miércoles, 23 de enero de 2019

La Evidencia Histórica de la Resurrección de Jesús: Una Exposición Breve


Por Jason Dulle. © 2018. Todos los derechos reservados
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2019
Más información en www.onenesspentecostal.com


La resurrección de Jesucristo de entre los muertos, fue el mensaje central de la iglesia primitiva y es la base de la esperanza cristiana. Pero ¿por qué deberíamos creer que un hombre fue resucitado de entre los muertos hace 2000 años cuando nosotros no estuvimos allí para presenciarlo, y cuando nuestra experiencia uniforme dice que los muertos siempre permanecen muertos? Si bien muchas personas piensan que la resurrección de Jesús es algo que uno elige creer o rechazar en función de sus gustos religiosos personales, el hecho es que existen razones históricas buenas y objetivas para creer que Jesús resucitó de entre los muertos.

Los historiadores deben hacer dos cosas: establecer los hechos históricos y luego encontrar la mejor explicación para esos hechos. Cuando se trata de la vida de Jesús, la fuente principal para el historiador son los evangelios del Nuevo Testamento (NT) y los escritos de Pablo, porque incluyen el testimonio de los primeros discípulos que presenciaron los eventos en cuestión o conocieron a los que lo hicieron, y proporcionan lo más detallado de la vida de Jesús.

Usted podría pensar que esto no es justo, porque los evangelios y las epístolas de Pablo fueron escritos por los discípulos de Jesús, y por lo tanto están sesgados. Eso puede ser cierto, pero toda la documentación histórica está sesgada. Además, eso no impide que los historiadores puedan examinar el material para descubrir lo que es histórico y lo que no lo es, sin necesidad de presumir que los documentos del Nuevo Testamento son inspirados por la divinidad o que son inerrantes. Los historiadores del NT (que incluyen a cristianos y no cristianos), aplican al NT los mismos principios historiográficos que se aplican a otras fuentes antiguas para determinar cuáles son las partes sobre las que tenemos buenas razones para creer que son históricas. Algunos de estos principios incluyen:


  • La fecha y número de testimonios.

Cuanto más cerca esté el testigo del evento histórico, y cuantas más personas informen sobre ese mismo evento, más probable será que sea históricamente exacto.

  • El testimonio de un testigo visual.

Es más probable que sea históricamente exacto el testimonio de aquellos que estuvieron presentes en el evento sobre el que están informando, que el testimonio de aquellos que no estuvieron presentes.


  • Criterio de vergüenza.

Cuando las personas inventan una historia, generalmente representan a sus héroes de manera positiva en lugar de negativa, por lo que la inclusión de información que podría ser embarazosa para los héroes, suele ser un buen indicador de que realmente sucedió.


  • Falta de adorno

Cuando las personas inventan historias, tienden a adornar el relato con detalles superlativos, por lo que si a un relato le faltan tales superlativos, es más probable que sea históricamente precisa.


  • Coherencia

Los detalles de un evento histórico deben coincidir entre sí, si es verdaderamente histórico. La presencia de detalles incongruentes, es una buena indicación de que hay algo de ficción involucrada.


La aplicación de estos principios de la historiografía, ha llevado a la mayoría de los historiadores del NT a concluir que los siguientes elementos de la historia de Jesús son históricamente confiables:


# 1: Jesús fue crucificado bajo Poncio Pilato. 

Los historiadores creen que Jesús fue crucificado bajo Poncio Pilato como lo afirma el Nuevo Testamento, porque:


  • Hay múltiples declaraciones independientes y tempranas de este hecho, tanto en el Nuevo Testamento como en fuentes no cristianas. [1]  
  • No hay reclamaciones que compitan en relación con la muerte de Jesús (incluso por parte de los no cristianos y de los enemigos de la fe cristiana).
  • Este fue un hecho vergonzoso para la iglesia primitiva, y por lo tanto no lo habría proclamado si no fuera cierto. La expectativa judía del Mesías, era que él sería un rey conquistador que derrotaría a los romanos. Ser asesinado por los romanos, se entendería como una prueba de facto de que Jesús no era el Mesías. 


