jueves, 9 de mayo de 2019

¿En Realidad Jesús Habló Como Hijo en el Antiguo Testamento? – Un Análisis de las Profecías Mesiánicas


Por Steven Ritchie
© 2018. Todos los Derechos Reservados
Traducido y aumentado por Julio César Clavijo Sierra
Más información en www.apostolicchristianfaith.com


Es difícil imaginar cómo un supuesto "Dios el Hijo" podría haber dicho en el Salmo 22:1, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" y cómo un supuesto "Dios el Hijo pre-encarnado" podría haber dicho en el Salmo 22:10, "...Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios". El propio Salmo 22:16 habla del Hijo teniendo perforados sus manos y sus pies, por lo cual sabemos que todas estas declaraciones del Salmo 22, son declaraciones proféticas que no pudieron haber sido cumplidas en el Mesías antes de su engendramiento.

El Niño nacido y el Hijo dado (Isaías 9:6) es llamado "el primogénito entre muchos hermanos" (Romanos 8:29). En el plan profético de Dios, Jesús fue llamado "el primogénito de toda creación" (Colosenses 1:15), "el principio de la creación de Dios"  (Apocalipsis 3:14) y "el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo" (Apocalipsis 13:8), mucho antes de que Él realmente hubiera nacido y hubiera sido asesinado. Del mismo modo, los elegidos de Dios nacimos en el plan profético de Dios, mucho antes de que nuestra creación real tuviera lugar "según nos escogió en Él [o sea en Cristo] antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad" (Efesios 1:4-5).

Esto explica por qué Hebreos 1:6 declara: "Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios".  Si los ángeles de Dios ya estaban adorando al Hijo de Dios en esa condición de Hijo desde toda la eternidad pasada, ¿entonces por qué Dios ordenó a los ángeles que adoraran al Hijo cuando dijo: "Adórenle todos los ángeles de Dios"? La única respuesta sensata, es que los ángeles de Dios no adoraron al Hijo como un Hijo sino hasta que realmente nació en el mundo, porque el Hijo no existió como Hijo hasta que fue concebido dentro de la virgen. Esto explica por qué Dios tuvo que decirles a los ángeles que adoraran al Niño recién nacido y al Hijo dado (Isaías 9:6) luego de que fue concebido y formado dentro de la virgen.

Si enfatizamos en la verdadera humanidad de Cristo como el Hijo del Dios viviente, debemos entender que el que nació como el Hijo dado (Isaías 9:6), preexistió a su nacimiento como el Dios Fuerte y Padre Eterno (Isaías 9:6) antes de que se convirtiera en el Hijo, lo que solo se dio cuando el Espíritu Santo de Dios descendió sobre la virgen (Lucas 1:35) para convertirse en un verdadero hombre como el Niño Jesús. Esto explica por qué Jesús pudo decir a los fariseos, "Antes que Abraham fuese, Yo Soy" (Juan 8:58), por qué Hebreos 1:10 cita al Salmo 102:25 para decir de Jesús, "Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos" (Hebreos 1:10), y por qué el escritor a los Hebreos presenta a Jesús como superior a Moisés, atribuyéndole ser el Dios que hizo todas las cosas. "Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste [o sea Jesús], cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios" (Hebreos 3:3-4). La Escritura enseña que Dios el Padre creó todas las cosas por medio de sus manos. "Ahora pues, Yahvé, Tú eres nuestro Padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros" (Isaías 64:8), por lo cual bíblicamente hablando es insostenible que otra supuesta "persona divina" que no sea el Padre, haya creado todas las cosas actuando como un agente del Padre.

Las Escrituras del Nuevo Testamento, citan a menudo a las Escrituras hebreas para probar que el Hijo no pudo haber hablado como un Hijo antes de su concepción sobrenatural en la virgen y su nacimiento en Belén, ya que en el Salmo 2:7 Dios el Padre le dijo proféticamente a su futuro Hijo: "Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy", y así se cita en Hebreos 1:5. Cuando consideramos el hecho de que Hebreos 1:5 cita al Salmo 2:7 asociándolo con 2 Samuel 7:14 donde Dios el Padre dijo: "Yo le seré a Él padre, y Él me será a mí hijo", nos damos cuenta que el Hijo no pudo ser desde siempre un Hijo engendrado sin principio, porque el Hijo realmente sería engendrado en un día específico. Observe cómo el autor inspirado de Hebreos, conectó al Salmo 2:7 con el engendramiento del Mesías y su introducción en el mundo. Hebreos 1:6, declara: "Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios". Hebreos 1:5 expresa, "Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy", y a continuación dice "y otra vez", para referirse a la relación entre el Padre y el Hijo que comenzó a existir en el futuro profético, añadiendo: "Yo seré a Él Padre, y Él me será a mí Hijo".     

