viernes, 6 de julio de 2018

La Omnipresencia y La Encarnación. (Juan 3:13)


Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com


Juan 3:13. “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo”.

Solo el Dios omnipresente que llena los cielos y la tierra (Jeremías 23:24) pudo descender sobre una virgen hebrea (Lucas 1:35) para encarnarse como un verdadero hombre, mientras que simultáneamente continuó poseyendo su esencia inmutable en los cielos (Malaquías 3:6). El Dios Altísimo no habita en templos hechos de manos (Hechos 17:24). El Dios Altísimo tampoco tiene un trono físico en algún lugar particular del cielo, que la NASA pudiera observar con algún telescopio o llegar a él con alguna nave espacial. Esto porque Dios dijo: “El cielo es mi trono, y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas estas cosas?” (Hechos 7:49-50 - citando a Isaías 66:1). Según Dios, todo el cielo es el trono de Dios. Por lo tanto es imperativo que abramos nuestras mentes y corazones finitos ante la posibilidad de que nuestro único Padre Celestial se haya convertido en un hombre para salvarnos, mientras que a la vez haya permanecido como nuestro Padre inmutable en los cielos.

Incluso los teólogos trinitarios (al igual que los teólogos unicitarios) también admiten que el Dios omnipresente puede realizar múltiples tareas a la vez, sin dividirse en dos o más personas.

El teólogo trinitario Dan Musick escribió:

“La habilidad de Dios para realizar múltiples tareas a la vez no lo divide en dos personas. Dios tiene niveles y dimensiones de conciencia que nuestras mentes humanas nunca comprenderán. Juan escribe: ‘Y esta es la confianza que tenemos ante Él, que si pedimos algo según su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en lo que sea que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos pedido’ (1. Jn. 5:14-15 - NAS). Dios proporciona su atención, privada e intensamente a millones de sus hijos al mismo tiempo, pero Él es un único Dios”. (Dan Musick, en el artículo en línea titulado, “Kenosis, Cristo se Vació a Sí Mismo, Filipenses 2:7” – Editor, M.A. en Teología, Wheaton Graduate School, 1978. http://kenosis.info/index.shtml).

Un trinitario ilusionado me escribió diciendo: -“¡Jesús no puede orar al Padre, si él es el Padre! ¡Eso es sentido común!”-. Ante lo cual le respondí: -“También puedo decirles exactamente lo mismo a los trinitarios. Jesús no puede orar a Dios el Padre si él es Dios el Hijo, pues Dios como Dios no se puede orar a sí mismo, así como Dios tampoco puede ser tentado como Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal (Santiago 1:13)”-. Continué: -“¿Fue Dios el Hijo tentado por el mal, o más bien fue el Hijo de Dios tentado por el mal? Hay una clara distinción entre el Hijo de Dios que es hombre (que no sabía todas las cosas - Marcos 13:32), y Dios que es un Espíritu (que sabe todas las cosas - 1 Juan 3:20). Por lo tanto, Jesús no podía ser Dios con nosotros como Dios, sino más bien Dios con nosotros como un hombre verdadero”-.

Más adelante le respondí: -“Yo no reclamo la existencia de dos personas divinas separadas. La única Persona divina (nuestro Padre), también se convirtió en una persona humana distinta (el Hijo). Así que lo que estoy afirmando es que hay una distinción entre nuestro único Dios verdadero que es nuestro inmutable Padre Celestial, y el hombre distinto que es el niño humano que nos fue nacido y el Hijo que nos fue dado. Esto porque Jesús es la imagen del Dios invisible, es decir la imagen del Padre invisible (Colosenses 1:15). Dios como Dios es invisible (Juan 1:18), pero Dios con nosotros como un verdadero hombre se hizo visible en la carne a través de la virgen para salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:18-23)”-.

Al igual que los teólogos unicitarios, la mayoría de los teólogos trinitarios también creen que el Dios omnipresente pudo convertirse milagrosamente en un hombre total y completo mientras que continuó permaneciendo como el Dios inmutable en los cielos. El teólogo trinitario Dan Musick escribió:

“Como Dios, Jesús no era más que una Persona aunque haya realizado simultáneamente múltiples tareas. Como Dios completo en la carne durante sus 33 años en la tierra, Jesús continuó usando su omnipotencia, omnisciencia y omnipresencia para sostener a cada estrella [por fuera de la encarnación]”. (Dan Musick, en el artículo en línea titulado, “Kenosis, Cristo se Vació a Sí Mismo, Filipenses 2:7”. Se agregaron las palabras en corchetes para mayor claridad).

Dan Musick, dijo además:

“No era posible ni necesario que el intelecto humano de Cristo [como hombre dentro de la encarnación] comprendiera el vasto conocimiento de su intelecto divino [como Dios por fuera de la encarnación]. Esto le permitiría crecer intelectualmente como uno de nosotros. Tampoco era necesario que Cristo supiera en su intelecto humano todo lo que hacía como Dios [por fuera de la encarnación]. Él fue una persona que creció y aprendió como uno de nosotros, y al mismo tiempo hizo el trabajo como Dios (Juan 5:17), sin ser consciente en su intelecto humano de todo lo que estaba haciendo en su naturaleza divina [en los cielos]”. (Dan Musick, en el artículo en línea titulado, “Kenosis, Cristo se Vació a Sí Mismo, Filipenses 2:7”. Se agregaron las palabras en corchetes para mayor claridad)

Muchos eruditos trinitarios alegan que el Hijo como una persona divina distinta, estaba en el cielo y en la tierra al mismo tiempo (Juan 3:13). La supuesta persona trinitaria del Hijo omnipresente en el cielo, tendría que poder hablar y actuar en el cielo mientras que simultáneamente existía en la tierra como un hombre. Por lo tanto, muchos trinitarios tienen la idea de que la única persona del Hijo Celestial hablaba y actuaba en el cielo, mientras que la única persona del Hijo Terrenal hablaba y actuaba independiente y simultáneamente en la tierra como un hombre. Aun así no son capaces de aceptar la posición de los pentecostales unicitarios quienes creemos que nuestro Padre Celestial pudo actuar y hablar en los cielos, mientras que simultáneamente actuaba y hablaba en la tierra como un verdadero hombre (el Hijo) después de que la encarnación tuvo lugar.

Si los teólogos trinitarios pueden pensar que un supuesto Hijo omnipresente hablaba y actuaba en el cielo, mientras hablaba y actuaba de manera diferente como un hombre en la tierra, entonces están reconociendo que no es imposible creer que si el Padre es el único Dios Él haya podido hablar y actuar en el cielo mientras que simultáneamente hablaba y actuaba de manera diferente en la tierra como un hombre a través de su encarnación como el hombre Cristo Jesús, el Hijo de Dios (Juan 14:7-10, 24). Si bien es imposible que los ángeles y los hombres (quienes no son omnipresentes), existan, hablen o actúen en más de un lugar geográfico a la vez, sí es posible que el Espíritu del Dios omnipresente pueda existir, actuar y hablar en el cielo y en la tierra al mismo tiempo. “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible”. (Mateo 19:26).