jueves, 14 de febrero de 2019

Fuentes Envenenadas y Cisternas Rotas ¿Son Dignos de Confianza los Teólogos que Produjeron la Trinidad?


Por Elder Ross Drysdale. © Todos los derechos reservados.
Capítulo 4 del Libro “Si Sabéis Estas Cosas” (If Ye Know These Things)
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2019.

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Capítulo 2Capítulo 4, Capítulo 8Capítulo 9ExtractoObra Completa en Inglés.

Esta es una respuesta a las críticas que hizo el escritor trinitario Gregory A. Boyd contra la Iglesia del Nombre de Jesús, en su libro "Unicidad Pentecostal y Trinidad" publicado en el idioma inglés en el año de 1992.



El Rol de la Tradición de la Iglesia en el Trinitarismo

Martín Lutero, el Gran Paladín de la Reforma, dio este grito de batalla: “La Escritura y la Sola Escritura”. Él veía a la Iglesia Católica como Babilonia la Grande que es mencionada en Apocalipsis 17, y tuvo poca confianza en sus concilios, decretos y dogmas. A él no le preocupaban las agrupaciones confusas ni las habladurías de los “padres” de la Iglesia Católica, sino ¡la Biblia y solo la Biblia! Él aborrecía la idea de que la Iglesia Católica era la “intérprete infalible de la Biblia”, o que nosotros “debíamos seguir” a la Iglesia Católica en todo lo que ella asumía que quería decir la Biblia. Por esta posición fue excomulgado (¡y salió feliz!).

Por lo tanto, es extraño para los oídos protestantes, especialmente para ese segmento conocido como pentecostal, escuchar declaraciones como estas:

“la iglesia siempre ha sostenido la Trinidad, esta no es inconcebible por analogía” (Boyd, p. 173).

“Sin embargo, la iglesia ha seguido una metodología mucho más sabia a lo largo de los siglos” (Boyd, pág. 51).

“Cuando nosotros, siguiendo a la iglesia, hacemos esto, descubrimos que Dios puede ser verdaderamente uno...” (Boyd, p. 52).

“Sólo hay un problema con este retrato de la Trinidad: tiene poco que ver con lo que la iglesia ha creído tradicionalmente...” (Boyd, p. 171).

“La doctrina tradicional de la pericoresis o inhabitación mutua...” (Boyd, p. 171).

“Fueron los primeros en ponerse de pie detrás de la tradición de la iglesia” (Boyd, p. 162).

“Esto es, efectivamente, lo que la iglesia siempre ha hecho” (Boyd, p. 162).

“Por una buena razón, la iglesia siempre ha interpretado la distinción Padre/Hijo... como el centro de la proclamación del Nuevo Testamento” (Boyd, p. 191).

“Como muchos de los mejores pensadores de la iglesia lo han visto a lo largo de los siglos” (Boyd, p. 191).

“Y en lugar de decirle a la Escritura lo que la deidad de Cristo debe implicar, la iglesia ha permitido que la Escritura diga lo que en realidad implica esta verdad” (Boyd, p. 52).

¿Qué es todo lo que se habla sobre la iglesia y la tradición de la iglesia cuando se dice: “La iglesia siempre ha sostenido”; “La iglesia ha seguido una metodología mucho más sabia”; “Cuando nosotros, siguiendo a la iglesia”; “lo que la iglesia ha creído tradicionalmente”; “La doctrina tradicional”; “lo que la iglesia siempre ha hecho”; “la iglesia ha permitido que la Escritura diga”, etc., etc.? ¿A qué iglesia se refiere esto que debemos “seguir” porque ella “siempre [lo] ha sostenido” y lo “ha creído tradicionalmente”, “a lo largo de los siglos?

Todo esto tiene un extraño sonido para los oídos evangélicos (¡o debería tenerlo!). Uno espera encontrar este tipo de apelación a la autoridad de la iglesia y a la tradición de la iglesia en las obras de apologética católica, pero no en escritos evangélicos. Tal vez tengamos una idea de cuál es la iglesia que tiene en mente el Dr. Boyd en su declaración de la página 212: “Los grandes santos de la iglesia: Agustín, Tomás de Aquino, Francisco de Asís, la Madre Teresa...” ¿A qué iglesia pertenecen? ¡Al catolicismo romano, por supuesto! Una iglesia que cree que la autoridad para la doctrina, brota de la iglesia y de la tradición de la iglesia, así como de la Biblia. Inmediatamente después de citar a los “santos de la iglesia” antes mencionados, el Dr. Boyd agrega: “y los grandes reformadores protestantes: Juan Calvino, Martín Lutero...” (Boyd, 212). Subconscientemente, o quizás conscientemente, ha distinguido entre “la iglesia” a la que a menudo apela como autoridad, y al protestantismo. La “iglesia” termina con la Madre Teresa, y el protestantismo comienza con Calvino.

Los pentecostales unicitarios nunca seguirán a los neo-trinitarios en esa dirección. Nuestra mirada está puesta “en el origen”, no “en Roma”. No tenemos la intención de cambiar nuestra revelación bíblica de la unicidad, que surgió desde el fuego espiritual del mayor reavivamiento del Espíritu Santo desde el día del Pentecostés, por el desastre del guisado de Esaú, sin importar desde hace cuántos siglos se lo estén comiendo. Nuestra doctrina fue revelada a hombres santos, temerosos de Dios, que tomaron la Biblia en serio. No hubo entre ellos adoradores de huesos o nigromantes. La luz que recibieron en 1914, vino como cumplimiento de la promesa de Cristo: “Porque cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda verdad” (Juan 16:13). Y no nos guió hacia la “consustancialidad”, a la “pericoresis”, o a las “personas coiguales y coeternas”. Tampoco nos llevó hacia las “teorías de la generación eterna”. Y la guía del Espíritu ciertamente nunca nos reveló “las maneras de subsistencia” o “los modos personalmente distintos”. Sin embargo, lo que obtuvimos fue lo que se prometió, ¡una revelación del Padre en el Hijo, y de Cristo en nosotros! (Juan 14:20).

Sin embargo, en el libro del Dr. Boyd, los “padres” y los “santos” católicos son constantemente llamados como apoyo, tales como los Padres Capadocios (“San” Basilio y los dos Gregorios), “San” Agustín, “San” Aquino, Orígenes y Justino Mártir. (Boyd, p. 173, 161).

Ahora, por supuesto, él argumenta que estos no son realmente “católicos” en el sentido de tener dogmas y prácticas “católico romanos”. ¿Pero será esto así?


Orígenes [185 - 254]

Tomemos de primero a Orígenes. Boyd dice de él, que tenía un “trinitarismo no cualificado” que “estructuraba todo sobre su fe”. Orígenes, junto con otros, “entendió que simplemente estaba transmitiendo la fe que había sido transmitida por los apóstoles. Cuando se propuso algo nuevo... fueron los primeros en levantarse para defender la tradición de la iglesia” (Boyd, 161-162). ¿Pero si fue tan bueno en “entregar” la fe de los apóstoles, por qué la iglesia consideró necesario excomulgarlo por falsa doctrina? Él también enseñó la “preexistencia de las almas humanas”, así como “la doctrina de la apocatástasis”, que establece que todos, incluso el diablo, serán finalmente salvos. Además, Orígenes tiene a su favor la invención del purgatorio con sus “ascensiones del corazón”, argumentando que las almas son purificadas después de la muerte. ¿Es esto lo que le sucedió cuando “estructuró todo” en torno a su fe trinitaria “no cualificada”? ¿Dónde enseñaron los apóstoles la salvación del diablo, la preexistencia de las almas y el purgatorio? ¡Y estos son los hombres que el Dr. Boyd nos dice que “fueron los primeros en levantarse para defender la tradición de la iglesia” “cuando se propuso algo nuevo”! ¡Hubieran hecho mejor, si hubieran permanecido sentados!


“San” Atanasio  [¿300? - 373]

“San” Atanasio, otro teólogo de la Trinidad (Boyd, p. 179), en su obra “Vida de San Antonio”, hizo mucho para promover el monasticismo. ¡Piénselo! Cristo dijo: “¡Id por todo el mundo!”, pero Atanasio, un fundador del trinitarismo, dijo: “¡Escóndete en una cueva!” ¡Fue defensor de un estilo de vida totalmente masoquista! ¡Y sin embargo, se sostiene que él estuvo “transmitiendo” la fe original! También fue uno de los primeros en creer en la transubstanciación, que es la práctica católica romana de adorar a la hostia como si fuera Cristo. ¿Deberíamos seguirlo también en lo de la hostia? ¿Por qué no?


“San” Basilio [¿330? - 379]

Ahora llegamos a “San” Basilio, uno de los Padres Capadocios de los que tanto escuchamos, ya que el Dr. Boyd lo cita en la página 173. Éste fue fundador de conventos y monasterios. ¿Esto no es ser suficientemente católico romano? Gracias a él, los niños preadolescentes se vieron obligados a tener existencias anormales.

“Los niños en la edad de la pubertad no podían dormir en camas que estuvieran una al lado de la otra, pues siempre había un monje mayor ubicado en una cama entre ellos”. (Robert Payne, los Siglos Cristianos, p. 177).

La alegría y la felicidad eran cuestiones ajenas para los internos de Basilio:

“Bajo ninguna condición, los monjes deben dar lugar a la risa” (Payne, p. 177).

Basilio tenía un espíritu arrogante que no era de Cristo:

“Ten en cuenta el último día, ¡y por favor no pienses en enseñarme! Sabemos más que tú, y no estamos tan sofocados por las espinas, ni tenemos la ventaja de poder mezclar algunas virtudes con diez veces más de vicios” (Payne, p. 178).

El espíritu “caritativo” de Basilio, se burló de aquellos que no estaban de acuerdo con él llamándolos: “lagartos y sapos”, “animales de la primavera”, “inmundos”, “mujeres locas”, “afeminados”, “esclavos de sus vientres”, “cazadores de dinero” y “toscos”. (Basilio, Epístola 95; Payne, 178). Y esta agradable alma fue el “primero en fijar la fórmula aceptada de la Trinidad: una sustancia (ousia) y tres personas (hipostaseis)” (H. Dermott McDonald, Basilio el Grande, p. 167).


“San” Gregorio de Nisa [¿335? - 394]

Luego está “San” Gregorio de Nisa, otro padre capadocio que tuvo “una comprensión maravillosa” de la Trinidad. Éste fue universalista, pues creyó que todos los hombres y los demonios serían salvos. Y por supuesto, esto incluía a su amigo el diablo. Si lo seguimos en esa “tradición”, eliminaremos por completo la necesidad de predicar el evangelio.

Leamos acerca de la llamada “conversión” de Gregorio:

“Gregorio se despertó llorando y se dirigió arrepentido al jardín, donde los huesos conservados de los mártires, reunidos en una inmensa urna, estaban siendo adorados por los fieles. Un Gregorio contrito, observó el proceso hasta el final. Él se convirtió en un cristiano practicante” (Payne, p. 182).

