jueves, 29 de junio de 2017

El Hijo Tuvo Su Principio Por Su Engendramiento


Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
Capítulo 5, del libro: “El Caso de la Teología de la Unicidad”.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com

Para ver otros capítulos de esta obra de clic aquí:
(Capítulo 1), (Capítulo 2), (Capítulo 3), (Capítulo 4), (Capítulo 5), (Capítulo 6), (Capítulo 7), (Capítulo 8), (Capítulo 9).



La doctrina de la Trinidad afirma que el Hijo nunca tuvo un principio, porque supone que el Hijo como Hijo, siempre ha existido coeternamente con el Padre a lo largo de toda la eternidad pasada. Pero en contraste con la doctrina tradicional de la Trinidad Católica Romana, las Escrituras prueban que el Hijo no fue siempre un Hijo para el Padre, y que el Padre no fue siempre un Padre para el Hijo, porque el Hijo es el hombre que fue concebido en la virgen y por lo tanto tuvo su principio por su concepción y nacimiento virginal. Por lo tanto, toda la idea de la trinidad de un supuesto Dios el Hijo eterno sin un principio, se derrumba completamente a la luz de la evidencia bíblica.


La Relación Padre e Hijo Comenzó en el Tiempo

Hebreos 1:5 cita a 2. Samuel 7:14 donde el Padre dijo: “Yo le SERÉ a él Padre, y ÉL ME SERÁ A MÍ HIJO”.

Si un Dios el Hijo estuvo eternamente “al lado del Padre”, tal como James White y otros apologistas trinitarios han alegado, ¿entonces cómo podría el Hijo haber existido literalmente al lado antropomórfico del Padre, mientras que el Padre habló proféticamente de su futuro Hijo diciendo: “Yo le SERÉ a él Padre, y Él me SERÁ a mí Hijo”? ¿Cómo podría un padre tener a su lado a su hijo ya existiendo, para sin embargo decir: “Yo le SERÉ a él Padre, y Él me SERÁ a mí Hijo”? Tal eisegesis trinitaria de los textos inspirados, contradice muchos pasajes de la Escritura, incluyendo las palabras del propio Cristo cuando dijo: “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo” (Juan 5:26).

Puesto que al Hijo de Dios le fue concedida una vida en sí mismo, el Hijo no pudo haber existido como un Hijo viviente antes de que le fuera concedida esa vida por el Padre a través de su concepción y nacimiento virginal.


Un Hijo Destinado (o Previsto) No Podría Ser Atemporalmente Destinado

1. Pedro 1:20, prueba que el Hijo fue “destinado desde antes de la fundación del mundo”. El verbo griego “proginosko” se define como “conocido de antemano”.

¿Cómo podría haber existido literalmente un Hijo eterno, si éste fue preparado de antemano? Si un ángel se le apareciera a una pareja casada y les dijera: –“la mujer de esta pareja concebirá y dará a luz un hijo”–, entonces ese hijo estaría previsto para esa pareja. Sin embargo, esa pareja no podría decir que su hijo existió literalmente antes de que ellos lo hubieran engendrado. Por lo tanto, un hijo destinado (o presagiado) no pudo haber existido literalmente antes de ser engendrado, porque entonces el uso de la palabra “destinado” no tendría ningún sentido.


El Hijo fue Engendrado en Un Día Específico   

Salmos 2:7. “Mi hijo eres tú; Yo te ENGENDRÉ (yalad) HOY (yom)”. Tanto la Concordancia Strong, como la Nueva Concordancia Estándar Americana, dicen que “yom” significa “día”. De hecho, ni un solo versículo de la Escritura indica que el nombre hebreo “yom”, significa un “día eterno”.

¿Podría el Faraón haber dado una orden eterna a los esclavos israelitas en Éxodo 5:6-7? (“Y mandó Faraón aquel mismo día [yom]  a los cuadrilleros del pueblo que lo tenían a su cargo, y a sus capataces, diciendo: De aquí en adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como hasta ahora; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja” – Éxodo 5:6-7). El mismo verbo hebreo “yalad” se usa para los nacimientos de Caín y Abel en Génesis 4:1-2, lo que demuestra que el Hijo nació en un momento específico en vez de ser “engendrado eternamente” como falsamente lo alegan los trinitarios.

Puesto que ningún versículo de la Escritura indica que el verbo hebreo “yalad” significa un nacimiento eterno, sabemos que el Hijo de Dios tuvo que haber sido engendrado en un día específico. Por lo tanto, el Hijo de Dios no pudo haber sido nunca un Hijo eterno, porque el Hijo fue literalmente concebido y nacido como un verdadero Hijo en un día específico.


El Hijo Fue Hecho Señor y Cristo

Hechos 2:36 prueba que el Hijo de Dios fue “hecho Señor y Cristo”: (“a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios LE HA HECHO Señor y Cristo” – Hechos 2:36). “HECHO” se traduce del verbo griego poieó (poy-eh'-o), que Strong define como “hacer, fabricar, construir”, (b) “causar”. Es difícil imaginar que un Dios el Hijo eterno fue “hecho Señor” o que fue “causado” para ser el “Señor”, si él ya era un supuesto Dios el Hijo coigual y ya era Señor del universo.

Ser “hecho Señor y Cristo”, es lo mismo que decir que al Hijo Dios lo “constiyó heredero de todo” según Hebreos 1:2 (Helps Word Studies, define “Señor” [Griego - ‘Kurios’]  “propiamente, una persona que ejerce derechos de propiedad absolutos, Señor [en los papiros, 2962 (kýrios) también denota un dueño (amo) ejerciendo plenos derechos”]). Por lo tanto, el título Hijo de Dios se refiere al hombre que fue hecho Señor y Cristo (Cristo significa literalmente “el ungido”) en lugar de un supuesto Dios el Hijo eterno y coigual.


El Hijo es la Copia Reproducida de la Persona del Padre como una Persona Humana

Hebreos 1:3 (KJV) declara que el Hijo “es el resplandor (apaugasma = “Brillo Reflejado”- Thayer) de su gloria (la gloria del Padre), y la imagen (karaktér = “reproducción”/ “copia impresa” / “estampa”) expresa de su Persona  (Hipóstasis = “Sustancia del Ser” de la Persona del Padre)”.

Si las palabras de la Escritura inspirada significan algo, entonces el Hijo no pudo haber existido desde siempre, antes de ser “reproducido” como la “copia impresa” de la Persona del Padre. Lucas 1:35 y Mateo 1:20 demuestran que el Hijo fue reproducido o copiado desde la Persona del Padre, cuando el Espíritu Santo descendió sobre la virgen (Lucas 1:35 – “el Espíritu Santo vendrá sobre ti”; Mateo 1:20 – “lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”) para para producir un Hijo humano.

Mateo 1:20 declara que el Hijo fue producido desde (griego “ek”: de, desde el) el Espíritu Santo, y Gálatas 4:4 declara que el Hijo fue producido desde (griego “ek”: de, desde el) una mujer. Así, la Escritura inspirada llama a Jesús tanto el Dios Fuerte como el Padre Eterno (Isaías 9:6) según su divinidad desde el Espíritu Santo del Padre, y el Niño nacido y el Hijo dado (Isaías 9:6) según su humanidad desde su madre María.

Bajo Hebreos 1:3, el léxico Greco-Inglés del Nuevo Testamento y Otros Principios de la Literatura Cristiana, 3a edición (BDAG), confirma que el sustantivo griego “KARAKTÉR” usado en Hebreos 1:32, prueba que el Hijo es Dios el Padre “producido... reproducido, representado” como  “un ser humano como la reproducción de su propia identidad/realidad... Cristo es una representación exacta del verdadero ser de Dios, Hb. 1:3”.

Puesto que Hebreos 1:3 afirma claramente que el Hijo es “el resplandor de su gloria y la imagen expresa de su Persona”, en referencia a la Persona del Padre, entonces el Hijo tiene que ser el “ser humano como la reproducción de su propia identidad (la identidad del Padre)”.

La teología trinitaria alega que una eterna y coigual Persona de Dios el Hijo ha existido desde siempre desde la eternidad pasada. Entonces, ¿cómo va a ser posible que un eterno Dios el Hijo sea “la producción… reproducción”  “del verdadero ser de Dios”  como “un ser humano” que es “la reproducción de su propia identidad (la identidad del Padre)” si el Hijo siempre ha existido eternamente sin haber sido “producido”?

Dado que los léxicos griegos demuestran que Hebreos 1:3 en el griego original expone a Jesús como un “producido… ser humano” “salido de” (“ek” = “desde”, “salido de” – Mateo 1:20) la “propia identidad” del Padre, sabemos que el Hijo es el hombre que es “el verdadero ser de Dios” que se convirtió en “un ser humano” en la encarnación a través de la virgen. Así, podemos ver claramente que Hebreos 1:3 está dirigiéndose al Hijo como “el resplandor de su gloria (la gloria del Padre) y la imagen expresa de su persona (la Persona del Padre)” como una persona humana total y completa por la encarnación a través de la virgen hebrea, en lugar de una supuesta Persona de Dios el Hijo distinta, coigal y coeterna.

Ningún apologista trinitario ha podido explicar por qué Hebreos 1:3 usa el sustantivo griego “KARAKTÉR”, que muestra que el Hijo fue “producido” como “una reproducción exacta” o “copia” de la “sustancia del ser” (“hipóstasis”) del Padre, mientras que supuestamente es un Hijo eterno. Es imposible que algo sea reproducido o copiado desde un original sin que tenga un origen específico en un tiempo. ¿Cómo es que el Hijo pudo haber existido desde siempre como un supuesto Hijo eterno, mientras que fue “reproducido” como la “copia” de la Persona del Padre como un ser humano (una persona humana)?


El Hijo es Dios con Nosotros, Como un Ser Humano Auténtico que Tuvo su Inicio en el Tiempo

Así como me han criticado porque en el debate con el apologista trinitario Ethan Smith dije que yo estaba de acuerdo con esta afirmación de Arrio: “hubo un tiempo en el que el Hijo no existió”, el apologista Edward Dalcour criticó al escritor unicitario David K. Bernard por enseñar como Arrio, que “HUBO UN TIEMPO CUANDO EL HIJO NO EXISTÍA”.

El Dr. David Bernard escribió: “hubo un tiempo cuando el Hijo no existía” (La Unicidad de Dios, página 105). El autor trinitario Edward Dalcour condenó a David Bernard por “rechazar la pre-existencia del Hijo” y por usar una frase “comparable con la frase clave de la enseñanza de Arrio: 'Hubo un tiempo en el que Él [el Hijo] no era'” (Una Mirada Definitiva a la Teología de la Unicidad, Edward Dalcour, pág. 108), pero Dalcour ni siquiera se molestó por mencionar la distinción doctrinal entre el arrianismo y la unicidad.

Aunque la teología de la Unicidad puede estar de acuerdo con la frase clave de Arrio (“hubo un tiempo en el que el Hijo no era”), nos diferenciamos de Arrio en que creemos que Aquel que se convirtió en el Hijo, pre-existió a su concepción y nacimiento virginal como el Dios Fuerte y el Padre Eterno (Isaías 9:6), antes de encarnarse como un verdadero hombre.

Por lo tanto, la teología de la unicidad afirma la deidad del Dios que se convirtió en el Niño nacido y el Hijo dado, mientras que Arrio negó por completo la deidad de Cristo. Por lo tanto, aunque rechazamos la negación de Arrio de que el eterno Espíritu Santo del Padre descendió sobre la virgen (Lucas 1:35, Juan 6:38) para encarnarse como el Hijo (1. Timoteo 2:5, Mateo 1:20, Hebreos 1:3, Hebreos 2:14), estamos de acuerdo con Arrio en que el Hijo como Hijo, nunca fue un Hijo eterno sin principio.

La teología de la Unicidad cree que el Hijo de Dios vivió una vida humana auténtica, porque el Hijo es el Espíritu Santo de Dios el Padre que también se convirtió en el hombre que se formó en la virgen hebrea. Así, el Hijo de Dios no es Dios viviendo en medio de la humanidad como Dios, sino que más bien el Hijo de Dios, es Dios viviendo en medio de la humanidad como un verdadero hombre entre los hombres. Puesto que es imposible que Dios como Dios le ore a Dios, y ya que es imposible que Dios como Dios sea tentado por el mal, sabemos entonces que Jesucristo de Nazaret es Dios encarnado con nosotros, como un ser humano genuino que fue hecho exactamente como están hechos todos los seres humanos (Hebreos 2:17).

Los siguientes extractos son del artículo de J. L. Hall en el Heraldo Pentecostal (una publicación de la Iglesia Pentecostal Unida Internacional):

“¿Jesús se oró a sí mismo? ¡No! ¡No cuando comprendemos que Jesús era Dios y hombre! Jesús no oró en su deidad, porque Dios no necesita orar a nadie. Como hombre, Jesús oró a Dios, no a su humanidad. Él no oró a su propia humanidad, sino al único Dios verdadero; al mismo Dios que habitó en su humanidad y que también habita en el universo”.

El hermano Hall escribió en la misma publicación: “Los hechos bíblicos revelan que Jesús vivió como un ser humano auténtico, y que Él no asumió solamente la apariencia de carne (1). Por lo tanto, no debemos sorprendernos de que Él haya orado a Dios buscando fortaleza, guía y seguridad. Por otra parte, no debemos sorprendernos de que Jesús tuviera una voluntad distinta a la de Dios (2), ya que Él era verdaderamente humano en espíritu y alma, y poseía una autoconciencia de su humanidad. Las oraciones de Jesús a Dios el Padre, provinieron de su vida humana, de la encarnación. Sus oraciones no fueron las de una persona divina hacia otra persona divina, sino las de un ser humano auténtico orando al único Dios verdadero. La oración consiste en un ser inferior suplicándole a un ser superior. Si el que ora es igual en poder y autoridad a aquel a quien le está orando, no hay oración genuina”. (¿Se Oró Jesús a Sí Mismo?, Artículo del Heraldo Pentecostal de Julio, Publicación de la Iglesia Pentecostal Unida Internacional, por J. L. Hall).

La teología de la unicidad enseña claramente que Dios se convirtió en un ser humano genuino en su encarnación a través de la virgen, y que vivió como un ser humano auténtico (aunque Él nunca dejó de existir como Dios, pero a la vez vino a existir como un hombre). Esto explica las oraciones y las tentaciones de Jesucristo como un verdadero hombre que vivió entre los hombres. Por lo tanto, los teólogos unicitarios reconocen que Jesucristo es a la vez el Dios Todopoderoso en cuanto a su verdadera identidad divina, y que también es completamente hombre en cuanto a su verdadera identidad humana, porque Dios mismo se convirtió en un hombre dentro de la virgen hebrea.

El autor unicitario Talmadge French, afirmó que Dios se convirtió en un hombre en la encarnación a través de la virgen. En el tiempo 9:40 de la conferencia del Dr. Talmadge French sobre “El Pentecostalismo Unicitario en la Perspectiva Global”, Talmadge French dijo: “¿Cómo Dios se hizo hombre y aún así permaneció siendo Dios? ¿Cómo es Dios Padre, Hijo y Espíritu, y sin embargo es un solo Dios? Esta es una revelación impresionante”. (Conferencia del Dr. Talmadge French, El Pentecostalismo Unicitario en la Perspectiva Global / YouTube Video: https://youtu.be/Ag4taz7GRS8).

El autor unicitario, Dr. Daniel Segraves, escribió que Jesús es Dios manifestado en la genuina y completa EXISTENCIA HUMANA: “Todo lo que Jesús hizo y dijo, lo hizo y dijo como lo que Él era, Dios manifestado en una existencia humana auténtica y completa”. (Dr. Daniel Segraves, Artículo: Pensamientos sobre Juan 17:5, 3/23/2010 http://evidentialfaith.blogspot.com/2010/03/thoughts-on-john-175-by-dr-daniel-l.html).

William Chalfant es un respetado autor unicitario, que escribió lo siguiente en Una crítica de la Teología de los Escritores Bíblicos:

“Si Jesucristo no es el Dios Todopoderoso (Dios el Padre), entonces Él no es capaz de salvarnos (pero Él lo es). De otro lado, si Jesús de Nazaret no es el verdadero Hijo de María y un ser humano genuino, descendiente de David y Abraham, entonces Él no puede ser nuestro Redentor y nuestro sacrificio por los pecados. Negar su divinidad maravillosa (como Dios el Padre), es robarle su gloria legítima. De otro lado, negar su verdadera humanidad es robarnos nuestro sacrificio de sangre, que fue colgado en nuestro lugar en la antigua cruz rugosa. Si Él no es uno de nosotros, entonces no tenemos un verdadero Mediador. 1. Timoteo 2.5 dice: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre (antropos)”. Si Él no fuera verdadero antropos y verdadero Dios, entonces nuestra fe sería vana, pero no es vana porque él estuvo en mi lugar”.

Alrededor de los veintitrés minutos y cuarenta y cinco segundos del Debate de David Bernard con Robert Morey, el hermano Bernard declaró: “Cuando hablamos de Jesús conversando con el Padre, es comprensible que Jesús estuviera hablando como UN SER HUMANO AUTÉNTICO”. Y a los veintitrés minutos y trece segundos del mismo debate, el Dr. Bernard dijo que las oraciones de Jesús estaban “siempre en el contexto de UNA VERDADERA VIDA HUMANA”.

Luego, a unos veinticuatro minutos y treinta segundos, el hermano Bernard dijo: “Debes entender que fue como un SER HUMANO REAL que sometió su voluntad a Dios”. (Del debate de David K. Bernard con Robert Morey, YouTube Video: https://youtu.be/MiWZKjbeMMc).

La posición teológica de la unicidad, no enseña que Jesús oró al Padre como el Padre, ya que nuestra posición afirma que Jesús oró y sometió su voluntad humana al Padre como un ser humano real. Por lo tanto, Dios el Padre fue capaz de operar como el Dios inmutable por fuera de la encarnación con una sola voluntad divina, mientras que el Niño nacido y el Hijo dado es Dios el Padre con nosotros como “un SER HUMANO auténtico” que oró “en el contexto de UNA VERDADERA VIDA HUMANA” con una verdadera voluntad humana.

Así, tenemos a una sola Persona Divina que es el Padre, y a un solo mediador entre esa Persona divina y toda la humanidad, que es el hombre Cristo Jesús (1. Timoteo 2: 5), pues “el único Dios verdadero” (Juan 17:3) también se convirtió en un ser humano auténtico como una persona humana, porque una Persona Divina en su condición de Persona Divina, no puede mediar o interactuar consigo misma.

Por lo tanto, la posición teológica del Dr. David Bernard es la misma posición teológica que la mía, a pesar de que el apologista trinitario Ethan Smith ha afirmado que yo contradije a la teología de la unicidad porque declaré que la Persona del Padre también se convirtió en una persona humana: Dios como una Persona Divina y como una persona humana. (Video de YouTube de Ethan Smith: https://youtu.be/nk2kdrm4pT4 – Videos de Youtube de respuesta de Steve Ritchie: https://youtu.be/HxdDQqshMkY y https://youtu.be/hqgns1Dtrbk).

