lunes, 25 de marzo de 2019

El Don Pentecostal del Espíritu Santo con la Señal de las Lenguas


Por Steven Ritchie
© 2019. Todos los Derechos Reservados
Traducido por Julio César Clavijo Sierra
Más información en www.apostolicchristianfaith.com


Los pentecostales obtienen su nombre del día bíblico del Pentecostés, en el que Dios derramó de su Espíritu Santo sobre unos 120 discípulos tal como se informa en el capítulo 2 del libro de Los Hechos. Los pentecostales creen que ese mismo don del Espíritu Santo que se expresó con el hablar en lenguas “según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:4) tal como se recibió por primera vez en la inauguración de la Iglesia del Nuevo Testamento en el día de Pentecostés, todavía se promete para todos los verdaderos creyentes de los últimos días, incluso hasta la segunda venida de Jesucristo. 

 
El Día de Pentecostés, El Nacimiento de la Iglesia del Nuevo Testamento

Es de gran importancia que Dios haya hecho esperar a sus discípulos hasta el día de Pentecostés para recibir la nueva experiencia del nacimiento “del agua y del Espíritu” (Juan 3:5). Pentecostés significa literalmente cincuenta. En las Escrituras, el número cincuenta se usa para representar simbólicamente la libertad como en el año del Jubileo. Cada quincuagésimo año los esclavos debían ser liberados, las deudas debían ser canceladas y la libertad debía ser proclamada en toda la tierra (Levítico 25, 27). Pablo escribió: “... donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17).

Además, fue en Pentecostés que Israel recibió por primera vez la Ley de Dios en el Monte Sinaí, apenas cincuenta días después de celebrar la Pascua en su salida de Egipto. De la misma manera, los discípulos del Nuevo Testamento recibieron el Espíritu Santo en Pentecostés para escribir sus leyes en sus corazones, justo cincuenta días después de la Pascua cuando ocurrió la muerte de Cristo. Por lo tanto, la Ley fue dada físicamente en el primer Día de Pentecostés del Antiguo Pacto, como un tipo de lo que vendría cuando la Ley se otorgara espiritualmente en el Día del Pentecostés del Nuevo Pacto. ¡Grande y maravillosa es la sabiduría de Dios, quien ideó una salvación tan grande para su pueblo!

“Pero este es el pacto que haré… dice Yahvé: DARÉ MI LEY EN SU MENTE, Y LA ESCRIBIRÉ EN SU CORAZÓN”. (Jeremías 31:33).

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y PONDRÉ DENTRO DE VOSOTROS MI ESPÍRITU, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”. (Ezequiel 36:26-27).

Los judíos siempre se han referido al Día de Pentecostés como “La fiesta de la entrega de la ley” o “El cumpleaños del judaísmo”. Del mismo modo, el Día de Pentecostés habla a los creyentes del Nuevo Testamento como el primer día del anuncio de “La Ley de Libertad” (Ver Santiago 1:25) y el cumpleaños de la Iglesia del Nuevo Testamento.
 
Pentecostés se conocía como “La fiesta de la cosecha” (Ver Éxodo 23:16; 34:22), es decir de la “cosecha de trigo”. Espiritualmente hablando, Pentecostés denota un momento de celebración y gran alegría por la gran cosecha de almas humanas que dieron nacimiento a la Iglesia del Nuevo Testamento.


La Necesidad de Recibir el Espíritu Santo con la Señal de las Lenguas
 
El profeta Isaías habló de la promesa del Espíritu Santo cuando profetizó en Isaías 28:9-12:

“¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿A los arrancados de los pechos? Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales Él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír” (Isaías 28:9-12).

Cuando comparamos la profecía de Isaías con las palabras de Jesús en Mateo 11:28-29, encontramos una maravillosa correlación de las Escrituras. Jesús es el que causa “EL REPOSO AL CANSADO” a través de la experiencia sobrenatural de hablar en lengua de tartamudos y en extraña lengua.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y HALLARÉIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS” (Mateo 11:28-29).

El reposo y refrigerio de Dios, hablando a su pueblo con lengua de tartamudos y una lengua extraña, es consistente con la descripción de Jesús acerca del nacimiento del Espíritu en Juan 3:5-8:

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios… No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. EL VIENTO sopla de donde quiere, Y OYES SU SONIDO; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; ASÍ ES TODO AQUEL QUE ES NACIDO DEL ESPÍRITU” (Juan 3:5-8).

La palabra griega original, que se traduce como “viento”, es pneuma. La palabra pneuma significa literalmente “Espíritu”, “viento” o “aliento”. En todos los demás lugares del Nuevo Testamento donde aparece la palabra pneuma, se ha traducido al español como “Espíritu”, excepto en este caso. En el Griego Enfático Interlineal (Emphatic Greek Diaglott), se encuentra una traducción más consistente y literal del griego, que en Juan 3:8 dice: “El Espíritu respira (pneuma) donde quiere, y OYES SU VOZ... ASÍ ES CON TODOS LOS QUE NACEN DEL ESPÍRITU”.

