jueves, 2 de agosto de 2018

¿Por Qué en Juan 6:38, El Hijo Jesús Dijo que Él Descendió del Cielo No Para Hacer su Propia Voluntad, Sino la Voluntad del que lo Envió?


Por Julio César Clavijo Sierra
© 2018. Todos los Derechos Reservados.


“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Juan 6:38).

El apologista trinitario Luis Carlos Reyes, publicó en YouTube el 14 de enero de 2017, un video al que tituló: ¡Cómo Probar que la Doctrina Unicitaria es Falsa en Menos de un Minuto! Allí él dijo que  -“el argumento  [de la Unicidad] se destroza así: Para los unicitarios, la creencia de que el Hijo descendió del cielo como persona, es mentira. En Juan 6:38 habla el Hijo siendo persona, y dice: ʿporque he descendido del cieloʾ. Y en el verso 27 vemos que es el Hijo del Hombre. En el Nuevo Testamento, la frase el Hijo del Hombre, siempre se refiere al Hijo siendo persona. Si es mentira que el Hijo descendió del cielo como dicen los unicitarios, entonces los unicitarios hacen al Hijo ser mentiroso, porque él dijo que descendió del cielo, y los unicitarios dicen que eso es una mentira”-.

A continuación, examinaremos y daremos respuesta a cada uno de los tres errores exhibidos por Luis Carlos Reyes en su argumentación, demostrando que Juan 6:38 no tiene ningún problema para la doctrina bíblica de la Unicidad de Dios, pero sí es bastante problemático para la herejía de la trinidad al punto de que la desmantela como una completa falsedad.

1. El Error de Asumir que un Hijo Eterno Descendió del Cielo 

Presuponer que un supuesto Hijo eterno descendió del cielo, es partir de las ideas del Credo de Atanasio, pero no de la Biblia. El Credo de Atanasio expone literal y muy claramente la creencia en el Hijo eterno, eternamente engendrado, pero la Biblia no dice nada al respecto. Las declaraciones bíblicas del Hijo que salió del Padre (Juan 16:28), que fue engendrado por el Padre en el tiempo (Salmo 2:7, Hebreos 1:5) y al que le fue otorgado de parte del Padre el tener vida en sí mismo (Juan 5:26), llevan intrínseca la idea de un principio, indicando que el Hijo no pudo llegar a ser sin que antes existiera el Padre. Las palabras engendramiento y eternidad son diametralmente opuestas y mutuamente excluyentes, por lo cual el concepto de Hijo eterno es absolutamente contradictorio, pero peor aún es antibíblico.

De manera distinta al Credo de Atanasio, la Biblia demuestra claramente que el Hijo es el santo ser humano que nació de María, tal como lo enseñan Mateo 1:18-25 y Lucas 1:30-35. Aún más, Romanos 8:29 y Hebreos 2:9-18 fortalecen esta enseñanza, cuando llaman hijos de Dios (en plural) a todos los seres humanos que hemos aceptado el plan de salvación, y también describen a Jesús como nuestro hermano mayor (el primogénito Hijo de Dios), agregando que así como los muchos hijos de Dios han participado de carne y sangre, el Hijo primogénito también tenía que ser como los demás, completamente humano en todos los sentidos (Hebreos 2:17 NIV), para calificar como nuestro pariente redentor (Levítico 25:25) sufriendo y muriendo por nuestros pecados.

2. El Error de Suponer que los Unicitarios No Creemos que Aquel que Llegó a Ser el Hijo, Descendió del Cielo. 

Hemos visto que la evidencia bíblica es clara en demostrar que el Hijo de Dios es el hombre que es el primogénito entre muchos hermanos humanos que también son hijos de Dios (Romanos 8:29, Hebreos 2:10-12). En este sentido, es absurdo y antibíblico sostener que Jesús pudo descender del cielo en su condición de Hijo.

Luis Carlos Reyes, destruyendo en menos de un minuto a una caricatura de la Unicidad. (La Falacia del Muñeco de Paja)

Pero como también sabemos por la Biblia que Jesús es Emanuel, Dios mismo con nosotros en la condición de un hombre (Mateo 1:23), entonces está claro que en Juan 6:38 Jesús está confesando que Él es el único Dios que descendió del cielo para convertirse en un Hijo humano dentro de la encarnación. Por eso el Hijo Jesucristo hombre (1. Timoteo 2:5), es declarado como la imagen visible del Padre invisible (Juan 1:18, 2 Corintios 4:4, Colosenses 1:15, Hebreos 1:3), tanto que Él mismo confesó que quien ha visto al Hijo en realidad ha visto al Padre (Juan 12:45, 14:7-9), y que quien cree en el Hijo en realidad cree es en el Padre (Juan 12:44). En 1 Timoteo 6:14-16, el apóstol Pablo declaró que cuando Jesucristo sea visto en su segunda venida, su aparición mostrará al único Dios invisible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver en su condición de Espíritu.

Si Jesús fuera un supuesto Dios el Hijo que descendió del cielo, pero no el Padre invisible que descendió del cielo para convertirse en un Hijo humano visible, entonces la Biblia tendría que decir: “el que me ha visto a mí, ha visto al Dios Hijo” y “el que cree en mí, cree en una segunda persona divina y distinta coeterna, coigual y consubstancial al Padre”. Pero para infortunio de los trinitarios, la Biblia nunca dice semejante cosa.

En toda su argumentación, Luis Carlos Reyes ha fabricado una caricatura de la Unicidad, por medio de la cual ha inventado que los unicitarios solo creemos que Jesús es un hombre común (pero no que es Dios mismo manifestado en la carne), y por eso concluye que los unicitarios no pueden explicar cómo fue que Jesús descendió del cielo. Su video más bien debió titularse: ¡Cómo Probar en Menos de un Minuto, que una Caricatura de la Unicidad es Falsa!

3. El Error de Suponer que Desde Siempre Han Existido Dos (o Tres) Voluntades Divinas

En otra oportunidad, Luis Carlos Reyes sostuvo que su opinión es que Juan 6:38 habla de dos personas divinas, cada una con su propia voluntad divina, que finalmente llegan a convenir en  una sola voluntad divina resultante, debido a que el Hijo trinitario descendió para someter su propia voluntad divina egoísta a la opinión del Padre trinitario. [1]

La explicación de las dos supuestas voluntades divinas, presenta a dos que se llaman “Dios”, que cuentan con la potencialidad de entrar en conflicto el uno con el otro, lo que traería como resultado que Dios pudiera argumentar contra sí mismo cuando cada personalidad quisiera algo distinto, y así la idea de las dos (o tres) mentes divinas y de las dos (o tres) voluntades divinas conducen necesariamente al politeísmo. Pero contrario a este pensamiento trinitario extrabíblico, la Santa Escritura está llena de ejemplos donde se muestra que el único Dios tiene una sola mente, un solo corazón (hebreo leb, griego kardía) y una sola alma (hebreo néfesh, griego psujé), lo que se traduce en una sola voluntad divina (Génesis 8:21; Levítico 26:30; 1 Samuel 2:35; Isaías 1:14; Jeremías 6:8, 7:31, 15:1, 19:5, 32:35; Ezequiel 23:18; Amós 6:8; Mateo 12:18; Hechos 13:22; Hebreos 10:38).

Cuando Dios se manifestó en la carne como un hombre verdadero llamado el Hijo, Él todavía continuó poseyendo su única voluntad divina por fuera de la encarnación. Sin embargo, dentro de la encarnación como el Hijo Emanuel, Dios con nosotros también vino a contar con una sola voluntad humana que se rindió en todo a la única voluntad divina. Es por esto que el Hijo, Dios con nosotros como un hombre, oró para que no se hiciera su voluntad humana, sino la voluntad divina del Padre (Mateo 26:42; Lucas 22:42), y dijo que Él no vino para hacer su voluntad humana sino la voluntad divina del Padre que lo envió (Juan 6:38). La distinción de voluntades entre el Padre y el Hijo se explica satisfactoriamente por la encarnación, porque Dios como Dios el Padre solo tiene una voluntad divina, pero Dios como el Hijo solo tiene una voluntad humana distinta. Esto se refuerza cuando nos percatamos de que en Juan 6:27 el Hijo se refiere a sí mismo como el Hijo del Hombre.

Conclusión

Solo la teología unicitaria presenta una explicación acorde con los datos suministrados por Juan 6:38 y con los que son proveídos por toda la Biblia.

