martes, 8 de agosto de 2017

Música ¿Alabanza o Emociones?


Por Gustavo Barbosa
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1. Introducción

Los últimos tiempos no solo están plagados de falsos maestros habladores de vanidades. También están invadidos por un espíritu extraño suplantador de la genuina alabanza al verdadero Dios y la vida eterna.

Esta obra es encubierta a través de supuestos adoradores que dicen exaltar al dueño y Señor de la creación, pero en realidad solo es un sofisma de distracción que sirve para atrapar a los indoctos amadores de concupiscencias, que sienten mucho placer y satisfacción en los sonidos interpretados con los diferentes instrumentos de música y las voces hábilmente utilizadas para sacar su propio provecho.

El apóstol lo advirtió y dijo: "Los que tales cosas hacen solo piensan en lo terrenal, por lo tanto el fin de ellos será perdición, y su dios no es el Dios eterno, sino su propio vientre" (Filipenses 3:19). El espíritu que los mueve es el de ser verdaderos ídolos dentro del pueblo evangélico, e incluso algunos miembros de la iglesia, columna y baluarte de la verdad también son seducidos por estos hombres y mujeres que son dirigidos, no por el Espíritu Santo, sino por un espíritu de querer ser dioses, de ser aplaudidos, de ser adinerados y de tener una fama que trascienda las fronteras.

Por eso, no es extraño hoy, encontrar pastores, líderes y congregaciones adelantando campañas, no para predicar y exaltar al que murió en la cruz del calvario (Cristo Jesús), sino el nombre de X o Y cantante internacional. ¡Cómo abusan tomando de los incautos el dinero a través de trampas y montajes de carácter musical! Trampas como: conciertos, campañas y más incentivos, son utilizados por estos explotadores del evangelio para recoger fuertes sumas.

Se puede notar que es toda una maquinaria: por un lado pastores, líderes y congregaciones están adelantando su programación solo con un fin: recaudar dinero. Por el otro lado, los afamados cantantes y sus bandas de música, preparando y ejecutando canciones dedicadas a cualquier otro tema menos a alabar y a glorificar el nombre de Dios, a fin de satisfacer la demanda de su público, amadores de sí mismos y de toda vanidad.

Muchos de estos ídolos afamados han estado enredados en problemas de moral, pero esto parece no importar a todos los seguidores, pues al fin de cuentas se busca un solo fin: satisfacer sus deseos a través de música. ¿Qué significa todo esto? Que no importa la vida intima con Dios, parece que lo importante es que se sea buen cantante y de fama internacional. Que sigan engañados los que son manipulados por el espíritu de error y desobediencia ¿pero la Iglesia? ¿Las personas lavadas con la sangre preciosa de Jesucristo y regenerados por el Espíritu Santo? ¡No hay razón!

El apóstol nos dice: "examinadlo todo; retened lo bueno" (1. Tesalonicenses 5:21) Lo que el apóstol está tratando de decir, es que si yo recibí el Espíritu Santo, yo puedo discernir entre la verdadera adoración por el espíritu santo, y la falsa adoración que sólo corresponde a emociones de la carne, incentivadas por la codicia producida por el espíritu de error.

Esto también significa que yo estoy en capacidad de llamar a las tinieblas, tinieblas y no más bien por lo contrario; llamando a las tinieblas luz y en el peor de los casos complaciéndome con ellas. En la Biblia hay una amonestación que dice así: ¿Hasta cuándo oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearan el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia? (Proverbios 1:22)


2. Dios es el Dueño de la Música

Es muy importante tener en cuenta que la música, instrumentos y voces, todo esto en conjunto tiene un origen. La Biblia nos cuenta que antes de que existieran los hombres ya había instrumentos de música y voces de canto. ¿En dónde? En el cielo.

En el libro del profeta Ezequiel 28:13 se nos dice claramente que entre las cosas que Dios creó: Creó la alabanza, y que ésta estaba compuesta de instrumentos de música y de voces angelicales. Se nos dice que el día de la creación del querubín protector, Dios tuvo toda una gran orquesta celestial amenizando el recibimiento de aquel gran querubín. Esto debe bastarnos para que nos demos cuenta que la música y la alabanza tienen dueño y es Dios mismo. Ningún hombre por bueno que sea en este talento, podrá llenarse la boca diciendo que lo que hace es suyo o de su propiedad. Hay un solo dueño de la música, Dios. Él la creó y a él le pertenece.

En Ezequiel 28:17, la Biblia nos cuenta que cuando el querubín protector se enalteció a causa de su hermosura, y se corrompió su sabiduría a causa de su esplendor; fue arrojado de las alturas. Apocalipsis 12:7 nos dice que "hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban ya no contra el querubín cubridor; sino que nos dice que este querubín se “transformó” en un dragón. También dice que el dragón y sus ángeles lucharon pero no prevalecieron ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. En la epístola de Judas versículo 6, se nos dice: "Que a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo prisiones de oscuridad, en prisiones eternas para el juicio del gran día.

"Es claro y evidente que Satanás fue arrojado y con él vinieron todos los que participaron de la rebelión: No se descarta que entre los ángeles caídos estén muchos de los de aquella gran orquesta que estuvo tocando y cantando el día de la creación del querubín protector. Estos espíritus extraños y malignos son los mismos que fueron echados junto con su líder promotor de rebelión. Entre las cosas que robaron y trajeron consigo fue el don glorioso de la alabanza que era algo exclusivo para adorar a Dios, y la pusieron en las mentes de los hombres impíos para que dieran gloria a otros dioses y de esta forma alejarlos del conocimiento del Santísimo que es el único Dios merecedor de alabanza. Por eso, se hizo de los hombres (criaturas mortales) ídolos adorados por todos los fanáticos cegados por la ignorancia y por el príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Así los hombres influenciados por estos espíritus extraños y movidos por sus emociones, idearon ritmos que incitan a la juventud y a todo aquel que caiga bajo la trampa de la inmundicia, la lascivia y la disolución. Esta música conduce al hombre al consumo de alcohol, de drogas alucinógenas, y a cometer toda especie de suciedad sexual, expresando así su arrogancia, su soberbia, y su insubordinación a Dios. Para nadie es un secreto que esas figuras se convierten en los dioses de las grandes masas y que en sus conciertos arrastran con todo el mundo y hasta a muchos hermanos que andan debilitados en la fe.

Alguno dirá: bueno, yo tengo algunos álbumes, algunos CD´s, algunos casetes de mis cantantes preferidos que tuve en mi vida pasada, pero los oigo solo de vez en cuando y especialmente cuando estoy triste, y claro hermano, es que ya la música cristiana y la del mundo casi son iguales porque los mensajes de los unos y de los otros no es mucho lo que cambia.

Sí, estimado lector, tristemente tengo que darle la razón: Hoy hay variedad de música; no para alabar y adorar a Dios, sino para todos los gustos, y ¿sabe usted por qué? Porque en la Iglesia se ha hecho a un lado la unción del Espíritu Santo y se ha entrado en la etapa del profesionalismo, y estos no aprenden del Espíritu Santo, sino de aquellas figuras que están llenas de fama y dinero y que son dirigidos por el mismo príncipe de la potestad del aire, el espíritu que opera en los hijos de desobediencia, por eso no es raro que a medida que los demonios vayan controlando la mente de los hombres impíos con nuevos estilos, también en la Iglesia aparezca el mismo fenómeno. Eso va como en una cadena, el Diablo primero impacta los suyos, después a los del evangelio diferente y por último llega a los “profesionales” de la Iglesia que están aprendiendo lo espectacular y novedoso de ellos.

En mi país (Colombia), se dice que el mensaje de salvación llegó aproximadamente por el año de 1937, y por el año de 1977 cuando yo entré al Camino de Salvación un culto era una verdadera fiesta celestial, los cánticos congregacionales se convertían en un puente entre la congregación y el cielo. Yo me acuerdo que siendo un joven de 16 años, cuando comencé a ir a los cultos, algo que conmovió mis entrañas fueron los cánticos de la Iglesia. Cuando tuve la oportunidad de escuchar por primera vez a los cantantes cristianos entonando especiales, yo sin saber nada del Espíritu Santo tenía que reconocer que estos hombres tenían algo majestuoso y celestial.

