jueves, 2 de agosto de 2018

¿Por Qué en Juan 6:38, El Hijo Jesús Dijo que Él Descendió del Cielo No Para Hacer su Propia Voluntad, Sino la Voluntad del que lo Envió?


Por Julio César Clavijo Sierra
© 2018. Todos los Derechos Reservados.


“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Juan 6:38).

El apologista trinitario Luis Carlos Reyes, publicó en YouTube el 14 de enero de 2017, un video al que tituló: ¡Cómo Probar que la Doctrina Unicitaria es Falsa en Menos de un Minuto! Allí él dijo que  -“el argumento  [de la Unicidad] se destroza así: Para los unicitarios, la creencia de que el Hijo descendió del cielo como persona, es mentira. En Juan 6:38 habla el Hijo siendo persona, y dice: ʿporque he descendido del cieloʾ. Y en el verso 27 vemos que es el Hijo del Hombre. En el Nuevo Testamento, la frase el Hijo del Hombre, siempre se refiere al Hijo siendo persona. Si es mentira que el Hijo descendió del cielo como dicen los unicitarios, entonces los unicitarios hacen al Hijo ser mentiroso, porque él dijo que descendió del cielo, y los unicitarios dicen que eso es una mentira”-.

A continuación, examinaremos y daremos respuesta a cada uno de los tres errores exhibidos por Luis Carlos Reyes en su argumentación, demostrando que Juan 6:38 no tiene ningún problema para la doctrina bíblica de la Unicidad de Dios, pero sí es bastante problemático para la herejía de la trinidad al punto de que la desmantela como una completa falsedad.

1. El Error de Asumir que un Hijo Eterno Descendió del Cielo 

Presuponer que un supuesto Hijo eterno descendió del cielo, es partir de las ideas del Credo de Atanasio, pero no de la Biblia. El Credo de Atanasio expone literal y muy claramente la creencia en el Hijo eterno, eternamente engendrado, pero la Biblia no dice nada al respecto. Las declaraciones bíblicas del Hijo que salió del Padre (Juan 16:28), que fue engendrado por el Padre en el tiempo (Salmo 2:7, Hebreos 1:5) y al que le fue otorgado de parte del Padre el tener vida en sí mismo (Juan 5:26), llevan intrínseca la idea de un principio, indicando que el Hijo no pudo llegar a ser sin que antes existiera el Padre. Las palabras engendramiento y eternidad son diametralmente opuestas y mutuamente excluyentes, por lo cual el concepto de Hijo eterno es absolutamente contradictorio, pero peor aún es antibíblico.

De manera distinta al Credo de Atanasio, la Biblia demuestra claramente que el Hijo es el santo ser humano que nació de María, tal como lo enseñan Mateo 1:18-25 y Lucas 1:30-35. Aún más, Romanos 8:29 y Hebreos 2:9-18 fortalecen esta enseñanza, cuando llaman hijos de Dios (en plural) a todos los seres humanos que hemos aceptado el plan de salvación, y también describen a Jesús como nuestro hermano mayor (el primogénito Hijo de Dios), agregando que así como los muchos hijos de Dios han participado de carne y sangre, el Hijo primogénito también tenía que ser como los demás, completamente humano en todos los sentidos (Hebreos 2:17 NIV), para calificar como nuestro pariente redentor (Levítico 25:25) sufriendo y muriendo por nuestros pecados.

2. El Error de Suponer que los Unicitarios No Creemos que Aquel que Llegó a Ser el Hijo, Descendió del Cielo. 

Hemos visto que la evidencia bíblica es clara en demostrar que el Hijo de Dios es el hombre que es el primogénito entre muchos hermanos humanos que también son hijos de Dios (Romanos 8:29, Hebreos 2:10-12). En este sentido, es absurdo y antibíblico sostener que Jesús pudo descender del cielo en su condición de Hijo.

Luis Carlos Reyes, destruyendo en menos de un minuto a una caricatura de la Unicidad. (La Falacia del Muñeco de Paja)

Pero como también sabemos por la Biblia que Jesús es Emanuel, Dios mismo con nosotros en la condición de un hombre (Mateo 1:23), entonces está claro que en Juan 6:38 Jesús está confesando que Él es el único Dios que descendió del cielo para convertirse en un Hijo humano dentro de la encarnación. Por eso el Hijo Jesucristo hombre (1. Timoteo 2:5), es declarado como la imagen visible del Padre invisible (Juan 1:18, 2 Corintios 4:4, Colosenses 1:15, Hebreos 1:3), tanto que Él mismo confesó que quien ha visto al Hijo en realidad ha visto al Padre (Juan 12:45, 14:7-9), y que quien cree en el Hijo en realidad cree es en el Padre (Juan 12:44). En 1 Timoteo 6:14-16, el apóstol Pablo declaró que cuando Jesucristo sea visto en su segunda venida, su aparición mostrará al único Dios invisible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver en su condición de Espíritu.