Por el contrario, la teología trinitaria tiene graves problemas con Juan 6:38, pues para sostener su argumento tiene que recurrir al evidente absurdo del Hijo eternamente engendrado, y a la idea politeísta de Dios poseyendo dos (o tres) voluntades divinas, haciendo que Dios ya no sea un Dios personal, sino un “Dios” tripersonal que potencialmente puede argumentar contra sí mismo.


Referencias: 

[1] Steven Ritchie. Una Voluntad Divina y Una Voluntad Humana en Juan 6:38.
http://www.apostolicchristianfaith.com/single-post/2017/12/12/Una-Voluntad-Divina-y-Una-Voluntad-Humana-en-Juan-638

viernes, 27 de julio de 2018

La Distinción Entre el Padre y el Hijo


Por Steven Ritchie
© 2017. Todos los Derechos Reservados
Traducido por Julio César Clavijo Sierra
Más información en www.apostolicchristianfaith.com


Este artículo está dividido en 7 capítulos en los que se abordan los siguientes temas: (1°) La encarnación, (2°) Los primeros cristianos creyeron que Dios se convirtió en hombre, (3°)  Jesús es la imagen del Dios invisible, (4°) Jesús es el primer nacido entre muchos hermanos, (5°) La omnipresencia y la encarnación, (6°) Un Dios invisible y un hombre visible, y (7°) Dios se hizo hombre.


Capítulo 1 - La Encarnación 

Hebreos 2:14, 17 NIV – “Dado que los hijos tienen carne y sangre, Él también compartió esa humanidad, para conseguir quebrantar con su muerte, el poder de aquel que tiene el domino de la muerte —es decir, al diablo—... Por esta razón, Él tenía que ser hecho como ellos, completamente humano en todos los sentidos...”

1 Timoteo 3:16 declara que “Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu...”

Lucas 1:35. “EL ESPÍRITU SANTO vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; POR LO CUAL también el Santo Ser que nacerá, será llamado HIJO DE DIOS”.

Mateo 1:20. LBLA. “el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo”.

Las Escrituras nos informan que el Espíritu Santo de Dios que descendió sobre la virgen según Lucas 1:35 y Mateo 1:20, también participó de carne y sangre para ser completamente humano en todos los sentidos según Hebreos 2:14-17 ¿Quién es el que participó de carne y sangre según Hebreos 2:14? ¿Quién es el que se manifestó en carne según 1 Timoteo 3:16? ¿Quién es el que preexistió a la vida de Abraham según Juan 8:58? ¿Quién es ese que se convertiría en nuestra salvación como “la piedra que desecharon los edificadores”? ¡El Salmo 118:14-23 dice que Yahvé, pero Marcos 12:10-11 dice que Jesús! ¿Y de quién es el “santo brazo” que fue revelado como un verdadero hombre? ¡Isaías 52:10 e Isaías 53:1 dicen que de Yahvé, pero Juan 12:37-39 dicen que es Jesús!

El Hijo de Dios no pudo haber existido previamente como Hijo, porque la palabra “Hijo” significa “descendiente” o “heredero”. Solo un verdadero descendiente de otro, puede ser un Hijo real. Es por esto que Hebreos 1:5 cita a 2 Samuel 7:14 para probar que Dios el Padre dijo: “Yo le seré a Él Padre, y ÉL ME SERÁ A MÍ HIJO”. Por lo tanto, Dios el Padre dijo en el Antiguo Testamento que en el futuro profético (en lugar de en la eternidad pasada) Él SERÍA un Padre para el Hijo, y el Hijo SERÍA un verdadero Hijo para el Padre. Hebreos 2:17 declara que el que participó de carne y sangre fue hecho completamente humano en todos los sentidos, tal como lo son todos los hombres. Es por eso que a Jesús se le llama un niño nacido y un Hijo dado (Isaías 9:6).

Dios como Dios nunca tuvo ha tenido una madre, pero Dios con nosotros como un verdadero hombre (un verdadero descendiente de Dios) sí pudo tener una madre. Por lo tanto, sabemos que hay una distinción definida entre Dios como el Padre omnipresente cuyo Espíritu Santo siempre ha llenado el cielo y la tierra (Jeremías 23:24), y Dios con nosotros (Mateo 1:23) manifestado en la carne (1 Timoteo 3:16) como un hombre real. Por lo tanto, por fuera de la encarnación el único Dios verdadero es el Padre inmutable (Malaquías 3:6); mientras que dentro de la encarnación como Dios con nosotros, el Hijo es la descendencia de Dios como un hombre verdadero que fue engendrado milagrosamente por el Espíritu Santo del único Dios verdadero.

Si Jesús no es Dios que también se hizo hombre, ¿cómo es que ahora Jesús puede oír y responder las oraciones (Juan 14:14)? ¿Cómo es que Jesús ahora lo llena todo (Efesios 4:10)? ¿Y cómo es que el Espíritu de Jesús mora ahora en todos los verdaderos creyentes que tienen fe en Él (Juan 14:16-18, Gálatas 4:6, Romanos 8:9)? Cuando Dios se hizo hombre, Él tuvo que ser hecho como los demás hombres, “completamente humano en todos los sentidos” (Hebreos 2:17 - NIV), para poder salvar a la humanidad. Como Dios no es ontológicamente un hombre (Números 23:19), sabemos que el Hijo de Dios no puede ser Dios como Dios, sino solamente Dios con nosotros como un hombre verdadero y legítimo.

Por lo tanto, las Escrituras inspiradas prueban que el Espíritu Santo de Dios que se hizo hombre mediante la encarnación a través de la virgen, fue hecho exactamente como todos los hombres con un espíritu humano, así como también con un cuerpo humano. Esto explica el por qué Jesús contó con una verdadera naturaleza humana que le permitió experimentar legítimamente las tentaciones. Esto también explica el por qué Jesús tuvo una capacidad genuina para orar y tener una relación amorosa con Dios como su Padre, tal como lo haría cualquier hombre verdadero.


Capítulo 2 - Los Primeros Cristianos Creyeron que Dios se Convirtió en Hombre

Los primeros escritores cristianos tales como Ignacio y Matetes, que fueron enseñados por los apóstoles originales durante el primer siglo, no creyeron que el Hijo de Dios haya existido desde la eternidad como un Hijo. Ignacio enseñó que Dios se hizo un hombre (A los Efesios 7:2), en lugar de que un Hijo se hiciera un hombre.

Ignacio de Antioquía escribió a los Efesios (7:2):

“Sólo hay un médico, de la carne y del espíritu, engendrado y no engendrado, Dios en el hombre, verdadera Vida en la muerte, hijo de María e Hijo de Dios, primero pasible y luego impasible: Jesucristo nuestro Señor”.

Los trinitarios alegan que un tal Dios el Hijo fue “engendrado eternamente”, lo que es lo mismo que decir “nacido eternamente”. Sin embargo, los primeros testigos cristianos como Ignacio y los cristianos del Asia Menor que vivieron durante la vida de los apóstoles originales, enseñaron que la verdadera identidad de Jesucristo fue la de uno “engendrado y no engendrado”, pues Él ha existido eternamente como el Dios no engendrado, pero  también se ha convertido en un hombre que fue engendrado por su Espíritu Santo dentro de la virgen. Por lo tanto, el Hijo de Dios “salió de” (Griego Ek) María (de la humanidad - Gálatas 4:4) y “salió de” (Gr. Ek) de Dios (de la deidad a través del Espíritu Santo de Dios - Mateo 1:20, Lucas 1:35).

Las siete epístolas genuinas que Ignacio escribió a las iglesias de Asia Menor a principios del siglo II (alrededor del año 107 d.C.), prueban que los primeros cristianos de Asia que fueron enseñados por los apóstoles originales, creyeron que el Hijo de Dios es Dios hecho hombre, que “salió” (Gr. Ek) tanto de María como de Dios. Como las iglesias de Asia Menor estaban en comunión entre ellas, es muy poco probable que sus enseñanzas hayan diferido con las de Ignacio y los apóstoles originales. Por lo tanto, la enseñanza apostólica de los primeros testigos cristianos, fue que Dios se convirtió en un hombre verdadero que brotó desde María y Dios. Esto significa que cuando Dios se encarnó como un hombre a través de la virgen, el niño Jesús se formó a partir del ADN humano de María unido con el indescriptible ADN divino (con cromosomas masculinos) provisto por el Espíritu Santo. Si Jesús hubiera provenido solamente de su madre humana, entonces habría sido un mero clon de María como una mujer, en vez de haber sido concebido y nacido como un hijo varón. Por lo tanto, Dios mismo tuvo que haber provisto milagrosamente los cromosomas masculinos que se unieron con el óvulo de la virgen María, para que el niño Jesús haya sido concebido y nacido como un hijo varón.