Hoy 68 años después ¡cómo han cambiado las cosas! Hay grandes templos, muchos predicadores, y cantidad de músicos y cantantes. En la ciudad de Bogotá (que es la capital de mi país) donde hoy trabajo como pastor, el mensaje del evangelio se ha extendido ampliamente y se reúnen cientos y hasta miles para celebrar eventos especiales, pero hay algo notorio que se puede sentir y hasta medir con cifras alarmantes: es el vacío y la ausencia del Espíritu Santo en los cultos. Hay muchos cantantes y muy buenos por cierto, pero llenos del mismo fenómeno. Quieren ir al ritmo y al ambiente del evangelio diferente.

Esta ciudad tiene 8 millones de habitantes y el evangelio diferente se la ha tomado por medio de diferentes sutilezas que conllevan a lo mismo. Acá no es raro encontrar conciertos supuestamente cristianos donde todos los aplausos son para los artistas. En esos conciertos se baila y se presentan mujeres con atuendos inapropiados para una mujer que predique a Cristo. En esas tarimas altas saltan, gritan, hacen todo tipo de histeria y espectáculo en nombre de nuestro Señor y de su santo evangelio. Como si fuera poco ¡Existen las discotecas “cristianas”! Ya se las imaginará usted.

Este tipo de música y de espíritu suplantador es el que se está metiendo sutilmente dentro de la Iglesia. Ya no se permite al Espíritu Santo obrar. Ahora es la euforia de los músicos y de los cantantes los que le ponen el tinte al culto, y se tiende más a ir por lo espectacular que a lo Espiritual. Al culto Espiritual se le tilda de anticuado, a la obra y manifestación del Espíritu Santo en los cultos de desorden, a los hermanos que viven sujetos al Espíritu Santo y a la Palabra se les cataloga como fanáticos, como diciendo: El evangelio hoy día tiene que ser moderno o de lo contrario no lo podemos vivir.

El diablo ha logrado engañar a muchos llevándolos por el camino de la suplantación y de la imitación, pero yo sigo creyendo que la Iglesia es genuina y no debe aprender nada que provenga de corrientes extrañas impulsadas por el príncipe de la potestad del aire.

Hay que recordar, quien es el dueño único de la música y cómo es Dios, entonces lo que se debe hacer es llenarnos de Dios y él se encargará de poner música y letras en nosotros que lo exalten y le den la gloria debida a su nombre, sin necesidad de acudir a lo oculto y extraño que genera el príncipe de la potestad del aire.

Si en su país y en su congregación todavía no ha llegado este fenómeno, no permita que llegue, y si ya está, es tiempo de empezar a combatirlo antes de que produzca daños irreparables.


3. Cánticos de Alegría, Danza e Instrumentos de Música

Tomaremos como referencia una cita bíblica que está en 1º Samuel 18:6-7.

Cuenta la Biblia, que vuelto el ejército de vencer a los más temibles enemigos que ellos tenían, como eran los filisteos, las mujeres de todas las ciudades de Israel salieron a encontrarlos cantando y danzando, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. En este relato tenemos que examinar tres cosas que resultan involucradas dentro de la euforia que tenía y que experimentaba el pueblo:

1º Cánticos de alegría.
2º Danza.
3º Instrumentos de música.

Anteriormente dijimos que la música no es invención del hombre ni terrenal, sino que es de Dios. La Biblia cuenta que fue en el cielo donde por primera vez se encontraron los instrumentos de música (Ezequiel 28:13). En el tiempo del hombre, la Biblia nos cuenta que un hombre llamado Jubal llegó a ser el padre de todos los que tocan arpa y flauta (Génesis 4:21).

Es importante señalar que este hombre mencionado como padre de músicos no está dentro del linaje divino pues era descendiente de Caín (Caín enmarca la representación del hombre natural sin Dios). Podemos ver entonces el origen de la apostasía en la música, dado que en ese momento el espíritu de error empezó a utilizar la música no con el fin para el cual la creó Dios, sino que la puso en manos extrañas, en manos de personajes que no conocían a Dios ni sabían para qué era la música. A partir de allí, el espíritu de error empezó a operar en los hijos de desobediencia, para que los hombres utilizaran la música para su propio deleite, en vez de utilizarla dentro del propósito Divino.

Así como los instrumentos de música cayeron en manos inescrupulosas y fueron utilizados para crear música para deleitar apetitos y deseos carnales, no se tardó en aparecer también la danza para complementar el mismo fin. Hoy el baile es tenido como uno de los espectáculos que más persigue la humanidad.

Tomando las dos cosas: instrumentos de música y danza, y teniendo en cuenta, el espíritu de error que opera en los hijos de desobediencia, se puede formular una pregunta: ¿Será esa la misma música, danza y cánticos de los cuales la Biblia habla? Pienso que no, porque la Biblia afirma que hombres y mujeres como: Moisés, María, las mujeres que salieron a recibir al pueblo el día de la victoria, David, y todos los músicos y cantores de Israel eran llenos del Espíritu de Jehová, mientras que en los hijos de desobediencia, opera otro espíritu, o sea, el espíritu de error.

Pienso que la Iglesia hoy día, tiene la responsabilidad de indagar qué clase de espíritu tienen los músicos y cantores que participan del altar: ¿Será el Espíritu de Dios o el espíritu de error?

Hoy produce mucha tristeza ver que en nombre de Dios y escudados en una mala interpretación de la Biblia y del papel desempeñado por los músicos y cantores de Israel, se hagan “parrandas” y bailes evangélicos, sólo para satisfacer los apetitos y deleites carnales, suplantando así; la verdadera alabanza que es en espíritu y en verdad.

La apostasía de la música está en cabeza de todos esos cantantes “modernos” que salieron de la noche a la mañana (que son triteístas, diteístas, etc.) llenos de filosofías y de huecas sutilezas, conforme a los rudimentos del mundo; pero el problema no está en lo que ellos hacen, pues sabemos que son obras de tinieblas, sino en que los hermanos, el cuerpo de Cristo, los hayan recibido y que ahora quieran ser como ellos imitándolos en lo que dicen y hacen, cauterizando la conciencia bajo el espíritu de error que es transmitido por medio de ese influjo de canciones hechas y compuestas por hombres y mujeres al servicio de la apostasía de los últimos tiempos.


4. La Falsa Adoración

En primer lugar, deseo aclarar que no tengo ningún prejuicio en particular hacia ninguna persona, o grupo musical. Mi único y sólo fin es el de colocar la verdadera alabanza por el Espíritu Santo, muy aparte de todo aquel ruido que hoy se mezcla y que sin discernir terminamos creyendo que todo es alabanza al Dios vivo.

El Señor Jesucristo sostuvo un diálogo con una mujer samaritana (Juan 4:19-24) y precisamente el punto preponderante que le llegó a causar impacto a ella fue cuando se tocó el tema de la adoración. Cómo le parece querido lector, que a consecuencia de las disputas, los odios y las divisiones que existían entre el pueblo de Israel y de Samaria, una de las cosas que salió gravemente afectada fue la adoración y la verdadera alabanza que el Dios libertador deseaba tener de su pueblo, al cual había sacado con mano fuerte del horno de esclavitud de Egipto.

La palabra de Dios nos cuenta en el primer libro de los Reyes capítulo doce, del versículo veinticinco al treinta y tres, cómo un rey incentivado por la codicia y las ansias de poder, ignoró a los levitas y al verdadero lugar escogido y dedicado para la alabanza y la adoración, tomando sus propios consejos y por ende a sus propios dioses y los colocó al nivel del único Dios, nombró sacerdotes que no eran sacerdotes e hizo que el pueblo fuera a adorar a un lugar que no correspondía y a dioses que no conocían.

