jueves, 28 de febrero de 2019

¿Es Jesús el Arcángel Miguel Como lo Afirman los “Testigos de Jehová”?


Autor: Juan Diego Correa Mosquera.
© 2019, Todos los Derechos Reservados.


El grupo religioso conocido como los “Testigos de Jehová”, sostiene que Jesucristo es el arcángel Miguel, y que “Miguel” es otro nombre para Jesucristo.

En el libro “¿Qué Enseña Realmente la Biblia?”, en las páginas 218-219, ellos argumentan que Jesús es el nombre que el Hijo de Dios tuvo mientras estuvo en la tierra, pero que en el cielo él es llamado Miguel. Veamos:

“Antes de nada, recordemos que algunas personas tienen más de un nombre. Por ejemplo, a Jacob, que fue cabeza de una gran familia, también se le conoció como Israel, y al apóstol Pedro, como Simón (Génesis 49:1, 2; Mateo 10:2). De igual modo, la Biblia contiene indicaciones de que Miguel es otro nombre que recibe Jesucristo tanto antes de venir a la Tierra como después de regresar al cielo… 

Arcángel. La Palabra de Dios presenta a Miguel como “el arcángel” (Judas 9). Este término significa “ángel principal”. Notamos que a Miguel se le llama el arcángel, lo que da a entender que solo hay uno de estos ángeles. De hecho, la Biblia nunca emplea la palabra “arcángel” en plural, sino siempre en singular. Además, Jesús aparece relacionado con la labor de arcángel. Así lo vemos en 1 Tesalonicenses 4:16, donde se indica lo que hará el resucitado Jesucristo: “El Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel”. Este pasaje dice que Jesús hablará con voz de arcángel. Por lo tanto, da a entender que el propio Jesús es el arcángel Miguel”. [1]  (El énfasis es añadido).


La Biblia Nunca ha Indicado que “Miguel” sea Otro Nombre para Jesucristo

El Diccionario Bíblico de Nelson, nos dice que “Miguel” significa “¿Quién como Dios?”. Es el “Nombre del → ARCÁNGEL que también se llama «vuestro príncipe» en Dn 10.21 y «principal príncipe» en Dn 10.13. Posiblemente sea el mismo «príncipe» de Dn 8.11. En la literatura extracanónica del Antiguo Testamento se le representa como mediador y dador de la Ley. En el Nuevo Testamento se le menciona dos veces. Judas 9 lo presenta como protector del cuerpo de Moisés y Ap 12.7–9 como el defensor de Israel contra el dragón, o Satanás, en los últimos días”. [2]

El Diccionario Bíblico de Nelson, también dice que Arcángel significa “ángel principal”. “Término que aparece dos veces en la Biblia: 1 Ts 4.16; Jud 9. Según Dn 10.13, 20, hay ángeles que velan sobre ciertas naciones, a los cuales se les llama «príncipes» y se les asignan misiones especiales. Miguel, el arcángel protector de Israel (Dn 12.1; Ap 12.7–9), es «uno de los principales príncipes» (Dn 10.13)”. [3]

En contraste con la posición de “Los Testigos de Jehová”, la Biblia nunca aplica el nombre de “Miguel” a nuestro Señor Jesucristo, ni antes de la encarnación ni después de su ascensión. No existe un solo texto bíblico que afirme textualmente que “Miguel” sea otro nombre aplicado a Jesucristo. Es más, Jesucristo nunca se identificó a sí mismo como el arcángel Miguel y tampoco vemos a los apóstoles o a los profetas haciendo tal afirmación; por ende, esta es una idea ajena a las Escrituras.

No obstante, la Biblia sí hace mención de algunos nombres que son aplicados a Jesucristo para revelar algo de lo que Él es. Por ejemplo, en Mateo 1:21-23, se le llama por el nombre de “EMANUEL”, que significa: “DIOS CON NOSOTROS”, demostrando que Él es la manifestación (o la revelación) del único Jehová Dios en la carne, y que Él es la imagen del Dios invisible (1ª Timoteo 3:15-16; Colosenses 1:15; Hebreos 1:1-3).

En Apocalipsis 19:13 se le llama por el nombre de “EL VERBO DE DIOS”, haciendo referencia a que Él es la Palabra (el logos) de Dios hecho carne (Juan 1:1-3, 14), el Verbo de Vida que se nos manifestó, siendo el Verdadero Dios y la Vida Eterna (1ª Juan 1:1-2; 5:20). Jesús como el Verbo, es el plan maestro de redención que Dios trazó a favor de la humanidad desde el principio (Colosenses 1:15-16; 1ª Pedro 1:19-20).

En Apocalipsis 19:16, Jesús es llamado “REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES”.

El texto de Isaías 9:6 hace alusión de manera profética a algunos nombres del Mesías, tales como: “ADMIRABLE”, “CONSEJERO”, “DIOS FUERTE”, “PADRE ETERNO” y “PRÍNCIPE DE PAZ”. Todo esto revela la identidad del Mesías como Jehová Dios manifestado en carne, es decir como el Padre Jehová que vino a salvarnos en la condición de un Hombre o de un Hijo (Filipenses 2:5-8).

¿Pero cuál es el registro bíblico que muestre que “MIGUEL” sea otro nombre para Jesucristo? ¡Ninguno! ¡No existe ese versículo!

Además, en el cielo Jesús no tiene por qué dejar de ser llamado Jesús, pues el nombre Jesús está por encima de cualquier otro nombre (Filipenses 2:9-10), incluso el de “Miguel”. En cuanto a su humanidad, Jesucristo fue hecho superior a los ángeles, y esto incluye al arcángel Miguel, por cuanto heredó un nombre más excelente que el de cualquiera de los ángeles (Hebreos 1:4).


1ª Tesalonicenses 4:16 No Afirma que Jesús sea el Arcángel Miguel

1ª Tesalonicenses 4:16 dice: “Porque el Señor mismo con voz de mando, CON VOZ DE ARCÁNGEL, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”.

La frase “con voz de arcángel”, está relacionada “con la voz de mando” y “con la trompeta de Dios”,  e indica que en el arrebatamiento de la Iglesia Jesús se manifestará con un sonido que exhibirá su poder y autoridad. Esto de ninguna manera indica que Jesús sea el arcángel Miguel.

El que viene por la Iglesia es Aquel que la compró a precio de sangre en la cruz del calvario, a saber, Cristo Jesús y no el arcángel Miguel (Hechos 20:28; 1ª Corintios 7:23; 1ª Pedro 1:18-19). Cristo Jesús es la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador (Tito 2:13), que vendrá por una Iglesia gloriosa para presentársela a sí mismo (Efesios 5:23-27). Apocalipsis 1:7-8 dice que el que vendrá con las nubes es aquel Jesús a quien traspasaron con una lanza en su costado, quien a la vez es el Señor todopoderoso que es, que era y que ha de venir, el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Hasta en la Traducción del Nuevo Mundo de los “Testigos de Jehová”, esta idea aparece con fuerza al decir que Jehová mismo es el que viene: “7 ¡Miren! Viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que lo traspasaron; y todas las tribus de la tierra se golpearán en desconsuelo a causa de él. Sí, amén. 8 “Yo soy el Alfa y la Omega —dice Jehová Dios—, Aquel que es y que era y que viene, el Todopoderoso”. (Apocalipsis 1:7-8 TNM). Esto también nos recuerda la profecía de Zacarías, donde Jehová mismo prometió venir en la carne para ser traspasado a causa de nuestros pecados.

“Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito” (Zacarías 12:10).


La Biblia Distingue Entre Jesucristo y el Arcángel Miguel

Las Escrituras presentan a Jesús como el Jehová Dios Padre que siempre ha existido, el Dios eterno y el Dios creador que ha venido en carne (Miqueas 5:2; Juan 1:9-10, 8:57-58; Romanos 9:5; 1ª Corintios 10:1-4; Colosenses 1:15-16, 2:8-10; Filipenses 2:5-8; Hebreos 1:1-4, 1:8-10; Apocalipsis 1:7-8).

Pero por otro lado, al ser Miguel un ángel, es creación del Dios eterno (salmo 148:1-6), hace la voluntad de su Creador y obedece a sus mandatos al igual que los demás seres angelicales (Salmo 91:11; 103:20-21; Daniel 3:28; 6:22; Hebreos 1:14, 2:2).

Las Escrituras afirman que Jesucristo es superior a todos los ángeles y que recibe la adoración de todos ellos (Tito 1:4; Hebreos 1:5-14). Por esto mismo, el arcángel Miguel reconoció a Jesucristo como el Señor (Judas 1:9). Por lo tanto, el arcángel Miguel no puede ser el mismo Jesucristo. 

(Para más información, vea mi otro artículo titulado: “¿Es Jesús Una Criatura Espiritual Como lo Afirman los “Testigos De Jehová”?”. Siga este enlace: http://fe-biblica.blogspot.com/2019/02/es-jesus-una-criatura-espiritual-como.html).


Jesús es el Comandante de Todos los Ejércitos Celestiales

En la página 219 del libro “¿Qué Enseña Realmente la Biblia?”, los “Testigos de Jehová” dicen:

Comandante. La Biblia señala que “Miguel y sus ángeles combatieron con el dragón [...] y sus ángeles” (Revelación 12:7). Es obvio que Miguel es el Comandante de un ejército de ángeles fieles. El libro de Revelación también presenta a Jesús como el Comandante de un ejército de ángeles fieles (Revelación 19:14-16). Y el apóstol Pablo menciona expresamente al “Señor Jesús” y “sus poderosos ángeles” (2 Tesalonicenses 1:7). Así pues, la Biblia habla tanto de Miguel y “sus ángeles” como de Jesús y “sus ángeles” (Mateo 13:41; 16:27; 24:31; 1 Pedro 3:22). La Palabra de Dios no dice en ningún lugar que existan dos ejércitos de ángeles fieles, uno dirigido por Miguel y otro por Jesús. Por lo tanto, es lógico llegar a la conclusión de que Miguel es nada menos que Jesucristo desempeñando sus funciones en el cielo. [4] (El énfasis es añadido).

A diferencia de lo dicho por los “Testigos de Jehová”, mientras que Apocalipsis 12:7 habla del ejército (singular) de arcángel Miguel, en Apocalipsis 19:13-16 se habla de Jesús como el comandante de todos los ejércitos (en plural) celestiales, sin excepción alguna.

“13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.  14 Y LOS EJÉRCITOS CELESTIALES, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. 15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.  16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Apocalipsis 19:13-16).

La Biblia enseña que cuando el hombre Jesucristo (Dios en la carne) ascendió al cielo, ante Él se sujetaron “ángeles, autoridades y potestades” (1ª Pedro 3:22). Esto implica que el propio arcángel Miguel está sujeto a Jesucristo, y que el propio Miguel seguía a Jesucristo en la visión de Juan en Apocalipsis 19:13-16, ya que Miguel hace parte de los ejércitos celestiales.

En conclusión, para que los Testigos de Jehová puedan afirmar que Jesús es el arcángel Miguel, tienen que pensar más de lo que está Escrito (1. Corintios 4:6), añadiéndole a las Palabras de Dios (Proverbios 30:6).