En el capítulo 11 de su Epístola a Diogneto, Matetes se presentó diciendo que “habiendo sido un discípulo de los apóstoles, me ofrecí como maestro de los gentiles, ministrando dignamente a aquellos que se presentan como discípulos de la verdad, las lecciones que han sido transmitidas”.

Matetes escribió en su Epístola a Diogneto, capítulo 11:

“Este Verbo, digo, que es eterno, es el que HOY ES CONTADO COMO HIJO”.

Note que Matetes habló de Cristo como la Palabra (Verbo) eterna que hoy es contada como Hijo. Según Matetes, el Hijo no fue llamado Hijo sino hasta hoy.

En su Epístola a Diogneto, capítulo 9, Matetes identificó al Hijo Salvador como el Padre.

“…habiéndose ahora revelado un Salvador poderoso para salvar incluso a las criaturas que no tienen capacidad para ello, Él quiso que, por las dos razones, nosotros creyéramos en su bondad y le consideráramos como Cuidador, Padre, Maestro, Consejero, Médico, Mente, Luz, Honor, Gloria, Fuerza y Vida”.

Entonces según Matetes (que fue discípulo de los apóstoles originales), el Hijo es el hombre que “hoy es contado como Hijo”, pero también es el Padre que se ha revelado como el Salvador.

DIOS se manifestó como UN HOMBRE [EL HIJO – 1 Timoteo 3:16] y el hombre exhibió poder como Dios. Pero nunca el primero [Dios como Dios por fuera de la encarnación] fue una mera imaginación, ni el segundo [El Hijo, Dios como un hombre] implicaba una humanidad desnuda; sino que el uno [Dios como Dios] era absolutamente verdadero, y el otro [El Hijo] un arreglo económico. Ahora, eso que RECIBIÓ UN COMIENZO [El Hijo] fue perfeccionado por Dios. (Ignacio, A los Efesios, Capítulo 19. Nota: Esta porción no se encuentra en la versión española de Alfonso Ropero, pero fue traducida directamente desde el idioma inglés desde la versión larga de la Epístola a los Efesios de Ignacio. Lo que está entre corchetes, son explicaciones añadidas).

Ignacio identificó al Hijo como “un arreglo económico”, es decir con propósitos de salvación, en vez de como un Hijo pre-encarnado que existió antes de que Dios se hubiera manifestado como un hombre. Ignacio no solo afirmó que Dios se manifestó en carne (1 Timoteo 3:16; Juan 1:14), sino que Dios fue manifestado COMO UN HOMBRE. Hebreos 2:17 dice que “Él fue hecho completamente humano en todos los sentidos” (NIV), ya que “le fue permitido ser semejante a sus hermanos” humanos (KJV). Por lo tanto, de acuerdo con Ignacio y los primeros testigos cristianos, nuestro Dios no solo vino en la carne, sino que también vino manifestado como un hombre verdadero, y como un hombre verdadero el Hijo exhibió el poder de Dios.

Ignacio describió claramente a la Palabra (logos) como un “ESO” impersonal antes de que recibiera “un comienzo” como el niño nacido y el Hijo dado. El apóstol Juan hizo lo mismo en 1 Juan 1:1, cuando abrió su primera epístola al decir: “LO que era desde el principio” en vez de “EL que era desde el principio”. Como no existe ningún registro de que haya habido un solo escritor cristiano primitivo (de antes del siglo III) que alguna vez haya creído que el Hijo ha existido por siempre y literalmente como un Hijo a lo largo de la eternidad pasada, tenemos que los datos históricos prueban que no hubo verdaderos trinitarios durante los primeros siglos de la historia cristiana.


Capítulo 3 - Jesús es la Imagen del Dios Invisible

Hebreos 1:3 nos informa que Jesús como un Hijo, es la Persona del Padre “reproducida” como una persona humana que es la imagen expresa de la Persona del Padre.

“Quien siendo el resplandor de su gloria, y la imagen expresa de su persona...” (Hebreos 1:3 - KJV).

En lugar de ser el resplandor de su propia gloria y la imagen exacta de su propia persona divina, Jesús como el Hijo de Dios el Padre, es el resplandor de la gloria del Dios Padre y la imagen exacta de la persona de Dios Padre como una persona humana. Pero esto no es lo que se esperaría cuando se asume que el Hijo de Dios siempre ha existido como una supuesta persona divina coigual y coeterna a lo largo de la eternidad pasada. Dado que el Hijo irradia la gloria del Padre y es la “marca impresa”, la “copia” y la “reproducción” exacta (“imagen expresa” se traduce de la palabra griega “karaktér” que significa “copia”, “impresión”, y “reproducción” de un original) de la persona divina del Padre como una verdadera persona humana, es por esto que se dice que el Hijo es “la imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15).

“Él es el resplandor de la gloria de Dios y la huella exacta de su naturaleza...” (Hebreos 1:3 - ESV).

Hebreos 1:3 nos informa que el Espíritu de Dios reprodujo una “huella” exacta de la “persona” y “naturaleza” divina de Dios, para formar a la persona humana llamada el Hijo de Dios. La palabra griega “KARAKTÉR”, prueba que Jesús como un Hijo completamente humano fue “reproducido” como una “huella” o “copia” exacta de la HIPÓSTASIS (persona, sustancia, naturaleza) del Padre, como un ser humano total y completo, pues el Hijo no pudo haber existido por siempre como una copia reproducida de la sustancia o naturaleza personal del Padre, sin tener un comienzo.

Hebreos 2:14-17 demuestra que el Hijo fue “reproducido” como una “copia” exacta de la Persona, Sustancia y Naturaleza del Padre, al haber sido hecho como todos los hombres, “completamente humano en todos los sentidos”. Esto explica el por qué Jesús al igual que todos los hombres, pudo orar y tuvo la capacidad de ser tentado por el mal.

No hay una sola porción de la Biblia que demuestre que el Hijo fue literalmente hecho antes de su concepción y nacimiento a través de la virgen. Jesús como Hijo es llamado “el primogénito de toda creación” (Colosenses 1:15),  en el mismo sentido en que en Apocalipsis 13:8 se le llama “el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo”. Así como Jesús no pudo haber sido literalmente asesinado dos veces (una vez antes de la creación y una segunda vez después de su nacimiento), así tampoco Jesús como un Hijo pudo haber nacido dos veces.

1 Pedro 1:20 prueba que el Hijo fue “destinado desde antes de la fundación del mundo”. Un Hijo pronosticado o destinado, no pudo haber existido antes de ser destinado, pues de lo contrario dicha palabra no tendría sentido. Mateo 1:20 y Lucas 1:35, prueban de manera básica el por qué el Hijo de Dios fue llamado Hijo. Según dichos textos, el Hijo solo llegó a existir como un Hijo viviente, al recibir una vida humana de parte del Padre a través de su concepción y nacimiento de una virgen (Juan 5:26, 6:57; Mateo 1:20; Lucas 1:35).

El Hijo de Dios es el Hombre que fue creado, según Hechos 2:36 y Hebreos 2:17

En Hechos 2:36, Pedro dijo: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios LE HA HECHO [El verbo griego poiéo, significa “Hacer, fabricar, construir o causar”] Señor y Cristo”.

Dios claramente HIZO al Hijo Señor y Cristo. Puesto que Dios hizo a Jesús Señor [kurios que significa “Señor, maestro”] y Cristo, entonces Jesucristo no pudo haber existido desde siempre como un Hijo eterno sin un comienzo. Por lo tanto, Hechos 2:36 prueba que Jesús no fue Señor y Cristo desde antes de que Dios lo hiciera Señor y Cristo.

Hebreos 2:17 – NIV. “Por esta razón, Él tenía que SER HECHO como ellos, completamente humano en todos los sentidos”

Aquí, HECHO se traduce del verbo griego jomoióo, que significa “hacer como”.

Jesús como un Hijo fue hecho como todos los humanos, al ser hecho exacta y completamente humano en todos los humanos. Para que un trinitario crea que el Hijo de Dios fue hecho literalmente Señor y Cristo en el cielo, antes de haberlo sido por medio de su concepción y nacimiento a través de la virgen, tiene que abrazar el arrianismo. Por lo tanto, solo la Teología de la Unicidad puede mantener la verdadera deidad de Cristo, al mismo tiempo que trae armonía a todas las Escrituras.