Por eso, en virtud de ello, muchísimos años mas tarde cuando el Señor Jesús habló con la mujer samaritana y ella descubrió que este con quien hablaba era más que un simple judío, lo primero que ella pensó fue - “He hallado un verdadero profeta que me va a sacar de la duda y me va a decir cuál es el verdadero lugar de adoración; si es acá en este monte, o es en Jerusalén” -.

Hasta aquí, podemos balancear la situación y el dilema en que se encontraba la samaritana, una mujer sincera y deseosa de saber la verdad de dónde y cómo adorar. Es maravilloso ver como una persona sincera y deseosa de hacer las cosas bien se encontró con la verdad.

En la consumación de los siglos nos hemos visto abocados por el mismo problema: desde la era apostólica hasta hoy, son incontables los “Jeroboanes” que se han revelado en contra de la sana doctrina y de la verdad y son muchos los ídolos llamados dioses que se han fabricado para adorar, unos son inertes y otros son de carne y hueso, y tienen igualmente un sinnúmero de sacerdotes para oficiar en sus rituales; pero algo si es bien claro… no pertenecen al verdadero sacerdocio.

Estos son hombres, ordenados por hombres con sus propias pasiones, que nada tienen que ver con la verdadera adoración. Estos enseñan otro evangelio, calificado por el apóstol Pablo como el evangelio diferente, el evangelio pervertido (la suplantación del verdadero evangelio). Adoran a otro Jesús que dizque es la segunda persona de una trinidad, al Espíritu Santo pero que es una paloma y al Padre pero que no saben quién es.

Todo esto es horrorizante, pero es la legítima realidad de los últimos tiempos. Hombres habladores y adoradores de vanidades, han llenado la rueda del universo. El apóstol Pablo los llamó anatemas (malditos). Gálatas 1:6-9. Como quien dice, el fenómeno va más allá del simple ruido de sus instrumentos y de sus voces melodiosas y de sus letras divagantes. Lo que podemos ver es que adoran en el lugar equivocado, y para colmo de males, a alguien a quien no han conocido. Naturalmente, no pueden hablar ni adorar conforme a la ley y al testimonio, y sí no es así, entonces no les ha amanecido (Isaías 8:20). Con toda razón, la Palabra de Dios dice que él también tendrá que declararles: "Apartados de mi hacedores de maldad." (Mateo 7:23).

Es igual que si alguien osara cantar serenatas al azar en cualquier casa donde no es conocido. Saldría la gente y viendo al desconocido cantando canciones de amor lo echarían con desprecio. Algo así es lo que el Señor dice abiertamente en su Palabra con respecto a todos esos perversos que tratan de adorarlo sin conocerlo:"No me traigáis mas más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes, las tiene aborrecidas mi alma, me son gravosas; cansado estoy de soportarlas." (Isaías 1:12-14).


5. Fórmula para Llegar a ser un Verdadero Adorador

Volviendo al caso del diálogo del Señor con la Samaritana (Juan 4: 21-24), se puede encontrar el origen de una verdadera alabanza.

Jesús tumbó el pilar en el cual estribaba la disputa entre los judíos y los samaritanos. - "Mujer, créeme, que la hora viene [Refiriéndose a la nueva criatura producto del derramamiento del Espíritu Santo el día de Pentecostés] cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre" - (Juan 4:21). Sí para los Judíos y samaritanos la disputa estaba en el lugar, Jesús va más allá de la frontera territorial de la Samaritana, haciéndole saber que la frontera es más grande de lo que ella cree, pues se trata del territorio terrenal y del territorio celestial. Es por eso existen dos corrientes de adoradores: los adoradores que no saben y los adoradores que sí saben. Por eso, sin dilaciones, fue directamente al meollo del problema: Dios se agrada de los adoradores que lo adoran en espíritu y en verdad. Eso significa mis queridos hermanos, que un verdadero adorador, es aquel que conoce el origen y el verdadero plan de salvación para la dispensación de la gracia y consecuentemente ha obedecido legítimamente el arrepentimiento, el bautismo en el nombre de Jesucristo para el perdón de pecados y ha recibido el poder del Espíritu Santo hablando en otras lenguas, y continua viviendo una vida humillada y consagrada ante Dios. Este es el plan que produce los verdaderos adoradores que Dios busca que le adoren. De manera que esto no es de voces ni de instrumentos bien armonizados, sino del Espíritu Santo que hará nuevas criaturas (hombres y mujeres) como instrumentos para este fin.

Es muy interesante ver la forma sencilla pero inequívoca al ver como el Señor lo primero que establece es orden. Una persona pude ser un gran compositor y ejecutor de instrumentos de música y puede llegar a tener mucha fama y dinero a través de su talento de artista, pero lo que nunca debe confundir es “gimnasia con magnesia” creyendo que como los hombres lo idolatran y lo aplauden en la tierra, así también será en el cielo.

Recuerden las palabras del Apóstol cuando dice: "El hombre natural no percibe [no entiende, no conoce] las cosas que son del Espíritu de Dios (1 Corintios 2:14). Si no entiende y no conoce, menos podrá hacer algo que sea neto del Espíritu, y en este caso de la adoración, sencillamente lo que podemos ver es que todo el show que monte el hombre natural que desconoce la ley del Espíritu, está fuera de lugar delante de Dios, a pesar de toda la euforia que pueda despertar en su fanaticada.

Creo que es un deber de los pastores, de los líderes y de los músicos de hoy, concientizarnos y volvernos humillados, arrepentidos y quebrantados de corazón ante Dios, para que él nos use como instrumentos del Espíritu Santo a fin de guiar a la Iglesia por el sendero del Espíritu, permitiéndole que haga una depuración total en nuestros corazones, dejando que Dios haga su obra en nosotros para convertirnos en verdaderos adoradores que le adoren en espíritu y en verdad.


6. Un Verdadero Adorador es Aquel que ha Obedecido el Plan de Salvación

Habiendo visto de forma simple la fórmula para llegar a ser un verdadero adorador, pudimos darnos cuenta que sin dar lugar a la equivocación, un verdadero adorador es aquel que cronológicamente hablando está bien ubicado en el tiempo presente (la gracia), que conoce sin titubeos el plan de salvación aplicable al tiempo presente, que es alguien que ha obedecido la salvación completa según los hechos 2: 38, y en consecuencia vive sujeto a la ley del Espíritu Santo dando fruto de justicia y santidad.

Volvamos a analizar lo que el Señor Jesús le dijo a la Samaritana en Juan 4:23–24. "la hora viene y ahora es cuando los verdaderos adoradores adoraran al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre, tales adoradores busca que le adoren”

Sí, el Señor habló que la hora viene y ahora es; refiriéndose al derramamiento del Espíritu Santo en el día de Pentecostés sobre los 120. Así dejó sentado que esta es la única forma y fórmula de la cual Dios se agrada en la adoración, adoración que debe ser en espíritu y en verdad. Conscientes de ello, no debemos ignorar, menos subestimar tan importantes palabras, pues sabemos quién las dijo y sabemos que merecen todo el respeto y la debida aplicación dentro de la iglesia hoy día.

Es por esto que en medio de las densas tinieblas, de la apostasía de los últimos tiempos, de la era de la imitación y de la suplantación de la verdad, el Espíritu santo hace un llamado para que no durmamos con los que duermen, sino que seamos sobrios, vestidos con la coraza de fe y de amor y con la esperanza de salvación como yelmo, como hijos de luz e hijos del día (1 Tesalonicenses 5:4-11). Este llamado lo hace a pastores, a líderes, a cantantes, a compositores, a directores de música, entre otros, para que reconozcan que el Espíritu Santo es el centro de una verdadera adoración. Sí no obedecemos, no debemos engañarnos pensando que de alguna forma Dios se tiene que agradar de voces bien articuladas e instrumentos bien interpretados.