Significado:

Este hecho histórico es significativo, porque expresa que la muerte de Jesús fue un evento público y oficial que pudo ser verificado por los romanos y los judíos por igual. Además, la naturaleza de su ejecución aseguró su muerte, lo que excluye a la explicación alternativa de que Jesús en realidad nunca murió.


# 2: Jesús fue sepultado en la tumba de José de Arimatea. 

Los historiadores creen que Jesús fue sepultado en la tumba de José de Arimatea, porque:


  • En el NT hay múltiples testimonios tempranos e independientes de la sepultura de Jesús en una tumba [2] que pertenecía a José de Arimatea [3].
  • José de Arimatea era parte del Sanedrín judío, que fue responsable de condenar a Jesús a la muerte. Si los cristianos hubieran inventado la historia de la sepultura, seguramente se relataría que ellos fueron quienes le dieron a Jesús un entierro honorable, pero no un extraño del Sanedrín.
  • Las historias de la sepultura carecen de adornos.
  • No hay historias que compitan con respecto al destino del cuerpo muerto de Jesús.


Significado:

Este hecho histórico es significativo, porque demuestra que la ubicación de la tumba de Jesús fue de conocimiento público, lo que haría que la afirmación de los apóstoles sobre la resurrección de Cristo fuera fácilmente desmentida si se basara en una mentira. Si Jesús realmente resucitó de la muerte, su tumba estaría vacía. Para demostrar como falsas las afirmaciones de los apóstoles, el liderazgo judío simplemente podría haber señalado al cuerpo en la tumba.


# 3: En la mañana del domingo después de la crucifixión, la tumba de Jesús fue encontrada vacía por un grupo de mujeres que fueron seguidoras de Él. 

Los historiadores creen que la tumba de Jesús fue encontrada vacía por las siguientes razones:


  • Hay múltiples declaraciones tempranas e independientes de este hecho. [4] 
  • Para ese tiempo, por lo general el testimonio de las mujeres era considerado poco confiable. Un relato legendario, seguramente habría hecho a los discípulos varones los principales descubridores de la tumba vacía. Informar que las mujeres fueron las que descubrieron la tumba vacía, hubiera sido un hecho vergonzoso para los primeros discípulos, y por lo tanto este testimonio es históricamente confiable.
  • Si la tumba no estuviera vacía, el cristianismo no podría haber comenzado y florecido en Jerusalén. El sitio de la tumba era conocido por los líderes religiosos de Jerusalén, por lo que si los apóstoles hubieran predicado la resurrección de Jesús a pesar del hecho de que su cuerpo todavía estaba en la tumba, los líderes religiosos podrían haber desacreditado rápidamente sus afirmaciones de resurrección. Los discípulos no habrían inventado una historia que fuera tan fácilmente desmentida. Uno podría imaginarse cómo hipotéticamente podría haber comenzado el cristianismo en Roma, dado que Jerusalén estaría muy lejos para que cualquiera pudiera verificar las afirmaciones de los apóstoles, pero no es plausible que el cristianismo haya comenzado en Jerusalén si el cuerpo de Jesús estuviera todavía en la tumba.


Significado:

Si el cuerpo de Jesús no estaba en la tumba, uno debe explicar lo que le sucedió. Además, aunque una tumba vacía no prueba en sí misma que Jesús resucitó de entre los muertos, sí es una condición necesaria para una verdadera resurrección, y por lo tanto es consistente con la hipótesis de la resurrección.


# 4 - Muchas personas vieron a Jesús después de que Él fue crucificado, y creyeron que eran apariciones de un hombre resucitado.

