domingo, 15 de abril de 2018

Los Dones Espirituales en la Biblia


Por David K. Bernard.
© 2002. Todos los Derechos Reservador
Capítulo 1. del libro Los Dones Espirituales


La Biblia enseña que cada creyente es y debe funcionar como una parte vital del cuerpo de Cristo. Dios ha concedido muchos dones sobre su iglesia. Él ha dotado a los miembros con habilidades especiales y ministerios para beneficio de todo el cuerpo tanto a nivel nacional, como a nivel mundial.

Tres pasajes en el Nuevo Testamento—Romanos 12, Efesios 4, y I Corintios 12—mencionan algunos dones que Dios ha otorgado a su iglesia. Romanos 12 habla de las habilidades, talentos o funciones que Dios da a todos los creyentes. Efesios 4 identifica los oficios especiales del liderazgo y ministerio que Dios ha dado a la iglesia. En I Corintios 12 hallamos señales sobrenaturales, prodigios y milagros que se suceden por la operación directa y el poder del Espíritu Santo. Para hacerlo más claro, nombraremos estas tres listas respectivamente como los dones de servicio, los dones del oficio ministerial, y los dones sobrenaturales. En este capítulo hablaremos acerca de los dones de servicio y los dones del oficio ministerial; El resto del libro será dedicado a los dones espirituales sobrenaturales de I Corintios 12-14.

Las tres listas de los dones, son como sigue:

Los Dones de Servicio (Romanos 12:6-8)
1. Profecía
2. Ministerio
3. Enseñanza
4. Exhortación
5. Repartir
6. Presidir (de acuerdo a la RVR)
7. Mostrando misericordia.

Los Dones del Oficio Ministerial (Efesios 4:11)
1. Apóstoles
2. Profetas
3. Evangelistas
4. Pastores
5. Maestros

Los Dones Espirituales Sobrenaturales (I Corintios 12:8-10)
1. Palabra de sabiduría
2. Palabra de ciencia
3. Fe
4. Dones de sanidad
5. El hacer milagros
6. Profecía
7. Discernimiento de espíritus
8. Diversos géneros de lenguas
9. Interpretación de lenguas

Hallamos también en I Corintios 12:28-30 una lista que combina elementos de cada uno de las categorías precedentes:

1. Apóstoles
2. Profetas
3. Maestros
4. Milagros (también "hacedores de milagros", ver¬sículo 29)
5. Dones de sanidades
6. Ayudas (similar a "ministerio")
7. Administraciones
8. Variedades de lenguas
9. Interpretación de lenguas (versículo 30).


LOS DONES DE SERVICIO

"Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que con reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría" (Romanos 12:3-8).

En este pasaje, Pablo habló por la gracia dada a él, a saber, en virtud de su llamamiento divino como un apóstol. Al hacerlo, llegó a ser un ejemplo de su propio mensaje. Su mensaje inspirado a cada creyente individual es: debemos ser humildes, reconociendo que Dios es el autor de todo lo que logramos espiritualmente. No debemos pensar de nosotros mismos muy altamente, pero debemos pensar con el juicio sobrio.

Debemos hacer esta seria estimación de acuerdo con la fe que Dios nos ha dado. No tenemos ninguna razón para estimarnos más altamente que otros, cuando nos damos cuenta de que Dios es la fuente de nuestra fe y que Dios ha dado fe a todos en la iglesia.

Como una analogía, el cuerpo humano tiene muchas partes, pero no todos estos miembros tienen la misma función. Hay un cuerpo pero muchos miembros—un cuerpo pero diferentes funciones. Similarmente, la iglesia es el cuerpo de Cristo, y los cristianos son todos miembros de ese cuerpo. (Véase también I Corintios 12:12-¬27). Así cada uno es parte de los demás; cada uno es dependiente, el uno del otro.