Debemos tener bien claro que Dios siempre ha estado trabajando, y que específicamente a partir del Pentecostés, el Espíritu Santo comenzó una actividad que a lo largo de todos estos siglos no ha cesado ni cesará (Isaías 40:28). Dios seguirá trabajando con su iglesia hasta el día señalado, cuando será levantada, transformada y llevada a las preciosas bodas del cordero; entonces los verdaderos adoradores seremos sublimados y ya no tendremos cuerpos de humillación, sino que tendremos cuerpos semejantes al cuerpo de su gloria (Filipenses 3:21). Cantaremos y adoraremos por toda la eternidad y así se cumplirá totalmente Juan 4:23 que dice: "Porque también tales adoradores busca el Padre que le adoren".

Dios no busca cantantes individuales o colectivos que sepan cantar y agradar al mundo ¡No! ¡Cada cosa en su lugar! A Dios los que son de Dios y al mundo los que son del mundo. Dios quiere adoradores que él mismo haya buscado; esto comienza con el llamamiento a la salvación que él mismo hizo: "El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar [no lo que se iba a perder, sino] lo que se había perdido" (Lucas 19:10) De manera que el adorador, es una nueva creación (la creación del Espíritu). Por eso es una nueva criatura y le pertenece a Dios, porque Dios lo buscó, lo compró y lo hizo un verdadero adorador para él.

En resumen, en el propósito de Dios ya están los verdaderos adoradores que Dios busca que le adoren en espíritu y en verdad. Debemos pues guardar la dignidad y el privilegio que es exclusivo de la Iglesia que fue comprada a precio de sangre, la sangre preciosa de Jesucristo, y no confundir las simples emociones de la carne con la verdadera adoración dada por el Espíritu Santo.

6.1. El Ejemplo de Pablo y Silas

En la presente sección, deseo compartirles de forma simple, algunos ejemplos de alabanza de verdaderos adoradores.

El primer ejemplo está registrado en el libro de los Hechos capítulo 16:25, donde podemos ver los resultados de la verdadera alabanza de dos hombres, de los cuales incluso no existen registros de que fueran músicos o maestros de canto. Lo que sí nos cuenta la Biblia, es que estos hombres fueron buscados y comprados a precio de sangre, la sangre preciosa de Jesús.

Se trata de Saulo de Tarso y de Silas. Saulo por su parte, era un gran perseguidor del Nuevo Camino (Hechos 9:1-2) hasta que se encontró con el Camino (Yo soy el camino… Juan 14:6) y entonces obedeció el plan de la salvación para la dispensación de la gracia, según los Hechos 2:38. Así fue convertido en un instrumento para llevar el nombre del Señor en presencia de los gentiles, de reyes y de los hijos de Israel (Hechos 9: 15). Fue notable el cambio radical en la vida de este hombre. El se encontró con el Camino y de aquí en adelante el pasado ya no tendría ninguna importancia.

El motivo por el cual cito este maravilloso ejemplo, es porque literalmente la Biblia dice que Pablo y Silas, estando presos "Como a la media noche orando cantaban himnos a Dios; y los presos los oían". Lo glorioso, es la forma instantánea como Dios obró con un tremendo terremoto que abrió las puertas de la cárcel y quitó las cadenas de todos, no solo esas cadenas literales que los tenían allí presos; sino también las del corazón del carcelero que en ese mismo momento se convirtió a Dios junto con toda su casa y que en aquellas altas horas de la noche se bautizó junto con todos los suyos.

De manera que a la hora de la verdadera alabanza no se requiere de grandes ejecutores de instrumentos o voces extraordinarias. Más bien, podemos notar en este caso, que sin contar necesariamente con aquellos talentos que a los hombres nos resultan tan llamativos, se pudo agradar a Dios y se obtuvieron resultados bastante maravillosos. También quedó claro que Dios no oye ni mira como lo hace el hombre. Por el contrario, estos himnos por cierto muy sencillos pero con el tinte que le agrada a Dios (el tinte de la unción del Espíritu Santo) hizo efecto tan profundo, que Dios se hizo presente con resultados milagrosos y dignos de ser contados en todo el tiempo de la Iglesia, para que no olvidemos que los que adoran en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Que el Señor Jesús nos de sabiduría y entendimiento para buscar la unción del Espíritu Santo, para adorarle como él quiere que lo hagamos.

6.2. El Ejemplo de David

En la sección anterior pudimos darnos cuenta cuan importante es la alabanza en espíritu y en verdad, tanto que a pesar de no haber instrumentos de música, Pablo y Silas lograron penetrar en la misma morada de Dios, y los resultados de aquella noche de victoria fueron sorprendentes (Hechos 16:25-34).

A continuación, veremos otro ejemplo de un sólo joven, que lleno del Espíritu de Dios y con su instrumento de música, hacia alejar a un espíritu malo que atormentaba al rey de Israel en aquel entonces.

La Biblia nos cuenta en 1. Samuel 16, que hubo un hombre que tenía 8 hijos: Siete de ellos eran valientes para la guerra, y uno era muy joven y por cierto, dedicado a una actividad muy noble que en nada se parecía a la de la valentía de sus hermanos. Cuando Dios quiso cambiar de monarca sobre su pueblo, pensó en la familia de Isaí y envió hasta allá al profeta con el cuerno del aceite (tipo de la unción del Espíritu Santo) para ungir al que sería el nuevo rey, se rey resultó ser el joven David. A todos los mortales nos resulta difícil pensar y mirar las cosas como las mira Dios. En esto erramos todos, desde el pequeño hasta el grande, pues no se trata ni del valiente ni del sabio y elocuente, pues todo esto resulta vano para Dios (Jeremías 9:23-24).

Nueva y obligatoriamente tengo que decir: Hay un solo lenguaje que Dios entiende: el lenguaje del Espíritu Santo. Se equivocó el profeta y se equivocó el padre de familia, pero Dios no se equivoca ¡Él sí sabía a quién había elegido! Me resulta maravilloso pensar que no importa por quien alguien resulte ignorado: es posible que sea por el pastor, por la congregación o por otros cantantes de renombre. Recuerdo que cuando nosotros asistimos a algunas confraternidades y eventos especiales que organizaba la Iglesia, para poder cantar debíamos pasar un estricto examen que hacía un hermano, y él era el que decidía quien cantaba y quien no lo podía hacer, no precisamente por falta de talento y espiritualidad sino porque allí los privilegiados eran los de renombre y quienes fueran al gusto de quien tenía el derecho de decidir. Muchas veces tuvimos que guardar los instrumentos y sentarnos a oír cantar a los “profesionales” que solo cantaban en programaciones especiales y con invitación de etiqueta, ya que en sus congregaciones donde decían asistir, era un verdadero milagro verlos en los cultos y más difícilmente reunirlos para cantar. De este tipo de “profesionales” está llena la Iglesia y las tiendas de música cristiana, sin que exista el más mínimo cuidado para desenmascarar todo este tipo de “profesionales” que solo buscan fama y dinero.

Pero volvamos al caso del joven David: A pesar de su humilde profesión Dios le dio la orden al profeta para ungirlo, pues éste es, dijo Dios. La Biblia dice que David era un joven de hermoso aspecto, pero lo más importante de David no estaba en su fisonomía ni acá radica la clave. La clave está en lo que sucedió cuando el profeta derramó sobre él el cuerno del aceite. La Biblia dice: "y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David". La vida de este joven tuvo un giro de 360º. Se transformó de un simple peón en rey, pasó de apacentar las ovejas de su padre a dirigir la dinastía más gloriosa que tuvo Israel. Sin duda, nos resulta incomprensible, pero esto es lo menos que puede hacer el Espíritu Santo en un mortal.

