblia informa que las gentes de todos los linajes y naciones fueron bautizadas en el nombre de Jesús, y por  ende así fueron bautizados los judíos (Hechos 2:38; 2:41; 22:16), los samaritanos (Hechos 8:12; 8:16) y los gentiles en general (Hechos 10:43; 10:48; 15:17; 19:5; Romanos 6:3; 1 Corintios 1:13; 6:11; Gálatas 3:26-27). Toda la Iglesia en general ha sido bautizada en el nombre de Jesús (Santiago 2:7; Lucas 24:47; Mateo 28:19; 1 Corintios 6:11).

Incluso la propia Didajé refuta la especulación trinitaria de que esa obra se refiere a un supuesto dios Trino, pues en Didajé 9:5 hallamos que el bautismo debe ser EN UN NOMBRE que es EL NOMBRE DEL SEÑOR. “Pero que ninguno coma o beba de esta acción de gracias, a menos que haya sido bautizado EN EL NOMBRE DEL SEÑOR, porque respecto a esto también ha dicho el Señor: No deis lo santo a los perros”.


7. LA DIDAJÉ ENSEÑA CLARAMENTE QUE EL ÚNICO DIOS ES EL PADRE, ALEJANDO TODA IDEA TRINITARIA 

La Didajé habla de un solo Dios. “El camino de la vida es éste. Primero, amarás a Dios que te hizo” (1:2).

Ese solo Dios es el Padre y Señor Omnipotente, Creador de todas las cosas  y el dueño del gran nombre; el que nos dio vida eterna por medio de su Hijo. “ʿTú, Señor omnipotente, creaste todas las cosas por amor a tu nombre, y diste comida y bebida a los hombres para que disfrutaran de ellas, y para que pudieran darte gracias a ti; pero a nosotros nos has concedido alimento y bebida espiritual y vida eterna por medio de tu Hijo. Ante todo, te damos gracias porque eres poderoso; tuya es la gloria para siempre jamásʾ” (10:2). “En todo lugar y en todo tiempo ofrecedme un sacrificio puro; porque yo soy un gran rey, dice el Señor, y mi nombre es maravilloso entre las naciones” (14:3).

Como el único Dios es el Padre, las oraciones se dirigen solo a Él, agradeciéndole por la vida y el conocimiento que Él nos ha dado por medio de su Hijo.

“En cuanto a la acción de gracias eucarística, dad gracias de esta manera. Primero, por lo que se refiere a la copa: ʿTe damos gracias, Padre nuestro, por la santa vid de tu hijo David, la cual nos has dado a conocer por medio de tu Hijo Jesús; tuya es la gloria para siempre jamásʾ. Luego, por lo que respecta al pan partido: ʿTe damos gracias, Padre nuestro, por la vida y conocimiento que tú nos has dado a conocer por medio de tu Hijo Jesús; tuya es la gloria para siempre jamásʾ” (9:1-3).

“Después, cuando estéis satisfechos, dad gracias así: ʿTe damos gracias, Padre Santo, por tu santo nombre, porque tú has puesto tu tabernáculo en nuestros corazones, y por el conocimiento y fe e inmortalidad que nos has dado a conocer por medio de tu Hijo Jesús; tuya es la gloria para siempre jamásʾ” (10:1).

Ninguna porción de la Didajé dice alguna vez que existe “un Dios que siendo uno es tres”, o que Dios es una trinidad, por lo cual la Didajé no se puede tomar como sustento de una doctrina que dicha obra no menciona.


No hay comentarios:

Publicar un comentario