Referencias:

[1] Los Testigos de Jehová. ¿Qué Enseña Realmente la Biblia? © 2005, Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. Págs. 218-219.
https://www.jw.org/es/publicaciones/libros/ense%C3%B1a/
[2] Wilton M. Nelson. Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia. Juan Rojas Mayo, Editor de la Versión Revisada y Aumentada. © 1998 Editorial Caribe. Definición de Miguel.
[3] Ibídem. Definición de Arcángel.
[4] Los Testigos de Jehová. ¿Qué Enseña Realmente la Biblia? Pág. 219.


jueves, 14 de febrero de 2019

Fuentes Envenenadas y Cisternas Rotas ¿Son Dignos de Confianza los Teólogos que Produjeron la Trinidad?


Por Elder Ross Drysdale. © Todos los derechos reservados.
Capítulo 4 del Libro “Cuando Sabes Estas Cosas” (If Ye Know These Things)
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2019.

Para ver más capítulos de esta obra, siga estos enlaces:
Capítulo 2Capítulo 4, Capítulo 8Capítulo 9, Capítulo 21ExtractoObra Completa en Inglés.

Esta es una respuesta a las críticas que hizo el escritor trinitario Gregory A. Boyd contra la Iglesia del Nombre de Jesús, en su libro "Unicidad Pentecostal y Trinidad" publicado en el idioma inglés en el año de 1992.



El Rol de la Tradición de la Iglesia en el Trinitarismo

Martín Lutero, el Gran Paladín de la Reforma, dio este grito de batalla: “La Escritura y la Sola Escritura”. Él veía a la Iglesia Católica como Babilonia la Grande que es mencionada en Apocalipsis 17, y tuvo poca confianza en sus concilios, decretos y dogmas. A él no le preocupaban las agrupaciones confusas ni las habladurías de los “padres” de la Iglesia Católica, sino ¡la Biblia y solo la Biblia! Él aborrecía la idea de que la Iglesia Católica era la “intérprete infalible de la Biblia”, o que nosotros “debíamos seguir” a la Iglesia Católica en todo lo que ella asumía que quería decir la Biblia. Por esta posición fue excomulgado (¡y salió feliz!).

Por lo tanto, es extraño para los oídos protestantes, especialmente para ese segmento conocido como pentecostal, escuchar declaraciones como estas:

“la iglesia siempre ha sostenido la Trinidad, esta no es inconcebible por analogía” (Boyd, p. 173).

“Sin embargo, la iglesia ha seguido una metodología mucho más sabia a lo largo de los siglos” (Boyd, pág. 51).

“Cuando nosotros, siguiendo a la iglesia, hacemos esto, descubrimos que Dios puede ser verdaderamente uno...” (Boyd, p. 52).

“Sólo hay un problema con este retrato de la Trinidad: tiene poco que ver con lo que la iglesia ha creído tradicionalmente...” (Boyd, p. 171).

“La doctrina tradicional de la pericoresis o inhabitación mutua...” (Boyd, p. 171).

“Fueron los primeros en ponerse de pie detrás de la tradición de la iglesia” (Boyd, p. 162).

“Esto es, efectivamente, lo que la iglesia siempre ha hecho” (Boyd, p. 162).

“Por una buena razón, la iglesia siempre ha interpretado la distinción Padre/Hijo... como el centro de la proclamación del Nuevo Testamento” (Boyd, p. 191).

“Como muchos de los mejores pensadores de la iglesia lo han visto a lo largo de los siglos” (Boyd, p. 191).

“Y en lugar de decirle a la Escritura lo que la deidad de Cristo debe implicar, la iglesia ha permitido que la Escritura diga lo que en realidad implica esta verdad” (Boyd, p. 52).

¿Qué es todo lo que se habla sobre la iglesia y la tradición de la iglesia cuando se dice: “La iglesia siempre ha sostenido”; “La iglesia ha seguido una metodología mucho más sabia”; “Cuando nosotros, siguiendo a la iglesia”; “lo que la iglesia ha creído tradicionalmente”; “La doctrina tradicional”; “lo que la iglesia siempre ha hecho”; “la iglesia ha permitido que la Escritura diga”, etc., etc.? ¿A qué iglesia se refiere esto que debemos “seguir” porque ella “siempre [lo] ha sostenido” y lo “ha creído tradicionalmente”, “a lo largo de los siglos?

Todo esto tiene un extraño sonido para los oídos evangélicos (¡o debería tenerlo!). Uno espera encontrar este tipo de apelación a la autoridad de la iglesia y a la tradición de la iglesia en las obras de apologética católica, pero no en escritos evangélicos. Tal vez tengamos una idea de cuál es la iglesia que tiene en mente el Dr. Boyd en su declaración de la página 212: “Los grandes santos de la iglesia: Agustín, Tomás de Aquino, Francisco de Asís, la Madre Teresa...” ¿A qué iglesia pertenecen? ¡Al catolicismo romano, por supuesto! Una iglesia que cree que la autoridad para la doctrina, brota de la iglesia y de la tradición de la iglesia, así como de la Biblia. Inmediatamente después de citar a los “santos de la iglesia” antes mencionados, el Dr. Boyd agrega: “y los grandes reformadores protestantes: Juan Calvino, Martín Lutero...” (Boyd, 212). Subconscientemente, o quizás conscientemente, ha distinguido entre “la iglesia” a la que a menudo apela como autoridad, y al protestantismo. La “iglesia” termina con la Madre Teresa, y el protestantismo comienza con Calvino.

Los pentecostales unicitarios nunca seguirán a los neo-trinitarios en esa dirección. Nuestra mirada está puesta “en el origen”, no “en Roma”. No tenemos la intención de cambiar nuestra revelación bíblica de la unicidad, que surgió desde el fuego espiritual del mayor reavivamiento del Espíritu Santo desde el día del Pentecostés, por el desastre del guisado de Esaú, sin importar desde hace cuántos siglos se lo estén comiendo. Nuestra doctrina fue revelada a hombres santos, temerosos de Dios, que tomaron la Biblia en serio. No hubo entre ellos adoradores de huesos o nigromantes. La luz que recibieron en 1914, vino como cumplimiento de la promesa de Cristo: “Porque cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda verdad” (Juan 16:13). Y no nos guió hacia la “consustancialidad”, a la “pericoresis”, o a las “personas coiguales y coeternas”. Tampoco nos llevó hacia las “teorías de la generación eterna”. Y la guía del Espíritu ciertamente nunca nos reveló “las maneras de subsistencia” o “los modos personalmente distintos”. Sin embargo, lo que obtuvimos fue lo que se prometió, ¡una revelación del Padre en el Hijo, y de Cristo en nosotros! (Juan 14:20).

Sin embargo, en el libro del Dr. Boyd, los “padres” y los “santos” católicos son constantemente llamados como apoyo, tales como los Padres Capadocios (“San” Basilio y los dos Gregorios), “San” Agustín, “San” Aquino, Orígenes y Justino Mártir. (Boyd, p. 173, 161).

Ahora, por supuesto, él argumenta que estos no son realmente “católicos” en el sentido de tener dogmas y prácticas “católico romanos”. ¿Pero será esto así?


Orígenes [185 - 254]

Tomemos de primero a Orígenes. Boyd dice de él, que tenía un “trinitarismo no cualificado” que “estructuraba todo sobre su fe”. Orígenes, junto con otros, “entendió que simplemente estaba transmitiendo la fe que había sido transmitida por los apóstoles. Cuando se propuso algo nuevo... fueron los primeros en levantarse para defender la tradición de la iglesia” (Boyd, 161-162). ¿Pero si fue tan bueno en “entregar” la fe de los apóstoles, por qué la iglesia consideró necesario excomulgarlo por falsa doctrina? Él también enseñó la “preexistencia de las almas humanas”, así como “la doctrina de la apocatástasis”, que establece que todos, incluso el diablo, serán finalmente salvos. Además, Orígenes tiene a su favor la invención del purgatorio con sus “ascensiones del corazón”, argumentando que las almas son purificadas después de la muerte. ¿Es esto lo que le sucedió cuando “estructuró todo” en torno a su fe trinitaria “no cualificada”? ¿Dónde enseñaron los apóstoles la salvación del diablo, la preexistencia de las almas y el purgatorio? ¡Y estos son los hombres que el Dr. Boyd nos dice que “fueron los primeros en levantarse para defender la tradición de la iglesia” “cuando se propuso algo nuevo”! ¡Hubieran hecho mejor, si hubieran permanecido sentados!


“San” Atanasio  [¿300? - 373]

“San” Atanasio, otro teólogo de la Trinidad (Boyd, p. 179), en su obra “Vida de San Antonio”, hizo mucho para promover el monasticismo. ¡Piénselo! Cristo dijo: “¡Id por todo el mundo!”, pero Atanasio, un fundador del trinitarismo, dijo: “¡Escóndete en una cueva!” ¡Fue defensor de un estilo de vida totalmente masoquista! ¡Y sin embargo, se sostiene que él estuvo “transmitiendo” la fe original! También fue uno de los primeros en creer en la transubstanciación, que es la práctica católica romana de adorar a la hostia como si fuera Cristo. ¿Deberíamos seguirlo también en lo de la hostia? ¿Por qué no?


“San” Basilio [¿330? - 379]

Ahora llegamos a “San” Basilio, uno de los Padres Capadocios de los que tanto escuchamos, ya que el Dr. Boyd lo cita en la página 173. Éste fue fundador de conventos y monasterios. ¿Esto no es ser suficientemente católico romano? Gracias a él, los niños preadolescentes se vieron obligados a tener existencias anormales.

“Los niños en la edad de la pubertad no podían dormir en camas que estuvieran una al lado de la otra, pues siempre había un monje mayor ubicado en una cama entre ellos”. (Robert Payne, los Siglos Cristianos, p. 177).

La alegría y la felicidad eran cuestiones ajenas para los internos de Basilio:

“Bajo ninguna condición, los monjes deben dar lugar a la risa” (Payne, p. 177).

Basilio tenía un espíritu arrogante que no era de Cristo:

“Ten en cuenta el último día, ¡y por favor no pienses en enseñarme! Sabemos más que tú, y no estamos tan sofocados por las espinas, ni tenemos la ventaja de poder mezclar algunas virtudes con diez veces más de vicios” (Payne, p. 178).

El espíritu “caritativo” de Basilio, se burló de aquellos que no estaban de acuerdo con él llamándolos: “lagartos y sapos”, “animales de la primavera”, “inmundos”, “mujeres locas”, “afeminados”, “esclavos de sus vientres”, “cazadores de dinero” y “toscos”. (Basilio, Epístola 95; Payne, 178). Y esta agradable alma fue el “primero en fijar la fórmula aceptada de la Trinidad: una sustancia (ousia) y tres personas (hipostaseis)” (H. Dermott McDonald, Basilio el Grande, p. 167).


“San” Gregorio de Nisa [¿335? - 394]

Luego está “San” Gregorio de Nisa, otro padre capadocio que tuvo “una comprensión maravillosa” de la Trinidad. Éste fue universalista, pues creyó que todos los hombres y los demonios serían salvos. Y por supuesto, esto incluía a su amigo el diablo. Si lo seguimos en esa “tradición”, eliminaremos por completo la necesidad de predicar el evangelio.

Leamos acerca de la llamada “conversión” de Gregorio:

“Gregorio se despertó llorando y se dirigió arrepentido al jardín, donde los huesos conservados de los mártires, reunidos en una inmensa urna, estaban siendo adorados por los fieles. Un Gregorio contrito, observó el proceso hasta el final. Él se convirtió en un cristiano practicante” (Payne, p. 182).

