martes, 28 de noviembre de 2017

Jesús Siendo en la Forma de Dios, Se Despojó a Sí Mismo (Filipenses 2:5-7)


Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2017
Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com


“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, SIENDO [Gr. Jupárjo; ὑπάρχω] en FORMA [Gr. Morfé; μορφή] de Dios, no estimó el ser IGUAL [Gr. Isos; ἴσος] a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se DESPOJÓ [Gr. kenóo; κενόω] a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:5-7).


El Griego Jupárjo (ὑπάρχω), Significa Llegar a Ser, o Comenzar a Existir en una Condición Particular

El término griego jupárjo (ὑπάρχω), se ha traducido como “EXISTÍA”, en Filipenses 2:6.

Filipenses 2:6 (LBLA).  “El cual, aunque EXISTÍA (jupárjo = “comenzar bajo” o “entrar en existencia”) en forma de Dios, no consideró el ser IGUAL (isos) a Dios como algo a qué aferrarse...”.

Algunos trinitarios han alegado que en Filipenses 2:6, la palabra griega jupárjo significa “eternamente existente”. Pero según la Concordancia Exhaustiva de Strong (G-5225), éste es el  sentido de “EXISTE” que transmite jupárjo.

“de 5259 [juperaíromai] y 756 [árjomai]; ESTAR BAJO (calladamente), i.e. LLEGAR A EXISTIR (estar presente o a mano); como interjección, existir (como cópula o subordinado a un adjetivo, participio, adverbio o preposición, o como auxiliar al verbo principal):—tener, vivir”.

Observe las palabras: “ESTAR BAJO”, “LLEGAR A EXISTIR”.

Por lo tanto, los eruditos griegos podrían haber traducido Filipenses 2:6, como: “el cual, aunque comenzó a existir en la forma de Dios”. Tal traducción refuta a la teología trinitaria, pero está perfectamente de acuerdo con la teología de la unicidad. Les pido a nuestros amigos trinitarios, que muestren cómo la palabra jupárjo tiene algo que ver con “existir eternamente”. Tal punto de vista solo cabe en las ilusiones trinitarias.

Esta es la definición de jupárjo, según el Léxico Griego de Thayer

“STRONG NT 5225: ὑπάρχω; imperfecto ὑπῆρχον;
1. Propiamente, PARA COMENZAR abajo, para hacer UN PRINCIPIO; universalmente, PARA PRINCIPIAR; (Homero, Esquilo, Heródoto y siguientes).
2. PARA VENIR, por lo tanto, para estar allí, estar listo, estar a la mano (Esquilo, Heródoto, Píndaro y siguientes)”.

El Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento de W.E. Vine, define jupárjo en la página 390, así:

“hacer [producir] un comienzo” (jupo, 'bajo'; arjé, 'un principio')”.

El Léxico Intermediario Griego-Inglés [Intermediate Greek-English Lexicon] de Liddell y Scott (que son trinitarios) dice:

“[jupárjo] ...comenzar, producir un comienzo... 2. Producir un principio de... 3. Comenzar a hacer... 4. Comenzar [haciéndose] benevolente con uno...”- (p. 831, Oxford University Press, impreso en 1994).

Aunque el verbo griego jupárjo se puede traducir como “existió”, el matiz completo de su significado, es que jupárjo significa algo que ha llegado a existir en algún punto del tiempo.

El Dr. Alfred Marshall, un trinitario experto en el Griego del Nuevo Testamento, escribió:

“[Gínomai] denota la llegada a la existencia de lo que no existía antes... Este verbo [como el jupárjo] por lo tanto no se usa para Dios...”. (Página 106, de la Cartilla del Nuevo Testamento Griego [New Testament Greek Primer], Zondervan Publishing House, impreso en 1978).

Lucas 16:23. “alzó sus ojos, estando [jupárjo] en tormentos”.

El hombre rico no pudo haber existido eternamente en un estado de tormento, porque el jupárjo prueba que el hombre rico había “venido a ser” atormentado en un punto del tiempo.

De la misma manera, en Filipenses 2:6, Cristo Jesús jupárjo, “comenzó a existir”, o “vino a existir”; ¡lo que demuestra que el Hijo, como Hijo, no pudo haber existido por siempre desde la eternidad pasada!

Además de Lucas 16:23, otros ejemplos donde jupárjo se usa para probar que las personas “comenzaron” o “llegaron a ser” en una condición particular, son: Hechos 2:30; Hechos 7:55; Romanos 4:19; 2. Corintios 8:17; Santiago 2:15 (en forma plural).

Veamos el caso de Santiago 2:15, que dice: “Y si un hermano o una hermana están [jupárjo] desnudos ['sin ropa']…”. Obviamente, un hermano o una hermana no podrían haber existido siempre y eternamente en una condición desnuda durante toda la eternidad pasada. Esto prueba que el verbo griego jupárjo, significa que una persona ha “comenzado” o ha “entrado” en una condición particular, en lugar de haber estado por siempre en esa condición.

El Dr. Robert Young, quien es un erudito bíblico trinitario, notó el significado correcto y completo para jupárjo en este versículo: “COMENZARON a estar [jupárjo] desnudos” – (Comentario Crítico Conciso de la Biblia por Young, [Young's Concise Critical Bible Commentary], Baker Book House, 1977 ed.)

Por lo tanto, jupárjo no significa “preexistencia eterna”, como lo afirman algunos trinitarios.


El Griego Isos (ἴσος) Significa Igual o lo Mismo Que, Por lo Tanto Igual a Dios, Significa Ser el Mismo Dios

Filipenses 2:6. “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser IGUAL [Gr. Isos; ἴσος] a Dios como cosa a que aferrarse”.

La verdadera identidad del Hijo es igual a la del Padre omnipresente, en el mismo sentido en que la palabra griega isos significa “idéntico” o “igual que”, en Hechos 11:17.

“Si Dios, pues, les concedió [a los gentiles] también el mismo [Gr. Isos; ἴσος] don que a nosotros [los judíos] que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”

Así como el don del Espíritu Santo que se derramó sobre los creyentes gentiles es “idéntico”, o es el mismo don del Espíritu Santo que se derramó sobre los judíos, así también la deidad del Hijo es idéntica, o es la misma deidad del Padre.

La misma palabra griega isos es usada en Filipenses 2:6, y se puede traducir como “igual, idéntico o lo mismo”. Por lo tanto, el hombre Cristo Jesús no consideró el ser “igual”, “idéntico”, o “el mismo” Dios, como una cosa para ser retenida (Filipenses 2:6). Por lo tanto, la deidad del Hijo es la misma deidad de Dios el Padre por la vía de la encarnación (como un hombre verdadero), así como el don del Espíritu que ha sido derramado sobre los gentiles, es el mismo Espíritu que ha sido derramado sobre los hermanos judíos.


El Griego Morfé (μορφή), Significa la Apariencia Externa

Pablo escribió en el tiempo pasado, “el cual, siendo en forma de Dios”, porque el hombre Cristo Jesús comenzó a existir “en la forma de Dios”, cuando apareció sobre la tierra como un hombre.

La palabra “forma” en el griego original es morfé, que significa “forma” o “apariencia externa”. Por lo tanto, Filipenses 2:5-9 no está hablando de una forma espiritual invisible que existe con Dios desde antes de la encarnación, sino más bien, de una imagen física y tangible del Dios invisible (Colosenses 1:15) que se hizo visible para que todos lo vieran después de haber sido “hecho de una mujer” (Gálatas 4:4, Lucas 1:35, Hebreos 2:9, Romanos 1:3-4). Por lo tanto, la “forma” (morfé) de Dios en Filipenses 2:6-7, debe ser una “forma externa” o una “imagen física” (Colosenses 1:15) como “la palabra hecha carne” (Juan 1:14), en lugar de una supuesta imagen invisible antes de la encarnación.

Marcos 16:12, es el otro único lugar en el Nuevo Testamento Griego, que usa la palabra griega morfé. El texto dice que Jesús “se apareció en forma distinta [la morfé del resucitado] a dos de ellos cuando iban de camino al campo”. Sabemos que Jesús no pudo haber aparecido en una forma invisible después de su resurrección, o si no el docetismo sería verdad. Por lo tanto, el significado de la palabra griega morfé, traducido como “forma” en Filipenses 2:6, prueba que una forma visible o tangible, o la imagen del Dios invisible ya estaba en la carne, en lugar de una supuesta forma o imagen pre-encarnada.

Ignacio de Antioquía, quien vivió en el primer siglo y fue enseñado por los apóstoles, escribió a Policarpo 3:2.

“Espera en Aquel que está por encima de toda estación, el Eterno, el Invisible, que se hizo visible por amor a nosotros, el Impalpable, el Impasible, que sufrió por amor a nosotros, que sufrió en todas formas por amor a nosotros.” (Epístola de Ignacio a Policarpo, 3:2. http://escrituras.tripod.com/Textos/EpIgnacio.htm).

Observe que Ignacio escribió que el Dios que se hizo visible en la encarnación, fue primero invisible antes de su nacimiento. Esto arroja luz sobre el significado que Pablo quiso transmitir en la frase de Filipenses 2:6 de que Cristo existía en la forma de Dios. Jesús llegó a existir en la forma visible de Dios en la tierra como el Hijo; pero antes de hacerse visible, primero fue el único Dios invisible. Esto demuestra que el Hijo no pudo haber existido eternamente en una supuesta forma visible de Dios antes de su nacimiento.

Los trinitarios se equivocan mucho, cuando alegan que según el registro de la Biblia hebrea, el Hijo fue visto anteriormente, mientras que el Padre nunca ha podido ser visto. Sin embargo, Ignacio de Antioquía escribió que el Dios que se encarnó fue primero el “el INVISIBLE, que se hizo VISIBLE por amor a nosotros”. Por lo tanto, Ignacio creía que el único Padre invisible se convirtió en el Hijo visible, “que sufrió por amor a nosotros”.

Del mismo modo, Matetes, quien también fue enseñado por los apóstoles en el primer siglo, escribió en su Epístola a Diogneto, Capítulo 11: “Él, que es siempre [eterno], que es hoy reconocido como Hijo” (Epístola de Matetes a Diogneto, https://edificandofiladelfia.es.tl/Ep%EDstola-a-Diogneto.htm). Por lo tanto, sabemos que el Hijo realmente no fue llamado Hijo, antes de su nacimiento en Belén.

Cuando comparamos a Colosenses 1:15 con Filipenses 2:6, encontramos que también se habla de Jesús como “La imagen DEL DIOS INVISIBLE”. Sabemos que Jesús realmente existió en la forma o imagen del Dios invisible cuando nació en Belén, porque hubiera sido imposible que Jesús hubiera existido en la forma o “imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15) si esa forma o imagen también fuera invisible.

Sería absurdo si Colosenses 1:15 dijera: “Él es la imagen (invisible) del Dios invisible”, con la palabra “invisible” siendo interpolada entre las palabras “imagen del Dios invisible”. Jesús no pudo haber existido siempre como una imagen invisible del Dios invisible, y aun así ser esa imagen.

Si Filipenses 2:6 hablara de una forma o imagen invisible del Dios invisible, entonces en Colosenses 1:15 tendría que leerse algo como esto: “Él es la imagen (invisible) del Dios invisible...”. Pero una imagen invisible del Dios invisible es algo absurdo y contradictorio. Debemos trazar correctamente la Palabra de Verdad, creyendo que Jesús existió en la forma física o en la imagen del Dios invisible al nacer por la vía de la encarnación a través de la virgen sobre la tierra.


El Griego Kenóo (κενόω), Significa Vaciarse o Despojarse. El Hombre Cristo Jesús se Despojó (o Vació) de sus Derechos y Privilegios Divinos Aunque era Dios con Nosotros

Aunque se habla de Jesús como la “forma de Dios” visible (“la imagen del Dios invisible” - Colosenses 1:15), él “no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse”. Las palabras, “NO ESTIMÓ EL SER IGUAL A DIOS COMO COSA A QUE AFERRARSE”, prueban en primer lugar que Filipenses 2:6 no está hablando de una supuesta segunda Persona divina no-encarnada en el cielo (antes de la encarnación), que ya era completamente Dios y existía con Dios, pues para empezar no tiene ningún sentido creer que una supuesta persona divina coigual y no-encarnada, que no era humana, pudo haber estimado el no ser igual a otra verdadera persona divina coigual, si esa Persona divina ya era una verdadera Persona divina.

Versículos 7-8. “…sino que se despojó [kenóo = se vació] a sí mismo, tomando forma [morfé = “apariencia exterior”] de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

La conservadora Biblia Apostólica Políglota Interlineal de la Fundación Lockman (por Charles Van Der Pool), tradujo a Filipenses 2:7-8 desde el texto griego de la siguiente manera:

“Pero se vació, tomando la forma de un siervo, habiendo sido hecho a semejanza de los hombres. Y habiendo sido encontrado en apariencia como un hombre, se humilló a sí mismo...”.

La traducción literal interlineal del texto griego, indica que Jesús “se vació a sí mismo”, “tomando la forma de un siervo”. En otras palabras, él se vació a sí mismo después de tomar la forma de un siervo, porque había sido hecho a la semejanza de los hombres. Por lo tanto, él ya era un hombre cuando se despojó (o vació) de sus derechos y privilegios divinos como “Dios con nosotros” como un hombre.

Además, un supuesto Yahvé Dios el Hijo pre-encarnado, no podría haberse vaciado de sus atributos divinos sin violar a Malaquías 3:6, que dice: “Porque Yo YAHVÉ, NO CAMBIO”. Si Jesús no se despojó de sus atributos divinos, ¿entonces exactamente de qué se despojó en Filipenses 2:7?

Filipenses 2:8 nos proporciona la respuesta.

“estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

Aunque Jesús conocía su verdadera identidad como Dios con nosotros como un verdadero hombre, no usó sus prerrogativas divinas como Dios, sino que se humilló a sí mismo al dejar de lado de manera permanente sus derechos y privilegios divinos durante su ministerio terrenal. ¡Es en este sentido que Jesús se vació continuamente de sus derechos divinos mientras estuvo en la tierra como un hombre! Como un hombre verdadero, se humilló a sí mismo al ser obediente hasta la muerte, incluso la muerte de la cruz.


Conclusión

Citaré a la Biblia Textual (BTX), y a continuación publicaré mi interpretación del pasaje entre corchetes.

2:5. Considerad entre vosotros lo que hubo también en Jesús el Mesías. [Que la mente, la forma de pensar del Mesías, el hombre Ungido Cristo Jesús, esté en ustedes. El Mesías o el Ungido, es la nueva existencia del Dios Padre como el Hijo, es decir como un hombre en una vida humana auténtica].

2:6. el cual [Dios el Padre encarnado como un verdadero hombre ungido, el Hijo], existiendo en forma de Dios [Dios el Padre encarnado como un hombre que existió en la forma visible del Padre invisible en la tierra como el Mesías ungido, el Hijo], no quiso por usurpación ser igual con Dios, [Dios el Padre con nosotros en la tierra como el Hijo, un verdadero hombre con una vida humana auténtica, no consideró la igualdad con Dios].

2:7. sino que se despojó a sí mismo [Dios el Padre que se convirtió en un hombre verdadero en la encarnación, se despojó de sus derechos y privilegios divinos como Dios con nosotros en una vida humana auténtica como el Hijo] tomando forma de siervo [La nueva existencia del Padre como un Hijo, tomó la forma de un sirviente],  hecho semejante a los hombres [Dios el Padre encarnado como un hombre, fue hecho a semejanza de los hombres a través de su concepción virginal como el Hijo];

2:8. y hallándose en la condición de hombre [Dios el Padre encarnado como un hombre, se encontró en la forma visible del Padre invisible a través de su concepción virginal como el Hijo, como un verdadero hombre en un auténtica vida humana], se humilló a sí mismo al hacerse obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. [Dios el Padre encarnado como un verdadero hombre se humilló a sí mismo, y entregó su vida humana en rescate por muchos].

2:9. Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio el nombre que es sobre todo nombre [Dios en su condición trascendente como el Padre eterno, exaltó hasta lo sumo al hombre Cristo Jesús el Hijo, quien es Dios mismo en su condición de hombre];

2:10. para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra [Jesús es el nombre supremo que Dios ha revelado a la humanidad, cuando Él mismo se manifestó en la carne],

2:11. y toda lengua confiese que Jesús el Mesías es el Señor para gloria de Dios Padre [Jesús como el Mesías, el Hijo, Dios manifestado en carne; es el Supremo Rey del linaje de David, que será rey para siempre entre los hombres, lo cual glorificará al único Dios, quien es el Padre].


sábado, 25 de noviembre de 2017

La Controversia Trinitaria en el Siglo Cuatro


Por David K. Bernard, © 1993. Todos los Derechos Reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, 2017




Prefacio

Este libro examina la doctrina de Dios en la cristiandad durante el cuarto siglo d.C. Tiene dos propósitos principales: (1) Rastrear el desarrollo del trinitarismo y (2) encontrar y evaluar la evidencia de las creencias de la unicidad durante este periodo de tiempo.

La controversia trinitaria en el Cuarto Siglo, es una secuencia del libro Unicidad y Trinidad 100-300 d.C. por David K. Bernard, que Word Aflame Press publicó en 1991. Ese libro se basa en la evidencia respecto a las creencias y desarrollos doctrinales durante los siglos segundo y tercero. (Ver el capítulo 11 de Unicidad y Trinidad para las conclusiones). También supone que el lector entiende la doctrina de la Unicidad y cómo ésta difiere del trinitarismo. (Para una explicación, vea el capítulo 1 de Unicidad y Trinidad. Para un tratamiento bíblico completo, vea La Unicidad de Dios por David K. Bernard).

Este libro es una expansión de un documento dado en el Simposio Sobre el Pentecostalismo Unicitario en enero de 1992, en San Luis, Misuri, titulado: “De Nicea a Constantinopla: La Controversia Trinitaria en el Cuarto Siglo”. Debido a la naturaleza del tema y el foro original de su presentación, algunos de los términos en este libro son técnicos y  especializados. Para ayudar a la comprensión del lector, se ha incluido un glosario.

La historia no puede alterar o reemplazar la verdad bíblica, ni puede establecer o repudiar la doctrina apostólica. La clara enseñanza de la Escritura debe ser la única base para nuestra creencia y práctica. Mi esperanza es que esta investigación histórica ayudará al lector a superar la tradición no bíblica, viendo la Palabra de Dios más claramente.


Capítulo 1. El Camino a Nicea

En la Edad Católica Antigua (c. 170 al 325 d.C.), la cristiandad se desplazó desde la creencia bíblica en un Dios hacia una forma de trinitarismo. [1] Los trinitarios de aquella época, dividieron la personalidad de Dios en una manera triteísta, y negaron la deidad completa de Jesucristo subordinando a la segunda persona de su trinidad ante la primera persona. [2]

Para el año 300, una forma de trinitarismo y el bautismo trinitario se habían vuelto dominantes en la cristiandad, pero el trinitarismo ortodoxo tal y como lo conocemos hoy, aún no se había formulado claramente ni se había establecido sólidamente. Explicaremos cómo tal formulación se produjo en el siglo cuarto, centrándonos en este proceso particularmente en los dos concilios ecuménicos cruciales: el Concilio de Nicea del año 325 d.C. y el Concilio de Constantinopla del año 381 d.C.

Durante los siglos segundo y tercero, la mayoría de los cristianos afirmaron la absoluta unicidad de Dios y la deidad completa de Jesucristo, y no pensaron en categorías trinitarias. [3] Genéricamente, podemos etiquetar a esta creencia por el término de modalismo. El maestro más destacado del modalismo durante el siglo tercero fue Sabelio, quien sostuvo que el Padre, el Hijo y el Santo Espíritu son modos (designaciones, manifestaciones, no personas) del único Dios, y que Jesús es la encarnación de la deidad indivisa. [4]

Según la opinión de prominentes historiadores de la iglesia como Adolph Harnack, el modalismo fue una vez el punto de vista mayoritario y el rival más importante del trinitarismo alrededor de  los años  180 al 300 d.C. [5] Aunque “el proceso es bastante oscuro”, [6] parece que hacia el final del tercer siglo, la mayoría de los líderes de la iglesia habían rechazado al modalismo a favor de una distinción personal entre Dios el Padre y Jesucristo. Sin embargo, la naturaleza de esta distinción no estaba clara.

Los apologistas griegos, destacados filósofos y escritores cristianos del siglo segundo, habían hablado de Jesús principalmente como el Logos (la Palabra). Ellos en general, vieron al Logos como una segunda persona divina subordinada al Padre. Llamaron a ambas personas Dios, pero no vieron al Logos como coigual o coeterno con el Padre.

Tertuliano y Orígenes fueron los principales formadores de opinión durante el siglo tercero, aunque la iglesia institucional finalmente los había condenado como herejes. Ellos discutieron a favor de una trinidad de personas en la deidad, pero ellos también subordinaron a Jesús ante el Padre. Sin embargo, de alguna manera se acercaron a la formulación trinitaria posterior: Tertuliano al hacer hincapié en que las tres personas son de una sola sustancia, y Orígenes al presentar la doctrina de que el Padre y el Hijo fueron coeternos.

Alrededor del 318 estalló una controversia en Alejandría, Egipto, sobre la naturaleza de la segunda persona. El conflicto surgió sobre las enseñanzas de Arrio (280?-336), un presbítero (predicador) en Alejandría, quien derivó gran parte de su pensamiento de su maestro, Luciano de Antioquía.

Al igual que los cristianos de los primeros tiempos, Arrio enfatizó la unicidad absoluta de Dios, usando pasajes bíblicos como Deuteronomio 6:4, y por lo tanto rechazó el trinitarismo pensando que éste se estaba volviendo predominante. Sin embargo, al igual que los trinitarios utilizó una fórmula bautismal triple, y creyó que Jesús es una segunda persona llamada el Logos o Hijo. Su forma de reconciliar estos puntos de vista conflictivos, fue negando que Jesús sea Dios. Él sostuvo, en palabras de Louis Berkhof, que el Hijo fue “creado a partir de la nada antes de que el mundo fuera llamado a la existencia, y por esa misma razón no era eterno ni de la esencia divina”. [7] Para Arrio, Jesús fue el primero y el más exaltado ser creado, el agente supremo de Dios, en efecto un semidiós. Hoy en día, los Testigos de Jehová abrazan esencialmente este punto de vista.

La opinión de Arrio era similar a la de los apologistas griegos del siglo segundo, y a la de los monarquianos dinámicos, un grupo disidente del siglo tercero. Esta era una extensión lógica de la idea de subordinación que era inherente al trinitarismo hasta ese momento, porque reconocía que Jesús era divino pero no deidad.

Aunque Arrio fue devoto del monoteísmo, se opuso con vehemencia al modalismo (sabelianismo), y “protestó contra lo que él creyó que era el sabelianismo de su obispo Alejandro”. [8] Objetó el énfasis de Alejandro en la deidad de Cristo, aunque Alejandro era en realidad un trinitario en lugar de un modalista.

La causa inmediata de la disputa entre ellos, fue la interpretación que Arrio hacía de Proverbios 8:22-31, un pasaje que personifica a la sabiduría como un atributo de Dios. Comenzando con los apologistas del siglo segundo, los teólogos identificaron comúnmente a la sabiduría en Proverbios como una segunda persona divina, el Hijo-Logos. El versículo 22 dice: “Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras”. Dado que la palabra hebrea traducida como “poseía” puede significar “creado” o “manifestado”, Arrio interpretó el pasaje para significar que Dios creó al Hijo en cierto punto del tiempo antes de la creación del mundo.

En el 321, Alejandro convocó a un sínodo en Alejandría, que excomulgó a Arrio y a sus colegas. Sin embargo, Arrio obtuvo el apoyo del Obispo Eusebio de Nicomedia, y continuó la controversia. Tanto Alejandro como Arrio, reclutaron a varios obispos en sus respectivos bandos, y la disputa amenazaba con perturbar a la iglesia cristiana a lo largo del Imperio Romano.

La noticia de la controversia llegó hasta el emperador Constantino, quien tenía poco interés o comprensión del crucial tema teológico que estaba en juego, a saber la deidad de Jesús, pero sí estaba preocupado de que la disputa pudiera causar división en su imperio. Constantino se había dado cuenta de que el paganismo estaba muriendo, y que solo el cristianismo podía proporcionar la unidad religiosa, cultural y filosófica necesaria para su diverso imperio. En el 313, después de haber derrotado a su rival Majencio en el 312, él y su coemperador Licinio, concedieron la libertad de culto a los cristianos. En el 324 derrotó a Licinio, se convirtió en el único emperador romano, y ese mismo año abrazó públicamente al cristianismo. Sin embargo, retrasó su bautismo como cristiano hasta poco antes de su muerte en el año 337, confiado en la teoría de que él podría seguir pecando para recibir la remisión de sus pecados al final. Como un ejemplo de su moral, en el año 326 ejecutó a su hijo, a su sobrino y a su esposa, por razones que no están claras.

