martes, 18 de julio de 2017

El Padre Omnisciente se Convirtió en un Paráclito


Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
Capítulo 6, del libro: “El Caso de la Teología de la Unicidad”.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com

Para ver otros capítulos de esta obra de clic aquí:
(Capítulo 1), (Capítulo 2), (Capítulo 3), (Capítulo 4), (Capítulo 5), (Capítulo 6), (Capítulo 7), (Capítulo 8), (Capítulo 9).




Las Escrituras enseñan que nuestro Padre Celestial es el único Dios verdadero (Juan 17:3, Juan 4:23-24) que es omnisciente (que sabe todas las cosas), y que su propio Espíritu Santo Omnisciente y celestial, también se encarnó y se convirtió en un Paráclito (Paráclito significa “Abogado”, “Intercesor”, “Mediador”, “Confortador, “Consolador”) que en la condición de un hombre no podía conocer todas las cosas. Esto explica por qué el Espíritu Santo es referido a veces como el Espíritu del Padre (Juan 4:23-24 – “Dios es Espíritu”; Efesios 4:4-6 – “un Espíritu… un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”); mientras que en otras ocasiones el Espíritu Santo es referido como el Espíritu del Cristo resucitado, porque el Espíritu también se convirtió en un hombre dentro de la encarnación a través de la concepción y el nacimiento virginal. (Romanos 8:9 – “el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo…”; 2. Corintios 3:17 – “el Señor es el Espíritu”; Colosenses 1:27 – “Cristo en vosotros la esperanza de gloria”; Hechos 16:6-7 NVI – “Atravesaron la región de Frigia y Galacia, ya que el Espíritu Santo les había impedido que predicaran la palabra en la provincia de Asia. Cuando llegaron cerca de Misia, intentaron pasar a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió”). ¿Por cual otra razón, Pablo fue inspirado a escribir acerca de “un solo Dios (el Padre) y un solo mediador (hombre/Hijo) entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre(1. Timoteo 2:5), y otra vez: “un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo (un hombre)(1. Corintios 8:6)? Si el concepto de la trinidad fuera verdadero, entonces Pablo debería haber escrito: “Un solo Dios el Padre, un solo Dios el Hijo, y un solo Dios el Espíritu Santo”. Ya que Pablo no mencionó “Espíritu Santo” en estos pasajes vitales de la Escritura, está claro que el Espíritu Santo es el Espíritu del Padre que también se convirtió en el Espíritu de Cristo (Romanos 8:9) dentro de la virgen como su propio Hijo.


El Único Espíritu del Padre es Omnisciente

Marcos 13:32 prueba que el Espíritu Santo es el Espíritu del Padre que conoce todas las cosas en su condición de la Persona Divina del Padre, y que también se convirtió en el Espíritu de Cristo como un hombre que no sabe todas las cosas. Debido a que nuestro Padre Celestial permaneció inmutable en los cielos, a la vez en que simultáneamente se hizo un hombre en la encarnación a través de la virgen, esto explica las distinciones entre el Padre por fuera de la encarnación que conoce todas las cosas, y el Hijo dentro de la encarnación que no conoce todas las cosas.

“Pero, en cuanto al día y la hora, NADIE LO SABE, ni siquiera LOS ÁNGELES en el cielo, ni EL HIJO, sino SOLO EL PADRE(Marcos 13:32 NVI).

Marcos 13:32 presenta dos problemas insalvables para los trinitarios. En primer lugar, ¿cómo podría el Espíritu Santo, como una supuesta verdadera tercera Persona Divina no encarnada, no saber algo que solo el Padre conoce, aunque supuestamente ha permanecido omnisciente (que lo sabe todo) y coigual? Según la idea trinitaria de una tercera Persona coigual llamada Dios el Espíritu, esta sería igual de omnisciente como Dios el Padre. Por lo tanto, los trinitarios no pueden explicar por qué solamente el Padre es omnisciente, pero no la supuesta tercera Persona llamada Dios el Espíritu Santo, sobre la cual ellos alegan que también ha permanecido inmutable en los cielos después de que el Hijo Cristo fue concebido y nació.