¿Practicante de qué, nos preguntamos? Sin embargo, es a partir de esa “urna de huesos” que el creyente debe ser instruido en “revelaciones divinas tan profundas”, como la teoría de la pericoresis y la “inhabitación mutua de las tres personas”.

Gregorio odiaba la institución del matrimonio dada por Dios, y creía que “la mortalidad y el matrimonio eran compañeros de cama; la muerte meditaba sobre el lecho matrimonial” (Payne, 183). Era verdaderamente un individuo morboso y enfermo. Dijo que la única forma en que uno podría esperar la “bienaventuranza” era viviendo en soledad y no tener “enredos humanos” (Payne, 18). ¿No es eso desquiciado? ¡Aquí algo está definitivamente mal! ¡Sin embargo, se metió en enredos financieros! Finalmente fue acusado de malversar fondos de la Iglesia, y “fue atado con cadenas y salió para encontrarse con sus acusadores, y al mismo tiempo durante el viaje, logró escapar” (Payne, 184).

Y de aquellos, el Dr. Boyd escribe:

“De hecho, la frecuente representación unicitaria de los padres de la iglesia primitiva como filósofos siniestros que predicaban una 'filosofía seductora', y que por lo tanto procuraban corromper la fe apostólica con ideas paganas, no podría estar más lejos de la verdad” (Boyd, p. 60).

Boyd dice que en adición a estos “padres”, la comprensión trinitaria recibe un impulso adicional de “un gran número de filósofos a lo largo de la historia” que reconocieron que “la idea de una unidad absoluta o indiferenciada es incoherente” (Boyd, p. 176). ¿Y quiénes fueron estos “filósofos” que se encargaron de decirle a Dios cómo es que Él debe existir? ¡Porque Jehová nos dice que Él estaba solo en la eternidad pasada (Isaías 44:24)! ¡Pero estos “grandes pensadores” han llegado a la conclusión de que Dios debe estar equivocado, porque esa “unidad absoluta” es incoherente para ellos! ¡Así que inventan “compañía” para Dios, y desperdician resmas de papel escribiendo sobre ello!

Dos a quienes nos refiere el Dr. Boyd, son “San” Agustín y “Santo” Tomás de Aquino. ¡Se puede aprender mucho de estos dos importantes teólogos trinitarios!


“San” Agustín [354 - 430]

De “San” Agustín leemos:

“Su mente era un crisol en el que el Nuevo Testamento estaba completamente fusionado con la tradición platónica de la filosofía griega”. (Enciclopedia Británica, Volúmen II, p. 754).

Por supuesto, Platón, el filósofo pagano de Grecia, fue famoso por su invención de la “Trinidad Platónica”. Ahora vemos exactamente lo que era “San” Agustín “fusionado” con la religión del Nuevo Testamento. Esto es exactamente de lo que Pablo nos advirtió en Colosenses 2:8: “filosofías”, “huecas sutilezas” y "tradiciones de los hombres”. Cosas que nos arruinan y nos alejan de Cristo, “en quien habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9). ¿No es muy extraño que las cosas contra las que Pablo nos advierte, a saber, la filosofía y la tradición, sean las mismas cosas que los neotrinitarios nos recomiendan para entender mejor a Cristo?

Aparte de su enamoramiento filosófico con Platón, Agustín tenía otras creencias que vale la pena mencionar. Era un predestinacionista extremo, al creer que Dios solo otorga la gracia de su salvación a un grupo de elegidos y se la niega a los demás hombres. Naturalmente creía en el purgatorio y rezaba por el reposo del alma de su madre en cada altar donde ofrecía “el sacrificio más santo y aceptable de la misa”. Creía en la regeneración bautismal para los niños, y vinculaba el pecado original con la sexualidad humana (A “San” Gregorio le hubiera gustado oír eso). “Para estar seguros”, escribe el Dr. Boyd, “uno podría incluso seguir el ejemplo de grandes pensadores como Agustín y C.S. Lewis...” (Boyd, p. 61). ¿Pero dónde está ese Agustín y estos otros “grandes” pensadores que desean guiarnos? Dice Boyd que en “un concepto de Dios o realidad última como poseedora de una 'cierta seriedad'…” (Boyd, p. 61). ¿Entonces deberíamos seguir también a tan “grandes pensadores” en el bautismo de niños, la transubstanciación, el purgatorio y el celibato? ¿No es asombroso cómo estos “grandes pensadores” de la “iglesia” hicieron todo mal, excepto en la doctrina de la Deidad? ¡Al menos eso parece! Pero nadie, excepto los católicos, parecen estar dispuestos a seguir su “guía” en estas otras enseñanzas. Los neotrinitarios los utilizan como taxis: Los toman en el paradero que desean y luego dejan que los guíen.

Si éstas hubieran sido las únicas pesadillas que Agustín fue culpable de traer al mundo, habría sido suficiente. Pero hay más. “Una desgracia ha pasado; y he aquí, hay dos aflicciones más”.

Agustín estaba tan ansioso por hacer volver a los herejes, como los pelagianos y los donatistas a los brazos de Roma, que inventó una justificación teológica para la persecución física, lo que a lo largo de los siglos ha provocado la muerte de millones de personas ¡Él virtualmente hizo derramar la sangre de los mártires!

“Una de las horas más oscuras de toda la historia del pensamiento cristiano, fue cuando Agustín... estableció el terrible principio: Cogite intrare - 'Se les obliga a entrar'. El más grande de los Padres de la Iglesia casi había cometido traición contra el Evangelio... la espada había sido sacada de la vaina. Todos aquellos instrumentales en la feroz represión de los herejes en la Edad Media, podían recurrir a la autoridad de San Agustín: podían y lo hicieron. La violencia y la crueldad desatada por este único hombre, estaban más allá de toda medida” (Walter Niggs, Los Herejes, p. 116-117).

Mientras que Agustín le daba a la iglesia de Roma una justificación para “hacer mártires” de los incrédulos, ¡al mismo tiempo fomentaba el culto pagano de adoración a los huesos y cadáveres de los mártires católicos!

“La competencia por los cuerpos sagrados pronto degeneró en una búsqueda supersticiosa de reliquias... el culto surgió entre la gente, pero fue aprobado por los grandes líderes cristianos de la época: Jerónimo, Ambrosio y Agustín” (Richard A Todd, Constantino y el Imperio Cristiano, p. 67).

Y sin embargo, escuchamos: “Los primeros padres cristianos se preocuparon por nada más que preservar intacta, sin ninguna alteración, 'la fe que una vez fue confiada a los santos'...” (Boyd, p. 61). ¿Ese “preservar intacto” incluye la conservación de huesos y de cadáveres desmembrados? ¡Así parece!


“Santo” Tomás de Aquino [¿1224? - 1274]

Hemos dejado al peor de todos para el final (aunque este juicio es difícil de hacer en este “concurso de leprosos”). En la página 173 de su libro, el Dr. Boyd también evoca a “Santo” Tomás de Aquino para nuestra edificación. Pero él podría habernos ahorrado toda esta labor, al informarnos que dicho “santo” era un títere papal que no puede agregar nada a nuestra comprensión de Dios. Lo fuerte de Aquino, era una mezcla de la filosofía pagana de Aristóteles con el romanismo de su época. Naturalmente, le dio a todo esto un giro único y “desarrolló sus propias conclusiones a partir de premisas aristotélicas” (Enciclopedia Británica, Vol. II, p. 162).

¿Es de extrañar que una iglesia que se mezcla y combina, y que picotea por aquí y por allá para luego armar un pensamiento de todo lo que recogió, posea una rareza doctrinal como la de “las Tres Personas divinas”?

Aquino fue un católico dominico y leal (léase “lacayo”) al Papa. Los alimentos básicos de su dieta teológica fueron la mariolatría, la transubstanciación, la supremacía papal, el purgatorio, etc. Pero incluso eso no fue suficiente para este “santo” muerto, pues ¡incursionó en el espiritismo!

“En otra ocasión, San Pablo entró tranquilamente en su habitación para explicarle un problema de interpretación. Hacia el final de su vida, dijo con frecuencia que vio a la Virgen” (Payne, 370).

¿Pero quiénes son esos espíritus que se hacen pasar por Pablo y María? Pronto lo veremos.

“Cuando describió la aparición de la Virgen en su celda, dijo que era como el más brillante de los espejos brillantes, más pulida y pura que los serafines, de tal pureza que no se puede imaginar nada más puro, excepto Dios” (Payne, 371).

En 2 Corintios 11:14-15, la misma Biblia explica quiénes son estos “visitantes”. “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras”.

Uno solo puede imaginarse la cantidad de ideas trinitarias que recibió Aquino por parte de sus “visitantes espirituales”, y estas son las ideas que el Dr. Boyd y otros neotrinitarios quieren transmitirnos de segunda mano, y que provienen del “grandioso más allá” (Boyd, 212).


Espiritismo

Lo mejor que podríamos esperar, es que el cerebro de Aquino estuviera confundido y sufriera de demencia, en lugar de haber experimentado la concurrencia de espíritus. Todo esto degeneró en sesiones completas, con Aquino viendo todo tipo de apariciones y espectros.

“Él pasó los últimos años de su vida en Nápoles... teniendo visiones y hablando con los muertos. Una vez vio al diablo como un negro... Una visión más convincente, se produjo cuando vio al Padre Romano, el hombre a quien había dejado su cátedra en la Universidad de París. Romano estaba muerto. Al verlo, Tomás le preguntó: “¿Cómo estoy ante Dios y sí le complacen mis obras?”.  “Estás en buen estado”, le respondió Romano, “y tus obras son agradables a Dios” (Payne, 371). ¡Qué noche tan ocupada!

¿Qué piensa Dios de una persona así, que hace contactos con los supuestos espíritus de los muertos?

“No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios”. (Levítico 19:31).

¿Quiénes eran estos espíritus con los que Aquino se entretuvo todas las noches? Pablo los llama “espíritus engañadores” a los cuales prestarán atención quienes hayan apostatado de la fe (1 Timoteo 4:1-3). El resultado de esta asociación con aquellos espíritus, es siempre el mismo: ¡La emisión de doctrinas de demonios! Entonces cuando nuestros amigos trinitarios nos recomiendan las ideas de “maestros” como Aquino, o recurren a los razonamientos que él desarrolló, debemos tener en cuenta la advertencia de Dios:

“Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?” (Isaías 8:19).