Juan 5:26. “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo”.

Si las palabras de la Escritura inspirada significan algo, entonces el Hijo de Dios no pudo haber existido como un Hijo antes de que se le concediera el tener una vida humana en sí mismo. Mateo 1:20 y Gálatas 4:4, demuestran enfáticamente que el Hijo de Dios fue “hecho” o “salió de” (de la preposición griega “ek” = “salir de”) el Espíritu Santo (Mateo 1:20) y (“ek” = “salió de”) de una mujer (Gálatas 4:4), pues “DIOS se manifestó como UN HOMBRE(Ignacio de Antioquía A los Efesios, capítulo 19), que fue “hijo de María e Hijo de Dios(Ignacio A los Efesios, 7).


Capítulo 4 - Jesús es el Primer Nacido Entre Muchos Hermanos

Romanos 8:29-30. “Porque a los que ANTES CONOCIÓ (proginosko), también los PREDESTINÓ para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea EL PRIMOGÉNITO ENTRE MUCHOS HERMANOS. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó”.

Romanos 8:29-30 nos informa que el primer destinado (1 Pedro 1:20), o sea el Hijo primogénito, fue concebido y nacido en la mente y el plan de Dios el Padre antes de la fundación del mundo. Jesús como Hijo es llamado “el primogénito entre muchos hermanos”, porque Él fue el primer nacido en la mente y el plan de Dios antes de la creación, antes de que los demás predestinados nacieran en la mente y el plan de Dios, ya que el Hijo de Dios y los escogidos de Dios ya eran conocidos y predestinados (Efesios 1:4-5) desde antes de la creación del mundo. Por lo tanto, el Hijo fue llamado “el primogénito entre muchos hermanos”, desde mucho antes de que  sus “muchos hermanos” realmente existieran. Por lo tanto, los escogidos de Dios ya estaban predestinados a ser “conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29), desde “antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:4).

Por lo tanto, el Hijo de Dios ya era “el primogénito entre muchos hermanos” en la presciencia de Dios, y así también los hermanos de Cristo nacieron después del primogénito en el plan predestinado de Dios. Romanos 8:30 concluye diciendo: “Y a los que predestinó, a éstos también llamó… justificó… y glorificó” (en tiempo pasado). Por lo tanto, es un hecho bíblico de que los elegidos de Dios ya fueron llamados, justificados y glorificados desde antes de que realmente nacieran en la tierra, así como Cristo el Hijo ya había sido glorificado desde antes de que en realidad fuera concebido y nacido en el planeta Tierra. Por lo tanto, antes de que comenzara la creación, los escogidos de Dios ya habían “nacido” en el plan de Dios, antes de que el primogénito (Cristo) realmente hubiera nacido, al ser predestinados “para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo” (Efesios 1:4; Efesios 1:11, Tito 1:2, Apocalipsis 17:8).


Capítulo 5 – La Omnipresencia y La Encarnación

Después de que Dios se hizo hombre a través de la virgen, el Espíritu Santo del único Dios verdadero que es el Padre, continuó siendo el Espíritu Santo omnipresente; esto incluso después de que el Espíritu de Dios se imprimió a sí mismo como un espíritu humano para convertirse en el hombre Cristo Jesús, pues Hebreos 1:3 prueba que Jesús es la copia reproducida de la sustancia del Ser del Padre como un ser humano genuino. Aunque la sustancia del Ser del Padre fue copiada en la encarnación dentro de la virgen, el Espíritu Santo del Padre continuó existiendo como el Dios inmutable y omnipresente que llena el cielo y la tierra por fuera de la encarnación. Cristo Jesús, el hombre recién formado dentro de la encarnación, fue capaz de ser tentado como un ser humano total y completo, del mismo modo en el que igualmente pudo orar como un ser humano total y completo. Por lo tanto, Jesús no podía ser Dios con nosotros como Dios, sino más bien Emanuel, Dios con nosotros (Mateo 1:23) como un verdadero hombre.

Dios no era un hombre antes de la encarnación (Números 23:19) y tampoco es literalmente un hombre después de la encarnación, pues la carne de Jesús no es literalmente Dios, ni el espíritu humano de Jesús es literalmente Dios, ya que cuando Dios se hizo hombre Él se convirtió en algo distinto de Dios, a saber en un hombre verdadero (un Hijo).

1 Timoteo 2:5 demuestra que solo hay un Dios verdadero el Padre, y un solo mediador entre Dios y los hombres que es Jesucristo hombre. Así que tenemos a una persona divina (el Padre) y a una persona humana (el Hijo). Hebreos 1:3 demuestra que el Hijo humano fue hecho como la impresión exacta de la sustancia del Padre como un ser humano en la encarnación a través de la virgen. Por lo tanto, Hebreos 1:3 prueba que el Hijo es “el resplandor de su gloria (la gloria del Padre) y la imagen expresa de su Persona (la Persona del Padre)” como una persona humana total y completa, lo que prueba que la deidad de Jesús nunca pudo ser otra persona divina y distinta, aparte del único Dios verdadero que es el Padre (Juan 17:3).

La teología trinitaria depende de la distinción personal entre Dios (el Espíritu omnipresente del Padre) y su único niño nacido e Hijo dado engendrado. Sin embargo, estas distinciones no son ningún apoyo para una persona del Hijo coigual y coeterna. La Palabra y el Espíritu, son simplemente manifestaciones o emanaciones del único Dios verdadero que es el Padre (Juan 1:1, Juan 1:14, Juan 4:23-24, Juan 14:24, Juan 17:3), quien también se encarnó a sí mismo como el hombre Cristo Jesús.

El Hijo fue suplantado por un “Hijo eternamente engendrado”, a través de los escritos de hombres como Agustín de Hipona (385-430 d.C.), quien explicó el Salmo 2:7 al escribir: “Tus años son un día. Y TU DÍA NO ES UN CADA DÍA, sino un hoy, porque tu hoy no deja paso al mañana, ni viene después del ayer. TU HOY ES LA ETERNIDAD; por eso ENGENDRASTE ETERNO como tú a aquel a quien dijiste: HOY TE HE ENGENDRADO”. (Agustín de Hipona, Las Confesiones, Libro XI, Capítulo XIII). 

El Salmo 2:7 dice: “Mi hijo eres tú; Yo TE ENGENDRÉ (yalád) hoy (yom)”. “ENGENDRÉ”, es traducido de la palabra hebrea yalád, que significa “producir, dar a luz, engendrar”. ¿Podría el Hijo de Dios haber sido “ENGENDRADO ETERNAMENTE” o ser “NACIDO ETERNAMENTE” en un “DÍA ETERNO”? La respuesta bíblica es NO, pero Agustín dijo que SÍ.

El Padre Puede Estar en el Cielo y en la Tierra al Mismo Tiempo

Dios no limitó su existencia en el Hijo como si fuera su cuartel general para gobernar como el Rey del cielo y la tierra. Dios dijo que todo el cielo es su trono (Isaías 66: 1) y que los cielos de los cielos no lo pueden contener (1 Reyes 8:27), porque su Espíritu Eterno llena el cielo y la tierra (Jeremías 23:24). Solo el Espíritu omnipresente de Dios puede operar simultáneamente como el Padre en el cielo, mientras se manifiesta en el cuerpo de Jesús como un ser humano. Es en este sentido que el Padre se convirtió en un Hijo humano total y completo sin tener que cambiar ni perder ninguno de sus atributos divinos como el único Padre omnipresente que continuó llenando el cielo y la tierra (Jeremías 23:24), pues Jesús no es Dios el Padre con nosotros como Dios el Padre habitando de manera simple en un cuerpo físico, sino que Jesús es Dios el Padre con nosotros como un hombre total y completo con un verdadero espíritu humano y una verdadera naturaleza humana (Hebreos 2:17, 1 Timoteo 2:5).

Un Supuesto Hijo Omnipresente, Significaría la Existencia Simultánea de Dos Hijos: Un Hijo Celestial y Un Hijo Terrenal

La mayoría de los eruditos trinitarios, alegan que el Hijo como una persona divina y distinta estaba en el cielo y en la tierra al mismo tiempo (Juan 3:13). Sin embargo, una supuesta persona omnipresente del Hijo trinitario en el cielo acompañando a Dios el Padre, debería poder hablar y actuar en el cielo mientras que simultáneamente existiera en la tierra como un hombre. Por lo tanto, tendría que haber una persona del Hijo celestial hablando y actuando en el cielo, mientras que otra persona del Hijo terrenal hablaba y actuaba independientemente en la tierra como un hombre.