¿Practicante de qué, nos preguntamos? Sin embargo, es a partir de esa “urna de huesos” que el creyente debe ser instruido en “revelaciones divinas tan profundas”, como la teoría de la pericoresis y la “inhabitación mutua de las tres personas”.

Gregorio odiaba la institución del matrimonio dada por Dios, y creía que “la mortalidad y el matrimonio eran compañeros de cama; la muerte meditaba sobre el lecho matrimonial” (Payne, 183). Era verdaderamente un individuo morboso y enfermo. Dijo que la única forma en que uno podría esperar la “bienaventuranza” era viviendo en soledad y no tener “enredos humanos” (Payne, 18). ¿No es eso desquiciado? ¡Aquí algo está definitivamente mal! ¡Sin embargo, se metió en enredos financieros! Finalmente fue acusado de malversar fondos de la Iglesia, y “fue atado con cadenas y salió para encontrarse con sus acusadores, y al mismo tiempo durante el viaje, logró escapar” (Payne, 184).

Y de aquellos, el Dr. Boyd escribe:

“De hecho, la frecuente representación unicitaria de los padres de la iglesia primitiva como filósofos siniestros que predicaban una 'filosofía seductora', y que por lo tanto procuraban corromper la fe apostólica con ideas paganas, no podría estar más lejos de la verdad” (Boyd, p. 60).

Boyd dice que en adición a estos “padres”, la comprensión trinitaria recibe un impulso adicional de “un gran número de filósofos a lo largo de la historia” que reconocieron que “la idea de una unidad absoluta o indiferenciada es incoherente” (Boyd, p. 176). ¿Y quiénes fueron estos “filósofos” que se encargaron de decirle a Dios cómo es que Él debe existir? ¡Porque Jehová nos dice que Él estaba solo en la eternidad pasada (Isaías 44:24)! ¡Pero estos “grandes pensadores” han llegado a la conclusión de que Dios debe estar equivocado, porque esa “unidad absoluta” es incoherente para ellos! ¡Así que inventan “compañía” para Dios, y desperdician resmas de papel escribiendo sobre ello!

Dos a quienes nos refiere el Dr. Boyd, son “San” Agustín y “Santo” Tomás de Aquino. ¡Se puede aprender mucho de estos dos importantes teólogos trinitarios!


“San” Agustín [354 - 430]

De “San” Agustín leemos:

“Su mente era un crisol en el que el Nuevo Testamento estaba completamente fusionado con la tradición platónica de la filosofía griega”. (Enciclopedia Británica, Volúmen II, p. 754).

Por supuesto, Platón, el filósofo pagano de Grecia, fue famoso por su invención de la “Trinidad Platónica”. Ahora vemos exactamente lo que era “San” Agustín “fusionado” con la religión del Nuevo Testamento. Esto es exactamente de lo que Pablo nos advirtió en Colosenses 2:8: “filosofías”, “huecas sutilezas” y "tradiciones de los hombres”. Cosas que nos arruinan y nos alejan de Cristo, “en quien habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9). ¿No es muy extraño que las cosas contra las que Pablo nos advierte, a saber, la filosofía y la tradición, sean las mismas cosas que los neotrinitarios nos recomiendan para entender mejor a Cristo?

Aparte de su enamoramiento filosófico con Platón, Agustín tenía otras creencias que vale la pena mencionar. Era un predestinacionista extremo, al creer que Dios solo otorga la gracia de su salvación a un grupo de elegidos y se la niega a los demás hombres. Naturalmente creía en el purgatorio y rezaba por el reposo del alma de su madre en cada altar donde ofrecía “el sacrificio más santo y aceptable de la misa”. Creía en la regeneración bautismal para los niños, y vinculaba el pecado original con la sexualidad humana (A “San” Gregorio le hubiera gustado oír eso). “Para estar seguros”, escribe el Dr. Boyd, “uno podría incluso seguir el ejemplo de grandes pensadores como Agustín y C.S. Lewis...” (Boyd, p. 61). ¿Pero dónde está ese Agustín y estos otros “grandes” pensadores que desean guiarnos? Dice Boyd que en “un concepto de Dios o realidad última como poseedora de una 'cierta seriedad'…” (Boyd, p. 61). ¿Entonces deberíamos seguir también a tan “grandes pensadores” en el bautismo de niños, la transubstanciación, el purgatorio y el celibato? ¿No es asombroso cómo estos “grandes pensadores” de la “iglesia” hicieron todo mal, excepto en la doctrina de la Deidad? ¡Al menos eso parece! Pero nadie, excepto los católicos, parecen estar dispuestos a seguir su “guía” en estas otras enseñanzas. Los neotrinitarios los utilizan como taxis: Los toman en el paradero que desean y luego dejan que los guíen.

Si éstas hubieran sido las únicas pesadillas que Agustín fue culpable de traer al mundo, habría sido suficiente. Pero hay más. “Una desgracia ha pasado; y he aquí, hay dos aflicciones más”.

Agustín estaba tan ansioso por hacer volver a los herejes, como los pelagianos y los donatistas a los brazos de Roma, que inventó una justificación teológica para la persecución física, lo que a lo largo de los siglos ha provocado la muerte de millones de personas ¡Él virtualmente hizo derramar la sangre de los mártires!

“Una de las horas más oscuras de toda la historia del pensamiento cristiano, fue cuando Agustín... estableció el terrible principio: Cogite intrare - 'Se les obliga a entrar'. El más grande de los Padres de la Iglesia casi había cometido traición contra el Evangelio... la espada había sido sacada de la vaina. Todos aquellos instrumentales en la feroz represión de los herejes en la Edad Media, podían recurrir a la autoridad de San Agustín: podían y lo hicieron. La violencia y la crueldad desatada por este único hombre, estaban más allá de toda medida” (Walter Niggs, Los Herejes, p. 116-117).

Mientras que Agustín le daba a la iglesia de Roma una justificación para “hacer mártires” de los incrédulos, ¡al mismo tiempo fomentaba el culto pagano de adoración a los huesos y cadáveres de los mártires católicos!

“La competencia por los cuerpos sagrados pronto degeneró en una búsqueda supersticiosa de reliquias... el culto surgió entre la gente, pero fue aprobado por los grandes líderes cristianos de la época: Jerónimo, Ambrosio y Agustín” (Richard A Todd, Constantino y el Imperio Cristiano, p. 67).

Y sin embargo, escuchamos: “Los primeros padres cristianos se preocuparon por nada más que preservar intacta, sin ninguna alteración, 'la fe que una vez fue confiada a los santos'...” (Boyd, p. 61). ¿Ese “preservar intacto” incluye la conservación de huesos y de cadáveres desmembrados? ¡Así parece!


“Santo” Tomás de Aquino [¿1224? - 1274]

Hemos dejado al peor de todos para el final (aunque este juicio es difícil de hacer en este “concurso de leprosos”). En la página 173 de su libro, el Dr. Boyd también evoca a “Santo” Tomás de Aquino para nuestra edificación. Pero él podría habernos ahorrado toda esta labor, al informarnos que dicho “santo” era un títere papal que no puede agregar nada a nuestra comprensión de Dios. Lo fuerte de Aquino, era una mezcla de la filosofía pagana de Aristóteles con el romanismo de su época. Naturalmente, le dio a todo esto un giro único y “desarrolló sus propias conclusiones a partir de premisas aristotélicas” (Enciclopedia Británica, Vol. II, p. 162).

¿Es de extrañar que una iglesia que se mezcla y combina, y que picotea por aquí y por allá para luego armar un pensamiento de todo lo que recogió, posea una rareza doctrinal como la de “las Tres Personas divinas”?

Aquino fue un católico dominico y leal (léase “lacayo”) al Papa. Los alimentos básicos de su dieta teológica fueron la mariolatría, la transubstanciación, la supremacía papal, el purgatorio, etc. Pero incluso eso no fue suficiente para este “santo” muerto, pues ¡incursionó en el espiritismo!

“En otra ocasión, San Pablo entró tranquilamente en su habitación para explicarle un problema de interpretación. Hacia el final de su vida, dijo con frecuencia que vio a la Virgen” (Payne, 370).

¿Pero quiénes son esos espíritus que se hacen pasar por Pablo y María? Pronto lo veremos.

“Cuando describió la aparición de la Virgen en su celda, dijo que era como el más brillante de los espejos brillantes, más pulida y pura que los serafines, de tal pureza que no se puede imaginar nada más puro, excepto Dios” (Payne, 371).

En 2 Corintios 11:14-15, la misma Biblia explica quiénes son estos “visitantes”. “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras”.

Uno solo puede imaginarse la cantidad de ideas trinitarias que recibió Aquino por parte de sus “visitantes espirituales”, y estas son las ideas que el Dr. Boyd y otros neotrinitarios quieren transmitirnos de segunda mano, y que provienen del “grandioso más allá” (Boyd, 212).


Espiritismo

Lo mejor que podríamos esperar, es que el cerebro de Aquino estuviera confundido y sufriera de demencia, en lugar de haber experimentado la concurrencia de espíritus. Todo esto degeneró en sesiones completas, con Aquino viendo todo tipo de apariciones y espectros.

“Él pasó los últimos años de su vida en Nápoles... teniendo visiones y hablando con los muertos. Una vez vio al diablo como un negro... Una visión más convincente, se produjo cuando vio al Padre Romano, el hombre a quien había dejado su cátedra en la Universidad de París. Romano estaba muerto. Al verlo, Tomás le preguntó: “¿Cómo estoy ante Dios y sí le complacen mis obras?”.  “Estás en buen estado”, le respondió Romano, “y tus obras son agradables a Dios” (Payne, 371). ¡Qué noche tan ocupada!

¿Qué piensa Dios de una persona así, que hace contactos con los supuestos espíritus de los muertos?

“No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios”. (Levítico 19:31).

¿Quiénes eran estos espíritus con los que Aquino se entretuvo todas las noches? Pablo los llama “espíritus engañadores” a los cuales prestarán atención quienes hayan apostatado de la fe (1 Timoteo 4:1-3). El resultado de esta asociación con aquellos espíritus, es siempre el mismo: ¡La emisión de doctrinas de demonios! Entonces cuando nuestros amigos trinitarios nos recomiendan las ideas de “maestros” como Aquino, o recurren a los razonamientos que él desarrolló, debemos tener en cuenta la advertencia de Dios:

“Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?” (Isaías 8:19).

Los pentecostales unicitarios nunca se impresionarán con los argumentos que se derivan de las “autoridades” que acabamos de analizar. Y los evangélicos tampoco deberían hacerlo. Aquellos que adoran huesos, que matan con espada, que malversan el dinero y que consultan a los espíritus, no pueden obtener la iluminación. ¿Cómo podrían estos hombres haber desarrollado una verdadera doctrina de la Deidad, al mismo tiempo que abogaban con todas sus fuerzas por las doctrinas del purgatorio, la mariolatría, la adoración de la hostia, y otra serie de enseñanzas extrañas y blasfemas? “¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?” (Santiago 3:11).