El segundo problema, es que la mayoría de los teólogos trinitarios creen que una supuesta Persona de Dios el Hijo Celestial, conservó su omnipresencia y omnisciencia como una Persona Divina y distinta en el cielo, mientras que Él existió simultáneamente como un hombre en la tierra. Ya que es ridículo pensar que una supuesta Persona Celestial de Dios el Hijo (quien nunca habría perdido su omnisciencia en el cielo durante la encarnación) no podría haber CONOCIDO el DÍA y la HORA de su segunda venida, queda entonces claro que el Hijo de Dios no podría ser un Dios el Hijo omnisciente, coigual y distinto, aparte de nuestro único y verdadero Dios el Padre. De la misma manera, también sería imposible para una supuesta Persona trinitaria llamada Dios el Espíritu Santo no-encarnada y OMNISCIENTE,  no poder conocer EL DÍA y LA HORA de la segunda venida de Cristo, sino SÓLO EL PADRE. Por lo tanto, la idea trinitaria de otras dos supuestas Personas Divinas, omniscientes y distintas junto a nuestro Padre Celestial quien es el único Dios verdadero (Juan 17:3, 1. Corintios 8:6), es notoriamente falsa.

La Teología de la Unicidad no tiene ningún problema con Marcos 13:32, porque nosotros creemos que el Espíritu Santo del único Dios verdadero es el Padre omnipresente que nunca perdió ninguno de sus inmutables atributos divinos en los cielos, a la vez que Él simultáneamente se hizo un hombre en su condición del brazo revelado de Yahvé. En contraposición, los trinitarios creen que el Espíritu Santo es una Persona Divina, distinta, coigual y omnisciente junto con Dios el Padre en el cielo. Pero si esto fuera así, ¿entonces cómo es posible que la otra Persona, Dios el Espíritu Santo, no pudiera conocer el día y la hora de la segunda venida de Cristo, sino SÓLO EL PADRE?


La Doctrina Trinitaria no Armoniza con Marcos 13:32

Durante el período de examinación cruzada en mi debate con el apologista trinitario Ethan Smith, le pedí al Sr. Smith que respondiera sobre Marcos 13:32 que dice: “Pero, en cuanto al día y la hora, NADIE LO SABE, ni siquiera LOS ÁNGELES en el cielo, ni EL HIJO, sino SOLO EL PADRE” (Marcos 13:32 NVI). Marcos 13:32 presenta  un problema insuperable para los trinitarios, porque la mayoría de los teólogos trinitarios, incluyendo a Ethan Smith, creen que un supuesto Dios el Hijo celestial retuvo su omnipresencia y su omnisciencia (el conocimiento de todo) como una Persona distinta en el cielo, mientras que Él simultáneamente existió como un hombre en la tierra. Entonces, ¿cómo podría un supuesto Hijo Celestial quien nunca perdió su omnisciencia (que lo sabe todo), NO PODER SABER EL DÍA Y LA HORA de su propia aparición? ¿Y cómo podría exactamente una supuesta Persona omnisciente no-encarnada llamada Dios el Espíritu Santo, no conocer EL DÍA Y LA HORA de la segunda venida de Cristo, sino SÓLO EL PADRE?

Cuando le hice estas dos preguntas al Sr. Smith, él no las pudo contestar y saltó hacia Apocalipsis 19:12 para evadirlas. (De una manera hipócrita, Ethan Smith me ha acusado de  una supuesta eisegesis, porque algunas veces que le he contestado he citado otros pasajes, pero siempre que él hace lo mismo, lo llama exégesis). El Sr. Smith citó Apocalipsis 19:11-13 que dice: “Entonces vi el cielo abierto (Juan tuvo una visión de Jesús en el cielo); y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino Él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS”.

El señor Smith trajo el versículo de Apocalipsis 19:12, porque dice: “y tenía un nombre escrito que NINGUNO CONOCÍA SINO ÉL MISMO”. El señor Smith comparó a Apocalipsis 19:12 con Marcos 13:32 que dice: Pero, en cuanto al día y la hora, NADIE LO SABE, ni siquiera LOS ÁNGELES en el cielo, ni EL HIJO, sino SOLO EL PADRE” (Marcos 13:32 NVI).

Pero aquí está el problema con la respuesta del Sr. Smith.

Es difícil imaginar que ninguno de los ángeles celestiales y de los santos en el cielo, pudiera ver el Nombre que Cristo tenía escrito, mientras que él iba cabalgando junto a ellos. Note que el texto dice: “y TENÍA un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo(Apocalipsis 19:12). Observe también que el texto no dice nada acerca de que los seres en el cielo, no conocían el nombre que Él tenía escrito. Dado que el contexto de Apocalipsis 19 se está dirigiendo a Jesús volviendo a la tierra en un caballo blanco, tiene sentido creer que ninguno de los que vivirán en la tierra, conocerán el nombre que él tendrá escrito.