Ahora bien, si los teólogos trinitarios pueden pensar que un supuesto Hijo omnipresente hablaba y actuaba en el cielo mientras que estuvo en la tierra como hombre, entonces no tendría por qué ser imposible para ellos creer que el Padre pueda hablar y actuar en el cielo, mientras que simultáneamente habló y actuó en la tierra a través de la encarnación en Cristo (Juan 14:7-10, 24). “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” (Mateo 19:26), porque el Dios omnipresente ciertamente puede hablar y actuar en el cielo y en la tierra al mismo tiempo.

Es difícil imaginar cómo un supuesto “Dios el Hijo” coigual, habría sido incapaz de actuar y hablar en los cielos mientras que vivía en la tierra como un hombre. Si un supuesto “Dios el Hijo” pudo actuar y hablar en el cielo mientras que habitó en la tierra como un hombre, entonces la doctrina trinitaria suena como requiriendo de dos personas llamadas Hijo: una sería la persona del Hijo celestial y la otra sería la persona del Hijo terrenal. Si los trinitarios pueden pensar que un supuesto “Hijo Celestial” actuó y habló en el cielo mientras que a la vez habitó en la tierra como un hombre, entonces deberían aceptar que no es difícil creer que nuestro Padre Celestial pudo hablar y actuar desde el cielo, mientras que también habló y actuó en la tierra como un hombre genuino llamado el Hijo.


Capítulo 6 - Un Dios Invisible y Un Hombre Visible

Colosenses 1:15.  “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación”.

Salmo 110:1. “Yahvé dijo a mi Señor (Adón): Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. 

Aquí tenemos a una persona divina llamada Yahvé, y a una persona humana llamada el Hijo (o Adón), en lugar de dos personas coiguales llamadas cada una Yahvé. ¿Si Jesús hubiera existido eternamente como un supuesto Dios el Hijo acompañando al Padre a lo largo de la eternidad pasada, entonces por qué el Padre le dijo al Hijo, “siéntate a mi diestra”, si para empezar Él ya estaba supuestamente localizado a un lado derecho del Padre?

En Hechos 2:34-35, Pedro citó al Salmo 110:1 para mostrar que un Jesús post-encarnacional ascendería al cielo como un Hijo humano, para cumplir esta profecía.

“Porque DAVID NO SUBIÓ A LOS CIELOS; pero él mismo dice: Dijo el SEÑOR (YAHVÉ) a mi SEÑOR (ADÓN): Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. (Hechos 2:34-35)

Por lo tanto, al igual que 1 Timoteo 2:5 dice que “hay un solo Dios (el Padre), y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”, así el Salmo 110:1 dice que solo hay un Yahvé (el Padre) y un Hijo completamente humano quién es ese Dios y Padre con nosotros como un verdadero hombre a través de su concepción y nacimiento virginales (Mateo 1:23; Isaías 9:6).

El Cordero de Apocalipsis 5

Apocalipsis 5:6-9. “Y miré, y vi que en medio del trono… estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía SIETE CUERNOS, Y SIETE OJOS… Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono… y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios…”.

Aquí solo tenemos a la única persona divina del Padre en el trono, y a una persona humana que tomó el libro de la única persona divina que estaba sentada en el trono. Tenga en cuenta el uso de las palabras, “un Cordero como inmolado”. Dado que Dios como Dios no puede ser matado como un cordero para sacrificio, esta visión del Cordero de Dios no dice que Cristo sea una segunda persona divina, sino que está abordando simbólicamente su humanidad como el Cordero de Dios. Por lo tanto, en este pasaje de la Escritura tenemos a un Dios y un Hombre, en lugar de dos personas divinas, porque la única persona divina verdadera (el Padre), también se convirtió en una sola persona humana verdadera (el Hijo) dentro de la virgen.

Note también que ésta SOLA PERSONA HUMANA, “NOS HA REDIMIDO” para LA ÚNICA PERSONA DIVINA, que es DIOS EL PADRE. El texto nunca dice que una segunda persona divina llamada Dios el Hijo, nos redimió para otra primera persona divina llamada Dios. Por lo tanto, hay una clara distinción entre la verdadera humanidad de Cristo y la divinidad de Dios.


Capítulo 7 - Dios Se Hizo Hombre

¿Podría Jesús como Hijo haber sido solamente un hombre, o Él fue un ser angélico creado?

¿Si Jesús no es Dios que también se hizo hombre, cómo es que Jesús ahora puede oír y responder a las oraciones como Dios?

“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:14).

¿Si Jesús no es Dios, cómo es que Jesús ahora lo llena todo como Dios?

“El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo” (Efesios 4:10).

¿Si Jesús no es Dios, entonces cómo es que ahora el Espíritu de Jesús mora en todos los verdaderos creyentes cristianos como el Espíritu omnipresente?

“Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gálatas 4:6).

“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él” (Romanos 8:9). 

Dado que Jesús como Dios escucha y responde a las oraciones, y es omnipresente llenándolo todo como el Espíritu que mora dentro de los creyentes del Nuevo Testamento, entonces Él tiene que ser ese único Dios que vino a salvarnos como un hombre.

Jesús mismo testificó que después de que ascendiera al cielo, Él mismo se manifestaría como el Espíritu de verdad que habita en los creyentes.

“...el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros”. (Juan 14:17-18).

“Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17).

¿Cuál ser creado, sea ángel o ser humano, puede ser omnipresente (llenándolo todo) como Dios,  sin que sea Dios? El propio Yahvé Dios declaró en Isaías 46:9 que no hay nadie como Él.

“…porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, Y NADA HAY SEMEJANTE A MÍ” (Isaías 46:9).

miércoles, 25 de julio de 2018

La Señal del Hijo


Por Juan Diego Correa Mosquera.
© 2018. Todos los Derechos Reservados
Publicado en este sitio web con el Permiso del Autor


“…Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un Hijo, y llamará su nombre Emanuel…” (Isaías 7:14).

La manifestación del único Dios en la carne es una realidad en las Escrituras. Inclusive, el apóstol Pablo en 1ª Timoteo 3:16 trata este tema, y aclara que esta verdad se considera como indiscutible, aunque ha sido necesario llegar a la discusión del tema, a fin de que muchas personas que se encuentran en el error (1ª Timoteo 4:1), puedan comprobar esta verdad y llegar al conocimiento pleno del ÚNICO DIOS MANIFESTADO EN CARNE EN LA PERSONA DE CRISTO, O DE DIOS REVELADO EN CRISTO (2ª Corintios 5:19; Colosenses 1:15; Hebreos 1:1-3). Han sido muchos los enemigos de esta preciosa doctrina, los cuales han tratado de desmentir de alguna u otra manera el hecho de que haya sido el ÚNICO DIOS, EL PADRE, QUIEN SE MANIFESTÓ EN CARNE ASUMIENDO LA CONDICIÓN DE HOMBRE (O DE HIJO), pero para desgracia de ellos, la Biblia nos presenta verdades irrefutables, que por más que el hombre se esfuerce y las quiera negar no puede, pues son verdades que Dios mismo le ha dado a conocer al hombre y no presentan ningún tipo de ambigüedades.

LA MANIFESTACIÓN DE DIOS EN CARNE TUVO COMO SEÑAL UN HIJO. El profeta Isaías inspirado por el Espíritu Santo, anunció que Dios daría una señal la cual daría lugar a que ÉL mismo haría presencia entre los hombres manifestado en carne ¡Y ESA SEÑAL ERA UN HIJO! ¡LA APARICIÓN DEL HIJO SERIA LA SEÑAL DE QUE DIOS ESTABA EN LA TIERRA EN LA CONDICIÓN DE UN HOMBRE (SIN PRESCINDIR DE SU DEIDAD)! Es por esto que el Hijo, le ha dado todo el sentido al plan de redención de Dios para con el hombre, PUES SOLO POR EL HIJO FUE POSIBLE LA SALVACIÓN DE LOS HOMBRES (Juan 3:16-18; 36; Tito 2:11-14; 1ª Pedro 1:18-20).