He descubierto que la mayoría de las personas que no son unicitarias, creen erróneamente que nosotros creemos que Jesús es Dios el Padre con nosotros como Dios el Padre, en lugar de Dios el Padre que vive con nosotros como un ser humano genuino, por lo tanto se ríen y ridiculizan nuestra posición, antes de tomarse el tiempo para examinar honestamente cuál es nuestra posición real.

INVOCAMOS EL NOMBRE DEL SEÑOR JESÚS EN EL BAUTISMO EN AGUA, según Romanos 10:12-13. “Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”. No estamos alegando que Jesús sea simplemente Dios en la carne, sino que estamos afirmando que Jesús es Dios con nosotros como un hombre genuino en la carne, que podía orar y ser tentado por el diablo como un ser humano auténtico.


El Hijo Nunca Poseyó el Nombre Divino de Yahvé Sino Hasta que le Fue Dado

La doctrina de la trinidad dice que un supuesto Dios el Hijo siempre co-igual y coeterno, ha gobernado como un individuo distinto con Dios el Padre. Esto significaría que el supuesto Dios el Hijo, debería haber poseído el Nombre de Yahvé (Jehová) junto con el Padre durante la eternidad pasada. Pero si las Escrituras demuestran que el Hijo como Hijo nunca poseyó el Nombre de Yahvé antes de que se le diera, entonces toda la doctrina de la trinidad es destruída.

Jeremías 23:5-6. “levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey… y este será SU NOMBRE con el cual LE LLAMARÁN: YAHVÉ (JEHOVÁ), justicia nuestra”.

Sabemos que el contexto de Jeremías 23:5-6, está dirigiéndose a Jesucristo como el “renuevo justo” que vino de la simiente de David. Puesto que en el futuro profético, Cristo sería llamado Yahvé, sabemos que Cristo Jesús como Hijo, nunca podría haber sido llamado Yahvé por toda la eternidad pasada. Para empezar, ¿por qué la Escritura diría que al Hijo “le llamarán Yahvé”, si Él ya era llamado Yahvé eternamente?

Mateo 1:21-23. “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS (Yahvé es Salvación), porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”.

El Nombre de Jesús en hebreo significa literalmente “Yahvé (Jehová) es Salvación”. Observe que el contexto de Mateo 1:21-23 declara que el Hijo sería llamado Jesús (Yahvé es Salvación), en lugar de decir que el Hijo había sido llamado desde siempre Yahvé nuestro Salvador durante toda la eternidad pasada. Por lo tanto, sabemos que el Hijo es el hombre al que tuvo que serle dado el nombre de Yahvé debido a su principio por su engendramiento virginal.

Las Escrituras nos informan repetidamente, que el Hijo es el hombre Cristo Jesús, al que se le dio el nombre de Yahvé Dios el Padre, en lugar de que haya poseído ese nombre divino desde siempre.

Juan 5:43. “Yo he venido EN NOMBRE DE MI PADRE

Juan 17:11 (NVI). “Padre santo, protégelos con el poder de TU NOMBRE, el nombre que ME DISTE”.

Filipenses 2:9. “Dios también le exaltó hasta lo sumo, y LE DIO UN NOMBRE QUE ES SOBRE TODO NOMBRE”.

Hebreos 1:4. “hecho tanto superior a los ángeles, cuanto HEREDÓ más excelente NOMBRE que ellos”.

Preguntamos a nuestros amigos trinitarios ¿por qué vendría el Hijo en el nombre de su Padre según Juan 5:43, si el Hijo es el nombre de una supuesta segunda persona divina de una supuesta trinidad de tres personas? ¡Porque si el Hijo fuera la segunda y coigual Persona Divina de la Trinidad, entonces tendría que haber venido en su propio y coigual nombre distinto, en lugar de en el Nombre del Padre! De la misma manera, si el Hijo como Hijo siempre ha poseído “el nombre sobre todo nombre”, entonces ¿cómo pudo el Hijo recibir el Nombre del Padre mientras que siempre lo poseyó? Por lo tanto, el Hijo tuvo que haber obtenido el nombre sobre todo nombre, en razón a que el Hijo es el hombre Cristo Jesús, en vez de un supuesto Dios el Hijo eterno.

La evidencia bíblica que demuestra que al Hijo se le dio el nombre del Padre, explica por qué los apóstoles siempre bautizaron solamente en el Nombre de Jesucristo (Hechos 2:38, 8:16, 10:48, 19:5; Romanos 6:3-5; Colosenses 2:12; Gálatas 3:27), pues Jesucristo ha recibido por herencia humana el nombre divino de su Padre (“Yahvé es Salvación”) debido a que el Hijo es Emanuel, Dios con nosotros como un verdadero hombre que vive entre los hombres. En concordancia, Mateo 28:19 prueba que sólo hay un Nombre Divino del Padre, del Hijo y del Espíritu.

Mateo 28:19. “…bautizándolos en el nombre (el griego “anoma” se refiere a un nombre singular) del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

Isaías 9:6. “Porque un niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

Isaías 7:14. “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”.

Mateo 1:23. “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”.

Mateo 1:23 confirma que la profecía de Isaías 7:10-14 se cumplió en Jesús, porque Jesús es “Emanuel” que se traduce como “Dios con nosotros”. Así, Isaías 9:6 es una profecía que predice que el niño nacido y el Hijo dado, sería llamado por el mismo nombre que el Dios Fuerte y el Padre Eterno (Juan 17:11, Filipenses 2:9, Hebreos 1:4).

Es por eso que el profeta Jeremías escribió acerca del Hijo, que “será su nombre (tiempo futuro) con el cual le llamarán: Yahvé, justicia nuestra”. (Jeremías 23:5-6 – Un supuesto Dios el Hijo, tendría que haber sido llamado Yahvé desde siempre). Y es por eso que el Salmo 118:14 dice: “Mi fortaleza y mi cántico es YAH, y Él ME HA SIDO POR SALVACIÓN”.


El Hijo es el Predestinado Señor del Universo

Hebreos 1:1-2. (Weymouth NT). “Dios, que en los días antiguos habló a nuestros antepasados en muchos mensajes distintos y por diversos métodos a través de los Profetas, en estos días finales nos ha hablado a través de un Hijo, quien es el Señor predestinado del universo, y a través de quien Él hizo las Edades”.

El autor unicitario, Dr. Daniel Segraves, escribió: “...la declaración de que Dios 'en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo', que contrasta con la comunicación previa de Dios a través de los profetas, indica gramaticalmente que Dios nunca habló por su Hijo antes de 'estos últimos días'. Si pudiéramos usar 'Hijo' en un sentido pre-encarnacional, sería inadmisible pensar que Dios nunca habló por el Hijo desde toda la eternidad y a lo largo de toda la era de las Escrituras Hebreas, sino hasta la Encarnación” (Daniel Segraves, Hebreos: Cosas Mejores Vol. 1, Hazelwood, MO: Word Aflame Press, 1996, 31-32).


¿Podría un Dios el Hijo Coigual, Haber Estado Callado Desde Génesis Hasta Malaquías?

Los apologistas trinitarios, afirman a menudo que un Dios el Hijo podría ser visto como uno de los ángeles que habló con los antepasados israelitas, aunque Hebreos 1:1-2 declara que Dios no “nos ha hablado por el Hijo” sino hasta “estos postreros días”.

¿Si el Hijo de Dios habló a los antepasados israelitas antes de “estos postreros días”, por qué Hebreos 1:1 dice que Dios “en los días antiguos habló a nuestros antepasados en muchos mensajes distintos y por diversos métodos a través de los Profetas”, pero que “en estos días finales nos ha hablado a través de un Hijo, quien es el Señor predestinado del universo, y a través de quien Él hizo las Edades”? (En Hechos 2:17, Pedro citó a Joel 2:28 para mostrar que el siglo primero fue el comienzo de los postreros días, “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne”).

Si el Hijo ha existido desde siempre como un Dios el Hijo coeterno y coigual, entonces parece extraño que ese Dios el Hijo hubiera estado completamente en silencio hasta los últimos días.

Ningún Trinitario puede explicar, por qué no hay un solo versículo de la Escritura que muestre que el Hijo como un supuesto Dios el Hijo, haya hablado realmente alguna vez en las Escrituras Hebreas. Igualmente, parece muy extraño que “el predestinado Señor del universo” pudiera haber creado las edades humanas como el agente del Padre, mientras que fue “destinado” (1. Pedro 1:20), “predestinado” (Hebreos 1:2) y “designado” por Dios el Padre como aquel que es el predestinado “heredero de todo” (Hebreos 1:2) y que fue puesto sobre las obras de sus manos (las del Padre). (Hebreos 2:7, Salmo 8:6).

¿Cómo es posible que un supuesto Dios el Hijo pre-encarnado, haya sido designado heredero de todas las cosas (Hebreos 1:2), si ese Dios el Hijo ya era un soberano coigual sobre todas las cosas? De la misma manera, un supuesto Dios el Hijo coigual, no debería haber sido determinado como Señor sobre las obras de las manos del Padre (Salmo 8:6, Hebreos 2:7), si el Hijo en su condición de Hijo efectivamente creó como agente del Padre en la creación


El Hijo fue Hecho Superior a los Ángeles Cuando Heredó el Nombre del Padre

Hebreos 1:4. “hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos”.

¿Cómo podría exactamente un supuesto Dios el Hijo eterno y coigual, ser “HECHO… superior a los ángeles”, si para empezar él ya era superior a los ángeles como un Dios el Hijo coigual? De la misma manera, ¿cómo se podría decir que un supuesto Dios el Hijo eterno y coigual, ha heredado más excelente nombre que los ángeles, si él siempre poseyó el nombre más excelente desde la eternidad pasada? Además, puesto que los teólogos trinitarios han afirmado tradicionalmente que el título de “Hijo” es el nombre del supuesto Dios el Hijo eterno, ¿cómo podría exactamente el Hijo haber heredado su nombre como Hijo, si él siempre hubiera poseído ese nombre desde la eternidad pasada?


Dios el Padre Ordenó a los Ángeles Adorar al Hijo en el Mundo

¿Cómo pueden los trinitarios creer que un Dios el Hijo coigal y coeterno (atemporal), fue el Dios primogénito pre-encarnado, antes de nacer realmente? ¿Puede Dios como Dios ser literalmente un Dios el primogénito antes de que realmente naciera? La única comprensión viable de la palabra “primogénito” en relación con Cristo Jesús, es que él fue “primogénito” en la mente profética y en la planificación de Dios, tal como fue llamado el “Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” en Apocalipsis 13:8.

Por lo tanto, el Dios que llama a las cosas que no son como si fueran (Romanos 4:17), ya había hablado de Cristo como siendo asesinado y siendo el primogénito, antes de que realmente hubiera sido matado y hubiera nacido.

En Colosenses 1:15, el Hijo de Dios también es llamado “la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación”, antes de que el Hijo realmente naciera. Por lo tanto, literalmente Dios introdujo a su “primogénito en el mundo”, después de que el Hijo fue “destinado desde antes de la fundación del mundo” (1. Pedro 1:20).

¿Por qué razón se les habría ordenado a los ángeles adorar al Hijo después de haber sido traído al mundo, si los ángeles ya estaban adorando al Hijo como un presunto Dios el primogénito pre-encarnado? Por lo tanto, el Hijo no podría haber existido eternamente como un Dios el Hijo, pues nunca se habría ordenado a los ángeles a que adoraran al Hijo, si desde la eternidad ya habían estado adorando al Hijo como Hijo.


El Hijo es Yahvé Encarnado, que se Ha Sentado en el Trono de David – Hebreos 1:8-12

Hebreos 1:8-9 (Biblia Literal de Berea). “Pero del Hijo: 'Tu trono, oh Dios, es desde el siglo y hasta el siglo, y el cetro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y odiado la maldad; Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con aceite de regocijo por encima de tus compañeros”.

Sabemos que Hebreos 1:8-9 es una cita directa de una profecía mesiánica encontrada en el Salmo 45:6-7, en la cual el futuro Niño nacido y el Hijo dado, después de haber sido concebido y nacido en el planeta Tierra, amaría la justicia y aborrecería la maldad, pues es imposible que un Dios el Hijo coigual tenga a un Dios (“tu Dios, te ha ungido”), mientras que es ungido por su Dios por encima de sus compañeros humanos (“con aceite de regocijo por encima de tus compañeros”). De la misma manera, es ridículo afirmar que un Dios el Hijo coigual podría ser ungido por su Dios, pues el que unge es mayor que el que es ungido.

La Biblia Literal de Berea excluye la frase: -“Él dice”-, del texto de Hebreos 1:8, porque no aparece en ninguno de los manuscritos griegos originales. Por lo tanto, la idea trinitaria de que Dios el Padre realmente le habló a su Hijo diciéndole: “Tu trono, oh Dios”, es totalmente especulativa y sin ningún apoyo probatorio por parte de las Escrituras.

Muchas traducciones ponen en letras cursivas a la frase -“Él dice”-, porque esas palabras fueron agregadas más adelante por los traductores. De hecho, ya que Hebreos 1:8-9 es una cita mesiánica directa de la canción hallada en Salmo 45:6-7, sabemos que Dios no estaba hablando directamente esas palabras. Por lo tanto, hubiera sido más bíblicamente ajustado agregar a Hebreos 1:8 la frase -“la Escritura dice”- en letras cursivas, en lugar de -“Él dice”-.

Salmo 45:1-7. “1 Rebosa mi corazón palabra buena; dirijo al rey mi canto; mi lengua es pluma de escribiente muy ligero. 2 Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre. 3 Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad. 4 En tu gloria sé prosperado; cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, y tu diestra te enseñará cosas terribles. 5 Tus saetas agudas, con que caerán pueblos debajo de ti, penetrarán en el corazón de los enemigos del rey. 6 Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino. 7 Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”.

El Comentario de Benson indica que el Salmista fue el individuo que compuso las palabras halladas en el Salmo capítulo cuarenta y cinco, en vez de que el Dios Padre le hablara directamente a su Hijo. El Comentario de Benson explica el significado hebreo de las palabras del salmista en el Salmo 45:1.

“'Hablaré de las cosas que he hecho' —Hebreo, מעשׂי, magnasi, 'mi obra o composición'—tocante al rey, el Rey Mesías y su gobierno”. (Comentario de Benson, Salmo 45:1).

Dado que el Espíritu de Dios inspiró al Salmista a escribir el Salmo cuarenta y cinco, sabemos que fue el salmista quien escribió: -“dirijo al rey mi canto”- en un salmo (o una canción), en vez de que Dios el Padre le hablara directamente a su futuro Niño nacido e Hijo dado. Si Dios el Padre le hubiera hablado directamente a su Hijo diciéndole: -“Tu trono, oh Dios”-, ¿cómo podría Dios el Padre decir también: “te ungió Dios, el Dios tuyo”?

Por lo tanto, sabemos que el salmista fue inspirado para dirigirse al Mesías identificándolo como el mismo Dios que como hombre ascendería al trono de David (Isaías 9:7 – “Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia…”), al que las Escrituras inspiradas también identifican como “el trono de Yahvé” (1. Crónicas 29:23 – “Y se sentó Salomón por rey en el trono de Yahvé en lugar de David su padre”) y el trono de Dios y del Cordero (Apocalipsis 22:3 – “…y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán”).

Luego, Hebreos 1:10-12 pasa a citar un Salmo completamente diferente, que es Salmo 102:24-27, en el cual el salmista está orando a su Creador, diciendo: “24 Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; por generación de generaciones son tus años. 25 Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. 26 Ellos perecerán, mas tú permanecerás; y todos ellos como una vestidura se envejecerán; como un vestido los mudarás, y serán mudados; 27 pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán” (Salmo 102:24-27).

Cualquiera que lea el Salmo 102 en su totalidad, verá claramente que todo el capítulo es una oración del Salmista a Yahvé su Dios, pidiéndole ayuda (El Salmo 102:1, dice: “Yahvé, escucha mi oración, y llegue a ti mi clamor”). Por lo tanto, el mismo Salmista que dijo: “no me cortes en la mitad de mis días”, continúa orando, “Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos”.

Sabemos que Hebreos 1:10 se dirige a las manos del Padre, así como Hebreos 2:7 cita al Salmo 8:5-6 para mostrar que el Padre hizo señorear al Hijo sobre las obras de sus manos (“Le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos” – Hebreos 2:7, Salmo 8:5-6). Así, podemos ver claramente que Hebreos 1:10 cita al Salmo 102:25 para demostrar que Jesús es el Creador en su condición de Yahvé Dios el Padre, antes de que Él se convirtiera en el Niño humano nacido y el Hijo dado.

Hebreos 1:10-12. “Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán”.

Los teólogos unicitarios coinciden en que la verdadera identidad del Hijo es el Espíritu de Yahvé Dios el Creador, antes de que el Espíritu Santo se encarnara como el Niño humano nacido y el Hijo dado. En contraposición, los trinitarios asumen falsamente que Hebreos 1:10-12 está dirigiéndose a un Yahvé Dios el Hijo pre-encarnado y co-igual, que creó todas las cosas como un Hijo.

Sin embargo, no hay ni un fragmento de evidencia bíblica que sugiera que el Hijo preexistió a su nacimiento como el Hijo, porque las Escrituras sólo hablan de que Yahvé Dios el Padre como el Creador, “lo hizo Señor (al Hijo) sobre las obras de sus manos” (las manos del Padre – Salmo 8:6 Biblia Cristiana Estándar de Holman). Preguntamos a los trinitarios: ¿Cómo es posible que el Hijo haya podido ser un supuesto agente del Padre en la creación, si toda esa creación fue hecha por las manos del Padre, pues el Padre hizo señorear al Hijo sobre las obras de sus manos?

Hebreos 2:7 cita al Salmo 8:5-6, para probar que el Hijo ha sido designado como Señor sobre las obras de las manos del Padre. “LE HICISTE UN POCO MENOR QUE LOS ÁNGELES, LE CORONASTE DE GLORIA Y DE HONRA, Y LE PUSISTE SOBRE LAS OBRAS DE TUS MANOS” (Hebreos 2:7).

Algunos han dicho que el Salmo 8:5-6 y Hebreos 2:7, no se dirigen a Jesús como el que ha sido puesto sobre las obras de las manos del Padre, pero Hebreos 2:8-9 continúa afirmando claramente que este pasaje está hablando de Jesús: “TODO LO SUJETASTE BAJO SUS PIES. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas. Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús...”.

Los apologistas trinitarios no pueden explicar cómo el Hijo creó todas las cosas como un Hijo, siendo que fue hecho Señor sobre las obras de las manos del Padre. La única explicación viable es sostenida por los creyentes unicitarios. Mientras que el Hijo es el hombre que ha sido puesto sobre las obras de las manos del Padre, Aquel que se hizo hombre como el Niño nacido y el Hijo dado, es el mismo Padre encarnado como un hombre verdadero (Isaías 9:6 – “Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado… y se llamará su nombre… Dios Fuerte, Padre Eterno”).

Hebreos 3:3-4, confirma el hecho de que la verdadera identidad del Hijo es Yahvé Dios el Creador, antes de que llegara a ser un Hijo como “Jesucristo hombre” (1. Timoteo 2:5). “Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios”.

