miércoles, 25 de julio de 2018

La Señal del Hijo


Por Juan Diego Correa Mosquera.
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Publicado en este sitio web con el Permiso del Autor


“…Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un Hijo, y llamará su nombre Emanuel…” (Isaías 7:14).

La manifestación del único Dios en la carne es una realidad en las Escrituras. Inclusive, el apóstol Pablo en 1ª Timoteo 3:16 trata este tema, y aclara que esta verdad se considera como indiscutible, aunque ha sido necesario llegar a la discusión del tema, a fin de que muchas personas que se encuentran en el error (1ª Timoteo 4:1), puedan comprobar esta verdad y llegar al conocimiento pleno del ÚNICO DIOS MANIFESTADO EN CARNE EN LA PERSONA DE CRISTO, O DE DIOS REVELADO EN CRISTO (2ª Corintios 5:19; Colosenses 1:15; Hebreos 1:1-3). Han sido muchos los enemigos de esta preciosa doctrina, los cuales han tratado de desmentir de alguna u otra manera el hecho de que haya sido el ÚNICO DIOS, EL PADRE, QUIEN SE MANIFESTÓ EN CARNE ASUMIENDO LA CONDICIÓN DE HOMBRE (O DE HIJO), pero para desgracia de ellos, la Biblia nos presenta verdades irrefutables, que por más que el hombre se esfuerce y las quiera negar no puede, pues son verdades que Dios mismo le ha dado a conocer al hombre y no presentan ningún tipo de ambigüedades.

LA MANIFESTACIÓN DE DIOS EN CARNE TUVO COMO SEÑAL UN HIJO. El profeta Isaías inspirado por el Espíritu Santo, anunció que Dios daría una señal la cual daría lugar a que ÉL mismo haría presencia entre los hombres manifestado en carne ¡Y ESA SEÑAL ERA UN HIJO! ¡LA APARICIÓN DEL HIJO SERIA LA SEÑAL DE QUE DIOS ESTABA EN LA TIERRA EN LA CONDICIÓN DE UN HOMBRE (SIN PRESCINDIR DE SU DEIDAD)! Es por esto que el Hijo, le ha dado todo el sentido al plan de redención de Dios para con el hombre, PUES SOLO POR EL HIJO FUE POSIBLE LA SALVACIÓN DE LOS HOMBRES (Juan 3:16-18; 36; Tito 2:11-14; 1ª Pedro 1:18-20).

El profeta Isaías en el capítulo 7 y el verso 14, da unos datos importantes con respecto al HIJO. 1°) El Hijo nacería de una virgen; y 2°) El Hijo se llamaría Emanuel, cuyo nombre se traduce: DIOS CON NOSOTROS. Aparte de estos datos, en el Nuevo Testamento en el evangelio de Mateo 1:20-23, se da cuenta del cumplimiento de LA SEÑAL DEL HIJO, y se nos dice: 1°) Que el Hijo fue engendrado por el Espíritu Santo; 2°) Que el Hijo sería el Salvador del mundo; y 3°) Que el Hijo se llamaría JESÚS, que significa YAHVÉ SALVADOR, que junto con el nombre EMANUEL, están indicando sin duda alguna el cumplimiento de LA ENCARNACIÓN DEL DIOS INVISIBLE EN LA PERSONA DE CRISTO (Colosenses 2:8-10). Además, Gálatas 4:4, dice que el Hijo nacería de mujer, y nacería bajo la ley, y también dice 1ª Juan 5:6 que el Hijo vendría mediante agua y sangre. TODO LO ANTERIOR DA CUENTA DE CÓMO SE DARÍA LA SEÑAL DEL HIJO, QUE INDICABA LA APARACIÓN DEL PADRE ETERNO EN LA FORMA DE UN NIÑO QUE NOS ES NACIDO Y UN HIJO QUE NOS ES DADO (Isaías 9:6), SIENDO EL HIJO EL VARON PURO Y PERFECTO (Efesios 4:13) QUE DARÍA SU VIDA EN RESCATE POR MUCHOS (Mateo 20:28).

Isaías 9:1-6, nos habla acerca del nacimiento y reinado del Mesías (el Cristo), y anuncia que este Mesías haría que el pueblo que andaba en tinieblas y sombra de muerte, viera gran luz resplandeciendo sobre ellos (verso 2). Esto sólo se llevaría a cabo por medio de la SEÑAL DEL HIJO, quien sería el mismo DIOS FUERTE Y PADRE ETERNO POR IDENTIDAD, pero en la condición de un hombre al estar participando de carne y sangre lo mismo que los demás hombres (Hebreos 2:14-17). En Belén de Judea, nacería un NIÑO, UN HIJO, y ESE HIJO sería la aparición del DIOS FUERTE Y PADRE ETERNO ASUMIENDO LA FORMA DE SIERVO Y LA CONDICIÓN DE HOMBRE (Filipenses 2:5-8). POR ESO LA SEÑAL DEL HIJO MOSTRÓ CLARAMENTE AL PADRE MANIFESTADO EN CARNE (Juan 10:27-30; 14:6-18), Y POR ESO EL HIJO DIJO QUE QUIEN LO VE A ÉL EN REALIDAD ESTÁ VIENDO AL PADRE (Juan 12:45, 14:7-9), PUES EL HIJO ES LA IMAGEN VISIBLE DEL PADRE INVISIBLE (Juan 1:18, 2ª Corintios 4:4, Colosenses 1:15, Hebreos 1:3).

(Isaías 9:1-6). “1 Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. 2 El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. 3 Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. 4 Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián. 5 Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego. 6 Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. 

El texto de Isaías capítulo 9:1-6, no dice que el Hijo sea una segunda persona divina, distinta, consubstancial, coeterna y coigual, como lo dicen los trinitarios y los binitarios. Tampoco dice que el Hijo haya sido la primera creación de Dios como lo dicen los arrianos. Mucho menos dice que el Hijo sea solamente un hombre que no es el Padre encarnado, tal como lo dicen los adopcionistas y los unitarios socinianos. Más bien, lo que dice claramente el texto inspirado, es que el HIJO es la aparición (o la manifestación) del Dios fuerte y Padre eterno en la condición de un hombre, DE UN HIJO. Esa es la verdad que no discute ni pone en duda la iglesia del Dios viviente que es columna y baluarte de la verdad (1. Timoteo 3:15-16), pero es la enseñanza que siempre están discutiendo y poniendo en duda todas las sectas y por eso van en contravía de las Escrituras pensando más allá de lo que está escrito volviéndose vanos (1. Corintios 4:6).

El Hijo es el verdadero Dios y la vida eterna (1ª Juan 5:20) manifestado en carne, PORQUE LA SEÑAL DEL HIJO MOSTRÓ AL VERDADERO DIOS Y LA VIDA ETERNA COMO EL VARÓN PERFECTO QUE ES EL SACRIFICIO QUE QUITA LOS PECADOS DEL MUNDO (Juan 1:29, 6:47-58; 1ª Pedro 1:18-19; 1ª Juan 1:7). Si no se acepta esta verdad no será posible comprender el verdadero significado del misterio de la piedad, por medio del cual Dios demostró su inmenso amor y su misericordia para la humanidad perdida en el pecado (1ª Timoteo 3:16), y por ende no se podrá entender el evangelio que es la buena nueva de que Dios mismo ha venido a salvarnos (Romanos 16:25-27; 2ª Corintios 4:4, 5:17-19).   

“…Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna…” (1ª Juan 5:20).