Los diferentes miembros de la iglesia tienen diferentes oficios y dones, tal como las partes del cuerpo tienen diferentes funciones. Por esta razón no nos atrevemos a compararlos con nosotros mismos (II Corintios 10:12), pero debemos reconocer una diversidad de funciones y reconocer el valor de los diferentes miembros del cuerpo. Debemos tratar de identificar nuestros dones particulares y ejercerlos en lo mejor posible para el beneficio de todo el cuerpo. En vez de tratar de cumplir cada tarea en el cuerpo, debemos concentrarnos en las funciones particulares que Dios nos ha dado y debemos hacerlas bien.

La palabra griega para "dones" aquí es charismata, el plural de charisma. También se usa en referencia a los nueve dones espirituales de I Corintios 12. Esta palabra está relacionada a charis o "gracia", que se refiere a la libre y no merecida bendición y obra de Dios. La connotación es que estos dones son dotaciones de Dios, gratuitas, no merecidas y milagrosas.

En el contexto, Pablo citó siete ejemplos de su tesis. Su manera de presentación revela que la lista de dones aquí no es exhaustiva sino representativa o ilustrativa de las maneras en que Dios usa a los individuos en su iglesia. Hay muchos otros aspectos de servicio cristiano que este pasaje no identifica específicamente.

También podemos describir estos dones de servicio, como funciones espirituales o ministerios (avenidas de servicio) en la iglesia. Una persona puede ejercer varios de ellos, y pueden ser dones que se traslapan un poco.

Estos verdaderamente son dones de Dios y no simplemente logros humanos. Aunque hay algunas habilidades humanas naturales que corresponden a esta lista, por lo menos en parte, aún los talentos que recibimos por naturaleza o crianza tienen su última fuente en el diseño, propósito y gracia de Dios. Además, la obra de la gracia de Dios en el cristiano, lo capacita para ejercer sus capacidades en el reino espiritual y para el beneficio de la iglesia, transcendiendo su capacidad carnal humana. En la vida del cristiano, Dios puede santificar, edificar y añadir a los talentos que tenía antes que él se convirtiera a Dios, o Dios puede darle unos talentos completamente nuevos. En cualquier sentido, estos dones vienen por la gracia de Dios.

El primer don en la lista, profecía, significa un mensaje divinamente inspirado, o hablar bajo unción divina para edificar a otros. No necesariamente involucra una predicción del futuro. Puede referirse específicamente a un mensaje público sobrenatural en el idioma de la concurrencia (I Corintios  4:29-31), pero aquí parece tener el significando más general de testimonio, proclamación o predicación ungidos. (Véase Hechos 2:17; I Corintios 14:3; Apocalipsis 19:10). Los predicadores laicos, incluyendo a aquellos que hablan en los cultos o en varias instituciones, como en las cárceles y asilos, son un buen ejemplo de este don en operación.

Si alguien tiene este don, debe ejercerlo en proporción a su fe—tanto como la medida de su fe lo capacite. Quizás esta declaración significa que él deba testificar o predicar conforme a la fe (la doctrina o el cuerpo de creencia).

Ministerio significa servicio a otros; particularmente servicio en la iglesia. Algunas personas son dotadas especialmente con una actitud y habilidad de servicio en ciertas capacidades. La palabra griega es diakonia, que es una palabra amplia que cubre una variedad de servicio, obra o asistencia. También puede referirse específicamente a la obra de un diácono, quien ayuda con los negocios y asuntos organizacionales en una iglesia local. (Véase Hechos 6:1-6; I Timoteo 3:8-13).

Entonces hay el don de enseñanza e instrucción. Los maestros de Estudios Bíblicos en el hogar y los maestros de Escuela Dominical son ejemplos modernos de personas quienes operan este don.

Exhortación significa dar ánimo o consuelo. Algunas personas ejercen este don por testimonio público, mientras otros lo hacen principalmente por contacto personal de distintas formas incluyendo la amistad, llamadas tele¬fónicas, las cartas y tarjetas. José era tan conocido por su uso de este don, que los apóstoles le dieron el sobrenombre de Bernabé, que significa "el Hijo de estímulo o consolación." (Véase Hechos 4:36; 9:26-27).