La Biblia Interlineal de J. P. Green (que es consistente con la mayoría de las demás palabras literales del Interlineal) presenta así a Juan 3:8: “El Espíritu respira donde desea, y OYES SU VOZ pero no sabes de dónde viene ni adónde va. ASÍ SON TODOS LOS QUE HAN RECIBIDO EL NACIMIENTO DEL ESPÍRITU”.

¿De qué habló Jesús cuando dijo que “el Espíritu respira... y oyes su voz”? Sin duda alguna no está hablando de un creyente que hace una confesión verbal de fe. De esto no se puede decir que sea la Voz del Espíritu. Hay algo más de lo que Jesús está hablando, y que deben experimentar todos los que reciben el nacimiento del Espíritu. El único fenómeno sobrenatural que se encuentra en la Biblia, en el que vemos que el Espíritu de Dios sopla o respira sobre su pueblo, y le permite escuchar a la gente el sonido o la voz del Espíritu, es el hablar en otras lenguas según como el Espíritu dé la expresión.

Hechos 2:1-4 dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.

En el día de Pentecostés, los primeros creyentes en Jesús escucharon el sonido de “un viento recio que soplaba” (Hechos 2:2), que obviamente era una señal sobrenatural de que el Espíritu de Dios estaba antropomórficamente respirando la presencia de su Espíritu en sus seguidores. Luego los versículos siguientes dicen: “y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:3-4).

Aquí encontramos que el Espíritu de Dios “respiró” o “sopló” su Divina Presencia sobre los creyentes, y que la voz del Espíritu se escuchó cuando los creyentes comenzaron a hablar en otras lenguas “según el Espíritu les daba que hablasen”. Fue el Espíritu quien les dio la expresión, por lo que sabemos que el Espíritu Santo de Dios vino a habitar en ellos y habló a través de sus discípulos. Por lo tanto, podemos vincular claramente a “la voz del Espíritu” que se escuchó, con el momento cuando los creyentes del Nuevo Testamento recibieron el nuevo nacimiento del Espíritu en el Día de Pentecostés.

El Espíritu respira (pneuma) donde quiere, y OYES SU VOZ... ASÍ ES CON TODOS LOS QUE NACEN DEL ESPÍRITU”. (Juan 3:8, Griego Enfático Interlineal - Emphatic Greek Diaglott)

“El Espíritu respira donde desea, y OYES SU VOZ pero no sabes de dónde viene ni adónde va. ASÍ SON TODOS LOS QUE HAN RECIBIDO EL NACIMIENTO DEL ESPÍRITU”. (Juan 3:8, La Biblia Interlineal de J. P. Green).

Jesús declaró en Marcos 16:17 que una de las señales que seguirán a los que verdaderamente creen en Cristo como las Escrituras lo han dicho, es que "HABLARÁN NUEVAS LENGUAS".

“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas” (Marcos 16:17).

Posteriormente, Pedro le informó a los hermanos judíos que un ángel le dijo a Cornelio acerca de Pedro, que “ÉL TE HABLARÁ PALABRAS POR LAS CUALES SERÁS SALVO TÚ, Y TODA TU CASA” (Hechos 11:14).     

Cornelio y aquellos que estaban con él obedecieron las instrucciones del ángel y enviaron por Pedro, quien les predicó la salvación a través del creer en el nombre de Jesucristo.

Hechos 10:43-47 nos da el siguiente relato de la conversión de Cornelio, su familia y su cohorte:

“De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, EL ESPÍRITU SANTO CAYÓ SOBRE TODOS LOS QUE OÍAN EL DISCURSO. Y los fieles de la circuncisión (los judíos) que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que TAMBIÉN SOBRE LOS GENTILES SE DERRAMASE EL DON DEL ESPÍRITU SANTO. PORQUE LOS OÍAN QUE HABLABAN EN LENGUAS, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados ESTOS QUE HAN RECIBIDO EL ESPÍRITU SANTO también como nosotros?” (Hechos 10:43-47).

