viernes, 27 de julio de 2018

La Distinción Entre el Padre y el Hijo


Por Steven Ritchie
© 2017. Todos los Derechos Reservados
Traducido por Julio César Clavijo Sierra
Más información en www.apostolicchristianfaith.com


Este artículo está dividido en 7 capítulos en los que se abordan los siguientes temas: (1°) La encarnación, (2°) Los primeros cristianos creyeron que Dios se convirtió en hombre, (3°)  Jesús es la imagen del Dios invisible, (4°) Jesús es el primer nacido entre muchos hermanos, (5°) La omnipresencia y la encarnación, (6°) Un Dios invisible y un hombre visible, y (7°) Dios se hizo hombre.


Capítulo 1 - La Encarnación 

Hebreos 2:14, 17 NIV – “Dado que los hijos tienen carne y sangre, Él también compartió esa humanidad, para conseguir quebrantar con su muerte, el poder de aquel que tiene el domino de la muerte —es decir, al diablo—... Por esta razón, Él tenía que ser hecho como ellos, completamente humano en todos los sentidos...”

1 Timoteo 3:16 declara que “Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu...”

Lucas 1:35. “EL ESPÍRITU SANTO vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; POR LO CUAL también el Santo Ser que nacerá, será llamado HIJO DE DIOS”.

Mateo 1:20. LBLA. “el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo”.

Las Escrituras nos informan que el Espíritu Santo de Dios que descendió sobre la virgen según Lucas 1:35 y Mateo 1:20, también participó de carne y sangre para ser completamente humano en todos los sentidos según Hebreos 2:14-17 ¿Quién es el que participó de carne y sangre según Hebreos 2:14? ¿Quién es el que se manifestó en carne según 1 Timoteo 3:16? ¿Quién es el que preexistió a la vida de Abraham según Juan 8:58? ¿Quién es ese que se convertiría en nuestra salvación como “la piedra que desecharon los edificadores”? ¡El Salmo 118:14-23 dice que Yahvé, pero Marcos 12:10-11 dice que Jesús! ¿Y de quién es el “santo brazo” que fue revelado como un verdadero hombre? ¡Isaías 52:10 e Isaías 53:1 dicen que de Yahvé, pero Juan 12:37-39 dicen que es Jesús!

El Hijo de Dios no pudo haber existido previamente como Hijo, porque la palabra “Hijo” significa “descendiente” o “heredero”. Solo un verdadero descendiente de otro, puede ser un Hijo real. Es por esto que Hebreos 1:5 cita a 2 Samuel 7:14 para probar que Dios el Padre dijo: “Yo le seré a Él Padre, y ÉL ME SERÁ A MÍ HIJO”. Por lo tanto, Dios el Padre dijo en el Antiguo Testamento que en el futuro profético (en lugar de en la eternidad pasada) Él SERÍA un Padre para el Hijo, y el Hijo SERÍA un verdadero Hijo para el Padre. Hebreos 2:17 declara que el que participó de carne y sangre fue hecho completamente humano en todos los sentidos, tal como lo son todos los hombres. Es por eso que a Jesús se le llama un niño nacido y un Hijo dado (Isaías 9:6).

Dios como Dios nunca tuvo ha tenido una madre, pero Dios con nosotros como un verdadero hombre (un verdadero descendiente de Dios) sí pudo tener una madre. Por lo tanto, sabemos que hay una distinción definida entre Dios como el Padre omnipresente cuyo Espíritu Santo siempre ha llenado el cielo y la tierra (Jeremías 23:24), y Dios con nosotros (Mateo 1:23) manifestado en la carne (1 Timoteo 3:16) como un hombre real. Por lo tanto, por fuera de la encarnación el único Dios verdadero es el Padre inmutable (Malaquías 3:6); mientras que dentro de la encarnación como Dios con nosotros, el Hijo es la descendencia de Dios como un hombre verdadero que fue engendrado milagrosamente por el Espíritu Santo del único Dios verdadero.