Will Durant explicó los intereses políticos de Constantino:

“Poco le importaban las diferencias teológicas que agitaban a la cristiandad, aunque estaba dispuesto a suprimir la disidencia en interés de la unidad imperial. A lo largo de su reinado trató a los obispos como sus ayudantes políticos; los convocó, presidió sus concilios, y acordaron hacer cumplir cualquier opinión que la mayoría formulara… El cristianismo era para él un medio, no un fin”. [9]

Walter Nigg concluyó de manera similar. “Constantino… trató a las cuestiones religiosas únicamente desde un punto de vista político”. [10]

Inicialmente, Constantino buscó resolver la disputa entre Arrio y Alejandro apelando a ambas partes a perdonarse los unos a los otros y buscar la paz y la unanimidad. Les dijo que la controversia era “de una naturaleza verdaderamente insignificante, totalmente indigna de semejante enconada contención”, “una cuestión improductiva”, que “en primera instancia era equivocado proponerla” y era un “caso muy sublime y abstruso”. [11]

Finalmente, se dio cuenta de que el problema no podía ser resuelto tan fácilmente. A instancias de su cercano asesor, el obispo Osio de Córdoba, convocó al primer concilio ecuménico de la cristiandad post-apostólica para tratar el asunto, y pagó los gastos de los delegados.


Capítulo 2. El Concilio de Nicea

El concilio se reunió en el año 325 en Nicea (también conocido como Nicaea; ahora Íznik, Turquía), una encrucijada de comercio en Bitinia (al noroeste de Asia Menor) a treinta y dos millas de la corte imperial en Nicomedia. Asistieron alrededor de 250 o 300 obispos, [12] que eran alrededor de la sexta parte del número total en la cristiandad, y casi todos ellos eran de las tierras de habla griega que bordeaban el Mediterráneo oriental. Solo asistieron siete delegados occidentales, incluidos dos representantes del obispo de Roma quien no estuvo presente. Cada obispo tenía a varias personas en su séquito, por lo que el número total de asistentes fue aproximadamente de mil quinientos a dos mil personas. El concilio duró alrededor de seis semanas.

Constantino dio apertura al concilio en su residencia de verano, como presidente honorario. Su consejero Osio, el delegado occidental más prominente, se desempeñó como presidente. El obispo Eusebio de Cesarea, se sentó a la mano derecha del emperador, que era una posición de honor.

Pronto se hicieron evidentes tres facciones. La primera fue la de los homoousianos, que fueron una minoría liderada por Alejandro de Alejandría y Atanasio (300? -373). Atanasio era ayudante de Alejandro y más tarde llegó a ser su sucesor como obispo. Aunque Atanasio era un hombre joven (de alrededor de unos 25 años) y de bajo rango eclesiástico (archidiácono), se convirtió en el adalid de esta facción debido a su brillantez, su elocuencia y a su decisivo liderazgo en la era postnicena. Los Homoousianos argumentaron que el Padre y el Hijo eran homoousios, o “de la misma sustancia”, y para apoyar este punto de vista, Alejandro y Atanasio defendieron la generación eterna del Hijo como fue enseñada por Orígenes.

Una segunda facción fue la minoría arriana, que fue dirigida por el obispo Eusebio de Nicomedia y Arrio. Eusebio propuso un credo arriano, que fue firmado por dieciocho obispos, y que el concilio rechazó de inmediato. Los arrianos encontraron apoyo en algunas declaraciones de Orígenes, que indicaban que el Hijo era de diferente sustancia a la del Padre.

El tercer grupo, que eran la mayoría, no entendían el problema del todo, pero querían la paz. En general, tomaron una posición intermedia, pero es difícil caracterizarlos a ellos como un todo. Philip Schaff explicó: “Muchos de ellos tenían un instinto ortodoxo, pero poco discernimiento; otros eran discípulos de Orígenes, o preferían la simple expresión bíblica en vez de una terminología escolástica; otros no tenían convicciones firmes, sino solo opiniones inciertas”. [13] Muchos de ellos fueron reacios en condenar a Arrio o de adoptar la posición homoousiana. Muchos parecían abrazar las dos hebras de la enseñanza de Orígenes: que el Hijo es una segunda persona eterna en la deidad y que el Hijo está subordinado al Padre. Debido a estas opiniones, a veces los historiadores caracterizan a muchos de los de este grupo como semiarrianos u origenistas.

El obispo Eusebio de Cesarea, un líder de este tercer grupo, propuso un credo de compromiso que era utilizado como una confesión bautismal en su ciudad. Éste simplemente decía que Jesús es “la Palabra de Dios, Dios de Dios… el primogénito de todas las criaturas, engendrado del Padre antes de todos los tiempos”. [14] La mayoría de los obispos estaban contentos con esta fórmula, Constantino la aprobó, y los arrianos estuvieron dispuestos a suscribirse a la misma, pero Alejandro y Atanasio la objetaron fuertemente, por eso no se resolvió el problema en cuestión.

Finalmente Constantino, quien deseaba obtener la mayor unanimidad posible en la decisión, y evidentemente motivado por Osio, abogó por la inclusión de la palabra clave: homoousios. Este término contaba con una historia accidentada. Se había originado con el gnóstico Valentín, según fue citado por Ireneo. Orígenes lo usó de una manera trinitaria, mientras que algunos Sabelianos lo usaron contra el trinitarismo. En un sínodo en Antioquía, que fue celebrado en el año 264, y que depuso a Pablo de Samosata que era un monarquiano dinámico, los seguidores de Orígenes condenaron este término debido al uso que le dio Pablo. [15]

La palabra era inaceptable para los arrianos. Los origenistas también estaban incómodos con ésta, porque para ellos implicaba sabelianismo, a saber, que en cuanto a su deidad Jesús fue en realidad el Padre mismo. [16] Algunos de ellos propusieron en cambio la palabra homoiousios, que significa “de sustancia similar”. La diferencia entre las dos posiciones era literalmente una iota, una letra griega.

Al final, prevaleció la posición de Atanasio. Osio anunció una versión modificada del credo de Eusebio de Cesarea, que incluyó el lenguaje requerido por el grupo de Atanasio, y el concilio lo adoptó. Otto Heick concluyó sobre Atanasio diciendo que “En Nicea su elocuencia fue tan convincente, que la pequeña minoría de los homoousianos prevaleció sobre la gran e influyente mayoría de arrianos y semiarrianos”. [17]

La intervención de Constantino también fue decisiva. Según Berkhof, “después de un debate considerable, el emperador finalmente lanzó el peso de su autoridad sobre la balanza, y por lo tanto aseguró la victoria para el partido de Atanasio”. [18]

Constantino hizo cumplir la decisión del concilio amenazando con desterrar a todos los disidentes. Al final, solo Arrio y dos obispos se negaron a firmar el credo aprobado por el concilio, y se fueron para el exilio. Otros dos obispos, incluido Eusebio de Nicomedia, se negaron a firmar la cláusula condenatoria adjunta y fueron depuestos. Pero como lo señaló Jaroslav Pelikan, autor de la historia de la iglesia más exhaustiva en el siglo XX, “Todo el resto saludó al emperador, firmó la fórmula, y siguieron enseñando como siempre lo habían hecho. Para el caso de la mayoría de ellos, esto significaba una doctrina de Cristo que estaba en algún lugar entre la de Arrio y la de Alejandro”. [19]

El concilio también decidió sobre varios asuntos de la disciplina de la iglesia y el clero, y estableció un método uniforme para determinar la fecha de la Pascua. Algunos obispos propusieron una regla de celibato para todos los predicadores, incluyendo a los hombres casados. El concilio decidió que los hombres que se habían casado antes de ingresar al ministerio, podrían continuar viviendo con sus esposas, pero que los hombres solteros no se debían casar después de la ordenación.

El Concilio de Nicea tiene un significado histórico inmenso como (1) el primer concilio ecuménico de la cristiandad post-apostólica, (2) el primer paso oficial (pero no el definitivo) en la formulación del trinitarismo ortodoxo, y (3) el primer desarrollo en la fusión de la iglesia y el Estado. El emperador romano pronunció los decretos del concilio como divinamente inspirados, los promulgó como leyes del imperio, y castigó la desobediencia con la muerte. Por primera vez un gobernante político convocó a un concilio eclesiástico, se convirtió en un factor decisivo para determinar la doctrina, e instituyó un credo eclesiástico. Por primera vez la cristiandad adoptó un credo escrito aparte de las Escrituras, e hizo obligatoria la suscripción a éste. Y por primera vez el Estado infligió sanciones civiles a las personas que no se ajustaran al dogma de la iglesia.


Capítulo 3. La Fórmula Nicena Original

Debido a su importancia histórica, es importante examinar lo que realmente aprobó el Concilio de Nicea. La fórmula nicena original, no es el Credo de Nicea que se usa hoy en día. Ésta decía:

“Creemos en un Dios, el Padre omnipotente, creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles.
Y en un solo Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, nacido unigénito del Padre; es decir, de la esencia del Padre. Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no hecho, consubstancial [homoousios] al Padre; por quien todas las cosas fueron hechas en el cielo y en la tierra, que por nosotros los hombres y por nuestra salvación descendió y se encarnó, y fue hecho hombre, padeció y resucitó al tercer día, subió a los cielos y de allí él vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.
Y en el Espíritu Santo.
Pero la iglesia católica santa y apostólica anatematiza a aquellos que dicen que “hubo un tiempo cuando él no existía” y que “él no existía antes de que fuera hecho”; y que “él fue hecho de la nada”, o que “él es de otra sustancia” o “esencia”, o que “el Hijo de Dios es creado” o “modificable” o “alterable”. [20]     

Si bien esta confesión fue triple, no fue explícitamente trinitaria, porque no decía eso de que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas distintas. Más bien, su propósito fundamental fue el de afirmar la deidad de Jesucristo contra los arrianos. Las palabras “de la esencia del Padre” (ek tes ousias tou patros) y “consubstancial al Padre” (homoousion to patri), refutan claramente al arrianismo, y la cláusula condenatoria pronuncia un anatema contra varias formulaciones arrianas.

Sin embargo, este credo no tomó una posición clara relativa al modalismo, porque sus frases claves permitían una interpretación sabeliana. Mientras que Atanasio mismo no quiso darles un sentido sabeliano, muchos firmantes tuvieron sus reservas sobre el credo, porque precisamente parecía demasiado sabeliano. Si bien no hubo un grupo sabeliano organizado en el concilio, es plausible que algunos obispos que se adhirieron al credo eran esencialmente modalistas en su pensamiento. Como señaló Archibald Robertson en Los Padres Nicenos y Postnicenos, el Concilio de Nicea no se distinguió claramente del modalismo. [21]

La frase “Dios de Dios… Dios verdadero de Dios verdadero”, puede implicar a dos personas divinas, pero también se puede entender refiriéndose simplemente a la encarnación. A partir de una perspectiva de la unicidad, quizás la frase más cuestionable sea el anatema para aquellos que dicen que el “Hijo de Dios” es “modificable” o “alterable”, ya que implica la doctrina del Hijo eterno. Los modalistas y creyentes unicitarios, estarían de acuerdo en que “la Palabra” o “la deidad de Jesús” no es modificable o alterable, lo que es la intención de la declaración, pero técnicamente argumentarían que “el Hijo” se refiere a la encarnación y así tuvo un comienzo. [22] Aunque esta frase no fue parte del credo en sí, el credo afirma fuertemente la deidad de Jesús; y como la intención del credo era condenar la posición arriana, entonces un pensador modalista que se encontrara en el concilio probablemente habría tenido poca dificultad con esto.

Irónicamente, otra frase en el mismo anatema no armoniza con el trinitarismo moderno, pues condena a aquellos que dicen que el Hijo es de otra “sustancia” o “esencia”, usando dos palabras griegas que básicamente eran sinónimos en ese momento: hipóstasis y ousia. Pero como se verá adelante, la formulación trinitaria oficial del tardío siglo cuarto, es: “una ousia (sustancia) y tres hipóstasis (personas)”. Por supuesto, los participantes de Nicea no usaron estos términos en su sentido técnico posterior, pero si la terminología de la fórmula de Nicea es inconsistente con la unicidad moderna, también es inconsistente con el trinitarismo moderno.


Capítulo 4. La Controversia Post-Nicena

En retrospectiva, Nicea fue un hito en la historia, pero en ese momento no se resolvió nada. La controversia arriana continuó sin disminución; de hecho, se intensificó. Los siguientes cincuenta años fueron una batalla oscilante entre los atanasianos y los arrianos, y durante gran parte de este tiempo los arrianos parecían prevalecer. Los factores políticos, eclesiásticos y teológicos, fueron todos parte integral de la controversia, así como de su resultado final.

En la arena política, los arrianos convencieron a Constantino para que reabriera el asunto. Arrio envió al emperador una carta conciliadora, con una confesión de fe ambigua que lo satisfizo. A instancias de Constantino, otro concilio celebrado en Nicea en el año 327, pronunció que Arrio y Eusebio de Nicomedia eran ortodoxos. En el año 328, Eusebio de Nicomedia regresó del exilio y fue uno de los consejeros del emperador. De hecho, el obispo arriano Eusebio fue quien bautizó a Constantino en el año 337.

Constantino convocó a un concilio en Tiro en el año 335, el cual revirtió el Concilio de Nicea, depuso a Atanasio (quien se había convertido en el obispo de Alejandría en el año 328), lo envió al exilio, y reinstaló a Arrio. Eusebio de Cesarea jugó un papel principal en este concilio; de acuerdo con Epifanio, él lo presidió. La noche antes de que Arrio fuera oficialmente aceptado en comunión en la iglesia de Constantinopla, murió a sus ochenta años de un ataque como el cólera, mientras atendía a un llamado de la naturaleza. Atanasio consideró que este evento era el juicio de Dios, y circuló una historia espantosa sobre la forma de su muerte, comparándola a la de Judas.

Cuando Constantino murió en el año 337, sus tres hijos le sucedieron, y les permitieron a los obispos exiliados, incluido Atanasio, que regresaran. En occidente, Constantino II y Constante siguieron la doctrina de Nicea, que prevaleció allí; en el este, Constancio fue un fuerte defensor del arrianismo, el cual prevaleció allí.

En el año 339, Eusebio de Nicomedia se convirtió en obispo de Constantinopla, la capital imperial, y los arrianos dominaron la ciudad por los próximos cuarenta años. Atanasio fue depuesto una segunda vez y huyó a Roma, cuyo obispo lo apoyó a él.

Obispo se enfrentó contra obispo, concilio contra concilio, credo contra credo. Los enfrentamientos entre las facciones rivales resultaron con frecuencia en derramamiento de sangre. Por ejemplo, tres mil personas murieron en un motín en Constantinopla  a causa del nombramiento imperial de un obispo arriano. Will Durant comentó: “Probablemente más cristianos fueron masacrados por cristianos en… dos años (342-3), que por todas las persecuciones de cristianos por paganos en la historia de Roma”. [23]

En el año 353, Constancio se convirtió en el único gobernante pues sus dos hermanos fueron eliminados en la guerra, y el imperio se convirtió oficialmente en arriano. Atanasio fue exiliado una vez más, y bajo coacción, el anciano Osio firmó un credo arriano. Liberio, obispo de Roma, fue depuesto y reemplazado por Félix II, un arriano. Liberio firmó un credo arriano para recuperar su posición, pero luego regresó al punto de vista de Nicea.

Los victoriosos arrianos pronto se dividieron en facciones, lo que los condujo a su ruina. Los extremistas siguieron las implicaciones lógicas de la posición de Arrio, y dijeron que Cristo era “de una sustancia diferente” (heterousios) a la del Padre, o “diferente” (anomoios) al Padre siendo falible y capaz de pecar. La mayoría dijo que era “como” (homois) el Padre. Algunos estuvieron dispuestos a decir que Cristo era homoiousios con el padre, lo que significa “de sustancia similar” o “parecido en todos los aspectos”. Estos a veces son llamados semiarrianos, pero Atanasio percibió que en realidad estaban más cerca de la posición de Nicea que del arrianismo, y les hizo propuestas conciliatorias. La formulación doctrinal de los tres capadocios, proporcionó una base para el acuerdo, y aunque Atanasio murió en el año 373, la alianza resultante condujo al triunfo final de sus puntos de vista básicos en el Concilio de Constantinopla en el año 381.


Capítulo 5. El Rol de Atanasio

Los historiadores dan mucho crédito a la victoria de la posición de Nicea, por la personalidad de Atanasio. Él fue exiliado no menos de cinco veces, pero se mantuvo firme en sus convicciones. Citando su firmeza a través de todas las batallas teológicas, Durant dijo: “Por él, sobre todo, la Iglesia debe su doctrina de la Trinidad”. [24] De la misma manera, Heick dijo: “El factor decisivo en la victoria del homoousianismo, fue la determinación inflexible de Atanasio durante un larga vida de persecución y opresión”. [25]

Atanasio presentó cuatro argumentos principales para la verdadera deidad de Cristo. Primero, las Escrituras enseñan claramente la deidad de Jesús. Algunas de sus pruebas favoritas fueron Juan 10:30; 14:9; 14:10. En segundo lugar, los cristianos siempre han adorado a Jesús. Tercero, el plan de salvación lo requiere. Solamente si Jesús es verdaderamente Dios, puede salvarnos. Solo si él es a la vez Dios y hombre, puede unir a la humanidad con Dios. Finalmente, Atanasio usó la filosofía griega para argumentar que el Logos debe participar en la esencia de Dios.

Para contrarrestar los argumentos arrianos que utilizaban los versículos de la Escritura donde Cristo es presentado como inferior al Padre, Atanasio dijo constantemente que dichos ejemplos bíblicos, tales como la oración de Cristo en el Getsemaní y la declaración de que el Hijo no sabía todas las cosas, estaban relacionados solamente con la humanidad de Cristo, no con su divinidad. Él interpretó el texto arriano clave, Proverbios 8:22, como una referencia al plan preordenado para la encarnación: “Es cierto decir que el Hijo también fue creado, pero esto tuvo lugar cuando se hizo hombre; pues la creación le pertenece al hombre”. [26]  Explicó que cuando la Biblia dice que Cristo está a la diestra del Padre, significa que “La deidad del Padre es la misma que la del Hijo”, y en este sentido, el Padre también está a la mano derecha del Hijo. “El Hijo reina en el reino de su Padre, está sentado sobre el mismo trono que el Padre, y es contemplado en la deidad del Padre”. [27]

Atanasio dijo: “La deidad del Padre pasa al Hijo sin flujo y sin división”. [28] Además, “la plenitud de la deidad del Padre es el Ser del Hijo, y el Hijo es Dios completo… La deidad del Hijo es la del Padre, y está en el Hijo… porque en el Hijo está contemplaba la deidad del Padre”. [29]

En una analogía modalista, Atanasio comparó al Padre y al Hijo con el emperador romano y la imagen del emperador. Así como adorar la imagen del emperador es adorar al mismo emperador, entonces adorar al Hijo es adorar el Padre, porque el Hijo es la imagen del Padre. De forma similar, comparó al Padre y al Hijo con la luz y el resplandor de la luz.

Por otro lado, Atanasio insistió en diferenciar a las tres personas, y basado en Mateo 28:19, abogó por una triple fórmula bautismal. Para distinguir al Padre del Hijo, los comparó con una fuente y un río producido desde esa fuente. La misma agua está presente en ambos, pero la fuente no es el río, ni el río es la fuente. No están separados, y sin embargo son dos objetos visibles y tienen dos nombres.

La principal preocupación de Atanasio era la de reivindicar la deidad de Jesucristo. Él creyó que el Padre y el Hijo son dos personas distintas, pero no pudo expresar satisfactoriamente dicha distinción ante sus oponentes debido a su exaltación de Cristo.


Capítulo 6. El Rol del Modalismo

Aunque a finales del siglo tercero el modalismo ya no era aceptado mayoritariamente, tuvo gran importancia en los debates del siglo cuatro. Para este momento, los teólogos contaban solamente con una comprensión superficial del modalismo. Atanasio, por ejemplo, pensó que podría refutar el sabelianismo, al simplemente demostrar la humanidad de Cristo y al mostrar que Él era el Hijo. [30] Aunque Atanasio denunció al sabelianismo, sus oponentes, tanto en Nicea como después, objetaron que su formulación abogaba por el sabelianismo. Este cargo, fue quizás la razón principal por la cual los arrianos fueron tan exitosos para encender tan grande controversia después de Nicea. [31]

De hecho, algunos miembros del partido de Nicea aparentemente eran modalistas, lo que dio credibilidad a las acusaciones de los arrianos y los semiarrianos. Un sínodo celebrado en Antioquía en el año 330, depuso a Eustaquio, obispo de Antioquía, bajo la acusación de sabelianismo, y un sínodo realizado en Constantinopla en el año 336, depuso a Marcelo, obispo de Ancira, por los mismos cargos. Ambos hombres fueron acérrimos oponentes del arrianismo, amigos personales de Atanasio, y líderes homoousianos en el Concilio de Nicea.

No podemos estar seguros de las verdaderas opiniones de Eustaquio, pero parece que él y muchos cristianos de Antioquía eran de hecho modalistas en sus creencias. [32] Él atacó las enseñanzas de Orígenes, Arrio y Eusebio de Cesarea.

Marcelo abogó claramente por los puntos de vista modalistas. Él afirmó fuertemente el monoteísmo, sostuvo que el Logos no era una persona distinta, sino que era eternamente inmanente en Dios, rechazó la generación eterna del Hijo, enseñó que el término Hijo se refiere solamente a la encarnación, y dijo que el Padre estaba en Cristo. [33] Archibald Robertson lo describió como “un representante de la teología tradicional de Asia Menor, como la encontramos en Ignacio e Ireneo… [participando de] un conservadurismo arcaico similar al ‘modalismo ingenuo’ de la Iglesia primitiva. [34] Sin embargo, su alumno Fotino, obispo de Sirmio, viró en dirección al monarquianismo dinámico, hablando de Cristo como un hombre deificado por el Logos que habitó en él.

Atanasio defendió vigorosamente tanto a Eustaquio como a Marcelo. [35] Para él, todos los que se oponían a Arrio eran partidarios de la posición de Nicea. [36] Julio, el obispo de Roma, apoyó tanto  a Atanasio como a Marcelo, acogiéndoles a ambos durante su exilio. Un concilio en Serdica, (la moderna Sofía, en Bulgaria) celebrado en el año 343, catalogó a Marcelo como ortodoxo.

De acuerdo con Hilary, Atanasio sin embargo habló finalmente en contra de Marcelo. Atanasio también informó que un concilio realizado en Sirmio en el año 351, pronunció anatemas contra los siguientes puntos de vista modalistas: el Hijo fue antes de María solamente en el conocimiento previo de Dios; el Hijo es la mente o la Palabra pronunciada de Dios; en Génesis 1:26 Dios estaba hablando consigo mismo en vez de hablarle al Hijo; Jacob luchó con el Dios no-generado en lugar de con el Hijo; Génesis 19:24 no habla del Padre y del Hijo; el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una sola persona; y el Espíritu Santo es el Dios no-generado. [37] Una tradición dice que en su vejez, Marcelo confesó la trinidad eterna y a la persona del Hijo preexistente. [38]

La Cuarta Oración Contra los Arrianos por Pseudo-Atanasio, busca refutar los puntos de vista modalistas, aparentemente aquellos que eran retenidos por Marcelo y sus seguidores. [39] Habla contra aquellos que usan a Juan 10:30 para enseñar que “las dos cosas son uno, o que el uno tiene dos nombres” (9). Registra tres puntos de vista en contra de la doctrina del Hijo eterno: “Algunos dicen que el hombre que el Salvador asumió es el Hijo; y otros que tanto el hombre y la Palabra se convirtieron en el Hijo, cuando se unieron. Y otros dicen que la misma Palabra se hizo Hijo cuando se hizo hombre” (15). El autor afirmó que la Palabra es el Hijo eterno, y negó que Dios sea el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo solamente en el sentido de operar diferentes roles (25).

Eusebio de Cesarea, un líder semiarriano después del Concilio de Nicea, el primer historiador de la iglesia, y el biógrafo adulador de Constantino, fue motivado por un fuerte antisabelianismo. Al explicar la oposición de Eusebio contra Atanasio, Arthur Cushman declaró:

“El sabelianismo estuvo en el principio, y se mantuvo a lo largo de su vida como la herejía que él más temía, y sobre la que quizás tenía más razones para temer. Él tuvo, incluso en el Concilio de Nicea, que sospechar de Atanasio, quien puso tanto énfasis en la unidad de la esencia del Padre y el Hijo, como inclinado hacia los principios sabelianos; y esta sospecha debe haber aumentado cuando descubrió, como él creía, que el partidario más firme de Atanasio, Eustaquio, era un genuino sabeliano. [40]

Aunque Eusebio firmó la fórmula de Nicea, la interpretó contraria a su intención. Sostuvo que “de una sustancia con el Padre” significaba que “el Hijo era desde el Padre, sin embargo, no parte de su esencia… que el Hijo de Dios no se parece a las criaturas originadas, sino que solo a su Padre que lo engendró Él es similar en toda forma… [El Hijo] era de una esencia… generado por el Padre”. [41] Habló de “dos esencias”, diciendo que Jesús tenía una “segunda esencia” y que era “otro Dios”, un “segundo Dios” y un “segundo Señor”. [42]

No mucho antes del Concilio de Constantinopla en el año 381, Basilio, obispo de Cesarea, habló de un renacimiento del sabelianismo. [43] El Canon 7 de dicho concilio, confirmó la existencia de muchos modalistas en su día y rechazó su bautismo. Significativamente, Basilio reconoció que algunos modalistas apelaron al lenguaje del Concilio de Nicea para apoyar sus puntos de vista. [44]

Basilio denunció a Sabelio como un ateo, un hereje, y un insano. Como veremos, Basilio defendió el bautismo trinitario apelando a Mateo 28:19, y rechazó la idea de que éste versículo se refiere a un nombre en lugar de tres. Es probable que con esto, estuviera respondiendo a personas que en su tiempo bautizaban en el nombre de Jesucristo.