Cisternas Rotas

¿El Dr. Boyd, o cualquier trinitario, podrían explicarnos cómo una iglesia que se ha equivocado con todas las demás doctrinas cristianas, logró entregar la verdad central más importante, a saber, la de la Deidad, con perfecta pureza y precisión? ¡Se equivocó en cuanto al bautismo, ya que “regeneran” a los niños por aspersión o vertimiento de agua! ¡Se equivocó en cuanto a la salvación, ya que ésta se gana por obras desde la primera cuenta del rosario hasta la última vela encendida! ¡Se equivocó en cuando al nacimiento virginal, porque catalogó a María como “Madre de Dios”, que también fue milagrosamente concebida y siempre fue pura y sin pecado! ¡Distorsiona la resurrección de Cristo con la fantástica doctrina de la asunción corporal de María hacia el cielo como “Reina del Universo” (sin siquiera haber tenido que esperar tres días)! ¡La obra de la cruz es disminuida horriblemente, porque María también es corredentora y comediadora, e incluso le da órdenes a su hijo en el cielo! ¡Su doctrina de la Biblia es errónea, debido a la adición de los apócrifos no inspirados, no canónicos, con sus historias de ángeles mentirosos! Y sin embargo, con un historial como éste, ella nos pide que confiemos en sus maestros como Agustín, Aquino, Basilio, Gregorio y Atanasio, ya que ellos nos revelan la Trinidad.

Los trinitarios tienen que disculparnos cuando nosotros nos negamos a beber de estos pozos, ya que están contaminados y envenenados. Aunque han excavado cisternas neotrinitarias para revivir la situación, estas también son inútiles.

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua” (Jeremías 2:13).

Mientras ellos insistan con las cisternas rotas de “los  tres coiguales” con “la misma sustancia”, ellos todavía no podrán retener el agua.

Para los más eclécticos entre sus lectores, los neotrinitarios tienen algo especial que ofrecer: una “luz” adicional sobre la Trinidad, pero que esta vez proviene de la India y de otros dominios humanos, pues dicen que ellos también tienen para decir cosas útiles pertenecientes a la Trinidad. Al principio, los neotrinitarios se aventuran tímidamente hacia esta peligrosa agua, porque saben lo turbulenta que puede llegar a ser. Pero una vez adentro, comienzan a chapotear bastante mareados.

“Ahora, no estoy argumentando que esta opinión sea correcta o no lo sea”, escribe el Dr. Boyd. “Solo estoy argumentando que la presencia de paralelos trinitarios fuera del cristianismo, ciertamente no tienen ningún efecto negativo sobre la veracidad de esta doctrina. En todo caso, es compatible con su veracidad” (Boyd, p. 61-62).

Esto viene inmediatamente después de una discusión en la que el Dr. Boyd niega que el cristianismo haya incorporado algún concepto de la Trinidad desde los paganos. “La afirmación es simplemente falsa”, dice. Sin embargo, al hablar de los llamados “Padres de la Iglesia”, él dice que ellos “emplearon categorías estoicas y platónicas cuando fue posible, como ayuda para expresar su fe” (Boyd, 161). Aquí vemos algo así como como intentar transportar el Arca de Dios en un carro filisteo. Pareciera que eso está bien, hasta que intentas estabilizarlo.

“San” Agustín y C.S. Lewis, cuya iniciativa uno podría seguir, no fueron tan tímidos como el Dr. Boyd sobre esta cuestión. Ellos pensaron que la prevalencia de las trinidades paganas, era una evidencia más de que la doctrina “cristiana” de la Trinidad era verdadera. En cuanto a la afirmación unicitaria de que estas trinidades paganas de Grecia, Babilonia y la India tienen un vínculo con la Trinidad Católica, el Dr. Boyd siente que nunca hemos comprobado esa afirmación (Boyd, 45).

Nos ahorraremos algo de energía y dejaremos que los mismos trinitarios lo confirmen.

Tengo ante mí, mientras escribo, una polémica popular contra la doctrina unicitaria, escrita por Charles Wm. Walker, D.D., titulada “La Teoría de Solo Jesús”. En las páginas 21 a 22, él escribe:

“Usar material del mundo pagano, no nos convencería necesariamente de la validez de la doctrina de la Trinidad, pero como Pablo, utilizaríamos esto como un argumento ad hominen... Por lo tanto, nos referimos al hecho de que incluso los paganos creían en una Trinidad, como se establece en las siguientes religiones paganas del mundo antiguo:

A. La tríada griega: Zeus, Atenea, Apolo.
B. La tríada egipcia: Osiris, Isis, Horus.
C. La Trinidad de los Vedas: Diaus, Indra, Agní.
D. La Trinidad brahmanista: Brahma (la Fuente), Visnú (el Preservador), Shiva (el Destructor)”.

¡Cuán desesperados deben estar los trinitarios para buscar apoyo para su teoría de parte de “los caminantes sobre fuego”, “los levitadores de cuerdas” y “los encantadores de serpientes” del ocultismo de la India! A estos Faquires, ellos les piden educadamente que contribuyan con sus trinidades para la causa común ¡Qué tan lejos están dispuestos a ir los trinitarios! Ya han cruzado el Océano Índico y están saqueando los registros hallados en los templos de esa tierra, con la esperanza de encontrar algunas gemas trinitarias que puedan haberse pasado por alto. ¡Hermanos, estas cosas no deberían de suceder! Cuán vacío debe estar el arsenal trinitario, que tienen que rebuscar en el viejo caparazón del hinduismo para obtener “poder de fuego” adicional ¡Que Dios tenga misericordia de ellos y que puedan regresar a la Biblia!


¿Qué Pasa con los Primeros Concilios?

Los trinitarios a menudo citan como apoyo, los credos y doctrinas que resultaron de los concilios ecuménicos de la “iglesia” antigua. El Dr. Boyd, menciona que Pablo llegó a la “esencia” de la doctrina de la Deidad, pero señala:

“Por supuesto, se necesitaba de varios cientos de años para que los creyentes y los opositores hicieran preguntas para aclarar todas las implicaciones de esta creencia. Esto fue lo que finalmente produjo la doctrina completamente desarrollada de la Trinidad a principios del siglo cuarto” (Boyd, 122).

Según los trinitarios, la comprensión del Ser interior del Dios eterno, necesitó de cuatrocientos años de refinamiento para que se desarrollara completamente como una doctrina. ¿Pero en qué consistió dicho refinamiento?


El Refinamiento Trinitario de Nicea [325 d.C.]

A menudo, los trinitarios representan al Concilio de Nicea como una ilustre reunión de Obispos perseguidos, repletos de cicatrices y heridas, razonando con calma sobre la naturaleza de la Deidad. Incluso, Carl Brumback comentó que tenemos una gran deuda con estos primeros padres que definieron tan cuidadosamente para nosotros la doctrina de la Trinidad (Brumback, p. 197).

Esta imagen idealista no podría estar más lejos de la verdad. ¡Los obispos que se reunieron, probablemente infligieron tantas heridas como las que trajeron consigo! El historiador H.G. Wells, nos informa que en un momento se dio una pelea entre Arrio y otro obispo, ante los asombrados ojos  del emperador Constantino (H.G. Wells, Esbozo de Historia, p. 552). En un momento dado, los delegados se taparon los oídos con los dedos y salieron corriendo del edificio gritando como niños mimados (Wells, pág. 552). El emperador Constantino presidió y controló todo el concilio a pesar de que no estaba bautizado, y ni siquiera era digno de tomar la comunión ¡pero ni un solo obispo protestó por esa usurpación!

“La diplomacia se manejaba como un arma, y las intrigas a menudo reemplazaban a la inteligencia. Había tantos Obispos ignorantes, que un participante llamó sin rodeos al Concilio: 'un sínodo de nada más que estúpidos'. Constantino, quien trató a las cuestiones religiosas únicamente desde un punto de vista político, aseguró la unanimidad al desterrar a todos los obispos que no firmaran la nueva profesión de Fe. Era totalmente inaudito que un credo universal se instituyera únicamente bajo la autoridad del Emperador, quien como catecúmeno ni siquiera podía ser admitido en el misterio de la eucaristía. Ni un solo obispo dijo una sola palabra contra esta cosa monstruosa” (Walter Nigg, Herejías, p. 127).

Pero los delegados fueron tan “calmados”, así como eran de “inteligentes”.

“La conferencia estaba abierta y de inmediato se hizo evidente que los arrianos y los ortodoxos se atacaban mutuamente. Las denuncias y las enfurecidas acusaciones volaron por el salón. De repente todos estaban discutiendo. El historiador Sócrates escribió: 'fue como una batalla en la oscuridad'. ¡Casi nadie parece conocer los motivos por los cuales esto culminó! Constantino hizo todo lo posible por restablecer el orden, considerándose a sí mismo como el juez-presidente facultado para intervenir. En todos los debates, reprendió a los que hablaban con enojo y severidad. Silenció a aquellos cuyos argumentos le parecían falaces” (Robert Payne, Los Siglos Cristianos, p. 109).

¿Y es a esta pelea de puños, de oídos tapados y de gritos, con la que tenemos una gran deuda por haber definido para nosotros la doctrina de la Trinidad?


El Concilio de los Ladrones 

Haremos un viaje hacia otro concilio trinitario. Este fue apodado “El Concilio de los ladrones” o “El Latrocinio de Éfeso”. Cito de la Enciclopedia Católica:

“La asamblea se tornó en un motín. Las tropas imperiales y las bandas de monjes egipcios fanáticos, intentaron obligar a los 135 obispos presentes a firmar una condena contra la doctrina de las dos naturalezas de Cristo. El Obispo Flaviano, severamente golpeado en el cuerpo a cuerpo, murió algunos días más tarde. Los delegados papales, aunque lograron escapar, también habían sido maltratados. El Papa anuló el proceso de Éfeso describiéndolo como un concilio de ladrones” (Enciclopedia Católica, 1965 ed., Volumen VII, p. 312).

Todo un “refinamiento”, ¿no te parece? ¿Si este es el árbol, qué tan corrupta será la fruta trinitaria que cuelga de sus ramas? Por supuesto, el apóstol Pablo, aunque no tuvo el “beneficio” de estos “Concilios”, según el Dr. Boyd llegó a la “esencia de esta doctrina” (pág. 122). ¡Qué pesar del pobre Pablo, que no pudo vivir cuatrocientos años más tarde para poder disfrutar de la “doctrina completamente desarrollada” que estos teólogos “refinaron” para nosotros! (¡O quizás Pablo se salvó de todo esto, ya que recibió suficientes palizas por parte de los judíos!)

Los pentecostales unicitarios, están bastante satisfechos de que Cristo mismo haya traído a la tierra la doctrina completamente desarrollada de la Deidad. Esta fue dada sin mancha ni arruga, y por lo tanto no necesitó de ser “refinada” para ser percibida con mayor claridad. ¿Qué pueden agregar los cuatrocientos años de peleas a puños sobre la revelación de la naturaleza de Dios que está contenida en las palabras de Cristo, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”? Pablo no sintió la necesidad de un mayor desarrollo de la esencia a la que llegó, porque él proclamó audazmente: ¡“no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27)! Y esto incluye a su doctrina completamente desarrollada de que en Cristo “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9). Yo prefiero tener el consejo de Pablo, que al Concilio de Nicea o cualquier otro concilio.

martes, 12 de febrero de 2019

El Primogénito de Toda la Creación - Colosenses 1:15-18


Por Steven Ritchie
© 2018. Todos los Derechos Reservados
Traducido por Julio César Clavijo Sierra
Más información en www.apostolicchristianfaith.com


“15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en (la preposición griega ἐν significa “en”) Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de (la preposición griega διά significa “por causa de” o “a través de”) Él y para Él. 17 Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten; 18 y Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, Él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; 19 por cuanto agradó al Padre que en Él habitase toda plenitud, 20 y por medio de Él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”. (Colosenses 1:15-20).