Hallamos que los judíos supieron que los gentiles romanos habían recibido el don del Espíritu Santo porque los oyeron hablar en lenguas. En el relato de conversión de los gentiles romanos, no hay nada que justifique la creencia de que ellos recibieron el nuevo nacimiento del Espíritu antes de que recibieran el don del Espíritu Santo. Entonces, ¿cómo fue que los judíos creyentes que habían venido con Pedro, supieron que los gentiles habían recibido el don del Espíritu Santo? La única respuesta bíblica que es consistente con la declaración de Jesús de que “El Espíritu respira donde quiere, y oyes su voz… así es con todos los que nacen del Espíritu”, es cuando “comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:4). Por lo tanto, no puede haber duda de que los judíos creyentes quedaron convencidos de que los gentiles habían recibido el Espíritu Santo cuando los oyeron hablar en lenguas y magnificar a Dios. Los cristianos creyentes en la Biblia deben tener la misma fe en las palabras de Jesús y en la Biblia, y así cuando crean en el Señor Jesucristo, recibirán el mismo don que Dios les dio a los apóstoles y a los primeros conversos judíos y gentiles.

Aquellos que dicen que una sola confesión verbal hace que uno automáticamente reciba el Espíritu Santo, deben preguntarse por qué la Biblia guarda silencio acerca de tal creencia. Las Escrituras dicen que un creyente debe arrepentirse, ser bautizado y recibir el don del Espíritu Santo (Hechos 2:28). Cuando comparamos Hechos 2:38 con Hechos 8:12-16, encontramos que los creyentes samaritanos fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús, pero no recibieron el Espíritu Santo hasta que Pedro y Juan bajaron de Jerusalén.

“los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo” (Hechos 8:15-17).

Las Escrituras inspiradas no dicen que en el momento en que uno cree recibe automáticamente el Espíritu Santo. Las Escrituras declaran rotundamente que todos los que legalmente entran al Reino de Dios, deben arrepentirse, ser bautizados y recibir el don del Espíritu Santo. Esto concuerda con las propias palabras de Jesús que se encuentran en Lucas 11:5-13.

“Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes… Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo POR SU PERSISTENCIA se levantará y le dará todo lo que necesite. Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá… Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:5-13).

El contexto de Lucas capítulo once, indica que una confesión de Jesucristo como Señor o el arrepentimiento, no imparten automáticamente el Espíritu Santo. Jesús instruyó a sus seguidores para que tuvieran fe y persistencia en pedirle a Dios su Padre el don del Espíritu Santo, lo que implica que recibir el don del Espíritu no viene automáticamente por una oración de arrepentimiento.

La enseñanza del apóstol Pablo, confirma que recibir el don del Espíritu Santo no se imparte automáticamente a través de la fe y del arrepentimiento, porque nuestra fe en Jesucristo se demuestra cuando creemos y somos bautizados en su nombre. (Marcos 16:16, “El que creyere y fuere bautizado será salvo”).

“Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿RECIBISTEIS EL ESPÍRITU SANTO CUANDO CREÍSTEIS? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban” (Hechos 19:1-6).

De acuerdo con Hechos 19, no puede haber duda de que es posible creer en Jesús sin haber recibido el Espíritu Santo. Los efesios que eran discípulos de Juan el Bautista, habían creído en Cristo hasta tal punto que disciplinaron sus vidas según el conocimiento que habían recibido acerca de Cristo por parte de Juan el Bautista. Las Escrituras no habrían llamado “discípulos” a los creyentes de Éfeso si éstos no se hubieran arrepentido y se hubieran adherido a las enseñanzas del discipulado de Juan. Por lo tanto, ellos previamente debieron arrepentirse de sus pecados antes de ser bautizados en el bautismo de Juan.

Pablo abordó dos cosas que los discípulos de Éfeso necesitaban para la salvación. Pablo los dirigió al bautismo en agua en el nombre de Jesucristo y a recibir el bautismo del Espíritu Santo. Debemos entender que el libro de Hechos es el único libro del Nuevo Testamento que nos da un relato histórico real, textualmente palabra por palabra, donde las personas fueron realmente salvas bajo la predicación apostólica. Al igual que en los cuatro evangelios, cada relato del libro de Los Hechos no siempre explica cada detalle de cada evento histórico. Por lo tanto, debemos examinar cuidadosamente cada relato de conversión hallado en el libro de Los Hechos, y compararlos juntos para descubrir todo lo que debemos hacer para recibir la salvación completa del Nuevo Testamento.

Por ejemplo, Hechos capítulo ocho no declara directamente que los samaritanos hablaron en lenguas como evidencia de haber recibido el Espíritu Santo. Sin embargo, el contexto lo exige.

“Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos PARA QUE RECIBIESEN EL ESPÍRITU SANTO; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero” (Hechos 8:14-18).