El profeta Isaías en el capítulo 7 y el verso 14, da unos datos importantes con respecto al HIJO. 1°) El Hijo nacería de una virgen; y 2°) El Hijo se llamaría Emanuel, cuyo nombre se traduce: DIOS CON NOSOTROS. Aparte de estos datos, en el Nuevo Testamento en el evangelio de Mateo 1:20-23, se da cuenta del cumplimiento de LA SEÑAL DEL HIJO, y se nos dice: 1°) Que el Hijo fue engendrado por el Espíritu Santo; 2°) Que el Hijo sería el Salvador del mundo; y 3°) Que el Hijo se llamaría JESÚS, que significa YAHVÉ SALVADOR, que junto con el nombre EMANUEL, están indicando sin duda alguna el cumplimiento de LA ENCARNACIÓN DEL DIOS INVISIBLE EN LA PERSONA DE CRISTO (Colosenses 2:8-10). Además, Gálatas 4:4, dice que el Hijo nacería de mujer, y nacería bajo la ley, y también dice 1ª Juan 5:6 que el Hijo vendría mediante agua y sangre. TODO LO ANTERIOR DA CUENTA DE CÓMO SE DARÍA LA SEÑAL DEL HIJO, QUE INDICABA LA APARACIÓN DEL PADRE ETERNO EN LA FORMA DE UN NIÑO QUE NOS ES NACIDO Y UN HIJO QUE NOS ES DADO (Isaías 9:6), SIENDO EL HIJO EL VARON PURO Y PERFECTO (Efesios 4:13) QUE DARÍA SU VIDA EN RESCATE POR MUCHOS (Mateo 20:28).

Isaías 9:1-6, nos habla acerca del nacimiento y reinado del Mesías (el Cristo), y anuncia que este Mesías haría que el pueblo que andaba en tinieblas y sombra de muerte, viera gran luz resplandeciendo sobre ellos (verso 2). Esto sólo se llevaría a cabo por medio de la SEÑAL DEL HIJO, quien sería el mismo DIOS FUERTE Y PADRE ETERNO POR IDENTIDAD, pero en la condición de un hombre al estar participando de carne y sangre lo mismo que los demás hombres (Hebreos 2:14-17). En Belén de Judea, nacería un NIÑO, UN HIJO, y ESE HIJO sería la aparición del DIOS FUERTE Y PADRE ETERNO ASUMIENDO LA FORMA DE SIERVO Y LA CONDICIÓN DE HOMBRE (Filipenses 2:5-8). POR ESO LA SEÑAL DEL HIJO MOSTRÓ CLARAMENTE AL PADRE MANIFESTADO EN CARNE (Juan 10:27-30; 14:6-18), Y POR ESO EL HIJO DIJO QUE QUIEN LO VE A ÉL EN REALIDAD ESTÁ VIENDO AL PADRE (Juan 12:45, 14:7-9), PUES EL HIJO ES LA IMAGEN VISIBLE DEL PADRE INVISIBLE (Juan 1:18, 2ª Corintios 4:4, Colosenses 1:15, Hebreos 1:3).

(Isaías 9:1-6). “1 Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. 2 El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. 3 Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. 4 Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián. 5 Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego. 6 Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. 

El texto de Isaías capítulo 9:1-6, no dice que el Hijo sea una segunda persona divina, distinta, consubstancial, coeterna y coigual, como lo dicen los trinitarios y los binitarios. Tampoco dice que el Hijo haya sido la primera creación de Dios como lo dicen los arrianos. Mucho menos dice que el Hijo sea solamente un hombre que no es el Padre encarnado, tal como lo dicen los adopcionistas y los unitarios socinianos. Más bien, lo que dice claramente el texto inspirado, es que el HIJO es la aparición (o la manifestación) del Dios fuerte y Padre eterno en la condición de un hombre, DE UN HIJO. Esa es la verdad que no discute ni pone en duda la iglesia del Dios viviente que es columna y baluarte de la verdad (1. Timoteo 3:15-16), pero es la enseñanza que siempre están discutiendo y poniendo en duda todas las sectas y por eso van en contravía de las Escrituras pensando más allá de lo que está escrito volviéndose vanos (1. Corintios 4:6).

El Hijo es el verdadero Dios y la vida eterna (1ª Juan 5:20) manifestado en carne, PORQUE LA SEÑAL DEL HIJO MOSTRÓ AL VERDADERO DIOS Y LA VIDA ETERNA COMO EL VARÓN PERFECTO QUE ES EL SACRIFICIO QUE QUITA LOS PECADOS DEL MUNDO (Juan 1:29, 6:47-58; 1ª Pedro 1:18-19; 1ª Juan 1:7). Si no se acepta esta verdad no será posible comprender el verdadero significado del misterio de la piedad, por medio del cual Dios demostró su inmenso amor y su misericordia para la humanidad perdida en el pecado (1ª Timoteo 3:16), y por ende no se podrá entender el evangelio que es la buena nueva de que Dios mismo ha venido a salvarnos (Romanos 16:25-27; 2ª Corintios 4:4, 5:17-19).   

“…Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna…” (1ª Juan 5:20).

jueves, 12 de julio de 2018

Dios es una Persona


Por Jason Dulle, © Todos los Derechos Reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
Más información en: Institute For Biblical Studies. http://onenesspentecostal.com


Me he encontrado con varios pentecostales unicitarios que no solo objetan el concepto trinitario de Dios como “tres personas”, sino que se oponen a llamar a Dios una “persona”. En mi opinión, sí es apropiado referirse a Dios como una persona. En lo que sigue, responderé a las objeciones más comunes que se ofrecen en contra de llamar a Dios persona.

Objeción: Dios no puede ser una persona, porque Dios no tiene un cuerpo

Respuesta: Tener un cuerpo no es necesario para la personalidad. Una persona es esencialmente incorpórea en naturaleza. Lo que hace de algo una persona, es su posesión de una mente, y esto lo tiene/es Dios. Tener un cuerpo es algo que comúnmente se encuentra en las personas, pero no es necesario. Dicho de otra manera, las personas pueden tener cuerpos, pero las personas no son idénticas a sus cuerpos. Que esto es verdad, es evidente desde la doctrina del estado intermedio. Cuando morimos, nuestra persona pasa a estar con el Señor, pero nuestro cuerpo permanece sobre la tierra. Tal estado de existencia solamente es posible porque tener un cuerpo no es una propiedad esencial de las personas. Y si no es una propiedad esencial de las personas, entonces la falta de un cuerpo en Dios, no cuenta como evidencia en contra de su personalidad.

“Personas” es aplicado a algo más que a los seres humanos. Una persona es en concreto una sustancia inmaterial consciente, un individuo de sustancia racional, el conjunto de características que conforman una personalidad individual, un yo, el ego, definiendo quién pertenece a una sustancia genérica particular. Cualquier ser que sea un sujeto consciente, racional, pensante, sujeto de diversas experiencias, es una persona. Tanto los ángeles como Dios se ajustan a esta descripción, y por lo tanto son personas: Dios es una persona divina, los ángeles son personas angelicales, y los humanos son personas humanas. [1] Los humanos son personas encarnadas, mientras que Dios y los ángeles son personas incorpóreas (por lo menos, aparte de Cristo).

Como una mente incorpórea, Dios posee todas las capacidades de la mente, y por lo tanto Él es el ejemplo paradigmático de una persona. En realidad, ya que estamos hechos a su imagen, no podríamos ser personas si Él no fuera una persona.

Objeción: La Biblia nunca usa el término “persona” para Dios

Respuesta: La pregunta no es si la Biblia usa el término per se, sino si la naturaleza de Dios, tal como se describe en las Escrituras, puede describirse correctamente como personalizable dada la definición de persona: un sujeto consciente, racional, pensante, sujeto de varias experiencias (una mente).

Además, la Biblia tampoco habla de los seres humanos como “personas” (en el sentido filosófico de la autoconciencia psicológica), y sin embargo nadie discute la legitimidad de aplicar dicho término a los seres humanos. El mero hecho de que tal terminología no se haya usado [en la Biblia] para referirse a Dios, no significa que Dios no sea descrito con precisión como una persona, del mismo modo que la ausencia de tal terminología [en la Biblia] para los humanos, no significa que nosotros no seamos descritos con precisión como personas. Si nosotros no dudamos en llamarnos personas, tampoco deberíamos dudar en llamar a Dios una persona.

Objeción: La Biblia llama a Dios un Espíritu, no una persona

Respuesta: Los dos términos no son incompatibles entre sí. Los humanos son espíritus y personas. El término “espíritu”, describe el tipo de sustancia que es nuestra persona; es decir, nuestra persona es un espíritu o una naturaleza espiritual. Lo mismo es cierto para Dios. Él es una persona que es de naturaleza espiritual.