Agustín de Hipona distorsionó el claro significado del Salmo 2:7 y de Hebreos 1:5, al decir que el Hijo fue "eternamente engendrado" en un "día eterno". En su obra Confesiones, Libro 11, Agustín escribió: “Tus años son un día, y tu día no es un cada día, sino un hoy, porque tu hoy no cede el paso al mañana ni sucede al día de ayer. Tu hoy es la eternidad; por eso engendraste coeterno a ti a aquel a quien dijiste: Yo te he engendrado hoy”. (Agustín de Hipona, Confesiones, Libro Undécimo, Traducción de Ángel Custodio Vega Rodríguez. https://www.augustinus.it/spagnolo/confessioni/conf_11.htm). Por lo tanto, los teólogos trinitarios que han seguido las afirmaciones de Agustín, también han deformado el sentido del Salmo 2:7 y Hebreos 1:5.

Los trinitarios son de los peores infractores al momento de leer los textos sagrados, porque leen lo que quieren en lugar de considerar cuidadosamente todo el contexto de cada pasaje en particular. El Salmo 2:7 anuncia la profecía de que Cristo sería engendrado en un día específico del tiempo, y esto se cumplió cuando el Niño Jesús fue engendrado en la virgen María. Sin embargo, para negar esta verdad, Edward Dalcour y otros apologistas trinitarios, han pretendido hacer parecer como sinónimos a dos conceptos totalmente distintos que son "engendramiento" y "resurrección". Para intentar lograr su cometido, han aislado al texto de Hechos 13:33 que cita al Salmo 2, de todo el sermón de Pablo a los judíos de Antioquía de Pisidia (Ver Hechos 13:13-52). El texto de Hechos 13:33 dice: "la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy". Pero Dalcour y otros, tuercen a este texto trocando los conceptos, para decir que esta porción en realidad quiere decir algo así: "la cual Dios ha cumplido… engendrando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he resucitado hoy". No obstante, cuando observamos esta declaración dentro de su contexto, notamos que el apóstol Pablo primeramente identificó a Jesús como el Hijo de Dios profetizado, para luego abordar el hecho de su resurrección. Por lo anterior, es absurdo afirmar que la palabra "engendrado", que en el Salmo 2:7 es el hebreo yalád, significa "la resurrección de Jesús". Veamos a este versículo en una porción más extensa para contextualizar.

Hechos 13:22-35. "(22)…les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero. (23) De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel… (28) Y sin hallar en Él causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matase. (29) Y habiendo cumplido todas las cosas que de Él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. (30) Mas Dios le levantó de los muertos… (32) Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, (33) la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. (34) Y en cuanto a que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo así: Os daré las misericordias fieles de David. (35) Por eso dice también en otro salmo: No permitirás que tu Santo vea corrupción".

Todos los trinitarios han cometido un gran error al torcer el claro significado de la Palabra de Dios, ya que no hay manera de evitar el hecho de que la relación entre el Padre y el Hijo solo empezó después de la concepción en la virgen y el nacimiento del Mesías en Belén. 

Si Hebreos 1:5 no citara a 2 Samuel 7:14 como una profecía acerca de Jesús, los trinitarios podrían afirmar que 2 Samuel 7:14 solo se dirigía a Salomón y no a Cristo. Sin embargo, Hebreos 1:5 demuestra claramente que la relación entre el Padre y el Hijo no pudo haber ocurrido en la eternidad pasada. 2 Samuel 7:14 declara que Dios el Padre dijo: "Yo le seré a Él Padre, y Él me será a mí Hijo".