En la página 39 de la “Guía Exegética del Nuevo Testamento Griego: Colosenses y Filemón”, el Dr. Murray J. Harris escribió esto sobre Colosenses 1:15:

“El Hijo es “... (“la imagen”, “la imagen visible” [NLT], “la representación visible” [Cassirer]) aunque sin el artículo, εἰκὼν es una “semejanza” o una “expresión visible”. El grado de parecido entre el arquetipo y la copia debe ser determinado por el contexto de la palabra, pero puede ir desde un parecido parcial o superficial hasta un parecido completo o esencial. Según lo transmitido en 1:19 y 2:9, εἰκὼν significa aquí que Jesús es una representación exacta y visible de Dios... El Dios invisible, que mora en luz inaccesible (1. Timoteo 6:16), se expresa visiblemente en su Hijo (cf. Juan 1:18; 12:45; 14:9)”. (Énfasis añadido).

Según el Dr. Harris, el texto griego de Colosenses 1:15 indica que Jesús es “la imagen visible”, “la representación visible” y la “copia” visible del Dios invisible. Si las palabras significan algo, una “imagen”, “representación” o “copia” visible del Dios Padre invisible, no podría ser una imagen, una representación o una copia atemporal. Por lo tanto, el Hijo tuvo que haber tenido un comienzo a través de su engendramiento virginal, para ser la imagen o copia visible del Padre invisible.

David Bernard escribió: “...Dios predicó toda la obra de la creación sobre la futura manifestación del Hijo. Dios supo que el hombre pecaría, pero también supo que a través del Hijo, el hombre podría ser salvo y cumpliría el propósito original de Dios en la creación. Como dijo John Miller: ʿAunque Él no adquirió su humanidad hasta el cumplimiento del tiempo, sí la usó y actuó sobre ella desde toda la eternidadʾ”. (Esenciales de la Teología de la Unicidad, p. 21, por D.K. Bernard).

Dentro de su propia preconcepción y planificación, Dios el Padre fundamentó toda su creación en Cristo, a través de Cristo y para Cristo, porque Jesucristo es la razón y el propósito de Dios para toda su creación. A través de Jesucristo, Dios preconcibió todo lo que iba a crear, porque Jesucristo es la razón y el propósito de Dios para todas las edades de la historia humana.

Efesios 1:4-5. “según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo…”.

Las Escrituras nos informan que Dios escogió a Cristo como su siervo elegido (Isaías 43:10; Miqueas 5:2) dentro de su plan y conocimiento precedente, y que luego Él nos escogió en Cristo “antes de la fundación del mundo”, porque Efesios 1:5 continúa diciendo que Él nos predestinó “para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo”. Haber sido predestinados como hijos a través de Jesucristo, no es lo mismo que haber sido literalmente creados antes de la fundación del mundo. Por lo tanto, sabemos que Dios primeramente preconcibió todas las cosas en su propia mente y planificación a través de Jesucristo como el propósito central de toda la creación, antes de que la creación se llevara a cabo en la realidad.

Cualquiera que mire cuidadosamente el contexto de Colosenses 1:15-20, debe ver que Pablo se dirigió al hombre Jesucristo como el Hijo de Dios, quien es “el primogénito de toda la creación”, en lugar de que éste haya sido un verdadero agente en la creación, pues Dios en su condición de Dios, no puede ser un “Dios primogénito coigual”. Del mismo modo, Colosenses 1:18 llama al Hijo, “el principio (arjé), el primogénito de entre los muertos”. Aquí podemos ver que Jesús ya era “el principio”, en el sentido de ser “el primogénito de entre los muertos”, al haber sido primeramente en el conocimiento y el plan de Dios el “Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apocalipsis 13:8), ya que Hechos 15:18 dice que el Señor “hace conocer todo esto desde tiempos antiguos”.

Jesús como el Niño nacido y el Hijo dado (Isaías 9:6) fue claramente “el primogénito de toda la creación”, del mismo modo en que Apocalipsis 3:14 dice que Él es “el principio (arjé) de la creación de Dios”. Dios en su condición de Dios no puede ser “el principio de la creación DE DIOS”, pues Jesús como Hijo no pudo haber nacido y muerto literalmente dos veces, siendo su primer nacimiento y muerte antes de que el mundo hubiera sido creado físicamente. Por lo tanto,  sabemos que estas cosas tenían que haber sido escritas sobre el conocimiento previo acerca del Hijo (1 Pedro 1:20) como el primogénito que fue luego traído al mundo (Hebreos 1:6) en el detallado plan profético de Dios. Por lo tanto, cuando conectamos Colosenses 1:15 con Colosenses 1:16, primero debemos entender que Pablo se estaba dirigiendo al Hijo como “el primogénito de toda la creación” según el pensamiento expresado de Dios (su palabra expresada, el logos de Juan 1:1).

La mayoría de las traducciones trinitarias (incluida la KJV) traducen erróneamente a Colosenses 1:16 como: “Porque POR ÉL se crearon todas las cosas”. Sin embargo, la preposición griega ἐν significa literalmente “en”, mientras que la preposición griega διά significa “por causa de” o “a través”. Ya que no se debe cambiar ni una jota ni una tilde de la palabra de Dios, los traductores trinitarios han cometido errores y han engañado a las personas al usar la palabra “por” en Colosenses 1:16.

El texto griego más literalmente dice, Porque EN ÉL fueron creadas todas las cosas...”. Aquí podemos ver que todas las cosas fueron predestinadas en la mente de Dios, justo como dice Efesios 1:4: “según nos escogió EN (preposición ἐν) Él antes de la fundación del mundo”. Luego, en Efesios 1:5, dice que Dios nos predestinó “POR MEDIO (preposición διά) de Jesucristo”. Las preposiciones griegas “en” (ἐν) y “por medio de” (διά), se usan de la misma forma en Colosenses 1:16. Del mismo modo en que aún no habíamos nacido cuando Dios nos eligió en Cristo antes de la creación del mundo, asimismo Cristo como Hijo, no nació literalmente (Gálatas 4:4) cuando Dios lo eligió por primera vez (Isaías 53:10; Miqueas 5:2). Ya que “Cristo” significa “el Ungido”, es difícil imaginar a un Dios coigual llamado Jesucristo el Ungido, creando realmente todas las cosas como un “Dios el Hijo Ungido”, ya que el que unge es mayor que el ungido.

Colosenses 1:16 establece claramente que todas las cosas fueron creadas en Cristo, a través de Cristo, y para Cristo, porque Cristo es la razón y el propósito de todas las edades humanas. Es por eso que Pablo enumera los tronos, dominios, principados y potestades de toda la historia de la humanidad, que estuvieron preordenados y predestinados en Cristo y por medio de Cristo antes de que el acto de la creación del Génesis ocurriera literalmente.

Colosenses 1:18 declara que Jesús es “...la cabeza del cuerpo que es la iglesia...”. Pero 1 Corintios 11:3 dice que “Dios [es] la cabeza de Cristo”. ¿Se puede decir que Dios como Dios, tiene un superior (una cabeza)? Colosenses 1:18 dice que Jesús como Hijo vino para tener en todo la preeminencia. ¿Se puede decir que Dios como Dios vendrá para tener el primer lugar en todo? Aquí podemos ver claramente que Colosenses 1:15-19 no se dirige a un supuesto “Dios el Hijo coigual” que creó todas las cosas como un agente vivo en la creación. Vemos a un Hijo preparado de antemano (1 Pedro 1:20), que fue “el primogénito de toda la creación” (Colosenses 1:15) en la mente y el plan profético de Dios. Por lo tanto, todas las cosas fueron preordenadas en la mente de Dios (en el plan expresado de Dios - logos) en Cristo, a través de Cristo y para Cristo, porque Cristo es la razón y el propósito de Dios para todas las edades humanas.

Isaías 41:4 dice: “¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio?” Aquí podemos ver que Dios invocó a todas las generaciones de la historia humana antes de que realmente llevara a cabo su creación física. Del mismo modo, Dios primero llamó a su Hijo en su pensamiento expresado (su logos - Miqueas 5:2), antes de llamar a todos los demás. Este es el significado preciso de Romanos 8:29-30.

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó”. (Romanos 8:29-30).

El Hijo ya fue “glorificado” como “el primogénito entre muchos hermanos” antes de que la creación realmente tuviera lugar. Un “primogénito” implica que otros tuvieron que nacer después del PRIMER NACIDO. Por lo tanto, el contexto de Romanos 8:29 demuestra que los elegidos de Dios también nacieron después del primogénito (Jesús). Como nosotros no existimos literalmente antes de la creación, el Niño nacido y el Hijo dado tampoco existió literalmente cuando fue llamado y elegido en el logos de Dios (en sus pensamientos expresados - Juan 1:1) antes de que el mundo fuera creado.

Las Escrituras enseñan que solo hay un verdadero Dios Padre y un solo mediador entre el Padre y los hombres, Jesucristo hombre (1 Timoteo 2:5). Las Escrituras que hacen referencia al Hijo de Dios en la Biblia hebrea, lo muestran como un futuro Niño nacido e Hijo dado (1 Crónicas 17:11-14; Salmo 2:7; Isaías 9:6) en lugar de existir realmente como Hijo durante el tiempo en que vivieron los profetas.

Lucas 1:35, Hebreos 1:3, 2:14-17 y 1 Timoteo 3:16, demuestran que el Espíritu Santo del único y verdadero Dios Padre, se encarnó a sí mismo para convertirse en el Niño nacido y el Hijo dado como un verdadero hombre para salvarnos. Por lo tanto, Aquel que se convirtió en el Niño nacido y el Hijo dado, siempre ha existido como el gran “YO SOY” (Juan 8:24, 58) y como el “Dios Fuerte” y el “Padre Eterno” (Isaías 9:6) por toda la eternidad pasada.

Pablo escribió en Colosenses 1:16 que “en Él [en Cristo] fueron creadas todas las cosas” ¿La Biblia afirma alguna vez que Dios creó todas las cosas en su mente y plan profético antes de que fueran creadas literalmente más tarde en el tiempo? La respuesta es afirmativa.

En Isaías 37:26, Yahvé pronunció su palabra profética contra Senaquerib a través de Isaías diciendo: “¿No has oído decir que DESDE TIEMPOS ANTIGUOS YO LO HICE, que DESDE LOS DÍAS DE LA ANTIGÜEDAD LO TENGO IDEADO? Y ahora lo he hecho venir [a Senaquerib], y tú serás para reducir las ciudades fortificadas a montones de escombros”.

Cuando Dios dijo: “LO HICE”, quiso decir que ya lo había hecho en su propia mente y plan antes de que el mundo fuera creado. Por lo tanto, Dios pre-creó a Senaquerib (a través de su preconcepción) para reducir las ciudades fortificadas a montones de escombros. Aunque Dios conoció de antemano y ordenó el reinado de Senaquerib como rey antes de que comenzara el mundo, posteriormente Dios lo hizo venir, y esto fue después de que Senaquerib nació físicamente. Esto es precisamente lo que Dios quiso decir en Isaías 41:4: “¿Quién hizo y realizó esto? ¿QUIÉN LLAMA LAS GENERACIONES DESDE EL PRINCIPIO?