Si Jesús fuera un supuesto Dios el Hijo que descendió del cielo, pero no el Padre invisible que descendió del cielo para convertirse en un Hijo humano visible, entonces la Biblia tendría que decir: “el que me ha visto a mí, ha visto al Dios Hijo” y “el que cree en mí, cree en una segunda persona divina y distinta coeterna, coigual y consubstancial al Padre”. Pero para infortunio de los trinitarios, la Biblia nunca dice semejante cosa.

En toda su argumentación, Luis Carlos Reyes ha fabricado una caricatura de la Unicidad, por medio de la cual ha inventado que los unicitarios solo creemos que Jesús es un hombre común (pero no que es Dios mismo manifestado en la carne), y por eso concluye que los unicitarios no pueden explicar cómo fue que Jesús descendió del cielo. Su video más bien debió titularse: ¡Cómo Probar en Menos de un Minuto, que una Caricatura de la Unicidad es Falsa!

3. El Error de Suponer que Desde Siempre Han Existido Dos (o Tres) Voluntades Divinas

En otra oportunidad, Luis Carlos Reyes sostuvo que su opinión es que Juan 6:38 habla de dos personas divinas, cada una con su propia voluntad divina, que finalmente llegan a convenir en  una sola voluntad divina resultante, debido a que el Hijo trinitario descendió para someter su propia voluntad divina egoísta a la opinión del Padre trinitario. [1]

La explicación de las dos supuestas voluntades divinas, presenta a dos que se llaman “Dios”, que cuentan con la potencialidad de entrar en conflicto el uno con el otro, lo que traería como resultado que Dios pudiera argumentar contra sí mismo cuando cada personalidad quisiera algo distinto, y así la idea de las dos (o tres) mentes divinas y de las dos (o tres) voluntades divinas conducen necesariamente al politeísmo. Pero contrario a este pensamiento trinitario extrabíblico, la Santa Escritura está llena de ejemplos donde se muestra que el único Dios tiene una sola mente, un solo corazón (hebreo leb, griego kardía) y una sola alma (hebreo néfesh, griego psujé), lo que se traduce en una sola voluntad divina (Génesis 8:21; Levítico 26:30; 1 Samuel 2:35; Isaías 1:14; Jeremías 6:8, 7:31, 15:1, 19:5, 32:35; Ezequiel 23:18; Amós 6:8; Mateo 12:18; Hechos 13:22; Hebreos 10:38).

Cuando Dios se manifestó en la carne como un hombre verdadero llamado el Hijo, Él todavía continuó poseyendo su única voluntad divina por fuera de la encarnación. Sin embargo, dentro de la encarnación como el Hijo Emanuel, Dios con nosotros también vino a contar con una sola voluntad humana que se rindió en todo a la única voluntad divina. Es por esto que el Hijo, Dios con nosotros como un hombre, oró para que no se hiciera su voluntad humana, sino la voluntad divina del Padre (Mateo 26:42; Lucas 22:42), y dijo que Él no vino para hacer su voluntad humana sino la voluntad divina del Padre que lo envió (Juan 6:38). La distinción de voluntades entre el Padre y el Hijo se explica satisfactoriamente por la encarnación, porque Dios como Dios el Padre solo tiene una voluntad divina, pero Dios como el Hijo solo tiene una voluntad humana distinta. Esto se refuerza cuando nos percatamos de que en Juan 6:27 el Hijo se refiere a sí mismo como el Hijo del Hombre.

Conclusión

Solo la teología unicitaria presenta una explicación acorde con los datos suministrados por Juan 6:38 y con los que son proveídos por toda la Biblia.

Por el contrario, la teología trinitaria tiene graves problemas con Juan 6:38, pues para sostener su argumento tiene que recurrir al evidente absurdo del Hijo eternamente engendrado, y a la idea politeísta de Dios poseyendo dos (o tres) voluntades divinas, haciendo que Dios ya no sea un Dios personal, sino un “Dios” tripersonal que potencialmente puede argumentar contra sí mismo.


Referencias: 

[1] Steven Ritchie. Una Voluntad Divina y Una Voluntad Humana en Juan 6:38.
http://www.apostolicchristianfaith.com/single-post/2017/12/12/Una-Voluntad-Divina-y-Una-Voluntad-Humana-en-Juan-638