Si Jesús no es Dios que también se hizo hombre, ¿cómo es que ahora Jesús puede oír y responder las oraciones (Juan 14:14)? ¿Cómo es que Jesús ahora lo llena todo (Efesios 4:10)? ¿Y cómo es que el Espíritu de Jesús mora ahora en todos los verdaderos creyentes que tienen fe en Él (Juan 14:16-18, Gálatas 4:6, Romanos 8:9)? Cuando Dios se hizo hombre, Él tuvo que ser hecho como los demás hombres, “completamente humano en todos los sentidos” (Hebreos 2:17 - NIV), para poder salvar a la humanidad. Como Dios no es ontológicamente un hombre (Números 23:19), sabemos que el Hijo de Dios no puede ser Dios como Dios, sino solamente Dios con nosotros como un hombre verdadero y legítimo.

Por lo tanto, las Escrituras inspiradas prueban que el Espíritu Santo de Dios que se hizo hombre mediante la encarnación a través de la virgen, fue hecho exactamente como todos los hombres con un espíritu humano, así como también con un cuerpo humano. Esto explica el por qué Jesús contó con una verdadera naturaleza humana que le permitió experimentar legítimamente las tentaciones. Esto también explica el por qué Jesús tuvo una capacidad genuina para orar y tener una relación amorosa con Dios como su Padre, tal como lo haría cualquier hombre verdadero.


Capítulo 2 - Los Primeros Cristianos Creyeron que Dios se Convirtió en Hombre

Los primeros escritores cristianos tales como Ignacio y Matetes, que fueron enseñados por los apóstoles originales durante el primer siglo, no creyeron que el Hijo de Dios haya existido desde la eternidad como un Hijo. Ignacio enseñó que Dios se hizo un hombre (A los Efesios 7:2), en lugar de que un Hijo se hiciera un hombre.

Ignacio de Antioquía escribió a los Efesios (7:2):

“Sólo hay un médico, de la carne y del espíritu, engendrado y no engendrado, Dios en el hombre, verdadera Vida en la muerte, hijo de María e Hijo de Dios, primero pasible y luego impasible: Jesucristo nuestro Señor”.

Los trinitarios alegan que un tal Dios el Hijo fue “engendrado eternamente”, lo que es lo mismo que decir “nacido eternamente”. Sin embargo, los primeros testigos cristianos como Ignacio y los cristianos del Asia Menor que vivieron durante la vida de los apóstoles originales, enseñaron que la verdadera identidad de Jesucristo fue la de uno “engendrado y no engendrado”, pues Él ha existido eternamente como el Dios no engendrado, pero  también se ha convertido en un hombre que fue engendrado por su Espíritu Santo dentro de la virgen. Por lo tanto, el Hijo de Dios “salió de” (Griego Ek) María (de la humanidad - Gálatas 4:4) y “salió de” (Gr. Ek) de Dios (de la deidad a través del Espíritu Santo de Dios - Mateo 1:20, Lucas 1:35).

Las siete epístolas genuinas que Ignacio escribió a las iglesias de Asia Menor a principios del siglo II (alrededor del año 107 d.C.), prueban que los primeros cristianos de Asia que fueron enseñados por los apóstoles originales, creyeron que el Hijo de Dios es Dios hecho hombre, que “salió” (Gr. Ek) tanto de María como de Dios. Como las iglesias de Asia Menor estaban en comunión entre ellas, es muy poco probable que sus enseñanzas hayan diferido con las de Ignacio y los apóstoles originales. Por lo tanto, la enseñanza apostólica de los primeros testigos cristianos, fue que Dios se convirtió en un hombre verdadero que brotó desde María y Dios. Esto significa que cuando Dios se encarnó como un hombre a través de la virgen, el niño Jesús se formó a partir del ADN humano de María unido con el indescriptible ADN divino (con cromosomas masculinos) provisto por el Espíritu Santo. Si Jesús hubiera provenido solamente de su madre humana, entonces habría sido un mero clon de María como una mujer, en vez de haber sido concebido y nacido como un hijo varón. Por lo tanto, Dios mismo tuvo que haber provisto milagrosamente los cromosomas masculinos que se unieron con el óvulo de la virgen María, para que el niño Jesús haya sido concebido y nacido como un hijo varón.