Los pentecostales unicitarios nunca se impresionarán con los argumentos que se derivan de las “autoridades” que acabamos de analizar. Y los evangélicos tampoco deberían hacerlo. Aquellos que adoran huesos, que matan con espada, que malversan el dinero y que consultan a los espíritus, no pueden obtener la iluminación. ¿Cómo podrían estos hombres haber desarrollado una verdadera doctrina de la Deidad, al mismo tiempo que abogaban con todas sus fuerzas por las doctrinas del purgatorio, la mariolatría, la adoración de la hostia, y otra serie de enseñanzas extrañas y blasfemas? “¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?” (Santiago 3:11).


Cisternas Rotas

¿El Dr. Boyd, o cualquier trinitario, podrían explicarnos cómo una iglesia que se ha equivocado con todas las demás doctrinas cristianas, logró entregar la verdad central más importante, a saber, la de la Deidad, con perfecta pureza y precisión? ¡Se equivocó en cuanto al bautismo, ya que “regeneran” a los niños por aspersión o vertimiento de agua! ¡Se equivocó en cuanto a la salvación, ya que ésta se gana por obras desde la primera cuenta del rosario hasta la última vela encendida! ¡Se equivocó en cuando al nacimiento virginal, porque catalogó a María como “Madre de Dios”, que también fue milagrosamente concebida y siempre fue pura y sin pecado! ¡Distorsiona la resurrección de Cristo con la fantástica doctrina de la asunción corporal de María hacia el cielo como “Reina del Universo” (sin siquiera haber tenido que esperar tres días)! ¡La obra de la cruz es disminuida horriblemente, porque María también es corredentora y comediadora, e incluso le da órdenes a su hijo en el cielo! ¡Su doctrina de la Biblia es errónea, debido a la adición de los apócrifos no inspirados, no canónicos, con sus historias de ángeles mentirosos! Y sin embargo, con un historial como éste, ella nos pide que confiemos en sus maestros como Agustín, Aquino, Basilio, Gregorio y Atanasio, ya que ellos nos revelan la Trinidad.

Los trinitarios tienen que disculparnos cuando nosotros nos negamos a beber de estos pozos, ya que están contaminados y envenenados. Aunque han excavado cisternas neotrinitarias para revivir la situación, estas también son inútiles.

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua” (Jeremías 2:13).

Mientras ellos insistan con las cisternas rotas de “los  tres coiguales” con “la misma sustancia”, ellos todavía no podrán retener el agua.

Para los más eclécticos entre sus lectores, los neotrinitarios tienen algo especial que ofrecer: una “luz” adicional sobre la Trinidad, pero que esta vez proviene de la India y de otros dominios humanos, pues dicen que ellos también tienen para decir cosas útiles pertenecientes a la Trinidad. Al principio, los neotrinitarios se aventuran tímidamente hacia esta peligrosa agua, porque saben lo turbulenta que puede llegar a ser. Pero una vez adentro, comienzan a chapotear bastante mareados.

“Ahora, no estoy argumentando que esta opinión sea correcta o no lo sea”, escribe el Dr. Boyd. “Solo estoy argumentando que la presencia de paralelos trinitarios fuera del cristianismo, ciertamente no tienen ningún efecto negativo sobre la veracidad de esta doctrina. En todo caso, es compatible con su veracidad” (Boyd, p. 61-62).

Esto viene inmediatamente después de una discusión en la que el Dr. Boyd niega que el cristianismo haya incorporado algún concepto de la Trinidad desde los paganos. “La afirmación es simplemente falsa”, dice. Sin embargo, al hablar de los llamados “Padres de la Iglesia”, él dice que ellos “emplearon categorías estoicas y platónicas cuando fue posible, como ayuda para expresar su fe” (Boyd, 161). Aquí vemos algo así como como intentar transportar el Arca de Dios en un carro filisteo. Pareciera que eso está bien, hasta que intentas estabilizarlo.

“San” Agustín y C.S. Lewis, cuya iniciativa uno podría seguir, no fueron tan tímidos como el Dr. Boyd sobre esta cuestión. Ellos pensaron que la prevalencia de las trinidades paganas, era una evidencia más de que la doctrina “cristiana” de la Trinidad era verdadera. En cuanto a la afirmación unicitaria de que estas trinidades paganas de Grecia, Babilonia y la India tienen un vínculo con la Trinidad Católica, el Dr. Boyd siente que nunca hemos comprobado esa afirmación (Boyd, 45).

Nos ahorraremos algo de energía y dejaremos que los mismos trinitarios lo confirmen.

Tengo ante mí, mientras escribo, una polémica popular contra la doctrina unicitaria, escrita por Charles Wm. Walker, D.D., titulada “La Teoría de Solo Jesús”. En las páginas 21 a 22, él escribe:

“Usar material del mundo pagano, no nos convencería necesariamente de la validez de la doctrina de la Trinidad, pero como Pablo, utilizaríamos esto como un argumento ad hominen... Por lo tanto, nos referimos al hecho de que incluso los paganos creían en una Trinidad, como se establece en las siguientes religiones paganas del mundo antiguo:

A. La tríada griega: Zeus, Atenea, Apolo.
B. La tríada egipcia: Osiris, Isis, Horus.
C. La Trinidad de los Vedas: Diaus, Indra, Agní.
D. La Trinidad brahmanista: Brahma (la Fuente), Visnú (el Preservador), Shiva (el Destructor)”.

¡Cuán desesperados deben estar los trinitarios para buscar apoyo para su teoría de parte de “los caminantes sobre fuego”, “los levitadores de cuerdas” y “los encantadores de serpientes” del ocultismo de la India! A estos Faquires, ellos les piden educadamente que contribuyan con sus trinidades para la causa común ¡Qué tan lejos están dispuestos a ir los trinitarios! Ya han cruzado el Océano Índico y están saqueando los registros hallados en los templos de esa tierra, con la esperanza de encontrar algunas gemas trinitarias que puedan haberse pasado por alto. ¡Hermanos, estas cosas no deberían de suceder! Cuán vacío debe estar el arsenal trinitario, que tienen que rebuscar en el viejo caparazón del hinduismo para obtener “poder de fuego” adicional ¡Que Dios tenga misericordia de ellos y que puedan regresar a la Biblia!


¿Qué Pasa con los Primeros Concilios?

Los trinitarios a menudo citan como apoyo, los credos y doctrinas que resultaron de los concilios ecuménicos de la “iglesia” antigua. El Dr. Boyd, menciona que Pablo llegó a la “esencia” de la doctrina de la Deidad, pero señala:

“Por supuesto, se necesitaba de varios cientos de años para que los creyentes y los opositores hicieran preguntas para aclarar todas las implicaciones de esta creencia. Esto fue lo que finalmente produjo la doctrina completamente desarrollada de la Trinidad a principios del siglo cuarto” (Boyd, 122).

Según los trinitarios, la comprensión del Ser interior del Dios eterno, necesitó de cuatrocientos años de refinamiento para que se desarrollara completamente como una doctrina. ¿Pero en qué consistió dicho refinamiento?


El Refinamiento Trinitario de Nicea [325 d.C.]

A menudo, los trinitarios representan al Concilio de Nicea como una ilustre reunión de Obispos perseguidos, repletos de cicatrices y heridas, razonando con calma sobre la naturaleza de la Deidad. Incluso, Carl Brumback comentó que tenemos una gran deuda con estos primeros padres que definieron tan cuidadosamente para nosotros la doctrina de la Trinidad (Brumback, p. 197).

Esta imagen idealista no podría estar más lejos de la verdad. ¡Los obispos que se reunieron, probablemente infligieron tantas heridas como las que trajeron consigo! El historiador H.G. Wells, nos informa que en un momento se dio una pelea entre Arrio y otro obispo, ante los asombrados ojos  del emperador Constantino (H.G. Wells, Esbozo de Historia, p. 552). En un momento dado, los delegados se taparon los oídos con los dedos y salieron corriendo del edificio gritando como niños mimados (Wells, pág. 552). El emperador Constantino presidió y controló todo el concilio a pesar de que no estaba bautizado, y ni siquiera era digno de tomar la comunión ¡pero ni un solo obispo protestó por esa usurpación!

“La diplomacia se manejaba como un arma, y las intrigas a menudo reemplazaban a la inteligencia. Había tantos Obispos ignorantes, que un participante llamó sin rodeos al Concilio: 'un sínodo de nada más que estúpidos'. Constantino, quien trató a las cuestiones religiosas únicamente desde un punto de vista político, aseguró la unanimidad al desterrar a todos los obispos que no firmaran la nueva profesión de Fe. Era totalmente inaudito que un credo universal se instituyera únicamente bajo la autoridad del Emperador, quien como catecúmeno ni siquiera podía ser admitido en el misterio de la eucaristía. Ni un solo obispo dijo una sola palabra contra esta cosa monstruosa” (Walter Nigg, Herejías, p. 127).

Pero los delegados fueron tan “calmados”, así como eran de “inteligentes”.

“La conferencia estaba abierta y de inmediato se hizo evidente que los arrianos y los ortodoxos se atacaban mutuamente. Las denuncias y las enfurecidas acusaciones volaron por el salón. De repente todos estaban discutiendo. El historiador Sócrates escribió: 'fue como una batalla en la oscuridad'. ¡Casi nadie parece conocer los motivos por los cuales esto culminó! Constantino hizo todo lo posible por restablecer el orden, considerándose a sí mismo como el juez-presidente facultado para intervenir. En todos los debates, reprendió a los que hablaban con enojo y severidad. Silenció a aquellos cuyos argumentos le parecían falaces” (Robert Payne, Los Siglos Cristianos, p. 109).

¿Y es a esta pelea de puños, de oídos tapados y de gritos, con la que tenemos una gran deuda por haber definido para nosotros la doctrina de la Trinidad?


El Concilio de los Ladrones 

Haremos un viaje hacia otro concilio trinitario. Este fue apodado “El Concilio de los ladrones” o “El Latrocinio de Éfeso”. Cito de la Enciclopedia Católica:

“La asamblea se tornó en un motín. Las tropas imperiales y las bandas de monjes egipcios fanáticos, intentaron obligar a los 135 obispos presentes a firmar una condena contra la doctrina de las dos naturalezas de Cristo. El Obispo Flaviano, severamente golpeado en el cuerpo a cuerpo, murió algunos días más tarde. Los delegados papales, aunque lograron escapar, también habían sido maltratados. El Papa anuló el proceso de Éfeso describiéndolo como un concilio de ladrones” (Enciclopedia Católica, 1965 ed., Volumen VII, p. 312).

Todo un “refinamiento”, ¿no te parece? ¿Si este es el árbol, qué tan corrupta será la fruta trinitaria que cuelga de sus ramas? Por supuesto, el apóstol Pablo, aunque no tuvo el “beneficio” de estos “Concilios”, según el Dr. Boyd llegó a la “esencia de esta doctrina” (pág. 122). ¡Qué pesar del pobre Pablo, que no pudo vivir cuatrocientos años más tarde para poder disfrutar de la “doctrina completamente desarrollada” que estos teólogos “refinaron” para nosotros! (¡O quizás Pablo se salvó de todo esto, ya que recibió suficientes palizas por parte de los judíos!)