En contraposición a Apocalipsis 19:12, Marcos 13:32 menciona específicamente a los ángeles en el cielo, y al Hijo mismo que no sabe ni el día ni la hora de su propia aparición. Puesto que Marcos 13:32 está declarando que los seres celestiales no lo saben, sino solamente el Padre, está descartando también la posibilidad de que las personas de la tierra conozcan el día y la hora en Marcos 13:32. Pero note que Apocalipsis 19:12 no dice nada acerca de que los seres celestiales no conozcan el nombre que Cristo tiene escrito, mientras que Marcos 13:32 sí menciona que los seres celestiales no saben el día y la hora de la segunda venida de Cristo. Esto explicaría por qué el texto dice que sólo Él mismo conoce el nombre que tiene escrito.

Pero además, si los trinitarios quieren insistir en que las personas en el cielo al lado de Jesús, no podrían saber el Nombre que él tenía escrito, entonces no podría haber otras dos Personas celestiales de una Trinidad, ya que es imposible que una Persona Divina Omnisciente no sepa nada mientras sea coigual con las otras dos supuestas Personas Divinas. Por lo tanto, si Apocalipsis 19:12 también se dirige a las personas en el cielo que no conocen el Nombre que Cristo tiene escrito, entonces esto presenta un problema insalvable para los trinitarios, porque Apocalipsis 19:12 sería una afirmación falsa en el caso de que en el cielo hubiesen tres Personas Divinas que lo saben todo, por lo que cada una hubiera tenido que conocer ese nombre que Cristo llevaba escrito, ya que es imposible que una supuesta Persona Divina verdadera, no posea su propia mente divina omnisciente, su propio auto-cononocimiento divino omnisciente, y su propia auto-consciencia divina omnisciente. Por lo tanto, sería imposible que sólo Cristo conociera el nombre que Él llevaba escrito en el cielo, en caso de que hubieran otras dos Personas Divinas supuestamente omniscientes de una Trinidad en el cielo.

Solamente los creyentes de la Unicidad, no tendrían ningún problema con este versículo en caso de que se asuma que las personas celestiales no conocen el nombre que Cristo tiene escrito, pues los adherentes a la Unicidad creen que la deidad de Jesús es el mismo Dios el Padre revelado. Así que si el pasaje está hablando de que las personas celestiales no conocen ese nombre, entonces Jesús tiene que ser el Espíritu Santo del propio Padre que es el único Dios omnisciente. Dado que los arrianos, como por ejemplo los Testigos de Jehová, creen que Jesús es una criatura angélica, entonces ellos no pueden explicar por qué es que sólo Jesús conoce el nombre que él lleva escrito, pero no el Padre. De la misma manera, los unitarios socinianos no pueden explicar cómo un simple hombre en el cielo sabe el nombre que él tiene escrito, pero no el Padre omnisciente. Así que si Jesús es la única Persona Divina en el cielo que conoce el Nombre que tiene escrito, entonces esto significa que Él es el Padre omnisciente. Si este es el caso, entonces todos los grupos cristianos profesantes no cuentan con ninguna explicación sobre el significado de Apocalipsis 19:12, excepto los pentecostales unicitarios, porque los creyentes en la Unicidad afirman que Jesús es el Dios Fuerte y el Padre Eterno revelado como un hombre. Por lo tanto, si Apocalipsis 19:12 se está dirigiendo a personas celestiales que no saben el nombre que Cristo tiene escrito, entonces solamente la teología de la unicidad puede explicar adecuadamente este pasaje aparentemente difícil de las Escrituras.

Los pentecostales unicitarios creen que el Espíritu Santo del único Dios verdadero es el Espíritu omnipresente del Padre, que nunca perdió ninguno de sus atributos divinos inmutables mientras que Él simultáneamente se hizo un hombre que es el brazo de Yahvé revelado. Sin embargo, los trinitarios creen que el Espíritu Santo es una Persona Divina coigual, distinta y omnisciente en el cielo. ¿Cómo entonces podría otra Persona Divina coigual llamada el Espiritu Santo, no haber conocido el día y la hora de la segunda venida de Cristo, sino SÓLO EL PADRE? Así podemos ver que las explicaciones trinitarias de Marcos 13:32 y Apocalipsis 19:12 no tienen una explicación racional, mientras que estos versos armonizan perfectamente con la teología sostenida por los pentecostales unicitarios.


Jesús es el Espíritu Santo de Verdad, Que Habla lo que Oye

Juan 16:13 demuestra que el Espíritu Santo es “el Espíritu de verdad” que sólo habla lo que oye del Padre.

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere…”  (Juan 16:13).

Pero Juan 14:17-18 nos informa que Jesús es “el Espíritu de verdad”.

“el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros(Juan 14:17-18).