En el capítulo 11 de su Epístola a Diogneto, Matetes se presentó diciendo que “habiendo sido un discípulo de los apóstoles, me ofrecí como maestro de los gentiles, ministrando dignamente a aquellos que se presentan como discípulos de la verdad, las lecciones que han sido transmitidas”.

Matetes escribió en su Epístola a Diogneto, capítulo 11:

“Este Verbo, digo, que es eterno, es el que HOY ES CONTADO COMO HIJO”.

Note que Matetes habló de Cristo como la Palabra (Verbo) eterna que hoy es contada como Hijo. Según Matetes, el Hijo no fue llamado Hijo sino hasta hoy.

En su Epístola a Diogneto, capítulo 9, Matetes identificó al Hijo Salvador como el Padre.

“…habiéndose ahora revelado un Salvador poderoso para salvar incluso a las criaturas que no tienen capacidad para ello, Él quiso que, por las dos razones, nosotros creyéramos en su bondad y le consideráramos como Cuidador, Padre, Maestro, Consejero, Médico, Mente, Luz, Honor, Gloria, Fuerza y Vida”.

Entonces según Matetes (que fue discípulo de los apóstoles originales), el Hijo es el hombre que “hoy es contado como Hijo”, pero también es el Padre que se ha revelado como el Salvador.

DIOS se manifestó como UN HOMBRE [EL HIJO – 1 Timoteo 3:16] y el hombre exhibió poder como Dios. Pero nunca el primero [Dios como Dios por fuera de la encarnación] fue una mera imaginación, ni el segundo [El Hijo, Dios como un hombre] implicaba una humanidad desnuda; sino que el uno [Dios como Dios] era absolutamente verdadero, y el otro [El Hijo] un arreglo económico. Ahora, eso que RECIBIÓ UN COMIENZO [El Hijo] fue perfeccionado por Dios. (Ignacio, A los Efesios, Capítulo 19. Nota: Esta porción no se encuentra en la versión española de Alfonso Ropero, pero fue traducida directamente desde el idioma inglés desde la versión larga de la Epístola a los Efesios de Ignacio. Lo que está entre corchetes, son explicaciones añadidas).

Ignacio identificó al Hijo como “un arreglo económico”, es decir con propósitos de salvación, en vez de como un Hijo pre-encarnado que existió antes de que Dios se hubiera manifestado como un hombre. Ignacio no solo afirmó que Dios se manifestó en carne (1 Timoteo 3:16; Juan 1:14), sino que Dios fue manifestado COMO UN HOMBRE. Hebreos 2:17 dice que “Él fue hecho completamente humano en todos los sentidos” (NIV), ya que “le fue permitido ser semejante a sus hermanos” humanos (KJV). Por lo tanto, de acuerdo con Ignacio y los primeros testigos cristianos, nuestro Dios no solo vino en la carne, sino que también vino manifestado como un hombre verdadero, y como un hombre verdadero el Hijo exhibió el poder de Dios.

Ignacio describió claramente a la Palabra (logos) como un “ESO” impersonal antes de que recibiera “un comienzo” como el niño nacido y el Hijo dado. El apóstol Juan hizo lo mismo en 1 Juan 1:1, cuando abrió su primera epístola al decir: “LO que era desde el principio” en vez de “EL que era desde el principio”. Como no existe ningún registro de que haya habido un solo escritor cristiano primitivo (de antes del siglo III) que alguna vez haya creído que el Hijo ha existido por siempre y literalmente como un Hijo a lo largo de la eternidad pasada, tenemos que los datos históricos prueban que no hubo verdaderos trinitarios durante los primeros siglos de la historia cristiana.