El don de repartir es compartir bendiciones materiales con otros y con la iglesia. Algunas personas son ben¬decidas más notablemente que otras, con los medios y la oportunidad de dar a la causa de Dios. No deben considerar sus bendiciones materiales como un indicio de superioridad, sino como una dádiva de Dios para el propósito de ayudar a su reino de una manera especial. No deben ser egoístas sino generosos, reconociendo que en el plan de Dios tienen mayor capacidad y responsabilidad para dar que la mayoría de los demás.

Presidir habla de dirección e influencia dentro de la iglesia. Los líderes deben ejercer su papel con diligencia, cuidado y dedicación. Dios ha ordenado gobernadores o líderes en su iglesia. Es importante someternos a la autoridad humana en la iglesia (Hebreos 13:17), con tal de que los líderes humanos ejerzan su autoridad bajo Dios, de acuerdo a las pautas de su Palabra. La iglesia tiene necesidad de varias personas con capacidades de liderazgo y administración. Además del pastor y el equipo pastoral, la congregación exitosa tendrá líderes capaces sobre varios departamentos y actividades tanto como  hacedores de influencia de opiniones y ejemplos que puedan o no tener una posición oficial.

Hacer misericordia, significa ser misericordioso y bondadoso con otros. Puede incluir visitar a los enfermos, ayudar a los pobres, y ayudar a las viudas y huérfanos. (Véase Mateo 25:31-46; Gálatas 2:10; Santiago 1:27; 2:15-17). Una persona que desarrolle este papel debe hacerlo alegremente, y no a regañadientes, triste¬mente o con aire de superioridad.

En cierta medida, cada cristiano maduro debe poder funcionar en las siete áreas recién nombradas. Todo cristiano debe ser un testigo eficaz para servir, para animar, para dar, y para mostrar misericordia. Todos deben tener una capacidad básica para instruir a los inconversos en el plan de la salvación y para guiar a nuevos conversos en el camino del Señor. Sin embargo, este pasaje nos dice que cada cristiano tiene algún área de fuerza especial, dada por Dios. Aunque debemos siempre estar "dispuestos a toda buena obra" (Tito 3:1), debemos discernir lo que son nuestros puntos fuertes y usarlos eficazmente.

En resumen, cada cristiano tiene un don, papel o función particular en la iglesia, o posiblemente varios de ellos. Lo que Dios le haya dado para hacer, debe ejercerlo al máximo de su capacidad,  pero siempre con humildad.


LOS DONES DEL OFICIO MINISTERIAL

"Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad y dio dones a los hombres . . . Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor" (Efesios 4:8, 11-16).

Este pasaje presenta lo que es llamado muchas veces el ministerio quintuple. Los cinco ministerios que se enumeran, no son simplemente los dones de Dios a individuos dentro de la iglesia, sino son dones de Dios (griego, domata) a toda la iglesia.

Aunque Romanos 12 habla de capacidades o funciones, usando tanto sustantivos como verbos para describir la operación de los dones de servicio, Efesios 1 habla de oficios, usando sustantivos para designarlos. La indicación es que los dones de Efesios 4 son ministerios más formales o definidos dentro de y para la iglesia entera. Cuando Jesús ascendió a los cielos, Él dio dones a la Iglesia—los ministros del evangelio.

Como el pasaje revela, las personas que ocupan estos oficios son líderes reconocidos en la iglesia, responsables de equipar a otros, y en esta manera ellos ayudan a la iglesia a funcionar eficazmente, madurar y establecerse en verdades doctrinales. La naturaleza de su obra requiere que sean predicadores del evangelio. En terminología moderna, típicamente les llamamos ministros, usando esta designación en un sentido especial.