Los pentecostales unicitarios, están bastante satisfechos de que Cristo mismo haya traído a la tierra la doctrina completamente desarrollada de la Deidad. Esta fue dada sin mancha ni arruga, y por lo tanto no necesitó de ser “refinada” para ser percibida con mayor claridad. ¿Qué pueden agregar los cuatrocientos años de peleas a puños sobre la revelación de la naturaleza de Dios que está contenida en las palabras de Cristo, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”? Pablo no sintió la necesidad de un mayor desarrollo de la esencia a la que llegó, porque él proclamó audazmente: ¡“no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27)! Y esto incluye a su doctrina completamente desarrollada de que en Cristo “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9). Yo prefiero tener el consejo de Pablo, que al Concilio de Nicea o cualquier otro concilio.

martes, 12 de febrero de 2019

El Primogénito de Toda la Creación - Colosenses 1:15-18


Por Steven Ritchie
© 2018. Todos los Derechos Reservados
Traducido por Julio César Clavijo Sierra
Más información en www.apostolicchristianfaith.com


“15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en (la preposición griega ἐν significa “en”) Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de (la preposición griega διά significa “por causa de” o “a través de”) Él y para Él. 17 Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten; 18 y Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, Él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; 19 por cuanto agradó al Padre que en Él habitase toda plenitud, 20 y por medio de Él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”. (Colosenses 1:15-20).

En la página 39 de la “Guía Exegética del Nuevo Testamento Griego: Colosenses y Filemón”, el Dr. Murray J. Harris escribió esto sobre Colosenses 1:15:

“El Hijo es “... (“la imagen”, “la imagen visible” [NLT], “la representación visible” [Cassirer]) aunque sin el artículo, εἰκὼν es una “semejanza” o una “expresión visible”. El grado de parecido entre el arquetipo y la copia debe ser determinado por el contexto de la palabra, pero puede ir desde un parecido parcial o superficial hasta un parecido completo o esencial. Según lo transmitido en 1:19 y 2:9, εἰκὼν significa aquí que Jesús es una representación exacta y visible de Dios... El Dios invisible, que mora en luz inaccesible (1. Timoteo 6:16), se expresa visiblemente en su Hijo (cf. Juan 1:18; 12:45; 14:9)”. (Énfasis añadido).

Según el Dr. Harris, el texto griego de Colosenses 1:15 indica que Jesús es “la imagen visible”, “la representación visible” y la “copia” visible del Dios invisible. Si las palabras significan algo, una “imagen”, “representación” o “copia” visible del Dios Padre invisible, no podría ser una imagen, una representación o una copia atemporal. Por lo tanto, el Hijo tuvo que haber tenido un comienzo a través de su engendramiento virginal, para ser la imagen o copia visible del Padre invisible.

David Bernard escribió: “...Dios predicó toda la obra de la creación sobre la futura manifestación del Hijo. Dios supo que el hombre pecaría, pero también supo que a través del Hijo, el hombre podría ser salvo y cumpliría el propósito original de Dios en la creación. Como dijo John Miller: ʿAunque Él no adquirió su humanidad hasta el cumplimiento del tiempo, sí la usó y actuó sobre ella desde toda la eternidadʾ”. (Esenciales de la Teología de la Unicidad, p. 21, por D.K. Bernard).

Dentro de su propia preconcepción y planificación, Dios el Padre fundamentó toda su creación en Cristo, a través de Cristo y para Cristo, porque Jesucristo es la razón y el propósito de Dios para toda su creación. A través de Jesucristo, Dios preconcibió todo lo que iba a crear, porque Jesucristo es la razón y el propósito de Dios para todas las edades de la historia humana.

Efesios 1:4-5. “según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo…”.

Las Escrituras nos informan que Dios escogió a Cristo como su siervo elegido (Isaías 43:10; Miqueas 5:2) dentro de su plan y conocimiento precedente, y que luego Él nos escogió en Cristo “antes de la fundación del mundo”, porque Efesios 1:5 continúa diciendo que Él nos predestinó “para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo”. Haber sido predestinados como hijos a través de Jesucristo, no es lo mismo que haber sido literalmente creados antes de la fundación del mundo. Por lo tanto, sabemos que Dios primeramente preconcibió todas las cosas en su propia mente y planificación a través de Jesucristo como el propósito central de toda la creación, antes de que la creación se llevara a cabo en la realidad.

Cualquiera que mire cuidadosamente el contexto de Colosenses 1:15-20, debe ver que Pablo se dirigió al hombre Jesucristo como el Hijo de Dios, quien es “el primogénito de toda la creación”, en lugar de que éste haya sido un verdadero agente en la creación, pues Dios en su condición de Dios, no puede ser un “Dios primogénito coigual”. Del mismo modo, Colosenses 1:18 llama al Hijo, “el principio (arjé), el primogénito de entre los muertos”. Aquí podemos ver que Jesús ya era “el principio”, en el sentido de ser “el primogénito de entre los muertos”, al haber sido primeramente en el conocimiento y el plan de Dios el “Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apocalipsis 13:8), ya que Hechos 15:18 dice que el Señor “hace conocer todo esto desde tiempos antiguos”.

Jesús como el Niño nacido y el Hijo dado (Isaías 9:6) fue claramente “el primogénito de toda la creación”, del mismo modo en que Apocalipsis 3:14 dice que Él es “el principio (arjé) de la creación de Dios”. Dios en su condición de Dios no puede ser “el principio de la creación DE DIOS”, pues Jesús como Hijo no pudo haber nacido y muerto literalmente dos veces, siendo su primer nacimiento y muerte antes de que el mundo hubiera sido creado físicamente. Por lo tanto,  sabemos que estas cosas tenían que haber sido escritas sobre el conocimiento previo acerca del Hijo (1 Pedro 1:20) como el primogénito que fue luego traído al mundo (Hebreos 1:6) en el detallado plan profético de Dios. Por lo tanto, cuando conectamos Colosenses 1:15 con Colosenses 1:16, primero debemos entender que Pablo se estaba dirigiendo al Hijo como “el primogénito de toda la creación” según el pensamiento expresado de Dios (su palabra expresada, el logos de Juan 1:1).

La mayoría de las traducciones trinitarias (incluida la KJV) traducen erróneamente a Colosenses 1:16 como: “Porque POR ÉL se crearon todas las cosas”. Sin embargo, la preposición griega ἐν significa literalmente “en”, mientras que la preposición griega διά significa “por causa de” o “a través”. Ya que no se debe cambiar ni una jota ni una tilde de la palabra de Dios, los traductores trinitarios han cometido errores y han engañado a las personas al usar la palabra “por” en Colosenses 1:16.

El texto griego más literalmente dice, Porque EN ÉL fueron creadas todas las cosas...”. Aquí podemos ver que todas las cosas fueron predestinadas en la mente de Dios, justo como dice Efesios 1:4: “según nos escogió EN (preposición ἐν) Él antes de la fundación del mundo”. Luego, en Efesios 1:5, dice que Dios nos predestinó “POR MEDIO (preposición διά) de Jesucristo”. Las preposiciones griegas “en” (ἐν) y “por medio de” (διά), se usan de la misma forma en Colosenses 1:16. Del mismo modo en que aún no habíamos nacido cuando Dios nos eligió en Cristo antes de la creación del mundo, asimismo Cristo como Hijo, no nació literalmente (Gálatas 4:4) cuando Dios lo eligió por primera vez (Isaías 53:10; Miqueas 5:2). Ya que “Cristo” significa “el Ungido”, es difícil imaginar a un Dios coigual llamado Jesucristo el Ungido, creando realmente todas las cosas como un “Dios el Hijo Ungido”, ya que el que unge es mayor que el ungido.

Colosenses 1:16 establece claramente que todas las cosas fueron creadas en Cristo, a través de Cristo, y para Cristo, porque Cristo es la razón y el propósito de todas las edades humanas. Es por eso que Pablo enumera los tronos, dominios, principados y potestades de toda la historia de la humanidad, que estuvieron preordenados y predestinados en Cristo y por medio de Cristo antes de que el acto de la creación del Génesis ocurriera literalmente.

Colosenses 1:18 declara que Jesús es “...la cabeza del cuerpo que es la iglesia...”. Pero 1 Corintios 11:3 dice que “Dios [es] la cabeza de Cristo”. ¿Se puede decir que Dios como Dios, tiene un superior (una cabeza)? Colosenses 1:18 dice que Jesús como Hijo vino para tener en todo la preeminencia. ¿Se puede decir que Dios como Dios vendrá para tener el primer lugar en todo? Aquí podemos ver claramente que Colosenses 1:15-19 no se dirige a un supuesto “Dios el Hijo coigual” que creó todas las cosas como un agente vivo en la creación. Vemos a un Hijo preparado de antemano (1 Pedro 1:20), que fue “el primogénito de toda la creación” (Colosenses 1:15) en la mente y el plan profético de Dios. Por lo tanto, todas las cosas fueron preordenadas en la mente de Dios (en el plan expresado de Dios - logos) en Cristo, a través de Cristo y para Cristo, porque Cristo es la razón y el propósito de Dios para todas las edades humanas.

Isaías 41:4 dice: “¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio?” Aquí podemos ver que Dios invocó a todas las generaciones de la historia humana antes de que realmente llevara a cabo su creación física. Del mismo modo, Dios primero llamó a su Hijo en su pensamiento expresado (su logos - Miqueas 5:2), antes de llamar a todos los demás. Este es el significado preciso de Romanos 8:29-30.

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó”. (Romanos 8:29-30).

El Hijo ya fue “glorificado” como “el primogénito entre muchos hermanos” antes de que la creación realmente tuviera lugar. Un “primogénito” implica que otros tuvieron que nacer después del PRIMER NACIDO. Por lo tanto, el contexto de Romanos 8:29 demuestra que los elegidos de Dios también nacieron después del primogénito (Jesús). Como nosotros no existimos literalmente antes de la creación, el Niño nacido y el Hijo dado tampoco existió literalmente cuando fue llamado y elegido en el logos de Dios (en sus pensamientos expresados - Juan 1:1) antes de que el mundo fuera creado.

Las Escrituras enseñan que solo hay un verdadero Dios Padre y un solo mediador entre el Padre y los hombres, Jesucristo hombre (1 Timoteo 2:5). Las Escrituras que hacen referencia al Hijo de Dios en la Biblia hebrea, lo muestran como un futuro Niño nacido e Hijo dado (1 Crónicas 17:11-14; Salmo 2:7; Isaías 9:6) en lugar de existir realmente como Hijo durante el tiempo en que vivieron los profetas.