Capítulo 3 - Jesús es la Imagen del Dios Invisible

Hebreos 1:3 nos informa que Jesús como un Hijo, es la Persona del Padre “reproducida” como una persona humana que es la imagen expresa de la Persona del Padre.

“Quien siendo el resplandor de su gloria, y la imagen expresa de su persona...” (Hebreos 1:3 - KJV).

En lugar de ser el resplandor de su propia gloria y la imagen exacta de su propia persona divina, Jesús como el Hijo de Dios el Padre, es el resplandor de la gloria del Dios Padre y la imagen exacta de la persona de Dios Padre como una persona humana. Pero esto no es lo que se esperaría cuando se asume que el Hijo de Dios siempre ha existido como una supuesta persona divina coigual y coeterna a lo largo de la eternidad pasada. Dado que el Hijo irradia la gloria del Padre y es la “marca impresa”, la “copia” y la “reproducción” exacta (“imagen expresa” se traduce de la palabra griega “karaktér” que significa “copia”, “impresión”, y “reproducción” de un original) de la persona divina del Padre como una verdadera persona humana, es por esto que se dice que el Hijo es “la imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15).

“Él es el resplandor de la gloria de Dios y la huella exacta de su naturaleza...” (Hebreos 1:3 - ESV).

Hebreos 1:3 nos informa que el Espíritu de Dios reprodujo una “huella” exacta de la “persona” y “naturaleza” divina de Dios, para formar a la persona humana llamada el Hijo de Dios. La palabra griega “KARAKTÉR”, prueba que Jesús como un Hijo completamente humano fue “reproducido” como una “huella” o “copia” exacta de la HIPÓSTASIS (persona, sustancia, naturaleza) del Padre, como un ser humano total y completo, pues el Hijo no pudo haber existido por siempre como una copia reproducida de la sustancia o naturaleza personal del Padre, sin tener un comienzo.

Hebreos 2:14-17 demuestra que el Hijo fue “reproducido” como una “copia” exacta de la Persona, Sustancia y Naturaleza del Padre, al haber sido hecho como todos los hombres, “completamente humano en todos los sentidos”. Esto explica el por qué Jesús al igual que todos los hombres, pudo orar y tuvo la capacidad de ser tentado por el mal.

No hay una sola porción de la Biblia que demuestre que el Hijo fue literalmente hecho antes de su concepción y nacimiento a través de la virgen. Jesús como Hijo es llamado “el primogénito de toda creación” (Colosenses 1:15),  en el mismo sentido en que en Apocalipsis 13:8 se le llama “el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo”. Así como Jesús no pudo haber sido literalmente asesinado dos veces (una vez antes de la creación y una segunda vez después de su nacimiento), así tampoco Jesús como un Hijo pudo haber nacido dos veces.

1 Pedro 1:20 prueba que el Hijo fue “destinado desde antes de la fundación del mundo”. Un Hijo pronosticado o destinado, no pudo haber existido antes de ser destinado, pues de lo contrario dicha palabra no tendría sentido. Mateo 1:20 y Lucas 1:35, prueban de manera básica el por qué el Hijo de Dios fue llamado Hijo. Según dichos textos, el Hijo solo llegó a existir como un Hijo viviente, al recibir una vida humana de parte del Padre a través de su concepción y nacimiento de una virgen (Juan 5:26, 6:57; Mateo 1:20; Lucas 1:35).

El Hijo de Dios es el Hombre que fue creado, según Hechos 2:36 y Hebreos 2:17

En Hechos 2:36, Pedro dijo: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios LE HA HECHO [El verbo griego poiéo, significa “Hacer, fabricar, construir o causar”] Señor y Cristo”.