Las Escrituras declaran claramente que Dios ya habló su Palabra al “llamar” a todas las generaciones (humanas) desde el principio (de la creación - Efesios 1:4), antes de que comenzaran realmente las generaciones humanas. De la misma manera, Efesios 1:4-5 declara que Dios “nos escogió en Él [en Cristo] antes de la fundación del mundo”, “habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad”. Por lo tanto, Dios preordenó a sus elegidos “en” (preposición griega ἐν) y “por causa de” (preposición griega διά) Jesucristo, en su preconcepción antes de que tuviera lugar la creación real. Las mismas preposiciones griegas para “en” y “por causa de” Jesucristo, aparecen en Colosenses 1:16 porque todas las cosas fueron creadas “en” y “por causa de Jesucristo”. 

El profeta Isaías fue muy claro acerca de la pre-creación de todas las cosas en el cielo y la tierra, antes de que el cielo y la tierra fueran realmente creados.

“DARÉ en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente, para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que LA MANO DE JEHOVÁ HACE ESTO, y que el Santo de Israel LO CREÓ. (Isaías 41:19-20).

Fíjese que Dios dijo: “DARÉ” en el futuro diversos árboles en el desierto, pero luego Dios continúa diciendo que Él ya HA HECHO ESTO y que ya LO CREÓ antes de que realmente lo hiciera. Por lo tanto, la palabra de Dios afirma que Dios ya "CREÓ" las cosas en su mente y plan previos, pero que Él posteriormente las creó físicamente.

Según Hermas, los cristianos romanos del primer siglo también creyeron que Dios creó a su Iglesia Elegida antes de que el mundo fuera creado.

“«¿Quién es, pues?», le dije. «La Iglesia», dijo él. Yo le dije: «¿Por qué, pues, es de avanzada edad?» «Porque», me contestó, «ELLA FUE CREADA ANTES QUE TODAS LAS COSAS; ésta es la causa de su edad; y por amor a ella fue formado el mundo.»” (El Pastor de Hermas, Visión 2:4).

Ya que la iglesia elegida de Dios “fue creada antes que todas las cosas” y “por amor a ella fue formado el mundo”, sabemos que Jesús fue “el primogénito de toda creación” y que nosotros nacimos espiritualmente (no literalmente) después de que el primogénito fue preordenado en el plan de Dios (Romanos 8:29-30).

domingo, 10 de febrero de 2019

¿Es Jesús Una Criatura Espiritual Como lo Afirman los “Testigos De Jehová”?


Por Juan Diego Correa y Julio César Clavijo
© 2019, Todos los Derechos Reservados


¿Es Jesús una criatura como lo afirman los “Testigos de Jehová” en sus diversas publicaciones?

En este artículo vamos a examinar a la luz de la enseñanza bíblica dicho argumento.

Tomaremos algunas declaraciones que han hecho los “Testigos de Jehová” en tres de sus publicaciones tituladas: (1) “¿Qué Enseña Realmente la Biblia?”,  (2) “El Hombre Más Grande de Todos los Tiempos” y (3) “Aprendamos del Gran Maestro”.

En el libro “¿Qué Enseña Realmente la Biblia?”, en el capítulo 4 y página 41, los “Testigos de Jehová” dicen lo siguiente con respecto a la persona de Jesucristo:

“De hecho, el propio Jesús dijo en muchas ocasiones que antes de nacer como hombre había vivido en el cielo (Juan 3:13; 6:38, 62; 17:4, 5). Allí era una criatura espiritual que disfrutaba de una relación especial con Jehová”. [1] (El énfasis es añadido).

En la introducción al libro “El Hombre Más Grande de Todos los Tiempos”, al preguntar ¿Quién era realmente Jesucristo?, dicen lo siguiente:

“Jesús nunca afirmó que fuera Dios, pero reconoció que era el Mesías o Cristo prometido. También dijo que era “Hijo de Dios”, no Dios (Juan 4:24, 26; 10:36). Sin embargo, la Biblia no dice que Jesús no fuera un hombre como cualquier otro hombre. Era una persona muy especial, porque Dios lo creó antes de todas las cosas. (Colosenses 1:15). Por miles de millones de años o más, aun antes de la creación del universo físico, Jesús vivió en cielo como espíritu y disfruto de compañerismo íntimo con su Padre, Jehová Dios, el magnífico Creador. (Proverbios 8:22; 27-31)”. [2] (El énfasis es añadido).

En el mismo libro, en la página 42, ellos dicen lo siguiente:

“Jehová y su Hijo primogénito disfrutaron de una relación muy estrecha durante millones y millones de años, mucho antes de la creación de las estrellas y la Tierra. ¡Qué gran amor deben de haberse tenido! (Juan 3:35; 14:31)”. [3]

En la página 41, dicen:

“Por muchas razones, Jesús es el hijo más querido de Jehová. La Biblia lo llama “el primogénito de toda la creación”, pues él fue lo primero que Dios creó (Colosenses 1:15).* Otra cosa que lo hace especial es el hecho de ser el “Hijo unigénito” (Juan 3:16). Esto significa que es el único a quien Dios creó directamente. También es el único que colaboró con Jehová en la creación de todas las demás cosas (Colosenses 1:16)”. [4] (El énfasis es añadido).

En la misma página 41, en el comentario a que Jesús fue lo primero que Dios creó, dicen:

“A Jehová se le llama Padre porque es el Creador (Isaías 64:8). Puesto que Jesús fue creado por Dios, recibe el nombre de Hijo de Dios. Por la misma razón, a otros espíritus e incluso a Adán se les llama hijos de Dios (Job 1:6; Lucas 3:38)”. [5] (El énfasis es añadido).

En la misma página 41, ellos también dicen:

“¿Es el Hijo primogénito igual a Dios, como algunos creen? Eso no es lo que la Biblia enseña. Como vimos en el párrafo anterior, el Hijo fue creado. Por lo tanto, es obvio que tuvo un principio, mientras que Jehová no tiene ni principio ni fin (Salmo 90:2)”. [6] (El énfasis es añadido).

La Biblia nos dice que debemos probar a los espíritus para saber si son de Dios, ya que muchos falsos profetas han salido por el mundo (1ª Juan 4:1). Por esto los invito a que pasemos a analizar si es verdad que la Biblia enseña que Jesús es un ser diferente a Jehová el Eterno Padre, como una criatura del Dios Padre, o si esto no es cierto.


1. La Biblia Declara que Jesús es Jehová Dios, El Único y Magnífico Creador

La Biblia es clara al enseñar que Jesús es el Dios y Magnifico Creador, y que de ninguna manera es una criatura espiritual creada por Jehová en la eternidad.

La Biblia nos dice en Génesis 1:1, que en el principio el único Dios Jehová creó todas las cosas.

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. (Génesis 1:1).

Además, Isaías 44:24 y 45:12 nos enseñan que Jehová Dios creó todas las cosas SOLO, POR ÉL MISMO, POR SUS PROPIAS MANOS Y SIN LA NECESIDAD DE UN AYUDANTE.

“Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo” (Isaías 44:24).

Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos. Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé”. (Isaías 45:11-12).

Pero en Juan 1:9-10, se dice que Jesús es el Creador del mundo y la luz verdadera que alumbra a todo hombre.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por Él fue hecho; pero el mundo no le conoció”. (Juan 1:9-10).

El texto de Juan 1:9-10, nos dice que la luz que alumbra a todo hombre, la cual es Jesucristo (Juan 1:3), estaba en el mundo en la condición de hombre (1ª Juan 4:1-3), y dice que el mundo fue hecho por Él. Sin embargo, también vimos que la Biblia nos dice en Génesis 1:1 que en el principio el único Dios creó todas las cosas y que además Isaías 44:24 y 45:12 nos enseñan que Jehová Dios creó todas las cosas SOLO, POR ÉL MISMO, POR SUS PROPIAS MANOS SIN LA NECESIDAD DE UN AYUDANTE. De esta manera, si Juan 1:9-10 nos indica que Jesús es el Creador pues “el mundo por Él fue hecho”, es porque Jesús es el mismo Jehová Creador del Antiguo Testamento manifestado en la carne como un hombre. La Biblia no dice que Jesús sea una criatura espiritual, sino que Él es el Dios Creador de todas las cosas. No existe un “Jesús creado”, sino un JESÚS CREADOR.

Por el contrario, los “Testigos de Jehová” dicen que Jesús fue un ayudante o colaborador de Jehová en la creación de todas las cosas. Ellos dicen:

“También es el único que colaboró con Jehová en la creación de todas las demás cosas (Colosenses 1:16)”. [7]

Examinemos Colosenses 1:15-17, para ver si en verdad esta porción presenta a Jesús como un ayudante creador.

“15 Él [Cristo] es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él, y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten”. (Colosenses 1:15-17). 

Colosenses 1:15-17, por ningún lado afirma que Jesús fue un colaborador de Jehová Dios en la creación. Más bien nos dice que Jesús es el centro de la creación misma, ya que todo fue creado por medio de Él y para Él. Pensar lo contrario es pensar más de lo que está escrito (1ª Corintios 4:6). El texto enfáticamente nos dice que Cristo es el Creador de todas las cosas y que también es la imagen del Jehová invisible, por cuanto Él es Dios manifestado en carne (1ª Timoteo 3:16).

Pero en la Traducción del Nuevo Mundo de los “Testigos de Jehová”, ellos le añaden un corchete a Colosenses 1:16, perturbando la verdad del texto para insertar sus propios pensamientos así: “Porque por medio de él todas las [otras] cosas fueron creadas en los cielos y sobre la tierra, las cosas visibles y las cosas invisibles…” (Colosenses 1:16 – TNM). De esta manera, le hacen creer a las personas que Jesús es una cosa creada, que luego creó a todas las otras cosas creadas.   

Hay otro texto que nos enseña de manera explícita que el Señor Jesús es el Jehová Creador de la tierra, y que los cielos son obra de sus manos.  Este es Hebreos 1:10.

 “Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos”. (Hebreos 1:10).

Según la Biblia, el único Señor es Jesucristo (1ª Corintios 8:6; 2ª Corintios 4:5). Así que el Señor al que se refiere el escritor de Hebreos es a Jesucristo y lo identifica como el Creador, diciendo que el cielo es obra de sus manos ¡ESTO ES ALGO IRREFUTABLE! Hebreos 1:10 dice que la creación es la obra de las manos de Jesús, pero Isaías 45:11-12 dice que la creación es la obra de las manos de Jehová. La conclusión es clara: ¡JESÚS ES JEHOVÁ MANIFESTADO EN LA CARNE!

Los “Testigos de Jehová” dicen que Jesús como una criatura angelical, estuvo presente cuando Dios creó al hombre y la mujer. 

“¿Cómo sabía Jesús esto? ¿Vio a Dios crearlos?... Sí. Jesús estuvo presente cuando Dios hizo al hombre y la mujer, pues él mismo fue la primera persona que Dios creó. Jesús era un ángel que vivía en el cielo con su Padre.” [8] (El énfasis es añadido).

Pero la Biblia por ningún lado dice o da a entender que Jesús sea un ángel que ha compartido con el Padre en el cielo. En contraste con esto, la Biblia nos enseña que los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos del Apocalipsis, adoraron al Señor Jesucristo y lo reconocieron como el Dios Todopoderoso Creador de todas las cosas.

“8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. 9 Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, 10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: 11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”. (Apocalipsis 4:8-11 RVR 1960).