Lucas 1:35, Hebreos 1:3, 2:14-17 y 1 Timoteo 3:16, demuestran que el Espíritu Santo del único y verdadero Dios Padre, se encarnó a sí mismo para convertirse en el Niño nacido y el Hijo dado como un verdadero hombre para salvarnos. Por lo tanto, Aquel que se convirtió en el Niño nacido y el Hijo dado, siempre ha existido como el gran “YO SOY” (Juan 8:24, 58) y como el “Dios Fuerte” y el “Padre Eterno” (Isaías 9:6) por toda la eternidad pasada.

Pablo escribió en Colosenses 1:16 que “en Él [en Cristo] fueron creadas todas las cosas” ¿La Biblia afirma alguna vez que Dios creó todas las cosas en su mente y plan profético antes de que fueran creadas literalmente más tarde en el tiempo? La respuesta es afirmativa.

En Isaías 37:26, Yahvé pronunció su palabra profética contra Senaquerib a través de Isaías diciendo: “¿No has oído decir que DESDE TIEMPOS ANTIGUOS YO LO HICE, que DESDE LOS DÍAS DE LA ANTIGÜEDAD LO TENGO IDEADO? Y ahora lo he hecho venir [a Senaquerib], y tú serás para reducir las ciudades fortificadas a montones de escombros”.

Cuando Dios dijo: “LO HICE”, quiso decir que ya lo había hecho en su propia mente y plan antes de que el mundo fuera creado. Por lo tanto, Dios pre-creó a Senaquerib (a través de su preconcepción) para reducir las ciudades fortificadas a montones de escombros. Aunque Dios conoció de antemano y ordenó el reinado de Senaquerib como rey antes de que comenzara el mundo, posteriormente Dios lo hizo venir, y esto fue después de que Senaquerib nació físicamente. Esto es precisamente lo que Dios quiso decir en Isaías 41:4: “¿Quién hizo y realizó esto? ¿QUIÉN LLAMA LAS GENERACIONES DESDE EL PRINCIPIO?

Las Escrituras declaran claramente que Dios ya habló su Palabra al “llamar” a todas las generaciones (humanas) desde el principio (de la creación - Efesios 1:4), antes de que comenzaran realmente las generaciones humanas. De la misma manera, Efesios 1:4-5 declara que Dios “nos escogió en Él [en Cristo] antes de la fundación del mundo”, “habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad”. Por lo tanto, Dios preordenó a sus elegidos “en” (preposición griega ἐν) y “por causa de” (preposición griega διά) Jesucristo, en su preconcepción antes de que tuviera lugar la creación real. Las mismas preposiciones griegas para “en” y “por causa de” Jesucristo, aparecen en Colosenses 1:16 porque todas las cosas fueron creadas “en” y “por causa de Jesucristo”. 

El profeta Isaías fue muy claro acerca de la pre-creación de todas las cosas en el cielo y la tierra, antes de que el cielo y la tierra fueran realmente creados.

“DARÉ en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente, para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que LA MANO DE JEHOVÁ HACE ESTO, y que el Santo de Israel LO CREÓ. (Isaías 41:19-20).

Fíjese que Dios dijo: “DARÉ” en el futuro diversos árboles en el desierto, pero luego Dios continúa diciendo que Él ya HA HECHO ESTO y que ya LO CREÓ antes de que realmente lo hiciera. Por lo tanto, la palabra de Dios afirma que Dios ya "CREÓ" las cosas en su mente y plan previos, pero que Él posteriormente las creó físicamente.

Según Hermas, los cristianos romanos del primer siglo también creyeron que Dios creó a su Iglesia Elegida antes de que el mundo fuera creado.

“«¿Quién es, pues?», le dije. «La Iglesia», dijo él. Yo le dije: «¿Por qué, pues, es de avanzada edad?» «Porque», me contestó, «ELLA FUE CREADA ANTES QUE TODAS LAS COSAS; ésta es la causa de su edad; y por amor a ella fue formado el mundo.»” (El Pastor de Hermas, Visión 2:4).

Ya que la iglesia elegida de Dios “fue creada antes que todas las cosas” y “por amor a ella fue formado el mundo”, sabemos que Jesús fue “el primogénito de toda creación” y que nosotros nacimos espiritualmente (no literalmente) después de que el primogénito fue preordenado en el plan de Dios (Romanos 8:29-30).

domingo, 10 de febrero de 2019

¿Es Jesús Una Criatura Espiritual Como lo Afirman los “Testigos De Jehová”?


Por Juan Diego Correa y Julio César Clavijo
© 2019, Todos los Derechos Reservados


¿Es Jesús una criatura como lo afirman los “Testigos de Jehová” en sus diversas publicaciones?

En este artículo vamos a examinar a la luz de la enseñanza bíblica dicho argumento.

Tomaremos algunas declaraciones que han hecho los “Testigos de Jehová” en tres de sus publicaciones tituladas: (1) “¿Qué Enseña Realmente la Biblia?”,  (2) “El Hombre Más Grande de Todos los Tiempos” y (3) “Aprendamos del Gran Maestro”.

En el libro “¿Qué Enseña Realmente la Biblia?”, en el capítulo 4 y página 41, los “Testigos de Jehová” dicen lo siguiente con respecto a la persona de Jesucristo:

“De hecho, el propio Jesús dijo en muchas ocasiones que antes de nacer como hombre había vivido en el cielo (Juan 3:13; 6:38, 62; 17:4, 5). Allí era una criatura espiritual que disfrutaba de una relación especial con Jehová”. [1] (El énfasis es añadido).

En la introducción al libro “El Hombre Más Grande de Todos los Tiempos”, al preguntar ¿Quién era realmente Jesucristo?, dicen lo siguiente:

“Jesús nunca afirmó que fuera Dios, pero reconoció que era el Mesías o Cristo prometido. También dijo que era “Hijo de Dios”, no Dios (Juan 4:24, 26; 10:36). Sin embargo, la Biblia no dice que Jesús no fuera un hombre como cualquier otro hombre. Era una persona muy especial, porque Dios lo creó antes de todas las cosas. (Colosenses 1:15). Por miles de millones de años o más, aun antes de la creación del universo físico, Jesús vivió en cielo como espíritu y disfruto de compañerismo íntimo con su Padre, Jehová Dios, el magnífico Creador. (Proverbios 8:22; 27-31)”. [2] (El énfasis es añadido).

En el mismo libro, en la página 42, ellos dicen lo siguiente:

“Jehová y su Hijo primogénito disfrutaron de una relación muy estrecha durante millones y millones de años, mucho antes de la creación de las estrellas y la Tierra. ¡Qué gran amor deben de haberse tenido! (Juan 3:35; 14:31)”. [3]

En la página 41, dicen:

“Por muchas razones, Jesús es el hijo más querido de Jehová. La Biblia lo llama “el primogénito de toda la creación”, pues él fue lo primero que Dios creó (Colosenses 1:15).* Otra cosa que lo hace especial es el hecho de ser el “Hijo unigénito” (Juan 3:16). Esto significa que es el único a quien Dios creó directamente. También es el único que colaboró con Jehová en la creación de todas las demás cosas (Colosenses 1:16)”. [4] (El énfasis es añadido).

En la misma página 41, en el comentario a que Jesús fue lo primero que Dios creó, dicen:

“A Jehová se le llama Padre porque es el Creador (Isaías 64:8). Puesto que Jesús fue creado por Dios, recibe el nombre de Hijo de Dios. Por la misma razón, a otros espíritus e incluso a Adán se les llama hijos de Dios (Job 1:6; Lucas 3:38)”. [5] (El énfasis es añadido).

En la misma página 41, ellos también dicen:

“¿Es el Hijo primogénito igual a Dios, como algunos creen? Eso no es lo que la Biblia enseña. Como vimos en el párrafo anterior, el Hijo fue creado. Por lo tanto, es obvio que tuvo un principio, mientras que Jehová no tiene ni principio ni fin (Salmo 90:2)”. [6] (El énfasis es añadido).

La Biblia nos dice que debemos probar a los espíritus para saber si son de Dios, ya que muchos falsos profetas han salido por el mundo (1ª Juan 4:1). Por esto los invito a que pasemos a analizar si es verdad que la Biblia enseña que Jesús es un ser diferente a Jehová el Eterno Padre, como una criatura del Dios Padre, o si esto no es cierto.


1. La Biblia Declara que Jesús es Jehová Dios, El Único y Magnífico Creador

La Biblia es clara al enseñar que Jesús es el Dios y Magnifico Creador, y que de ninguna manera es una criatura espiritual creada por Jehová en la eternidad.

La Biblia nos dice en Génesis 1:1, que en el principio el único Dios Jehová creó todas las cosas.

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. (Génesis 1:1).

Además, Isaías 44:24 y 45:12 nos enseñan que Jehová Dios creó todas las cosas SOLO, POR ÉL MISMO, POR SUS PROPIAS MANOS Y SIN LA NECESIDAD DE UN AYUDANTE.

“Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo” (Isaías 44:24).

Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos. Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé”. (Isaías 45:11-12).

Pero en Juan 1:9-10, se dice que Jesús es el Creador del mundo y la luz verdadera que alumbra a todo hombre.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por Él fue hecho; pero el mundo no le conoció”. (Juan 1:9-10).

El texto de Juan 1:9-10, nos dice que la luz que alumbra a todo hombre, la cual es Jesucristo (Juan 1:3), estaba en el mundo en la condición de hombre (1ª Juan 4:1-3), y dice que el mundo fue hecho por Él. Sin embargo, también vimos que la Biblia nos dice en Génesis 1:1 que en el principio el único Dios creó todas las cosas y que además Isaías 44:24 y 45:12 nos enseñan que Jehová Dios creó todas las cosas SOLO, POR ÉL MISMO, POR SUS PROPIAS MANOS SIN LA NECESIDAD DE UN AYUDANTE. De esta manera, si Juan 1:9-10 nos indica que Jesús es el Creador pues “el mundo por Él fue hecho”, es porque Jesús es el mismo Jehová Creador del Antiguo Testamento manifestado en la carne como un hombre. La Biblia no dice que Jesús sea una criatura espiritual, sino que Él es el Dios Creador de todas las cosas. No existe un “Jesús creado”, sino un JESÚS CREADOR.

Por el contrario, los “Testigos de Jehová” dicen que Jesús fue un ayudante o colaborador de Jehová en la creación de todas las cosas. Ellos dicen:

“También es el único que colaboró con Jehová en la creación de todas las demás cosas (Colosenses 1:16)”. [7]

Examinemos Colosenses 1:15-17, para ver si en verdad esta porción presenta a Jesús como un ayudante creador.

“15 Él [Cristo] es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él, y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten”. (Colosenses 1:15-17). 

Colosenses 1:15-17, por ningún lado afirma que Jesús fue un colaborador de Jehová Dios en la creación. Más bien nos dice que Jesús es el centro de la creación misma, ya que todo fue creado por medio de Él y para Él. Pensar lo contrario es pensar más de lo que está escrito (1ª Corintios 4:6). El texto enfáticamente nos dice que Cristo es el Creador de todas las cosas y que también es la imagen del Jehová invisible, por cuanto Él es Dios manifestado en carne (1ª Timoteo 3:16).