Note cómo el sujeto del texto es Jesús como un hombre que se considera digno de más gloria que Moisés, porque “hizo todas las cosas” como Dios antes de convertirse en el Niño nacido y el Hijo dado. El texto no indica que el Hijo edificó todas las cosas como el Hijo. El texto afirma claramente que Jesús es la verdadera identidad divina que “hizo todas las cosas” como Dios antes de convertirse en un Hijo humano.


El Hijo es el Hombre que Ascendió a la Diestra de Yahvé

Hebreos 1:13. “Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?”

El inspirado autor de Hebreos, citó una parte del Salmo 110:1 para mostrar que Jesucristo es al que se refiere la profecía en su ascensión al cielo. El Salmo 110:1 en el texto hebreo, muestra que Yahvé habló proféticamente al Señor de David [el Mesías como un "señor humano"] diciendo: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”.

“El SEÑOR [Yahvé] dijo a mi Señor [adón]: 'Siéntate a mi diestra, hasta que haga de tus enemigos un estrado para tus pies'”. (Salmo 110:1 NASB).

Observe que el nombre divino de Yahvé aparece en el texto para el Dios Altísimo, que habla al Señor Mesías identificándolo con el sustantivo hebreo “adón”. Adón se usa normalmente para maestros y señores humanos en toda la Biblia hebrea, pero rara vez se usa para referirse al Dios Altísimo.

Por lo tanto, el uso normativo de “adon” en el contexto del Salmo 110:1 donde es distinguido de Yahvé, indica que el único Dios verdadero es nuestro Padre Celestial, quien proféticamente habló de su futuro Niño nacido e Hijo dado, como el “adón” humano que sería exaltado a su derecha antropomórfica en el futuro profético.

Hechos 2:34-35 demuestra que el Salmo 110:1 es una profecía mesiánica sobre la ascensión del hombre Cristo Jesús al cielo, porque el apóstol Pedro citó al Salmo 110:1 para probar que Jesús ascendió al cielo en su cuerpo resucitado.

“Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor [Yahvé] a mi Señor [adón]: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (Hechos 2:34-35).

Aquí encontramos a través del apóstol inspirado, que el Salmo 110:1 se refiere a la ascensión corporal del Mesías al cielo, en la cual el Hijo sería exaltado a la más alta posición de autoridad bajo el propio Dios Padre.

Le preguntamos a nuestros amigos trinitarios: ¿Cómo podría Dios el Padre haber dicho a un Yahvé Dios el Hijo distinto y coigual (antes de la encarnación), “Siéntate a mi diestra”, si para empezar el Hijo ya estaba a la mano derecha antropomórfica del Padre? Por lo tanto, podemos ver que el Hijo de Dios es el hombre que tuvo su comienzo por su engendramiento virginal, mientras que el Dios que se convirtió en el Hijo como un hombre verdadero entre los hombres, nunca pudo haber tenido un tiempo de origen (1. Timoteo 3:16; Juan 8:58, Isaías 9:6, Mateo 1:18-23).


Yahvé Dios se Convirtió en un Hijo para salvarnos

Cuando leemos todo el capítulo del Salmo 118 en su contexto, encontramos que Yahvé se convirtió en nuestra salvación como Jesús, al convertirse en el Niño nacido y el Hijo dado (Isaías 9:6).

“Esta es puerta de Yahvé (Jesús es la puerta); por ella entrarán los justos. Te alabaré porque me has oído, y ME FUISTE POR SALVACIÓN. La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. De parte de Jehová es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos”. (Salmo 118:20-23).

Jesús citó el Salmo 118:23 (en Mateo 21:42, Marcos 12:10-11 y Lucas 20:17) haciendo referencia a sí mismo, lo que demuestra que Jesús es Yahvé quien se ha convertido en nuestra salvación por su propio Espíritu Santo que descendió sobre la virgen para convertirse en el Niño Cristo (Lucas 1:35).

Por lo tanto, Jesús demostró que Él es Yahvé Dios encarnado como el Mesías, cuando dijo: “¿Ni aun esta Escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo; El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Y procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud, y dejándole, se fueron” (Marcos 12:10-12).

Los fariseos no sólo percibieron que Jesús había hablado esa parábola contra ellos, sino que obviamente estaban familiarizados con el contexto del Salmo 118 que dice que Yahvé se convertiría en nuestra salvación. Así, cuando Jesús citó el Salmo 118 acerca de sí mismo, los fariseos se enfurecieron ante Jesús y trataron de matarlo, porque supusieron que también había blasfemado por afirmar ser el mismo Yahvé.

Por lo tanto, los fariseos no pudieron aceptar el hecho de que Jesús es Yahvé que se convirtió en nuestra salvación como “Dios con nosotros” (Mateo 1:23) como un verdadero hombre.


Jesús ha Sido Exaltado Para la Gloria de Dios el Padre

Filipenses 2:10-11, nos informa que toda la humanidad se inclinará un día ante Jesús y lo confesará como Señor. Pero Isaías 45:23, muestra que el Padre es el orador que es citado en Filipenses 2:10-11, que dice que toda la humanidad se inclinará y jurará ante Él como Señor (YAHVÉ).

Filipenses 2:9-11. “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es SOBRE TODO NOMBRE [Yahvé es el único Nombre sobre todo nombre], para que en el nombre de Jesús [Yahvé Salvador] SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y TODA LENGUA CONFIESE que Jesucristo es el Señor [Yahvé es transliterado como Kurios en toda la Septuaginta Griega], para gloria de Dios Padre”.

Observe que el contexto de Isaías 45:21-23, muestra que Yahvé Dios es el orador que dice:
“Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en consulta; ¿quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Yahvé? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí. Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada: Que A MÍ SE DOBLARÁ TODA RODILLA, Y JURARÁ TODA LENGUA”.

Cualquiera que compara el contexto de Isaías 45:23 con Filipenses 2:9-11, debe ver claramente que doblar la rodilla ante Jesús y confesarlo como Señor (el contexto demuestra que esto sucederá al final de esta era), es doblar la rodilla ante el Padre y confesar que el Padre es el Señor.

Por lo tanto, todas las pleitesías y confesiones a Jesús como Señor (al final de esta era), son todas “a la gloria de Dios Padre”, en lugar de a la gloria de otros dos supuestos miembros coiguales de una Trinidad. (Isaías 45:14-15, dice que los hombres “harán reverencia” ante el Mesías diciendo: “Ciertamente en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios. Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas”; Zacarías 14:9 – “Y Yahvé será rey sobre toda la tierra. En aquel día Yahvé será uno, y uno su nombre”).

Esto no es lo que uno esperaría, si el Hijo consiste de una Persona Divina verdaderamente coigual y distinta al lado del Padre. ¿Por qué se inclinarían las rodillas ante Jesús, y le confesarían como el SEÑOR “para gloria de Dios Padre”? Si el Hijo es una Persona Divina verdaderamente coigual y distinta, entonces el Hijo también debería tener su propia gloria y dignidad divinas, en lugar de solo el Padre.

Las palabras de Isaías 45:23 en su contexto, demuestran que Yahvé Dios el Padre es el orador que dijo: “Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra (Jesús es la palabra/logos en Juan 1:1, 14) en justicia, y no será revocada: Que A MÍ SE DOBLARÁ TODA RODILLA, Y JURARÁ TODA LENGUA”.

El contexto de Isaías 45:23, demuestra que el Padre es el orador que dijo que su Palabra (la Palabra del Padre es Jesús – Juan 1:1, 14, Apocalipsis 19:13) ha salido de su boca (i.e. de la boca del Padre). Puesto que el Hijo de Dios es claramente la palabra que ha salido de la boca del Padre, es absurdo creer que una verdadera Persona Divina coeterna y coigual, podría haber salido de la boca antropomórfica del Padre, mientras que fuera eterna y coigual.

Por lo tanto, el Hijo de Dios existió como el logos de Dios el Padre (como el pensamiento expresado del Padre) que luego se hizo carne para convertirse en el Hijo Cristo.

Dado que Filipenses 2:10-11 cita a Isaías 45:23, sabemos que inclinarse ante Jesús y confesarlo como SEÑOR, es inclinarse y jurar "A MÍ" [AL PADRE]. Juan 14:24 (“El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió” – Juan 14:24) prueba que Jesús es la Palabra (Logos) del Padre, que ha salido de la boca del Padre. Así que cuando toda rodilla se esté inclinando y confesando a Jesucristo como Señor, sabremos que todos se estarán inclinando y confesando a Jesucristo como YAHVÉ, reconociendo que la deidad en Jesús (“Dios con nosotros” como un hombre) es la deidad del Padre que recibe toda la gloria.

Si Jesús fuera una persona divina coigual y distinta, entonces la Escritura tendría que decir: “para gloria del Hijo y del Padre”. Pero note que el Padre obtiene toda la gloria, porque el Hijo es “el resplandor de su gloria (la gloria del Padre) y la imagen expresa de su Persona (la Persona del Padre)” como una persona humana total y completa (Hebreos 1:3).

Además, ¿cómo podría el Hijo como Hijo, haber existido eternamente como una supuesta Persona de Yahvé Dios el Hijo, mientras que el Nombre de Yahvé le fue “otorgado a Él” en un momento específico del tiempo? (Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre – Filipenses 2:9) ¿A Dios como una persona verdaderamente divina, podría serle dado u otorgado el Nombre de Yahvé, aunque eternamente existiera como una Persona verdadera, eterna y coigal, distinta del Padre?

Por lo tanto, la idea trinitaria de un Dios el Hijo eterno, no puede armonizar con Filipenses 2:9 y otras Escrituras que dicen que en el transcurso del tiempo, al Hijo se le dio el Nombre del Padre (Jesús en Hebreo significa “Yahvé Salva” – Juan 5:43, 17:11; Jeremías 23:6).


Dios se Hizo un Hombre

En conclusión, mientras que el Hijo es el hombre que tuvo su principio por su engendramiento virginal, Hebreos 2:14-17 demuestra que “Él”, o sea el que “participó de carne y sangre” es Yahvé que se ha convertido en nuestra salvación, al ser hecho como un Hijo humano total y completo “del Espíritu Santo” (“José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del ['ek' = salido del] Espíritu Santo es” – Mateo 1:20; y ['ek'] 'salido de' la virgen María: “Dios envió a su Hijo, nacido de ['ek' = salido de] una mujer” – Gálatas 4: 4. “Así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo” – Juan 5:26) para salvarnos.

Por lo tanto, el nombre propio del Padre (Yahvé) le fue dado al Hijo en un momento específico, porque el ángel le dio el nombre del Hijo a José (“Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” – Mateo 1:21).    

Así, el Espíritu Santo del único Dios verdadero se convirtió milagrosamente en un hombre (Lucas 1:35, 1. Timoteo 3:16, Mateo 1:20, Hebreos 1:3) en un momento específico del tiempo (Salmo 2:7; Samuel 7:14, Hebreos 1:5), como el Niño nacido y el Hijo dado (Isaías 9:6) dentro de la virgen, para salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:20-23).

lunes, 26 de junio de 2017

Una Refutación de la Doctrina de la Carne Divina


Por Anthony Tamel
© 2001. Publicado en la Revista Forward.
Traducido por Jorge Isaac Manzano



La Controversia

No hay nada nuevo acerca de esta controversia. La mayoría de las iglesias difieren en varios puntos de esta enseñanza, incluso entre las iglesias apostólicas. Algunas controversias son más graves que otras, y una de las más importantes es la relacionada con el cuerpo físico de Cristo. Se deriva de la idea de que el cuerpo físico de Cristo era divino en su origen y completamente del Padre, en lugar de que Cristo tenía un cuerpo terrenal, recibido de su madre, María. Hay otros componentes de esta controversia, pero si podemos resolver el problema del origen de su carne y su naturaleza, los otros quedan mudos. En aras de la claridad, nos referiremos a esta enseñanza polémica como la doctrina de la carne divina.

En la mayoría de los casos, muy poco se habla acerca de una doctrina controversial. Es lo mejor, porque esto causa confusión para aquellos que no harían otra cosa que escucharla. Pero cuando una doctrina hace a la gente cuestionar su salvación después de haber nacido de nuevo del agua y del Espíritu, es necesario que sea corregida.

Se ha dicho que el corazón de la doctrina de la carne divina se encuentra en la interpretación de 1. Corintios 15. Otros versos salpicados a lo largo de las Escrituras son las arterias. Por esta razón vamos a ir directamente al corazón del asunto para luego manejar algunas de sus principales arterias. Podríamos decir mucho más acerca de esta doctrina, pero se necesitaría de un libro para hacer frente a todos los pasajes de las Escrituras que han sido mal utilizados y sacados de contexto en el intento de probar su validez.

1. Corintios 15 no es complicado ni difícil de entender, pero si no tenemos presente el propósito del Espíritu Santo en la inspiración a Pablo para escribir estos versos, podemos pasar por alto su verdadero significado. El tema que Pablo trata no es el origen o la naturaleza del cuerpo de Cristo, sino más bien el tipo de cuerpo que poseeremos en la resurrección de los muertos. De este modo, el tema no es una comparación entre el cuerpo de Cristo y los nuestros, sino la diferencia entre los cuerpos que ahora tenemos y los cuerpos que recibiremos en su venida. Teniendo esto en mente, echemos un vistazo a los versos que se ocupan específicamente de este tema.


El corazón del Asunto

"Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria.

Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción" (1. Corintios 15:35-50).

Como era típico de Pablo, planteó preguntas a fin de responder las objeciones propuestas a la idea de una resurrección corporal: "¿Cómo resucitarán los muertos?" y "¿con qué cuerpo vendrán?" (versículo 35). Luego llamó necios a quienes hacían estas preguntas y dio la analogía de la organización de la vida física y del mundo. Dijo que los cuerpos son iguales en su propio orden, si son especies de animales o cuerpos astrofísicos. Cada uno de ellos tiene su propia gloria (versículo 41). Lo mismo puede decirse de la resurrección de los muertos (versículo 42), y termina el verso con las palabras: "Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción". Estos son de hecho dos cuerpos y órdenes de vida diferentes.

Dios puede tomar un cuerpo natural que es perecedero y ponerlo en un orden diferente de vida: "Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual" (versículo 44). Pablo declaró que una transformación de nuestro cuerpo de lo natural a lo espiritual puede y se llevará a cabo. El cuerpo natural es lo primero, y el cuerpo espiritual viene después (versículo 46). Pablo parte de nuestro cuerpo inicial y sigue con el cuerpo final que tendremos.

Pablo continúa usando a Adán, el primer ser humano, para ilustrar esta verdad. El primero fue un hombre que tuvo un cuerpo mortal, pero el "postrer Adán", describe el estado final del hombre en el plan de redención de Dios. Ya no es un hombre mortal, pero ahora se ha convertido en un espíritu vivificante (que da vida). Todo el tema ha sido sobre el orden del cambio de nuestro cuerpo, de lo natural a lo espiritual.

Tengamos en cuenta que todavía estamos hablando de la metamorfosis o cambio que se produce en la resurrección de nuestro cuerpo. En realidad, este tema se inició en este capítulo, cuando Pablo escribió acerca de la resurrección de Cristo. Pablo señaló que un hombre (Adán) provocó la muerte, y otro (Cristo) trajo la vida: "Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos" (versículo 21). Por Adán vino la muerte, y por Cristo todos serán vivificados (versículo 22). En el versículo 23 nos encontramos con la expresión gráfica "primicias": "Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida".

Este versículo revela que Jesús fue el primero en ser resucitado para una vida glorificada. Jesús no fue la primera persona en ser resucitado de los muertos, pero él fue el primero en ser levantado para siempre con un cuerpo glorioso o glorificado (Filipenses 3:21).

Catorce versículos más adelante leemos que el cuerpo que se siembra es diferente al cuerpo que ha de ser: "Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano" (1. Corintios 15:37). Hay algunas cosas que sabemos de este versículo. En primer lugar, el cuerpo de Cristo que fue sembrado o plantado en la tierra, no era el mismo en naturaleza como el cuerpo que apareció después de su resurrección. Si fuera el mismo, no sería llamado las primicias. El grano que se siembra no es el fruto que aparece. En segundo lugar, si Jesús no hubiera cambiado, y sin embargo fuera las primicias, entonces, ¿qué esperanza hay de que nosotros vamos a cambiar? La palabra "primicias" implica que hay frutos similares a seguir. Jesús era las primicias a causa de un cambio, y nosotros seremos transformados como lo fue Jesús en el momento de nuestra resurrección. ¿Cuál es el cambio que este pasaje describe? Es de lo natural a lo espiritual, de lo corruptible a lo incorruptible. Si el cuerpo de Jesús no fue transformado pasando de ser como nosotros para ser como Él es ahora, entonces él no podría ser las primicias.

Ahora ya estamos listos para dar una mirada cercana al versículo 47 de este capítulo, el cual es el centro de la discusión. Dice así: "El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo". Aquellos que sostienen la doctrina de la carne divina creen que esto significa que la carne de Cristo no era de la tierra, por lo tanto María pudo no haber contribuido para ella. María no fue más que una incubadora. Veamos lo que el verso dice en realidad. Pablo dejó claro que el primer hombre, Adán, fue de la tierra, o de abajo, mientras que el segundo hombre es el Señor del cielo, o de arriba. Puesto que el tema es el cuerpo corruptible y el cuerpo incorruptible, Pablo quería que nosotros supiéramos el origen de cada uno. El hecho de que el primer Adán fue hecho del polvo de la tierra apunta a un cuerpo físico, pero esto también se refiere a la persona en su totalidad incluyendo su naturaleza. Cuando nos fijamos en el cuerpo de alguien, sólo vemos la composición física; sin embargo también es un alma con todas sus facultades. Aparte de su apariencia externa, Adán tuvo un yo interior que era de abajo.

Sin embargo el Señor tenía su origen en el cielo. La pregunta es: ¿Recibió su apariencia externa del cielo? Mientras que aquellos que creen en la doctrina de la carne divina están de acuerdo en que el cuerpo de Jesús en realidad no descendió del cielo, usan este versículo para probar que Jesús no es sustancialmente de la tierra. Pero si el versículo 47 se trata realmente de la apariencia física de Jesús, él habría tenido que tener un cuerpo en el cielo antes de que el cuerpo descendiera. Entonces el Hijo habría existido antes de la concepción de María, aunque sea por un milisegundo.

Una cosa es perfectamente clara: Jesús no tuvo un cuerpo físico, incluso en forma de un óvulo fecundado, antes de que María lo concibiera. Jesús es la Palabra, o la expresión de la mente y el pensamiento de Dios, hecha carne. Él es Dios que vino a morar en la carne. Dios es Espíritu, y no tenía cuerpo físico antes de su existencia terrenal.

De hecho, las Escrituras declararan abiertamente de donde vino su cuerpo físico: "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley" (Gálatas 4:4). La palabra "nacido" significa "ser hecho de" (Strong).

Esta palabra aparece en Mateo 4:3: "Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan". También lo encontramos en Juan 2:9: "Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo". Aparece nuevamente en Juan 1:14: "Y aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad". Ya sea el pan, el vino o la carne, fueron "hechos de" lo que no era antes. Y la carne de Jesús fue "hecha de" una mujer. Mirando de nuevo a 1. Corintios 15:47, leemos: "el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo". Es evidente que Pablo no nos instruye acerca de la carne de Cristo, ya que no viene del cielo. ¿Cuál es entonces el significado de este versículo? Pablo posiblemente quería decir que la Palabra (expresión de la mente y el pensamiento de Dios) era de arriba, o más probablemente Pablo estaba simplemente recordándonos que nuestro Padre celestial vino de arriba a morar en la carne que fue hecha de una mujer. Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo (2. Corintios 5:19).