Claramente entonces, algunas personas del siglo cuarto abrazaron el punto de vista modalista. Estos fueron algunos de los más vigorosos oponentes del arrianismo, y como resultado, se aliaron originalmente con el partido de Atanasio. Esta asociación con el modalismo, que algunas veces es solo percibida y algunas veces es real, ocasionó que los semiarrianos atacaran a la fórmula nicena. Sin embargo, eventualmente los atanasianos pudieron triunfar al ganarse para su lado a los semiarrianos, y las personas con ideas modalistas fueron aisladas y rechazadas.


Capítulo 7. El Debate Sobre el Espíritu Santo

El debate sobre el Padre y el Hijo, eventualmente se extendió al Espíritu Santo. Durante la mayor parte del siglo cuarto, el estatus del Espíritu Santo no estaba claro en las mentes de muchos. Tan tarde como el año 380, Gregorio Nacianceno escribió que entre los defensores de Nicea “algunos lo han concebido como una actividad, algunos como una criatura, algunos como Dios; y algunos no sabían cómo llamarlo”. [45] Los arrianos hablaron de tres personas divinas, citando a Mateo 28:19, pero para ellos, solo el Padre era Dios, y el Hijo y el Espíritu eran seres creados menores. De manera similar, Macedonio, obispo de Constantinopla, enseñó que el Espíritu era una criatura subordinada, y él tuvo muchos seguidores.

Atanasio fue el primer teólogo en dedicar una extensa atención al Espíritu Santo como una persona distinta, y así fue el primero en desarrollar una teología verdaderamente trinitaria. El usó a Mateo 28:19 para apoyar su punto de vista.

Los tres Capadocios también fueron poderosos defensores de la personalidad y la deidad distintas del Espíritu Santo. Gregorio Nacianceno afirmó que la deidad del Espíritu Santo estuvo originalmente escondida de los discípulos, pero  que gradualmente fue revelada a la iglesia. Citando a Juan 16:12-13, aseguró que el Señor no podía enseñarles todo a sus discípulos, pero prometió que el Espíritu Santo les guiaría hacia toda la verdad. De acuerdo con Gregorio, una de las verdades que el Espíritu Santo reveló posteriormente, fue la personalidad y la deidad propias del Espíritu. [46]

La definición de la trinidad por parte de los Capadocios, condujo finalmente a las controversias sobre el Hijo y el Espíritu. Pasaremos ahora a un examen de sus puntos de vista.


Capítulo 8. La Formulación Capadocia

La provincia de Capadocia en el Asia Menor, produjo a tres prominentes teólogos nacidos después de Nicea, quienes diseñaron el dogma trinitario que finalmente prevaleció: Basilio (330? - 379), obispo de Cesarea; su hermano menor Gregorio (335? - 394), obispo de Nisa; y su cercano amigo, Gregorio Nacianceno (murió en el 390), quien sirvió por un corto tiempo como obispo de Constantinopla. Con la ayuda de los prevalecientes conceptos filosóficos griegos, refinaron la terminología del trinitarismo atanasiano para hacerlo aceptable de manera amplia. Su síntesis doctrinal es la base del trinitarismo de hoy.

La clave de su formulación fue una distinción entre persona y sustancia. El filósofo griego Platón, enseñó que todo en el mundo físico era una proyección particular de una forma ideal intangible o universal en el mundo de las ideas, que era el mundo real. Por lo tanto, cada persona era una expresión individual del ideal eterno e inmutable de la humanidad.

Los capadocios aplicaron este concepto a la deidad, haciendo una distinción entre dos palabras griegas, hipóstasis y ousia, que hasta ahora significaban ser, sustancia o esencia. Explicaron que la deidad consistía de una esencia o sustancia (ousia) pero que subsistía en tres particularizaciones individualizadas (hipóstasis). La fórmula latina equivalente era una substantia y tres personae, terminología que Tertuliano ya había acuñado en el siglo tres. En español se convirtió en una sustancia y tres personas. Como alternativa, los capadocios permitieron el uso de prósopon por persona, pero este término no fue tan atractivo, ya que originalmente significaba cara, semblante, o máscara, y Sabelio lo había usado para significar manifestación o función.

La fórmula de Capadocia superó la renuencia de muchas personas a las que no les gustaba homoousios (“de la misma sustancia”), porque esto sonaba a sabeliano. Atanasio había intentado disipar los temores de estos semiarrianos etiquetando a los sabelianos como monoousios (“una sustancia”), pero esta terminología no parecía hacer alguna diferencia. Hasta el final, Atanasio se aferró tercamente al lenguaje de Nicea, equiparando ousia e hipóstasis. Argumentó que tres prósopa no hacían suficiente distinción, pero tres hipóstasis hacían una distinción demasiado grande. Después de todo, los arrianos eran aficionados en hablar de tres hipóstasis, y contra ellos el Concilio de Nicea había dicho que el Padre e Hijo tienen la misma hipóstasis.

Finalmente, Atanasio aceptó a regañadientes que la fórmula de los capadocios era aceptable. Él presidió un Concilio en Alejandría en el año 362, que condenó tanto al sabelianismo como al arrianismo, abogó por el uso del lenguaje de Nicea, pero también reconoció que el lenguaje de las tres hipóstasis era ortodoxo. Comentando sobre este concilio, Gregorio Nacianceno explicó:

“Usamos en un sentido ortodoxo los términos una Esencia y tres Hipóstasis; el uno denota la naturaleza de la deidad, el otro las propiedades de los Tres. Los italianos entienden lo mismo, pero debido a la escasez de su vocabulario y a su pobreza de términos, son incapaces de distinguir entre Esencia e Hipóstasis, y por lo tanto introducen el término Personas [prósopa], para evitar ser interpretados como afirmando tres Esencias… El sabelianismo fue sospechoso en la doctrina de tres personas, y el arrianismo en el de tres hipóstasis… [Atanasio] descubrió que tenían el mismo sentido, y… permitiendo a cada parte el uso de sus propios términos, los juntó en unidad de acción”. [47]

Mientras que la formulación capadocia obtuvo apoyo tanto de los atanasianos como de los semiarrianos, se enfrentó con alguna “resistencia cuasi sabeliana respecto a la noción de distintas hipóstasis”. Esto “eliminó efectivamente la mancha de sabelianismo de la confesión de Nicea, pero lo hizo levantando otro espectro… la amenaza del triteísmo… La confesión monoteísta de Deuteronomio 6:4… parecía estar en juego una vez más”. [48]

Los opositores de los capadocios los denunciaron como creyentes en tres dioses, pero ellos negaron la acusación. Sin embargo, para todos los propósitos prácticos, su punto de vista es indistinguible del triteísmo. Atanasio preparó el escenario para este problema, al decir que todos los hombres poseen la misma sustancia (homoousios). Los capadocios siguieron esta implicación, y consistentemente compararon a la Deidad con tres hombres. Al igual que Pedro, Santiago y Juan eran tres personas que tenían la misma naturaleza humana, entonces el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo eran tres personas que tenían la misma naturaleza divina. [49] Tony Lane, observó:

“Su explicación los expone a la carga de triteísmo (la creencia en tres dioses). Si la relación entre la sustancia común de la deidad y la hipóstasis individual, es así como entre la humanidad y las personas individuales, entonces seguramente debe haber tres dioses. El problema se complica por el hecho de que la comparación con tres personas humanas no está basada en la mera analogía. Basilio la ofrece como parte de su definición de los términos sustancia e hipostasis. [50]

Al tratar de responder a esta objeción, Gregorio de Nisa admitió: “La cuestión es… muy difícil de tratar”. Procedió a explicar que el término “muchos hombres” es un abuso habitual del lenguaje, que todos entienden para referirse a una naturaleza, no a muchos, pero ya que el término “tres dioses” implica tres naturalezas diferentes, sería incorrecto usarlo. Para la precisión técnica, dijo, deberíamos hablar de “un hombre” y “un Dios”. También señaló que a diferencia de tres hombres, los miembros de la trinidad siempre participan en la obra de los demás. “Cada operación que se extiende desde Dios hasta la creación… tiene su origen en el Padre, y procede a través del Hijo, y se perfecciona en el Espíritu Santo”. [51]

El renombrado historiador doctrinal Reinhold Seeberg, señaló el cambio de énfasis desde Atanasio a los Capadocios:

“La modificación que se hizo a la antigua doctrina de Nicea es muy evidente. Atanasio (y Marcelo) enseñaron que existe un solo Dios, llevando una vida personal triple, que se revela a sí mismo como tal. Los capadocios pensaron en tres hipóstasis divinas, que como manifiestan la misma dignidad, son reconocidas como poseyendo una naturaleza y la misma dignidad… Los capadocios interpretaron la doctrina de Atanasio de acuerdo con las concepciones y principios subyacentes de la cristología del Logos de Orígenes. Pagaron un alto precio por su logro, de cuya magnitud no se dieron cuenta — la idea del Dios personal. Tres personalidades y una resultante esencia abstracta impersonal… Por lo tanto, en lugar de la concepción de la naturaleza-única, el Dios triple había venido con la doctrina de la naturaleza-semejante, el Dios triuno”. [52]

Aunque los capadocios afirmaron la coigualdad de personas en la deidad, no se despojaron totalmente de las ideas subordinacionistas trasladadas desde el trinitarismo del siglo tercero. Para retener un concepto personal de Dios a pesar de la esencia impersonal que su teoría demandaba, identificaron al Padre como la fuente, el origen y el jefe de la deidad.

Una vez más, el problema ya había surgido con Atanasio. Él comparó al Padre y al Hijo con una fuente y un río producido a partir de ésta, diciendo: “Así que la deidad del Padre se pasa al Hijo”. [53] También registró que un concilio en Sirmio, dijo que Cristo era Dios verdadero, pero con todo estaba “subordinado al Padre”. [54]

En los escritos de los capadocios, esta subordinación de Jesús y el Espíritu es prominente. Basilio enseñó: “Por lo tanto, debes percibir a tres: el Señor que da la orden, la Palabra que crea y el Espíritu que confirma” y “la bondad natural y la inherente santidad y la dignidad real, se extienden desde el Padre a través del Unigénito hacia el Espíritu”, y el Padre es el “origen de Dios”. [55]

Gregorio de Nisa escribió: "La gracia fluye en forma de una corriente ininterrumpida desde el Padre, a través del Hijo y el Espíritu, sobre las personas dignas de ella”. “La idea de causa, diferencia a las personas de la Santísima Trinidad”: “Una es la Causa, y la otra es de la Causa… Una es directamente la primera Causa, y la otra es directamente desde la primera Causa”. [56]

Gregorio Nacianceno llegó a decir: “Me gustaría llamar al Padre el mayor, porque de él fluye tanto la Igualdad como el Ser de los Iguales (esto se concederá a todos los integrantes), pero tengo miedo de usar la palabra origen, no sea que lo convierta en el origen de los inferiores… La palabra Mayor… no se aplica a la naturaleza, sino solamente al Originador”. [57]

Como Atanasio, los capadocios respondieron a los argumentos arrianos sobre las Escrituras que hablan de la inferioridad del Hijo, al decir que estos pasajes están relacionados con su humanidad. Así trató Basilio con Proverbios 8:22; Mateo 28:18; Juan 14:28; 17:5; Filipenses 2:9; 1. Corintios 15:28; y así explicó Gregorio Nacianceno a Mateo 27:46; Marcos 13:32; Lucas 22:42; 1. Timoteo 2:5. [58]

Si bien esta respuesta fue una manera efectiva y precisa de refutar el arrianismo, socava la distinción personal entre el Padre y el Hijo, así como el uso de estos pasajes por los apologistas trinitarios contra los creyentes unicitarios de hoy día. Por ejemplo, Gregorio dijo concerniente a la oración de cristo en Lucas 22:42, que la deidad tiene una voluntad común a todas las personas, mientras que los trinitarios de hoy día, a menudo intentan probar a dos personas en este pasaje al decir que alude a dos voluntades divinas.

Los opositores de los capadocios argumentaron que las Escrituras no usaron su terminología y que incluso la contradijeron. Citaron a Hebreos 1:3, que dice que el Hijo es la imagen expresa de la única hipóstasis de Dios, no una segunda hipóstasis. Basilio respondió que Hebreos 1:3 no niega una pluralidad de personas, sino que solo muestra la relación del Hijo con el Padre. En otras palabras, cuando nosotros vemos al Hijo también somos conscientes del Padre. [59]

Basilio también respondió a la objeción de que los apóstoles solo bautizaron en el nombre de Jesús. Él argumentó que algunos pasajes mencionan el bautismo en el nombre de Jesús, mientras que otros mencionan el bautismo del Espíritu Santo, pero todos son una referencia abreviada a la misma cosa: el bautismo en los nombres de las tres personas. [60] Insistió en que Mateo 28:19 se refiere a tres nombres, no a uno, y por eso el nombre supremo de Hechos 4:12 es “Hijo de Dios”. [61]

En resumen, los capadocios enseñaron que la única deidad subsiste en tres personas coiguales, coeternas, coesenciales, y que esta verdad es un misterio incomprensible. Hay comunión de sustancia pero distinción de personas. Esta trinidad es una unión perfecta, inseparable e indivisible, y las personas trabajan juntas en todas las cosas. El único distintivo de las características de las personas son las siguientes: el Padre no es engendrado, el Hijo es engendrado (generado), y el Espíritu Santo es procedente (espirado). Sin embargo, la generación del Hijo y la procesión del Espíritu Santo son misterios. Mientras que las personas son coiguales y coeternas, el Padre es en cierto sentido la cabeza y el origen. [62]

Gran parte de esta formulación suena como el doble discurso orwelliano sin significado objetivo. Por ejemplo, si las únicas distinciones claras entre las tres personas son la generación y la procesión, y si estos procesos son incomprensibles para nosotros, entonces ¿de qué manera significativa podemos hablar o incluso pensar en Dios como tres personas? Pelikan comentó con precisión sobre esta confusión y evasiva:

Esta desconcertante, de hecho frustrante combinación de terminología filosófica para la relación de uno y tres, con una negativa para ir hacia una genuina solución racional, fue simultáneamente típica en la teología de los capadocios y normativa para la historia posterior de la doctrina trinitaria… La respuesta de Basilio fue que… era difícil declarar lo que era común a los Tres, y lo que era distintivo entre ellos yacía más allá del habla y la comprensión, y por lo tanto más allá del análisis o la conceptualización. [63]

Otro erudito trinitario, Harold O. J. Brown, describió de manera similar la vaguedad, la ambigüedad y la especulación filosófica inherente a la doctrina de los capadocios:

“El lenguaje era tan abstracto e intangible, que realmente no ayudó a los creyentes a formar una imagen clara de cómo es cada una de las tres personas. Por su abstracción, la teología de Capadocia parece bastante alejada del proceso dinámico por el cual la primera comunidad cristiana logró la convicción de la deidad de Cristo… El trinitarismo parece reemplazar la fe viva con la dogmática metafísica”. [64]

En la elaboración de estos problemas, Brown citó a Seeberg, pero trató de moderar las críticas de Seeberg para ofrecer una defensa del trinitarismo:

“No es posible observar a las diferentes Personas en acción. Su distinción solo puede aprenderse de la autorrevelación de Dios en las Escrituras. Se encuentra en las relaciones internas o propiedades de las personas: ingeneración, engendramiento y procesión. Esto suena muy teórico. Reinhold Seeberg lo dijo cáusticamente: “Así uno llega a una metafísica vacía o mitología conceptual; el Padre engendra al Hijo y causa que el Espíritu proceda de sí mismo. De esta manera, las personas que se supone que se distinguen la una de las otras, también están unidas la una a las otras”… Pero hablar de propiedades y luego decir que no podemos saber lo que éstas significan es exasperante. Puede ser útil recordar que las propiedades no explican nada; por el contrario, son meramente herramientas conceptuales o símbolos para impresionarnos de que las tres Personas son y permanecen eternamente distintas, aunque también permanecen eternamente como un solo Dios. [65]

Este punto de vista es esencialmente la posición del trinitarismo de hoy.


Capítulo 9. El Concilio de Constantinopla

La doctrina de Capadocia finalmente prevaleció sobre el arrianismo en lo que ahora se conoce como el segundo concilio ecuménico. El emperador Teodosio, un occidental que afirmó firmemente la visión de Nicea y quién se convirtió en el gobernante del oriente en el año 379, convocó a este concilio en la capital del imperio, Constantinopla, en el año 381. La intervención del emperador fue crucial. “Como era el poder imperial el que había otorgado la victoria a la fe de Nicea y luego al arrianismo, entonces ahora fue la influencia imperial la que actuó decisivamente a favor de la fe Neo-Nicena”. [66]

El concilio no fue verdaderamente ecuménico. Solo participaron alrededor de 150 obispos, y ninguno era del occidente. Los dos Gregorios fueron participantes prominentes, y Basilio ya había muerto en el año 379. Gregorio Nacianceno presidió una parte del tiempo.

El Canon 1 del concilio, afirmó el Concilio de Nicea y denunció a los “eunomianos [anomianos, o extremistas arrianos], eudoxianos [arrianos de la línea principal], semiarrianos o pneumatómacos [los que negaron la deidad del Espíritu Santo], sabelianos, marcelianos, fotinianos y apolinarianos [aquellos que enseñaron que Cristo tenía una naturaleza humana incompleta]”. El Canon 7, repudió específicamente tanto el bautismo de los eunomianos como el de los sabelianos. Curiosamente, identificó a los sabelianos con los montanistas y los frigios, y declaró que eran particularmente numerosos en Galacia. Los montanistas, que se originaron en Frigia, se hicieron notar por su énfasis en el Espíritu Santo, por el hablar en lenguas, por la profecía y por un estilo de vida estricto.

La carta sinodal de los obispos reunidos, resume su decisión como sigue: “Hay una Deidad, Poder y Sustancia del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; la dignidad es igual y la majestad es igual en tres hipóstasis perfectas, es decir, tres personas perfectas”. [67] El emperador respaldó las decisiones del concilio y las hizo cumplir como ley.

La tradición dice que el concilio modificó la fórmula original de Nicea y produjo el Credo Niceno que se usa hoy, por lo cual éste es a veces llamado el credo Niceno-Constantinopolitano. Sin embargo, los eruditos han establecido que el presente Credo de Nicea se deriva en realidad de un credo bautismal que era usado en Jerusalén en el siglo cuarto, que fue influenciado por el original credo de Nicea. “Todo lo que sabemos, es que desde aproximadamente el año 500, esta forma llegó a ser utilizada en lugar del original Credo de Nicea”.  [68]

El Credo de Nicea utilizado hoy, omite la cláusula condenatoria del original, así como la frase importante: “de la esencia del Padre” y algunas frases menores. Su adición más importante es la siguiente: “Y [yo creo] en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida; quien procede del Padre [y del Hijo]; quien junto con el Padre y el Hijo son adorados y glorificados”. También confiesa “un bautismo para la remisión de los pecados”. [69] Las frase “y del Hijo”, que está entre corchetes, compone la cláusula filioque, que fue agregada en el Sínodo de Toledo del año 589. El occidente aceptó esta enseñanza, pero el oriente no; y ésta se convirtió en el principal factor doctrinal del cisma perdurable entre los dos.

La importancia del Concilio de Constantinopla es que marcó (1) el triunfo final de la doctrina de la trinidad atanasiana (pero refinada por los capadocios), (2) la derrota final del arrianismo, (3) el establecimiento del Espíritu Santo como el tercer miembro coigual de la trinidad, y (4) el rechazo del apolinarismo (la creencia de que Cristo tenía una naturaleza humana incompleta).


Capítulo 10. Después de Constantinopla

Para el año 381, la doctrina de la trinidad estaba casi completa. En el oriente, Juan Damasceno hizo algunos refinamientos durante el siglo octavo: rechazó la mayoría de los elementos restantes del subordinacionismo, dijo que las personas no estaban relacionados la una con las otras como se relacionan tres hombres, y describió su interrelación como “interpenetración mutua” (circumincesión) sin mezclarse. [70]

En el occidente, Agustín (354-430) hizo mayor énfasis en la unidad de la esencia y en la igualdad de la persona, diciendo que cada persona posee la esencia completa pero bajo un punto de vista diferente. Él estuvo incómodo con la palabra persona, porque él no pensó que la trinidad fuera como tres personas humanas, que poseen en común solo una naturaleza genérica.

Algunas de sus analogías sugieren el modalismo: el comparó a la trinidad con la memoria, la inteligencia y la voluntad en el espíritu del ser humano; a algo visto, la visión y la voluntad que une a ambos; y a algo en la memoria, la visión interior, y la voluntad que une a estas dos. Su última analogía fue la mente humana en tres acciones: recordando, entendiendo y amando a Dios.

Sin embargo, Agustín continuó hablando de tres personas y defendió a la doctrina de la trinidad. Una de sus analogías más famosas incluso suena triteísta: la trinidad es como un amante, el amado, y el amor que los une a ambos.

Heick describió estos aspectos contrastantes en la enseñanza de Agustín sobre la deidad:

Las personas de la Trinidad no son diferentes la una de las otras; con respecto a toda la sustancia divina son idénticas la una a las otras… Cada una de las tres personas es igual a la Trinidad entera, y toda la Trinidad no es más que una de las personas. Después de todo, Agustín habló como si la esencia del Ser fuera una Persona. Sin embargo, Agustín, de acuerdo con la tradición de la Iglesia, insistió en las tres personas de la Trinidad. ¿Cómo entonces fue capaz de hacer esto, después de sus declaraciones anteriores sobre la unidad? Simplemente al introducir la categoría lógica de relación. En el único Dios, hay tres formas de existencia, y la una no puede ser sin la otra… Está la relación de dependencia mutua entre las personas. El Padre, el Hijo y el Espíritu contemplan en sí mismos toda la unidad indivisa que pertenece a cada uno de ellos bajo un diferente punto de vista, como generando, siendo generado o existiendo a través de la espiración. [71]

El credo trinitario definitivo es el llamado Credo de Atanasio o Símbolo Quicumque, que surgió durante los siglos quinto al octavo, alcanzando su forma definitiva hacia el final del siglo octavo. Por supuesto, Atanasio no tuvo nada que ver con la redacción de este. Incluye la cláusula filioque, y al igual que Agustín, excluye expresamente el subordinacionismo. También pronuncia condenación sobre cualquier persona que no acepte la doctrina de la trinidad según sus términos. Los católicos romanos y protestantes, incluyendo a muchos evangélicos, lo usan hoy todavía.

El arrianismo fue derrotado teológicamente en el año 381, pero se mantuvo como una amenaza política en el sentido de que algunas de las tribus bárbaras que lograron invadir al oeste, fueron arrianas. Ese peligro terminó en el siglo sexto, con la conversión de dichas tribus al trinitarismo.


Capítulo 11. Conclusiones

Como un asunto histórico, el trinitarismo ortodoxo no provino a nosotros de la Biblia o de la primitiva iglesia post-apostólica. Este procede directamente de Tertuliano y Orígenes, herejes del siglo tres, quienes introdujeron por primera vez los términos y conceptos trinitarios claves, sobre los que fue erigida su teología. Tampoco alcanzó su plenitud en el Concilio de Nicea. Por el contrario, se desarrolló gradualmente a lo largo del siglo cuatro. Los personajes claves en este proceso, fueron Atanasio, los tres Capadocios y por último, los participantes del Concilio de Constantinopla del año 381.

Los eruditos son unánimes en esta apreciación, tal como se muestra por las siguientes declaraciones del historiador de la iglesia el protestante Jaroslav Pelikan, de La Nueva Enciclopedia Católica, y de la Enciclopedia de Religión y Ética, respectivamente:

“Usted no tiene derecho a abrigar las creencias acerca de cosas tales como la Santísima Trinidad, sin el sentido de que se lo debemos a aquellos que resolvieron esto para nosotros. Si eludimos a San Atanasio, en el supuesto de que yo me encontrara sólo en una habitación con el Nuevo Testamento, es ingenuo que vaya a llegar a la doctrina de la Trinidad… El dogma de la Trinidad… se elaboró durante el tercer trimestre del siglo cuatro... [La palabra clave es homoousios] que fue acuñada por herejes gnósticos, dictada por un emperador que no era bautizado, comprometida por defensores ingenuos, pero con el tiempo vindicada por sus oponentes ortodoxos”. [72]

“Cuando uno habla de un trinitarismo inequívoco, uno ha pasado del período de los orígenes del cristianismo, a digamos el último cuarto del siglo cuatro. Fue sólo entonces cuando lo que podría llamarse el dogma trinitario definitivo de “un Dios en tres Personas” fue intensivamente asimilado dentro de la vida y pensamiento cristiano… La formulación de “un Dios en tres personas” no fue sólidamente establecido, y ciertamente no fue totalmente asimilado en la vida cristiana y su profesión fe, antes del final del siglo cuatro”. [73]

“En principio, la fe cristiana no era trinitaria en un sentido estrictamente ontológico. No fue así en la época apostólica y en la sub-apostólica, como se refleja en el Nuevo Testamento y en otros escritos cristianos primitivos. Tampoco fue así, inclusive en la edad de los apologistas cristianos. E incluso Tertuliano, quien estableció la terminología de la doctrina ortodoxa, sabía muy poco de la Trinidad ontológica al igual que los apologistas, siguiendo el concepto económico o relativo de la concepción Juanina y la teología paulina. Por lo tanto, Harnack sostiene y dice además, que toda la historia del dogma cristológico y trinitario desde Atanasio hasta Agustín, es la historia del desplazamiento del concepto del Logos por el de Hijo, de la sustitución de la Trinidad económica y relativa por la inmanente y absoluta… La doctrina ortodoxa en su forma desarrollada, es una Trinidad de esencia en lugar de manifestación”. [74]

Muchos creyentes unicitarios tienen una visión imprecisa del Concilio de Nicea, a causa del tratamiento simplista y popular de la historia, y el error común de atribuir el Credo Niceno [o Niceno-Constatinopolitano] a este concilio. La controversia no se dio entre el trinitarismo y el modalismo, ni tampoco se dio sobre la fórmula bautismal trinitaria: Estos enfrentamientos ya se habían decidido en el tercer siglo. Por otra parte, la Iglesia Católica Romana no organizó el concilio, ya que ésta aún no se había desarrollado teológica o eclesiásticamente.