Dios claramente HIZO al Hijo Señor y Cristo. Puesto que Dios hizo a Jesús Señor [kurios que significa “Señor, maestro”] y Cristo, entonces Jesucristo no pudo haber existido desde siempre como un Hijo eterno sin un comienzo. Por lo tanto, Hechos 2:36 prueba que Jesús no fue Señor y Cristo desde antes de que Dios lo hiciera Señor y Cristo.

Hebreos 2:17 – NIV. “Por esta razón, Él tenía que SER HECHO como ellos, completamente humano en todos los sentidos”

Aquí, HECHO se traduce del verbo griego jomoióo, que significa “hacer como”.

Jesús como un Hijo fue hecho como todos los humanos, al ser hecho exacta y completamente humano en todos los humanos. Para que un trinitario crea que el Hijo de Dios fue hecho literalmente Señor y Cristo en el cielo, antes de haberlo sido por medio de su concepción y nacimiento a través de la virgen, tiene que abrazar el arrianismo. Por lo tanto, solo la Teología de la Unicidad puede mantener la verdadera deidad de Cristo, al mismo tiempo que trae armonía a todas las Escrituras.

Juan 5:26. “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo”.

Si las palabras de la Escritura inspirada significan algo, entonces el Hijo de Dios no pudo haber existido como un Hijo antes de que se le concediera el tener una vida humana en sí mismo. Mateo 1:20 y Gálatas 4:4, demuestran enfáticamente que el Hijo de Dios fue “hecho” o “salió de” (de la preposición griega “ek” = “salir de”) el Espíritu Santo (Mateo 1:20) y (“ek” = “salió de”) de una mujer (Gálatas 4:4), pues “DIOS se manifestó como UN HOMBRE(Ignacio de Antioquía A los Efesios, capítulo 19), que fue “hijo de María e Hijo de Dios(Ignacio A los Efesios, 7).


Capítulo 4 - Jesús es el Primer Nacido Entre Muchos Hermanos

Romanos 8:29-30. “Porque a los que ANTES CONOCIÓ (proginosko), también los PREDESTINÓ para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea EL PRIMOGÉNITO ENTRE MUCHOS HERMANOS. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó”.

Romanos 8:29-30 nos informa que el primer destinado (1 Pedro 1:20), o sea el Hijo primogénito, fue concebido y nacido en la mente y el plan de Dios el Padre antes de la fundación del mundo. Jesús como Hijo es llamado “el primogénito entre muchos hermanos”, porque Él fue el primer nacido en la mente y el plan de Dios antes de la creación, antes de que los demás predestinados nacieran en la mente y el plan de Dios, ya que el Hijo de Dios y los escogidos de Dios ya eran conocidos y predestinados (Efesios 1:4-5) desde antes de la creación del mundo. Por lo tanto, el Hijo fue llamado “el primogénito entre muchos hermanos”, desde mucho antes de que  sus “muchos hermanos” realmente existieran. Por lo tanto, los escogidos de Dios ya estaban predestinados a ser “conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29), desde “antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:4).

Por lo tanto, el Hijo de Dios ya era “el primogénito entre muchos hermanos” en la presciencia de Dios, y así también los hermanos de Cristo nacieron después del primogénito en el plan predestinado de Dios. Romanos 8:30 concluye diciendo: “Y a los que predestinó, a éstos también llamó… justificó… y glorificó” (en tiempo pasado). Por lo tanto, es un hecho bíblico de que los elegidos de Dios ya fueron llamados, justificados y glorificados desde antes de que realmente nacieran en la tierra, así como Cristo el Hijo ya había sido glorificado desde antes de que en realidad fuera concebido y nacido en el planeta Tierra. Por lo tanto, antes de que comenzara la creación, los escogidos de Dios ya habían “nacido” en el plan de Dios, antes de que el primogénito (Cristo) realmente hubiera nacido, al ser predestinados “para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo” (Efesios 1:4; Efesios 1:11, Tito 1:2, Apocalipsis 17:8).