Aunque no todos los historiadores creen que Jesús realmente resucitó de entre los muertos, están convencidos de que las personas vieron a Jesús después de su muerte, y esas experiencias son interpretadas como apariciones de Jesús resucitado, porque:


  • Hay múltiples testimonios tempranos e independientes de estas apariciones.
  • Jesús apareció varias veces (no solo una vez) a muchos individuos (y no solo a uno), a grupos de personas (no solo individualmente), en varios lugares (no solo uno), bajo una multiplicidad de circunstancias (no solo una).
  • Jesús no solo se apareció a los discípulos, sino también a los escépticos (como Santiago) y a los adversarios (como Pablo). [5]


A diferencia de los avistamientos de Elvis Presley, estas apariciones no fueron fugaces. La gente no solo vio a Jesús, sino que lo involucraron en conversaciones sostenidas [6], tuvieron interacciones físicas con Él [7] y lo vieron consumir alimentos. [8] Es por eso que los discípulos no concluyeron que estaban viendo al espíritu de Jesús, o que estaban soñando, alucinando o experimentando una mera visión de Jesús. La naturaleza de las apariencias hizo que concluyeran que Jesús estaba vivo en la carne.

Significado:

Uno tiene que explicar cómo fue que tantas personas vieron a Jesús vivo después de su muerte, y por qué esas experiencias se detuvieron significativamente después de 40 días, si de hecho Jesús no hubiera resucitado de entre los muertos. La naturaleza de estas experiencias es consistente con una resurrección.


# 5 - Los discípulos creyeron que Jesús se levantó de entre los muertos, a pesar de toda su predisposición para no creerlo. 

Hay otros hechos relacionados con el estado mental de los discípulos que también es importante considerar. Por ejemplo, sabemos que los discípulos proclamaron a Jesús como el Mesías mayormente después de su crucifixión. Esta es una rareza histórica, porque los judíos no tenían el concepto de un Mesías moribundo sino solamente de uno esplendoroso, concibiéndolo como un rey conquistador. Cuando otros aspirantes a Mesías morían, sus discípulos abandonaban sus esperanzas mesiánicas o se encontraban con un nuevo “Mesías”, pero nadie seguía creyendo que el líder que murió era verdaderamente el Mesías. Sin embargo, los discípulos de Jesús sí lo hicieron ¿Qué puede explicar esta extraña determinación, dada su comprensión judía del Mesías?

Más importante, es el estado mental de los discípulos. Los evangelios dejan en claro, que después de la crucifixión los discípulos ya habían perdido la esperanza en Jesús como el Mesías (Mc. 16:10; Lc. 24:18-21; Jn. 20:24-25). Ellos estaban abatidos y temerosos, escondiéndose de los judíos y los romanos. No insistían ni aguardaban que ocurriera algo más relacionado con Jesús. Cuando las mujeres informaron haber visto a Jesús vivo de entre los muertos, los discípulos no les creyeron (Mc. 16:11,14; Lc. 24:10-11). Tampoco creyeron en el testimonio de los dos discípulos que encontraron a Jesús en el camino a Emaús (Mc. 16:12-13). Tomás se negó a creer (Jn. 20:24-28). Incluso cuando vieron a Jesús corporalmente por primera vez, dudaron de que fuera Él y pensaron que estaban viendo su espíritu (Lc. 24:36-43). Necesitaron mucha evidencia antes de concluir que Jesús había resucitado de entre los muertos. Sin embargo, una vez que lo vieron, creyeron. Cambió su estado mental y su comportamiento. No solo les fue devuelta la esperanza, sino que fueron hombres transformados. En lugar de esconderse de las autoridades judías, los confrontaron audazmente por haber crucificado a Jesús, y predicaron sobre la resurrección (Hch. 4:1-22; 5:27-32).

Significado:

Esto mitiga la posibilidad de que los discípulos inventaron la historia de la resurrección o que “fantasearon” con Jesús de vuelta a la vida. Un Mesías muerto y resucitado, estaba demasiado lejos de los límites de la teología judía para ser inventado, y la disposición mental de los apóstoles después de la crucifixión no fue en absoluto coherente con suponer que Jesús volviera a la vida.