En 1. Corintios 15:48 vemos de nuevo un contraste entre lo terrenal y lo celestial. ¿Qué sabemos sobre lo terrenal? Una cosa que sabemos es que los seres terrenales son mortales, lo que significa que pueden morir. ¿Qué sabemos acerca de los seres celestiales? En contraste con lo terrenal, ellos son inmortales, lo que significa que no pueden morir. Adán era terrenal, y murió. Los ángeles son del cielo, y no hay registro de que ellos puedan morir o algún versículo que nos diga que van a morir, ni siquiera los ángeles caídos en el fin.

Ahora, ¿qué podemos decir sobre el cuerpo de Cristo? Podemos decir que fue un cuerpo mortal, ya que pasó por el proceso de la muerte. La muerte de Cristo en la cruz es prueba de que su cuerpo físico era el mismo que el nuestro: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (Hebreos 2:14).

Una vez más, el punto de Pablo es que habrá un cambio en nuestros cuerpos en el momento de la resurrección. No será el mismo. Así como tuvimos la imagen o semejanza del terrenal, cuerpo mortal, entonces tendremos la imagen del celestial, cuerpo espiritual (1. Corintios 15:49). Nuestros cuerpos necesitan ser cambiados, porque carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios (versículo 50). Jesús tuvo carne y sangre, por lo tanto su cuerpo tuvo que ser hecho incorruptible, y de igual manera nuestros cuerpos serán hechos incorruptibles.


El Hijo

La dificultad que muchas personas tienen en entender que Jesús es Dios encarnado, tiene que ver con el hecho de que nunca han visto a alguien como Él. Cuando vemos a un hombre, él es sólo un hombre. Sin embargo, cuando vemos a Jesús, Él es un hombre y Él es Dios. Él es el Dios-hombre. Incluso los propios discípulos de Jesús tenían dificultades para comprender esta verdad. “Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” (Juan 14:9). Cuando vemos a Jesús, vemos todo lo que podemos ver de Dios. Jesús actuó perfectamente como la revelación del Padre. Dado que el tema que nos ocupa es la carne de Cristo, vamos a centrarnos en la manifestación del Hijo.

Como el Hijo, Jesús crecía en la misma forma en que nosotros crecemos. "Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres" (Lucas 2:52). Si la carne de Jesús fuera divina, Él ya tendría en su carne el mismo conocimiento de su Padre y no habría hecho preguntas como: "¿Quién me ha tocado?" O "¿Tienen algo de comer?" Él no habría tenido necesidad de preguntar sobre cuánto tiempo un joven había estado poseído. En una ocasión, sus discípulos le preguntaron sobre ciertas profecías que Jesús había dado: "Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?" (Marcos 13:4). Jesús les respondió: "Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre" (Marcos 13:32). Es evidente que su carne no era omnisciente. Si su carne fuese divina, entonces la "carne divina" tendría que ser omnisciente.

Como el Hijo, Jesús tenía una voluntad humana. Esto simplemente quiere decir que Jesús tenía voluntad, o que podía tomar decisiones. Ni por un momento su voluntad humana se opuso a la voluntad del Padre, ni siquiera cuando dijo: "Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22:42). Su petición ciertamente no significa que Él quería evitar su muerte o evitar beber de la copa de pecado. Sin embargo estando en una gran angustia, oró para que su voluntad no se interpusiese en el camino del plan de Dios. Las propias palabras de Jesús, indicaban que Él preferiría la voluntad del Padre en todo momento.

Jesús afirmó que Él siempre hizo la voluntad del Padre. "Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada" (Juan 8:28-29). Si Jesús no tenía voluntad propia, declarar que Él hizo cosas para agradar al Padre no tendría sentido. Hacer la voluntad del Padre fue la elección que Jesús hizo. Jesús fue un hombre que tomó todas las decisiones correctas. ¿Es algo extraño que el Padre dijera: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia"? (Mateo 3:17).

Como el Hijo, Jesús fue tentado. "Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado" (Hebreos 4:15). Algunos de los que creen en la doctrina de la carne divina reclaman que este versículo simplemente significa que alguien estaba tratando de tentar a Jesús, pero no tuvo efecto sobre Jesús, porque Él no podía ser tentado o seducido. Pero esta interpretación no tiene sentido. Si no era posible que Jesús fuese tentado, entonces el esfuerzo por tentarlo no habría sido una tentación real. Habría sido un intento, pero no una tentación. Las Escrituras, sin embargo nos dicen que Jesús fue tentado.

Otros que creen en la carne divina de Jesús, han dicho que Jesús fue tentado sólo para revelar su verdadera identidad como el Hijo de Dios, pero Él no fue tentado a pecar. Debemos entender que el motivo de Satanás no era descubrir si Jesús era verdaderamente el Hijo de Dios. Su identidad como el Hijo de Dios no era un secreto. Por otra parte, si Jesús fue tentado en todo según nuestra semejanza, y sin embargo fue tentado sólo para revelar su verdadera identidad, entonces eso significaría que nosotros somos tentados solamente para revelar nuestra verdadera identidad. Pero, ¿puede usted recordar alguna vez que haya sido tentado para revelar que usted es un hijo de Dios nacido de nuevo? Por supuesto que no. Así también, la tentación de Jesús fue para evitar que se cumpliera el plan de Dios, lo cual le habría causado perder la señal, y eso significaría pecar. Ser tentado en todo como nosotros, no quiere decir que Jesús tenía un problema con el vino o las mujeres. Simplemente significa que tuvo que confrontar y resistir "los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida" (1. Juan 2:16).

Dado que somos tentados cuando somos atraídos por nuestra propia concupiscencia (Santiago 1:14), algunos dicen que Jesús no pudo haber sido tentado porque Él no tuvo concupiscencia. Aunque Él ciertamente no tuvo deseos pecaminosos, la palabra griega para "concupiscencia" en Santiago 1:14 es epithumia, que simplemente significa un deseo intenso o excesivo. En Lucas 22:15, Jesús usó la misma palabra de sí mismo, para expresar su gran deseo: "Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!".

Después de no comer durante cuarenta días en el desierto, ¿cree usted que Jesús tuvo un fuerte deseo de comer? Yo creo que sí. Pero venció la tentación de satisfacer su carne.

También me imagino que Jesús tuvo algunos fuertes sentimientos por ser identificado como el Hijo de Dios, pero Él venció la tentación del orgullo al no saltar del pináculo del templo. Si lo hacía, habría dejado el amor del Padre por no soportar la prueba y así habría tentado a Dios. Por último, tuvo fuertes sentimientos por parte de las personas que pertenecían a los reinos del mundo, los cuales fueron puestos delante de sus ojos, pero Él venció la tentación de convertirse en su rey antes de su tiempo. Si hay alguna duda acerca de las tentaciones de Jesús, vamos a considerar Hebreos 2:17-18: "Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados". Si nunca hubiera sido tentado, no habría sufrido, ni sería como usted y yo. La verdad es que Él era Dios y hombre al mismo tiempo. Dios no puede ser tentado, pero los seres humanos sí pueden ser tentados.


Carne de Pecado

Los que defienden la doctrina de la carne divina, dicen que Jesús no pudo tener un cuerpo como el nuestro, porque entonces tendría carne de pecado. La expresión "carne de pecado" aparece sólo una vez, en Romanos 8:3: "Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne". No olvidemos que Jesús nunca pecó. Por lo tanto, Él sólo tenía la semejanza de carne de pecado. No debemos tomar "carne de pecado" para referirnos a algo más de lo que se quería decir.

No hay nada inherentemente malo en nuestros cuerpos físicos. De lo contrario, Dios habría creado a Adán como una criatura maligna. El Léxico Crítico de Bullinger, define “carne” como “naturaleza humana en su personificación”. La palabra griega que significa “carne”, es utilizada en Romanos 8:6: "Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es la vida y la paz", y en Romanos 8:7: "Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden". El punto es que hablar de la carne como "pecado", no tiene nada que ver con su biología o química, sino más bien con su carácter moral.

Puesto que las palabras "carne de pecado" aparecen en Romanos 8, tenemos que buscar de nuevo en el capítulo para obtener una comprensión clara de lo que significa. En realidad, el octavo capítulo es una continuación del séptimo capítulo, que trata sobre el conflicto entre la mente y la carne, o de la naturaleza humana pecadora. Pablo se lamentó de que él sabía lo que debía hacer, pero no había podido hacerlo debido a que su naturaleza pecaminosa le había ordenado otra cosa. Teniendo en cuenta que los sentidos y las emociones son fácilmente estimulados por actividades contrarias a la ley de Dios, nuestras mentes humanas por sí mismas son demasiado débiles para resistir el pecado.

Los creyentes en la doctrina de la carne divina, creen que esta inclinación pecaminosa es el resultado de la sustancia que compone nuestro cuerpo. Los elementos en nuestro cuerpo se encuentran en la tierra, y esto nos hace terrenales. Si lo pensamos bien, el cuerpo de Jesús fue hecho de los mismos elementos. Jesús comió las mismas cosas que usted y yo comemos, las cuales también provienen de la tierra. Las células en su cuerpo se formaron por los nutrientes de los vegetales y animales. Si estos elementos hicieron a Adán inherentemente malo, Jesús habría tenido que luchar con la misma tendencia pecaminosa. Pero de nuevo, lo que Romanos quiere decir con "carne", es la personificación de nuestra naturaleza. El cuerpo de Jesús fue como el nuestro, sin embargo vamos a considerar la diferencia que le impidió realmente tener carne de pecado.

Romanos 8:1-4 dice: "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu". Si el Espíritu de vida en Cristo Jesús puede hacernos libres de la ley del pecado y de la muerte, Jesús tenía lo necesario para vivir sin pecado. Dios envió a su Hijo, que era como nosotros, pero Él poseía una medida infinita del Espíritu de vida que pasó por encima de cualquier tendencia pecaminosa. Romanos 8:5-6 dice: "Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz".

El Verso 9 explica: "Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él". Cuando Pablo dijo: "vosotros no vivís según la carne", él no estaba diciendo que nosotros fuimos sacados de nuestros cuerpos terrenales o que se nos dio carne divina en lugar de la nuestra. Él simplemente estaba diciendo que nuestra naturaleza espiritual ya no es igual. Ahora somos nuevas criaturas en Cristo.

Todavía tenemos batallas con el pecado en nuestras vidas, y la razón es que a veces no somos capaces de caminar de acuerdo a la medida limitada del Espíritu que actúa en nosotros. Sin embargo, el cuerpo de Jesús contiene una cantidad inmensurable del Espíritu de Dios, ya que Él es el mismo Espíritu encarnado. Por lo tanto, Jesús tenía un carácter sin pecado. La razón por la que Jesús fue tentado pero no hizo pecado, no tenía nada que ver con el origen de su carne, sino tenía totalmente que ver con el origen de su Espíritu.

¿Nació Jesús en pecado? David dijo de sí mismo que nació en pecado (Salmo 51:5). Pero, ¿qué significa eso? ¿Nació con el pecado original, es decir, la culpa por el pecado de Adán, tal como es enseñado por la Iglesia Católica Romana hoy en día? No, no creemos en el pecado original en ese sentido. Entonces, ¿qué quiso decir David cuando dijo: "He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre"? Recordemos que el Salmo 51 es el registro del arrepentimiento de David. David reconoció que había algo pecaminoso en su propia naturaleza. El principio del pecado se difundió en él desde su nacimiento. David nació en efecto en pecado.

¿Nació Jesús en pecado? Para que Jesús naciera en pecado, Él habría tenido que tener una naturaleza caída como la de David. Jesús no la tuvo. La diferencia no fue la carne divina, sino su hombre interior. Su espíritu era santo, y por lo tanto, Él no estaba en la carne. (Ver Romanos 8:9). Si queremos ser liberados de nuestra propia carne de pecado, entonces tenemos que andar en su Espíritu, el cual corrige y contrarresta la naturaleza pecaminosa que hay en nosotros.


Su Cuerpo Incorruptible 

¿Por qué es que la carne de Jesús nunca vio corrupción? No porque su carne fuera divina, como algunos sostienen. Su carne fue corruptible como la nuestra, ya que Él tomó nuestro pecado sobre sí mismo y murió como un mortal. Las Escrituras no nos dicen que Jesús no podía ver corrupción sino que Él no vio corrupción. "Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción" (Salmo 16:10). ¿Por qué el cuerpo de Jesús no vio corrupción? Debido a que su cuerpo no fue dejado en la tumba. El Espíritu lo levantó en sólo tres días. Su propio Espíritu, el Espíritu vivificante que habitaba en él, impidió el proceso de corrupción y lo resucitó. Ese mismo Espíritu vivificante resucitará nuestros cuerpos si habita en nosotros (Romanos 8:11) y los hará incorruptibles.

Que el cuerpo de Jesús no haya visto corrupción, no quiere decir que éste sea el mismo después de su resurrección como lo era antes. Debemos recordar que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios. Un día el Señor vendrá otra vez, y nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados. Nuestros cuerpos no verán corrupción, ni tampoco serán los mismos.

Aquellos que creen que Jesús tenía carne divina, también creen que de alguna manera ellos toman de su carne en el momento de su bautismo, porque están bautizados en Cristo. Nosotros tomamos de la naturaleza de Cristo, pero la idea de que nosotros tomamos un nuevo cuerpo divino es absurda. Nosotros no hemos nacido en Cristo por la fe en un cuerpo físico. Nacemos en su cuerpo espiritual, que es la iglesia. "Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia" (Colosenses 1:18).

Aquellos que creen que el ser bautizados en el cuerpo de Cristo, significa recibir del propio cuerpo físico de Cristo, tendría que creer que van a vivir de igual manera una vida sin pecado. No he visto todavía a una persona que sea bautizada, y que viva durante un tiempo sin haber pecado de una manera u otra desde que fue bautizada. La clave de la santidad no está en sólo ser bautizados en Cristo, sino en permanecer en Cristo. Sólo entonces podremos vivir sin pecado. "El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo" (1. Juan 2:6). Si estamos en Cristo, o si permanecemos en Cristo, seremos espiritualmente concientizados para andar por el camino que Él anduvo.


De Tierra Seca

Una arteria más de la doctrina de la carne divina, es el intento de probar que María no contribuyó para nada en el cuerpo de Jesús. Los defensores de esta creencia usan Isaías 53:2: "Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca". Ellos afirman que esto significa que en el momento de la concepción de Jesús, el vientre de María era estéril.

Este versículo de la Escritura no tiene relación con la naturaleza del vientre de María. De hecho, este versículo no tiene nada que ver con María en absoluto. La Escritura nunca utiliza la tierra seca para ilustrar una matriz estéril. Se podría argumentar que siempre hay una primera vez. Sin embargo, Isaías ya había utilizado la figura de "tierra seca" para describir la condición espiritual de Israel. Isaías 44:3 nos da una profecía de Jacob (Israel): "Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos". Si la "tierra seca" tenía algo que ver con la esterilidad de la matriz, no habría generación o renuevos para bendecir.

En el tiempo del profeta Joel, la tierra se había secado por motivo de una sequía. Él utilizó esta situación como una lección objetiva para Israel. En el sentido natural, las profecías de Joel se cumplieron en el año en el que Joel les habló a ellos, pero en un sentido espiritual la lluvia no cayó sino hasta alrededor de cuatrocientos años (cuando se derramó el Espíritu Santo por primera vez durante el día del Pentecostés). Nosotros los pentecostales reconocemos que la lluvia temprana y tardía profetizada por Joel, trajo refrigerio espiritual. El entorno en el que Jesús vivió no había tenido tal precipitación espiritual por siglos. Él creció en la tierra seca del judaísmo de su tiempo, desprovisto de la humedad refrescante del Espíritu de Dios en los corazones de la gente.


En Conclusión

La controversia sobre la naturaleza de la carne de Cristo no es algo nuevo. Se ha debatido desde todas las posiciones imaginables durante siglos. No es mi intención señalar el error de todos los argumentos que han sido utilizados para tratar de hacer creer que Jesús tuvo una carne diferente a la nuestra. Tampoco he introducido algún ejemplo de las Escrituras que muestre que Jesús no era sólo la raíz, sino también la descendencia de David, o que pruebe que Jesús era de la simiente natural de Abraham, pero note que esto sólo es posible si Jesús es hijo biológico de María. Sin embargo, espero que este artículo ayude a alguien que haya sido expuesto ante aquellas falacias que Cristo no vino a la tierra como un ser humano para ser el sacrificio por la humanidad. Si la sangre de los toros y cabras inocentes no podía redimirnos, es difícil imaginar que cualquier cosa que no fuera un ser humano sin pecado, pero como nosotros en todos los sentidos excepto en el pecado, pudiese ser nuestro sustituto.

jueves, 15 de junio de 2017

Una Refutación del Unitarismo Sociniano y del Arrianismo


Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
Capítulo 7, del libro: “El Caso de la Teología de la Unicidad”.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com

Para ver otros capítulos de esta obra de clic aquí:
(Capítulo 1), (Capítulo 2), (Capítulo 3), (Capítulo 4), (Capítulo 5), (Capítulo 6), (Capítulo 7), (Capítulo 8), (Capítulo 9).



INTRODUCCIÓN AL UNITARISMO SOCINIANO Y EL ARRIANISMO

Muchos pasajes de la Escritura demuestran más allá de toda duda razonable, que al hombre Cristo Jesús (1 Timoteo 2:5) le fue concedida una vida humana distinta (Juan 5:26) como un Hijo (un hombre), por parte de Dios el Padre en un punto específico del tiempo. Las Escrituras demuestran además, que el Hijo como Hijo, tuvo su principio por su engendramiento (Salmo 2:7 – “Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy”; 2. Samuel 7:14, Hebreos 1:5 –  “Yo le seré a él Padre, y él me será a mi Hijo”). Mientras tanto, otras Escrituras prueban que Jesús siempre ha existido desde antes de su nacimiento humano como el gran “YO SOY” de la eternidad pasada (“Antes de Abraham fuese, Yo Soy” – Juan 8:58), quien preexistió a su nacimiento antes de participar de carne y sangre como un Hijo humano total y completo (“Puesto que los hijos tienen carne y sangre, Él también participó de su humanidad… hecho como ellos, totalmente humano en todos los sentidos” – Hebreos 2:14-17 NIV). Hebreos 2:14-17 y 1. Timoteo 3:16, demuestran que la verdadera identidad de Jesús es Dios, que “fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu” (1. Timoteo 3:16). Cuando nosotros, los seres finitos, nos centramos en solo una parte de la revelación divina de la Escritura, en lugar de la totalidad de la evidencia bíblica, a menudo nuestra propia comprensión humana nos lleva a saltar a la conclusión de que Jesús era sólo un hombre especial (socinianismo) o una creación angelical especial (arrianismo), en lugar de ser “Dios con nosotros” como un verdadero hombre que vive entre los hombres.