¿Si Dios no es una persona, qué es Él? Responder que Él es un espíritu no servirá, porque los espíritus vienen en dos formas lógicamente posibles: personal e impersonal. Claramente, Dios no es impersonal, entonces debe ser un espíritu personal. ¿Si Dios es personal, por qué no llamarlo persona? ¿Qué otra cosa que “persona”, describe correcta y exactamente el atributo de ser personal?


Notas a pie de página

[1]  La distinción entre naturaleza y persona, se puede comparar con una masa de galletas y una galleta. Una naturaleza sería como una masa de galletas (la sustancia genérica) antes de que se le haya cortado algo, mientras que una persona sería como la galleta (el yo particular) que es cortada de la masa general.
[2]  J.P. Moreland y Scott B. Rae, Cuerpo y Alma: La Naturaleza Humana y la Crisis en la Ética (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2000), 24.


Ver también: ¿Dios es una Persona o Tres Personas?

miércoles, 11 de julio de 2018

El Testimonio de Dos, Del Padre y el Hijo. (Juan 8:15-18)


Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com


Juan 8:15-18. “Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo [Dios con nosotros como un hombre], sino yo y el que me envió, el Padre [Dios como Dios]. Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy [Dios como hombre] el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre [Dios como Dios] que me envió da testimonio de mí”.

Juan 5:26. “Porque como el Padre [Dios como Dios] tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo [Dios con nosotros como un hombre] el tener vida en sí mismo”.

Aunque el Padre siempre ha sido el eterno Espíritu Santo sin un comienzo en el tiempo, al Hijo de Dios se le concedió el tener vida en sí mismo la cual consiste en una vida humana distinta con un comienzo específico en el tiempo, pues Juan 5:26 dice que al Hijo le fue OTORGADA (didómi significa “dar”) VIDA (zoe significa “vida”) en sí mismo al ser “HECHO (homoioó: “hacer”)... completamente humano en todos los sentidos” (Hebreos 2:17 - NIV). Esto explica el por qué el Salmo 2:7 dice: "Mi hijo eres tú; Yo te engendré [Heb. Yalad] hoy”. “Yalad” es la misma palabra que se usa para los nacimientos de Caín y Abel en Génesis 4:1-2, y esta es la razón por la cual Dios el Padre anunció durante el período del Antiguo Testamento para un futuro profético: “Yo le seré a Él Padre, y Él me será a mí Hijo” (2 Samuel 7:14, Hebreos 1:5).

Así como el Padre omnipresente tiene una vida en Sí mismo (Juan 5:26) por fuera de la encarnación, así también el Padre viviente le concedió al Hijo el tener una vida humana en sí mismo dentro de la encarnación a través de la concepción y el nacimiento virginales. De manera que como producto de la encarnación seguimos teniendo a Un Solo Dios que es el Padre omnipresente, pero además a un mediador entre Dios y los hombres quien es Jesucristo hombre (1 Timoteo 2:5), o el Hijo al que se le otorgó una vida humana distinta dentro de la virgen. Esto explica cómo la vida humana distinta del Hijo de Dios en la encarnación podía dar testimonio como un testigo humano distinto, mientras que el Padre en su condición de Padre permaneció inmutable en los cielos para dar testimonio como un testigo divino distinto. Esto es precisamente lo que esperaríamos si aceptamos la enseñanza bíblica de que Dios el Padre se hizo hombre a través de la concepción y el nacimiento virginales.

Cuando el Dios omnipresente se convirtió en un hombre dentro de la virgen, entró en una vida humana distinta dentro de la encarnación. Esto explica el por qué Jesús pudo poseer los atributos humanos dentro de la encarnación como un hijo humano distinto, mientras que simultáneamente permaneció con sus atributos divinos distintos por fuera de la encarnación como el Padre omnipotente, pues Dios como Dios siempre ha permanecido inmutable en los cielos (Malaquías 3:6 - “Porque yo Yahvé no cambio”), aunque Dios también se convirtió simultáneamente en un hombre (Hebreos 1:3 KJV – que es “el resplandor de su gloria y la imagen expresa de su Persona” – de la Persona del Padre – Hebreos 2:14-17; Hebreos 13:8) para salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:18-23). Por lo tanto, Jesús como el niño que nos fue nacido y el Hijo que nos fue dado, fue “hecho... completamente humano en todos los sentidos” (Hebreos 2:17 - NIV) aunque Él mismo siempre ha existido sin la necesidad de tener un principio como el Dios Fuerte y el Padre Eterno (Isaías 9:6; Juan 14:7-9) que permanece en su divinidad como “el mismo ayer, hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8).

Dado que Números 23:19 prueba que Dios no es un hombre, sabemos entonces que Jesús no es literalmente Dios con nosotros como Dios, sino más bien Emanuel (Dios con nosotros) como un hombre verdadero que tenía la capacidad de orar, sufrir y ser tentado. Santiago 1:13 dice que “Dios no puede ser tentado por el mal, ni Él tienta a nadie”, por lo cual sabemos que Jesús no es Dios con nosotros como Dios, sino que Él es Dios con nosotros como un hombre distinto que ha vivido una vida humana auténtica. Por lo tanto, solo el Dios omnipresente que es nuestro Padre Celestial es el único Ser que pudo convertirse simultáneamente en un hombre con una vida humana distinta (como el Hijo) para salvarnos, permaneciendo inmutable en los cielos con su vida divina distintiva (como el Padre). Esto explica el por qué el único Dios ha podido permanecer siendo Uno en su Esencia del Ser con un distintivo testimonio divino dentro de Sí mismo, mientras que a la vez se ha convertido en un Hijo humano distinto con un testimonio humano distinto dentro de sí mismo.

martes, 10 de julio de 2018

Me Preparaste Cuerpo – Hebreos 10:5-7, Salmo 40:6-8


Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
Más información en: Global Impact Ministries. www.apostolicchristianfaith.com


Hebreos 10:5-7 afirma que Jesús dijo: “Mas me preparaste cuerpo”. Dado que Hebreos 10:5-7 es una cita directa del Salmo 40:6-8, necesitamos leer todo el pasaje en contexto para discernir su significado correcto.

“Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, OH DIOS, PARA HACER TU VOLUNTAD, como en el rollo del libro está escrito de mí”. (Hebreos 10:5-7).

Una supuesta Persona divina del Hijo, no podría haber dicho: “He aquí que vengo, OH DIOS, PARA HACER TU VOLUNTAD, como en el rollo del libro está escrito de mí”, pues para empezar, la supuesta persona divina preencarnada del Hijo, ya habría sido completamente Dios.

Hebreos 10:5-7 es una cita directa del Salmo 40:6-8, que predijo con exactitud las cosas que Jesús diría en la tierra como un hombre antes de decirlas. Por lo tanto, el Salmo 40:6-8 predijo las palabras que Jesús hablaría en la tierra cuando dijo: “Sacrificio y ofrenda no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado. Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí; El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”. Jesús dijo estas palabras estando en la tierra, tal como el Salmo 22:1 predijo que Jesús diría en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Salmo 22:1 / Mateo 27:46).

El Salmo 22:10 continúa diciendo que Jesús tendría un Dios al decir: “…Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios”. Por lo tanto, las profecías del Antiguo Testamento prueban que el hombre Cristo Jesús diría estas cosas sobre la tierra como un hombre, en vez de decirlas desde el cielo como una supuesta persona divina del Hijo preencarnada.

Cuando Jesucristo había entrado en el mundo, Él oró diciendo: “Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo”.

“Por eso, al entrar en el mundo, Cristo dijo: «A ti no te complacen sacrificios ni ofrendas; en su lugar, me preparaste un cuerpo”. (Hebreos 10:5, NVI - Nueva Versión Internacional).

“Por eso, cuando Cristo vino al mundo, le dijo a Dios: «No quisiste sacrificios de animales ni ofrendas por el pecado. Pero me has dado un cuerpo para ofrecer”. (Hebreos 10:5, NTV – Nueva Traducción Viviente).

“Por eso, cuando Cristo vino al mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, sino que has preparado un cuerpo para mí”. (Hebreos 10:5, PDT – Palabra de Dios Para Todos).

“Por lo cual, al entrar Cristo en el mundo, dice: SACRIFICIO Y OFRENDA NO HAS QUERIDO, PERO UN CUERPO HAS PREPARADO PARA MI”. (Hebreos 10:5, NBLH – Nueva Biblia de los Hispanos).