Note que Jesús se identificó como el Espíritu de verdad (Juan 14:17) que vivía CON los discípulos en la carne (“mora con vosotros” – Juan 14:17), pero que más tarde estaría EN los discípulos como el Espíritu Santo que habitaría en su interior (“Y estará en vosotros” – Juan 14:17). Jesús declaró claramente: “No os dejaré huérfanos (sin el Paráclito – Confortador, Abogado): vendré a vosotros” (Juan 14:18). Esto explica todas las Escrituras que hablan de Cristo como el Espíritu que mora en los suyos (Romanos 8:9, 26, 27, 34; Colosenses 1:27, 2. Corintios 3:17).

Jesús declaró en Juan 16:13 que el Santo “Espíritu de verdad” “no hablará por su propia cuenta”, sino solo lo que “oyere” del Padre.

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere(Juan 16:13).

Pero el mismo Jesús dijo que Él era aquel que no hablaba por su propia cuenta, sino sólo lo que había oído del Padre:

Juan 14:10. “Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, Él hace las obras”.

Juan 12:49. “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, Él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar”.

Juan 5:30. “No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo”.

Después de ver algunos de mis videos, un extrinitario de los Países Bajos que ya estaba viendo en el trinitarismo problemas antibíblicos, me escribió un correo electrónico diciendo: “Me encontré con su video titulado, 'El Espíritu Santo es el Espíritu del Padre y el Hijo, Juan 14:23' de Ministerios Impacto Global (Global Impact Ministries). Todo lo que yo sabía que era verdad –pero sin ser capaz de expresarlo por mí mismo–, fue puesto por el orador en palabras, tan simple, tan claro. Lo escuché tres veces, y luego proseguí con el video llamado 'El Espíritu Santo Habla Lo que Oye', lo cual me emocionó aún más. ¡Cómo era que nunca había visto esta analogía! Jesús dijo: 'Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta (Juan 14:10)', lo que se corresponde con 'porque no hablará por su propia cuenta (el Espíritu Santo – Juan 16:13)'. Se me hizo tan claro que Jesús les estaba indicando que Él mismo volvería a ellos como el Espíritu de verdad”.

Es difícil imaginar cómo un supuesto Dios el Hijo omnisciente, y otra supuesta Persona omnisciente llamada Dios el Espíritu Santo, no hubieran sabido qué hablar de una manera instantánea al ser unas supuestas Personas Trinitarias omniscientes. ¿Cómo podría una supuesta Persona no-encarnada, llamada el Espíritu Santo, no saber lo que tiene que decir antes de pronunciarlo? ¡Una Persona del Espíritu Santo que supuestamente no se encarnó, no tendría por qué oír a otra Persona Divina para saber qué hablar! Por lo tanto, el Espíritu Santo que mora en nosotros, tiene que ser el Espíritu del Cristo resucitado, ya que Cristo sólo habló lo que oyó del Padre.

“El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo”. (Efesios 4:10).

Dios como Dios siempre ha llenado todas las cosas, pero Dios como un hombre (Dios como un Hijo, Dios como un Mediador y Paráclito) no llenó todas las cosas como un Hijo sino hasta su ascensión al cielo. Esto explica por qué los patriarcas y los profetas hebreos nunca conocieron o experimentaron “el Espíritu de su Hijo” (Gálatas 4:4) en sus corazones, y por qué sólo los creyentes del Nuevo Testamento pueden conocer a Jesús como “el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gálatas 4:6, Romanos 8:9, 26, 27, 34). Esto también explica cómo Jesús es omnipresente para oír y responder a las oraciones como el Padre que se hizo hombre para salvar a su pueblo de sus pecados (“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”. – Juan 14:14).


El Espíritu Santo es Jesús el Paráclito

Juan 14:26 llama al Espíritu Santo el Paráclito (Abogado/Intercesor), en singular; mientras que 1. Juan 2:1 y Juan 14:16-18 llaman a Jesús el Paráclito (Abogado/Intercesor), en el singular. ¿Tenemos dos mediadores que interceden por nosotros, o sólo uno?

“Mas el Consolador (el Paráclito), el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26).

“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador (Paráclito), para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no lo ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros”. (Juan 14:16-18).


¿Quién, sino Jesús que vivió con los discípulos, es quien estaría en los discípulos como el único Paráclito para con el Padre?

“... Abogado (Paráclito) tenemos para con el Padre, a Jesucristo el Justo” (1. Juan 2:1).

El Léxico Griego de Thayer, define así al sustantivo griego “Paráclito”.