En el momento, Nicea fue una victoria para la deidad de Cristo; no se trató de un rechazo claro de la Unicidad. Algunos participantes pudieron haber sido esencialmente unicitarios en su forma de pensar, y la mayoría no eran trinitarios en el sentido ortodoxo moderno. Algunos partidarios de la facción ganadora eran modalistas o fueron acusados de ser modalistas. Muchos de los opositores de Nicea, así como algunos seguidores, interpretaron la fórmula original de Nicea de una forma modalista. Asimismo, los modalistas continuaron con la enseñanza de sus puntos de vista y bautizando a los convertidos cuando el trinitarismo triunfó finalmente en el Concilio de Constantinopla.

Cuando los herederos teológicos de Nicea se distanciaron finalmente del modalismo, ellos lo tuvieron que hacer a expensas de la corrupción de su doctrina con el subordinacionismo y el triteismo, a pesar de sus negaciones. Y estos problemas siguen aquejando al trinitarismo actualmente.

Muchos factores contribuyeron para la eventual victoria del trinitarismo a finales del siglo cuatro. La maniobra política, tanto en el Estado como en la Iglesia, fue un factor crucial. Teológicamente, lo esencial es esto: considerando el contexto filosófico, religioso y político, y habida cuenta de la percepción de alternativas, el trinitarismo les pareció la mejor manera de defender lo que los cristianos siempre creyeron — la deidad de Jesús.

¿Pero qué habría ocurrido si la mayoría de la cristiandad de aquel entonces no hubiera perdido la experiencia del arrepentimiento y de la efusión del Espíritu? ¿Qué habría pasado si los teólogos hubieran utilizado la Escritura y no la filosofía o la tradición, como su principal marco de referencia? ¿Qué habría pasado si los obispos hubieran rechazado la fusión de la Iglesia y el Estado, y protegido de este modo a la Iglesia de la contaminación del pensamiento y estilo de vida pagano y político? ¿Qué habría pasado si los dirigentes eclesiásticos del tercer siglo no hubieran abandonado al modalismo histórico de la mayoría de los cristianos? ¿Qué habría pasado si los teólogos del cuarto siglo hubieran recibido una clara exposición del modalismo y entendido a fondo sus principios? Entonces tal vez, aquellos líderes del cuarto siglo podrían haber encontrado una manera más bíblica para defender la deidad de Cristo, en contra de la herejía arriana.

De hecho, destacados teólogos del siglo veinte, han llegado a esta conclusión. Claude Welch, explicó su pensamiento, como ejemplificado por John Baillie (un editor de la Librería de Clásicos Cristianos) y A. C. McGiffert:

“[Baillie] etiqueta la afirmación de la Trinidad como la idea cristiana de Dios como “seriamente engañosa”. “Lo que es cierto, es que a partir del tercer siglo, la distintiva idea cristiana de Dios comenzó a encajar en un molde trinitario”. Este molde fue aprobado y adaptado a partir de la filosofía helenística…
[McGiffert] reconoce que los opositores del arrianismo, estaban interesados en la afirmación de la deidad de Cristo, a fin de garantizar la unión del hombre a Dios, pero creyeron que era sólo la filosofía predominantemente platónica, la que era necesaria para mantener la deidad de Cristo a través de la teoría de la pre-existencia y la doctrina del logos. “Si… la inmanencia de Dios, o la unicidad de la naturaleza divina y humana, hubiera sido reconocida por los teólogos de Nicea, la doctrina de la Trinidad habría sido innecesaria; el interés religioso para encontrar a Dios en Cristo, podría entonces haberse conservado como lo hicieran los modalistas, sin distinguir al Hijo pre-existente de Dios el Padre”. [75]

Los creyentes unicitarios del día de hoy, hacen precisamente eso. Saltan más atrás de todos los siglos de la especulación filosófica, de la formulación de los credos y de la tradición provocada por el hombre, para procurar entender lo que la Biblia dice por sí misma acerca de Dios. Ellos han descubierto que el único Dios verdadero se ha manifestado y revelado a sí mismo en la persona humana de su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.


Notas

[1] Ver David K. Bernard, Oneness and Trinity, A.D. 100-300 (Hazelwood, MO: Word Aflame Press, 1991), 165-72.
[2] Ibíd., 172-73.
[3] Ibíd., 129-32, 134-36, 160.
[4] Ibíd., 134-36, 154-62.
[5] Adolph Harnack, A History of Christian Thought (London: Williams and Norgate, 1897), 3:51-54; Otto Heick, A History of Christian Thought (Philadelphia: Fortress Press, 1965) 1:149.
[6] Archibald Robertson, “Prolegomena,” in Philip Schaff and Henry Wace, eds., The Nicene and Post-Nicene Fathers, 2d ser. [De aquí en adelante NPNF] (Reprint, Grand Rapids: Eerdmans, 1976), 4:xxv.
[7] Louis Berkhof, The History of Christian Doctrines (Grand Rapids: Baker, 1937), 84.
[8] Kenneth Scott Latourette, A History of Christianity, rev. ed. (San Francisco: Harper & Row, 1953, 1975), 1:153.
[9] Will and Ariel Durant, The Story of Civilization (New York: Simon & Schuster, 1935-75), 3:658.
[10] Walter Nigg, The Heretics (New York: Alfred A. Knopf, 1962), 126-27.
[11] Eusebio de Cesarea, Life of Constantine 2:63-71, NPNF 1:516-18.
[12] Eusebio de Cesarea dijo que asistieron más de 250 obispos, mientras que Atanasio y la tradición posterior colocaron la cifra de 318. Los registros existentes solo muestran unos 220 nombres.
[13] Philip Schaff, Nicene and Post-Nicene Christianity, vol. 3 of History of the Christian Church, 5th rev. ed. (1910; Reprint, Grand Rapids: Eerdmans), 628.
[14] NPNF 4:74; 14:3.
[15] Schaff, History 3:655 nn. 2, 3.
[16] Ver Heick 1:159-60.
[17] Ibíd., 157.
[18] Berkhof, 87.
[19] Jaroslav Pelikan, The Emergence of the Catholic Tradition (100-600), vol. I of The Christian Tradition: A History of the Development of Doctrine (Chicago: University of Chicago Press, 1971), 203.
[20] Philip Schaff, ed., The Creeds of Christendom, 6th ed., 1931 (Reprint, Grand Rapids: Baker), 1:28-29 (English), 2:60 (Greek).
[21] NPNF 4:xxxii-xxxiii.
[22] Algunos trinitarios también han llegado a este punto, incluidos Adam Clarke, Finis Dake y Walter Martin.
[23] Durant 4:8.
[24] Ibíd.
[25] Heick 1:157.
[26] Atanasio, Defense of the Nicene Definition 3:13, NPNF 4:158-59.
[27] Ídem, Orations against the Arians 1:13:61, NPNF 4:341.
[28] Ídem, Statement of Faith, 2, NPNF 4:84.
[29] Ídem, Discourse against the Arians 3:23:5, NPNF 4:396.
[30] Ídem, On the Opinion of Dionysius, 5-10, 27, NPNF 4:178-79, 187.
[31] Ver Latourette 1:157; Archibald Robertson, “Prolegomena,” in NPNF 4:xxxiii.
[32] Latourette 1:158; Tony Lane, Harper’s Concise Book of Christian Faith (San Francisco: Harper and Row, 1984), 29.
[33] Basilio, Letters; 69, NPNF 8:165-66; Klotsche, 67; Schaff, History 3:651-53.
[34] NPNF 4:xxxv-xxxvi.
[35] Ver Atanasio, Defense against the Arians 3:47 and History of the Arians 1:4, 6, NPNF 4:125, 271.
[36] Ídem, Defense of the Nicene Definition 5:20, NPNF 4:164.
[37] Ídem, Councils of Arminium and Seleuca [On Synods] 2:27, NPNF 4:465.
[38] Henry Percival, ed., The Seven Ecumenical Councils, vol. 14 of NPNF, 176.
[39] NPNF 4:436-443.
[40] NPNF 1:24.
[41] Eusebio de Cesarea, Letter to His Diocese, NPNF 4:75-76.
[42] NPNF 4:76, n. 7.
[43] Basilio, Letters, 210, NPNF 8:250.
[44] Ibíd., 125, NPNF 8:194.
[45] Gregorio Nacianceno, Orations 31:5, quoted in Pelikan, 213.
[46] Ídem, On the Holy Spirit, 27, NPNF 7:326.
[47] Ídem, On the Great Athanasius, 35, NPNF 7:274.
[48] Pelikan, 219-21.
[49] Ver, por ejemplo, Basilio, Letters, 38, NPNF 8:137.
[50] Lane, 34.
[51] Gregorio de Nisa, On “Not Three Gods,” NPNF 5:331-34.
[52] Heick 1:160-61, citando a Reinhold Seeberg, Textbook of the History of Doctrines, trans. Charles E. Hay (Philadelphia: Lutheran Pub. Soc., 1904), 1:232-33.
[53] Atanasio, Statement of Faith, 2, NPNF 4:84.
[54] Ídem, Councils of Arminium and Seleuca [On Synods] 2:26, NPNF 4:463.
[55] Basilio, On the Spirit 16:38, 47, and Letters, 105, NPNF 8:24, 29, 186.
[56] Gregorio de Nisa, On the Holy Spirit and On “Not Three Gods,” NPNF 5:323, 336
[57] Gregorio Nacianceno, Oration on Holy Baptism, 43, NPNF 7:375-76. Como los cerdos gobernantes en la Granja Animal de George Orwell finalmente proclamaron, “Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros” (Harmondsworth, Middlesex, England: Penguin Books, 1945), 114.
[58] NPNF 8:xxxviii-xli; Gregory of Nazianzus, Fourth Theological Oration, The Second Concerning the Son, 5-15, NPNF 7:311-15.
[59] Basilio, Letters, 38, NPNF 8:140-41.
[60] Ídem, On the Spirit 12:28, NPNF 8:18.
[61] Ídem, Letters, 210, NPNF 8:250.
[62] Ver Basilio, On the Spirit 16:37-38 and Letters, 38, NPNF 8:23-24, 137-40; Gregorio de Nisa, On the Holy Spirit and On the Holy Trinity, NPNF; Gregorio Nacianceno, Third Theological Oration, On the Son 29:3 and Fifth Theological Oration, On the Holy Spirit, 8-10, NPNF 7:301-2, 320-21.
[63] Pelikan, 223.
[64] Brown, Harold O. J., Heresies: The Image of Christ in the Mirror of Heresy and Orthodoxy from the Apostles to the Present (Garden City, N.Y.: Doubleday, 1984), 153-54.
[65] Ibíd., 151. The quote of Reinhold Seeburg is from Lehrbuch der Dogmengeschichte, 4th ed. (Tubigen: Mohr, 1909), 2:295. Emphasis is original.
[66] Heick 1:163.
[67] NPNF 14:173, 185, 382.
[68] Heick 1:163.
[69] Schaff, Creeds 2:58-59.
[70] Berkhof, 91.
[71] Heick 1:164-65.
[72] Mark A. Noll, “The Doctrine Doctor,” Christianity Today, 10 September 1990, 26; Pelikan, 210-11.
[73] The New Catholic Encyclopedia (1967), s.v. “Trinity, Holy.”
[74] W. Fulton, “Trinity,” Encyclopedia of Religion and Ethics, James Hastings, et al., eds. (New York: Charles Scribner’s Sons, 1951), 12:461.
[75] Claude Welch, In This Name: The Doctrine of the Trinity in Contemporary Theology (New York: Charles Scribner’s Sons, 1952), 48-49, quoting John Baillie, The Place of Jesus Christ in Modern Theology (1929), 185, and A. C. McGiffert, History of Christian Thought.

sábado, 4 de noviembre de 2017

La Teología de la Unicidad (Modalismo) Fue la Visión Predominante de los Cristianos Primitivos


Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
Capítulo 8, del libro: “El Caso de la Teología de la Unicidad”.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com

Para ver otros capítulos de esta obra de clic aquí:
(Capítulo 1), (Capítulo 2), (Capítulo 3), (Capítulo 4), (Capítulo 5), (Capítulo 6), (Capítulo 7), (Capítulo 8), (Capítulo 9).



La Unicidad (Modalismo) Fue Una Vez La Teología Cristiana Más Popular

La evidencia histórica demuestra que la unicidad (monarquianismo modalista) fue una vez la creencia cristiana más popular dentro de los primeros trescientos años de la historia cristiana, y que la doctrina de la trinidad no se desarrolló completamente sino hasta el siglo quinto. La mayoría de los trinitarios alegan falsamente, que los escritores de los siglos segundo y tercero que creían en un Hijo preencarnado o usaban la palabra “trinidad”, eran todos trinitarios ortodoxos. Sin embargo, los escritos de estos hombres pueden, en el mejor de los casos, ser catalogados como “semitrinitarios”, ya que la mayoría de ellos negaron las doctrinas trinitarias posteriores de la coigualdad y coeternidad del Hijo. Pero los hechos reales de la temprana historia cristiana prenicena, demuestran que la mayoría de los primeros cristianos post-apostólicos fueron unicitarios en su teología (monarquianos modalistas), y que los unicitarios/modalistas rechazaron universalmente a las enseñanzas emergentes semitrinitarias y semiarrianas de los primeros siglos.

A pesar de la verdad de la evidencia histórica, los apologistas trinitarios a menudo acusan a los apologistas unicitarios de releer y distorsionar los datos históricos. Por ejemplo, el autor trinitario Edward Dalcour, acusó falsamente a los autores unicitarios Bernard y Chalfant de distorsionar la “información histórica”. Edward Dalcour escribió: “Mantener la idea de que la iglesia primitiva era unicitaria, es una tarea complicada para los maestros de la unicidad, ya que para hacerlo, los maestros de la unicidad deben releer la historia. Por ejemplo, Bernard afirma: ‘1. De acuerdo a lo que sabemos, los líderes cristianos primitivos en los días inmediatamente después de la época apostólica eran de la unicidad. Es cierto que no enseñaban la doctrina de la trinidad como se desarrolló más tarde y como existe hoy. 2. Aun después de la aparición de la doctrina trinitaria…  la doctrina de la trinidad no reemplazó a la unicidad como la creencia dominante hasta alrededor del 300 d.C., y no llegó a ser establecida universalmente hasta fines del cuarto siglo’”. (La Unicidad de Dios, David K. Bernard, Págs. 236-237 / citado en el libro de E. Dalcour, Una Mirada Definitiva a la Teología Unicitaria, Pág. 170).

El Sr. Dalcour comentó: “Los maestros unicitarios rutinariamente practican este tipo de revisionismo histórico, para sustentar la noción de que la iglesia primitiva enseñó las doctrinas unicitarias distintivas. La afirmación de Bernard, de que la Trinidad ‘no reemplazó a la Unicidad como la creencia dominante hasta alrededor del 300 d.C.’ es la misma conclusión que aún tiene que establecer”. (Una Mirada Definitiva a la Teología Unicitaria, Edward Dalcour, pág. 170).

Aunque David Bernard ha documentado la evidencia histórica, documentaré mucha más evidencia en los próximos capítulos, para probar más allá de toda duda razonable que es el señor Dalcour y los otros trinitarios como él, los que son culpables de releer y distorsionar la evidencia histórica de los primeros trescientos años de la era cristiana. Muchos trinitarios están promulgando la idea de que la mayoría de los primeros cristianos eran trinitarios y no unicitarios. Sin embargo, los sólidos hechos de la historia demuestran que los opositores de los modalistas no solo eran la minoría en los primeros trescientos años de la historia cristiana, sino que la gran mayoría de ellos ni siquiera eran lo que los trinitarios modernos consideran ortodoxos, ya que en última instancia negaron las doctrinas trinitarias de la coeternidad y la coigualdad del Hijo.


El Modalismo fue la Antigua Teología Cristiana

El famoso historiador de la Iglesia Ortodoxa Oriental, Jaroslav Pelikan, escribió que “Muchos de los pasajes de los antiguos escritores cristianos, suenan como monarquianismo modalista” (El Surgimiento de la Tradición Católica, Vol. 1, Pág. 177). Luego, en el mismo párrafo (página 177), Pelikan citó a Ignacio de Antioquía (40-113 d.C.) y a Melitón de Sardes (130-180 d.C.), para demostrar que sus escritos sonaban “como monarquianismo modalista”.

Después de citar a Ignacio de Antioquía y a Melitón de Sardes, Pelikan admitió que “el monarquianismo modalista... resulta haber sido una sistematización de la creencia cristiana POPULAR en la antigua teología cristiana (énfasis añadido)”. (El Surgimiento de la Tradición Católica Vol. I - Página 179).

Si el pensamiento trinitario hubiera sido una “creencia cristiana popular en la antigua teología cristiana”, podríamos estar seguros de que el señor Pelikan nos lo habría señalado. Por el contrario, Pelikan (él mismo un historiador trinitario) escribió que el “monarquianismo modalista” era la “creencia cristiana popular” o la “antigua teología cristiana”. ¿Por qué admitirían los famosos historiadores trinitarios que el “monarquianismo modalista” fue la “creencia cristiana popular en la antigua teología cristiana”, sin afirmar nunca que la creencia trinitaria fue popular en los primeros días del cristianismo? Yo desafío a todos los trinitarios a leer el libro de Jaraslov Pelikan, “El Surgimiento de la Tradición Católica Vol. 1”, para que traten de encontrar una sola línea donde el Sr. Pelikan haya dicho que la creencia trinitaria era la “creencia cristiana popular en la antigua teología cristiana”. Yo leí el libro del señor Pelikan, pero no encontré nada que confirme la falsa afirmación trinitaria de que la doctrina de la trinidad era la teología cristiana más popular entre los antiguos cristianos.

El historiador de la iglesia, el alemán Friedrich Loofs, fue un alumno del renombrado historiador de la iglesia Adolph Harnack. Loofs escribió: “...Los modalistas fueron los sucesores de los apóstoles y no los trinitarios. Los trinitarios expropiaron el término ‘católico’ (universal) de los escritos de Ignacio. Cuando crecieron en poder y en número, calificaron a los modalistas que predicaban a un Dios como herejes, y denominaron a su grupo como ‘católico’...” (La Historia de la Iglesia Primitiva, traducida al inglés por Ernest C. Messenger (London: Burns, Oates y Washburne Ltd., 1949) 3: 600).

El historiador de la Iglesia J.N.D. Kelly, describió la simple teología de Ignacio y de los primeros cristianos del segundo siglo en el Asia Menor (alrededor del año 110 d.C.), cuando escribió: “Como una mónada indiferenciada en su ser esencial, siendo el Hijo y el Espíritu meramente formas o MODOS de la autorrevelación del Padre”. (J.N.D. Kelly, Las Doctrinas Cristianas Primitivas, p. 93).

Note que el Sr. Kelly, admitió que Ignacio y los primeros cristianos del Asia Menor (que fueron enseñados por los apóstoles originales), creyeron en Dios como “una mónada (mónada = “una sola unidad o entidad”) indiferenciada en su Ser”, siendo “el Hijo y el Espíritu meramente… modos de la autorrevelación del Padre”. Ahora, ¡si esto no suena como modalismo, yo no sé a qué más suena!

El historiador de la iglesia J.N.D. Kelly, pasó a describir la teología de Justino a mediados del siglo segundo (140-165 AD), escribiendo: “Justino interpreta Is. 11,2 ('El Espíritu de Dios reposará sobre él') como indicando que con la venida de Cristo la profecía cesaría entre los judíos; de ahora en adelante, el Espíritu sería el Espíritu de Cristo, y otorgaría sus dones y gracias a los cristianos”. (J.N.D. Kelly, Las Doctrinas Cristianas Primitivas, p. 102).

Hasta el historiador trinitario J.N.D. Kelly, admite que Justino a veces enseñaba que “el Espíritu de Dios” es “el Espíritu de Cristo”, sin hacer una clara distinción entre el Espíritu Santo y el Espíritu de Cristo.

Y así, el Sr. Kelly continúa reconociendo que tanto Justino como Teófilo atribuyeron el Logos al Espíritu que fue la “inspiración de los profetas”, “siendo el Espíritu divino que iluminó sus mentes (las de los profetas)”.

“Sin embargo, hay pasajes donde él (Justino) atribuye la inspiración de los profetas al Logos; y Teófilo también sugiere que fue el Logos, quien al ser el Espíritu divino, iluminó sus mentes”. (J.N.D. Kelly, Las Doctrinas Cristianas Primitivas, p. 102).

Luego, el Sr. Kelly reconoció que los apologistas del siglo segundo “... ESTUVIERON MUY LEJOS de haber trabajado el TRIPLE MODELO [la teología trinitaria] de la fe de la Iglesia en un esquema coherente:

No puede haber duda de que EL PENSAMIENTO DE LOS APOLOGISTAS ESTUVO MUY CONFUSO; ELLOS ESTUVIERON MUY LEJOS DE HABER TRABAJADO EL TRIPLE MODELO DE LA FE DE LA IGLESIA EN UN ESQUEMA COHERENTE... En cuanto a la relación de los tres, poco se puede deducir de Justino por fuera de su declaración de que los cristianos veneran a Cristo y al Espíritu en el segundo y el tercer rango respectivamente”. (J.N.D. Kelly, Las Doctrinas Cristianas Primitivas, p. 102).

Kelly admitió que “el pensamiento de los Apologistas estuvo ALTAMENTE CONFUSO”, porque a menudo se contradecían afirmando que “el Espíritu de Dios” era “el Espíritu de Cristo”, mientras que en otras ocasiones su distinción entre el Hijo y el Espíritu colocaba al Hijo en un segundo rango y al Espíritu Santo en un tercer rango (sin coigualdad). Por lo tanto, encontramos que Justino y los apologistas griegos del segundo siglo, contradijeron a la teología trinitaria porque no tuvieron “un esquema coherente” diseñado para ésta.

La Enciclopedia Católica afirma que muchos de los padres antenicenos fueron semiarrianos, ya que ellos negaron la doctrina trinitaria de un Hijo eterno no creado.

“…la escuela que suplantó al arrianismo desde el comienzo afirmó la semejanza, ya sea sin adjuntos, o en todas las cosas, o en sustancia, del Hijo al Padre, mientras continuaban negando su co-igual dignidad y co-eterna existencia [las de Cristo]. Estos hombres de la vía media, eran llamados semiarrianos... mientras que afirmaban que la Palabra de Dios era eterna, lo imaginaban a Él como HABIÉNDOSE CONVERTIDO EN EL HIJO para crear los mundos y redimir a la humanidad... Se cita especialmente a cinco padres ante nicenos: Atenágoras, Tatiano, Teófilo de Antioquía, San Hipólito y Novaciano, cuyo lenguaje parece involucrar una noción peculiar de la Filiación, COMO SI ELLA NO SE CONVIRTIERA EN SER o no se perfeccionara, hasta los albores de la creación. A estos pueden agregárseles Tertuliano y Metodio. El cardenal Newman sostuvo que su opinión, que se encuentra claramente en Tertuliano, DEL HIJO EXISTIENDO DESPUÉS DE LA PALABRA, ESTÁ CONECTADA COMO UN ANTECEDENTE CON EL ARRIANISMO”. (Citado de la Enciclopedia Católica, bajo Arrianismo. http://ec.aciprensa.com/wiki/Arrianismo).

Harold Brown, El autor trinitario presbiteriano, escribió que es imposible encontrar una verdadera ortodoxia teológica dentro de los primeros doscientos años de la historia cristiana, al decir: “Es imposible documentar lo que ahora llamamos ortodoxia, dentro de los dos primeros siglos del cristianismo”. (Herejía y Ortodoxia en la Historia de la Iglesia, Pág. 5, Harold Brown).

El contexto de la introducción del libro de Harold Brown, afirma que no hubo una verdadera ortodoxia trinitaria dentro de los dos primeros siglos de la era cristiana. Harold Brown catalogó claramente a la ortodoxia teológica, como a la idea protestante de una trinidad. De las 4100 páginas preservadas de los escritos prenicenos, ningún trinitario puede citar a un solo escritor cristiano de antes de la época de Orígenes (siglo tercero), que haya enseñado a “un Dios el Hijo eterno”, porque todos los catalogados como trinitarios antes de Orígenes, enseñaron que el Hijo de Dios fue creado antes de que el mundo fuera hecho. En contraposición, los únicos cristianos primitivos que creyeron en la divinidad de Jesucristo durante los primeros siglos de la era cristiana, fueron los creyentes unicitarios (los monarquianos modalistas).