Capítulo 5 – La Omnipresencia y La Encarnación

Después de que Dios se hizo hombre a través de la virgen, el Espíritu Santo del único Dios verdadero que es el Padre, continuó siendo el Espíritu Santo omnipresente; esto incluso después de que el Espíritu de Dios se imprimió a sí mismo como un espíritu humano para convertirse en el hombre Cristo Jesús, pues Hebreos 1:3 prueba que Jesús es la copia reproducida de la sustancia del Ser del Padre como un ser humano genuino. Aunque la sustancia del Ser del Padre fue copiada en la encarnación dentro de la virgen, el Espíritu Santo del Padre continuó existiendo como el Dios inmutable y omnipresente que llena el cielo y la tierra por fuera de la encarnación. Cristo Jesús, el hombre recién formado dentro de la encarnación, fue capaz de ser tentado como un ser humano total y completo, del mismo modo en el que igualmente pudo orar como un ser humano total y completo. Por lo tanto, Jesús no podía ser Dios con nosotros como Dios, sino más bien Emanuel, Dios con nosotros (Mateo 1:23) como un verdadero hombre.

Dios no era un hombre antes de la encarnación (Números 23:19) y tampoco es literalmente un hombre después de la encarnación, pues la carne de Jesús no es literalmente Dios, ni el espíritu humano de Jesús es literalmente Dios, ya que cuando Dios se hizo hombre Él se convirtió en algo distinto de Dios, a saber en un hombre verdadero (un Hijo).

1 Timoteo 2:5 demuestra que solo hay un Dios verdadero el Padre, y un solo mediador entre Dios y los hombres que es Jesucristo hombre. Así que tenemos a una persona divina (el Padre) y a una persona humana (el Hijo). Hebreos 1:3 demuestra que el Hijo humano fue hecho como la impresión exacta de la sustancia del Padre como un ser humano en la encarnación a través de la virgen. Por lo tanto, Hebreos 1:3 prueba que el Hijo es “el resplandor de su gloria (la gloria del Padre) y la imagen expresa de su Persona (la Persona del Padre)” como una persona humana total y completa, lo que prueba que la deidad de Jesús nunca pudo ser otra persona divina y distinta, aparte del único Dios verdadero que es el Padre (Juan 17:3).

La teología trinitaria depende de la distinción personal entre Dios (el Espíritu omnipresente del Padre) y su único niño nacido e Hijo dado engendrado. Sin embargo, estas distinciones no son ningún apoyo para una persona del Hijo coigual y coeterna. La Palabra y el Espíritu, son simplemente manifestaciones o emanaciones del único Dios verdadero que es el Padre (Juan 1:1, Juan 1:14, Juan 4:23-24, Juan 14:24, Juan 17:3), quien también se encarnó a sí mismo como el hombre Cristo Jesús.

El Hijo fue suplantado por un “Hijo eternamente engendrado”, a través de los escritos de hombres como Agustín de Hipona (385-430 d.C.), quien explicó el Salmo 2:7 al escribir: “Tus años son un día. Y TU DÍA NO ES UN CADA DÍA, sino un hoy, porque tu hoy no deja paso al mañana, ni viene después del ayer. TU HOY ES LA ETERNIDAD; por eso ENGENDRASTE ETERNO como tú a aquel a quien dijiste: HOY TE HE ENGENDRADO”. (Agustín de Hipona, Las Confesiones, Libro XI, Capítulo XIII). 

El Salmo 2:7 dice: “Mi hijo eres tú; Yo TE ENGENDRÉ (yalád) hoy (yom)”. “ENGENDRÉ”, es traducido de la palabra hebrea yalád, que significa “producir, dar a luz, engendrar”. ¿Podría el Hijo de Dios haber sido “ENGENDRADO ETERNAMENTE” o ser “NACIDO ETERNAMENTE” en un “DÍA ETERNO”? La respuesta bíblica es NO, pero Agustín dijo que SÍ.