# 6 - La conversión de Santiago

La conversión de Santiago, el hermano de Jesús, también se considera históricamente precisa. Juan 7:5 nos dice que los hermanos de Jesús no creyeron que Él fuera el mesías. ¡Más bien creyeron que estaba loco! (Mc. 3:21). Tenemos buenas razones para creer que este informe es históricamente exacto, porque sería vergonzoso para la iglesia primitiva que la propia familia de Jesús no haya creído en Él durante su ministerio terrenal. Es interesante entonces, que veamos al menos a dos de los hermanos de Jesús, incluido Santiago, llegando a la fe varias semanas después de la muerte de Jesús (Mt. 13:55; Hch. 1:14). Su hermano Santiago, incluso dirigió la iglesia en Jerusalén (Hch. 12:17; 15:13; 21:17-18; Gal. 1:19; 2:9,12).

Si un Mesías muerto era un Mesías fallido, ¿entonces por qué Santiago se negó a creer que Jesús era el Mesías antes de la crucifixión (cuando las expectativas mesiánicas para Jesús eran altas e incluso estaba haciendo milagros), pero después de su crucifixión lo abrazó como el Mesías (cuando aparentemente todas las expectativas mesiánicas sobre Jesús habían desaparecido)? Incluso, en el libro del Nuevo Testamento que lleva su nombre, él llamó a Jesús “nuestro glorioso Señor” (Stg. 2:1). ¿Qué le llevaría a creer que su hermano no era solo el Mesías, sino Dios encarnado?


# 7 - La conversión de Pablo

La conversión del apóstol Pablo también es históricamente sólida. Este era un hombre que fue entrenado como fariseo y tenía una prometedora carrera como autoridad religiosa (Hch. 22:3; Gal. 1:13-14; Fil. 3:4-6). Él estaba decidido a eliminar el movimiento de Jesús. Consintió en la muerte de Esteban, y recibió órdenes de Jerusalén para arrestar a los discípulos de Jesús en lugares tan lejanos como Damasco (Hechos 7:54-8:3; 9:1-2; 22:4-5). ¿Por qué el perseguidor de los seguidores de Jesús se convirtió en un seguidor de Cristo? ¿Qué hizo que un fanático contra el cristianismo, se convirtiera en un apasionado del cristianismo? ¿Por qué un hombre que tenía todo que perder y nada que ganar, se convirtió en el mejor misionero cristiano de todos los tiempos?

Significado:

El significado de las conversiones de Pablo y Santiago, es que involucran a un escéptico y a un adversario. Estas personas no estaban predispuestas a creer en Jesús, sino a rechazarlo. Y sin embargo, llegaron a creer que Jesús había resucitado de entre los muertos, lo que fue la misma conclusión a la que llegaron los discípulos de Jesús.


Evaluando la Evidencia

Ahora que hemos establecido los hechos históricos que necesitan ser explicados, ¿cómo los explicamos? Yo diría que la mejor explicación para estos hechos, es la que ofrecieron los discípulos originales de Jesús: Es decir, la resurrección. Hay hipótesis no milagrosas que compiten contra ésta, pero ninguna de ellas puede explicar todos los hechos que necesitan ser explicados (falta de alcance explicativo), carecen de plausibilidad (de poder explicativo), y a menudo son ad hoc (son hechas para intentar probar un argumento específico que no sirve para probar la generalidad de los hechos). Por ejemplo, la teoría de la alucinación sostiene que aquellos que vieron apariciones de Jesús luego de su muerte, simplemente estaban alucinando. Esta explicación carece de alcance explicativo, porque no puede explicar la tumba vacía. (Si los discípulos estuvieran alucinando, el cuerpo de Jesús todavía estaría en la tumba, pero sabemos que la tumba estaba vacía). Esto también es confirmado por nuestro conocimiento sobre las alucinaciones. Al igual que los sueños, las alucinaciones son eventos mentales privados. Son sucesos individuales, no sucesos grupales, y sin embargo Jesús fue visto por varias personas al mismo tiempo.