1. Uno que invoca la causa de otro ante un juez; un intercesor, un abogado defensor, un asistente legal; un mediador.

2. Universalmente, uno que invoca la causa de otro como suya; un intercesor.

3. En el sentido más amplio, un ayudador, socorrista, auxiliador, asistente.

Aquí encontramos que tanto Jesús como el Espíritu Santo son llamados un Abogado en el singular, pues “Parákletos” en el griego está en la forma singular, que significa “abogado”, “intercesor” o “ayudador”; mientras que “Parakletoi” (que significa “abogados”) es la forma plural de “Parákletos” como más de un abogado defensor. Puesto que ninguna porción de la Escritura afirma que tenemos dos abogados (parakletoi), sabemos que Jesús es el Santo Espíritu de verdad, quien es nuestro único Paráclito.


Un Paráclito es un Mediador



William Barclay, citó un segundo uso de 'Paráclito' al transliterarse del griego en la versión Tárgum de Job 33:23. Eliú, en su intento de consolar a Job, describió a un hombre desesperadamente enfermo y acercándose a la muerte, “el sepulcro”, y continuó: “si tuviese cerca de él algún elocuente como mediador (parákletos) muy escogido”. El Tárgum usó la palabra griega “Paráclito” para un “Mediador”.

Bajo Paráclito, el Léxico de Thayer dice: “Los Tárgumes y el Talmud, traducen al griego las palabras פְּרַקְלִיט y פְּרַקְלִיטָא y las usan para cualquier intercesor, defensor o abogado; Cf. Baxtorf, Léx. Talm., p. 1843 (editado por Fischer, página 916); ver (el) Tárgum en Job 33:23 para מֵלִיץ מַלְאָך, que se refiere a un ángel que invoca ante Dios la causa del hombre; (cf. πλουσίων παρακλητοι [Paráclito]...)”.

El Tárgum usó la palabra griega Paráclito en Job 33:23, para un ángel que suplica ante Dios por la causa del hombre.

“Si hay un ángel que sea su mediador, uno entre mil, para declarar al hombre lo que es bueno para él…” (Job 33:23 LBLA). (La RV60, NVI, BTX, LBLA, NBD, NTV, todas dicen “mediar”, “interceder” o “abogar” en Job 33:23).

Aquí podemos ver que “Paráclito”, que más literalmente significa un “Abogado” e “Intercesor”, también transmite la idea de servir como un “Mediador” en nombre de la humanidad. 1. Timoteo 2:5, dice: “Porque hay un solo Dios, y UN SOLO MEDIADOR entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. Puesto que el Espíritu Santo es llamado nuestro “Paráclito” en Juan 14:26, y Jesús es llamado como este mismo “Paráclito” en la forma singular en Juan 14:16 y en 1 Juan 2:1, está claro que sólo puede haber un Paráclito como nuestro “solo mediador entre Dios y los hombres” quien es “Jesucristo hombre”.

“Paráclito” siempre aparece en la forma singular para el que sirve como nuestro “Abogado” e “Intercesor”, o sea Jesús. De la misma manera, “Mediador” (Gr. Mesites) aparece en forma singular para mostrar que sólo hay Uno que sirve como Mediador entre Dios y los hombres, que es el hombre Cristo Jesús. Dado que Juan 14:26 identifica al Espíritu Santo como nuestro Paráclito (Abogado, Intercesor, Mediador) en el singular, y dado que 1. Juan 2:1 y Juan 14:16-18 identifican a Jesús como nuestro Paráclito (Abogado, Intercesor, Mediador) en el singular, sabemos que Jesús tiene que ser el Único Paráclito en su condición como el Santo “Espíritu de verdad” que vivía CON los discípulos en la carne, pero que más tarde vendría a los discípulos como el Espíritu Santo (Paráclito). Puesto que Lucas 1:35 y Mateo 1:20 nos informan que el Espíritu Santo se encarnó a través de la virgen hebrea (“el Espíritu Santo vendrá sobre tí” – Lucas 1:35; “lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es” – Mateo 1:20), tiene sentido que Jesús es el Espíritu Santo del Padre, que se encarnó como nuestros Parákletos y Mesites (Abogado/Intercesor/Mediador) para salvarnos, ya que Dios como Dios no puede abogar, interceder o mediar porque Él es la Autoridad Suprema, pero debido a que el Dios Omnipresente también se convirtió en un hombre en la encarnación, ahora sí puede abogar, interceder y mediar en nombre de la humanidad como el Hijo.


El Espíritu Santo es el Espíritu de Jesús

“Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. (Lucas 1:35).