Según los escritores semiarrianos Tertuliano (160-225 d.C.) y Orígenes (185-253 d.C.), los unicitarios (modalistas) siempre constituyeron “la mayoría de los creyentes” en Occidente (Tertuliano, Contra Práxeas, 3. http://fe-biblica.blogspot.com.co/2017/01/contra-praxeas-adversus-praxeam-por.html) y fueron “la corriente general de los cristianos” en el Oriente (Orígenes, Comentario del Evangelio de Juan, libro 1, capítulo 23. http://www.newadvent.org/fathers/1015.htm). Puesto que los propios opositores semiarrianos de los modalistas, admitieron que la teología de la unicidad era la opinión predominante entre los cristianos primitivos dentro de las comunidades del cristianismo preniceno, no hay ninguna evidencia histórica para reclamar que una llamada ortodoxia trinitaria precedió a la temprana teología de los modalistas/unicitarios. Los trinitarios que afirman conocer más que sus historiadores trinitarios, y más que los escritores cristianos que vivieron durante los primeros siglos, no son intelectualmente honestos con los claros hechos de la historia cristiana.

A mí me resulta sorprendente, que aunque los opositores de los modalistas, como Tertuliano y Orígenes, confesaron que los modalistas “siempre constituyen la mayoría de los creyentes” y son “la corriente general de los cristianos”, los trinitarios de corazón duro aun continúen creyendo que ellos saben más que aquellos que realmente vivieron durante los siglos segundo y tercero. Dado que muchos eruditos e historiadores trinitarios han admitido que los modalistas fueron la “mayoría” de cristianos antes de que se desarrollara la trinidad, es realmente impactante que autores trinitarios como Edward Dalcour, distorsionen los hechos históricos.

El Dr. Dalcour escribió: “Los escritores unicitarios proporcionan información histórica distorsionada y desarticulada, para convencer a la gente unicitaria de que los primeros padres de la iglesia fueron modalistas. Revisando el registro histórico, William B. Chalfant hace estas observaciones:

‘La doctrina de la trinidad solo existe en el papel... Ningún apóstol de nuestro Señor Jesucristo enseñó tal doctrina... Ninguno de los discípulos inmediatos de los apóstoles (i.e., Clemente, Ignacio, Hermas o Policarpo) enseñó tal doctrina... ¿Quién comenzó tal enseñanza?... las trinidades abundan en las falsas religiones antiguas’”. (W. B. Chalfant, Antiguos Paladines de la Unicidad, páginas 116-118; Hazelwood, MO: Word Aflame, 1979 / como se cita en el libro de Edward Dalcour, Una Mirada Definitiva a la Teología Unicitaria, Pg. 175).

Edward Dalcour comentó: “Aquí, Chalfant asume la conclusión que desea alcanzar, a saber, que los primeros padres de la iglesia eran modalistas. Sin ninguna justificación histórica objetiva, los escritores unicitarios (i.e., Bernard 1991: 24, 264-65) se involucran con frecuencia en este patente tipo de revisionismo histórico. Los más destacados y más reconocidos teólogos cristianos e historiadores de la iglesia, se oponen firmemente a la premisa histórica de la Unicidad de que ‘los líderes cristianos primitivos en los días inmediatamente después de la época apostólica eran de la Unicidad’. (Bernard, 1983: 236)”. (Edward Dalcour, Una Mirada Definitiva a la Teología Unicitaria, página 175).

Aparentemente, el Sr. Dalcour no ha leído extensamente a “Los más destacados y más reconocidos teólogos cristianos e historiadores de la iglesia” de los últimos tiempos, porque los más destacados historiadores de la iglesia han reconocido que los modalistas/unicitarios fueron numéricamente prominentes durante los primeros días del cristianismo.


Los Historiadores de la Iglesia Afirman la Predominancia del Modalismo

Adolf Harnack, escribió que el “monarquianismo modalista” (la teología de la unicidad) fue una vez “abrazado por la gran mayoría de todos los cristianos” (Adolf Harnack, Historia del Dogma, Londres: Williams & Norgate, 1897, III, 51-54).

El historiador trinitario John Henry Newman, admitió que la mayoría de los cristianos del siglo tercero tenían una teología unicitaria/modalista.

“El autor de esta nueva perturbación fue Sabelio, de quien la herejía ha tomado su nombre desde entonces. Era un obispo o presbítero en Pentápolis, un distrito de Cirenaica, incluido dentro del territorio que luego se llamó y formó virtualmente el Patriarcado de Alejandría. Otros obispos de su región adoptaron sus sentimientos; su doctrina se hizo muy popular entre un clero que ya estaba preparado para ésta, o que hasta ahora no había tenido la necesidad de una estrecha adhesión a las fórmulas de fe autorizadas, y en breve (para usar las palabras de Atanasio) ‘el Hijo de Dios fue difícilmente predicado en las Iglesias’”. (John Henry Newman, Arrianos del Cuarto Siglo, Capítulo 1, Sección 5, bajo “Sabelianismo”. http://www.newmanreader.org/works/arians).

Si antes de la época de Atanasio, el punto de vista trinitario que Atanasio tuvo acerca del Hijo de Dios fue “escasamente predicado en las iglesias”, es porque la visión sabeliana fue predominante, mientras que la visión trinitaria tuvo que ser escasa.

El historiador trinitario John Henry Newman, afirmó claramente que “su doctrina [el contexto prueba que se refiere a la doctrina de Sabelio] se hizo muy popular entre un clero que ya estaba preparado para ésta, o que hasta ahora no había tenido la necesidad de una estrecha adhesión a las fórmulas de fe autorizadas, y en breve (para usar las palabras de Atanasio) ‘el Hijo de Dios fue difícilmente predicado en las Iglesias’”.

Ahora bien, si la posterior idea atanasiana del siglo cuarto sobre el Hijo de Dios “difícilmente se predicaba en las Iglesias” del siglo tercero, esto significa que la idea trinitaria era escasa en el siglo tercero, y que la idea modalista era “muy popular entre los clérigosde ese momento. Así, el historiador trinitario John Henry Newman, admitió que los modalistas (sabelianos) eran predominantes en el siglo tercero, y que la posterior idea atanasiana sobre el Hijo de Dios fue “difícilmente predicada en las Iglesias” antes de Atanasio (a principios del siglo cuarto).

El contexto del libro de John Henry Newman, capítulo 1, Sección 5A (Página 118), prueba que las “especulaciones” de “Práxeas” (un prominente líder modalista de fines del siglo segundo y principios del siglo tercero) “permanecieron vivas en esa parte del mundo, aunque latentes [Nota 3 - Tertuliano en Contra Práxeas], hasta que estallaron en llamas hacia mediados del siglo tercero, en la agitada época en que los rudimentos del arrianismo fueron colocados por la escuela sofística de Antioquía”. (John Henry Newman, Arrianos del Cuarto Siglo, Capítulo 1, Sección 5, bajo “Sabelianismo”).

Si “las especulaciones de Práxeas permanecieron vivas” en los corazones y las mentes de los primeros cristianos, entonces estos primeros cristianos debieron haber creído mucho en la enseñanza monárquica modalista de Práxeas, pues ¿cómo podrían las “especulaciones” de Práxeas haber permanecido vivas dentro de los corazones y las mentes de los primeros cristianos, si éstos hubieran sido unos verdaderos trinitarios en su pensamiento? Por lo tanto, la mayoría de los cristianos de los primeros siglos debe haber creído profundamente en la teología de la unicidad en sus corazones y mentes, porque la mayoría de la iglesia primitiva siempre fue unicitaria en su pensamiento.

En La Primera Apología de Justino 63 (escrita alrededor del 140-155 d.C.), Justino (un semiarriano) se refirió a los cristianos contemporáneos de su época que afirmaban que el Hijo era el Padre.

“Porque los que dicen que el Hijo es el Padre, dan prueba de que ni saben quién es el Padre ni se han enterado de que el Padre del universo tiene un Hijo” (Justino Mártir. Primera Apología. (I, 63, 15). http://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=pa_o12732).

Justino también se dirigió a los unicitarios/modalistas en su Diálogo con Trifón 128. Justino habló nuevamente de los otros cristianos del segundo siglo (los modalistas) que creían que el Hijo es inseparable del Padre.

“Esta potencia sería inseparable e indivisible del Padre, a la manera –DICEN [otros cristianos]- como la luz del sol sobre la tierra es inseparable e indivisible del sol que está en el cielo. Y como éste, al ponerse, se lleva consigo la luz, ASÍ, DICEN ELLOS, cuando el Padre quiere, provoca una proyección de su potencia y, cuando quiere, nuevamente la recoge hacia sí”. (Justino Mártir. Diálogo Con Trifón. (128, 3). http://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=pa_o12734).

Una vez más, tenemos pruebas para demostrar que la unicidad/modalismo, estaba bien viva a mediados del segundo siglo. Cuando profundizamos en los hechos reales de la historia cristiana primitiva, encontramos que la unicidad/modalismo no solo estaba viva, sino que fue la visión predominante de los primeros cristianos antes de que se desarrollara la doctrina de la trinidad.

El registro histórico indica que los arrianos y semiarrianos condenaron al modalismo sabeliano en Antioquía, alrededor del año 264-272 d.C., al condenar la creencia monarquiana modalista de que Jesús es homoousios, “de la misma sustancia” que el Padre. Mucho antes del Concilio de Nicea, los modalistas estaban enseñando que Jesús es de la misma sustancia o esencia del ser del Padre, mientras que los semiarrianos enseñaban que Jesús es homoiousios, “de una sustancia similar” pero diferente del Padre. Por lo tanto, es un hecho histórico innegable que los semiarrianos como Orígenes e Hipólito, enseñaron que Jesús era una “sustancia” o “esencia del ser” diferente del Padre, en oposición a los muchos modalistas de antes del Concilio de Nicea.

Bajo Homoousion, la Enciclopedia Católica dice: “Orígenes, quien es sin embargo, inconsistente en su vocabulario, expresaba el sentido anti-sabeliano de San Dionisio de Alejandría llamando al Hijo ‘Heteroousion’. El asunto se trajo a discusión en el Concilio de Antioquía (264-272); y los Padres parecen haber rechazado Homoousion [‘la misma sustancia’], incluso yendo más lejos como proponer la frase heteras ousias, esto es Heteroousion, ‘de otra o diferente ousia’ [‘sustancia diferente’ a la del Padre]”. (Enciclopedia Católica Online http://ec.aciprensa.com/wiki/Homoousion).

Aquí tenemos evidencia documentada para probar que los unicitarios/modalistas, estaban enseñando que el Padre y el Hijo son de la misma sustancia o esencia mucho antes de que el Concilio de Nicea se convocara en el 325 d.C. La minoría semiarriana prenicena, estaba enseñando que el Padre y el Hijo son distintos porque tienen una sustancia o esencia diferente el uno del otro (una teología arriana antinicena), mientras que los modalistas enseñaban que el Padre y el Hijo son de la misma sustancia (una teología pronicena). Por lo tanto, los unicitarios/modalistas estaban enseñando la ortodoxia de Nicea, mucho antes de que se convocara el Concilio de Nicea.

No cabe duda de que los modalistas fueron la mayoría cristiana en los primeros días del cristianismo, mientras que los semiarrianos constituían el segundo grupo más grande después de los modalistas. El emergente pensamiento trinitario de hombres como Atanasio, “difícilmente fue predicado en las iglesias” antes de la época de Atanasio (de principios del siglo cuarto). Por lo tanto, los trinitarios no pueden afirmar que su punto de vista teológico fue prominente sino solo hasta los siglos cuarto y quinto.


La teología Monarquiana Modalista Vs. La Teología Semiarriana

En el tiempo 5:05 de la Parte 5 de la conferencia sobre la Historia de la Iglesia Cristiana Primitiva, el Sr. Morrison dijo: “Jesús estaba en el cielo DESDE LAS EDADES PASADAS” (https://youtu.be/t7gvebeL3AM). El Sr. Morrison hizo referencia a la creencia de los semiarrianos prenicenos cuando dijo, “desde edades pasadas” en lugar de “desde la eternidad pasada”, porque ni un solo escritor cristiano primitivo anterior a Orígenes (siglo tercero) enseñó alguna vez sobre un Hijo eterno. En contraste a los semiarrianos, los modalistas como Ignacio de Antioquía (107 d.C.), enseñaron que el Dios invisible y eterno se hizo visible a través de la concepción y el nacimiento virginal como el Hijo, pero nadie enseñó que un Hijo eterno podría ser eterno como el Hijo sino hasta el tiempo de Orígenes (siglo tercero).

Aproximadamente en el año 107 d.C., Ignacio le escribió a Policarpo: “Espera en Aquel que está por encima de toda estación, EL ETERNO, EL INVISIBLE, QUE SE HIZO VISIBLE POR AMOR A NOSOTROS…” (Epístola de Ignacio a Policarpo, 3:2. http://escrituras.tripod.com/Textos/EpIgnacio.htm).

Los teólogos trinitarios, afirman a menudo que el Hijo fue visto en alguna forma visible antes de su concepción virginal, mientras que Dios el Padre no puede ser visto. Así, los trinitarios modernos y los “Testigos de Jehová”, están enseñando la misma teología que los semiarrianos prenicenos en el sentido de que el Hijo fue visto como un ángel antes de la encarnación (“Por tanto, ni Abraham, ni Isaac, ni Jacob, ni hombre alguno vio al que es Padre y Señor inefable absolutamente de todas las cosas y del mismo Cristo, sino que vieron a éste, que es Dios por voluntad del Padre, su Hijo, ángel que le sirve según sus designios”. - Justino, Diálogo con Trifón, 127 / “Al principio, antes de todas las criaturas, engendró Dios una cierta potencia racional de sí mismo, a la cual llama el Espíritu Santo «gloria del Señor», y a veces también Hijo, a veces Sabiduría, a veces ángel, a veces Dios, a veces Señor o Palabra”. Justino, Diálogo con Trifón, 61. http://www.mercaba.org/TESORO/427-11.htm)

Sin embargo, Ignacio (40-107 d.C.), que vivió antes de los semiarrianos, había enseñado que el Dios eterno era invisible antes de hacerse visible a través de la concepción y el nacimiento de la virgen. Por lo tanto, el primer testigo cristiano (anterior al arrianismo y al trinitarismo) no creía en el posterior punto de vista semiarriano y trinitario que alegó que el Hijo fue visto como un ángel en las Escrituras hebreas.

Orígenes de Alejandría (202-253 d.C.), nos dio una pista importante de lo que enseñaron los primeros modalistas/unicitarios (Orígenes los identificó como “la corriente general de los cristianos” de principios a mediados del siglo tercero) sobre la Palabra (el Logos), que es la expresión impersonal del Padre depositada en palabras hasta que realmente el niño nació como un Hijo (Lucas 1:35, Mateo 1:20) en un tiempo posterior. En su Comentario Sobre el Evangelio de Juan, Libro 1, Capítulo 23, Orígenes escribió:

“Me pregunto por la estupidez de LA CORRIENTE GENERAL DE LOS CRISTIANOS [la mayoría de los cristianos] en esta materia. No andaré con rodeos; no es más que la estupidez… proceden de manera diferente y preguntan: ¿QUÉ ES EL HIJO DE DIOS CUANDO SE LE LLAMA LA PALABRA? El pasaje que emplean es el de los Salmos: 'Mi corazón ha producido una palabra buena'… SE IMAGINAN QUE EL HIJO DE DIOS ES LA EXPRESIÓN DEL PADRE PRONUNCIADA, por así decirlo, en sílabas, y en consecuencia NO PERMITEN… ALGUNA HIPÓSTASIS [sustancia del ser] INDEPENDIENTE, ni tienen clara su esencia. Yo no quiero decir que ellos confundan sus cualidades, sino el hecho de que tiene UNA ESENCIA PROPIA”. (Orígenes. Comentario Sobre el Evangelio de Juan. http://www.newadvent.org/fathers/1015.htm).

Los historiadores trinitarios, admiten fácilmente que el Comentario del Evangelio de Juan, libro 1, capítulo 23 de Orígenes, se refiere a los monarquianos modalistas como “la corriente general de los cristianos”, quienes rechazaron la creencia semiarriana sobre el Logos siendo una persona divina y distinta con una “esencia propia” diferente aparte de la del Padre. El autor Andrew Radde Gallwitz, citó al trinitario e historiador eclesiástico Ronald E. Hein, para mostrar que Orígenes escribió la primera parte de su Comentario Sobre el Evangelio de Juan (libros 1 y 2) contra los modalistas, después de ser rechazado como hereje por los modalistas de Roma que eran la mayoría cristiana:

“Los primeros dos libros [del Comentario Sobre Juan] fueron escritos poco después de que Orígenes regresó de Roma, y están estructurados en gran parte por la cuestión modalista... el problema modalista aparece varias veces en sus comentarios exegéticos sobre Juan 1:1-5, y parece haber estado intensamente en su mente”.

Andrew Radde Gallwitz, escribió que “Durante su visita a Roma en el episcopado de Ceferino (obispo 198-217 d.C.), Orígenes se volvió particularmente sensible contra los modalistas que negaron la existencia hipostática separada del Hijo y el Espíritu. Así, a pesar del hecho de que en el Comentario Sobre Juan, el adversario más obvio es Heracleón un maestro ‘valentiniano’, Orígenes también pasa una considerable cantidad de tiempo argumentando contra los modalistas, lo que lo lleva a insistir en la realidad distintiva y sustancial del Hijo y del Espíritu. En su Comentario Sobre Juan 2, Orígenes (escribió)... ‘el Espíritu es hecho por el Hijo (como lo son ‘todas las cosas’, según Juan 1.3)’ – (la propia opinión de Orígenes)...” (Vigiliae Christianae, 65 (2011), © Koninklijke Brill NV, Leiden, 2011 DOI: 10.1163 / 157007210X524277 / El Espíritu Santo Como Agente, No Como Actividad: Argumento de Orígenes Contra el Modalismo y Su Resto de Vida en Didymus, Eunomius y Gregorio Nazianzus, Pág. 232. Departamento de Teología, Loyola University Chicago, 1032 W. Sheridan Rd., Chicago, IL 60660, USA, araddegallwitz@luc.edu) [Nota al Pie: 12) Historiador Ronald E. Heine, 'Cristología de Calixto', 59: 'Los primeros dos libros [del Comentario sobre Juan] fueron escritos poco después de que Orígenes regresó de Roma, y están estructurados en gran parte por la cuestión modalista. Orígenes, por supuesto, no conduce una polémica única contra los modalistas en estos libros. También argumenta contra los marcionitas (1.253), los gnósticos (2.155, 171), y particularmente contra Heracleón (2.100-104, 137-39). Sin embargo, el problema modalista aparece varias veces en sus comentarios exegéticos sobre Juan 1:1-5, y parece haber estado intensamente en su mente'.]).

Orígenes reveló claramente que los primeros modalistas creían que la Palabra (el Logos) es la expresión divina del Padre depositada en palabras, hasta que luego el Hijo realmente nació en la plenitud del tiempo. Además, Orígenes admitió que los modalistas creían que el Hijo es la misma sustancia (hipóstasis) del Padre, mientras que la visión semiarriana de Orígenes lo llevó a creer que el Hijo tiene una “esencia propia (una persona divina separada)” y que el Santo “Espíritu es hecho por el Hijo” (Comentario de Orígenes Sobre el Evangelio de Juan, Libro 2). Si el Espíritu Santo fue “hecho por el Hijo”, entonces el Espíritu Santo no puede ser coeterno y coigual. Por lo tanto, Orígenes en realidad negó la posterior coigualdad trinitaria del Hijo y el Espíritu, al afirmar que el Hijo tiene una esencia propia separada, aparte de la del Padre, y que el Espíritu Santo fue hecho por el Hijo. En contraposición, los antiguos modalistas enseñaron que el Hijo es el Espíritu Santo encarnado, que tiene la misma esencia del Ser (hipóstasis – Hebreos 1:3) del Padre. Por lo tanto, los modalistas eran en realidad más ortodoxos al posterior Credo Niceno del 325 d.C., que Orígenes y los otros semiarrianos que estaban en comunión unos con otros.

Orígenes escribió que los modalistas constituían “las muchedumbre de los creyentes” que llamaban a Jesús “el Dios Altísimo”, mientras que las tendencias semiarrianas de Orígenes negaban la deidad completa de Cristo. Orígenes claramente rechazó la deidad de Cristo, porque escribió que Jesús no es el propio Dios Altísimo.

Orígenes escribió en Contra Celso 8:14, “Acaso haya quienes, por ser de la muchedumbre de los creyentes, profesen también la creencia divergente de suponer, por su temeridad, que el Salvador es el Dios máximo, que está sobre todas las cosas; pero nada semejante profesamos nosotros que creemos al que dice: El Padre que me ha enviado es mayor que yo”. (Contra Celso, 8:14. http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/imw.htm#bho).

Destacados eruditos e historiadores trinitarios, han notado que aunque Orígenes “arrianizó”, en realidad Orígenes fue el primero en escribir sobre un eterno Hijo eterno que no tuvo comienzo. Esto lo hizo antes de que la doctrina de la trinidad se desarrollara por completo. Según Johannes Quasten, la doctrina de Orígenes sobre la eternidad del Hijo, “representa un avance notable en el desarrollo de la teología y ejerció considerable influencia en la enseñanza de la Iglesia” (Patrología, Vol. 2, página 78). “Aunque Orígenes fue el primero en enseñar que el Hijo siempre existió como un Hijo a lo largo de la eternidad pasada, él enseñó que ‘el Hijo no es más fuerte que el Padre, sino inferior a Él’” (Contra Celso, 8:15 – Patrología, Vol. 2, página 79).

Hipólito de Roma y Orígenes de Alejandría se conocían personalmente, y tenían la misma teología básica que los otros semiarrianos de todo el Imperio Romano. (Hipólito [un disidente de la iglesia] abrazó calurosamente a Orígenes y a su teología en Roma, mientras que los obispos romanos modalistas rechazaron tanto a Hipólito como a Orígenes - Jerome's De Viris Illustribus # 61; cp. Eusebio, Historia Eclesiástica vi. 14,10.). Hipólito escribió en “Contra Todas las Herejías” Libro 9, Parte 5: “Porque de esta manera él [Noeto – un modalista] piensa establecer la soberanía de Dios, alegando que el Padre y el Hijo supuestamente son uno y el mismo (sustancia), NO UN INDIVIDUO PRODUCIDO DESDE UNO DIFERENTE, sino él mismo de sí mismo; y que él es estilizado con el nombre de Padre y de Hijo, de acuerdo a la vicisitud de los tiempos” (Hipólito, Contra Todas las Herejías, Libro 9, Parte 5. http://www.newadvent.org/fathers/050109.htm).

Al igual que Orígenes, Hipólito condenó a los modalistas por enseñar que el Hijo es “una y la misma sustancia” con el Padre, en lugar de “un individuo producido desde uno diferente”. Así podemos ver que Hipólito en realidad tenía una visión no-trinitaria, porque enseñó que el Hijo es una sustancia o esencia diferente del Padre, en vez de una y la misma sustancia con el Padre. Orígenes enseñó lo mismo en su Comentario Sobre el Evangelio de Juan, Libro 1, Capítulo 23.

Sabemos que Orígenes visitó Roma y fue recibido en comunión por Hipólito a principios del siglo tercero (Jerome's De Viris Illustribus # 61; cp. Eusebio, Historia Eclesiástica vi. 14,10.), pero los monarquianos modalistas que eran la mayoría en Roma, rechazaron a la teología de Hipólito y Orígenes como diteísta (una creencia en dos dioses) (Johannes Quasten, Patrología Vol. 2, Página 200, “Así, el Papa Calixto estuvo en lo correcto al apodar a Hipólito y sus adherentes como DITEÍSTAS o adoradores de dos dioses, aunque Hipólito se resintió amargamente por esto – Refutación de Todas las Herejías 9:12”). Tanto Hipólito como Orígenes estaban en comunión el uno con el otro, porque ellos creían que el Hijo fue literalmente producido por el Padre (Hipólito, Contra Todas las Herejías, Libro 9, Parte 5) antes de su nacimiento, y que el Hijo tiene una esencia propia y distinta de la del Padre (Orígenes Sobre el Evangelio de Juan, 1:23). Los nuevos cristianos profesantes del semiarrianismo, como Orígenes e Hipólito, estaban en comunión entre ellos, mientras que la mayoría cristiana que era monarquiana modalista mantuvo su propia confraternidad por fuera de las emergentes minorías semiarrianas y semitrinitarias.

La evidencia histórica prueba además, que así como los modernos creyentes unicitarios desaprueban a los modernos arrianos, semiarrianos y trinitarios como diteístas (la creencia en dos dioses) y triteístas (la creencia en tres dioses), así también los primeros cristianos unicitarios (los monarquianos modalistas) rechazaron a las emergentes teologías semiarrianas y semitrinitarias como creencias en dos y tres dioses. Tertuliano escribió: “Ellos nos están acusando constantemente de que somos predicadores de dos y tres dioses, mientras se toman a sí mismos el crédito preeminente de ser los adoradores del único Dios”. (Tertuliano, Contra Práxeas, 3. http://fe-biblica.blogspot.com.co/2017/01/contra-praxeas-adversus-praxeam-por.html).