El grueso de este capítulo comienza con la refutación del unitarismo sociniano (“El socinianismo es un sistema de doctrina cristiana que recibe su nombre por Fausto Socino,... que se desarrolló entre los Hermanos Polacos en la Iglesia Reformada Menor de Polonia, durante los siglos XVI y XVII” – Wikipedia) que niega que Jesús haya existido desde siempre, y por fuera de su concepción y nacimiento humanos como un hombre verdadero. Aunque la evidencia histórica demuestra que el unitarismo sociniano existió dentro de los primeros siglos de la era cristiana (entre algunos judíos ebionitas, Pablo de Samosata y Teodoto el curtidor), sólo un pequeño fragmento de la población cristiana profesaba que Jesús era nada más que un hombre. Puesto que gran parte de la evidencia bíblica que refuta al socinianismo también refuta al arrianismo y al trinitarismo (el arrianismo afirma que Jesús preexistió a su nacimiento como un ángel creado), he decidido señalar después de cada sección dónde esa misma evidencia bíblica contra el socinianismo también refuta al arrianismo y al trinitarismo, en lugar de tener que repetirme una y otra vez. Luego, en una muy corta segunda parte de este capítulo, presentaré la evidencia bíblica que refuta al arrianismo pero que no refuta específicamente al socinianismo, y señalaré que gran parte de la evidencia que refuta al arrianismo también refuta al trinitarismo – ya que la teología trinitaria evolucionó desde la teología semi-arriana. (En un capítulo posterior, presentaré la evidencia histórica que demuestra que fue la teología semi-arriana la que evolucionó hacia una teología semi-trinitaria en el siglo III, y que la teología trinitaria desarrollada, ni siquiera existió sino hasta el cuarto y quinto siglos de la era cristiana).

El unitarismo sociniano afirma que Jesús es sólo un hombre especial, mientras que el arrianismo afirma que Jesús es sólo una creación angelical especial. Ambos puntos de vista niegan la completa deidad de aquel que se hizo el hombre Jesucristo por la propia Palabra del Padre que fue “hecha carne” (Juan 1:1, 14) y por el Espíritu Santo del Padre que descendió del cielo (Lucas 1:35 – “El Espíritu Santo vendrá sobre ti”; Juan 6:38 – “He descendido del cielo”) sobre la virgen, para concebir sobrenaturalmente al Hijo Cristo. Debido a que Jesucristo es Omnipresente para oír y responder a la oración (Juan 14:14 – “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”), y ya que es adorado (Hebreos 1:6 – “Adórenle todos los ángeles de Dios”) y honrado como el Padre (Juan 5:23 – “para que todos honren al Hijo como honran al Padre”), entonces Jesús tiene que ser Dios que se hizo hombre (yo soy Dios, y no hay otro Dios, y NADA HAY SEMEJANTE A MÍ – Isaías 46:9). ¿Cómo puede el Hijo que oye y responde a las oraciones, ser también adorado por todos los ángeles (“Adórenle todos los ángeles de Dios” – Hebreos 1:6), y honrado como el Padre sin violar Isaías 46:9 e Isaías 42:8 (NADA HAY SEMEJANTE A MÍ – Isaías 46:9, “Yo Yahvé; este es mi nombre; y A OTRO NO DARÉ MI GLORIA” – Isaías 42:8)? Las Escrituras prueban irrefutablemente que el niño nacido y el Hijo dado (Isaías 9:6) fue producido “desde (o salió de)” la sustancia del Ser del Padre (Hebreos 1:3 KJV – “El Hijo es el esplendor de su gloria y la imagen [karaktér = “impresión”, “copia” o “estampa”] expresa de su Persona [la Persona del Padre – hipóstasis = “sustancia del ser”]; Mateo 1:20 LBLA – “el Niño que se ha engendrado en ella es del [lit. ek, “salió del”] ESPÍRITU SANTO”) y “salió de” la humanidad de la virgen hebrea (Gálatas 4:4 KJV – hecho de [ek, “salió de”] una mujer”) como Emmanuel “Dios con nosotros” (Mateo 1:23) como un total y completo ser humano (Hebreos 2:14, 17).


PARTE 1. UNA REFUTACIÓN DEL UNITARISMO SOCINIANO Y DEL ARRIANISMO

Hace algunos años, a través de correspondencia por correo electrónico, le hice unas preguntas específicas a uno de los mejores apologistas del unitarismo sociniano, a saber, Sir Anthony Buzzard, que al parecer él no puede responder. Después de nuestros largos intercambios de correos electrónicos, le pregunté a Sir Anthony si él estaría dispuesto a participar en un debate de Unicidad Vs. Unitarismo Sociniano, pero se negó a aceptar el desafío. Posteriormente he publicado la misma evidencia bíblica en línea, con la esperanza de que algún apologista unitario sociniano responda, pero ninguno ha respondido.

Después de mi larga correspondencia por correo electrónico con el Dr. Buzzard, he contactado repetidamente a todos los prominentes apologistas del unitarismo sociniano para participar en un debate de Unicidad vs. Unitarismo, pero cada uno de ellos ha ignorado mis peticiones o ha rechazado participar en un debate Contra la Teología de la Unicidad (conocida históricamente como modalismo). ¿Por qué razón, cada uno de los apologistas de una visión teológica particular, rechazaría la oportunidad de convencer a otros? Por lo tanto, me parece que los apologistas unitarios socinianos no están dispuestos a participar en los debates donde Jesús sea identificado como el único Dios, porque saben que su posición de que Jesús es sólo un hombre especial es completamente insostenible.


Cristo Preexistió a su Nacimiento como Dios

1 Corintios 10:1-4 dice: “nuestros padres todos estuvieron bajo la NUBE, y todos pasaron el MAR; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo ALIMENTO ESPIRITUAL, y todos BEBIERON la misma BEBIDA ESPIRITUAL; porque bebían de LA ROCA ESPIRITUAL QUE LOS SEGUÍA, y LA ROCA ERA CRISTO”.

Pablo expresó claramente por inspiración, que los padres israelitas “estuvieron bajo la NUBE (el Espíritu de Dios)” y “todos COMIERON el mismo ALIMENTO ESPIRITUAL” y todos ellos “fueron BAUTIZADOS en la NUBE y en el mar” (experimentaron un tipo de bautismo del agua y el Espíritu), y “todos BEBIERON la misma BEBIDA ESPIRITUAL” (bebían del Espíritu de Dios), porque ellos BEBIERON de la Roca Espiritual que LOS SEGUÍA, y la ROCA ERA CRISTO”.

Observe que el texto dice que “bebían de la Roca Espiritual que LOS SEGUÍA”. ¿Podrían los israelitas no haber comido y bebido de la misma comida y bebida espiritual, si las Escrituras dicen que ellos sí comieron y bebieron de la misma bebida espiritual que ERA CRISTO? Dado que el texto inspirado dice que “bebían de la Roca Espiritual que LOS SEGUÍA”, entonces nosotros sabemos que la “Roca Espiritual” no se trata de la roca literal de Horeb, pues la roca literal de Horeb no podría haber SEGUIDO a los israelitas en el desierto, ya que todos sabemos que las rocas literales no se mueven siguiendo a las personas.

Nosotros sabemos que “la columna de nube de día”  y “de noche la columna de fuego” (Éxodo 13:22)  siguieron a los israelitas, y éstas claramente identifican al Espíritu de Dios como aquel Espíritu que “ERA CRISTO” antes de su nacimiento en Belén. Por lo tanto, las Escrituras demuestran que el Espíritu Santo del único y verdadero Dios el Padre, también se hizo un hombre dentro de la virgen hebrea, pues 2. Pedro 1:21 dice que el Espíritu Santo estaba en los profetas, pero 1 Pedro 1:11 identifica a ese Espíritu como “el Espíritu de Cristo” “en ellos” (en los profetas).


2. Pedro 1:21 y 1. Pedro 1:11, Son Igualmente Problemáticos Tanto Para los Arrianos Como Para los Trinitarios

1. Pedro 1:11, que identifica al Espíritu Santo como el mismo Espíritu que se convirtió en Cristo, presenta un problema importante para los socinianos, los cuales niegan que Cristo existió como el Espíritu Santo antes de su nacimiento.

La opinión arriana también contradice a 1. Pedro 1:11, porque los arrianos como los Testigos de Jehová, no creen que existiera un Cristo pre-encarnado como el Espíritu Santo que habitó en los profetas hebreos.

De la misma manera, los trinitarios tampoco pueden explicar por qué 2. Pedro 1:21 dice que el Espíritu Santo habitó en los profetas, mientras que 1. Pedro 1:11 identifica a ese Espíritu como “el Espíritu de Cristo”. ¿Si Cristo no es el Espíritu Santo que se encarnó como El Hijo Cristo, entonces había dos Espíritus Divinos residiendo dentro de los profetas? Cuando los trinitarios creen que Cristo sí habitó en los profetas, entonces ellos asumen que Cristo, que significa “el Ungido”, realmente preexistió a su concepción virginal como un eterno y coigual Dios “el Ungido”. Pero ¿cómo puede “el Ungido” haber sido ungido eternamente por su Dios, siendo verdaderamente una coigual Persona Divina? Ya que el Dios que unge, es mayor que aquel que es ungido por su Dios, esto derriba completamente la idea trinitaria de la supuesta coigualdad de la Persona de Dios el Cristo.


Los Israelitas Tentaron a Cristo

1. Corintios 10:9 KJV dice: “Ni tentemos a Cristo (el texto griego dice “Christos”), como algunos de ellos también lo tentaron, y fueron destruidos por serpientes”. La Escritura inspirada dice que algunos de los israelitas “tentaron a Cristo”, pues las palabras “como algunos de ellos también lo tentaron”, no pueden ser interpretadas para decir que ellos no tentaron a Cristo. Es imposible que los israelitas hayan tentado a Cristo, si Cristo no preexistió como el Espíritu Santo del único Dios verdadero que siguió a los padres israelitas en el desierto. Puesto que los israelitas no pudieron tentar a la roca de Horeb o a la serpiente en el asta, ni tampoco a un plan pre-encarnado o tipo de Cristo, la teología unitaria sociniana es completamente insostenible. El hecho es que los israelitas realmente “tentaron a Cristo”, porque Cristo preexistió como el Espíritu Eterno de Dios que siguió a los israelitas en el desierto, antes de convertirse también en un verdadero hombre para salvarnos.


Dios La Roca

1. Corintios 10:4, identifica claramente a Cristo como esa “Roca Espiritual” que siguió a los israelitas en el desierto. Ya que en las Escrituras se habla repetidamente de nuestro Padre Celestial siendo la Roca de los Israelitas, no tiene ningún sentido el creer que una creación humana o angélica haya podido tener alguna vez la condición de ser la Roca de los Israelitas. De hecho, ningún arriano o unitario sociniano, ha sido capaz de presentar una sola porción de la Escritura para demostrar que la Roca de los Israelitas fue alguna vez una creación angélica o humana.

El Salmo 18:2 dice: “Yahvé, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré”. Deuteronomio 32:18 dice: “De la Roca que te creó te olvidaste; Te has olvidado de Dios tu creador”. El salmo 18:31 dice: “Porque ¿quién es Dios sino sólo Yahvé? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?” Estas palabras dejan por fuera cualquier posibilidad de que una creación angélica o humana haya podido ser alguna vez la Roca de los Israelitas.

El Salmo 18:46 dice: “Viva Yahvé, y bendita sea mi roca, y enaltecido sea el Dios de mi salvación”. El Salmo 19:14 dice: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Yahvé, roca mía, y redentor mío”.  El Salmo 28:1 dice: “A ti clamaré, oh Yahvé. Roca mía”. Puesto que en la Biblia hebrea solo Yahvé es tratado repetidamente como la Roca de los Israelitas (“mi roca” y “nuestra roca”), sabemos que el apóstol Pablo identifica claramente a Jesús como siendo Yahvé Dios nuestra Roca, antes de convertirse en un niño humano nacido y en un Hijo dado para salvar a su pueblo.


Que Solo Yahvé Sea la Roca, es También Problemático Para los Arrianos y Para los Trinitarios

Los arrianos, que creen que Jesús preexistió a su nacimiento como una creación angélica, no pueden explicar por qué es que en las Escrituras Hebreas, solamente Yahvé Dios es llamado la Roca de los Israelitas, pero esto no es problemático para el trinitarianismo o para la Unicidad.

Sin embargo, los trinitarios no pueden explicar cómo un “Cristo” preencarnado (Cristo significa "el Ungido") en 1. Corintios 10:9 (“Ni tentemos a Cristo [el texto griego dice “Christos”] como algunos de ellos también lo tentaron, y fueron destruidos por serpientes” - 1 Corintios 10:9 KJV) podría haber sido ungido eternamente por su Dios, si es que eran verdaderamente coiguales.

Cuando el apóstol identificó a Cristo como la Roca Espiritual que siguió a los israelitas en el desierto, demostró que Jesucristo preexistió a su concepción y nacimiento virginal como el Espíritu de nuestro Padre Celestial. Jesús claramente preexistió a su nacimiento como Dios, “la Roca Espiritual que LOS SEGUÍA” (1. Corintios 10:4) antes de convertirse en un Hijo. Puesto que la roca literal de Horeb no siguió a los israelitas, ni les proveyó de bebida espiritual (“bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo” – 1. Corintios 10:4), sabemos que Jesús preexistió a su nacimiento como el niño nacido y el Hijo dado, en la condición del Espíritu del Dios fuerte y del Padre Eterno (Isaías 9:6 – “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado… y se llamará su nombre… Dios Fuerte, Padre Eterno”). Por lo tanto, el que siguió a los israelitas en el desierto, es la misma Identidad Divina que se convirtió en el Hijo “Cristo”, y por ende sabemos que la Roca Espiritual que siguió a los israelitas “era Cristo” (1. Corintios 10:9 KJV – “Ni tentemos a Cristo [el texto griego dice “Christos” que significa “el Ungido”], como algunos de ellos también lo tentaron”) en su condición de Dios, antes de convertirse en un Hijo humano.


El Unitarismo Sociniano Está de Acuerdo con la Teología de la Unicidad en Hebreos 1:1-2

Hebreos 1:1-2 dice que Dios no habló a los israelitas por medio de un Hijo sino hasta estos “postreros días” (Heb.1:2 – “Dios…. en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo”). Así que el Hijo como tal no habló en las Escrituras Hebreas, porque el Hijo como tal no pudo hablar antes de que viniera el niño que nos nació y el Hijo que nos fue dado (Isaías 9:6 –  “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado… y se llamará su nombre… Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”) hasta un tiempo futuro a través de la concepción y el nacimiento virginal.

Así que el peso de la evidencia bíblica demuestra que el hombre Jesucristo (1. Timoteo 2:5) que nació en Belén, es tanto un verdadero niño humano nacido y un Hijo dado con un principio (Isaías 9:6, Hebreos 1:5, 2. Samuel 7:14 – “Yo seré a él Padre, y él ME SERÁ A MÍ HIJO”, Salmo 2:7 – “Mi Hijo eres tú; YO TE ENGENDRÉ HOY”) a través de su engendramiento virginal; pero también es a la vez es el Dios Todopoderoso y el Padre Eterno, que no tiene principio ni generación (“Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, YO SOY” – Juan 8:57-58; “Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros”. – Éxodo 3:14).


Hebreos 1:1-2, Es Problemático Para Los Arrianos y Los Trinitarios, Quienes Creen Que Jesús Preexistió Como Un Hijo

Muchos arrianos y semi-arrianos, insisten en que Jesús pre-existió a su nacimiento como un hijo angélico, lo cual es claramente refutado por Hebreos 1:1-2, porque Dios no nos habló por un Hijo sino hasta estos últimos días.

De la misma manera, Hebreos 1:1-2 derriba la posición trinitaria, porque Dios no nos habló a través de un Hijo sino hasta estos últimos días.


Ningún Hombre o Ángel Puede Hacer las Obras del Padre y Ser Honrado Como el Padre

Aquellos que niegan la verdadera identidad de Cristo como el Dios eterno que también se convirtió en un hombre, no pueden explicar cómo podría Jesús ser como Dios al mostrar las obras de Dios (“Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras” – Juan 10:37-38), y ser honrado como Dios sin que fuera ese Dios (“para que todos honren al Hijo como honran al Padre” – Juan 5:23). Los unitarios socinianos tampoco pueden explicar cómo el Santo “Espíritu de Dios... es la presencia operativa de Dios” que es “Jesús” “en el Nuevo Testamento”.

El autor y apologista sociniano, Dr. Anthony Buzzard, escribió: “Es completamente erróneo leer en la Biblia a una tercera persona, el Espíritu Santo. El espíritu de Elías (Lucas 1:17) no es una persona diferente de Elías. El Espíritu de Dios Tampoco es una persona diferente del Padre. El Espíritu Santo es la presencia operativa de Dios, su mente y carácter. Es Dios (y en el Nuevo Testamento Jesús)”. (Jesús No Fue un Trinitario" – Anthony Buzzard, páginas 360–361).

¿Cómo puede el Dr. Buzzard afirmar que “el Espíritu de Dios” es “la presencia operativa de Dios”, que no es “una persona diferente del Padre”, sino que es en realidad la misma “presencia operativa de Dios” como “Jesús” “en el Nuevo Testamento”, sin creer que Jesucristo sea Dios encarnado como un verdadero hombre? Se supone que los unitarios socinianos creen que Jesús es sólo un hombre especial. Sin embargo, ¿cómo podría un hombre especial ser el Espíritu que mora en los verdaderos cristianos sin ser Dios? Porque ¿quién más que sólo Dios puede ser omnipresente para llenar a todo verdadero creyente del Nuevo Testamento con su Espíritu, en todo el mundo al mismo tiempo?


Juan 5:23 es Problemático Para el Arrianismo, y Juan 10:37 es Problemático Tanto Para el Arrianismo Como Para el Trinitarismo 

¿Cómo pudo Jesús, como un ángel creado, hacer las obras de Dios el Padre y ser honrado como el Padre (“Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras” – Juan 10:37-38; “para que todos honren al Hijo como honran al Padre” – Juan 5:23) sin violar Isaías 46:9 (“nada hay semejante a mí”) e Isaías 42:8 (“Yo Yahvé; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria”)? Puesto que Dios dijo que “nada hay semejante a mí”, es imposible que un ángel creado haga las obras del Dios Padre.

Juan 10:37 también es problemático para la teología trinitaria, porque un supuesto Dios el Hijo coigual, debería ser capaz de hacer sus propias obras en lugar de solo hacer las obras de Dios el Padre.