La Concordancia Exhaustiva NAS, dice que el verbo griego εἰσέρχομαι (eiserjomai), significa “entrar (a), entrar”. En otras palabras, cuando Cristo ya había entrado al mundo, o cuando Cristo ya estaba en el mundo, Él oró diciendo: “Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo”.

La NAS ofrece una amplia gama de posibles traducciones para la palabra “eiserjomai”:

Vino (10), ven (15), viene (3), viniendo (1), ingresa (66), ingresó (63), entrando (6), entra (7), va (8), va* (1), adentrado (1), alcanzado (1), comenzado (1), quedó (8)”.

Aquí podemos ver que Hebreos 10:5 puede ser traducido fácilmente con las siguientes palabras:

- “Cuando Cristo vino al mundo...”

- “Cuando Cristo ingresó en el mundo...”

- “Cuando Cristo se (había) adentrado en el mundo...”

- “Cuando Cristo (había) alcanzado el mundo...”

- “Cuando Cristo (ya había) comenzado en el mundo...”

- “Cuando Cristo quedó en el mundo...”

No hay ninguna justificación bíblica para insistir en que Cristo oró antes de estar en el mundo, diciendo: “Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo”, pues si Jesús hubiera orado a su Dios antes de su concepción y nacimiento virginales, entonces Hebreos 10:5-7 apoyaría una teología arriana en lugar de una posición teológica trinitaria.

Algunos podrían argumentar que Jesús nunca pronunció el Salmo 40:6-7. Sin embargo, así como no tenemos una porción del Nuevo Testamento que declare que Jesús alguna vez haya orado diciendo: “Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios” del Salmo 22:10, del mismo modo no tenemos que contar con un versículo específico donde Jesús haya orado diciendo: “Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, OH DIOS, PARA HACER TU VOLUNTAD, como en el rollo del libro está escrito de mí”.

Juan 21:25 prueba que hubo otras muchas cosas que Jesús dijo e hizo que no fueron escritas en ese libro. Por lo tanto, las cuatro narraciones evangélicas no registraron todas y cada una de las palabras que Jesús habló. Es por eso que Hechos 20:35 sostiene que Jesús dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir”, aunque esas palabras nunca se registraron en los cuatro evangelios. Del mismo modo que Hechos 20:35, el texto de Hebreos 10:7 muestra claramente que Jesús oró en la tierra como un hombre que tenía un Dios, diciendo: “He aquí que vengo, OH DIOS, PARA HACER TU VOLUNTAD, como en el rollo del libro está escrito de mí”. Esto prueba que Jesús no pudo haber dicho estas palabras como un supuesto Dios el Hijo preencarnado en el cielo. Por lo tanto, Hebreos 10:5-7 es una cita del Salmo 45:6-8, que es una profecía mesiánica que se cumplió cuando el hombre Cristo Jesús ya estaba realmente en el mundo.

lunes, 9 de julio de 2018

¿Dios el Padre Pudo Convertirse en su Propio Hijo?, Juan 5:26


Por Steven Ritchie, © 2017. Todos los Derechos Reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra.
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Juan 5:26. “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo”.

La naturaleza milagrosa de la encarnación del Espíritu de Dios dentro de la virgen, desafía a toda experiencia humana porque Dios mismo ha declarado: “NO HAY NADIE IGUAL A MÍ” (Isaías 46:9 -NVI). Por lo tanto, solamente nuestro Padre Celestial omnipresente pudo convertirse en un Hijo humano distinto con una autoexistencia humana distinta, sin tener que renunciar a su propia existencia omnipresente en los cielos. Dado que los ángeles y los hombres no pueden existir en dos o más lugares a la vez como sí lo puede hacer nuestro Dios Altísimo, es difícil para nosotros como seres finitos concebir la idea de que el único Dios haya entrado a nuestro mundo como un ser humano distinto sin haber abandonado el cielo.

Hebreos 1:3 (KJV). “...quién [el Hijo] es el resplandor de su gloria [la gloria del Padre] y la imagen expresa [‘karaktér’ = una ‘imagen copiada’] de su persona [‘hipóstasis’ = ‘Esencia del Ser’ de la Persona del Padre]...”.

Hebreos 1:3 establece claramente que el Hijo de Dios fue copiado (karaktér) de la esencia del Ser (hipóstasis) del Espíritu de Dios el Padre, como un verdadero ser humano con una auténtica “vida humana” en sí mismo (Juan 5:26). Por lo tanto, nuestro Dios que fue manifestado en la carne (1 Timoteo 3:16) a través de su propio Espíritu Santo que descendió del cielo (Mateo 1:20, Lucas 1:35, Juan 6:38), también reprodujo una imagen humana de su existencia del Ser invisible (Colosenses 1:15; Hebreos 1:3) en una autoexistencia humana total y completa. (Juan 5:26 muestra que como el Padre tiene “vida [divina] en sí mismo”, también le concedió al Hijo “el tener “vida [humana] en sí mismo”. Por lo tanto, solamente nuestro Padre Celestial omnipresente pudo entrar en nuestro mundo en un nuevo modo humano de existencia para salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:23), sin dejar de existir como el Espíritu omnipresente de Dios en los cielos (Jeremías 23:24).

El nuevo modo humano de existencia de Dios, que ha sido conocido como Emanuel “Dios con nosotros” (Mateo 1:23) como un verdadero Hijo humano, tuvo que haber sido “en todo semejante a sus hermanos” (Hebreos 2:17), es decir hecho del mismo modo en que todos los seres humanos están hechos, o Él no habría sido un verdadero hombre en lo absoluto. Si Jesús no poseyera una verdadera existencia humana con una vida humana distinta en sí mismo (Juan 5:26), entonces Él no podría haber orado o haber tenido la capacidad de haber sido tentado por el diablo. Por lo tanto, el Hijo no es Dios con nosotros como Dios, sino que Él es Emanuel Dios con nosotros como un verdadero ser humano.

Casi todos los teólogos trinitarios confiesan que un supuesto Dios Hijo permaneció omnipresente en el cielo mientras que simultáneamente se hizo hombre. Así también afirman que Dios (en su caso, un tal Dios el Hijo) se hizo hombre. Sin embargo, eso significaría que un supuesto Dios el Hijo retuvo una vida divina omnipresente en sí mismo en los cielos, mientras que simultáneamente existió con una vida humana distinta en sí mismo como un hombre en la tierra. Tal creencia necesitaría dos personas llamadas Hijo: un Dios Hijo celestial que conservó su vida y atributos divinos en el cielo (quien podría actuar y hablar como Dios independientemente de su nueva existencia humana), y un Hijo humano terrenal que podía actuar independientemente en la tierra orando y siendo tentado. Pero esto es esencialmente una mala copia del concepto bíblico de que el Padre que tiene la vida divina en sí mismo, también adquirió una vida humana distinta en la encarnación a través de la virgen. Las Escrituras hablan claramente de la eterna vida divina del Padre en el cielo, y de la nueva vida humana en sí mismo que le fue concedida como Hijo sobre la tierra durante el tiempo. (La nueva vida humana del Hijo armoniza con la Teología de la Unicidad - Juan 5:26; Salmo 2:7; Hebreos 1:5). Sin embargo, en ninguna parte de la Escritura podemos encontrar una sola porción que muestre una vida divina eterna inconfundible de un tal Dios Hijo que habría conservado su vida y atributos divinos en el cielo, mientras que simultáneamente se hallaba convertido en un hombre sobre la tierra. Por lo tanto, ¡la Teología de la Unicidad trae armonía a todos los datos de las Escrituras, mientras que la teología Trinitaria no lo hace!

En conclusión, el Padre que es el único Dios verdadero (Juan 17:3) y el único Dios omnipresente que conocemos, pudo venir a este mundo como un ser humano, sin dejar de ser lo que siempre ha sido desde antes de manifestarse en la carne como un verdadero ser humano (1 Timoteo 3:16; Hebreos 2:17). Por lo tanto, podemos afirmar que decir que Dios se hizo hombre, es exactamente lo mismo que decir que Dios se convirtió en el Hijo. Si bien tal concepto desafía toda la experiencia humana, no hay nada que le haya impedido a nuestro Dios milagroso el convertirse en su propio Hijo humano, cuando por medio de la encarnación llegó a poseer dos modos distintos (o dos manifestaciones distintas) de existencia: Dios como Dios con una vida divina distinta en sí mismo, y Dios como hombre con una vida humana distinta en sí mismo.