Pero en la Traducción del Nuevo Mundo de los “Testigos de Jehová”, ellos le añaden un corchete a Colosenses 1:16, perturbando la verdad del texto para insertar sus propios pensamientos así: “Porque por medio de él todas las [otras] cosas fueron creadas en los cielos y sobre la tierra, las cosas visibles y las cosas invisibles…” (Colosenses 1:16 – TNM). De esta manera, le hacen creer a las personas que Jesús es una cosa creada, que luego creó a todas las otras cosas creadas.   

Hay otro texto que nos enseña de manera explícita que el Señor Jesús es el Jehová Creador de la tierra, y que los cielos son obra de sus manos.  Este es Hebreos 1:10.

 “Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos”. (Hebreos 1:10).

Según la Biblia, el único Señor es Jesucristo (1ª Corintios 8:6; 2ª Corintios 4:5). Así que el Señor al que se refiere el escritor de Hebreos es a Jesucristo y lo identifica como el Creador, diciendo que el cielo es obra de sus manos ¡ESTO ES ALGO IRREFUTABLE! Hebreos 1:10 dice que la creación es la obra de las manos de Jesús, pero Isaías 45:11-12 dice que la creación es la obra de las manos de Jehová. La conclusión es clara: ¡JESÚS ES JEHOVÁ MANIFESTADO EN LA CARNE!

Los “Testigos de Jehová” dicen que Jesús como una criatura angelical, estuvo presente cuando Dios creó al hombre y la mujer. 

“¿Cómo sabía Jesús esto? ¿Vio a Dios crearlos?... Sí. Jesús estuvo presente cuando Dios hizo al hombre y la mujer, pues él mismo fue la primera persona que Dios creó. Jesús era un ángel que vivía en el cielo con su Padre.” [8] (El énfasis es añadido).

Pero la Biblia por ningún lado dice o da a entender que Jesús sea un ángel que ha compartido con el Padre en el cielo. En contraste con esto, la Biblia nos enseña que los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos del Apocalipsis, adoraron al Señor Jesucristo y lo reconocieron como el Dios Todopoderoso Creador de todas las cosas.

“8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. 9 Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, 10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: 11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”. (Apocalipsis 4:8-11 RVR 1960).

Los “Testigos de Jehová” insertan en su Traducción del Nuevo Mundo el nombre “Jehová” en el texto de Apocalipsis 4:11, para dar a entender que los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes no adoraron a Jesús, sino a Jehová al que ellos consideran alguien distinto. La Traducción del Nuevo Mundo dice así: “10  los veinticuatro ancianos caen delante del que está sentado sobre el trono y adoran al que vive para siempre jamás, y echan sus coronas delante del trono, y dicen: 11  “Digno eres tú, Jehová, nuestro Dios mismo, de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y a causa de tu voluntad existieron y fueron creadas” (Apocalipsis 4:10-11 – TNM). Pero aún la Traducción del Nuevo Mundo contradice la posición de los “Testigos de Jehová” porque ahí se dice que Jehová creó todas las cosas y no un intermediario. El Señor Jesucristo es el mismo Señor Jehová que se manifestó en carne (Isaías 7:14; 9:6; 52:5-6; 35:4-6; Salmos 130:7-8; Mateo 1:21-23; 1 Timoteo 3:6). Por eso es que el Señor Dios Todopoderoso que se menciona en el texto en Apocalipsis 4:8-11, es nuestro Señor Jesucristo.


2. La Biblia Declara que Jesús Preexistió Como Jehová Dios el Padre Eterno

Los “Testigos de Jehová” aseveran con relación a Cristo, que Él preexistió como una criatura espiritual o como un ángel que disfrutaba de una relación paternal con su Padre Jehová Dios. Ellos escriben:

“De hecho, el propio Jesús dijo en muchas ocasiones que antes de nacer como hombre había vivido en el cielo (Juan 3:13; 6:38, 62; 17:4, 5). Allí era una criatura espiritual que disfrutaba de una relación especial con Jehová”. [9] (El énfasis es añadido).

“Jesús estuvo presente cuando Dios hizo al hombre y la mujer, pues él mismo fue la primera persona que Dios creó. Jesús era un ángel que vivía en el cielo con su Padre. [10] (El énfasis es añadido).

“Jehová y su Hijo primogénito disfrutaron de una relación muy estrecha durante millones y millones de años, mucho antes de la creación de las estrellas y la Tierra. ¡Qué gran amor deben de haberse tenido! (Juan 3:35; 14:31)”. [11]

Pero en contraste con la postura de los “Testigos de Jehová”, la Biblia asevera que Cristo Jesús preexistió a su manifestación en carne como Dios el Padre. O SEA, ANTES DE LA CREACIÓN Y DESPUÉS DE LA CREACIÓN, CRISTO HA EXISTIDO COMO EL DIOS Y PADRE ETERNO, PERO NO COMO UNA CRIATURA ESPIRITUAL O COMO UN ÁNGEL.

Isaías 9:6 se refiere al Cristo, el Mesías prometido, diciendo que Él es el Niño nacido y el Hijo dado que reinará con justicia sobre los hombres, pero de manera inmediata señala que el Cristo es también el Dios Fuerte y el Padre Eterno.

Isaías 9:6. “Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

¿Cómo puede ser esto? Porque Jehová Dios el Padre se manifestó en la carne como un hombre para venir a la tierra a reinar y salvar a la humanidad (Mateo 1:21; 20:28; Juan 4:25-26; 1ª Timoteo 2:3-6). El único que puede ser llamado PADRE ETERNO es Jehová nuestro Padre (Deuteronomio 33:27; Isaías 40:28; 63:16; 64:8). O sea que Cristo aparte de ser el Hijo en razón a su humanidad, es el Dios fuerte y el Padre eterno en razón a su deidad como el Dios eterno y único. CRISTO ES EL PADRE ETERNO QUE SE MOSTRÓ EN LA FORMA DE UN NIÑO Y DE UN HIJO PARA SALVARNOS A PARTIR DEL MOMENTO EN QUE PARTICIPÓ DE CARNE Y SANGRE AL IGUAL QUE LOS DEMAS HIJOS (Lucas 2:10-14; Hebreos 2:14-15). De esta manera queda claro que Jesús solo pudo preexistir a su encarnación como el Dios y Padre eterno, y no como una criatura.

El mensaje transmitido en Isaías 9:6 en la Traducción del Nuevo Mundo, es el mismo que aparece en la versión Reina-Valera.

“Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; y el regir principesco vendrá a estar sobre su hombro. Y por nombre se le llamará Maravilloso Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. (Isaías 9:6 - TNM).

Filipenses 2:5-8, también nos enseña que Cristo Jesús preexistió como Jehová Dios Padre. Veamos:

“5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:5-8).

El apóstol Pablo tenía muy claro el tema de la preexistencia de Cristo Jesús antes de encarnarse, y por eso enseñó que Cristo Jesús preexistió en la forma de Dios, o sea siendo por naturaleza el mismo Jehová Dios, porque la palabra griega morphë, significa “los atributos esenciales tal como se muestran en la forma”. [12] Hasta la Traducción del Nuevo Mundo de los “Testigos de Jehová”  está de acuerdo con esto, porque dice que Jesús “existía en la forma de Dios” (Filipenses 2:6 – TNM). Sin embargo, a pesar de ese reconocimiento, inmediatamente dicha versión se atreve a decir algo completamente contradictorio, sosteniendo que Cristo Jesús no quiso usurpar el ser Dios, como si el derecho de ser Dios no fuera propio de su esencia sino algo que le podría arrebatar a otro. La palabra griega en cuestión es harpagmón, que puede significar “cosa robada o arrebatada”, pero también “botín o presa” a la cual alguien se aferra. [13] “Los pocos ejemplos de harpagmos (Plutarco, etc.) permiten que sea comprendida como equivalente a harpagma,… Es decir, Pablo se refiere a un premio al que aferrarse y no a algo que debe ser ganado («usurpación»)”. [14] Efesios 2:7 continúa diciendo que Cristo “se despojó a sí mismo”, obviamente no de su naturaleza como Jehová Dios el Padre, sino de la gloria divina que merecía cuando se manifestó en la forma de un hombre siervo.     

3. La Biblia Declara que Jesús Como el Hijo Unigénito, Es Dios Manifestado en Carne

Los “Testigos de Jehová” dicen que cuando la Biblia presenta a Jesús como el Hijo Unigénito de Dios, que eso indica que el Hijo es un sujeto diferente a Dios, y asumen que es un espíritu que tenía vida antes de la creación y que después nació como hombre dejando el cielo voluntariamente.

Los Testigos de Jehová, dicen:

“El Hijo unigénito de Jehová dejó voluntariamente el cielo para venir a la Tierra y ser hombre. Pero quizá usted se pregunte: “¿Cómo fue posible que un espíritu naciera como ser humano?”. Pues bien, Jehová realizó un milagro. Hizo que la vida de su Hijo primogénito, que estaba en el cielo, pasara a la matriz de una virgen judía llamada María. Puesto que no intervino ningún padre humano, ella dio a luz un hijo perfecto, al que puso por nombre Jesús (Lucas 1:30-35)”. [15] (El énfasis es añadido).

“¿Es el Hijo primogénito igual a Dios, como algunos creen? Eso no es lo que la Biblia enseña. Como vimos en el párrafo anterior, el Hijo fue creado. Por lo tanto, es obvio que tuvo un principio, mientras que Jehová no tiene ni principio ni fin (Salmo 90:2)”. [16] (El énfasis es añadido).

“Otra cosa que lo hace especial es el hecho de ser el “Hijo unigénito” (Juan 3:16). Esto significa que es el único a quien Dios creó directamente [17]  (El énfasis es añadido).

En varias ocasiones, la Escritura menciona a Cristo Jesús como el “Hijo unigénito”. Como se mostró anteriormente, “Los Testigos de Jehová” afirman que por el hecho de que Cristo Jesús sea el “unigénito Hijo”, que esto significa que él es el único a quien Dios creó directamente. ¿Pero será cierta dicha afirmación?

La Biblia nos enseña claramente que Dios creó directamente a la primera pareja de seres humanos, es decir a Adán y Eva (Génesis 1:26-27; 2:21-23). También nos muestra que Dios creó directamente los cielos y la tierra (Isaías 44:24; 45:12, 18). No obstante, en ninguna parte nos muestra que Él haya creado a un Hijo antes de los tiempos.

El término “unigénito”, indica que para que el Hijo viniera a la existencia, tuvo que ser engendrado, y por supuesto esto se dio dentro de la virgen María, no antes.

“…José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”. (Mateo 1:20).