Los “Testigos de Jehová” insertan en su Traducción del Nuevo Mundo el nombre “Jehová” en el texto de Apocalipsis 4:11, para dar a entender que los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes no adoraron a Jesús, sino a Jehová al que ellos consideran alguien distinto. La Traducción del Nuevo Mundo dice así: “10  los veinticuatro ancianos caen delante del que está sentado sobre el trono y adoran al que vive para siempre jamás, y echan sus coronas delante del trono, y dicen: 11  “Digno eres tú, Jehová, nuestro Dios mismo, de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y a causa de tu voluntad existieron y fueron creadas” (Apocalipsis 4:10-11 – TNM). Pero aún la Traducción del Nuevo Mundo contradice la posición de los “Testigos de Jehová” porque ahí se dice que Jehová creó todas las cosas y no un intermediario. El Señor Jesucristo es el mismo Señor Jehová que se manifestó en carne (Isaías 7:14; 9:6; 52:5-6; 35:4-6; Salmos 130:7-8; Mateo 1:21-23; 1 Timoteo 3:6). Por eso es que el Señor Dios Todopoderoso que se menciona en el texto en Apocalipsis 4:8-11, es nuestro Señor Jesucristo.


2. La Biblia Declara que Jesús Preexistió Como Jehová Dios el Padre Eterno

Los “Testigos de Jehová” aseveran con relación a Cristo, que Él preexistió como una criatura espiritual o como un ángel que disfrutaba de una relación paternal con su Padre Jehová Dios. Ellos escriben:

“De hecho, el propio Jesús dijo en muchas ocasiones que antes de nacer como hombre había vivido en el cielo (Juan 3:13; 6:38, 62; 17:4, 5). Allí era una criatura espiritual que disfrutaba de una relación especial con Jehová”. [9] (El énfasis es añadido).

“Jesús estuvo presente cuando Dios hizo al hombre y la mujer, pues él mismo fue la primera persona que Dios creó. Jesús era un ángel que vivía en el cielo con su Padre. [10] (El énfasis es añadido).

“Jehová y su Hijo primogénito disfrutaron de una relación muy estrecha durante millones y millones de años, mucho antes de la creación de las estrellas y la Tierra. ¡Qué gran amor deben de haberse tenido! (Juan 3:35; 14:31)”. [11]

Pero en contraste con la postura de los “Testigos de Jehová”, la Biblia asevera que Cristo Jesús preexistió a su manifestación en carne como Dios el Padre. O SEA, ANTES DE LA CREACIÓN Y DESPUÉS DE LA CREACIÓN, CRISTO HA EXISTIDO COMO EL DIOS Y PADRE ETERNO, PERO NO COMO UNA CRIATURA ESPIRITUAL O COMO UN ÁNGEL.

Isaías 9:6 se refiere al Cristo, el Mesías prometido, diciendo que Él es el Niño nacido y el Hijo dado que reinará con justicia sobre los hombres, pero de manera inmediata señala que el Cristo es también el Dios Fuerte y el Padre Eterno.

Isaías 9:6. “Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

¿Cómo puede ser esto? Porque Jehová Dios el Padre se manifestó en la carne como un hombre para venir a la tierra a reinar y salvar a la humanidad (Mateo 1:21; 20:28; Juan 4:25-26; 1ª Timoteo 2:3-6). El único que puede ser llamado PADRE ETERNO es Jehová nuestro Padre (Deuteronomio 33:27; Isaías 40:28; 63:16; 64:8). O sea que Cristo aparte de ser el Hijo en razón a su humanidad, es el Dios fuerte y el Padre eterno en razón a su deidad como el Dios eterno y único. CRISTO ES EL PADRE ETERNO QUE SE MOSTRÓ EN LA FORMA DE UN NIÑO Y DE UN HIJO PARA SALVARNOS A PARTIR DEL MOMENTO EN QUE PARTICIPÓ DE CARNE Y SANGRE AL IGUAL QUE LOS DEMAS HIJOS (Lucas 2:10-14; Hebreos 2:14-15). De esta manera queda claro que Jesús solo pudo preexistir a su encarnación como el Dios y Padre eterno, y no como una criatura.

El mensaje transmitido en Isaías 9:6 en la Traducción del Nuevo Mundo, es el mismo que aparece en la versión Reina-Valera.

“Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; y el regir principesco vendrá a estar sobre su hombro. Y por nombre se le llamará Maravilloso Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. (Isaías 9:6 - TNM).

Filipenses 2:5-8, también nos enseña que Cristo Jesús preexistió como Jehová Dios Padre. Veamos:

“5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:5-8).

El apóstol Pablo tenía muy claro el tema de la preexistencia de Cristo Jesús antes de encarnarse, y por eso enseñó que Cristo Jesús preexistió en la forma de Dios, o sea siendo por naturaleza el mismo Jehová Dios, porque la palabra griega morphë, significa “los atributos esenciales tal como se muestran en la forma”. [12] Hasta la Traducción del Nuevo Mundo de los “Testigos de Jehová”  está de acuerdo con esto, porque dice que Jesús “existía en la forma de Dios” (Filipenses 2:6 – TNM). Sin embargo, a pesar de ese reconocimiento, inmediatamente dicha versión se atreve a decir algo completamente contradictorio, sosteniendo que Cristo Jesús no quiso usurpar el ser Dios, como si el derecho de ser Dios no fuera propio de su esencia sino algo que le podría arrebatar a otro. La palabra griega en cuestión es harpagmón, que puede significar “cosa robada o arrebatada”, pero también “botín o presa” a la cual alguien se aferra. [13] “Los pocos ejemplos de harpagmos (Plutarco, etc.) permiten que sea comprendida como equivalente a harpagma,… Es decir, Pablo se refiere a un premio al que aferrarse y no a algo que debe ser ganado («usurpación»)”. [14] Efesios 2:7 continúa diciendo que Cristo “se despojó a sí mismo”, obviamente no de su naturaleza como Jehová Dios el Padre, sino de la gloria divina que merecía cuando se manifestó en la forma de un hombre siervo.     

3. La Biblia Declara que Jesús Como el Hijo Unigénito, Es Dios Manifestado en Carne

Los “Testigos de Jehová” dicen que cuando la Biblia presenta a Jesús como el Hijo Unigénito de Dios, que eso indica que el Hijo es un sujeto diferente a Dios, y asumen que es un espíritu que tenía vida antes de la creación y que después nació como hombre dejando el cielo voluntariamente.

Los Testigos de Jehová, dicen:

“El Hijo unigénito de Jehová dejó voluntariamente el cielo para venir a la Tierra y ser hombre. Pero quizá usted se pregunte: “¿Cómo fue posible que un espíritu naciera como ser humano?”. Pues bien, Jehová realizó un milagro. Hizo que la vida de su Hijo primogénito, que estaba en el cielo, pasara a la matriz de una virgen judía llamada María. Puesto que no intervino ningún padre humano, ella dio a luz un hijo perfecto, al que puso por nombre Jesús (Lucas 1:30-35)”. [15] (El énfasis es añadido).

“¿Es el Hijo primogénito igual a Dios, como algunos creen? Eso no es lo que la Biblia enseña. Como vimos en el párrafo anterior, el Hijo fue creado. Por lo tanto, es obvio que tuvo un principio, mientras que Jehová no tiene ni principio ni fin (Salmo 90:2)”. [16] (El énfasis es añadido).

“Otra cosa que lo hace especial es el hecho de ser el “Hijo unigénito” (Juan 3:16). Esto significa que es el único a quien Dios creó directamente [17]  (El énfasis es añadido).

En varias ocasiones, la Escritura menciona a Cristo Jesús como el “Hijo unigénito”. Como se mostró anteriormente, “Los Testigos de Jehová” afirman que por el hecho de que Cristo Jesús sea el “unigénito Hijo”, que esto significa que él es el único a quien Dios creó directamente. ¿Pero será cierta dicha afirmación?

La Biblia nos enseña claramente que Dios creó directamente a la primera pareja de seres humanos, es decir a Adán y Eva (Génesis 1:26-27; 2:21-23). También nos muestra que Dios creó directamente los cielos y la tierra (Isaías 44:24; 45:12, 18). No obstante, en ninguna parte nos muestra que Él haya creado a un Hijo antes de los tiempos.

El término “unigénito”, indica que para que el Hijo viniera a la existencia, tuvo que ser engendrado, y por supuesto esto se dio dentro de la virgen María, no antes.

“…José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”. (Mateo 1:20).

“…Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”. (Juan 3:16).

Juan 3:16 expresa que fue tanto el amor de Dios, que Él dio a su Hijo unigénito para dar salvación. Esto demuestra claramente que el Hijo vino a la existencia por causa de nuestra salvación, y por lo tanto vino en el tiempo de los hombres para salvar a los hombres. Jehová Dios mismo, fue quien vino a salvarnos (Isaías 33:22; 43:11; Oseas 13:4), y lo hizo asumiendo la condición de un Hijo, del hombre perfecto (Efesios 4:13).

El texto de Juan 1:18 nos enseña que el unigénito Hijo dio a conocer al Padre, y esto es verdad en razón a que a Jehová Dios Padre nadie lo ha visto ni lo puede ver como el Eterno Espíritu invisible que es, sino solamente en su manifestación en carne como el Hijo, como el varón perfecto, como el unigénito del Padre que se hizo en todo semejante a los demás hijos, es decir a los demás hombres. Por medio del unigénito Hijo, Jehová Dios se hizo visible y se dio a conocer a la humanidad a la cual Él desea salvar.

En el Antiguo Testamento, el Hijo es mencionado solamente de una manera profética (Isaías 7:14; 9:1-6), pues el Hijo sería la señal que daría lugar a que Dios mismo estaría entre nosotros en la forma de un hombre siervo (Salmos 130:7-8; Juan 1:1-14; Filipenses 2:5-8), el varón perfecto (Mateo 1:18-23; Lucas 1:10-11, Efesios 4:13). POR LO TANTO, EL HIJO UNIGÉNITO NO PREEXISTIÓ COMO HIJO ANTES DE SU ENCARNACIÓN, SINO QUE PREEXISTIÓ COMO JEHOVÁ DIOS EL PADRE.

El Espíritu Santo (que es Jehová Dios en forma espiritual) ENGENDRÓ en la virgen María de manera milagrosa y poderosa al varón que Él mismo se hizo para manifestarse a los hombres (Mateo 1:18:23; Lucas 1:31-35) en el tiempo, con el fin de dar cumplimiento a la profecía del Salmo 2:7 que dice: “Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy”. Lucas 1:35 dice: “El Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. El Hijo vino mediante agua y sangre (1ª Juan 5:6) y fue nacido de mujer y nacido bajo la ley (Gálatas 4:4). Por lo tanto, para que el Hijo llegara a ser una realidad, debía de nacer de una mujer.

El eterno Jehová Dios que llegó a ser el Hijo en el tiempo, no tiene principio ni fin y por lo tanto no tuvo ni pudo ser creado por nadie, ya que Él es el origen de todo. Jehová por fuera de la encarnación siempre ha sido y será Dios el Padre, pero dentro de la encarnación Él simultáneamente vino a ser el varón perfecto, el Hijo.