La palabra "unos" aparece una vez y la palabra "otros" aparece tres veces en el versículo 11, así modificando separadamente "apóstoles", "profetas" y "evangelistas" pero modificando a "pastores y maestros" como una unidad. Lo que se implica es que la misma persona desarrolla ambas funciones, de pastor y de maestro. De hecho, mientras el pastor debe hacer "obra de evangelista" (II Timoteo 4:5), su principal ministerio en la Palabra es el de enseñar. Él debe ser "apto para enseñar" (1 Timoteo 3:2; II Timoteo 2:24). Algunos ministros tienen un llamamiento y especialidad más específicos para enseñar, pero todos los pastores también deben ser maestros.

Un apóstol (griego, apostolos), es literalmente alguien enviado con una misión, un mensajero; un embajador, un comisionado. Aunque nadie, puede tomar el lugar de los doce apóstoles del Cordero (Apocalipsis 21:14), los que eran testigos oculares de Cristo, otros hoy en día cumplen un oficio apostólico sirviendo como misioneros pioneros y líderes de otros ministros.

Por ejemplo, la iglesia en Antioquía envió a Pablo y a Bernabé como los misioneros pioneros, y ellos llegaron a ser conocidos como apóstoles aunque ninguno de ellos formó parte de los doce. (Véase Hechos 13:2-4; 14:14; I Corintios 9:2). En la misma manera, Santiago (Jacobo) el hermano del Señor era un apóstol (Gálatas 1:19). Aunque no era uno de los Doce, era el líder de la iglesia en Jerusalén. (Véase los Hechos 15:13; 21:18). Andrónico y Junias al parecer eran apóstoles también (Romanos 16:7).

Un profeta es uno que imparte mensajes especiales o una dirección de Dios. (Véase Hechos 11:27; 15:32; 21:10). Aunque muchas personas en la iglesia pueden profetizar de tiempo en tiempo, el oficio de un profeta es cumplido por alguien a quien Dios usa de esta manera en forma consistente en su ministerio público. Todos los predicadores deben predicar la Palabra de Dios y predicar bajo la unción del Espíritu Santo, pero el profeta es lla¬mado y preparado especialmente para proclamar la voluntad específica, el propósito, y el consejo de Dios a su pueblo. Frecuentemente comunicará mensajes acerca del plan de Dios para el futuro o la necesidad de la iglesia de tomar acción en el plan de Dios.

De los ejemplos en el Libro de los Hechos, es evidente que los oficios de apóstol y profeta son para la iglesia en todo tiempo. Durante los siglos, muchos falsos apóstoles y profetas se han levantado, reclamando aquellos títulos en un esfuerzo de afirmar su autoridad suprema en la iglesia (1 Juan 4:1; Apocalipsis 2:2). Sin embargo, la Biblia es nuestra única autoridad para la salvación y para la vida Cristiana, y aquellos que proclaman cualquier otro evangelio son anatema (Gálatas 1:8-9; 11 Timoteo 3:15¬-17). Puede ser que no sea una cosa sabia que alguien reclame ser apóstol o profeta, ni que otros lo promuevan así. Pero debemos reconocer, animar y prestar atención a los ministerios apostólicos y proféticos en nuestro medio.

Un evangelista es literalmente un predicador del evangelio. Él proclama las buenas nuevas para el beneficio de los inconversos. (Véase Hechos 21:8; II Timoteo 4:5). Este término bíblico no se limita a la usanza moderna de un predicador itinerante, quien conduce cultos especiales. Más bien, connota la idea de un ministro quién es particularmente eficaz en ganar almas, sea por medio de testificar persona a persona, o por medio de la predicación pública.

Un pastor es uno que guía y cuida el pueblo de Dios. La Biblia también habla de él como un obispo (literalmente, "supervisor") y como un anciano. (Véase Hechos 14:23; 20:17, 28; I Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9).