El Padre Puede Estar en el Cielo y en la Tierra al Mismo Tiempo

Dios no limitó su existencia en el Hijo como si fuera su cuartel general para gobernar como el Rey del cielo y la tierra. Dios dijo que todo el cielo es su trono (Isaías 66: 1) y que los cielos de los cielos no lo pueden contener (1 Reyes 8:27), porque su Espíritu Eterno llena el cielo y la tierra (Jeremías 23:24). Solo el Espíritu omnipresente de Dios puede operar simultáneamente como el Padre en el cielo, mientras se manifiesta en el cuerpo de Jesús como un ser humano. Es en este sentido que el Padre se convirtió en un Hijo humano total y completo sin tener que cambiar ni perder ninguno de sus atributos divinos como el único Padre omnipresente que continuó llenando el cielo y la tierra (Jeremías 23:24), pues Jesús no es Dios el Padre con nosotros como Dios el Padre habitando de manera simple en un cuerpo físico, sino que Jesús es Dios el Padre con nosotros como un hombre total y completo con un verdadero espíritu humano y una verdadera naturaleza humana (Hebreos 2:17, 1 Timoteo 2:5).

Un Supuesto Hijo Omnipresente, Significaría la Existencia Simultánea de Dos Hijos: Un Hijo Celestial y Un Hijo Terrenal

La mayoría de los eruditos trinitarios, alegan que el Hijo como una persona divina y distinta estaba en el cielo y en la tierra al mismo tiempo (Juan 3:13). Sin embargo, una supuesta persona omnipresente del Hijo trinitario en el cielo acompañando a Dios el Padre, debería poder hablar y actuar en el cielo mientras que simultáneamente existiera en la tierra como un hombre. Por lo tanto, tendría que haber una persona del Hijo celestial hablando y actuando en el cielo, mientras que otra persona del Hijo terrenal hablaba y actuaba independientemente en la tierra como un hombre.

Ahora bien, si los teólogos trinitarios pueden pensar que un supuesto Hijo omnipresente hablaba y actuaba en el cielo mientras que estuvo en la tierra como hombre, entonces no tendría por qué ser imposible para ellos creer que el Padre pueda hablar y actuar en el cielo, mientras que simultáneamente habló y actuó en la tierra a través de la encarnación en Cristo (Juan 14:7-10, 24). “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” (Mateo 19:26), porque el Dios omnipresente ciertamente puede hablar y actuar en el cielo y en la tierra al mismo tiempo.

Es difícil imaginar cómo un supuesto “Dios el Hijo” coigual, habría sido incapaz de actuar y hablar en los cielos mientras que vivía en la tierra como un hombre. Si un supuesto “Dios el Hijo” pudo actuar y hablar en el cielo mientras que habitó en la tierra como un hombre, entonces la doctrina trinitaria suena como requiriendo de dos personas llamadas Hijo: una sería la persona del Hijo celestial y la otra sería la persona del Hijo terrenal. Si los trinitarios pueden pensar que un supuesto “Hijo Celestial” actuó y habló en el cielo mientras que a la vez habitó en la tierra como un hombre, entonces deberían aceptar que no es difícil creer que nuestro Padre Celestial pudo hablar y actuar desde el cielo, mientras que también habló y actuó en la tierra como un hombre genuino llamado el Hijo.


Capítulo 6 - Un Dios Invisible y Un Hombre Visible

Colosenses 1:15.  “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación”.

Salmo 110:1. “Yahvé dijo a mi Señor (Adón): Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. 