La hipótesis del cuerpo robado es otra teoría alternativa, que sostiene que los discípulos robaron el cuerpo de Jesús y luego proclamaron que Él había resucitado de entre los muertos como se había predicho. Esta hipótesis tampoco logra explicar todos los hechos históricos. No puede explicar la conversión de Santiago y Pablo, y niega el hecho de que los discípulos vieron apariciones genuinas de Jesús después de su crucifixión por medio de las cuales creyeron que se encontraron con el Jesús resucitado. Esto también requiere que uno crea que los discípulos eran mentirosos, pero esto es inconsistente con el hecho de que al menos cinco, y posiblemente 11 de los apóstoles de Jesús, fueron asesinados por su mensaje sobre la resurrección. Mientras que algunas personas están dispuestas a morir por lo que creen que es verdadero, las personas no están dispuestas a morir por lo que saben que es una mentira. Los mentirosos no son buenos mártires, y sin embargo ellos fueron a sus tumbas confesando que Jesús resucitó.

La clave del asunto, es que solo la resurrección puede explicar todos los hechos históricos. Sólo la resurrección puede explicar:


  • Cómo un hombre pudo ser crucificado y sepultado, y desapareció de su tumba para luego aparecer ante cientos de personas diferentes en múltiples ocasiones. 
  • El por qué los discípulos siguieron creyendo que Jesús era el Mesías, en contravía a todas las expectativas y a la teología judía que prevalecía. 
  • Cómo los apóstoles pasaron de abandonar a Cristo y a esconderse con temor, a ser proclamadores audaces de que Él era Señor y Cristo.  
  • La conversión de Santiago y Pablo. Ambos cambiaron de opinión acerca de Jesús, cuando lo encontraron vivo después de su muerte (Hch. 9:3-6; 22:6-21; 1 Cor. 9:1; 15:7-8).


Cuando encontramos a un grupo de personas dignas de credibilidad, que no tenían nada que ganar humanamente pero sí mucho que perder, que afirmaron que vieron a Jesús vivo después de su muerte y que estuvieron dispuestas a morir por esta afirmación, debemos encontrar una manera válida de explicarlo. Si bien la resurrección no se puede probar con certeza empírica, sí se puede probar más allá de toda duda razonable como la mejor explicación para los datos históricos. [9]


¿Por Qué es Importante?

¿Es la resurrección de Jesús un asunto de interés histórico? ¿Es una rareza histórica que reflexionamos sobre ello, para luego encogernos de hombros y seguir adelante con nuestra vida? No. La resurrección de Jesús es un evento de enorme importancia.

Primero, reivindica las afirmaciones de identidad de Jesús, demostrando que Él realmente es tanto Señor como Cristo. Si Él no fuera quien dijo ser, entonces fue un blasfemo contra Dios y no esperaríamos que Dios lo resucitara de entre los muertos. Pero Dios lo resucitó de los muertos, reivindicando así las afirmaciones de Jesús.

En segundo lugar, valida las enseñanzas de Jesús con respecto al reino espiritual, y prueba que el cristianismo es la verdadera religión. Si Jesús resucitó de entre los muertos, la cuestión de cuál religión es la verdadera, está resuelta.

En tercer lugar, la resurrección significa que la muerte ha sido derrotada. Si confiamos en Cristo, aunque muramos también viviremos de nuevo. La muerte ya no tendrá la última palabra sobre nuestras vidas. Jesús es las primicias de la resurrección. Los que confían en Él, serán resucitados en el último día, tal como Cristo resucitó. Pablo escribió: “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Ro. 8:11).