Juan 5:23 dice que todos los hombres deben honrar al Hijo COMO HONRAN AL PADRE. Si Jesús es simplemente un hombre que no preexistió como Dios, ¿cómo podemos honrar al Hijo así como honramos al Padre, sin cometer idolatría? Juan 10:37-38 afirma claramente que Jesús hace las obras del Padre (“Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras” – Juan 10:37-38). Ningún apóstol o profeta humano ha dicho jamás que él hizo las obras de Dios el Padre, tales como bautizar con el Espíritu y enviar al Espíritu Santo del Padre (Marcos 1:8 – “Él  os bautizará con Espíritu Santo”; Lucas 24:49 – “yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros”), y levantar a su propio cuerpo de entre los muertos (“Destruid este templo, y en tres días LO LEVANTARÉ… Mas él hablaba del templo de su cuerpo” – Juan 2:19-21). Ningún apóstol o profeta humano puede levantar su propio cuerpo de los muertos después de que ya murió. Puesto que nuestro Padre Celestial dijo, “nada hay semejante a mí” (Isaías 46:9), Él tiene que ser ese Dios que vino a salvarnos como un verdadero hombre al que el profeta Isaías identificó como Emanuel, Dios con nosotros, porque sólo nuestro Señor y Salvador Jesucristo es identificado en las Escrituras como Dios que fue manifestado en la carne (1 Timoteo 3:16) como un niño humano nacido y un Hijo dado (Isaías 9:6).


Jesucristo es el Espíritu Santo

A los diecisiete minutos de un video de La Reforma del siglo XXI, titulado “Cristo es el Espíritu”, el apologista unitario sociniano Dan Gill, citó a Romanos 8:9-10 que dice:

“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia”.

Luego, a unos dieciocho minutos y cuarenta segundos del mismo video titulado “Cristo es el Espíritu”, el señor Gill hizo el siguiente comentario:

“El Espíritu de Cristo es de lo que estamos hablando aquí (Romanos 8:9-10), él estando presente, él obrando entre su pueblo” (Reforma del siglo XXI. YouTube Video, 18:40, Cristo es el Espíritu, Romanos 8, J. Dan Gill y Anthony Buzzard - https://www.youtube.com/watch?v=iyrT5x8GRiw).

Aproximadamente a dieciocho minutos y cuarenta y ocho segundos en el mismo video, el Dr. Buzzard respondió al señor Gill diciendo: “Así que la frase 'Espíritu de Jesús' en Hechos 16:7 es muy importante (Atravesaron la región de Frigia y Galacia, ya que el Espíritu Santo les había impedido que predicaran la palabra en la provincia de Asia. Cuando llegaron cerca de Misia, intentaron pasar a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. – Hechos 16:6-7). 'El Señor es el Espíritu'. Ahora bien, eso merece un considerable realce en 2. Corintios 3:17 'y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad', así que no debemos meternos con este en lo absoluto sustituyéndolo por otra persona” (Reforma del siglo XXI. YouTube Video, 18:48, Cristo es el Espíritu, Romanos 8, J. Dan Gill y Anthony Buzzard - https://www.youtube.com/watch?v=iyrT5x8GRiw)

Luego, en el tiempo 19:30 del mismo video, el Sr. Gill reconoce que Jesús es el Espíritu que habita en el interior de los creyentes, al citar a Juan 14:23 que dice: “... haremos morada con él”. A continuación, en el tiempo 19:39, el Dr. Buzzard respondió afirmativamente al reconocer que Jesús “reside” en los creyentes del Nuevo Testamento como el “Espíritu vivificante” según 1. Corintios 15:45. Entonces en el tiempo 19:51, el Dr. Buzzard dijo: “No debemos meternos con esto, o realmente vamos a arruinar toda la fe”.

Dado que los apologistas de la nueva reforma del siglo XXI han admitido en sus conferencias y literatura que Jesucristo es el Espíritu Santo de Dios “en el Nuevo Testamento”, entonces tienen que explicar cómo un hombre puede ahora “llenarlo todo” (Efesios 4: 10 – “El que descendió [Jesús] es el mismo que ascendió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo”) como el Espíritu Santo del Padre (“Un Señor... Un Espíritu... un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos – Efesios 4:5-6) sin violar Isaías 42:8 e Isaías 46:9 (“Yo Yahvé; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria” – Isaías 42:8; “yo soy Dios, y no hay otro Dios, y NADA HAY SEMEJANTE A MÍ” – Isaías 46:9). ¿Si Jesús es un mero hombre, cómo puede ser como Dios al ser el Espíritu omnipresente que lo llena todo (Efesios 4:10, Gálatas 4:6, Romanos 8:9) y escuchar y responder a las oraciones (Juan 14:14 – “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”)?


El Señor Jesús Como el Espíritu, Es Problemático Para el Socinianismo, el Arrianismo y el Trinitarismo

De acuerdo a las Escrituras, nuestro único Dios verdadero es nuestro Padre Celestial quien dijo: “yo soy Dios, y no hay otro Dios, y NADA HAY SEMEJANTE A MÍ” (Isaías 46:9). “Puesto que los ángeles y los hombres no pueden llenar los cielos y la tierra como Dios (“¿No lleno yo, dice Yahvé, el cielo y la tierra?” – Jeremías 23:24. “Y dijo Yahvé a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Yahvé, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella” – Job 1:7. “Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo” –  Apocalipsis 20:2-3), el hombre Cristo Jesús debe ser identificado como el Dios fuerte y el Padre Eterno que ha venido a salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:21) como un hombre en la carne.

Ya que los socinianos creen que Jesús es sólo un hombre especial, y ya que los arrianos creen que Jesús es un arcángel especial, está demostrado que ellos se oponen a la Biblia, pues es anti-bíblico creer que un hombre o un ángel creado pueda llenar los cielos y la tierra, y escuchar y responder las oraciones como Dios.

Mientras tanto, los trinitarios creen en un supuesto Dios el Hijo coigual que puede ser Omnipresente, pero ellos no pueden explicar por qué las Escrituras identifican al Señor Jesús como el Espíritu Santo de verdad, en pasajes como Romanos 8:9, 26, 27, 34; 2 Corintios 3:17; Juan 14:16-18 y Juan 14:26. Dado que 2. Corintios 3:17 afirma que “el Señor ES EL ESPÍRITU”, la doctrina de una supuesta tercera Persona coigual y distinta a la que llaman Dios el Espíritu, sobre la que ellos afirman que no es ni el Padre ni el Hijo, es completamente insostenible.


Jesús es Nuestro Señor y Nuestro Dios

En Juan 20:28, el apóstol Tomás se dirigió al Cristo resucitado como “mi Señor y mi Dios”. El texto incluso afirma que “Tomás respondió y le dijo (a Jesús): ¡Señor mío, y Dios mío!”. Tomás no se estaba dirigiendo a Dios en el cielo como “Señor mío y Dios mío”, sino que claramente se lo estaba diciendo a Jesús (El texto griego literalmente dice “el Señor de mí y el Dios de mí”).

De la misma manera, en Juan 14:8-9 el apóstol Felipe le pidió a Jesús en nombre de los doce, que les mostrara al Padre.

Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

Si la verdadera identidad de Jesús no fuera Dios el Padre con nosotros como un verdadero hombre, hubiera sido bastante extraño que respondiera a la petición de Felipe con las palabras: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y NO ME HAS CONOCIDO, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Así como Jesús claramente declaró a sus discípulos que Él mismo es la imagen de la Persona Divina del Padre en la carne como una persona humana (“la imagen del Dios invisible” – Colosenses 1:15, “la imagen expresa de su Persona [la Persona del Padre que se hizo una persona humana] – Hebreos 1:3 KJV), así Tomás se dirigió a Jesús como la misma Identidad Divina del Padre cuando en Juan 20:28 se dirigió a Jesús diciéndole: “Señor mío y Dios mío”. Esta es la única exégesis viable de las palabras de Tomás en Juan 20:28, ya que Jesús le había declarado previamente su verdadera identidad como el Padre encarnado, a solo seis capítulos anteriores en Juan 14:7-9.


Juan 20:28 Prueba que Jesús es Dios, Pero Juan 14:7-9 Prueba que Jesús es el Padre

Los socinianos y los arrianos, a menudo tratan de evadir el peso de la evidencia en Juan 20:28 alegando que Jesús es un Señor y un dios, pero no el verdadero Dios. Sin embargo, cuando comparamos a Juan 20:28 con Juan 14:7-9, encontramos que Jesús ya había informado a sus discípulos que Él era Dios el Padre con ellos como un hombre visible en la carne. Esto explica el por qué Tomás le dijo a Jesús: “Señor mío y Dios mío”, después de ver a Jesús resucitado.

De la misma manera, los trinitarios no pueden explicar Juan 14:7-9, porque si la trinidad fuera cierta, Jesús debería haber dicho que verlo a Él, era ver a un supuesto Dios el Hijo.


Jesús es el Brazo Revelado del Propio Yahvé Dios 

Si Jesús no es el brazo de YAHVÉ mismo revelado (Isaías 53:1) entonces ¿por qué Yahvé declaró en Isaías 42:8, “Yo YAHVÉ; este es mi nombre; Y A OTRO NO DARÉ MI GLORIA?”¿Cómo podría exactamente ser Jesús CONSTITUIDO HEREDERO DE TODO (Hebreos 1:2 – en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien CONSTITUYÓ HEREDERO DE TODO; Hebreos 2:7 – “Le coronaste de gloria y de honra, y LE PUSISTE SOBRE LAS OBRAS DE TUS MANOS”) lo que pertenece a Dios el Padre, si Él es solo un hombre? ¿Y cómo es que nosotros debemos HONRAR AL HIJO así como HONRAMOS AL PADRE (Juan 5:23)? ¿Si Jesús no es la verdadera identidad de Dios mismo con nosotros como un hombre, cómo puede entonces un hombre ser honrado como se honra al Padre sin que se cometa idolatría? Ya que nadie más que sólo Dios puede decir: “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:13-14), así todos aquellos que niegan la divinidad de Jesucristo, no pueden explicar cómo Jesús podría escuchar y responder a las oraciones sin ser el Dios omnipresente.

Aquellos que niegan la plena divinidad de Jesús, tienen que cometer una completa eiségesis al retorcer tantos pasajes de la Escritura que claramente demuestran que Jesús es la manifestación o extensión del Padre que se convirtió en un hombre para salvar a su pueblo de sus pecados. Nadie más que Dios es omnipresente (Efesios 4:10, Juan 14:14) para oír y responder las oraciones, y para morar a la vez en los corazones de todos los verdaderos cristianos en todo el mundo (Romanos 8:9, Juan 14:18, Colosenses 1:27). Isaías 52:10 prueba que el Hijo es la extensión del Brazo Espiritual de Dios el Padre a través de su concepción sobrenatural en la virgen. “Yahvé desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro”. Dado que Dios habla antropomórficamente acerca del Mesías como su propio Brazo Espiritual, Jesús debe ser la plena manifestación de “Dios con nosotros” como un hombre (Mateo 1:20-23; Isaías 9:6; 1. Timoteo 3:16; Juan 1:14; Lucas 1:35; Colosenses 2:9; Hebreos 2:14-17).

Después de examinar cuidadosamente toda esta evidencia bíblica, es difícil imaginar cómo alguien puede decir que Jesús es solo un hombre. La evidencia abrumadora apoya que Jesús es el único Creador (Hebreos 3:3-4; Hebreos 1:10), el Espíritu que mora en nosotros (Juan 14:17-18; 2. Corintios 3:17; Romanos 8: 9) y el único que no tuvo comienzo al ser Yahvé antes de convertirse en el Hijo (Juan 8:58; Lucas 1:35). Es imposible que Jesús sea solo un hombre, ya que en Juan 8:58 Él afirmó haber vivido antes de Abraham. Cuando Jesús dijo: “Antes de que Abraham fuese YO SOY” (Juan 8:58), Él usó las mismas palabras que el Dios de Israel en Éxodo 3:14-15, cuando Dios le dijo a Moisés: “...YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros”.

Los creyentes unicitarios, entienden que el espíritu humano de Cristo fue milagrosamente modelado en la virgen junto con su cuerpo humano por medio del Espíritu Santo (Lucas 1:35, Mateo 1:20, Juan 6:38) quien descendió del cielo para llegar a ser “totalmente humano en todos los sentidos” (Hebreos 2:14, 17 NIV). Fue entonces cuando el Hijo tuvo un comienzo y un engendramiento. Sin embargo, el que se convirtió en el Hijo siempre ha existido como el Dios fuerte y el Padre Eterno (Isaías 9:6). Esto explica por qué Jesús afirmó haber vivido antes de Abraham, cuando le dijo a los fariseos: “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:56-58).


Las Escrituras que Prueban que Jesús es el Brazo de Yahvé Manifestado, También Refutan al Arrianismo y al Trinitarismo

Jesús es claramente "el brazo de Yahvé" manifestado (Isaías 53:1). Así como el brazo de un hombre no puede ser un individuo diferente de sí mismo, Jesús como el brazo de Yahvé demuestra que Él es la extensión de la esencia del Padre que se convirtió en un ser humano completo para salvarnos (El Hijo es “el esplendor de su gloria [la del Padre] y la imagen [impresión / estampa /copia / reproducción] expresa de su Persona [La esencia del Ser del Padre o la Persona del Padre] – Hebreos 1:3). Puesto que el hombre Cristo Jesús ha sido designado para gobernar todas las obras de las manos del Padre (Hebreos 2:7, Salmo 8:5-6), y en su humanidad ha heredado todas las cosas pertenecientes al Padre, de la misma manera a toda la humanidad se le manda que honren al Hijo como honran al Padre (Juan 5:23). Por lo tanto, es anti-bíblico afirmar que Jesús podría ser un individuo diferente al lado de Yahvé mismo, sin violar Éxodo 20:3-5 (“No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Yahvé tu Dios, fuerte, celoso) e Isaías 46:9 (“nada hay semejante a mí”).

Aunque el Arrianismo cree que Jesús preexistió a su nacimiento como un ángel, ninguna creación angélica podría decir, “antes que Abraham fuese YO SOY” (y a lo sumo tendría que haber dicho: “yo era”) – porque sólo el Dios Altísimo ha existido eternamente como el Gran “YO SOY” de Éxodo 3:14.


Jesús Creó Todas las Cosas como Dios, Antes de Convertirse en un Hijo Humano

Cuando leemos todo el contexto de Hebreos 1:8-12, encontramos que el versículo 10 identifica al que se convirtió en el Hijo, como Yahvé que creó los cielos y la tierra (8 Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino. 9 Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros. 10 Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. 11 Ellos perecerán, mas tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, 12 Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán). Hebreos 3:3-4, demuestra claramente que Jesús creó todas las cosas como Dios antes de convertirse en Hijo. “Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios”. Jesús tiene más gloria que Moisés, porque Él hizo todas las cosas como Dios antes de convertirse en el Hijo.

Isaías 44:24, prueba que Yahvé creó todas las cosas por sí mismo. “Yo Yahvé, que lo hago todo, que extiendo SOLO los cielos, que extiendo la tierra por MÍ MISMO”. Malaquías 2:10 identifica a Yahvé nuestro Creador como el Padre: “¿No tenemos todos UN MISMO PADRE? ¿No NOS HA CREADO UN MISMO DIOS?” Isaías 64:8 también identifica a Yahvé nuestro Creador como el Padre: “TÚ ERES NUESTRO PADRE; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de TUS MANOS somos todos nosotros”.

De la misma manera, el Nuevo Testamento cita al Antiguo Testamento para probar que Jesús es el gobernante designado, que ejercerá el dominio sobre las obras de las manos del Padre.

Salmos 8:4-6 –  “¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies”.

Hebreos 2:6-9 – “pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que le visites? Le hiciste un poco menor que los ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos; todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas. Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos”.


El Arrianismo y el Trinitarismo, Alegan que el Padre Utilizó a Jesús Como un Agente Para Realizar la Creación

Isaías 44:24 aniquila completamente la idea arriana y trinitaria de que el Padre usó a Jesús como un agente en la creación. Esto porque Isaías 44:24 dice claramente que Dios Padre creó todas las cosas SOLO y POR SÍ MISMO. Cuando comparamos Isaías 44:24 con Malaquías 2:10, Isaías 64:8, Salmos 8:5-6 y Hebreos 2:7, encontramos que solo el Padre creó todas las cosas y que el Hijo es el hombre que ha sido designado por Dios el Padre para gobernar sobre las obras de sus manos (Hebreos 2:7, Salmos 8:5-6). Hebreos 1:8-12 y Hebreos 3:3-4, solamente prueban que Jesús creó todas las cosas como Yahvé Dios antes de que Él también se hiciera un hombre (el Hijo).


El Espíritu Santo que Habita en sus Hijos, es el Espíritu de Cristo

2. Corintios 3:17 dice: “El SEÑOR es el ESPÍRITU y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”. Pero a solo seis versículos adelante, Pablo identifica quién es el Señor: “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino A JESUCRISTO COMO SEÑOR” (2. Corintios 4:5). Puesto que Cristo Jesús es el Señor, sabemos que el Señor Jesús es el Espíritu. Si Cristo Jesús el Hijo fuera solamente un hombre, ¿por qué Pablo escribió: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, MAS VIVE CRISTO EN MÍ” (Gálatas 2:20)? ¿Cómo podría un simple hombre vivir en Pablo y en el resto de los creyentes del Nuevo Testamento a la vez, si no fuera también el Dios Todopoderoso?

Juan 14:26 dice que el Espíritu Santo es el Paráclito (Abogado/Intercesor), pero Juan 14:16-18 identifica a Jesús como el Paráclito (Abogado e Intercesor) que es “el Espíritu de verdad” que estaba CON los discípulos pero estaría EN los discípulos, cuando dijo: “No os dejaré huérfanos, VENDRÉ A VOSOTROS”. ¿Cómo podría el Espíritu Santo abogar e interceder por nosotros, mientras que la mayoría de los unitarios socinianos creen que el Espíritu Santo es el Espíritu del Padre? ¿Puede el Espíritu Santo del Padre como Padre, interceder ante Él? El único camino viable para decir que el Espíritu Santo intercede ante el Padre, es que el Espíritu Santo del Padre también haya sido estampado como una imagen de la Persona Divina del Padre, cuando se convirtió en una persona humana total y completa a través de su concepción virginal (Hebreos 1:3, Mateo 1:18-23, Hebreos 2:14-17). De manera similar, si Jesús es solo un mero hombre, ¿Cómo pueden explicar los unitarios socinianos que el Espíritu Santo como el Espíritu de Jesús, no haya permitido que Pablo y Silas ministraran en Asia (la moderna Turquía) antes de ir a Macedonia? Hechos 16:6-7 NVI, dice: “Atravesaron la región de Frigia y Galacia, ya que EL ESPÍRITU SANTO LES HABÍA IMPEDIDO que predicaran la palabra en la provincia de Asia. Cuando llegaron cerca de Misia, intentaron pasar a Bitinia, pero EL ESPÍRITU DE JESÚS NO SE LO PERMITIÓ”. ¿Cómo podría el Espíritu de Jesús ser sólo un hombre especial, si fue llamado el Espíritu Santo que guio y orientó a los apóstoles en sus viajes misioneros?

El Espíritu Santo es llamado el Paráclito, en singular, en Juan 14:26 (Mas el Consolador [Paráclito], el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho – Juan 14:26); mientras que Jesús es llamado el mismo Paráclito, en el singular, en 1. Juan 2:1 (abogado [Paráclito] tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo – 1. Juan 2:1) y en Juan 14:16-18 (“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador [Paráclito], para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” – Juan 14:16-18). Interesantemente, la palabra “Paracletos” en el singular, siempre se utiliza para Jesús y el Espíritu Santo en lugar de “Paracletoi”, que es la forma plural de “Paracletos”. Por lo tanto, sabemos que sólo puede haber un Paráclito (como un solo individuo) que es el Espíritu que permanece en todos los verdaderos cristianos llenos del Espíritu. “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según EL ESPÍRITU, si es que EL ESPÍRITU DE DIOS mora en vosotros. Y si alguno no tiene EL ESPÍRITU DE CRISTO, no es de él”. (Romanos 8:9). Note que Pablo escribió acerca del Espíritu de Dios, de una manera intercambiable con el Espíritu de Cristo.