Las Escrituras inspiradas nos informan que el Espíritu Santo del único Dios verdadero, vino sobre la virgen María para concebir sobrenaturalmente al Hijo Cristo. Esta fue la razón por la que el Santo Hijo Cristo fue llamado el Hijo de Dios. Por lo tanto, en vez de que el Hijo sea llamado el Hijo porque siempre ha existido como un supuesto Dios el Hijo eterno,  el Hijo es llamado en la Escritura del Nuevo Testamento “el Hijo de Dios”, porque el Espíritu Santo realizó el acto de la encarnación en la virgen, convirtiéndose en el Niño nacido y el Hijo dado (Isaías 9:6 – “porque un Niño nos es nacido, un Hijo nos es dado…  y se llamará su nombre… Dios fuerte, Padre eterno”).

Ningún versículo de la Biblia dice alguna vez, que un presunto Hijo pre-encarnado vino sobre la virgen hebrea para concebir sobrenaturalmente al niño Cristo. Por el contrario, Lucas 1:35 demuestra que el Espíritu Santo es el Espíritu del único Dios verdadero (Juan 17:3) que “fue manifestado en carne, justificado en EL ESPÍRITU” que vino sobre la virgen según 1. Timoteo 3:16.

“...un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es” (Mateo 1:20).

El niño Cristo no fue concebido “saliendo de (Gr. Ek)” José o “saliendo de” algún otro hombre, ya que el niño Jesús fue concebido sobrenaturalmente “saliendo de (Gr. Ek)” María (Gálatas 4:4) y “del (saliendo del – Gr. Ek) Espíritu Santo” (Mateo 1:20). Aquí encontramos que el Espíritu Santo de Dios es el Padre del Mesías, y que María es la madre biológica del Mesías, lo que nos ayuda a entender el por qué Jesús siempre oró al Espíritu Divino como su Padre. Con esta luz, también podemos entender cómo Jesús es plenamente humano por causa de su madre biológica, y plenamente “Dios con nosotros” como un hombre a causa de su Padre omnipresente.

“un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:4-6).

Observe que el único Espíritu del único Señor, es el mismo Espíritu del único Dios y Padre “el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”. El Espíritu Santo, es el mismo Espíritu del único Dios verdadero que es el Padre (Juan 17:3), quien también se encarnó como el hombre Cristo. Esto, porque cuando en la encarnación el Espíritu Santo de Dios el Padre se hizo un hombre a través de la virgen, la “sustancia del Ser” del Padre (hipóstasis – Hebreos  1:3) fue “estampada” como una “impresión” del Ser del Padre (karaktér – Hebreos 1:3) para unirse con una naturaleza humana total y completa como un ser humano llamado el Mesías con una sola personalidad, no dos. Esto explica por qué fue que solo después de la encarnación, el Espíritu Santo del Padre también se convirtió en el hombre Cristo Jesús, y por qué el Espíritu Santo y Jesús son llamados el mismo “Paráclito” en la condición del humano resultante de la encarnación, que es nuestro Defensor, Intercesor y Mediador entre Dios y los hombres. Por lo tanto, el Señor Jesús es en el Nuevo Testamento el Espíritu que mora en los creyentes (2. Corintios 3:17 – “el Señor es el Espíritu”), que se llama el “Parákletos” en el singular, en lugar de “Parakletoi” en el plural, pues el único y verdadero Espíritu de Dios que nunca fue un Paráclito (Abogado, Intercesor, Mediador) en las Escrituras Hebreas, se convirtió en un verdadero hombre que es nuestro Paráclito (Abogado, Intercesor, Mediador) en las Escrituras del Nuevo Testamento, debido a su concepción y nacimiento virginal.

Juan 14:26 demuestra que el Espíritu Santo es el Paráclito (Abogado/Intercesor), mientras que 1. Juan 2:1 y Juan 14:16-18 demuestran que Jesús es el Paráclito (Abogado/Intercesor). Dado que “Paráclito” (que significa Abogado) siempre aparece en el singular tanto para Cristo como para el Espíritu Santo, sabemos que el Espíritu Santo tiene que ser el mismo “Paráclito” como una Persona singular llamada Cristo, pues tanto de Cristo como del Espíritu Santo se habla como un solo Paráclito (Un Abogado/Intercesor). Es imposible que dos supuestas Personas divinas sean dos Personas, mientras sean un solo Defensor e Intercesor (Paráclito).

“Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador (Paráclito) para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes(Juan 14: 16-18 NVI).

Note que Jesús se refirió al Paráclito como “Él” en Juan 14:16-17, pero en Juan 14:18 Jesús claramente declaró: “No los voy a dejar huérfanos; VOLVERÉ A USTEDES”. Es evidente que Jesús usó a menudo el “lenguaje figurado” (Juan 16:25) o habló de una manera velada acerca del Santo Espíritu de verdad como un “Él”, para ocultar su verdadera identidad como ese Espíritu de verdad que permanecería en sus discípulos después de su muerte  y resurrección (Isaías 45:15 – “Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas”).