Los Escritos de Sabelio y Otros Modalistas, Fueron Destruidos

La evidencia histórica agita una bandera roja de advertencia, cuando consideramos el hecho desafortunado de que prácticamente todos los escritos de los unicitarios/modalistas de mediados del siglo segundo hasta el siglo quinto, fueron destruidos por la posterior Iglesia Católica Romana. Sabemos que la posterior Iglesia Católica Romana quemó o destruyó los escritos de sus oponentes después de haber solidificado su poder a través del gobierno romano secular. Por lo tanto, casi todo lo que sabemos sobre los modalistas posteriores, proviene de los escritos de sus oponentes semiarrianos y semitrinitarios que sí fueron conservados por la Iglesia Católica Romana. De esta manera, podemos ver por qué razón nuestra base de datos actual en relación con los escritos cristianos primitivos, es mucho más grande desde la perspectiva semiarriana y semitrinitaria, que desde la modalista. Con este entendimiento, es fácil ver que los lectores modernos solo pueden leer a través de una parte existente de lo que fueron los escritos de los primeros cristianos, y del por qué a muchos se les ocurre la idea falsa de que la visión monarquiana modalista era una minoría, sin tomar en cuenta que casi todos sus escritos fueron destruidos.

Sabelio (187-240 d.C.), fue un autor y orador muy popular que ministró en Roma, en el norte de África y en todo el Imperio Romano a finales del siglo segundo y principios del tercero. Bajo Sabelio, la Enciclopedia Católica admite que “todas sus obras originales (las de Sabelio) fueron quemadas”.

El autor Paul Pavao, escribió: “No existen escritos de Práxeas ni de Sabelio que sobrevivan hoy, porque la Iglesia los consideró herejes”. (Pavao, Paul. Página titulada: “Historia Cristiana Para Todo Hombre. Grandes Historias Jamás Contadas. 2014. http://www.christian-history.org/page-name.html).

El historiador de la Iglesia B. B. Edwards escribió, “Que no puede ser cuestionado que él [Sabelio] era un escritor. Arnobio el Joven (de Deo Uno, etc., p. 570 en la edición de Feudent, de Ireneo), dice que en el siglo cuarto algunos de sus escritos aún estaban vigentes. De qué naturaleza eran éstos, él no nos lo dijo”. (EL REPOSITORIO BÍBLICO Y EL OBSERVADOR TRIMESTRAL. Por B. B. EDWARDS, Bajo Los Puntos de Vista de Sabelio, El Repositorio Bíblico y Revisión Clásica, Repositorio Bíblico Americano).

Los escritos de los líderes unicitarios/modalistas  de los siglos segundo y tercero, como Práxeas, Noeto, Sabelio, Ceferino y Calixto, fueron todos destruidos. Como durante los primeros días del cristianismo no había imprentas, grabaciones de radio o Internet, en los siglos posteriores la gente solo recordó a los antiguos líderes unicitarios más influyentes, pero solo desde la perspectiva sesgada de los escritos existentes de sus oponentes. ¿Cuánto lograría saber la gente del futuro sobre los actuales pentecostales unicitarios si sus escritos fueran destruidos, y solo supervivieran las obras de sus oponentes? Sin duda alguna, ellos contarían con una visión sesgada, y solo conocerían algunas cosas sobre los líderes pentecostales unicitarios más prominentes, mientras que no sabrían nada acerca de otros apologistas unicitarios menos prominentes.   

La única razón por la que sabemos tanto acerca de los semiarrianos como Hipólito, Tertuliano, Justino, Teófilo, Atenágoras y Clemente de Alejandría, se debe al hecho de que actualmente contamos con algunos de sus escritos, debido a que los escribas católicos decidieron conservarlos, pero descuidaron otros escritos por considerarlos muy heréticos. Por lo tanto, sabríamos muy poco o nada sobre los semiarrianos, si la Iglesia Católica Romana hubiera decidido destruir sus escritos. Así, las únicas cosas que sabríamos siglos después, serían probablemente los nombres de los líderes más prominentes de aquel movimiento, pero solo a partir de los escritos de sus detractores que podrían haber tergiversado fácilmente sus puntos de vista. Esto es precisamente lo que sucedió en la historia cristiana primitiva con los monarquianos modalistas, que alguna vez constituyeron la opinión cristiana mayoritaria, pues ¿de qué otra manera podemos explicar que en el occidente del Imperio Romano, Tertuliano haya identificado a los modalistas como “los que siempre constituyen la mayoría de los creyentes” (Tertuliano, Contra Práxeas, 3); mientras que en el oriente, Orígenes identificó a los modalistas como “la corriente general de los cristianos” (Orígenes, Comentario sobre el Evangelio de Juan, libro 1, capítulo 23)?

Por lo tanto, los apologistas trinitarios que citan los escritos cristianos primitivos que sobrevivieron a partir del enorme sesgo emocional de lo que la Iglesia Católica Romana percibió como herético u ortodoxo, poseen un método defectuoso para encontrar lo que realmente creían la mayoría de los cristianos primitivos durante los primeros días del cristianismo. La única manera de reunir la narrativa histórica real de la historia cristiana primitiva, es profundizando en el contenido de esos primeros escritos cristianos limitados con los que contamos ahora, junto con la lectura de lo que han descubierto los historiadores de la iglesia más honestos a partir de su extensa investigación.


La Antigua Iglesia Romana fue Unicitaria - Todos los Obispos de Roma Fueron Unicitarios Hasta Finales del Siglo Tercero 

En nuestro debate en Austin Texas, y en sus conferencias de YouTube, el Sr. Morrison declaró que Práxeas trajo el modalismo a la ciudad de Roma a principios del siglo tercero, y que solo los obispos romanos Ceferino y Calixto fueron modalistas. Sin embargo, Práxeas fue un prominente líder unicitario de Asia Menor que visitó Roma por primera vez mucho antes de que Ceferino y Calixto fueran obispos. La evidencia histórica demuestra que Práxeas visitó Roma un tiempo después de que Ireneo la hubo visitado alrededor del 178-179 d.C.

Bajo Montanistas, la Enciclopedia Católica declara: “...la primera aparición de Montano deja tiempo insuficiente para el desarrollo de la secta, de la que sabemos que tuvo mucha importancia en el 177, cuando la iglesia de Lyon escribió al papa Eleuterio sobre este asunto”. (La Enciclopedia Católica. Montanistas. http://ec.aciprensa.com/wiki/Montanistas_Montanismo). Ireneo fue enviado por la Iglesia de Lyon (al sur de Francia), para convencer al obispo romano Eleuterio de que abrazara a los montanistas en confraternidad. Por ese tiempo había una gran controversia sobre la veracidad de ciertas profecías que estaban dando los montanistas, por lo que la iglesia romana no estaba segura de si debían tener comunión con ellos.

Aproximadamente un año después de la visita de Ireneo a Roma para persuadir exitosamente a la iglesia romana de que recibieran a los montanistas en comunión, el Obispo Eleuterio cambió de opinión y se puso de parte de Práxeas (un prominente líder unicitario del Asia Menor), quien visitó Roma para convencer al Obispo Eleuterio de que rechazara a los montanistas (también del Asia Menor) por sus falsas profecías. Dado que el obispo romano prefirió el consejo de Práxeas sobre el de Ireneo, es difícil imaginar que el obispo romano del 178 d.C. no fuera también un modalista que abrazó cálidamente a Práxeas, antes de que Víctor, Ceferino y Calixto se convirtieran más tarde en los obispos romanos. Estos hechos prueban que aquellos siguientes obispos de Roma, recibieron su teología modalista de la sucesión apostólica del obispo Eleuterio. Como Eleuterio fue el obispo de Roma desde el 175-189 d.C., sabemos que fue Eleuterio el que abrazó calurosamente a Práxeas y a su unicidad/modalismo, en vez de que fueran Ceferino o Calixto (Tertuliano, en Contra Práxeas, Capítulo 1, escribió que Práxeas introdujo el Modalismo en Roma. http://fe-biblica.blogspot.com.co/2017/01/contra-praxeas-adversus-praxeam-por.html). Por lo tanto, es muy probable que los sucesores inmediatos al obispo romano Eleuterio fueran también modalistas en su teología, lo que incluiría a su sucesor inmediato, el obispo Víctor.

El historiador de la Iglesia, Johannes Quasten, escribió que el obispo romano “Eleuterio rechazó al montanismo alrededor del año 179 d.C., debido a Práxeas (un modalista) que visitó Roma, lo que enfureció a Tertuliano”. (Johannes Quasten. Patrología, Vol. 1, página 279).

En el tiempo 15:17 en la Parte 2 (https://youtu.be/3zwmTjNBS_o) de su conferencia sobre Historia de la Iglesia, el Sr. Morrison alegó que Práxeas fue el primero en llevar el modalismo a Roma a principios del siglo tercero. Sin embargo, los hechos de la historia de la iglesia demuestran que la teología de Práxeas fue bien recibida en Roma a fines del siglo segundo. Yo desafío al Sr. Morrison o a cualquier apologista trinitario para que cite datos históricos primarios, que prueben que Práxeas visitó a Roma por primera vez con su teología modalista a principios del siglo tercero (210-230 d.C.) en lugar de a finales del siglo segundo (178-179 d.C. – ver Tertuliano, Contra Práxeas, Capítulo 1. http://fe-biblica.blogspot.com.co/2017/01/contra-praxeas-adversus-praxeam-por.html). ¿Si el Modalismo llegó por primera vez a Roma a través de Práxeas a comienzos del siglo tercero, entonces cómo puede el Sr. Morrison explicar que el obispo Eleuterio abrazó a Práxeas (un modalista) en el siglo segundo (alrededor del 177-179 d.C.)?

Tiene sentido creer que la Iglesia de Roma ya era modalista en su teología (lo que explicaría el por qué Práxeas fue tan bien recibido por aquella iglesia), en lugar de creer que la Iglesia de Roma se alejó de la teología trinitaria para abrazar una nueva posición teológica diferente a la que ya tenía, pues si la iglesia romana hubiera sido trinitaria, esto ciertamente hubiera causado una gran conmoción en Roma. Como no tenemos documentación histórica que demuestre que la iglesia romana era trinitaria, ni tenemos documentación histórica que demuestre que la iglesia de Roma tuvo un debate teológico contra Práxeas cuando éste llegó a Roma, sabemos que la iglesia romana primitiva tuvo que haber poseído la misma teología básica de Práxeas antes de que él llegara a Roma.

Además, ¿por qué en el primer siglo, tanto Clemente como Hermas de Roma, enseñaron que el Espíritu Santo es el Espíritu que se encarnó como Cristo?

Hermas, fue un profeta romano del primer siglo, que registró las palabras de un ángel que le dijo:

“Dios hizo que el Espíritu Santo preexistente, que creó toda la creación, morara en [un cuerpo de] carne que Él deseó”. (Pastor de Hermas, Parábola 5:6. http://escrituras.tripod.com/Textos/Hermas.htm).

“Después de haber escrito los mandamientos y parábolas del pastor, el ángel del arrepentimiento vino a mí y me dijo: «Deseo mostrarte todas las cosas que el Espíritu Santo, que habló contigo en la forma de la Iglesia, te mostró. Porque este Espíritu es el Hijo de Dios”. (Pastor de Hermas, Parábola 9:1. http://escrituras.tripod.com/Textos/Hermas.htm).

Clemente fue un obispo de Roma del siglo primero, que conoció personalmente a algunos de los apóstoles originales. 2. Clemente 14:3-4, declara que el Espíritu Santo es “el Espíritu que es Cristo”.

“…el Espíritu Santo;… Guardad la carne para que podáis participar del Espíritu. Pero si decimos que la carne es la Iglesia y el Espíritu es Cristo, entonces el que haya obrado de modo inexcusable con la carne ha obrado de modo inexcusable con la Iglesia. Este, pues, no participará del Espíritu, que es Cristo”. (Clemente de Roma, Segunda Epístola, 14:3-4. http://www.mercaba.org/TESORO/427-8.htm).

La teología trinitaria, enseña que el Espíritu Santo no es el Hijo y que el Hijo no es el Espíritu Santo, pero la Iglesia Romana del primer siglo enseñó que el Espíritu Santo es ese Espíritu que ES EL HIJO DE DIOS, que ES CRISTO. Dado que la teología arriana enseña que el Espíritu Santo es una fuerza activa impersonal (como los testigos de Jehová); y la teología sociniana unitaria enseña que el Espíritu Santo es el Espíritu del Padre que no es el Hijo, la iglesia romana del primer siglo tuvo que ser unicitaria (modalista) en teología, en lugar de trinitaria, arriana o sociniana.


Ireneo Nunca Escribió Contra los Modalistas Como un Grupo Herético

En el tiempo 7:30 del video de la Parte 2 del Sr. Morrison sobre la historia de la iglesia (https://youtu.be/3zwmTjNBS_o), el apologista trinitario Steve Morrison mencionó a Ireneo en “Contra las herejías” enumerando a todos los grupos heréticos de su época, pero Ireneo nunca mencionó a los modalistas como herejes (por ejemplo a Noeto, Práxeas y Eleuterio). Ya he documentado el hecho histórico de que los unicitarios/modalistas eran numerosos tanto antes como durante el tiempo de Ireneo. ¿Si Ireneo hubiera pensado que los modalistas eran herejes, cómo es que él nunca los enumeró en su trabajo “Contra las Herejías”? Observe también que Ireneo nunca mencionó como herejes a los semiarrianos, los cuales creían que el Hijo había sido creado antes de las otras cosas creadas (por ejemplo a Justino, Teófilo y Atenágoras, que eran claramente semiarrianos).

He documentado evidencia de que Ireneo tuvo puntos de vista tanto modalistas como semiarrianos respecto a Cristo. Esto explica el por qué Ireneo nunca se pronunció en contra de los modalistas o de los semiarrianos.


Ireneo Creyó en el Semiarrianismo y en el Modalismo

Puntos de Vista Semiarrianos de Ireneo

Ireneo escribió en Contra las Herejías, Libro 2, 30:9, “Este Hijo siempre existe con el Padre, y DESDE EL PRINCIPIO REVELA AL PADRE, a los Ángeles, Arcángeles, Potestades, Poderes, y a todos aquellos a quienes Dios quiere revelarse”. (Ireneo de Lyon. Contra las Herejías. http://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=pa_o12763).

"Así pues, si alguien nos pregunta: «¿CÓMO EL PADRE EMITIÓ AL HIJO?», le respondemos que ESTA PRODUCCIÓN, O GENERACIÓN, O PRONUNCIACIÓN, O PARTO, O CUALQUIER OTRO NOMBRE CON EL QUE QUIERA LLAMARSE ESTE ORIGEN, ES INEFABLE... No la conocen… sino sólo el Padre que lo engendró y el Hijo que de él nació”. (Ireneo de Lyon. Contra las Herejías, Libro 2, 28:6. http://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=pa_o12763).

Ireneo creyó que el Hijo fue producido, generado, pronunciado o que partió desde el Padre que lo engendró desde el principio de la creación. Por lo tanto, según Ireneo, el Hijo fue producido para coexistir eternamente con el Padre a lo largo del futuro eterno. Ireneo enseñó claramente que el Hijo fue producido o generado desde el Padre. Sin embargo, Ireneo se apartó de otros semiarrianos al escribir que el “Hijo y el Espíritu” son las “manos del Padre”. (“El hombre está compuesto de alma y carne, la cual fue formada a semejanza de Dios y plasmada por sus manos, eso es, por el Hijo y el Espíritu, a los cuales dijo: «Hagamos al hombre»” – Contra Las Herejías, Libro 4, Prólogo 4; “Pues se ha servido, para realizar todas las cosas, de los que son su progenie y sus propias manos, o sea el Hijo y el Espíritu Santo” – Contra Las Herejías, Libro 4, 7:4. http://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=pa_o12765).

Puntos de Vista Modalistas de Ireneo

Ireneo identificó al Espíritu del Salvador, como el Espíritu Santo que habita en los creyentes.

“Nosotros aún caminamos sobre la tierra, no estamos sentados junto al trono de Dios. El Espíritu del Salvador que está en él «escudriña todas las cosas, hasta las profundidades de Dios» (1 Cor. 2,10)”. (Ireneo de Lyon. Contra las Herejías, Libro 2, 28:7. http://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=pa_o12763).

1. Corintios 2:10-11, prueba que el Espíritu del Salvador al que Ireneo se estaba dirigiendo, es el Espíritu Santo de Dios.

“Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios”.

Los trinitarios alegan que 1. Corintios 2:10-11 se dirige al Espíritu Santo de Dios como una supuesta tercera Persona de Dios, pero Ireneo confesó que el Espíritu Santo de Dios es “el Espíritu del Salvador” que “escudriña todas las cosas, hasta las profundidades de Dios”. ¿Cómo podría decirse que el Espíritu Santo como un Dios omnisciente y no-encarnado, “escudriña todas las cosas, hasta las profundidades de Dios”, si ya es omnisciente (sabiéndolo todo)? Para empezar, para un Dios omnisciente como el Espíritu Santo, no se puede decir que tenga que escudriñar las cosas profundas de Dios, si la supuesta Persona divina del Espíritu es omnisciente y ya conoce todas las cosas. Debido a que Ireneo creyó que el Espíritu Santo que mora en el interior de los creyentes es el Espíritu de Jesucristo nuestro Salvador, entonces Ireneo no pudo haber sido un verdadero trinitario.
 
En lugar de escribir acerca de una supuesta Persona coigual llamada La Palabra (i.e. el logos como una Persona Divina), Ireneo escribió que la Palabra (el logos) es el propio pensamiento y la mente del Padre.

“En cambio Dios, como es todo Mente y Verbo, habla lo que piensa y piensa lo que habla: su Pensamiento es su Verbo, su Verbo es su Mente, y su Mente no es otra cosa que el Padre mismo. Por eso quien habla de la Mente de Dios como un producto distinto, lo declara compuesto; como si uno fuera Dios, otro su Pensamiento principal” (Ireneo de Lyon. Contra las Herejías, Libro 2, 28:5. http://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=pa_o12763).

Los trinitarios enseñan que el Logos es la Persona divina coigual y coeterna llamada “Dios el Hijo”; sin embargo, Ireneo identificó al Logos como el pensamiento y la Mente de Dios, que es el Padre mismo. Las palabras de Ireneo a veces suenan semiarrianas, mientras que en otras ocasiones suenan como las de un modalista. Por lo tanto, Ireneo, que leyó los escritos de los semiarrianos como Justino, y los escritos de los primeros modalistas, al parecer mezcló el pensamiento semiarriano y el monarquiano modalista dentro de sus enseñanzas teológicas, y consideró ambos puntos de vista como ortodoxos.


Los Apologistas Trinitarios, Citan a Menudo a los Antiguos Modalistas Como Trinitarios

Matetes (Epísotola A Diogneto - 100 d.C.)

Durante nuestro debate, el Dr. Morrison citó a algunos modalistas, para luego afirmar falsamente que ellos fueron trinitarios. Por ejemplo, La Epístola de Matetes a Diogneto (escrita alrededor del año 100 d.C.) dice:

“…habiéndonos mostrado ahora al Salvador que puede salvar aun lo imposible, por ambos lados quiso que tuviéramos fe en su bondad y le miráramos como a nuestro Sustentador, PADRE, Maestro, CONSEJERO, Médico, Inteligencia, Luz, Honor, Gloria, Fuerza, Vida…”. (Epístola de Matetes a Diogneto, Capítulo 9. https://edificandofiladelfia.es.tl/Ep%EDstola-a-Diogneto.htm).

Matetes identificó a Jesús como “el Salvador”, como el “Padre, Maestro, Consejero, Médico” e “Inteligencia (Sabiduría)”. Utilizó títulos bíblicos para el Hijo de Dios tales como “Consejero” (Isaías 9:6), “Médico (Sanador)” (Malaquías 4:2, Isaías 35:5-6) y “Sabiduría” (1. Corintios 1:24), junto con “Padre” (Isaías 9:6). Debido a que Matetes identificó a Jesús como el Padre, él no pudo haber sido trinitario.

Matetes además escribió: “Él, que es siempre [eterno], que es hoy reconocido como Hijo…” (Epístola de Matetes a Diogneto, Capítulo 11. https://edificandofiladelfia.es.tl/Ep%EDstola-a-Diogneto.htm).

Observe que Matetes habló de Cristo como “Él” que es “Eterno”, pero que “es hoy reconocido como Hijo”. Según Matetes, el Hijo no fue realmente llamado el Hijo sino hasta “hoy”. ¿Acaso creen los trinitarios que el Hijo no fue reconocido como un Hijo durante toda la eternidad pasada, sino que solamente hasta hoy fue reconocido como el Hijo? ¡Creo que no!

Ignacio de Antioquía (67 - 108 d.C.)

En nuestro debate, el Dr. Morrison citó a Ignacio de Antioquía como si fuera un trinitario, porque Ignacio escribió que Jesucristo “estaba con el Padre antes que los mundos” (A los Magnesios 6. http://escrituras.tripod.com/Textos/EpIgnacio.htm). Sin embargo, Ignacio enseñó que Jesús estaba con el Padre pero como la Palabra (el verbo, el logos = “el pensamiento expresado”) del Padre. (“plenamente persuadidos de que hay un solo Dios que se manifestó a través de Jesucristo su Hijo, que es su Verbo que procede del silencio” – A los Magnesianos 8:2. “pues Jesucristo, nuestra vida inseparable, es también la mente del Padre” – A los Efesianos 3:2. http://escrituras.tripod.com/Textos/EpIgnacio.htm). Jesús estuvo con el Padre antes de todas las cosas, pero como su mente y su plan, lo que es el significado literal del término griego “logos” (“palabra”, “verbo”).

Ignacio afirmó que el Espíritu Santo es la misma persona divina “que es Jesucristo”.

“Pasadlo bien en piadosa concordia, y poseed un Espíritu firme, que es Jesucristo”. (Magnesios 15:1, http://escrituras.tripod.com/Textos/EpIgnacio.htm. Comparar con la traducción inglesa de Roberts-Donaldson).

Según Ignacio, Jesucristo es el Espíritu firme. Así como Pablo escribió contextualmente en su segunda epístola a los Corintios que “predicamos… a Jesucristo como Señor” (2. Corintios 4:5) y que “el Señor es el Espíritu” (2. Corintios 3:17), notamos que Ignacio siguió fielmente la teología de los apóstoles al escribir: “un Espíritu firme, que es Jesucristo”. Los primeros escritores cristianos de los siglos primero y segundo, a menudo hablaban del Espíritu Santo como el Espíritu que se convirtió en el Hijo a través de la virgen (Hermas, Clemente, Matetes, Aristides, Ireneo, Melitón), porque esto es precisamente lo que los apóstoles del primer siglo habían enseñado en todas las iglesias.

Ignacio de Antioquía escribió en “A Policarpo” 3:2: “Espera en Aquel que está por encima de toda estación, el Eterno, el Invisible, que se hizo visible por amor a nosotros, el Impalpable, el Impasible, que sufrió por amor a nosotros, que sufrió en todas formas por amor a nosotros”. (http://escrituras.tripod.com/Textos/EpIgnacio.htm).

Ignacio escribió que el Dios que se hizo visible, fue primero invisible antes de su nacimiento como hombre. A menudo, los trinitarios afirman que en las Escrituras hebreas el Hijo se hizo visible como uno de los ángeles de Yahvé (Cristofanías), mientras que el Padre siempre ha sido invisible. Pero para Ignacio y los primeros testigos cristianos, el único Dios invisible se convirtió más tarde en el Hijo visible “que sufrió en todas formas por amor a nosotros”. Por lo tanto, Ignacio tuvo que haber sostenido la teología modalista en lugar de la teología trinitaria.

Se cree que Ignacio fue enseñado y aconsejado por el propio apóstol Juan. Esto explicaría por qué los cristianos de Siria y del Asia Menor reverenciaban a Ignacio como una gran autoridad entre las iglesias. Es difícil creer que si él le escribió siete epístolas a los creyentes de Siria y Asia menor, incluida una epístola a Policarpo, que ellos no creyeran en la misma teología que Ignacio.

En nuestro debate, el Sr. Morrison dijo que el Modalismo no apareció sino hasta el siglo tercero, pero a fines del siglo primero y principios del siglo segundo, Ignacio creía que Jesús es el Espíritu Santo invisible y atemporal.

Melitón de Sardes (140-180 d.C.)

En nuestro debate, el Sr. Morrison citó a Melitón de Sardes como un trinitario. Además, él afirmó que no había modalistas/unicitarios antes del tercer siglo. Pero a mediados del segundo siglo, Melitón escribió que Jesucristo es tanto el Padre como el Hijo.

“8 Pues el que había nacido como Hijo, y había sido conducido como cordero, y sacrificado como oveja, y sepultado como hombre, resucitó de entre los muertos como Dios, pues era por naturaleza a la vez Dios y hombre. 9 Él es todas las cosas: en cuanto juzga, es ley; en cuanto enseña, Palabra; EN CUANTO ENGENDRA, PADRE; en cuanto sepultado, hombre; en cuanto resucita, Dios. EN CUANTO ES ENGENDRADO, HIJO; en cuanto padece, oveja; 10 Éste es Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos. Amén”. (Stuart George Hall, pp. 5, 7. Antiguos Textos Cristianos Oxford / Clarendon Press 1979. Ver también en http://www.corazones.org/santos/meliton_sardes.htm).

El historiador de la iglesia, Johannes Quasten, afirmó las valoraciones de los historiadores de la iglesia Bonner y Hall, de que Melitón de Sardes probablemente creía en el monarquianismo modalista (teología de la unicidad).