¿Los adherentes al unitarismo sociniano, creen que un simple hombre podría ser el Espíritu que mora en el interior de los creyentes del Nuevo Testamento? ¿Qué texto bíblico dice que cualquier ser creado puede llenar todas las cosas (Efesios 4:10 – El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos PARA LLENARLO TODO) aparte de Dios mismo? Pido a nuestros amigos de La Reforma del Siglo XXI, que por favor nos expliquen cómo el Espíritu Santo podía ser solamente el Espíritu del Padre, mientras que Romanos 8:26-27 dice que el Espíritu Santo “conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Romanos 8:26-27) ¿Cómo puede el Espíritu Santo de Dios interceder ante Dios, si el Espíritu Santo es sólo el Espíritu de Dios Padre? El único entendimiento bíblico que trae armonía a todas las Escrituras, es que el Espíritu Santo es el Espíritu del Padre que también se convirtió en un hombre en la encarnación como el Espíritu del hombre Cristo Jesús (1. Timoteo 2:5), que ahora intercede por los santos de acuerdo con la voluntad de Dios como el Paráclito (Abogado/Intercesor) que habita en los creyentes.

Las Escrituras demuestran que el Espíritu Santo es el Espíritu del Padre fuera de la encarnación (Dios como Dios), mientras que el Espíritu Santo es también el mismo Espíritu que se hizo el hombre Cristo Jesús dentro de la encarnación a través de la virgen (como Dios con nosotros como un hombre – Mateo 1:20, Hebreos 1:3). Sir Anthony Buzzard y sus colegas unitarios socinianos, coinciden realmente con la teología unicitaria en que el Espíritu Santo que mora en nosotros es el Señor Jesucristo. Anthony Buzzard escribió: “... el Espíritu Santo no es una persona, existiendo independientemente de Dios; es una manera de hablar acerca de la personalidad de Dios actuando en la historia, o de la personalidad resucitada de Cristo actuando en la vida y testimonio de la Iglesia” (La Doctrina de la Trinidad: La Herida Autoinfligida del Cristianismo, Colegio Bíblico de Atlanta y Confraternidad de Restauración, Morrow GA, 1994), página 102, Dr. Anthony Buzzard).

¿Cómo puede el único Dios verdadero decir: “yo soy Dios, y no hay otro Dios, y NADA HAY SEMEJANTE A MÍ” (Isaías 46:9), mientras que el Cristo resucitado es identificado como el mismo Espíritu Santo de Dios Padre, actuando y moviéndose en la vida y el testimonio de la Iglesia? El Espíritu Santo no puede ser un título tanto para Dios como para el Cristo resucitado, porque nada hay semejante a Dios (Isaías 46:9). ¿Cómo puede el Espíritu Santo de Dios, ser Dios y Cristo “actuando en la historia, o… en la vida y testimonio de la Iglesia”, a menos que el Espíritu de Dios sea el mismo Espíritu de Cristo (Romanos 8:9, dice, “...si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”)?

Es antibíblico alegar que el Espíritu Santo de Dios sea una fuerza activa impersonal, en vez del viviente Espíritu Santo de nuestro Padre Celestial, ya que es imposible que una presunta fuerza activa no viviente hable con la iglesia de Dios: “…dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (Hechos 13:2). El Espíritu Santo no puede ser una fuerza activa impersonal de Dios, ya que el Espíritu Santo que mora en ellos realmente habla (“dijo el Espíritu Santo” – Hechos 13:2). 2. Corintios 3:17 dice claramente, “el Señor es el Espíritu”. Puesto que Jesús es el Señor, Él tiene que ser el Espíritu que habla a su iglesia.

La siguiente cita es del libro de Anthony Buzzard titulado, “Jesús No Fue un Trinitario" (páginas 360-361). “Es completamente erróneo leer en la Biblia a una tercera persona, el Espíritu Santo. El espíritu de Elías (Lucas 1:17) no es una persona diferente de Elías. El Espíritu de Dios tampoco es una persona diferente del Padre. El Espíritu Santo es la presencia operativa de Dios, su mente y carácter. Es Dios (y en el Nuevo Testamento Jesús) impactando a la creación con su influencia creativa”.

El apologista unitario sociniano, Sir Anthony Buzzard, admitió claramente que el Espíritu Santo no es “una persona diferente del Padre”, ya que el Espíritu de Dios “es la presencia operativa de Dios”, es “su mente y carácter”. Entonces Sir Anthony admitió que el Espíritu Santo “es Dios” “y en el Nuevo Testamento” es “Jesús”. Estas palabras están en perfecto acuerdo con la teología de la unicidad pentecostal, que confiesa que el Espíritu Santo es el Espíritu de Dios en acción, que también se convirtió en Jesucristo en el Nuevo Testamento a través de la virgen hebrea.

Sir Anthony Buzzard ha afirmado en sus conferencias y escritos, que en Juan 14:16-18 Jesús es el Espíritu Santo que habita en los creyentes como el Paráclito. Por lo tanto, “El Espíritu de Jesús es el Espíritu Santo” en Juan 14:26. Los unitarios socinianos han estado tan ocupados tratando de refutar a la supuesta tercera Persona Divina, el Espíritu Santo del Trinitarismo, que han refutado su propia posición al estar de acuerdo con la Teología de la Unicidad, ya que si Jesucristo es el Espíritu Santo que mora en nosotros, entonces Jesús tiene que ser el Espíritu Santo del Padre encarnado como un verdadero hombre.

Sir Anthony Buzzard ha admitido claramente que “... el Espíritu Santo no es una persona, existiendo independientemente de Dios; es una manera de hablar acerca de la personalidad de Dios actuando en la historia, o de la personalidad resucitada de Cristo actuando en la vida y testimonio de la Iglesia” (La Doctrina de la Trinidad: La Herida Autoinfligida del Cristianismo, Colegio Bíblico de Atlanta y Confraternidad de Restauración, Morrow GA, 1994, página 102).

Al admitir que el Espíritu Santo es “la personalidad de Dios actuando” y “la personalidad resucitada de Cristo actuando” en la Iglesia del Nuevo Testamento, Sir Anthony Buzzard ha confesado los principios bíblicos de la teología de la unicidad. Ya que ningún versículo de la Biblia dice que algún ángel o alguna persona humana creada pueda estar en más de un lugar a la vez, entonces Jesucristo tiene que ser “Dios con nosotros” como un verdadero hombre que participa de los atributos del único Dios verdadero que es el propio Padre. Jeremías 23:24 dice que el Espíritu de Dios llena los cielos y la tierra. “¿No lleno yo, dice Yahvé, el cielo y la tierra?” Puesto que ahora Jesús también lo llena todo (Efesios 4:10), Él tiene que ser Emanuel “Dios con nosotros” como un verdadero hombre, ya que Isaías 46:9 dice: “YO SOY DIOS, Y NO HAY OTRO DIOS, Y NADA HAY SEMEJANTE A MÍ”.

Si Jesús es simplemente un hombre mortal sin existencia como Dios, entonces ¿cómo puede Jesús ser omnipresente como el Espíritu Santo que mora en nosotros y que escucha y responde a nuestras oraciones? (“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” – Juan 14:14)? Porque ¿quién más que solo el Dios omnipresente puede oír y responder a las oraciones? Isaías 46:9 dice: “yo soy Dios, y no hay otro Dios, Y NADA HAY SEMEJANTE A MÍ”. ¿Cómo puede Jesús ser como Dios, como el Espíritu Santo que mora en nosotros, y no ser Dios como un verdadero hombre?


El Arrianismo y el Trinitarismo No Pueden Explicar Cómo Jesús es el Espíritu Santo

Los arrianos, como los Testigos de Jehová, enseñan que el Espíritu Santo es una fuerza activa impersonal. Sin embargo, es imposible que una supuesta fuerza activa no viviente, hable con la iglesia de Dios: “…dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (Hechos 13:2). El Espíritu Santo no puede ser una fuerza activa impersonal de Dios, ya que el Espíritu Santo que mora en ellos realmente habla (“dijo el Espíritu Santo” – Hechos 13:2). De igual manera, el Espíritu Santo es llamado el “Paráclito” como un “Abogado” o “Intercesor” en Juan 14:26. ¿Podría una fuerza impersonal abogar e interceder por la iglesia, mientras es impersonal? Romanos 8:26-27 prueba que Jesús es el Espíritu que intercede por los santos según la voluntad de Dios (ver también Romanos 8:9, 34).

El Espíritu Santo que es identificado como nuestro Paráclito en Juan 14:26, es muy problemático para la teología trinitaria de una supuesta Persona coigual no-encarnada llamada Dios el Espíritu Santo, quien no podría ser capaz de abogar e interceder ante Dios mientras haya permanecido coigual.


El Padre es el Espíritu Santo 

¿Cómo podría Jesús no ser “Dios con nosotros” como un hombre a través de la concepción virginal, si las Escrituras afirman que el Espíritu Santo es el Espíritu del Padre? En Joel 2:28 Dios dijo: “Derramaré MI ESPÍRITU SOBRE TODA CARNE”, pero Jesús dijo en Lucas 24:49: “yo enviaré la promesa de MI PADRE sobre vosotros”. Dado que Jesús identificó a Dios el Padre como Aquel que dijo: “Derramaré MI ESPÍRITU sobre toda carne” y esa es “la promesa DEL PADRE”, sabemos que Dios el Padre prometió derramar su propio Espíritu Santo sobre toda carne en los últimos días. Por lo tanto, el Espíritu Santo tiene que ser el Espíritu del propio Padre.

Jesús dijo además que EL ESPÍRITU QUE HABITA EN LOS CREYENTES ES EL PADRE:

“Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino EL ESPÍRITU DE VUESTRO PADRE QUE HABLA EN VOSOTROS”. (Mateo 10:19-20).

Los Trinitarios no pueden explicar por qué Jesús también dijo en Marcos 13:11 que el Espíritu del Padre es el Espíritu Santo. “Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque NO SOIS VOSOTROS LOS QUE HABLÁIS, SINO EL ESPÍRITU SANTO”.

Observe que tanto Mateo como Marcos, registran que Jesús dice esencialmente las mismas palabras. La única excepción notable, es que Mateo registró a Jesús diciendo: “... el Espíritu de vuestro Padre” (Mateo 10:19-20), mientras que Marcos registró a Jesús diciendo: “...el Espíritu Santo” (Marcos 13:11).

Interesantemente, Jesús también se identificó a sí mismo como el Espíritu que habita en sus discípulos:

“Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre. Y esto os será ocasión para dar testimonio. Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa; porque YO OS DARÉ PALABRA Y SABIDURÍA, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan” (Lucas 21:12-15).

Si Jesús es sólo un hombre especial, como lo pretenden los unitarios socinianos, ¿cómo es posible que Jesús pueda habitar simultáneamente en múltiples discípulos alrededor del mundo para darles “palabra y sabiduría” (“palabra” del griego “estoma” = “elocuencia en el habla”) como el Espíritu Santo que mora en su interior? Puesto que Jesús prometió dar a sus discípulos “sabiduría” y “elocuencia en el habla”, está claro que sus discípulos no hablarán por su propia sabiduría o por su propia elocuencia.

Jesús afirmó que las obras que Él realizó fueron realmente realizadas por Dios el Padre que moraba en Él. “EL PADRE que mora en MÍ, Él HACE LAS OBRAS(Juan 14:10). Sin embargo, Jesús también identificó al Padre que hizo las obras poderosas a través de Él, como el Espíritu Santo de Dios, pues Jesús dijo en Mateo 12:28: “...yo POR EL ESPÍRITU DE DIOS echo fuera los demonios”. Puesto que en Juan 14:10 Jesús dijo que el Padre hizo las obras a través de Él, pero luego identificó al Padre en él como “el Espíritu de Dios” en Mateo 12:28, entonces el Espíritu Santo de Dios tiene que ser el Espíritu del mismo Dios el Padre.

Hechos 1:2 prueba que Jesús dio “mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido”. Pero Juan 12:49 dice: “yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, Él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar”. Hechos 1:2 dice que el Espíritu Santo dio a Jesús los mandamientos, pero Juan 12:49 dice que el Padre le dio a Jesús los mandamientos. Esto demuestra que el Espíritu Santo es el Espíritu del Padre que mora en los creyentes. Jesús continuó diciendo en Juan 14:24, “...y LA PALABRA (logos) que habéis oído NO ES MÍA, SINO DEL PADRE que me envió”. Así, las Escrituras inspiradas demuestran que el Espíritu Santo es el único Espíritu del Padre que dio al hombre Cristo Jesús las palabras y los mandamientos para decirles a sus apóstoles.


Los Arrianos y los Trinitarios, No Creen que el Espíritu Santo Sea el Padre

Jesús afirmó ser el Espíritu que habita en los creyentes cuando dijo: “porque YO OS DARÉ PALABRA Y SABIDURÍA, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan” (Lucas 21:12-15), lo cual es problemático para los socinianos y los arrianos.

La mayoría de los arrianos, como los Testigos de Jehová, no pueden afirmar que el Espíritu Santo es el Espíritu viviente del Padre, porque ellos creen que el Espíritu Santo no es más que una fuerza activa impersonal.

Del mismo modo, los trinitarios no pueden creer que el Espíritu Santo sea el Padre, o se convertirían en binitarios (una creencia en dos Personas Divinas) en lugar de trinitarios (una creencia en tres Personas Divinas).


El Espíritu Santo del Padre se Hizo el Niño Nacido y el Hijo Dado

En Lucas 1:35, el ángel le explicó a la virgen cómo era que ella iba a poder tener un hijo sin conocer físicamente a un hombre. El ángel le dijo a María: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35). Del mismo modo, después de que José se enteró de que su desposada estaba embarazada de un niño, el ángel le dijo a José: “no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, DEL [EK=SALIÓ DEL] ESPÍRITU SANTO ES” (Mateo 1:20). El niño Cristo no fue concebido “o salido de” un supuesto Dios el Hijo o “salido de” un presunto ser angelical pre-creado, sino que SALIÓ DEL ESPÍRITU SANTO. Hebreos 1:3 demuestra claramente que el Hijo Cristo fue “reproducido” o “impreso”, o “SALIÓ DE” la Esencia del Ser del Espíritu del mismo Padre. “El Hijo es el esplendor de su gloria y la imagen (karaktér = “impresión” o “estampa”) expresa de su Persona (hipóstasis = “sustancia del ser”). Dado que las Escrituras demuestran que el Espíritu Santo de Dios fue el que descendió sobre la virgen para concebir sobrenaturalmente al Hijo Cristo, entonces Jesús es el resplandor de la gloria del Padre, y la impresión exacta de la Persona del Padre como una persona humana total y completa reproducida dentro de la virgen.


Solamente la Teología de la Unicidad Afirma que el Espíritu Santo del Padre Se Hizo el Hijo 

Cuando relacionamos Mateo 1:20 con Hebreos 1:3, encontramos evidencia concluyente que demuestra que el Hijo Cristo fue reproducido (karaktér = “impreso” o “estampado”) de la esencia del Ser (hipóstasis = “sustancia” o “esencia del Ser”) del Espíritu Santo del Padre que descendió sobre la virgen (Mateo 1:18, 20; Lucas 1:35) para reproducir a un ser humano total y completo. Por lo tanto, Jesús como el niño nacido y el Hijo dado (Isaías 9:6) es “la imagen del Dios invisible”, o la imagen del Padre invisible (Colosenses 1:15) que fue manifestado en la carne (1. Timoteo 3:16) como un hombre total y completo (Hebreos 2:14-17). Por lo tanto, el socinianismo, el arrianismo y el trinitarismo son refutados por Mateo 1:20 y Hebreos 1:3, porque el hombre Cristo Jesús fue “reproducido” de la “sustancia del Ser” del Padre, para ser la copia estampada del Ser del Padre (“Hipóstasis” o esencia del Ser o Persona del Padre) como un ser humano. ¡Cuando relacionamos esta evidencia bíblica con Juan 8:24, 27, 58; Lucas 1:35; Juan 6:38; y Juan 20:28, encontramos que la verdadera identidad de Jesús es el Espíritu Santo de Dios el Padre que descendió del cielo como el Gran YO SOY de la eternidad pasada! Por lo tanto, sólo la teología unicitaria trae armonía a todos los datos de las Escrituras, mientras que el socinianismo, el arrianismo y el trinitarismo son insostenibles.


El Espíritu Santo es el Paráclito (Abogado/Intercesor)

“Mas el CONSOLADOR (el Paráclito - Abogado/Intercesor), EL ESPÍRITU SANTO, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26). Dios como Dios, no puede abogar o interceder ante Dios, porque Dios es la Deidad Suprema. Sin embargo, Dios como hombre sí puede interceder ante Dios, ya que la totalidad de la evidencia bíblica demuestra que el Espíritu Santo de Dios bajó del cielo (Porque he descendido del cielo – Juan 6:38) para hacerse un hombre (“hecho como ellos, totalmente humano en todos los sentidos” – Hebreos 2:17-NIV). Ya que Dios mismo “fue manifestado en carne” (“Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu” – 1. Timoteo 3:16) por medio de su propia palabra (“Y aquella Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros” – Juan 1:14) y por su propio Espíritu Santo que entró en la virgen hebrea (lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es – Mateo 1:20). Por lo tanto, el Espíritu Santo es el Espíritu que se hizo hombre como nuestro Paráclito (“abogado”/“intercesor”) para abogar e interceder ante el Padre (Romanos 8:26-27 y Romanos 8:34).


Jesús es el Espíritu Santo, el Paráclito (“Abogado/Intercesor”)

“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador (Paráclito, “Abogado/Intercesor), para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; VENDRÉ A VOSOTROS” (Juan 14:16-18).

La palabra griega “allos” simplemente significa “otro”. Jesús no dijo, “otra persona” aparte de mí mismo, sino que simplemente dijo “otro”, lo que probablemente significa “otra manifestación” de sí mismo, porque el contexto demuestra que Él ya era conocido como aquel que estaba con los discípulos en la carne (“vosotros le conocéis, porque mora con vosotros – Juan 14:17), pero un poco después estaría como el Espíritu que moraría en ellos. El contexto de Juan 14:16-18, no deja lugar a la duda de que el que estaba CON los discípulos (“mora con vosotros” – Juan 14:17) estaría pronto EN ellos (“estará en vosotros” – Juan 14:17). Así que Jesús declaró claramente que Él es ese “Espíritu de verdad” (Juan 14:17; “el Señor es el Espíritu” – 2. Corintios 3:17) cuando dijo: “No os dejaré huérfanos; VENDRÉ A VOSOTROS” (Juan 14:18).  Por lo tanto, el contexto de Juan 14:16-18 prueba inequívocamente que Jesús era conocido como el mismo individuo que moraba con los discípulos en la carne, pero que más tarde estaría en los discípulos como “el Espíritu de verdad” (“allos” puede significar otro de lo mismo, como “otro camino” Mateo 2:12, “otra parábola” Mateo 13:24, “otro templo” Marcos 14:58, “otro barco” Juan 6:22, “otras señales” Juan 20:30, “otra gloria” 1. Corintios 15:41, “otro día” Hebreos 4:8, “otro juramento” Santiago 5:12, “otra carga” Apocalipsis 2:24, “otra señal” Apocalipsis 12:3, “otra voz” Apocalipsis 18:4, u otra cosa como otra “manifestación”).