“…Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”. (Juan 3:16).

Juan 3:16 expresa que fue tanto el amor de Dios, que Él dio a su Hijo unigénito para dar salvación. Esto demuestra claramente que el Hijo vino a la existencia por causa de nuestra salvación, y por lo tanto vino en el tiempo de los hombres para salvar a los hombres. Jehová Dios mismo, fue quien vino a salvarnos (Isaías 33:22; 43:11; Oseas 13:4), y lo hizo asumiendo la condición de un Hijo, del hombre perfecto (Efesios 4:13).

El texto de Juan 1:18 nos enseña que el unigénito Hijo dio a conocer al Padre, y esto es verdad en razón a que a Jehová Dios Padre nadie lo ha visto ni lo puede ver como el Eterno Espíritu invisible que es, sino solamente en su manifestación en carne como el Hijo, como el varón perfecto, como el unigénito del Padre que se hizo en todo semejante a los demás hijos, es decir a los demás hombres. Por medio del unigénito Hijo, Jehová Dios se hizo visible y se dio a conocer a la humanidad a la cual Él desea salvar.

En el Antiguo Testamento, el Hijo es mencionado solamente de una manera profética (Isaías 7:14; 9:1-6), pues el Hijo sería la señal que daría lugar a que Dios mismo estaría entre nosotros en la forma de un hombre siervo (Salmos 130:7-8; Juan 1:1-14; Filipenses 2:5-8), el varón perfecto (Mateo 1:18-23; Lucas 1:10-11, Efesios 4:13). POR LO TANTO, EL HIJO UNIGÉNITO NO PREEXISTIÓ COMO HIJO ANTES DE SU ENCARNACIÓN, SINO QUE PREEXISTIÓ COMO JEHOVÁ DIOS EL PADRE.

El Espíritu Santo (que es Jehová Dios en forma espiritual) ENGENDRÓ en la virgen María de manera milagrosa y poderosa al varón que Él mismo se hizo para manifestarse a los hombres (Mateo 1:18:23; Lucas 1:31-35) en el tiempo, con el fin de dar cumplimiento a la profecía del Salmo 2:7 que dice: “Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy”. Lucas 1:35 dice: “El Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. El Hijo vino mediante agua y sangre (1ª Juan 5:6) y fue nacido de mujer y nacido bajo la ley (Gálatas 4:4). Por lo tanto, para que el Hijo llegara a ser una realidad, debía de nacer de una mujer.

El eterno Jehová Dios que llegó a ser el Hijo en el tiempo, no tiene principio ni fin y por lo tanto no tuvo ni pudo ser creado por nadie, ya que Él es el origen de todo. Jehová por fuera de la encarnación siempre ha sido y será Dios el Padre, pero dentro de la encarnación Él simultáneamente vino a ser el varón perfecto, el Hijo.

En el principio (o en la eternidad), el Hijo solo estuvo como un plan (el verbo) en la mente de Dios, y ese es el plan eterno que Dios se trazó para salvar al hombre pecador en el cumplimiento del tiempo (Gálatas 4:4; 1ª Pedro 1:18-20). El Hijo, como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29), es quien le da todo el sentido al plan de salvación (Juan 3:16-18; 36; Tito 2:11-14), y por ello en Apocalipsis 13:8 se menciona que el Cordero fue inmolado desde el principio del mundo, pues Dios en su presciencia ya veía desde la eternidad el plan del Hijo consumado, aunque su cumplimiento debería darse en el tiempo (Juan 19:5).

El hecho de que la Biblia presente a Jesús como el Hijo, de ninguna manera anula el hecho de que Él también sea el Dios Padre, pues la Escritura enseña claramente que EL HIJO ES DIOS y no hay contradicción alguna con esto (Romanos 9:5; Hebreos 1:8; 1ª Juan 5:20), pues el Hijo es la aparición del único Dios en la carne (1ª Timoteo 3:16), es el Verbo que se hizo carne (Juan 1:1-3,14), es Dios mismo siendo nuestro Emanuel que vino a salvarnos (Mateo 1:18-23; 1ª Timoteo 1:15-16), y es Dios que asumió un velo de carne para venir al mundo (Hebreos 2:14-15).


4. Jesús Afirmó Ser Jehová Dios el Padre

Los Testigos de Jehová, dicen:

Jesús nunca afirmó que fuera Dios, pero reconoció que era el Mesías o Cristo prometido. También dijo que era “Hijo de Dios”, no Dios (Juan 4:24, 26; 10:36)”. [18] (El énfasis es añadido).

Los “Testigos de Jehová” aseveran que no hay una sola porción bíblica donde Jesús haya dicho que Él sea Jehová Dios el Padre. Pero no solamente Jesús dejó claro que Él es Jehová Dios el Padre manifestado en la carne como un Hijo unigénito, sino que como lo hemos visto, la Biblia entera declara esta misma verdad.

En Juan 16:25, Jesucristo afirmó que Él frecuentemente habló acerca del Padre por medio de alegorías (o en un lenguaje enigmático), pero también aseveró que llegaría un momento en que nos hablaría claramente acerca del Padre. Así que a lo largo de las cuatro versiones del evangelio (a saber Mateo, Marcos, Lucas y Juan), vemos que Jesucristo se refirió al Padre en tercera persona, aun cuando Él mismo es Jehová el Padre Eterno manifestado en la carne. Lo interesante es que en cada una de estas porciones se combina el lenguaje enigmático con el lenguaje claro, lo que nos permite conocer a través del lenguaje claro la verdadera identidad del Padre.

Por ejemplo, en Juan capítulo 10 Jesucristo utilizó la alegoría del Buen Pastor para hablar acerca del Padre. “Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía” (Juan 10:6). Ampliando lo que les había confesado, Jesucristo dijo: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”, pero el pueblo de Israel sabía que el verdadero pastor de su pueblo era Jehová Dios, tal como se declara en el Salmo 23. Luego, Jesucristo dijo que nadie puede arrebatar a sus ovejas de su mano (Juan 10:27-28), pero a continuación dijo que nadie las puede arrebatar de la mano de su Padre (Juan 10:29). ¿Entonces al fin en qué mano estaban las ovejas? ¿En la mano de Jesucristo o en las manos del Padre? Para que no quedaran dudas y para que la gente no se confundiera pensando que habían dos manos en las cuales estaban las ovejas, o dos pastores diferentes, Él les declaró: “Yo y el Padre uno somos”. Fue tan obvio que Jesús se identificó como Jehová Padre el Pastor manifestado en la carne, que los judíos tomaron piedras para lapidarlo al creer que había cometido blasfemia (Juan 10:31-33). Algunos, por no querer aceptar la verdad de la declaración de Jesús en Juan 10:30, insisten en que si Jesús era verdaderamente el Padre, Él tuvo que haber dicho “Yo y el Padre uno soy”, pero esto lo hacen porque quieren ignorar la correlación del lenguaje con la que Jesús se venía expresando. Ellos también ignoran que estaba profetizado que Jehová el Pastor mismo vendría a salvarnos. El Salmo 80:1-3 declara: “Oh Pastor de Israelven a salvarnosHaz resplandecer tu rostro, y seremos salvos”.  Ezequiel 34:11, dice: “Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré”.

En Juan capítulo 8, Jesucristo utilizó la alegoría de La Luz del Mundo para hablar acerca del Padre. Jesucristo dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). Sin embargo, nadie sino Jehová el Padre puede reclamar ser la Luz del Mundo. “Tú eres mi lámpara, oh Jehová; Mi Dios alumbrará mis tinieblas”. (2. Samuel 22:29). Los judíos le dijeron a Jesús que su testimonio no tenía valor, porque él testificaba acerca de sí mismo, pero la respuesta de Jesús fue que Él posee un testimonio doble de que Él es la Luz del mundo. Él da testimonio acerca de sí mismo, y el Padre también da testimonio acerca de Él. Aquí se ve otra vez el lenguaje  enigmático, pues se habla del Padre en tercera persona. Sin embargo, cuando le preguntaron que dónde estaba su Padre, la respuesta de Jesús fue: “Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais”. Está claro que Jesús confesó ser el Padre mismo manifestado en la carne, porque nadie puede decir que conocerlo a él es conocer a otro, por lo que conocer a Jesús es conocer al Padre mismo en la forma en la cual Él se nos ha revelado, que es en la faz (en la cara) de Jesucristo (2 Corintios 4:6).

En Juan capítulo 14, vemos otra vez el lenguaje enigmático acerca del Padre, pues Jesucristo habló de las moradas que habían en la casa de su Padre, refiriéndose al Padre en tercera persona, y le dijo a sus discípulos que ellos sabían a dónde iba y que sabían el camino. Pero Tomás le respondió: “Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?” (Juan 14:5). “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto” (Juan 14:6-7). La palabra “viene”, indica ir o trasladarse hacia el que habla, y por lo tanto demuestra que Jesús es el mismo Jehová Padre en la carne. En caso de que el Padre fuera alguien distinto a Jesús, Él tenía que haber dicho “nadie va al Padre sino por mí”. Todos los que quieran hallar al Padre tienen que venir a Jesús, “porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9). Nadie puede decir que conocerlo a él es conocer a otro, o que verlo a Él es ver a otro, pero Jesucristo declaró ser el Padre en la carne, al decir que conocerlo a Él es conocer al Padre y que verlo a Él es ver al Padre.

Para Felipe era difícil creer que el Hombre Jesús era también el Padre mismo, y por eso insistió: “Señor, muéstranos el Padre, y nos basta” (Juan 14:8). “Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” (Juan 14:9). Jesús no dijo: “El Padre está”, como si hablara de otro, sino que dijo “estoy”, indicando que Él mismo es Jehová el Padre que se hallaba allí con ellos manifestado en la carne. Para cerrar su clara identificación como el Padre, Jesús concluyó diciéndoles: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18). La razón por la cual algunos no pueden entender la clara identificación de Jesucristo como el Padre en Juan 14, se da porque ellos se entretienen con el lenguaje alegórico pero no destacan la fuerza de las declaraciones explícitas. Aunque haya gente confundida viendo al Padre aparte de Jesús, Él los exhorta respondiéndoles lo mismo que le respondió a Felipe: “¿Pero cómo es posible que ustedes me pidan que les muestre al Padre? ¡El que me ha visto a mí ha visto al Padre! ¡El que me conoce a mí conoce al Padre! ¡Y el que a mí me tiene no está huérfano pues ha venido al Padre!”.     