Pero también es desastroso perder la unción. En sentido contrario, el rey Saúl había perdido la unción y ahora en lugar de paz había turbación, en lugar de gozo había tormento, ya el Espíritu de Dios no era con él, ahora le acompañaba un espíritu malo enviado para su tormento. Para alivio del rey, fue buscado un hombre con talento para la música, y ¿quién mejor se podía hallar que David, el hombre en quien estaba el Espíritu de Jehová? En David se dio lo que se llama una perfecta combinación entre talento y unción. Cuando estas dos cosas se dan, no hay demonio que quede en pie. En una Iglesia que tenga hombres y mujeres con esta perfecta combinación, podemos decir que hemos hallado la clave para unir a los santos de la Iglesia con los ángeles para darle adoración al que vive por los siglos de los siglos. De una Iglesia así se tendrá que decir: "¿Quién es esta que se muestra como el alba, hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden?" (Cantar de los Cantares 6:10).

Creo que vale la pena estimular a los solistas, a los grupos, a los tríos, a los duetos, etc., para que tengan esta perfecta combinación de talento y unción, porque serán una enorme bendición para toda la Iglesia en general a lo largo y ancho del mundo entero. Mi apoyo y aprecio a todos los hermanos y hermanas que sirven con limpieza y sinceridad en este campo dentro de la Iglesia.


7. Las Alabanzas son Consecuencia de la Salvación

Las alabanzas no son las autoras ni tampoco la garantía de entrar en el reino de los cielos, estas son una consecuencia de estar disfrutando la salvación. Hoy en día no es raro encontrar una cantidad de "adoradores" que no conocen la salvación; sin embargo, eso no debe sorprendernos, ya que al igual que se ha suplantado el evangelio, igual suerte corrió la verdadera alabanza en espíritu y en verdad. Esta también ha sido suplantada y en lugar de contar con la unción del Espíritu Santo como fuente de poder, se agregó otra fuente, las emociones.

Las emociones tienen la característica de que agradan a los órganos sensitivos del cuerpo (carne), pero no pueden agradar a Dios por una sencilla razón: Dios no es carne. Es más, el Espíritu Santo dice que los designios de la carne (pensamiento, propósito, voluntad) son enemistad contra Dios. Es importante analizar la declaración del Espíritu Santo declarada en el capítulo 8 de Romanos a fin de entender que existen dos fuentes de poder muy diferentes en la alabanza:

1º Una es la fuente del Espíritu Santo.
2º Otra es la fuente de las emociones (la carne)

Este capítulo lo primero que establece es la diferencia que existe entre unos y otros hombres:

1º El estado de condenación.
2º El estado de salvación.

La diferencia de estado radica en la naturaleza que está dentro de cada uno. La carta a los Romanos fue escrita a la iglesia establecida en Roma y el misionero fue el apóstol Pablo. Pablo predicó, no el evangelio diferente, sino el evangelio por revelación (arrepentimiento, bautismo en el nombre, y llenura del Espíritu Santo hablando en otras lenguas y viviendo una nueva vida sujeta al Espíritu Santo). A esa iglesia de Roma que fue establecida sobre el único fundamento es a la que Pablo les dice: “ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en cristo Jesús [estado de salvación] y aclara: los que no andan conforme a la carne sino, conforme al Espíritu. Es muy interesante mirar entonces, que la adoración es producto de la salvación y no la salvación resultado de la adoración. Los que no tienen la salvación, tampoco tienen la unción y piensan en las cosas de la carne por esto no pueden agradar a Dios. Los que tienen el Espíritu son los que poseen la salvación. Estos son los que no piensan en sí mismos sino en las cosas que son del Espíritu. Ahora, los que se ocupan de las cosas de la carne (emociones como: gritería, bailes “evangélicos”, modismos de euforia y todo tipo de mecanismos para despertar emociones) recogerán la cosecha de la semilla que sembraron: muerte. No obstante, los que prefirieron la unción y se alejaron de los vicios y mecanismos paganos tendrán vida y paz.

No se le pude pedir al manzano que de uvas, ni al naranjo, que de piñas. Los hombres carnales (que andan según sus emociones) no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Ahora resulta mas clara la situación: el hombre transformado por el poder del evangelio tiene una naturaleza, una identidad que lo marca: no vive conforme a la carne, sino según el Espíritu. El que vive conforme a la carne, por más hermoso que cante o “alabe”, también tiene el distintivo: no es de Dios. Pero ¿por qué si no es de Dios canta y alaba tan lindo? porque tiene un talento musical que impresiona a los hombres pero no al Espíritu de Cristo. Dios no se agrada de voces y talentos vacíos del Espíritu, pues no son de él. Los que son guiados por el Espíritu son los hijos de Dios (Iglesia, familia de Dios). El mismo Espíritu es el que da testimonio (habla, canta, adora, alaba) y está cada día confirmando que somos también herederos de Dios.

Renunciemos a lo carnal y a lo puramente emocional, aceptemos y llevemos el vituperio de la censura y de la crítica de los carnales que dicen que lo del Espíritu es fanatismo, y que por eso hoy hay que estar de acuerdo con los tiempos, con los gustos, con la cultura, que afirman que debemos acomodarnos a la clase social porque ellos ven que la obra del Espíritu resulta para ellos vergonzosa y anticuada. Hay que tener en cuenta que los que andan conforme a la carne no se sujetan a la ley de Dios ni tampoco pueden. Zapatero a tus zapatos. Los carnales que sigan complaciendo a los suyos y los hijos de Dios que gozamos de la presencia formidable del Espíritu Santo, dediquémonos a adorar, a alabar y a engrandecer al Santísimo por la unción del Espíritu Santo.

Al hablar de la obra del Espíritu Santo, Juan el evangelista, también registra dos cosas que son muy importantes. Una está en el versículo 14:26 y la otra está en el versículo 16:13. La primera expresión es: "él os enseñara todas las cosas y os recordara todo lo que yo os he dicho" y la otra dice: "pero cuando venga el espíritu de verdad; el os guiara a toda verdad". Desde este punto de vista quiero que veamos el trasfondo del problema que se esconde detrás de los instrumentos y de las voces hermosas que frecuentemente escuchamos pero que no siempre discernimos si esa es la obra del Espíritu Santo o solo son las obras emocionales de la carne. Vuelva y lea detenidamente las dos expresiones y descubrirá que: (1) El Espíritu Santo es el maestro que enseña y confirma la obra expiatoria hecha por él mismo. (2) El Espíritu Santo es la verdad que guía a toda verdad.

Permítame hacerle una pregunta: ¿Cómo puede un hombre decir la verdad completa sin tener el Espíritu de verdad? ¡Es totalmente imposible! Amable lector, tenga muy en cuenta: existe el Espíritu de Verdad pero también existe el espíritu de error. Usted se estará diciendo dentro de sí, eso lo tengo muy claro ¿pero qué tiene que ver eso con la revolución de “avivamiento” que tienen los grupos religiosos trinitarios, binitarios, católicos reformados y demás? muy sencillo querido lector: En la iglesia primitiva hombres como Pablo y Silas, sin orquesta, sin baile “evangélico”, sin gritería (histeria) y sin todo ese montaje que hoy día se conoce, lograron que ocurriera un milagro cantando himnos, pues "un gran terremoto se sintió y los cimientos de la cárcel se sacudían y las puertas al instante fueron abiertas y las cadenas que los tenían atados se soltaron". Pablo y Silas tenían el Espíritu de verdad y enseñaban la verdad, pues el Espíritu de Verdad está con los que dicen la verdad. En un verdadero avivamiento del Espíritu Santo no se necesita de muletillas (espectáculos, histerias, bailes “evangélicos”, cantantes frenéticos).Los que necesitan de todo ese montaje son otros, no la gloriosa Iglesia lavada con la preciosa sangre del Cordero y santificada por el Espíritu de Verdad.