El contexto de Juan 14:16-18, demuestra que el “otro” (allos) Consolador (Paráclito), es el mismo “Espíritu de verdad” que vivió con sus discípulos en la carne como Jesús, pero que Jesús volvería “diferente” o en “otra” manifestación como el nuevo Consolador (Paráclito) cuando dijo: “No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes”. Observe que el adjetivo griego “allos”, simplemente significa “otro o diferente”, y que Juan 14:16 nunca dice que el Espíritu Santo sea “otra” persona. En Mateo 13:24 Jesús presentó otra (allos) parábola. Mateo 2:12 dice que los reyes sabios “regresaron a su tierra por otro (allos) camino”. Mateo 13:5 dice que “otra (allos) parte cayó en pedregales”. Por lo tanto, el adjetivo griego “allos” puede significar “otro” o “diferente”, como una “manifestación” diferente. Por lo tanto, “allos” no requiere de otra persona en Juan 14:26.

Jesús moró CON los discípulos como el Paráclito (abogado e intercesor) en la carne, pero Él prometió ser el Paráclito (Abogado) que habitaría EN ellos en “otra” (o “diferente”) manifestación como el Espíritu Santo que moraría dentro de sus cuerpos. Si esta no es la interpretación correcta de las Escrituras, desafío a los trinitarios a que citen un solo versículo en el que se muestre a Jesús orando al Espíritu Santo como una Persona divina y distinta de su Padre Celestial. Puesto que Jesús nunca oró al Espíritu Santo como alguien distinto a la Persona Espíritual Celestial del Padre, sabemos que Jesús nunca podría haber hecho referencia al Espíritu Santo como otra Persona Divina aparte de Él.

 “...tenemos ante el Padre a un intercesor (Paráclito), a Jesucristo, el Justo”. (1. Juan 2:1 NVI).

“Pero el Consolador (Paráclito), el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho”. (Juan 14:26 NVI).

¿Tenemos dos Abogados o Intercesores que median entre Dios y los hombres, o uno solo? Juan 14:26 demuestra que el Padre envió al Espíritu Santo, pero Gálatas 4:6 dice que “Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!”. Ya que 1. Timoteo 2:5 demuestra que “hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”, entonces Jesús tiene que ser el Espíritu de verdad en su condición del Espíritu Santo que mora en nosotros.

Romanos 8:26 prueba que el Espíritu Santo intercede ante Dios, pero Romanos 8:9 y Romanos 8:34 demuestran que ese Espíritu Santo es el Espíritu de Cristo.

“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él”. (Romanos 8:9).

El Espíritu es descrito como nuestro “Consolador” en Juan 14:26, pero Romanos 8:26-27 dice:

“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo INTERCEDE por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios INTERCEDE por los santos”. (Romanos 8:26-27).

El primer ‘intercede’ en Romanos 8:26, es en el griego una forma doble del verbo ‘huperentugkhano’ [‘huper’ significa ‘en nombre de’ – ‘entugkhano’ significa ‘interceder’, ‘hacer petición’ o ‘suplicar’], de modo que esta idea del Espíritu como nuestro Intercesor o nuestro abogado defensor, está doblemente enfatizada. El segundo ‘intercede’, tal como aparece en Romanos 8:27 es entugkhanó, que literalmente significa “interceder, hacer petición” o “suplicar”. El mismo verbo griego entugkhano, se usa para indicar a Jesús “intercediendo” por nosotros en Romanos 8:34 y en Hebreos 7:24-25.

“¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede (entugkhano) por nosotros”. (Romanos 8:34).

“mas éste [Jesús], por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para INTERCEDER (entugkhano) por ellos”. (Hebreos 7:24-25).

Juan 14:26 dice que el Espíritu Santo es nuestro Paráclito que “aboga” e “intercede” ante Dios por nosotros, mientras que 1. Juan 2:1 y Juan 14:16-18 llaman a Jesús nuestro Paráclito que aboga e intercede ante Dios por nosotros. Romanos 8:26-27 demuestra que el Espíritu Santo está intercediendo por los santos según la voluntad de Dios, pero Romanos 8:34 y Hebreos 7:24-25 demuestran que Jesucristo es nuestro único mediador entre Dios y los hombres, que está haciendo intercesión ante Dios en nombre de la humanidad. ¡Cómo es que los trinitarios pueden creer en dos “INTERCESORES” que abogan e interceden ante el Padre como nuestro único Paráclito, mientras que piensan que éstos siguen siendo coiguales con el Padre! ¿Podría una supuesta Persona que no se encarnó llamada el Espíritu Santo, abogar e interceder ante Dios, mientras sigue siendo coigual?