En el principio (o en la eternidad), el Hijo solo estuvo como un plan (el verbo) en la mente de Dios, y ese es el plan eterno que Dios se trazó para salvar al hombre pecador en el cumplimiento del tiempo (Gálatas 4:4; 1ª Pedro 1:18-20). El Hijo, como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29), es quien le da todo el sentido al plan de salvación (Juan 3:16-18; 36; Tito 2:11-14), y por ello en Apocalipsis 13:8 se menciona que el Cordero fue inmolado desde el principio del mundo, pues Dios en su presciencia ya veía desde la eternidad el plan del Hijo consumado, aunque su cumplimiento debería darse en el tiempo (Juan 19:5).

El hecho de que la Biblia presente a Jesús como el Hijo, de ninguna manera anula el hecho de que Él también sea el Dios Padre, pues la Escritura enseña claramente que EL HIJO ES DIOS y no hay contradicción alguna con esto (Romanos 9:5; Hebreos 1:8; 1ª Juan 5:20), pues el Hijo es la aparición del único Dios en la carne (1ª Timoteo 3:16), es el Verbo que se hizo carne (Juan 1:1-3,14), es Dios mismo siendo nuestro Emanuel que vino a salvarnos (Mateo 1:18-23; 1ª Timoteo 1:15-16), y es Dios que asumió un velo de carne para venir al mundo (Hebreos 2:14-15).


4. Jesús Afirmó Ser Jehová Dios el Padre

Los Testigos de Jehová, dicen:

Jesús nunca afirmó que fuera Dios, pero reconoció que era el Mesías o Cristo prometido. También dijo que era “Hijo de Dios”, no Dios (Juan 4:24, 26; 10:36)”. [18] (El énfasis es añadido).

Los “Testigos de Jehová” aseveran que no hay una sola porción bíblica donde Jesús haya dicho que Él sea Jehová Dios el Padre. Pero no solamente Jesús dejó claro que Él es Jehová Dios el Padre manifestado en la carne como un Hijo unigénito, sino que como lo hemos visto, la Biblia entera declara esta misma verdad.

En Juan 16:25, Jesucristo afirmó que Él frecuentemente habló acerca del Padre por medio de alegorías (o en un lenguaje enigmático), pero también aseveró que llegaría un momento en que nos hablaría claramente acerca del Padre. Así que a lo largo de las cuatro versiones del evangelio (a saber Mateo, Marcos, Lucas y Juan), vemos que Jesucristo se refirió al Padre en tercera persona, aun cuando Él mismo es Jehová el Padre Eterno manifestado en la carne. Lo interesante es que en cada una de estas porciones se combina el lenguaje enigmático con el lenguaje claro, lo que nos permite conocer a través del lenguaje claro la verdadera identidad del Padre.

Por ejemplo, en Juan capítulo 10 Jesucristo utilizó la alegoría del Buen Pastor para hablar acerca del Padre. “Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía” (Juan 10:6). Ampliando lo que les había confesado, Jesucristo dijo: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”, pero el pueblo de Israel sabía que el verdadero pastor de su pueblo era Jehová Dios, tal como se declara en el Salmo 23. Luego, Jesucristo dijo que nadie puede arrebatar a sus ovejas de su mano (Juan 10:27-28), pero a continuación dijo que nadie las puede arrebatar de la mano de su Padre (Juan 10:29). ¿Entonces al fin en qué mano estaban las ovejas? ¿En la mano de Jesucristo o en las manos del Padre? Para que no quedaran dudas y para que la gente no se confundiera pensando que habían dos manos en las cuales estaban las ovejas, o dos pastores diferentes, Él les declaró: “Yo y el Padre uno somos”. Fue tan obvio que Jesús se identificó como Jehová Padre el Pastor manifestado en la carne, que los judíos tomaron piedras para lapidarlo al creer que había cometido blasfemia (Juan 10:31-33). Algunos, por no querer aceptar la verdad de la declaración de Jesús en Juan 10:30, insisten en que si Jesús era verdaderamente el Padre, Él tuvo que haber dicho “Yo y el Padre uno soy”, pero esto lo hacen porque quieren ignorar la correlación del lenguaje con la que Jesús se venía expresando. Ellos también ignoran que estaba profetizado que Jehová el Pastor mismo vendría a salvarnos. El Salmo 80:1-3 declara: “Oh Pastor de Israelven a salvarnosHaz resplandecer tu rostro, y seremos salvos”.  Ezequiel 34:11, dice: “Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré”.

En Juan capítulo 8, Jesucristo utilizó la alegoría de La Luz del Mundo para hablar acerca del Padre. Jesucristo dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). Sin embargo, nadie sino Jehová el Padre puede reclamar ser la Luz del Mundo. “Tú eres mi lámpara, oh Jehová; Mi Dios alumbrará mis tinieblas”. (2. Samuel 22:29). Los judíos le dijeron a Jesús que su testimonio no tenía valor, porque él testificaba acerca de sí mismo, pero la respuesta de Jesús fue que Él posee un testimonio doble de que Él es la Luz del mundo. Él da testimonio acerca de sí mismo, y el Padre también da testimonio acerca de Él. Aquí se ve otra vez el lenguaje  enigmático, pues se habla del Padre en tercera persona. Sin embargo, cuando le preguntaron que dónde estaba su Padre, la respuesta de Jesús fue: “Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais”. Está claro que Jesús confesó ser el Padre mismo manifestado en la carne, porque nadie puede decir que conocerlo a él es conocer a otro, por lo que conocer a Jesús es conocer al Padre mismo en la forma en la cual Él se nos ha revelado, que es en la faz (en la cara) de Jesucristo (2 Corintios 4:6).

En Juan capítulo 14, vemos otra vez el lenguaje enigmático acerca del Padre, pues Jesucristo habló de las moradas que habían en la casa de su Padre, refiriéndose al Padre en tercera persona, y le dijo a sus discípulos que ellos sabían a dónde iba y que sabían el camino. Pero Tomás le respondió: “Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?” (Juan 14:5). “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto” (Juan 14:6-7). La palabra “viene”, indica ir o trasladarse hacia el que habla, y por lo tanto demuestra que Jesús es el mismo Jehová Padre en la carne. En caso de que el Padre fuera alguien distinto a Jesús, Él tenía que haber dicho “nadie va al Padre sino por mí”. Todos los que quieran hallar al Padre tienen que venir a Jesús, “porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9). Nadie puede decir que conocerlo a él es conocer a otro, o que verlo a Él es ver a otro, pero Jesucristo declaró ser el Padre en la carne, al decir que conocerlo a Él es conocer al Padre y que verlo a Él es ver al Padre.

Para Felipe era difícil creer que el Hombre Jesús era también el Padre mismo, y por eso insistió: “Señor, muéstranos el Padre, y nos basta” (Juan 14:8). “Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” (Juan 14:9). Jesús no dijo: “El Padre está”, como si hablara de otro, sino que dijo “estoy”, indicando que Él mismo es Jehová el Padre que se hallaba allí con ellos manifestado en la carne. Para cerrar su clara identificación como el Padre, Jesús concluyó diciéndoles: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18). La razón por la cual algunos no pueden entender la clara identificación de Jesucristo como el Padre en Juan 14, se da porque ellos se entretienen con el lenguaje alegórico pero no destacan la fuerza de las declaraciones explícitas. Aunque haya gente confundida viendo al Padre aparte de Jesús, Él los exhorta respondiéndoles lo mismo que le respondió a Felipe: “¿Pero cómo es posible que ustedes me pidan que les muestre al Padre? ¡El que me ha visto a mí ha visto al Padre! ¡El que me conoce a mí conoce al Padre! ¡Y el que a mí me tiene no está huérfano pues ha venido al Padre!”.     

Jesús se declaró como Jehová Dios Padre, cuando dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY” (Juan 8:58). Si Jesús fuera un ángel o un ser espiritual creado antes de que Abraham hubiera llegado a existir, sus palabras correctas debieron ser: “antes que Abraham fuese, yo era”. Pero en lugar de esto, Jesús dijo YO SOY, aclarando que Él es el Autoexistente, el único que tiene vida en sí mismo y que da vida a los demás, y el Dios que habló con Moisés en el monte Horeb en medio de la zarza que ardía pero no se consumía (Éxodo 3). Otra vez, creyendo que Jesús había blasfemado, los judíos “Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue” (Juan 8:59). Algunos intentan negar que el uso que Jesús hizo de la expresión “YO SOY” en Juan 8:58 indica que Él sea el Padre manifestado en la carne, alegando que la frase “yo soy” significa la proclamación de una característica propia de la personalidad, como cuando alguien dice “yo soy una persona alegre”, etc., o alegando que también significa un reclamo de identidad, como cuando alguien dice “yo soy Pepito Pérez”. Sin embargo, Jesús no utilizó el YO SOY en estos dos últimos sentidos, sino en el sentido de existencia, declarando ser EL ÚNICO AUTOEXISTENTE ETERNO, como en el pasaje de la zarza de Éxodo 3.

Si deseamos ser salvos, entonces debemos creer a la declaración de Jesucristo:

“Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que YO SOY, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24).


Conclusión Final

Asegurar que Jesús es una criatura, es desconocer el misterio de la Piedad que enseña que Jehová Dios se manifestó en la carne como un Hijo para venir a salvar a la humanidad perdida. Así que presentar a Jesús como una criatura es negar el plan de salvación de Dios, y por ende desconocer el gran amor de Dios que nos muestra que Jehová mismo vino a salvarnos participando de carne y sangre asumiendo la condición de un Hijo (o un hombre). Cuando Jehová se encarnó, Él todavía siguió siendo el eterno Jehová Padre por fuera de la encarnación, y por eso continuó sosteniendo el universo y habitando como Dios; pero de manera simultánea vino a ser el Hijo engendrado, el Emanuel, Dios con nosotros, para en esa forma ser nuestro Cordero redentor. El amor de Dios se nos ha manifestado, porque Él mismo vino a salvarnos y no mandó a ninguna de sus criaturas.


Referencias: 

[1] Los Testigos de Jehová. ¿Qué Enseña Realmente la Biblia? © 2005, Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. Capítulo 4. ¿Quién es Jesucristo? Pág. 41.
https://www.jw.org/es/publicaciones/libros/ense%C3%B1a/
[2] Los Testigos de Jehová. El Hombre Más Grande de Todos los Tiempos. © 1991, Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. Impresión de 2006. Pág. 11.
https://www.jw.org/es/publicaciones/libros/El-hombre-m%C3%A1s-grande-de-todos-los-tiempos/
[3] ¿Qué Enseña Realmente la Biblia? Pág. 42.
[4] Ibídem. Pág. 41.
[5] Ibídem.
[6] Ibídem.
[7] Ibídem.
[8] Los Testigos de Jehová. Aprendamos del Gran Maestro. © 2003, Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. Pág. 22.
https://www.jw.org/es/publicaciones/libros/aprendamos-del-gran-maestro-jesus/
[9] Aprendamos del Gran Maestro. ¿Qué enseña realmente la Biblia? Pág. 41.
[10] El Creador de Todas las Cosas. Pág. 22.
[11] ¿Qué enseña realmente la Biblia? Pág. 42.
[12] A. T. Robertson. Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento – Obra Completa 6 Tomos en 1. © 2003. Editorial Clie. Pág. 502.
[13] Francisco Lacueva. Comentario Bíblico de Mathew Henry. Obra Completa sin Abreviar. © 1999. Editorial Clie. Pág. 1696.
[14] A. T. Robertson. Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento. Pág. 502.
[15] ¿Qué enseña realmente la Biblia? Pág. 42.
[16] Ibídem.
[17] Ibídem.
[18] El Hombre Más Grande de Todos los Tiempos. Pág. 11.