Hablemos un poco del espíritu de error y de sus súbditos. El espíritu de error no es otro que Satanás mismo, la misma Serpiente Antigua, el Diablo. Lo que sucede es que dentro de la iglesia se ha perdido el uso de los dones del Espíritu y entre ellos el más ausente en estos últimos tiempos parece ser el de discernimiento de espíritus. Hoy algunos de nuestros hermanos en la fe llaman hermanos a todo aquel que cargue una Biblia, se congregan en cualquier sitio sin discernir la doctrina, los programas religiosos de radio y televisión se han convertido en el culto de muchos y allí están continuamente comiendo pan con levadura y lo peor, les parece mejor que el verdadero pan que descendió del cielo; como quién dice, la insensatez reina por doquiera, hoy se le dice bueno a lo malo, se le dice dulce a lo amargo, y en el peor caso a las tinieblas se les llama luz (de ahí la proliferación de malas costumbres y de artimañas en la alabanza dentro de la iglesia).

¿Ustedes estaban pensando que Satanás sólo se interesó en cambiar la perfecta unicidad de Dios por una idea trinitaria? o ¿en cambiar la fórmula bautismal en el nombre de Jesús, por los títulos: Padre, Hijo y Espíritu Santo? o ¿en inventar un bautismo para los infantes en lugar de los adultos? sí así estaba pensando quiero decirle que el problema es mas grave de lo que usted se estaba imaginando. Es también pecado la suplantación de la obra del Espíritu Santo por todas aquellas prácticas extrañas producto de las emociones de la carne y no del Espíritu de Verdad.

Quiero llamar su atención ante una pregunta: ¿Sí en Pablo y Silas operaba el Espíritu de Verdad y por eso ellos enseñaban la verdad teniendo el respaldo del Espíritu Santo, quien cree usted que está dentro de un predicador o cantante que enseña el error en lugar de la verdad? Pienso que no es precisamente el Espíritu de Verdad sino el de error, pues ninguna mentira procede de la verdad. La mentira tiene su origen en el padre de mentira, Satanás, el Diablo (Juan 8: 44). La verdad también tiene su origen, Jesús dijo: "yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14:6).

Quiero ratificar que no tengo nada contra ningún hombre o nombre artístico profesional que se conozca; pero mi único fin es mostrar que las tinieblas nunca se podrán mezclar con la luz y menos la mentira con la verdad. Es posible que usted no sea demasiado vertical frente al evangelio diferente y que hasta esté pensando que allá también está el Espíritu de Verdad y que sus sermones, sus conciertos, en fin toda su actividad de alguna forma ayudan a la evangelización del mundo y que nosotros no debemos ser tan discriminatorios con ellos. Quiero dejar en su mente no lo que yo como pastor pueda pensar; pero sí, lo que el espíritu de verdad dice a través del apóstol Pablo en 2ª Corintios 11:3-4: "Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús [por ejemplo, como la segunda persona de una trinidad] que el que os hemos predicado [Dios manifestado en carne] o sí recibís otro espíritu [el espíritu de error] que el que habéis recibido [el Espíritu de Verdad] u otro evangelio [el evangelio diferente: trinitarismo, binitarismo, catolicismo reformado y otros] que el que habéis aceptado, bien lo toleráis. El desenmascaramiento que el apóstol hace de tales personas no es así muy suave como creen algunos.

Los versículos 13, 14 y 15 son una estocada de espada de dos filos: "estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia cuyo fin será conforme a sus obras. 2ª Corintios 11: 13 al
15.

7.1 Buscando Primero el Reino de Dios y su Justicia 

La Iglesia es un cuerpo formado por nuevas criaturas producto del sacrificio del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y fuimos "librados de la potestad de las tinieblas, y trasladados al reino de su amado Hijo" (Colosenses 1:13) mediante la obediencia genuina al plan de salvación para la dispensación de la gracia, según los Hechos 2:38. En consecuencia, la Biblia dice que la iglesia es la "sal de la tierra" y que es también "la luz del mundo”. No dice esto de todo el pueblo protestante o de los buenos católicos. Concretamente se refirió a sus discípulos quienes lo habían dejado todo para seguirlo a él.

La iglesia tiene el privilegio de estar sentada en lugares celestiales con cristo Jesús, y en virtud a ello es que la Palabra de Dios dice: "Al que mucho se le da; mucho se le demandará". ¡La Iglesia es quien va a ser juzgada ante el tribunal de cristo! (2. Corintios 5:10). Todos los demás tendrán otra clase de juicio. No podemos esperar que ellos den algún buen fruto, pues cada quien da de lo que tiene.

Es la Iglesia, los santos, los lavados con la sangre del Cordero de Dios; quienes debemos mostrar el fruto del Espíritu Santo que reposa en nosotros como templos de él. La Iglesia no debe seguir ni aprender nada de las tinieblas pues nunca se podrá unir lo uno con lo otro. Lo que trate de imitar le resultará fastidioso y gravoso así como a David cuando le trataron de vestir con casco de bronce en su cabeza, y una coraza. Dice, que él probó andar y tuvo que exclamar: "yo no puedo andar con esto" (2. Samuel 17:38- 39). La única vestidura que la iglesia debe llevar es la santidad, la humildad, y el quebrantamiento de espíritu, pues la unción estará donde esté la santidad. "Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu." (Isaías 57:15). Siendo así, mis queridos hermanos, tiene toda la razón el apóstol cuando escribe a la iglesia de Éfeso y les dice: "Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cual sea la voluntad del señor, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales [no carnales ni emocionales, menos espectaculares], cantando y alabando al Señor en vuestros corazones [No en su carne concupiscente]. (Efesios 5:17-19).

La carne siempre producirá su fruto lo terrenal y lo terrenal no alaba ni agrada al Señor. Para agradar y alabar a Dios se necesita sentir el gozo de la salvación, pues este debe ser el motivo central de nuestro cántico. La salvación nos hace sentir verdaderos hijos de Dios, nuevas criaturas, herederos de la vida eterna, hombres y mujeres bendecidos con las promesas del Señor, que esperamos su venida por nosotros para llevarnos a la patria celestial, pues sabemos que estamos de paso, que somos peregrinos en este mundo, que nada deseamos de aquí y que nada de sus vanidades nos puede hacer felices, que somos conscientes de la desgracia que abarca al mundo entero y su final de condenación por cuanto han apartado su oído de la verdad para seguir sus disoluciones y vanos razonamientos. Pero el gozo de la salvación nos produce una alegría interminable que las palabras se quedan cortas para descifrar la inmensidad de la felicidad que sentimos, y que aún en las pruebas y las tribulaciones estas no pueden opacar la llama fulgurante del Espíritu Santo quien es el autor y la fuente de esta bendición. Cuando Santiago hace en su carta mención a este tema, dice sin rodeos: “¿Está alguno de entre vosotros afligido? haga oración; pero si alguno de entre vosotros esta alegre cante alabanzas” (Santiago 5:13). La Iglesia siempre tendrá más y más motivos para estar alegre que para estar afligida, de manera que el único tiempo que no estemos alabando al Señor sea porque estemos en oración.

En las congregaciones es muy común encontrar esta clase de frase: ¡Ay!... Me acuerdo de los himnos y de los coros que cantábamos… no se volvieron a oír… dando a entender la nostalgia y la melancolía que les embarga por aquellos tiempos de antaño donde la Iglesia vivía un verdadero y continuo pentecostés. Lo que ellos añoran es la unción que había en los hermanos al cantar, pues no es que hoy no haya excelentes cantantes o buenos compositores ¡Claro que los hay! Pero, ¿por qué el vacío en sus trabajos musicales? ¿Por qué día tras día resultan más insípidas las bandas, los coros, los duetos, los tríos, etc., con sus trabajos musicales? Creo que se puede resumir en pocas palabras. En su gran mayoría, entendieron al revés el consejo del Señor Jesús. Él dijo: "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y las demás cosas vendrán como añadidura." Como quien dice: Busquen primero la santidad que está ligada a la unción, y las ventas discográficas vendrán como añadidura. No hay cosa más dulce y agradable que oír a alguien que esté cantando ungido con el poder del Espíritu Santo.