Hebreos 1:5 cita a 2 Samuel 7:14 como: "Yo seré a Él Padre, y Él me será a mí Hijo". Por lo tanto, Dios el Padre habló proféticamente sobre Salomón antes de que él naciera físicamente, como un tipo del futuro Niño nacido e Hijo dado (Isaías 9:6) que se daría en el futuro profético. Dios claramente habló de su futura relación con su Hijo cuando dijo: "Yo seré a Él Padre, y Él me será a mí hijo". Estas palabras exactas también aparecen en Hebreos 1:5 para mostrar que Jesucristo es el futuro Hijo que tendría un Padre. Por lo tanto, la Escritura misma testifica que la relación entre el Padre y el Hijo no pudo haber comenzado sino hasta después de que la encarnación tuvo lugar.

En Proverbios 30:4, se habla del nombre de Dios el Padre y se pregunta también por el nombre de su Hijo. Esta es otra profecía mesiánica, pues el Hijo siendo un hombre heredó el nombre del Padre (Hebreos 1:4) y dio a conocer ese nombre a todos los hijos de Dios. El Hijo, dijo: "Yo he venido en nombre de mi Padre" (Juan 5:43), y en una oración en su obvia condición de hombre, dijo: "Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún" (Juan 17:26).

De la misma manera, el Salmo 110:1 dice: "Oráculo de Yahvé a mi Señor [Aquí 'Señor' se traduce desde la palabra hebrea 'Adón' = Un Señor/Rey humano], siéntate a mi diestra, hasta que haga a tus enemigos estrado para tus pies". Este oráculo o profecía para el tiempo futuro, se cita en Mateo 22:44 para probar que Dios el Padre ya había hablado desde mucho antes estas palabras sobre su futuro Niño nacido e Hijo dado. Recordemos que Romanos 4:17 dice que Dios "llama las cosas que no son, como si fuesen", y Juan 1:1 dice que la Palabra (o el plan) del Padre ya estaba con Él desde el principio. Sin embargo, el cumplimiento real de esta profecía solo se dio cuando Cristo ascendió al cielo. "Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo" (Hechos 2:33-36). Esta es la gloria a la que se refiere el Hijo en Juan 17:5, cuando oró pidiendo la gloria que tuvo con el Padre antes que el mundo fuese, que se trataba de una gloria en el futuro profético que recibiría cuando resucitara y ascendiera a los cielos, y que incluso prometió compartir con los creyentes (o sea con los demás Hijos), pues dijo: "La gloria que me diste, yo les he dado" (Juan 17:22).

Los estudiosos han notado que muchas profecías mesiánicas fueron dadas con una doble aplicación. Por ejemplo, al principio 2 Samuel 7:14 parece hacer referencia solamente a Salomón, pero Hebreos 1:5 demuestra que también se refiere a Cristo. 2 Samuel 7:14 registra lo que Dios proféticamente dijo acerca de Salomón: "Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo". Pero Hebreos 1:5 dice que Dios el Padre también se refirió a la futura filiación de Cristo Jesús cuando dijo: "Yo seré a Él Padre, y Él me será a mí Hijo".

De la misma manera, el Salmo 8:5-6 parece referirse a la humanidad en general, cuando dice: "Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies". Pero Hebreos 2:6-8 cita al Salmo 8:5-6 para mostrar que este pasaje también se aplica a Jesucristo. "Pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el Hijo del hombre, para que le visites? Le hiciste un poco menor que los ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos; todo lo sujetaste bajo sus pies" (Hebreos 2:6-8). Hebreos 2:9 nos informa claramente que el Salmo 8:5-6 también es una profecía mesiánica. "Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra…".

Aquí podemos ver claramente que el Hijo como Hijo nunca creó nada, porque el Hijo es el hombre Jesucristo que fue preordinado desde antes de los tiempos, desde antes de que la creación física tuviera lugar, para ser puesto en el futuro sobre las obras de las manos del Padre. La Escritura declara que solo el Padre es el Creador. Isaías 64:8, dice: "Ahora pues, Yahvé, tú eres nuestro Padre; nosotros barro, y Tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros". Isaías 44:24, dice: "Así dice Yahvé, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Yahvé, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo". Malaquías 2:10, dice: "¿No tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres?". En cambio del Hijo se dice: "sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir… con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros" (1 Pedro 1:18-20). Como ya vimos, en Efesios 1:4-5, se habla incluso de la preordinación de los salvos por medio del Hijo. "según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad". Por esto, el Hijo es llamado "el principio de la creación de Dios" (Apocalipsis 3:14), aunque el Hijo solo vino a la existencia hasta su engendramiento en la virgen María.