I Pedro 5:1-4 describe el papel del pastor como guiar, supervisar e instruir a los creyentes bajo su cuidado: "Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino, con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria."

El Nuevo Testamento siempre habla de ancianos en el plural, indicando que en cada ciudad la iglesia fue dirigida por un equipo pastoral. Las Escrituras, la historia, y el sentido común, todos indican que había un pastor principal o un anciano dirigente. (Véase los capítulos 2-3 de Apocalipsis, en los cuales Jesús dirigió una carta al "ángel", literalmente "mensajero" de cada una de las siete iglesias en Asia Menor). Hoy podemos pensar en los ancianos de la iglesia en una ciudad, como el pastor principal y el equipo pastoral de una iglesia local, o como los pastores de varias congregaciones en una ciudad quienes cooperan como parte de la misma organización.

Un maestro es uno que instruye en la Palabra de Dios. (Véase Hechos 13:1). Como ya hemos visto, en este contexto, describe específicamente el papel de predicar y enseñar como un supervisor en una iglesia local. Aunque muchas personas en la iglesia pueden tener el don de enseñar y pueden enseñar eficazmente en distintos ambientes, tales como clases de la Escuela Dominical y Estudios Bíblicos en los hogares, el oficio del pastor-maestro les es superior. El pastor-maestro es el principal predicador y maestro de la Palabra. Dios no solo le ha dado el don de enseñar, pero Dios lo ha dado a la iglesia como su maestro y supervisor.

El versículo 12 explica el propósito por lo cual Dios ha dado apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros a la iglesia. En este caso, un estudio del texto griego y varias traducciones revela que hay un solo propósito con una progresión triple, como sigue:

1. Dios da a la iglesia los oficios ministeriales "a fin de perfeccionar" a los santos.

2. Los santos están equipados para que puedan hacer "la obra del ministerio". Aquí "ministerio" significa "servicio", o todas las funciones de la iglesia. Cada creyente debe  tener un ministerio—no necesariamente un ministerio público de predicar, sino un lugar específico de servicio en el cuerpo de Cristo. Es la tarea de los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, la de ayudar a cada santo a hallar su obra ministerial y de prepararle para que pueda hacer aquella tarea correctamente dentro del cuerpo. Los que ocupan los cinco oficios ministeriales deben inspirar, motivar, discipular, instruir y preparar a los santos para que todos sean miembros activos y productivos del cuerpo.

3. Cuando cada miembro del cuerpo cumple con su debida función, todo el cuerpo será edificado. La meta es de lograr la madurez en Cristo. Comenzando con "la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz" (Efesios 4:3), debemos procurar "la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efesios 4:13).

Según Efesios 4:14-16, cada cuerpo local de creyentes debe buscar varias características específicas en su crecimiento hacia la madurez:

1. Estableciéndose en la fe para que no sean movidos por doctrina falsa y líderes falsos.

2. Siguiendo la verdad en amor. Ellos aprenden a ministrar unos a otros y a los incrédulos, con un equilibrio de honestidad y compasión, de igual manera valorando y manifestando la verdad y el amor.

3. Sometiéndose al señorío del Señor Jesucristo en todas las cosas y dependiendo de su divina providencia para todas las cosas.

4. Aprendiendo todos a contribuir con su parte a la obra de la iglesia, para que el cuerpo pueda crecer y edificarse en amor.


RESUMEN

Los dones de servicio del Capítulo 12 de Romanos, son ejemplos de cómo Dios da a cada miembro de la iglesia una o más habilidades especiales para poder funcionar productivamente en el cuerpo. Los dones del oficio ministerial de Efesios 4, son la dotación de Dios a la iglesia tanto nacional como mundial, con el propósito de equipar a los miembros para sus tareas asignadas.

Además, Dios ha dado a la iglesia los dones espirituales sobrenaturales de I Corintios 12, como señales milagrosas para atestiguar a la obra de la iglesia y como dotaciones milagrosas para extender la obra de la iglesia.