El título de ‘Padre’ aplicado a Cristo es inusitado. Aparece en un importante pasaje donde se describen las diversas funciones de Cristo: Porque, nacido como Hijo, conducido como cordero, sacrificado como una oveja, enterrado como un hombre, resucitó de los muertos como Dios, siendo por naturaleza Dios y hombre. Él es todo: por cuanto juzga, es Ley; en cuanto enseña, Verbo; en cuanto salva, Gracia; en cuanto que engendra, Padre; en cuanto que es engendrado, Hijo; en cuanto que sufre, oveja sacrificial; en cuanto que es sepultado, Hombre; en cuanto que resucita, Dios. Este es Jesucristo, a quien sea dada la gloria por los siglos de los siglos (8-10)”. (Johannes Quasten, Patrología, Vol. 1, Página 244, Reimpreso en 1986).

Melitón enseñó que Jesucristo es la Persona Divina que engendra como el Padre, y que Jesucristo es la misma identidad divina que fue engendrado como el Hijo. Sólo el modalismo enseña que Jesucristo es el que engendra como el Padre, y el que es engendrado como el Hijo. Aquí tenemos pruebas claras para mostrar la popularidad del monarquianismo modalista dentro del siglo segundo. Melitón de Sardes, fue estimado por la mayoría cristiana del siglo segundo como un maestro y profeta, que no solo fue muy conocido en el Asia Menor, sino también en la misma ciudad de Roma (Eusebio, Historia de la Iglesia V.24, La carta de Polícrates de Éfeso al obispo romano Víctor, declara: “Melitón el eunuco, cuyo entero caminar transcurrió en el Espíritu Santo”).

Johannes Quasten, afirmó el aparente monarquianismo modalista de Melitón de Sardes cuando escribió:

Esta completa identificación de Cristo con la misma Divinidad podría interpretarse a favor del modalismo monarquiano de un periodo posterior. De ser éste el caso, se explicaría mejor el olvido y la desaparición ulterior de las obras de Melitón”. (Johannes Quasten, Patrología, Vol. 1, Página 244).

Tenga en cuenta que el historiador eclesiástico Johannes Quasten, explicó que es plausible que la pérdida de la mayoría de las obras de Melitón, probablemente se deba al abandono o destrucción por parte de la Iglesia Católica Romana posterior, por su manifiesto contenido modalista. El hecho de que un historiador de la iglesia tan conocedor como Johannes Quasten, haya declarado que el monarquianismo modalista de Melitón explicaría el abandono y eventualmente la destrucción de sus obras, da crédito al hecho histórico de que la posterior Iglesia Católica Romana eliminó la mayoría de los escritos de los monarquianos modalistas de los registros escritos sobrevivientes. Melitón de Sardes (Asia Menor), había ministrado desde aproximadamente el año 140-180, y sus escritos fueron bien recibidos por los primeros cristianos del Asia Menor, en un momento que estaba a tan solo unas décadas luego de la muerte del apóstol Juan. De hecho, su famosa literatura le llegó incluso a los obispos de Roma, lo que probaría que los obispos de Roma, incluido el obispo Víctor, también eran modalistas (unicitarios) en sus corazones y mentes.

Bajo “San Melitón”, la Enciclopedia Católica dice: “Una carta de Polícrates de Éfeso al Papa San Víctor I alrededor del 194 (Eusebio, “Hist. Eccl.”, V.24) dice que “Melitón el eunuco (en su traducción de Eusebio, Rufino interpreta esto como “el virgen”), cuyo entero caminar transcurrió en el Espíritu Santo”, fue enterrado en Sardes, y había sido una de las grandes autoridades de la Iglesia de Asia… San Jerónimo, hablando acerca del canon de Melitón, cita la declaración de Tertuliano de que Melitón era considerado un profeta por muchos de los fieles”. (Enciclopedia Católica Online http://ec.aciprensa.com/wiki/San_Melit%C3%B3n).

Luego, la Enciclopedia Católica dice en el siguiente párrafo: “Se han perdido casi todos los numerosos trabajos de Melitón, afortunadamente Eusebio ha conservado los nombres de la mayoría y nos ha dado algunos extractos”.

Si Melitón de Sardes fue de hecho, “una de las GRANDES AUTORIDADES DE LA IGLESIA DE ASIA (Asia Menor)”, y ministró desde aproximadamente el año 140-180, entonces es altamente probable que la mayoría de los primeros cristianos que vivieron durante ese periodo de tiempo, también fueron monarquianos modalistas, ¿pues cómo podrían los primeros cristianos del Asia Menor considerarlo una gran autoridad, cuando sus escritos mostraban claramente el contenido modalista/unicitario?

Eusebio enumeró un total de 19 obras literarias escritas por Melitón, que se perdieron o destruyeron. ¿Por qué a un escritor cristiano primitivo tan prominente, y que “había sido una de las grandes autoridades de la Iglesia de Asia” y “considerado un profeta por muchos de los fieles”, se le perdieron o le fueron destruidos casi todos sus escritos, mientras que sí tenemos tantos escritos existentes de los semiarianos de este período de tiempo cuando ellos no fueron considerados grandes autoridades? El historiador Johannes Quasten, consideró que el aparente monarquianismo modalista de Melitón, explicaría muy bien el olvido y la desaparición en un tiempo posterior de las obras de Melitón.

Incluso los fragmentos que han sobrevivido de Melitón, demuestran que él mantuvo la teología de la unicidad en su corazón y mente, en vez de la teología trinitaria tardía. Melitón escribió además que “La lengua del Señor es su Espíritu Santo” (Padres Antenicenos, Volumen 8). Dado que Melitón presentó la analogía del Espíritu Santo como la lengua del Señor, él tuvo que creer que el Espíritu Santo es la misma Persona divina que Dios el Padre. ¿Cómo puede la lengua de Dios, ser una persona separada de Él mismo?

Melitón, escribió además que el Espíritu Santo es “el dedo del Señor”, “por cuya operación, se dice que fueron escritas las tablas de la ley en el Éxodo”. (Padres Antenicenos, Volumen 8). Éxodo 34:1, revela que “Yahvé dijo a Moisés” – “escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras”.

Los eruditos trinitarios han llamado a la teología de Melitón, “modalismo ingenuo”. El erudito trinitario Stewart Sykes, trató de explicar por qué Melitón y los primeros cristianos no creían en la teología trinitaria posterior, cuando escribió: “Debemos entender que Melitón da testimonio de la verdad como se entendió en su día y que LA FE ORTODOXA HA SIDO GRADUALMENTE REVELADA”. (Melitón de Sardes en Pascua. Prensa del Seminario de San Vladimir, Crestwood NY, 2001, página 29).

¿No tiene más sentido creer que los primeros cristianos sí contaban en su día con la verdadera doctrina original de los apóstoles, en lugar de creer que esa doctrina posterior que fue llamada la fe ortodoxa trinitaria necesitaba ser “REVELADA GRADUALMENTE” más adelante de aquel tiempo? Todos los eruditos bien informados de la historia de la iglesia, reconocen que la teología de los líderes cristianos más antiguos no apoya a la teología trinitaria posterior.


Los Antiguos Modalistas No Eran Patripasianos (La Creencia de que el Padre Sufrió y Murió en su Condición de Padre)

Los anales de la historia de la iglesia, nos informan que la mayoría de los escritos de los unicitarios/modalistas de los primeros siglos, fueron destruidos por la posterior Iglesia Católica Romana.

Bajo “Monarquianos”, la Enciclopedia Católica declara: “Es cierto que es fácil suponer que Tertuliano e Hipólito han tergiversado las opiniones de sus oponentes [es decir, de los sabelianos]”. (Enciclopedia Católica. http://www.newadvent.org/cathen/10448a.htm).

El erudito trinitario Ray Shelton, escribió en “La Antigua Teología de la Trinidad”, bajo “Sabelianismo”:

“Desafortunadamente, no podemos estar seguros de todos los detalles de la posición de Sabelio, porque sus escritos fueron destruidos”.

Wikipedia también afirma: “Debido a que los escritos de Sabelio fueron destruidos, es difícil saber si realmente creyó en el Patripasianismo”.

Sabemos que Sabelio vivió en Roma, y que estuvo en comunión con los obispos romanos Ceferino y Calixto, por lo que es probable que Sabelio mantuvo la misma teología básica que los obispos de la iglesia de Roma del siglo tercero. (Bajo Monarquianismo, La Enciclopedia Católica dice: “pronto, Sabelio se convirtió en el líder de los monarquianos en Roma, tal vez incluso antes de la muerte de Ceferino (c. 218)”. (http://www.newadvent.org/cathen/10448a.htm).

En mi debate sobre la historia de la iglesia primitiva, el apologista católico romano William Albrecht, declaró que los escritos de Sabelio y Arrio no fueron destruidos. Sin embargo, el historiador Haig Bosmajian escribió en su obra “Libros Quemados”:

“Constantino condenó al sacerdote Arrio de Alejandría... ‘como portavoz de Satanás’, y ordenó la quema de los escritos de Arrio... ‘si se encuentra algún tratado compuesto por Arrio, que se le arroje al fuego, para que sus defectuosas obras doctrinales sean destruidas, y no quede absolutamente nada para recordarlo. Y por esto hago una orden púbica, de que si se descubriese que alguien esconde un escrito compuesto por Arrio, y no lo lleva inmediatamente a su destrucción por fuego, su pena será la muerte’”. (Keresztes 350, citado por Haig Bosmajian, páginas 38-39, Copyright 2006).

He descubierto que la mayoría de los apologistas trinitarios que participan en debates contra los apologistas unicitarios, ignoran los verdaderos hechos de la historia cristiana primitiva o engañan deliberadamente al público. Incluso, los trinitarios que son historiadores de la Iglesia y que he citado en este libro, revelan los errores de tantos apologistas trinitarios que a través de Internet, están engañando a millones. Los apologistas trinitarios comúnmente hacen muchas declaraciones históricas falsas, que están basadas en su parcialidad intelectual, pero sin citar alguna pizca de documentación histórica para respaldar sus declaraciones. Desafortunadamente, esto ha llevado a que mucha gente sincera sea engañada, al creer que la mayoría cristiana primitiva fue siempre trinitaria y no unicitaria.

Aunque Tertuliano se burló de los modalistas porque supuestamente negaban cualquier distinción entre el Padre y el Hijo, existe alguna evidencia histórica que demuestra que ellos nunca negaron estas distinciones. David Bernard escribió: “Noeto dijo que Jesús era el Hijo en razón de su nacimiento, pero que también era el Padre” (La Unicidad de Dios, Nota al pie 25 - Wolfson I, 591). El modalista y obispo romano Ceferino, dijo: “Conozco a un solo Dios, Cristo Jesús, y aparte de él no conozco a ningún otro que haya nacido o pueda sufrir... no fue el Padre el que murió, sino el Hijo” (Herejía y Ortodoxia, Vol. IV, de Una Historia de la Iglesia Primitiva, Pg. 155, por Jules Lebreton y Jacques Zeiller).

Igualmente, desde tiempo atrás, aproximadamente en el 125 d.C., Aristides de Atenas había escrito en su apología al emperador (capítulo dos):

“Los cristianos, empero, cuentan el comienzo de su religión en Jesús el Mesías; y él es nombrado el Hijo de Dios Altísimo. Y se dice que Dios descendió del cielo, y de una virgen hebrea asumió y se vistió de carne; y el Hijo de Dios vivió en una hija de hombre”. (La Apología de Aristides de Atenas, capítulo dos. http://www.earlychristianwritings.com/text/aristides-kay.html).

Según creían los cristianos de principios del siglo segundo, a solo unos 25 años después de la muerte del apóstol Juan, Dios mismo descendió del cielo y “asumió y se vistió de carne; y EL HIJO DE DIOS VIVIÓ EN UNA HIJA DEL HOMBRE”. Note que Aristides no dijo que Dios como Dios vivió en una hija de hombre, sino más bien que “el Hijo de Dios vivió en una hija del hombre”, porque Dios también se convirtió en un hombre dentro de la virgen hebrea. Después de que Dios se convirtió en un hombre, esa manifestación es el Hijo de Dios que vive en un cuerpo humano de carne como un hombre real. Por lo tanto, Dios como Dios no podría haber sufrido ni haber muerto en la cruz, del mismo modo que Dios como Dios no pudo haber sido tentado por el mal (“Dios no puede ser tentado por el mal” – Santiago 1:13). Por lo tanto, los primeros cristianos habían enseñado que después de que Dios descendió del cielo para encarnarse dentro de la virgen, fue el recién formado Hijo de Dios quien experimentó los atributos humanos, los sufrimientos humanos y las tentaciones humanas al ser un verdadero hombre.

Los antiguos monarquianos modalistas, enseñaron que Dios el Padre en su condición de Dios el Padre, no podía sufrir y morir, pero la nueva manifestación del Padre como Dios con nosotros como un verdadero Hijo humano por razón de su nacimiento, sí podía sufrir y morir. Aquí tenemos la evidencia para ver que nuestros opositores tergiversaron la teología unicitaria en el siglo tercero, así como se tergiversa hoy para hacer que nuestra posición se vea mal por medio de declaraciones falsas que dicen que nosotros negamos cualquier distinción entre el Padre y el Hijo. Todos los teólogos unicitarios competentes, creen que Dios también se convirtió en un hombre genuino en la encarnación a través de la virgen, y vivió una vida humana auténtica.

La Enciclopedia Católica, bajo “Monarquianismo”, declara que “Hipólito acusa a Calixto (un monarquiano modalista) de inventar una nueva herejía al combinar los puntos de vista de Teodoto [Teodoto tuvo un punto de vista sociniano que enfatizó en la humanidad de Jesús] y Sabelio [un unicitario/modalista que enfatizó en la unidad de la deidad]”. (Enciclopedia Católica. http://www.newadvent.org/cathen/10448a.htm).

Dado que prácticamente todos los escritos existentes que tenemos de los modalistas de los siglos tercero y cuarto son de sus oponentes, es muy probable que Sabelio y la mayoría de los prominentes monarquianos modalistas enseñaran las distinciones entre el Padre y el Hijo, mientras que falsamente se les llamó “Patripasianos” [es decir, como si creyeran que el Padre sufrió y murió en su condición de Padre] como un título burlón en contra de ellos.

Si el obispo romano Calixto hubiera negado cualquier distinción entre el Padre y el Hijo, entonces Hipólito no lo habría acusado de combinar la humanidad del Hijo de las enseñanzas de Teodoto, con la explicación modalista de la deidad por parte de Sabelio. Es poco probable que la teología de Calixto como el principal obispo romano, haya sido sustancialmente diferente de la de otros líderes cristianos prominentes con quienes estuvo en comunión por todo el Imperio Romano. Por lo tanto, podemos ver que los antiguos modalistas no eran realmente patripasianos (creyendo que Jesús sufrió y murió en su condición de Padre) en lo absoluto, sino que en realidad probablemente enseñaron una enseñanza equilibrada sobre la comprensión unicitaria/modalista de la deidad de Cristo junto con su verdadera humanidad (su filiación humana).

Curiosamente, a mí también me acusaron de combinar el pensamiento unitario sociniano con el modalismo. Como apologista de la unicidad, debo ser capaz de defender la fe dando explicaciones y exégesis sobre todas las porciones de la Escritura. No hay forma de traer armonía a todos los datos bíblicos, sin una comprensión correcta de la verdadera humanidad de Cristo. Sólo la equilibrada comprensión bíblica de la teología unicitaria, puede explicar la verdadera humanidad de Jesús junto con su verdadera divinidad.


¿Sabelio Enseñó el Patripasiano Modalismo Secuencial?

En el tiempo 14:30, en la Parte 2 de su conferencia sobre la historia de la iglesia (https://youtu.be/3zwmTjNBS_o), el apologista trinitario Steve Morrison alegó que durante el tiempo de Tertuliano, los sabelianos tenían una doctrina “modalista secuencial” en la que primero el Padre se convirtió en el Hijo, y luego dejó de ser el Hijo para convertirse en el Espíritu. Debemos tener en cuenta que como sustento, el Sr. Morrison se basó en dos de los detractores de Sabelio, a saber Tertuliano e Hipólito, quienes alegaron falsamente que los modalistas estaban enseñando que el Hijo consiste en el mismo Padre sufriendo y muriendo en su condición de Padre (y no en su condición de Hijo como un hombre verdadero). Debido a que la posterior Iglesia Católica Romana destruyó todos los escritos de Sabelio, no hay ninguna forma de probar que Sabelio haya enseñado alguna vez el patripasianismo o el modalismo secuencial. De lo único que podemos estar seguros, es que Sabelio enseñó que el Padre se encarnó como un verdadero hombre (un verdadero Hijo humano).

Sabelio no empezó su exitoso ministerio en el norte de África sino hasta aproximadamente el 210-220 d.C., por lo que la doctrina modalista no se originó con Sabelio. La obra de Tertuliano “Contra Práxeas” capítulo 3, demuestra que los modalistas fueron la mayoría cristiana tanto antes, como durante la época de Tertuliano (160-225 d.C.). Tertuliano escribió, “los que siempre constituyen la mayoría de los creyentes, están alarmados... (con) la trinidad”. El contexto demuestra que se dirigía a los modalistas que creían como Práxeas. Esta afirmación por sí sola, prueba que la mayoría cristiana no solo era modalista durante la época de Tertuliano (160-225), sino que Tertuliano ya sabía que los modalistas habían sido SIEMPRE “la mayoría de los creyentes”.

Los primeros modalistas, probablemente enseñaron que Dios sufrió y murió como el Hijo, pero no que sufrió y murió en su condición de Padre; y quizás ampliaban dicha explicación argumentando que la referencia a Dios como el Padre hace alusión a su existencia trascendente y eterna que siempre ha mantenido y de la cual nunca se ha despojado ni despojará, pero que la referencia a Dios como el Hijo hace referencia a un nuevo modo de existencia que Dios mismo asumió como un hombre verdadero (un verdadero Hijo humano) para poder sufrir y morir por nuestros pecados. Antes de la encarnación, el único Dios existía solamente en su estado trascendente y eterno, pero después de la encarnación, la única Persona Divina ha llegado a existir simultáneamente de dos formas distintas a saber, como Dios el Padre y como el Hijo de Dios (un hombre verdadero y completo, pero libre del pecado).   

El historiador de la Iglesia B. B. Edwards, escribió: “...lo que hace que los sabelianos sean lo mismo que patripasianos, y los representa como negando las distinciones en la Deidad; es una visión totalmente errónea del tema”. (EL REPOSITORIO BÍBLICO Y EL OBSERVADOR TRIMESTRAL. Por B. B. EDWARDS, Bajo Los Puntos de Vista de Sabelio, El Repositorio Bíblico y Revisión Clásica, Repositorio Bíblico Americano, 1835).

De otro lado, mientras que la teología unicitaria cree que el propio Padre sin dejar de ser Dios el Padre también se convirtió en el Hijo (un verdadero hombre) en la encarnación a través de la virgen, no cree que el Padre haya llegado a ser el Espíritu Santo en un tiempo posterior, pues Dios el Padre siempre ha sido un Espíritu desde la eternidad pasada, y así el Espíritu de Dios el Padre siempre ha sido el Espíritu de Dios el Padre.


La Mayoría de los Montanistas Eran Modalistas 

En el tiempo 17:00, en el video de la Parte 2 del Dr. Morrison sobre Historia de la Iglesia (https://youtu.be/3zwmTjNBS_o), el Sr. Morrison declaró correctamente que Tertuliano se unió a los montanistas de Asia Menor. Sin embargo, incluso la mayoría de los montanistas eran modalistas en su teología. La Enciclopedia Católica afirma que Montano, era él mismo un modalista, porque profetizó diciendo:

“‘Yo soy el Padre, el Verbo y el Paráclito’… (Didymus, "De Trin.", III, xli); y de Nuevo: ‘Yo soy el Señor Dios omnipotente, que he descendido adentro de un hombre’ y ‘ni un ángel ni un embajador, sino Yo, el Señor, el Padre, he venido’ (Epiphanius, "Hær.", xlviii, 11)…”. (La Enciclopedia Católica. Montanistas. http://ec.aciprensa.com/wiki/Montanistas_Montanismo).

Según Montano, la Palabra (el Verbo) y el Espíritu (Paráclito), son el Padre que ha venido a descender dentro de un hombre.

Bajo Montanismo, la Enciclopedia Católica afirma que Jerónimo (a fines del siglo cuarto) “los describe como Sabelianos en sus ideas de la Trinidad”.

“Es interesante el informe de S. Jerónimo, escrito en 384, sobre las doctrinas del montanismo puesto que creía que existían en su época (Ep., xli). Los describe como Sabelianos en sus ideas de la trinidad…”. (La Enciclopedia Católica. Montanistas. http://ec.aciprensa.com/wiki/Montanistas_Montanismo).

Hipólito, describió a los montanistas como modalistas noetianos:

“Pero otros de ellos, estando apegados a la herejía de los noetianos [Noeto era un modalista], tienen opiniones similares a las relacionadas con las miserables mujeres de los frigios, y con Montano. Sin embargo, en cuanto a las verdades que pertenecen al Padre de todas las cosas existentes, son culpables de blasfemia, porque ellos [los montanistas] afirman que Él es Hijo y Padre, visible e invisible, engendrado y no engendrado, mortal e inmortal. Estos han aprovechado la coyuntura de un cierto Noeto para presentar su herejía”. (Hipólito, Refutación de Todas las Herejías, Libro 10, Capítulo 22 – Los Frigios o Montanistas. http://www.newadvent.org/fathers/050110.htm).

Aquí tenemos evidencia histórica de Hipólito (quien influyó entre el 200 y el 230 d.C.), de que la mayoría de los primeros montanistas, incluido el mismo Montano, creían en el Modalismo. Hipólito claramente culpó a Noeto de difundir el Modalismo entre los montanistas, lo que prueba que Montano y sus seguidores eran principalmente modalistas (unicitarios) en su teología.

Bajo Montanismo, la Enciclopedia Católica dice:

“Otro montanista (ca. 200) que parece haberse separado de Proclo fue Esquines que ensañaba que “el Padre es el Hijo” y se incluye entre los Monarquianos del tipo de Noeto o Sabelio”. (La Enciclopedia Católica. Montanistas. http://ec.aciprensa.com/wiki/Montanistas_Montanismo).


La Mayoría de los Cristianos Modalistas (Unicitarios) Fueron Pentecostales

En el tiempo 24:45 de la conferencia del Sr. Morrison sobre la Historia de la Iglesia Cristiana Primitiva, Parte 4 (https://youtu.be/Pn6U2gRNUF0), el Sr. Morrison hizo una suposición falsa alegando que los monarquianos modalistas no eran pentecostales, mientras que Tertuliano y los montanistas sí lo eran. Sin embargo, la evidencia histórica indica que los cristianos modalistas sí eran pentecostales y que la mayoría de los montanistas también eran pentecostales modalistas. La única gran diferencia de los montanistas modalistas con los otros modalistas de ese tiempo, se debió al hecho de que los montanistas estaban dando falsas profecías.

¿Si la iglesia romana hubiera estado en contra del don de profecía y de los otros dones pentecostales del Espíritu, por qué en el 178 el obispo Eleuterio fue persuadido por Ireneo para que recibiera a los montanistas en comunión? Dado que Ireneo tuvo éxito en persuadir a la iglesia romana de recibir las profecías de los montanistas, sabemos entonces que la iglesia romana del año 178 d.C., creía en la veracidad de los dones pentecostales del Espíritu, y tuvo que haber sido pentecostal en doctrina y práctica.

Vemos que Práxeas llegó a Roma un tiempo después de Ireneo, y convenció al obispo romano Eleuterio para que cambiara de opinión y no recibiera a los montanistas debido a sus falsas profecías. La ruptura de la iglesia de Roma y Práxeas para con los montanistas, tuvo que haber sido causada por las conocidas falsas profecías de los montanistas, y no por una razón cristológica, pues Montano mismo era también un modalista.

Como Ireneo fue un pentecostal lleno del Espíritu, es fácil ver por qué Ireneo se sintió cómodo mientras visitaba a Roma alrededor del año 178 d.C. Ireneo claramente creía en los dones pentecostales del Espíritu, y afirmó que “la Iglesia, dispersa por todo el mundo, los ha recibido”. Esto sin duda incluiría a las congregaciones unicitarias/modalistas que prevalecían en ese momento.

Ireneo escribió:

“Por eso sus discípulos verdaderos en su nombre hacen tantas obras en favor de los seres humanos, según la gracia que de él han recibido. Unos real y verdaderamente expulsan a los demonios, de modo que los mismos librados de los malos espíritus aceptan la fe y entran en la Iglesia; OTROS CONOCEN LO QUE HA DE PASAR, Y RECIBEN VISIONES Y PALABRAS PROFÉTICAS; otros CURAN LAS ENFERMEDADES POR LA IMPOSICIÓN DE LAS MANOS Y DEVUELVEN LA SALUD; y, como arriba hemos dicho, ALGUNOS MUERTOS HAN RESUCITADO y vivido entre nosotros por varios años. ¿Qué más podemos decir? SON INCONTABLES LAS GRACIAS QUE LA IGLESIA EXTENDIDA POR TODO EL MUNDO RECIBE DE DIOS, para ir día tras día a los gentiles y servirlos en nombre de Jesucristo crucificado bajo Poncio Pilato”. (Ireneo de Lyon. Contra las Herejías, Libro 2, 32:4. http://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=pa_o12763).