Hermanos cantantes, si queremos acabar con la nostalgia y la melancolía del pueblo cristiano y que no nos avergüencen hoy con la música de antaño, y además que no tengamos que quedarnos con nuestros trabajos musicales, hay una sola fórmula que funciona: Se llama unción y talento.

7.2. La Iglesia ha Sido Creada para Publicar la Alabanza a Dios

Los hijos de Dios hemos sido creados por Dios para su alabanza (Isaías 43: 21). La Iglesia ha sido llamada para tener un privilegio muy sublime. Es como una joven que es elegida entre miles de mujeres para desposarse con un joven de una familia muy distinguida y desde ese momento lleva el nombre de su esposo siendo reconocida y respetada por toda autoridad, sencillamente por el nombre que le fue dado cuando fue unida en un solo cuerpo con su esposo.

Desde este ángulo miraremos nuestro objetivo hoy. La Iglesia (no, las iglesias) ha sido elegida, no para hacer espectáculos o shows, sino para llevar el nombre que es sobre todo nombre, y por lógica razón, su deber es agradar, enaltecer, y honrar a su esposo. Por ningún motivo la Iglesia se debe dejar impresionar, seducir, y aún menos, dejarse caer en el espíritu suplantador de la alabanza que expresan las concubinas y las doncellas sin número, porque ella es: "la paloma la perfecta del Señor, por lo tanto ella debe ser original y genuina y sentar de plano y con claridad la diferencia al momento de hacer lo que ella sabe hacer por el Espíritu Santo que le fue dado, como es: alabar, adorar y agradar al esposo.

Estamos en los últimos tiempos, en la hora avanzada de la noche, y creo que estamos en la obligación como Iglesia de tener las lámparas llenas de aceite.

Se puede decir que acá es donde está la verdadera prueba de fuego para saber quién es quién, y hay que recordar que en la parábola de las diez vírgenes, supuestamente todas esperaban al esposo pues todas tenían lámparas. No obstante, había una gran diferencia entre unas y otras; ¿Cuál cree que era la diferencia? Sí, precisamente esa era, el aceite (la unción del Espíritu Santo).

Otra cosa que me llama la atención de este pasaje es: "Tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron". Hay un llamado que el apóstol hace a la Iglesia de Éfeso con respecto a esto del sueño de los últimos tiempos y es: "Despiértate tú que duermes, levántate de los muertos y te alumbrará cristo".

Al finalizar el primer siglo de la Iglesia, El Espíritu Santo estaba amonestando a la Iglesia de Éfeso, haciéndole saber: "Que había dejado el primer amor” (se había acabado el aceite en las lámparas) y a consecuencia de ello había caído. Me agrada sobre manera el consejo del Espíritu Santo: "arrepiéntete y has las primeras obras". Como quien dice: Todo eso bueno e imborrable que plasmó el Espíritu Santo en tu vida desde el principio y que a pesar del tiempo y de todo este desorden que hay hoy día no se ha olvidado: aquella verdadera adoración en espíritu y en verdad. Es tiempo de que la Iglesia vuelva a retomar todo aquello lindo y maravilloso que hubo en los primeros tiempos, y que se dé cuenta a tiempo de que eso no es anticuado como algunos dicen, porque esta es la obra del Espíritu Santo que se encuentra olvidada por buena parte de la Iglesia.

Cuando algunos hombres se fueron por el otro carril, el carril del evangelio diferente; pensaron que habían alcanzado la fórmula para actualizar la Iglesia, pero lo que hicieron fue caer en la trampa de la suplantación. Dicho de otra forma: La iglesia también cabeceó y durmió, pero en esta hora de media noche, debe despertar al llamado del Espíritu Santo y tomar las lámparas, pues ahí está el aceite, sólo que ha sido olvidado a consecuencia del sueño de los últimos tiempos. Hay que tener muy en cuenta que es la media noche y en cualquier momento aparecerá el esposo: ¡la Iglesia debe despertarse para recibirlo!

Qué Dios nos ayude y envíe su buen Espíritu sobre la Iglesia para que ella pueda entender que la obra del Espíritu Santo jamás será anticuada, y que los hombres perversos que usan de astucia no podrán seguir engañando y suplantando la verdadera obra del Espíritu Santo.


8. El Papel del Mayordomo

Podemos decir que la música cumple esencialmente dos funciones fundamentales:

1ª Vista desde el ángulo netamente Espiritual, su fin no será otro que exaltar, adorar y dar alabanzas a Dios. Así, los ángeles y la iglesia (los hombres redimidos y transformados por el poder del evangelio) la podemos utilizar como un lenguaje sublime con el cual logramos expresar todo nuestro reconocimiento a Dios.

2ª Vista desde el ángulo puramente emocional, su fin no será otro que el de complacer y satisfacer pasiones y emociones meramente carnales.

Por lo tanto, se hace necesario, por no decirlo obligatorio, que la Iglesia en cabeza de los pastores y de los maestros, hagamos una investigación exhaustiva dentro del seno de la misma y miremos con la óptica del Espíritu Santo para darnos cuenta de qué es lo que ha pasado en estos últimos tiempos, y en calidad de embajadores del Reino de los Cielos cumplamos con responsabilidad el deber que nos ha sido encomendado como mayordomos de la vid. Hay que recordar que hay una parábola exclusiva para los mayordomos, pero antes de ir a la parábola definamos qué es un mayordomo y cuáles son sus deberes:

· Es un agente principal, administrador de la Iglesia.
· Persona a cuyo cargo está la Iglesia.
· Persona que tiene y debe responder por todas las consecuencias nefastas que sucedan con su consentimiento dentro del seno de la Iglesia.
· Persona a quien se le demandará la sangre de los que se pierdan por no haberlos amonestado oportunamente.

Teniendo en cuenta éstas, entre otras muchas más responsabilidades que tiene el mayordomo (pastor), miremos la parábola registrada en Lucas 12:41-48.

Comienza diciendo: "¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su Señor pondrá sobre su casa (Iglesia), para que a su tiempo les dé la ración? [Doctrina sana de adoración y alabanza sin levadura, sin costumbres, modismos espectáculos del mundo, transmitidos por medio del evangelio diferente y no según el Espíritu Santo]. Bienaventurado [feliz] aquel siervo, al cual cuando su Señor venga le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi Señor tarda en venir, y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer, y a beber y a embriagarse, vendrá el Señor de aquel siervo en el día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente y le pondrá con los infieles.

Aquel siervo que conociendo la voluntad de su Señor, no se preparó ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Más el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado más se le pedirá".

Hermano pastor, compañero de milicia, yo también siervo y mayordomo de los bienes del Señor, creo con seguridad que el Espíritu Santo nos hace un llamado en particular, para que atendamos antes de que sea demasiado tarde: El Espíritu Santo dice: "Por tanto es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos" (Hebreos 2:1). Es responsabilidad del pastor velar y exigir del pueblo una verdadera adoración y alabanza en Espíritu y en verdad para el Rey de reyes y Señor de señores. Sí el pueblo perdió la unción y la cambiaron por emociones, creo que en buena parte somos responsables de esto nosotros los mayordomos: "tal el sacerdote, tal el pueblo”.

No puedo precisar exactamente cómo, cuándo y con quiénes comenzó dentro de la iglesia el famoso show cristiano, pero esto no es mas que una replica de lo que se da en el mundo de fantasías y vanidades, y desde que la Iglesia lo acogió una cosa sí es cierta: Hay mucho espectáculo, mucho para ver, histerias, silbos raros, gritos estrafalarios, bailes individuales, bailes en pareja, bailes colectivos, etc. En fin, me parece ver lo que vio Elías en los profetas de Baal el día que estaban pidiendo fuego sobre el holocausto. Igual que aquellos profetas, muchos terminan en los cultos exhaustos de gritar frenéticamente, pero eso sí: incentivados por sus propias emociones carnales.