Note que la gente de Samaria había recibido la palabra de Dios y había sido bautizada en agua, pero el Espíritu Santo todavía “no había descendido sobre ninguno de ellos”. El contexto de Hechos 8:14-18, demuestra que luego se contó con evidencia absoluta que probó que los samaritanos recibieron el Espíritu Santo, al igual que hubo evidencia absoluta en otros de los relatos de conversión hallados en el libro de Los Hechos. Felipe el evangelista podría haberles dicho fácilmente: “repita las siguientes palabras de esta confesión de fe” y les podría haber dicho que al hacer esa confesión ya habían recibido el Espíritu Santo. Sin embargo, ninguna redacción en las Escrituras da lugar a la creencia de que uno ha recibido el Espíritu Santo sin la señal inicial de hablar en lenguas. Simón el hechicero, no hubiera ofrecido dinero si todo consistiera en repetir una oración, y si la sola confesión verbal trajera consigo el recibimiento del Espíritu Santo.

El Espíritu respira donde desea, y OYES SU VOZ pero no sabes de dónde viene ni adónde va. ASÍ SON TODOS LOS QUE HAN RECIBIDO EL NACIMIENTO DEL ESPÍRITU”. (Juan 3:8, La Biblia Interlineal de J. P. Green).

Todo aquel que verdaderamente haya nacido del Espíritu, habrá contado con la experiencia de que el Espíritu de Dios habrá respirado o soplado su presencia divina sobre ellos, y ellos habrán escuchado su voz (la Voz del Espíritu) por medio del hablar en lenguas según como el Espíritu les haya dado la expresión, tal como lo hicieron los primeros creyentes del Nuevo Testamento en el día de Pentecostés, cuando ocurrió el nacimiento oficial de la Iglesia del Nuevo Testamento (Lucas 24:47-49; Hechos 1:8; Hechos 2:1-4).


El Evangelio de Salvación Completo

De ninguna manera estamos sugiriendo que nosotros no llegamos  a ser salvos por gracia a través de la fe. La fe y la gracia son vitales para la salvación, pero enseñar que la fe y la gracia excluyen del plan de salvación al arrepentimiento, al bautismo en agua en el nombre de Jesús y al bautismo del Espíritu Santo, no está fundamentado en las Escrituras.

Santiago dijo en su epístola: “¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan” (Santiago 2:19 – NVI).   

Romanos 10:16 dice: “Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?”

Hechos 6:7 dice: “…también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe”.

La verdadera creencia lo llevará a uno a creer en Cristo tal como lo ha proclamado la Escritura, para que broten desde nuestro interior Ríos de Agua Viva, los cuales se refieren al Espíritu que reciben los que creen en Él (Juan 7:37-38).

La fe genuina en Cristo, nos impulsará a obedecer todo el mensaje del evangelio de arrepentimiento y remisión de pecados a través de la fe en el nombre de Jesús. (Hechos 2:38 – “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Lucas 24:47 – “y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones”). Por lo tanto, la verdadera fe bíblica conduce al verdadero arrepentimiento, al verdadero bautismo en agua y al verdadero bautismo en el Espíritu.

En ninguna parte la Biblia se da crédito a la noción de que la sola creencia o la sola confesión es la salvación completa. Mientras que las Escrituras afirman que la creencia y la confesión son requisitos que nos llevan a la salvación completa, una mera profesión de fe no es la salvación completa en sí misma.

“que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:9-10).

Romanos 10:10 no dice que la confesión es la salvación completa; lo que dice es que la confesión es para salvación.

No hay desarmonía entre las Escrituras que hablan de la necesidad de creer, de la gracia y de la confesión; con las Escrituras de Juan 3:3-5 que hablan de la necesidad de nacer del agua y del Espíritu.

Hebreos 6:1-2 (NVI) dice: “…los fundamentos, tales como el arrepentimiento de las obras que conducen a la muerte, la fe en Dios, 2 la instrucción sobre bautismos, la imposición de manos, la resurrección de los muertos y el juicio eterno”.

Hebreos 6:1-2, declara que la Iglesia de Jesucristo está construida sobre la doctrina fundamental de los BAUTISMOS, es decir, el de agua y el del Espíritu. Hebreos 6:1-2 enumera la fe en Dios, el arrepentimiento de las obras que conducen a la muerte, y la creencia en la resurrección, que son todas necesarias para la salvación, porque nadie puede ser salvo sin una fe genuina hacia Dios (lo que incluye la fe en Cristo como Emanuel, Dios con nosotros en una existencia humana plena), el arrepentimiento y una creencia genuina en la resurrección de Jesucristo. Por lo tanto, al igual que son necesarios para la salvación la fe en Dios, el arrepentimiento y la fe en la resurrección, también es necesaria para la salvación la doctrina de los bautismos (es decir, el del agua y el del espíritu).

El capítulo seis de Hebreos, no establece la doctrina del bautismo (singular), sino que dice la doctrina de los BAUTISMOS (plural), lo que significa que hay más de una clase de bautismo. El Nuevo Testamento solo habla de dos bautismos, uno del agua y otro del Espíritu. Por lo tanto, ambos son necesarios y deben recibirlos todos los verdaderos creyentes.


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