Ireneo escribió que “LA IGLESIA EXTENDIDA POR TODO EL MUNDO RECIBE” los dones del Espíritu Santo, en vez de solo el pequeño grupo de Montanistas. Esto incluiría a los monarquianos modalistas, que fueron la mayoría cristiana durante los siglos segundo y tercero.

Ireneo de Lyon, creía que recibir el Espíritu de Dios era hablar todo tipo de idiomas, y que si alguien no recibía la efusión (o derramamiento) del Espíritu, sería de naturaleza carnal.

“Por eso dice el Apóstol: «Hablamos de la sabiduría de los perfectos» (1 Cor. 2,6); llamando perfectos a quienes recibieron el Espíritu de Dios, y que hablan en todas las lenguas por el Espíritu de Dios, como él mismo hablaba. También nosotros hemos oído a muchos hermanos en la Iglesia, que tienen el don de la profecía, y que hablan en todas las lenguas por el Espíritu, haciendo público lo que está escondido en los hombres y manifestando los misterios de Dios, a quienes el Apóstol llama espirituales (1 Cor. 2,15): éstos son espirituales, porque participan del Espíritu… Mas este Espíritu se une a la criatura al mezclarse con el alma; y así por la efusión del Espíritu, el hombre se hace perfecto y espiritual: y éste es el que ha sido hecho según la imagen y semejanza de Dios (Gen. 1,26). Si le faltase el Espíritu al alma, entonces seguiría como tal, siendo animado; pero quedaría carnal, en cuanto se le dejaría siendo imperfecto: tendría la imagen en cuanto criatura, pero no recibiría la semejanza por el Espíritu”. (Ireneo de Lyon. Contra las Herejías, Libro 5, 6:1. http://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=pa_o12766).

Así, Ireneo declaró que la iglesia de su tiempo, que estaba esparcida por el mundo, creía en los dones pentecostales del Espíritu, y que para recibir el Espíritu de Dios se tenía la intención de hablar en todos los idiomas.

Pero contrario a la evidencia histórica, Steve Morrison y Larry Wessels de Christian Answers T.V., están dando la falsa impresión de que la mayoría de los primeros cristianos creían igual a lo que creen hoy los evangélicos no pentecostales. Están dando una falsa impresión de que la mayoría cristiana era trinitaria, que la mayoría cristiana estaba en contra de los dones pentecostales del Espíritu, y que la mayoría cristiana estaba en contra del bautismo para la remisión de los pecados. Estas declaraciones presentadas por Christian Answers T.V., contradicen la evidencia histórica real, que incluso ha sido documentada por los famosos historiadores eclesiásticos trinitarios.

Yo he visto videos de YouTube producidos por Christians Answers T.V., que son antipentecostales, ya que Steve y Larry están en contra del hablar en lenguas y practicar los dones del Espíritu. Si Steve y Larry pudieran retroceder en el tiempo y visitar a la mayoría de los primeros cristianos dentro de los primeros siglos de la historia cristiana, se encontrarían con la sorpresa de sus vidas, ya que serían rechazados como herejes carnales por la mayoría cristiana primitiva.


El Modalismo Influenció al Credo de Nicea en el 325 d.C.

En nuestro debate en Austin Texas, el Sr. Morrison habló como si fuera una autoridad sobre la historia de los primeros cristianos, cuando afirmó públicamente que no hubo presencia de modalistas durante el Concilio de Nicea. ¡Nada más lejos de la verdad! Los primeros escritores cristianos y los historiadores posteriores de la iglesia, nos informan que el Credo de Nicea fue fuertemente influenciado por los modalistas y que los unicitarios/modalistas todavía estuvieron presentes en gran cantidad a lo largo del siglo cuarto.

El historiador eclesiástico B. B. Edwards, hizo referencia a Epifanio (315-403 d.C., Obispo de Salamina, Chipre) para probar que la unicidad/modalismo (sabelianismo) era todavía muy prominente cincuenta años después del Concilio de Nicea del año 325 d.C. Dado que los creyentes de la unicidad (sabelianos) aún se encontraban en gran cantidad alrededor del año 375 d.C., sabemos que también deben haber existido en gran número cincuenta años antes, durante el Concilio de Nicea.

“Sin embargo, Epifanio, (Haereses 62) cerca del 375 d.C., testifica que los partidarios de Sabelio aún se encontraban en gran número, tanto en Mesopotamia como en Roma. Hechos como estos, explican el celo poco común que demuestran Dionisio, Atanasio y Basilio, así como Hilario y otros, en contra de lo que se supone que es el sabelianismo. Nos muestran también, que muchos en las iglesias tropezaron con la teoría hipostática de la Escuela Alejandrina (escuela de Orígenes) y abrazaron con entusiasmo la oportunidad de desecharla...” (El Repositorio Bíblico y el Observador Trimestral. Por B. B. Edwards. Bajo Los Puntos de Vista de Sabelio, El Repositorio Bíblico y Revisión Clásica, Repositorio Bíblico Americano).

La unicidad/modalismo fue tan popular entre los siglos primero y tercero, que continuó siendo un punto de vista prominente entre los cristianos hasta bien entrados los siglos cuarto y quinto. Incluso la información histórica sobre el Concilio de Nicea, indica que la teología de la unicidad fue influyente en el desarrollo del temprano Credo Niceno del año 325 d.C.

El historiador eclesiástico B. B. Edwards, escribió: “Atanasio (un semi-trinitario) y Marcelo (un modalista) obispo de Ancira, parecen haber sido los dos principales oradores en nombre del partido ortodoxo, y los agentes de quienes dependían la mayoría de las actividades del Concilio(El Repositorio Bíblico y el Observador Trimestral, Por B. B. Edwards. Volumen Quinto - Nos. XVII, XVIII. Y más: Gould y Newman, Editorial e Impresoras. Boston: Perkins, Martin y Co. 1835. En Comentarios sobre Nicea, página 291).

Si los historiadores tienen razón acerca de que Atanasio y Marcelo se unieron en Nicea para producir el Credo de Nicea, podemos estar seguros de que la doctrina modalista contribuyó al desarrollo del Credo de Nicea en el 325 d.C.

El historiador eclesiástico B. B. Edwards, continuó señalando que el temprano Credo de Nicea contradice al trinitarismo posterior, y al mismo tiempo afirma el modalismo:

“Se encuentra además, en la misma faz del Credo de Nicea, que reconoce solamente al Padre como la Mónada de la Deidad: ‘Creemos en un Dios Padre todopoderoso, creador de todas las cosas visibles e invisibles; y en un solo Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, el unigénito del Padre, etc.’ Jesucristo como aquí se nos presenta, no es el único Dios, sino el único Señor que fue engendrado de la sustancia del único Dios o el Padre, etc. El Padre entonces, como es presentado en este Credo (Niceno), no es simplemente una persona distinta, es decir, no es meramente una de las tres personas, y en igualdad con las otras dos; sino que él es la mónada original, independiente y autoexistente. (El Repositorio Bíblico y el Observador Trimestral. Por B. B. Edwards. Bajo Comentarios del Credo Niceno, El Depósito Bíblico y Revisión Clásica, Repositorio Bíblico Americano, página 295).

Desafortunadamente, la mayoría de los creyentes unicitarios modernos, creen erróneamente que el Credo de Nicea del año 325 d.C. es trinitario, y que quedaron pocos o ningún creyente de la unicidad durante el siglo cuarto. El autor unicitario Jerry Hayes y yo, hemos documentado evidencia histórica para probar que el primitivo Credo de Nicea no era trinitario, y que en realidad fue desarrollado por unicitarios/modalistas que estuvieron presentes en Nicea.

El autor unicitario Jerry Hayes, escribió que el Credo de Nicea  del 325 d.C. fue modalista. Él dijo esto en su libro titulado: “Teología Divina: Modalismo, La Ortodoxia Original”, y en su blogspot. Jerry Hayes escribió en su blog: “Si la opinión de la época es comprendida y considerada (que el “Hijo” fue el “pensamiento” (la Palabra) del Padre, que tuvo eternidad con el Padre - ¡Porque quién puede concebir a Dios sin su pensamiento! - Quien (la Palabra) fue en verdad lo mismo que el Padre (homo-ousious), entonces el Credo de Nicea es un documento monarquiano, no trinitario”. (http://bishopjerrylhayes.blogspot.com/2015/01/the-creed-of-nicaea-vs-nicene-creed.html).

El hermano Jerry Hayes escribió: “Con respecto al Concilio de Nicea y al credo que éste produjo, tengo pensamientos muy definidos: Primero, creo que fue un concilio que estuvo dominado por los obispos modalistas presentes, a pesar de que eran la minoría... el Credo de Nicea introdujo la consigna del modalismo: “homoousia”. Esto afirmaba que la deidad del Hijo y la deidad del Padre eran homo-ousia, o el mismo Ser... el presidente del Concilio, muy probablemente fue Hosio de Córdoba, España; él fue quien convenció al emperador de insistir en la palabra “homoousia”... el Credo de los 318 contenía un anatema para todos los que decían que el Padre y el Hijo eran diferentes hipóstasis (personas). (Un credo posterior anatematizó a todos los que dijeron que el Padre y el Hijo eran la misma hipóstasis). Séptimo, el Credo de los 318 no mencionó al Espíritu Santo como algo separado del Padre”. (Cita abreviada del blog del obispo Jerry Hayes: http://bishopjerrylhayes.blogspot.com/2015/01/the-creed-of-nicaea-vs-nicene-creed.html).


En el Desarrollo del Credo Niceno, Atanasio Realmente Tomó Prestados Términos de los Sabelianos

El libro titulado: “Los Tratados Selectos de Atanasio: En la Controversia Contra los Arrianos”, dice:

“Se ha notado que el término griego "homoousian" o "co-substancial", que Atanasio de Alejandría favoreció, era en realidad un término que fue presentado por Sabelio, y era un término con el cual estaban inquietos muchos seguidores de Atanasio. Su objeción al término “homoousian”, era que se consideraba no-Escritural, sospechoso y ‘de una tendencia sabeliana’. (Tratados Selectos de San Atanasio - En Controversia Contra los Arrianos - Traducido libremente por el cardenal John Henry Newman - Longmans, Green, and Co., 1911, Nota al pie, página 124).

El Dr. Morrison habló como si no hubieran modalistas vivos durante el Concilio de Nicea. Si los historiadores tienen razón acerca de que Atanasio y Marcelo se unieron para producir el Credo de Nicea, podemos estar seguros de que la doctrina modalista realmente contribuyó al desarrollo del Credo de Nicea del 325 d.C.

El autor Paul Pavao, afirmó que “se cree que los obispos modalistas y los obispos de Nicea se aliaron contra los arrianos, que seguían siendo numerosos después de Nicea” (Paul Pavao, Historia Cristiana Para Todo Hombre. Grandes Historias Jamás Contadas. 2014. http://www.christian-history.org/page-name.html).

¿Por qué los reputados autores e historiadores trinitarios, admiten que los obispos modalistas estuvieron presentes e influyeron en el desarrollo del Credo de Nicea del 325 d.C.? Dado que no hay ningún motivo para que los trinitarios avancen en la causa del trinitarismo admitiendo que el modalismo contribuyó al primitivo Credo de Nicea, estas afirmaciones de los trinitarios respaldan el hecho histórico de que los modalistas eran todavía numerosos a principios del siglo cuarto, tal como lo habían sido durante los siglos anteriores. Todos los autores e historiadores trinitarios conocedores, saben que hubo una definida presencia e influencia modalista en el Concilio de Nicea en el año 325 d.C., y que los obispos monarquianos modalistas (unicitarios) en realidad contribuyeron a la teología del primitivo Credo de Nicea. Los apologistas trinitarios modernos, e incluso los creyentes unicitarios que dicen lo contrario, están negando los hechos reales de la historia cristiana primitiva, y no son intelectualmente honestos.


La Teología de la Trinidad se Desarrolló a Partir del Semiarrianismo

La Teología de los Semiarrianos

Hay evidencia histórica detallada, que muestra que incluso algunos semiarrianos que contendieron contra la mayoría cristiana modalista de mediados del siglo segundo y hasta bien entrado el siglo cuarto, enseñaron una teología similar a la de los modalistas en cuanto a que la Palabra del Padre era el propio pensamiento del Padre expresado (logos simplemente significa un pensamiento expresado por las personas), antes de que la Palabra se convirtiera en un Hijo personal.

Los primeros semiarrianos habían enseñado que Jesús era el pensamiento expresado del Padre antes de convertirse en un Hijo personal en la creación, mientras que los modalistas habían enseñado que Jesús era el pensamiento expresado del Padre antes de convertirse en un Hijo personal en la encarnación. Por ejemplo, Teófilo de Antioquía (165-185 d.C.), escribió: “Dios, entonces, teniendo a su propia palabra interna dentro de sus propias entrañas, la engendró, emitiéndola junto con su propia sabiduría antes de todas las cosas. Tuvo a esta palabra como ayudante en las cosas que fueron creadas por Él, y con ella hizo todas las cosas”. (Teófilo de Antioquía. Apología a Autólico, Libro 2, 10. http://www.logoslibrary.org/theophilus/autolycus/index.html).

Teófilo enseñó que Dios el Padre, tuvo antes a “su propia Palabra (logos) interna dentro de sus entrañas”, y luego “lo engendró” (lo dio a luz). De acuerdo con el punto de vista semiarriano de Teófilo, la palabra del Padre estaba dentro de Él antes de que realmente engendrara (al Hijo) al emitirlo “junto con su propia sabiduría antes de todas las cosas”. Aquí podemos ver que Teófilo era un semiarriano en lugar de un trinitario, porque creyó que el Hijo fue literalmente emitido y nacido desde el Padre, junto con la sabiduría, antes de todas las cosas creadas. En ese mismo capítulo de su apología, Teófilo aclaró lo que quiso decir acerca de la Palabra engendrada o emitida antes de todas las cosas:

“...como la verdad expuesta, la palabra, que siempre existe residiendo en el corazón de Dios. Porque antes de que surgiera algo, LA TUVO COMO CONSEJERO, SIENDO SU PROPIA MENTE Y PENSAMIENTO. Pero cuando Dios quiso hacer todo lo que determinó, ÉL ENGENDRÓ SU PALABRA, pronunció al primogénito de toda la creación...” (Teófilo, Apología a  Autólico, Libro 2, 22. http://www.logoslibrary.org/theophilus/autolycus/index.html).

Para Teófilo, la Palabra (logos) era la mente y el pensamiento interno del Padre, antes de dar a luz a su palabra pronunciando al primogénito de toda la creación hacia la existencia. Por lo tanto, el Padre tuvo al Hijo como su consejero interno en la condición de su propio pensamiento expresado (el significado de logos/palabra), antes de que el Hijo existiera literalmente más adelante en el tiempo. Ya que Teófilo y otros semiarrianos enseñaban que el Hijo sirvió como consejero del Padre “siendo su propia MENTE Y PENSAMIENTO (el del Padre)”, antes de ser engendrado como el primogénito de toda la creación (antes de la encarnación), es probable que los modalistas los cuales eran la mayoría cristiana, también enseñaran que el Hijo estaba solo en la mente y el pensamiento de Dios, antes de ser creado como un Hijo personal más adelante en el tiempo, en la encarnación (Ver el Comentario Sobre el Evangelio de Juan, Libro 1, Capítulo 23, de Orígenes, donde Orígenes escribió que los modalistas enseñaron que el Hijo era “la expresión del Padre pronunciada” antes de convertirse en un Hijo personal).

Personalmente, creo que los semiarrianos simplemente estaban haciendo eco de la enseñanza prevaleciente de los modalistas, al decir que el Hijo es la Palabra del Padre y su propio consejero antes de que el Hijo realmente existiera. Sin embargo, los semiarrianos se apartaron de la fe, alegando que el Hijo fue literalmente hecho y engendrado como un Hijo creado o una figura angélica antes de la creación, en lugar de ser “engendrado” en la mente y en las palabras del Padre antes de la creación del mundo.

Los teólogos unicitarios concuerdan en que el Hijo existió en el corazón de Dios como la Mente y el Pensamiento del Padre como el “consejo de su voluntad” (Efesios 1:11 - LBLA), antes de ser engendrado literalmente en el tiempo, como el niño nacido y el Hijo dado. En este sentido, los partidarios de la unicidad no pueden estar de acuerdo con las enseñanzas de Teófilo cuando escribió: “Pero cuando Dios quiso hacer todo lo que determinó, él engendró (dio a luz) su Palabra, pronunció al primogénito de toda la creación”. Jesús como el niño nacido y el Hijo dado, no pudo haber nacido dos veces, así como no pudo haber muerto dos veces (“el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” - Apocalipsis 13:8). Jesús fue claramente “el primogénito de toda la creación” (Colosenses 1:15) y “el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apocalipsis 13:8), en los planes (logos en Juan 1:1) divinos de Dios el Padre antes de que la creación realmente hubiera tenido lugar alguna vez.

Teófilo creía como los modernos Testigos de Jehová, que el hijo humano preexistió como un ser celestial que fue creado al principio del tiempo. Sin embargo, al igual que los antiguos modalistas, los semiarrianos habían enseñado que Jesús existía en la mente y la planificación del Padre (como un proyecto) a través del cual Dios creó todas las cosas materiales que Él ya había planeado hacer por medio de su Hijo en su logos (“las declaraciones del Padre” expresadas) “en el principio” (Juan 1:1), antes de que las edades humanas realmente comenzaran en el tiempo (1. Pedro 1:20; Tito 1:2; Apocalipsis 13:8; Apocalipsis 3:14; Juan 17:5, 24). Dado que los semiarrianos y los modalistas creían que el Hijo era la mente y el pensamiento de Dios (“la expresión del Padre pronunciada” - Comentario de Orígenes Sobre Juan, libro 1, capítulo 23) antes de volverse personal, podemos ver por qué el apóstol Juan escribió “En el principio era la palabra” (logos = “la expresión del Padre pronunciada”) y esa “palabra era Dios”, la palabra del Padre (Juan 1:1). Por lo tanto, la palabra que se convertiría en carne se llamaría “Dios con nosotros”, o el Padre con nosotros como un hombre en la carne.

ATENÁGORAS (130-190), también enseñó que el Hijo existió como “la idea y el poder energizante de todas las cosas materiales” dentro de la propia “mente eterna” del Padre, antes de ser “hecho”.

“Y si se os ocurre preguntar con vuestra extraordinaria inteligencia qué quiere decir «hijo», os lo diré brevemente: EL HIJO ES EL PRIMER BROTE DEL PADRE, pero no como hecho, ya que desde el principio Dios, que es inteligencia eterna, tenía en sí al Verbo y era eternamente racional, sino como procediendo de Dios cuando todas las cosas materiales eran naturaleza informe y tierra inerte y estaban mezcladas las más pesadas con las más ligeras, para ser sobre ellas IDEA y principio activo. Y concuerda con este razonamiento el Espíritu profético que dice: «EL SEÑOR ME CRIÓ COMO PRINCIPIO DE SUS CAMINOS PARA SUS OBRAS»”. (Atenágoras, Apología, Capítulo 10. http://www.mercaba.org/TESORO/427-13.htm).

Note que Atenágoras también habló del Hijo como “el primer brote del Padre” en el sentido de que el Hijo fue la primera producción (creación) del Padre. Sin embargo, como otros de los primeros semiarrianos, Atenágoras enseñó que el logos (la palabra) impersonal, existía impersonalmente como la mente eterna de Dios el Padre, como la IDEA y el principio activo de todas las cosas materiales. Aquí nuevamente encontramos que antes de su creación real, el Hijo preexistió en la mente del Padre como “LA IDEA” de la cual todas las cosas materiales se originaron. Es en ese sentido que el Hijo sirvió como consejero del Padre (en la mente de Dios) antes de su nacimiento real al ser engendrado.

Pero a diferencia de esa opinión, Lucas 1:35 nos informa claramente y en primer lugar, el por qué el Hijo de Dios es llamado el Hijo.

El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios”. (LBLA).

El Espíritu Santo del Padre descendió del cielo para encarnarse como un hombre llamado el Hijo de Dios. Jesús no fue llamado el Hijo de Dios debido a un supuesto nacimiento celestial antes de la creación; él es llamado el Hijo de Dios por su concepción virginal y nacimiento en la tierra.


No Hubo Verdaderos Trinitarios Antes del Año 250 d.C.

Cualquiera que escuche atentamente las citas que el apologista trinitario Steve Morrison dio sobre los llamados trinitarios en nuestro debate, puede ver que todos ellos expresaron puntos de vista semiarrianos de la deidad en lugar de un punto de vista trinitario. Algunos de los apologistas semiarrianos, comenzaron a desarrollar puntos de vista semitrinitarios, al definir a Dios como tres personas no-coiguales. Según los semiarrianos, aunque la palabra (el logos) de Dios el Padre es eterna, el Hijo no existió personalmente como un Hijo sino hasta el comienzo de la creación. Por lo tanto, los semiarrianos negaron a un “Dios el Hijo” eterno y coigual. Por lo tanto, ninguno de los primeros escritores cristianos tuvo la visión teológica que los trinitarios posteriores considerarían ortodoxa, porque la doctrina de la trinidad se desarrolló claramente a partir de los semiarrianos con el paso del tiempo. Incluso, muchos historiadores de la Iglesia que son trinitarios, han admitido que la doctrina de la filiación eterna (con un Hijo eterno), ni siquiera se abordó en la literatura cristiana primitiva hasta el tiempo de Orígenes en el siglo tercero.

Según el historiador de la Iglesia, Johannes Quasten, la doctrina de Orígenes sobre la eternidad del Hijo, “representa un avance notable en el desarrollo de la teología y ejerció considerable influencia en la enseñanza de la Iglesia”. (Patrología, Vol. 2, página 78 - Orígenes: “Sobre Cristo”. De Principiis. Por lo tanto, siempre hemos sostenido que Dios es el Padre de su Hijo unigénito, que en verdad nació de Él, y de Él deriva lo que es, pero sin ningún principio”). El historiador de la Iglesia Jaroslav Pelikan, apuntó correctamente que Orígenes contradijo su enseñanza sobre un Hijo eterno, al afirmar también que el Hijo fue creado. Bajo el título “Cristo Como Criatura”, Pelikan escribió: “En la doctrina del Logos de Orígenes, sin embargo, había dos conjuntos de ideas... En cierto sentido, la lógica de la exégesis antisabeliana de Orígenes, le llevó a la insistencia de que el Logos era distinto del Padre, pero que era eterno, de modo que nadie podía ‘atreverse a establecer un comienzo para el Hijo’ (Orígenes, Principiis 4 4:1)... Pero al mismo tiempo, Orígenes interpretaba los pasajes de derivación y distinción de tal manera que EL LOGOS SE CONVIERTE EN UNA CRIATURA y SUBORDINADA a Dios, ‘el primogénito de toda la creación, una cosa CREADA, la sabiduría’ (Orígenes Princ. 4 4:1). Y en apoyo de esta última interpretación, su principal prueba fue Proverbios 8:22-31”. (El Surgimiento de la Tradición Católica, Vol. 1, Pág. 191).

Aunque Orígenes fue el primero en enseñar claramente que el Hijo siempre existió como un Hijo a lo largo de la eternidad pasada, él también enseñó que la vida del Hijo existió “desde el principio de la creación” y “que el Hijo no es más poderoso que el Padre, sino inferior a Él” (Contra Celsus 8:15 – Patrología Vol. 2, página 79).

Según el libro de Orígenes, (De Principiis, libro 2, Capítulo 6:3), la vida de Jesús existió “desde el principio de la creación”.

“...esa alma (anima) con respecto a la cual Jesús dijo: ‘Nadie me quitará mi vida (animam)’, inherente (‘que existe permanentemente’), desde el comienzo de la creación...”.

Mientras que los semiarrianos enseñaron desde mediados del siglo segundo hasta bien entrado el siglo cuarto, que el Hijo fue hecho “desde el principio de la creación” como una persona inferior, estos semiarrianos en realidad enseñaron una teología similar a los modalistas cuando dijeron que la palabra del Padre fue el propio pensamiento del Padre expresado (logos simplemente significa el pensamiento expresado por una persona). Por lo tanto, los semiarrianos enseñaron que Jesús solo existía en el pensamiento expresado del Padre antes de convertirse en un Hijo personal al comienzo de la creación, mientras que los modalistas enseñaban que Jesús existía en el pensamiento expresado de Dios el Padre antes de convertirse en un Hijo personal en la encarnación.

He documentado claramente la evidencia histórica que prueba que ninguno de los primeros escritores cristianos de antes del año 250 d.C. fueron verdaderos trinitarios. Incluso Orígenes, a quien se le ocurrió la idea de un Hijo eterno en el siglo tercero, se contradijo al enseñar también que el Hijo fue creado como una persona divina inferior con una esencia propia y distinta de la del Padre, antes de su concepción y nacimiento virginal. De la misma manera, la evidencia histórica prueba que antes del año 250 d.C., los únicos cristianos primitivos que creían en la verdadera divinidad de Cristo eran los modalistas o unicitarios. La evidencia histórica prueba que la creencia unicitaria/modalista, fue la creencia cristiana más popular entre los primeros cristianos durante los primeros trescientos años de la historia cristiana. Por lo tanto, es sensato creer que la mayoría de los primeros cristianos estuvieron más cerca de las creencias de los apóstoles originales, que de la mayoría de los posteriores cristianos trinitarios de los siglos cuarto, quinto y posteriores.