Aquí tenemos a una persona divina llamada Yahvé, y a una persona humana llamada el Hijo (o Adón), en lugar de dos personas coiguales llamadas cada una Yahvé. ¿Si Jesús hubiera existido eternamente como un supuesto Dios el Hijo acompañando al Padre a lo largo de la eternidad pasada, entonces por qué el Padre le dijo al Hijo, “siéntate a mi diestra”, si para empezar Él ya estaba supuestamente localizado a un lado derecho del Padre?

En Hechos 2:34-35, Pedro citó al Salmo 110:1 para mostrar que un Jesús post-encarnacional ascendería al cielo como un Hijo humano, para cumplir esta profecía.

“Porque DAVID NO SUBIÓ A LOS CIELOS; pero él mismo dice: Dijo el SEÑOR (YAHVÉ) a mi SEÑOR (ADÓN): Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. (Hechos 2:34-35)

Por lo tanto, al igual que 1 Timoteo 2:5 dice que “hay un solo Dios (el Padre), y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”, así el Salmo 110:1 dice que solo hay un Yahvé (el Padre) y un Hijo completamente humano quién es ese Dios y Padre con nosotros como un verdadero hombre a través de su concepción y nacimiento virginales (Mateo 1:23; Isaías 9:6).

El Cordero de Apocalipsis 5

Apocalipsis 5:6-9. “Y miré, y vi que en medio del trono… estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía SIETE CUERNOS, Y SIETE OJOS… Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono… y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios…”.

Aquí solo tenemos a la única persona divina del Padre en el trono, y a una persona humana que tomó el libro de la única persona divina que estaba sentada en el trono. Tenga en cuenta el uso de las palabras, “un Cordero como inmolado”. Dado que Dios como Dios no puede ser matado como un cordero para sacrificio, esta visión del Cordero de Dios no dice que Cristo sea una segunda persona divina, sino que está abordando simbólicamente su humanidad como el Cordero de Dios. Por lo tanto, en este pasaje de la Escritura tenemos a un Dios y un Hombre, en lugar de dos personas divinas, porque la única persona divina verdadera (el Padre), también se convirtió en una sola persona humana verdadera (el Hijo) dentro de la virgen.

Note también que ésta SOLA PERSONA HUMANA, “NOS HA REDIMIDO” para LA ÚNICA PERSONA DIVINA, que es DIOS EL PADRE. El texto nunca dice que una segunda persona divina llamada Dios el Hijo, nos redimió para otra primera persona divina llamada Dios. Por lo tanto, hay una clara distinción entre la verdadera humanidad de Cristo y la divinidad de Dios.


Capítulo 7 - Dios Se Hizo Hombre

¿Podría Jesús como Hijo haber sido solamente un hombre, o Él fue un ser angélico creado?

¿Si Jesús no es Dios que también se hizo hombre, cómo es que Jesús ahora puede oír y responder a las oraciones como Dios?

“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:14).

¿Si Jesús no es Dios, cómo es que Jesús ahora lo llena todo como Dios?

“El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo” (Efesios 4:10).

¿Si Jesús no es Dios, entonces cómo es que ahora el Espíritu de Jesús mora en todos los verdaderos creyentes cristianos como el Espíritu omnipresente?

“Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gálatas 4:6).

“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él” (Romanos 8:9). 

Dado que Jesús como Dios escucha y responde a las oraciones, y es omnipresente llenándolo todo como el Espíritu que mora dentro de los creyentes del Nuevo Testamento, entonces Él tiene que ser ese único Dios que vino a salvarnos como un hombre.

Jesús mismo testificó que después de que ascendiera al cielo, Él mismo se manifestaría como el Espíritu de verdad que habita en los creyentes.

“...el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros”. (Juan 14:17-18).

“Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17).

¿Cuál ser creado, sea ángel o ser humano, puede ser omnipresente (llenándolo todo) como Dios,  sin que sea Dios? El propio Yahvé Dios declaró en Isaías 46:9 que no hay nadie como Él.

“…porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, Y NADA HAY SEMEJANTE A MÍ” (Isaías 46:9).