¿Dónde quedó la unción? Ni el rastro… Para los “showsistas” modernos la obra del Espíritu Santo es anticuada, es estar out. El hablar en lenguas por el Espíritu Santo lo llaman desorden en los cultos. Los “showsistas” modernos son fáciles de identificar, por ejemplo, una vez terminado su espectáculo no quieren saber de nada más. Para ellos la predicación de la Biblia es rutina y no tiene mucho valor. No es raro que mientras se está predicando el santo evangelio en un culto, estos “showsistas” modernos estén durmiendo ¡Claro! ¡Cansados del espectáculo que dieron! No es raro ver que al comienzo están todos arriba en el altar mostrando toda su elegancia y talento, pero cuando se va a orar por el predicador como por arte de magia desaparecen en su mayoría y no es raro encontrarlos inclusive afuera del templo coqueteando con hermanas y con otras mujeres que han ido a presenciar el espectáculo. Allá están dando autógrafos, números telefónicos, etc.

Hermanos pastores, compañeros de milicia: ¿No creen ustedes que esto debe ser corregido y erradicado de raíz de nuestros cultos? ¿A quién creen ustedes que le corresponde ese trabajo? ¿No será al pastor? Yo creo seguramente que sí, pues él pastor debe velar por el correcto desempeño de los ministros de alabanza (músicos y cantantes) pues mientras esto no desaparezca, el Espíritu Santo no podrá cumplir el objetivo en la Iglesia, pues nada tienen que ver la luz con las tinieblas.

Si es que queremos que el Espíritu Santo nos guíe, debemos ser sabios y mirar la realidad. No le hagamos ayudas a Dios, y menos con ayudas abominables aprendidas de las tinieblas. Dios puede hacer toda la obra sin ayudas extrañas. Rindamos nuestras vidas en arrepentimiento y humillación y él nos convertirá en instrumentos. Si alguien tiene que alzar la voz, que no sea para dar gritos desagradables y extraños, sino que sea alabanza para producir gozo y paz en los corazones de los oyentes. Si alguien danza, salta y aplaude, que no sea un espectáculo de emociones carnales sino una humillación de la carne a la voluntad del Espíritu Santo.

Apreciados compañeros pastores, hoy día se puede ver un rebaño de ovejas como el que vio el profeta: "Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor y Jehová dijo: estos no tienen Señor, vuélvase cada uno a su casa en paz". Hay muchas ovejas que están por los montes. ¿Dónde está el pastor que las baje de las alturas? Otras están engusanadas, por eso hacen obras que huelen mal delante de Dios (cánticos y obras espectaculares para deleitar la carne) ¿Dónde está el pastor para curarlas con sal? (doctrina, palabra de vida). Pero hay otras que aunque pocas, están sanas y llenas de vida (El Espíritu Santo morando en sus corazones) ¿Dónde está el pastor para guiarlas y conducirlas por la senda de la vida? ¿Dónde están los pastores que Dios llamó a apacentar su grey? ¿Dónde hay un pastor que quiera hoy ser usado por el Espíritu Santo? ¿Dónde hay un pastor que todavía crea, viva y enseñe la santidad? ¿Dónde hay un pastor que todavía espere recibir la corona incorruptible de gloria? No sé cuántos sean, pero me quiero unir a ellos y decir: Heme aquí Señor… estoy dispuesto a hacer tu voluntad.

8.1 La Iglesia Solo Tiene que Expresar con Originalidad la Causa de su Gozo

Cantares 2:1-14. Esta romántica y maravillosa escena de amor registrada en este pasaje no es base para los emocionales que siguen sus propios deseos. Estamos frente a la imagen de la verdadera relación que existe entre la Iglesia y el esposo amado (Jesucristo).

Es glorioso ver que la Iglesia no es producto de emociones sino que es el fruto del inmensurable amor de Dios, quien nos hizo saborear la palabra de verdad, el evangelio eterno para esta dispensación de la gracia, tiempo en el cual el Espíritu Santo llama a todos al arrepentimiento y, como dice el salmista: "Que la ley del Señor es dulce como la miel, y que la que destila del panal" (Salmo 19:7-10). Para la Iglesia no es difícil sujetarse a la Palabra de Verdad (El evangelio, la forma de doctrina a la cual hemos creído) y ¿saben por qué? Porque somos el fruto del sacrificio del que murió en el calvario, quien también habiendo dejado todo por amor a nosotros, se entregó en sacrificio y ofrenda para redimirnos y limpiarnos del pecado.

La Iglesia conoce a su esposo y sabe que él es santo, por lo tanto ella también lleva esa virtud (la santidad). Los extraños nunca podrán dar de lo que no tienen y es posible que se hagan pasar ante los incautos como la Iglesia, pero el esposo ha dado el distintivo a su amada, y eso la hace inconfundible ante él. Veamos el distintivo: "Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: conoce el señor a los que son suyos y apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo." (2ª Timoteo 2: 19). De manera, que no se trata de querer ser sino de ser la amada, la esposa (la Iglesia). Los imitadores tienen su cuarto de hora y ese es acá en la tierra donde están los incautos que no saben distinguir entre cantidad y calidad y terminan confundidos, pero el esposo sí sabe que estos imitadores son "hacedores de maldad"

Volviendo al Cantar de los Cantares capítulo dos, me resulta maravilloso leer que la Iglesia ya fue llevada a la casa del banquete y su bandera sobre ella fue amor. Si bien, todavía estamos en cuerpos mortales, ya el Espíritu Santo testifica que mediante la resurrección del que murió en la cruz (Cristo Jesús), estamos sentados en lugares celestiales juntamente con el esposo (Cristo Jesús) Efesios 2:6. Esto se dio no porque lo mereciéramos o por obras de justicia de nuestra parte sino por la bandera del esposo que está sobre la Iglesia, el amor. Este amor fue el que lo llevó a morir por la Iglesia para comprarla y hacerla su propiedad.

"Mi amado me habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno, se ha mudado, la lluvia se fue; se han mostrado las flores en la tierra, el tiempo de la canción ha venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos, y las vides en cierne dieron olor; levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña (roca) en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.

Es importante tener en cuenta que así como la voz del esposo es dulce, asimismo debe ser la voz de la esposa (Iglesia) y precisamente el tono de sabor de dulzura no puede estar en los imitadores. Tenga en cuenta, son imitadores, y como tal carecen de legitimidad, y no pueden tener el tono de sabor dulce. El sabor dulce de la Iglesia no está en la filosofía, en la psicología o en los talentos aprendidos en la universidad; el sabor dulce está en la unción del poder del Espíritu Santo y para obtener la unción se necesita ser más que un miembro de una religión. El problema está en que todos hablan de unción pero muy pocos conocen el secreto para obtenerla. Es más, no saben que es unción y por eso la confunden con emoción.

Para obtener la unción hay que estar en los agujeros de la peña. Cristo es la peña y los clavos y la lanza, abrieron los agujeros donde el pecador puede ser sanado y limpiado del pecado y es allí donde se halla el fundamento donde se encuentra edificada la iglesia (Mateo 16:18).

Si la Iglesia está en los agujeros de la peña, eso significa que ha sido limpiada en la sangre de Cristo y puede tener el sello de la unción del Espíritu Santo.

La unción del Espíritu Santo es el que le da el aspecto hermoso (vestidura de santidad) y el dulce tono de voz que desea oír el esposo; este será el aguijón para los imitadores. Tal como Simón el mago, han querido comprar la unción pero no han podido obtenerla, por eso han cambiado unción por emociones (espectáculos, shows, histerias, y todo tipo de muletillas en cantos y discursos). No obstante, la Iglesia solo tiene que expresar con originalidad la causa de su gozo, pues se fue el invierno, se ha mudado, la lluvia se fue, se han mostrado las flores en la tierra, y como dice entonces el Espíritu Santo: "el tiempo de la canción ha llegado. Creo que es el tiempo de levantarnos y en dulce tono de voz, elevar canciones celestiales a nuestro gran esposo que pronto ha de venir, ¡¡¡aleluya!!!