Finalmente, nuestro destino eterno depende de cómo respondemos a Cristo. ¿Qué harás ante un hombre que resucitó de entre los muertos para no volver a ver la muerte? ¿Rendirás tu vida a la suya? ¿Aceptarás el perdón que Él está ofreciendo? Dios te ha ofrecido un perdón en Jesús, y ahora tienes una opción. Tú puedes aceptar ese perdón confiando en la obra de Cristo, o negarte a aceptarlo teniendo que pagar tú mismo por tus propios crímenes morales.

Si Jesús es quien afirmó ser, y realmente se levantó de entre los muertos, cuando elegimos rechazar a Jesús, estamos eligiendo pararnos ante Dios en base a nuestras propias obras. A la luz de nuestro pecado, esta es una sentencia de muerte. Solo aceptando la obra que Cristo hizo en el Calvario a tu favor, puedes escapar de las consecuencias de tus pecados. Esa es la buena noticia del cristianismo. Ese es el significado de la muerte y la resurrección de Cristo.

Para obtener un argumento más detallado sobre la resurrección de Jesús, incluidas las respuestas a los elementos comunes, consulte mi artículo titulado: Las Bases Probatorias Para Afirmar la Resurrección de Jesucristo.



Notas al pie

[1] Mt. 26:2; 27:26,31-49; 28:5; Mc. 15:21-36; 16:6; Lc. 23:26-45; 24:7,20; Jn. 19:17-29,41; Hch. 2:23,36; 4:10; 13:29; Ro. 6:6; 1 Cor. 1:13,23; 2:2,8; 2 Cor. 13:4; Gal. 2:20; 3:1; Heb. 6:6; 1 P. 3:18; Ap. 11:8; Josefo; Tácito; Luciano; Talmud; (posiblemente Thallus).
[2] Mt. 27:57-60,64,66; 28:1-2; Mc. 15:43-46; 16:2-5,8; Lc. 23:51-55; 24:1-3,9,12,22-24; Jn. 19:38-42; 20:1-8,11-12; Hch. 13:29; 1 Cor. 15:4 (alusiones en Ro. 6:4; Col. 2:12).
[3] Mt. 27:57; Mc. 15:43; Lc. 23:51; Jn. 19:38.
[4] Las mismas Escrituras como en la nota tres, más Hch. 2:29-32; 13:29-31,35-37; 1 Cor. 15:4.
[5] Las siguientes apariciones están registradas en el NT:

  • María Magdalena (Jn. 20:10-18).
  • Otras mujeres (Mt. 28:8-10).
  • Cleofas y otro discípulo (Lucas 24:13-32).
  • Once discípulos y otros (Lucas 24:33-49).
  • Diez apóstoles y otros (no Tomás) (Jn. 20:19-23).
  • Tomás y otros apóstoles (Jn. 20:26-30).
  • Siete apóstoles (Jn. 21:1-14).
  • Discípulos (Mt. 28:16-20)
  • Apóstoles en el Monte de los Olivos antes de la ascensión (Lc. 24:50-52; Hch. 1:4-9).
  • Pedro (Lucas 24:33-34; 1 Cor. 15:5).
  • Quinientas personas (1 Cor. 15:6).
  • Santiago (1 Cor. 15:7).
  • Pablo (Hch. 9; 1 Cor. 9:1; 15:8) (la conversión de Pablo, junto con la de Santiago, a menudo se tratan como una evidencia en sí misma).
  • Varios otros (Hechos 1:21-22).

[6] Mt. 28:9-10,18-20; Mc. 16:14-18; Lc. 24:13-22,36-50; Jn. 20:14-17,19-23,26-29.
[7] Mt. 28:9; Lc. 24:37-40; Jn. 20:20,26-29
[8] Lc. 24:41-43.
[9] No hay ninguna razón histórica para ignorar la hipótesis de la resurrección; sólo un sesgo filosófico contra los milagros o el teísmo. Pero si Dios existe, entonces los milagros son posibles. Hay muchas líneas de evidencia independientes a favor de la existencia de Dios.

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