Por lo tanto, Dios habló proféticamente sobre el futuro Niño nacido e Hijo dado (Isaías 9:6), como si ya hubiera sido puesto sobre las obras de las manos del Padre (Salmo 8:5-6), antes de que el Hijo realmente hubiera sido puesto sobre las obras de las manos del Padre durante su segunda venida, debido a que Dios el Padre "llama las cosas que no son, como si fuesen" (Romanos 4:17). Es parte de la naturaleza milagrosa de Dios, el poder hablar de cosas que aún no existen como si ya existieran. Por ejemplo, en Daniel 7:14 se dice que a Aquel que era como un Hijo de hombre, "le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido". Sin embargo, en Apocalipsis 19:15 se muestra que ese dominio solo le será dado a Cristo hasta su segunda venida. "De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y Él las regirá con vara de hierro". Por lo tanto, sabemos que Cristo como el Niño nacido y el Hijo dado, no actuó literalmente ni habló dentro de las Escrituras hebreas.

De la misma manera, el Salmo 22 se refiere claramente al Rey David y a Cristo. Aunque el rey David sintió que Dios lo abandonó en su clamor, encontramos que en el versículo 22:1 David también profetizó acerca de los padecimientos de Cristo en la cruz, cuando escribió: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?", que son palabras que Cristo dijo en la cruz logrando su verdadero cumplimiento, tal como se registra en Mateo 27:46. Por lo tanto, sabemos que el Hijo como Hijo, no habló realmente como un Mesías viviente en las Escrituras hebreas antes de su nacimiento real en Belén.

Ningún pasaje de la Escritura hebrea muestra una supuesta relación amorosa entre el Padre y el Hijo ocurriendo literalmente, porque todas las Escrituras del Antiguo Testamento que muestran al Mesías actuando o hablando, fueron escritas para el cumplimiento profético futuro en el Niño nacido y el Hijo dado. En Juan 17:24 vemos que Jesús oró a su Padre, diciéndole: "porque me has amado desde antes de la fundación del mundo", pero ningún pasaje, ya sea en el Antiguo o en el Nuevo Testamento, dice que el Hijo pudo amar a su Padre antes de que la encarnación tuviera lugar. En Juan 1:18 se dice que el Hijo unigénito (es decir el único Hijo engendrado) está en el seno (Gr. kólpos) del Padre, mostrando que actualmente el Hijo resucitado y glorificado sostiene una relación íntima con el Padre, la cual de manera obvia comenzó cuando el único Hijo fue engendrado en la virgen María como una persona humana, que en esa condición de hombre puede sostener una relación íntima con la única persona divina que es el Padre. Por lo tanto, ningún trinitario puede encontrar una sola porción de la Escritura, desde Génesis hasta Apocalipsis, que le sirva para mostrar que el Padre y el Hijo tuvieron alguna relación real antes de la concepción virginal y el nacimiento de Cristo.

Ningún teólogo o apologista trinitario, ha podido citar un solo ejemplo de las Escrituras hebreas, en el que veamos que el Hijo como Hijo habló realmente como un presunto Mesías pre-encarnado. Tampoco han podido presentar un solo ejemplo, para demostrar que la relación entre el Padre y el Hijo es anterior a la relación entre el Padre y el Hijo que comenzó en la tierra después de que el Hijo nació en Belén. Lo que siempre vemos en las Escrituras del Antiguo Testamento, es que Dios el Padre habló proféticamente acerca de su Hijo, y por lo tanto en anticipación profética habló de amar al futuro Niño que nacería y al futuro Hijo que sería dado (Isaías 9:6). Por lo tanto, las Escrituras inspiradas prueban que el Hijo como Hijo solo pudo hablar como el hombre Jesucristo (Marcos 15:39, Romanos 5:15, 1 Timoteo 2:5), a quien se le concedió por su Padre "el tener vida [humana] en sí mismo" (Juan 5:26), en lugar de tener por siempre una vida eterna en sí mismo antes de su nacimiento. Miqueas 5:2 dice que el origen del que será Señor/Rey en Israel es desde la eternidad, porque el Mesías es producto del plan eterno de Dios a favor del hombre, y porque el Mesías es el mismo Dios eterno manifestado en la carne como un Hombre/Hijo.


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