Puesto que Juan 14:26 afirma que el Espíritu Santo es el Paráclito (Abogado/Intercesor), mientras que Juan 14:16 y 1. Juan 2:1 identifican a Jesús como el Paráclito (Abogado/Intercesor), Jesús tiene que ser el Espíritu Santo del propio Dios, que mora en los creyentes y que también se convirtió en un hombre en la virgen.

“... abogado (Paráclito) tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”. (1. Juan 2:1).

“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios (el Espíritu Santo) mora en vosotros. Y si alguno no tiene el ESPÍRITU DE CRISTO, no es de Él” (Romanos 8:9).

Romanos 8:26-27, continúa afirmando que el Espíritu Santo de Dios, es el Espíritu de Cristo que intercede por los santos según la voluntad de Dios.

“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos(Romanos 8:26-27).

Observe que el texto declara que “el Espíritu MISMO intercede por nosotros”. Por lo tanto, el Espíritu que mora en nosotros es claramente personal y no una fuerza impersonal. Romanos 8:34 continúa diciendo que es Cristo Jesús quien intercede por nosotros. “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. El Espíritu de Dios que mora en nosotros y que “intercede por nosotros”, es identificado como “el Espíritu de Cristo” (Romanos 8:9) y “Cristo” (Romanos 8:34), lo cual explica por qué el Espíritu puede interceder por nosotros como nuestro Paráclito (Abogado e Intercesor) ante el Padre.

Sir Anthony Buzzard y sus colegas unitarios socinianos, han enseñado que “el Espíritu Santo” no es “una persona diferente del Padre” sino que “es una manera de hablar acerca de la personalidad de Dios actuando en la historia, o de la personalidad resucitada de Cristo actuando en la vida y testimonio de la Iglesia” (La Doctrina de la Trinidad: La Herida Autoinfligida del Cristianismo, Colegio Bíblico de Atlanta y Confraternidad de Restauración, Morrow GA, 1994, página 102). Sir Anthony Buzzard, realmente ha admitido que el Espíritu Santo es “la personalidad de Dios (el Padre) actuando en la historia”, y que este mismo Espíritu Santo es también “la personalidad resucitada de Cristo actuando”. Por lo tanto, el Espíritu Santo tiene que ser el Espíritu Personal del Padre, que más tarde se convirtió en el Hijo Cristo a través de la virgen hebrea (Mateo 1:18-23, Hebreos 1:3, Lucas 1:35).

Puesto que no se puede decir que un poder impersonal llamado el Espíritu Santo o Cristo, “conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” en Romanos 8:27, se demuestra entonces que el Espíritu de Cristo tiene que ser el Espíritu Personal de Dios que habita en los creyentes del Nuevo Testamento. Por lo tanto, sabemos que el Espíritu de Dios también se convirtió en un verdadero hombre a través de la virgen hebrea (Lucas 1:35, Mateo 1:20-23, Hebreos 1:3, Hebreos 2:14-17), lo que explica por qué El Espíritu Santo como el Hijo puede interceder ante Dios y ser nuestro Paráclito (Juan 14:26; Juan 14:16, 1. Juan 2:1), nuestro defensor, intercesor y mediador ante Dios. Por lo tanto, sólo la teología unicitaria trae armonía a todos los datos de las Escrituras, ya que nadie puede conocer la verdadera identidad de Jesús como “SEÑOR, sino POR EL ESPÍRITU SANTO” (1. Corintios 12:3).


Solamente la Teología de la Unicidad Puede Explicar Cómo es que El Espíritu Santo Como Jesús, es Nuestro Paráclito

Los socinianos, los arrianos y los trinitarios, no pueden sostener que el Espíritu Santo aboga, intercede y media por la iglesia de Dios, porque los socinianos creen que el Espíritu Santo es el Espíritu del Padre que no se ha encarnado y que no puede interceder ante sí mismo. En cambio, los adherentes a la unicidad, afirman que Jesús es el Espíritu Santo del Padre, que se encarnó como un verdadero hombre que ahora puede orar e interceder.

La mayoría de los arrianos (Testigos de Jehová), creen que el Espíritu Santo es una fuerza activa impersonal. ¿Pero cómo puede una fuerza activa interceder o abogar por alguien?

La teología trinitaria supone que el Espíritu Santo es una Persona Divina coigual y distinta, que no se encarnó, y por lo tanto no podría abogar, interceder o mediar por nadie. Los teólogos trinitarios no pueden explicar por qué Romanos 8:26-27, afirma que el Espíritu Santo “intercede por nosotros con gemidos indecibles”, porque el supuesto Espíritu Santo no-encarnado, no podría orar, interceder o mediar por nadie.

Solamente la teología unicitaria puede explicar estos pasajes aparentemente difíciles de las Escrituras, porque Romanos 8:9 (“...el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”) y Romanos 8:34 (“Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” – Romanos 8:34), demuestran que Jesús es el Espíritu Santo de Dios, Aquel que se encarnó como un hombre que ahora está intercediendo por nosotros.


PARTE 2: MÁS SOBRE EL ARRIANISMO

Los Antecedentes Históricos del Arrianismo

La mayoría de los eruditos llaman “arrianismo”, a la creencia de que Jesús es un ser angelical creado, según las enseñanzas teológicas del prominente obispo de Alejandría en el siglo cuarto, llamado Arrio. Sin embargo, los precursores básicos del arrianismo a los que los eruditos llaman “semi-arrianos”, existieron como el segundo grupo con más adherentes llamados cristianos en los siglos segundo y tercero (pues los monarquianos modalistas o cristianos unicitarios, fueron siempre el grupo más grande de cristianos hasta la última parte del tercer siglo, mientras que el segundo grupo “cristiano” más grande fue el semi-arrianismo: Ver Tertuliano, Contra Praxeas Capítulo 3 y Comentario de Orígenes Sobre el Evangelio de Juan, Libro 1, Capítulo 23). Muchos de los escritores cristianos tempranos, tales como Atenágoras (130-190), Justino (145-165), Teófilo de Antioquía (169-185), Clemente de Alejandría (189-215), Hipólito (199-235) y Tertuliano (195-225), sostuvieron una doctrina muy similar a la de Arrio, mucho antes de que Arrio naciera.

De la misma manera, muchos llaman a la teología unicitaria “sabelianismo”, en razón a un prominente maestro de la unicidad del siglo III llamado Sabelio, aunque la gran mayoría de los primeros cristianos ya habían enseñado los principios básicos de la unicidad mucho antes de que Sabelio naciera. Algunos prominentes ejemplos de los tempranos escritores cristianos que fueron modalistas en su teología, son Clemente de Roma (64-99), Ignacio de Antioquía (69-107), Arístides de Atenas (95-135), Melito de Sardis (140-180), Noeto de Esmirna (165-200), Práxeas (170-210), Sabelio (186-240), Comodiano (250) y todos los obispos prominentes de Roma (Eleuterio, Víctor, Ceferino, Calixto) que precedieron al tiempo de Novaciano (250-258 d.C.).

Nota: Los trinitarios rechazan frecuentemente la evidencia histórica que demuestra que los escritores cristianos antes mencionados eran unicitarios (modalistas) en su teología, y asumen que todos los escritores semi-arrianos eran verdaderos trinitarios (según el estándar del Credo Atanasiano que se escribió posteriormente). Por si alguno tiene alguna duda al respecto, lo invito a que por favor lea mi capítulo sobre la historia de la iglesia, que claramente documenta la evidencia histórica que confirma mis declaraciones anteriores.

Aunque la evidencia histórica demuestra que el unitarismo sociniano existió dentro de los primeros siglos de la era cristiana (algunos judíos ebionitas, Pablo de Samosata, Teodoto el Curtidor), sólo un pequeño fragmento de la población cristiana profesaba que Jesús era solamente un hombre. Sin embargo, la teología arriana y semi-arriana fue creída y enseñada por un enorme segmento de la población cristiana profesante durante los siglos segundo y tercero, mucho antes de que naciera Arrio (un obispo del siglo IV). Los historiadores y eruditos trinitarios, prefieren usar la denominación semi-arrianismo, para describir la teología de muchos de los “cristianos” profesantes de mediados del siglo II hasta el final del siglo IV, porque ellos claramente tenían opiniones teológicas acerca de que Jesús fue creado literalmente antes de su natividad en la tierra, lo que equivale al arrianismo.

De hecho, yo he documentado la evidencia histórica que demuestra que ningún escritor cristiano temprano de antes del tiempo de Orígenes, es decir de antes del siglo III, enseñó aquella doctrina trinitaria posterior sobre un supuesto Hijo eterno. Sin embargo, el propio Orígenes vaciló hacia el semi-arrianismo, pues él se dirigió a sus opositores modalistas bajo el título de “Cristo como Criatura”. (Pelikan escribió: “Sin embargo, en la doctrina de Orígenes sobre el Logos, había dos conjuntos de ideas... En uno, la lógica anti-sabeliana de Orígenes, le llevó a insistir que el Logos era distinto del Padre, pero eterno, de modo que nadie podía “atreverse a dar un comienzo para el Hijo” (Orígenes, Principios, 4 4:1)... Pero al mismo tiempo, Orígenes interpretó los pasajes de la derivación y la distinción de tal manera que el Logos era una CRIATURA SUBORDINADA a Dios, “el primogénito de toda creación, una cosa CREADA, la sabiduría” (Orígenes, Princ. 4 4:1), y en apoyo de esta última interpretación, su principal prueba fue Proverbios 8:22-31. “El Surgimiento de la Tradición Católica, Vol. 1, P. 191 – Pelikan).

El grupo cristiano profesante más prominente que se asemeja mucho al arrianismo en la actualidad, es la Sociedad de Biblias y Tratados Torre del Vigía de los Testigos de Jehová. Aunque hay otros grupos más pequeños que mantienen una opinión similar de que Jesús fue un ser creado antes de su nacimiento, la Organización de los Testigos de Jehová es, con mucho, el grupo numéricamente más prominente (Nota: Aunque los Testigos de Jehová rechazan el título de “arrianos”, Arrio enseñó que Jesús no es el Dios Altísimo y que fue creado como un ser angelical antes de convertirse en un Hijo humano). Curiosamente, muchos de los prominentes “cristianos” profesantes pre-nicenos, habían tenido una visión similar de Jesús como la que tuvo Arrio en el siglo IV. Justino, Teófilo de Antioquía, Atenágoras y Clemente de Alejandría, son algunos ejemplos de semi-arrianos del segundo siglo, que enseñaron que Jesús fue creado como un dios menor. Tertuliano, Hipólito y Orígenes, son algunos ejemplos de los muchos que en el siglo III habían tenido una visión semi-arriana de que Jesús fue creado literalmente como un dios menor antes de nacer.


Jesús Nunca fue un Ángel Creado Antes de su Concepción Virginal

Hebreos 1:5 refuta claramente al Arrianismo. “Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy (citando al Salmo 2:7 – “yalad” significa “dado a luz” como se usa en Génesis 4:1-2 para los nacimientos de Caín y Abel) y otra vez: Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo? (citando a 2. Samuel 7:14)”. Dios nunca le habló a ninguno de los ángeles diciéndole: “Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado (yalad) hoy”, porque los hijos angelicales nunca han nacido. Puesto que los hombres son nacidos de mujeres en el tiempo, los ángeles (que fueron directamente creados por Dios antes de la creación del mundo) no están calificados para convertirse en el Hijo Cristo. De la misma manera, si Jesús fuera un Hijo creado antes de la creación del mundo, no tendría ningún sentido oír a Dios diciendo durante el período del Antiguo Testamento en 2. Samuel 7:14, “Yo LE SERÉ a él padre, y él ME SERÁ a mí hijo”.

De Jesús se habla como “destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” (1. Pedro 1:20), porque Jesús como Hijo nunca habló con los antepasados israelitas, puesto que esto se dio solo hasta “estos postreros días” (Hebreos 1:1-2 – “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo). Aquí encontramos que el Hijo fue “destinado desde antes de la fundación (o creación) del mundo”, pero solo se manifestó para hablarnos hasta estos últimos días. Por lo tanto, el Cristo destinado, no pudo haber hablado en las Escrituras Hebreas como uno de los hijos angélicos, porque Él solo fue manifiesto hasta estos últimos días.

Nota: Tanto los arrianos como los trinitarios, afirman que Jesús existió como uno de los mensajeros angélicos en la Biblia Hebrea; pero Hebreos 1:5, 1. Pedro 1:20 y Hebreos 1:1-2, demuestran que Jesús nunca existió como uno de los ángeles en las Escrituras Hebreas.


Jesús No Pudo Haber Sido un Agente Angelical en la Creación

Isaías 44:24 prueba que Yahvé creó todas las cosas por sí mismo. “Yo Yahvé, que lo hago todo, que extiendo SOLO los cielos, que extiendo la tierra por MÍ MISMO”. Malaquías 2:10 identifica a Yahvé nuestro Creador como el Padre: “¿No tenemos todos UN MISMO PADRE? ¿No nos ha creado UN MISMO DIOS?”. Isaías 64:8 también identifica a Yahvé como nuestro Creador y Padre: “Ahora pues, YAHVÉ, TÚ ERES NUESTRO PADRE; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de TUS MANOS somos todos nosotros”.

De la misma manera, el Nuevo Testamento cita el Antiguo Testamento para demostrar que Jesús es el gobernante designado que ejecutará el dominio sobre las obras de las manos del Padre.

“¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies” (Salmo 8:4-6).

“PERO ALGUIEN TESTIFICÓ EN CIERTO LUGAR, DICIENDO: ¿QUÉ ES EL HOMBRE, PARA QUE TE ACUERDES DE ÉL, O EL HIJO DEL HOMBRE, PARA QUE LE VISITES? LE HICISTE UN POCO MENOR QUE LOS ÁNGELES, LE CORONASTE DE GLORIA Y DE HONRA, Y LE PUSISTE SOBRE LAS OBRAS DE TUS MANOS;  TODO LO SUJETASTE BAJO SUS PIES. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas. Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra…” (Hebreos 2:6-9).

Los Testigos de Jehová no pueden explicar cómo es que Jesús es el arcángel Miguel, ya que la Escritura dice que Jesús fue hecho poco menor que los ángeles. ¿Cómo podría Jesús haber sido hecho un poco menor que los ángeles, si él era un ángel? La única interpretación viable es que Jesús fue hecho un poco menor que los ángeles como el Hijo del Hombre (Hebreos 2:6) porque Él es el Hijo de María a través de la concepción y el nacimiento virginal. Ninguno de los ángeles podría jamás ser contado entre los hijos de los hombres, ya que sólo los seres humanos nacen como humanos a través de las mujeres. En esta luz sabemos que Hebreos 2:6-9 cita al Salmo 8:5-6 para probar que el Hijo es el designado para señorear sobre las obras de sus manos. El contexto del Salmo 8:5-6 y Hebreos 2:6-9, demuestra que el Hijo está designado para gobernar sobre las obras de las manos del Padre. Por lo tanto, el Hijo no pudo haber creado todas las cosas como el agente angélico del Padre en la creación, porque el Padre creó todas las cosas por obra de sus propias manos antropomórficas.


Jesús Creó Todas las Cosas Como Dios Antes de Convertirse en un Hijo

Hebreos 3:3-4 nos informa que Jesús es contado como digno de más gloria que Moisés, porque “el que hizo todas las cosas es Dios” antes de convertirse en un Hijo humano:

“Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios”.

Puesto que Jesús hizo todas las cosas como Dios antes de convertirse en Hijo, Él tiene que ser Dios el Padre que creó todas las cosas antes de manifestarse en la carne (1. Timoteo 3:16) como un verdadero hombre.

Hebreos 1:8-9 demuestra que el Hijo es completamente Dios quien se convirtió en un verdadero hombre, y en esa condición de hombre se puede decir que también tiene un Dios.

“Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”.

Hebreos 1:10-12 cita los Salmos 102:25-27 para probar que Jesús creó todas las cosas como Yahvé Dios antes de convertirse en un niño humano nacido y en el Hijo dado,

“Y: Tú, oh SEÑOR (En referencia al divino nombre de Yahvé que aparece en el Salmo 102), en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; Y todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán”.

El contexto de Hebreos 1:8-12, demuestra que el Hijo es el que está siendo llamado Señor (Yahvé) en Hebreos 1:10. Hebreos 1:8 se dirige al Mesías, diciendo: “Tu trono, oh Dios”. Entonces Hebreos 1:10 se dirige al Mesías como “Y: Tú, oh SEÑOR” (Yahvé – El Salmo 102 dice "Yahvé" en el texto hebreo) el que creó los cielos y la tierra. Sabemos que Hebreos 1:10 se dirige a las manos de Jesús como las manos del Padre, porque Hebreos 2:7 cita el Salmo 8:5-6 para mostrar que el Padre puso al Hijo sobre todas las obras de sus manos (“lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste [al Hijo] señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies” – Hebreos 2:7, Salmo 8:5-6). Así podemos ver claramente que Hebreos 1:10 cita al Salmo 102:25, para demostrar que Jesús fue el Creador como Yahvé Dios el Padre, antes de que Él se convirtiera en el niño humano nacido y el Hijo dado (Isaías 9:6 – “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado… y se llamará su nombre… Dios Fuerte, Padre Eterno).

La única explicación viable que trae armonía a todos los datos bíblicos. es sostenida por los creyentes de la Unicidad. Mientras que el Hijo es el hombre que ha sido designado sobre las obras de las manos del Padre, el que se hizo un hombre como el niño nacido y el Hijo dado es el Padre mismo encarnado como un hombre verdadero (Isaías 9:6 – “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado… y se llamará su nombre… Dios Fuerte, Padre Eterno).  Los teólogos unicitarios afirman que la verdadera identidad del Hijo fue el Espíritu de Yahvé Dios el Creador, antes de que el Espíritu Santo descendiera del cielo para encarnarse como el niño humano nacido y el Hijo dado. En contraposición, los arrianos y los trinitarios asumen falsamente que Hebreos 1:10-12 está dirigiéndose a otro que no es Yahvé Dios el Padre que creó todas las cosas, pensando más bien en otro que sería un agente del Padre en la creación. La visión arriana y semi-arriana de que Jesús es un ser creado (o un ser angelical) en el cielo, que llevó a cabo el acto físico de la creación para el Padre, es refutada por las Escrituras que afirman que Yahvé Dios Padre creó todas las cosas SOLO y POR SÍ MISMO (Isaías 44:24) a través de sus propias manos espirituales (Isaías 64:8, Salmo 102:25, Salmo 8:5-6, Hebreos 2:6-9). La misma evidencia bíblica también refuta al trinitarismo, ya que ambas doctrinas tienen mucho en común.