Lucas 1:35 y Mateo 1:20, demuestran que el Espíritu Santo del Padre se hizo un hombre a través de la virgen hebrea. Esto explica por qué el Espíritu Santo que se convirtió en un hombre en la encarnación, puede ahora “interceder” por los santos “conforme a la voluntad de Dios” en Romanos 8:27. Dado que el mismo verbo griego “entugkhano” es usado cuando el Espíritu Santo o Jesús hacen “intercesión”, sabemos entonces que el Espíritu que mora en nosotros es el Espíritu del Cristo resucitado que “conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”.

Si el Espíritu Santo es una Persona Divina, distinta y coigual con el Padre, ¿cómo pueden los trinitarios explicar que tanto Jesús como el Espíritu Santo como dos Personas Divinas exactamente iguales, puedan interceder por la humanidad ante el Padre? ¿Puede una Persona Divina, coigual, distinta y no-encarnada, orar o interceder ante Dios mientras que es verdaderamente coigual? Por lo tanto, la única explicación viable que sostiene la deidad de Cristo, es que el Espíritu Santo de Dios que es el Espíritu del Padre, para salvarnos también se convirtió en un hombre en la encarnación.

Dado que los trinitarios, los arrianos y los socinianos creen que el Espíritu Santo no es la misma Persona que el Hijo, entonces solo la Teología de la Unicidad trae armonía a todos los datos de las Escrituras, pues el Espíritu Santo del único Dios verdadero que es el Padre, también se hizo un hombre en la encarnación. Esto explica cómo el Espíritu Santo es el Espíritu del Hijo (a través de la encarnación) que ahora aboga, intercede y media por la humanidad ante el Padre como nuestro único mediador entre Dios y los hombres (1. Timoteo 2:5).


Jesús es el Espíritu que Habla a las Iglesias en Apocalipsis 1-3

Apocalipsis 1:17-19, demuestra que Jesús es el que habla a las siete iglesias en Asia Menor desde Apocalipsis 1:19 hasta Apocalipsis 3:22.

Apocalipsis 1:17-19 dice: “Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén, y tengo las llaves de la muerte y del Hades. Escribe las cosas que has visto...”.

Si usted tiene una Biblia en la que se destacan con color rojo las palabras de Jesús, notará que las palabras de Jesucristo empiezan en Apocalipsis capítulo 1, y terminan en Apocalipsis 3:22 donde Jesús completa sus palabras a las siete iglesias de Asia Menor, diciendo: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Aquí Jesús se identificó a sí mismo como “el Espíritu” que habló a las siete iglesias de Asia Menor. Por lo tanto, Jesús es el Espíritu Santo del propio Padre, que también se convirtió en un hombre en la encarnación a través de la virgen.


Solamente la Teología de la Unicidad Trae Armonía a Todas las Escrituras

El Espíritu Santo es el Espíritu que se convirtió en el Hijo Cristo en la encarnación. Es por eso que el Espíritu Santo es Cristo, que es llamado el “Parákletos” en el singular, en lugar de “Parakletoi” en el plural, pues dos Personas como dos Personas, no pueden funcionar como un solo “Paráclito” (un “abogado” e “intercesor”) mediando nuestro caso ante Dios el Padre. Por lo tanto, si Dios consistiera realmente de otras Personas Divinas, una segunda y una tercera Personas Divinas de una Trinidad, entonces la Biblia debería usar la palabra griega “Parakletoi” en el plural para el Hijo y el Espíritu Santo, en lugar de “Parákletos” en el singular. Incluso, si los trinitarios insisten en contra de la evidencia lingüística que demuestra que dos “Parakletoi" no pueden funcionar como un solo “Paráclito”, sino como dos Abogados que Interceden y Median, esto hace imposible que el Hijo y el Espíritu sean verdaderamente dos Personas distintas y coiguales para con el Padre, mientras que sirven como dos Parakletoi (dos Abogados, dos Intercesores, y dos Mediadores).

Los trinitarios no pueden alegar que el Espíritu Santo sea una Persona Divina no-encarnada y coigual, que de alguna manera intercede ante Dios mientras que sigue siendo coigual con Él, pues Dios como Dios es la autoridad suprema. Si una Persona Divina en su condición de Persona Divina intercediera ante una autoridad superior, entonces esa llamada Persona Divina no podría ser coigual. Por lo tanto, la única visión teológica que armoniza con todos los datos bíblicos, es la Teología de la Unicidad.