Jesús se declaró como Jehová Dios Padre, cuando dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY” (Juan 8:58). Si Jesús fuera un ángel o un ser espiritual creado antes de que Abraham hubiera llegado a existir, sus palabras correctas debieron ser: “antes que Abraham fuese, yo era”. Pero en lugar de esto, Jesús dijo YO SOY, aclarando que Él es el Autoexistente, el único que tiene vida en sí mismo y que da vida a los demás, y el Dios que habló con Moisés en el monte Horeb en medio de la zarza que ardía pero no se consumía (Éxodo 3). Otra vez, creyendo que Jesús había blasfemado, los judíos “Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue” (Juan 8:59). Algunos intentan negar que el uso que Jesús hizo de la expresión “YO SOY” en Juan 8:58 indica que Él sea el Padre manifestado en la carne, alegando que la frase “yo soy” significa la proclamación de una característica propia de la personalidad, como cuando alguien dice “yo soy una persona alegre”, etc., o alegando que también significa un reclamo de identidad, como cuando alguien dice “yo soy Pepito Pérez”. Sin embargo, Jesús no utilizó el YO SOY en estos dos últimos sentidos, sino en el sentido de existencia, declarando ser EL ÚNICO AUTOEXISTENTE ETERNO, como en el pasaje de la zarza de Éxodo 3.

Si deseamos ser salvos, entonces debemos creer a la declaración de Jesucristo:

“Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que YO SOY, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24).


Conclusión Final

Asegurar que Jesús es una criatura, es desconocer el misterio de la Piedad que enseña que Jehová Dios se manifestó en la carne como un Hijo para venir a salvar a la humanidad perdida. Así que presentar a Jesús como una criatura es negar el plan de salvación de Dios, y por ende desconocer el gran amor de Dios que nos muestra que Jehová mismo vino a salvarnos participando de carne y sangre asumiendo la condición de un Hijo (o un hombre). Cuando Jehová se encarnó, Él todavía siguió siendo el eterno Jehová Padre por fuera de la encarnación, y por eso continuó sosteniendo el universo y habitando como Dios; pero de manera simultánea vino a ser el Hijo engendrado, el Emanuel, Dios con nosotros, para en esa forma ser nuestro Cordero redentor. El amor de Dios se nos ha manifestado, porque Él mismo vino a salvarnos y no mandó a ninguna de sus criaturas.


Referencias: 

[1] Los Testigos de Jehová. ¿Qué Enseña Realmente la Biblia? © 2005, Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. Capítulo 4. ¿Quién es Jesucristo? Pág. 41.
https://www.jw.org/es/publicaciones/libros/ense%C3%B1a/
[2] Los Testigos de Jehová. El Hombre Más Grande de Todos los Tiempos. © 1991, Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. Impresión de 2006. Pág. 11.
https://www.jw.org/es/publicaciones/libros/El-hombre-m%C3%A1s-grande-de-todos-los-tiempos/
[3] ¿Qué Enseña Realmente la Biblia? Pág. 42.
[4] Ibídem. Pág. 41.
[5] Ibídem.
[6] Ibídem.
[7] Ibídem.
[8] Los Testigos de Jehová. Aprendamos del Gran Maestro. © 2003, Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. Pág. 22.
https://www.jw.org/es/publicaciones/libros/aprendamos-del-gran-maestro-jesus/
[9] Aprendamos del Gran Maestro. ¿Qué enseña realmente la Biblia? Pág. 41.
[10] El Creador de Todas las Cosas. Pág. 22.
[11] ¿Qué enseña realmente la Biblia? Pág. 42.
[12] A. T. Robertson. Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento – Obra Completa 6 Tomos en 1. © 2003. Editorial Clie. Pág. 502.
[13] Francisco Lacueva. Comentario Bíblico de Mathew Henry. Obra Completa sin Abreviar. © 1999. Editorial Clie. Pág. 1696.
[14] A. T. Robertson. Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento. Pág. 502.
[15] ¿Qué enseña realmente la Biblia? Pág. 42.
[16] Ibídem.
[17] Ibídem.
[18] El Hombre Más Grande de Todos los Tiempos. Pág. 11.


miércoles, 23 de enero de 2019

La Evidencia Histórica de la Resurrección de Jesús: Una Exposición Breve


Por Jason Dulle. © 2018. Todos los derechos reservados
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2019
Más información en www.onenesspentecostal.com


La resurrección de Jesucristo de entre los muertos, fue el mensaje central de la iglesia primitiva y es la base de la esperanza cristiana. Pero ¿por qué deberíamos creer que un hombre fue resucitado de entre los muertos hace 2000 años cuando nosotros no estuvimos allí para presenciarlo, y cuando nuestra experiencia uniforme dice que los muertos siempre permanecen muertos? Si bien muchas personas piensan que la resurrección de Jesús es algo que uno elige creer o rechazar en función de sus gustos religiosos personales, el hecho es que existen razones históricas buenas y objetivas para creer que Jesús resucitó de entre los muertos.

Los historiadores deben hacer dos cosas: establecer los hechos históricos y luego encontrar la mejor explicación para esos hechos. Cuando se trata de la vida de Jesús, la fuente principal para el historiador son los evangelios del Nuevo Testamento (NT) y los escritos de Pablo, porque incluyen el testimonio de los primeros discípulos que presenciaron los eventos en cuestión o conocieron a los que lo hicieron, y proporcionan lo más detallado de la vida de Jesús.

Usted podría pensar que esto no es justo, porque los evangelios y las epístolas de Pablo fueron escritos por los discípulos de Jesús, y por lo tanto están sesgados. Eso puede ser cierto, pero toda la documentación histórica está sesgada. Además, eso no impide que los historiadores puedan examinar el material para descubrir lo que es histórico y lo que no lo es, sin necesidad de presumir que los documentos del Nuevo Testamento son inspirados por la divinidad o que son inerrantes. Los historiadores del NT (que incluyen a cristianos y no cristianos), aplican al NT los mismos principios historiográficos que se aplican a otras fuentes antiguas para determinar cuáles son las partes sobre las que tenemos buenas razones para creer que son históricas. Algunos de estos principios incluyen:


  • La fecha y número de testimonios.

Cuanto más cerca esté el testigo del evento histórico, y cuantas más personas informen sobre ese mismo evento, más probable será que sea históricamente exacto.

  • El testimonio de un testigo visual.

Es más probable que sea históricamente exacto el testimonio de aquellos que estuvieron presentes en el evento sobre el que están informando, que el testimonio de aquellos que no estuvieron presentes.


  • Criterio de vergüenza.

Cuando las personas inventan una historia, generalmente representan a sus héroes de manera positiva en lugar de negativa, por lo que la inclusión de información que podría ser embarazosa para los héroes, suele ser un buen indicador de que realmente sucedió.


  • Falta de adorno

Cuando las personas inventan historias, tienden a adornar el relato con detalles superlativos, por lo que si a un relato le faltan tales superlativos, es más probable que sea históricamente precisa.


  • Coherencia

Los detalles de un evento histórico deben coincidir entre sí, si es verdaderamente histórico. La presencia de detalles incongruentes, es una buena indicación de que hay algo de ficción involucrada.


La aplicación de estos principios de la historiografía, ha llevado a la mayoría de los historiadores del NT a concluir que los siguientes elementos de la historia de Jesús son históricamente confiables:


# 1: Jesús fue crucificado bajo Poncio Pilato. 

Los historiadores creen que Jesús fue crucificado bajo Poncio Pilato como lo afirma el Nuevo Testamento, porque:


  • Hay múltiples declaraciones independientes y tempranas de este hecho, tanto en el Nuevo Testamento como en fuentes no cristianas. [1]  
  • No hay reclamaciones que compitan en relación con la muerte de Jesús (incluso por parte de los no cristianos y de los enemigos de la fe cristiana).
  • Este fue un hecho vergonzoso para la iglesia primitiva, y por lo tanto no lo habría proclamado si no fuera cierto. La expectativa judía del Mesías, era que él sería un rey conquistador que derrotaría a los romanos. Ser asesinado por los romanos, se entendería como una prueba de facto de que Jesús no era el Mesías. 


Significado:

Este hecho histórico es significativo, porque significa que la muerte de Jesús fue un evento público y oficial que pudo ser verificado por los romanos y los judíos por igual. Además, la naturaleza de su ejecución aseguró su muerte, lo que excluye a la explicación alternativa de que Jesús en realidad nunca murió.


# 2: Jesús fue enterrado en la tumba de José de Arimatea. 

Los historiadores creen que Jesús fue enterrado en la tumba de José de Arimatea, porque:


  • En el NT hay múltiples testimonios tempranos e independientes de la sepultura de Jesús en una tumba [2] que pertenecía a José de Arimatea [3].
  • José de Arimatea era parte del Sanedrín judío, que fue responsable de condenar a Jesús a la muerte. Si los cristianos hubieran inventado la historia de la sepultura, seguramente se relataría que ellos fueron quienes le dieron a Jesús un entierro honorable, pero no un extraño del Sanedrín.
  • Las historias de la sepultura carecen de adornos.
  • No hay historias que compitan con respecto al destino del cuerpo muerto de Jesús.


Significado:

Este hecho histórico es significativo, porque demuestra que la ubicación de la tumba de Jesús fue de conocimiento público, lo que haría que la afirmación de los apóstoles sobre la resurrección de Cristo fuera fácilmente desmentida si se basara en una mentira. Si Jesús realmente resucitó de la muerte, su tumba estaría vacía. Para demostrar como falsas las afirmaciones de los apóstoles, el liderazgo judío simplemente podría haber señalado al cuerpo en la tumba.


# 3: En la mañana del domingo después de la crucifixión, la tumba de Jesús fue encontrada vacía por un grupo de mujeres que fueron seguidoras de Él. 

Los historiadores creen que la tumba de Jesús fue encontrada vacía por las siguientes razones:


  • Hay múltiples declaraciones tempranas e independientes de este hecho. [4] 
  • Para ese tiempo, por lo general el testimonio de las mujeres era considerado poco confiable. Un relato legendario, seguramente habría hecho a los discípulos varones los principales descubridores de la tumba vacía. Informar que las mujeres fueron las que descubrieron la tumba vacía, hubiera sido un hecho vergonzoso para los primeros discípulos, y por lo tanto este testimonio es históricamente confiable.
  • Si la tumba no estuviera vacía, el cristianismo no podría haber comenzado y florecido en Jerusalén. El sitio de la tumba era conocido por los líderes religiosos de Jerusalén, por lo que si los apóstoles hubieran predicado la resurrección de Jesús a pesar del hecho de que su cuerpo todavía estaba en la tumba, los líderes religiosos podrían haber desacreditado rápidamente sus afirmaciones de resurrección. Los discípulos no habrían inventado una historia que fuera tan fácilmente desmentida. Uno podría imaginarse cómo hipotéticamente podría haber comenzado el cristianismo en Roma, dado que Jerusalén estaría muy lejos para que cualquiera pudiera verificar las afirmaciones de los apóstoles, pero no es plausible que el cristianismo haya comenzado en Jerusalén si el cuerpo de Jesús estuviera todavía en la tumba.


Significado:

Si el cuerpo de Jesús no estaba en la tumba, uno debe explicar lo que le sucedió. Además, aunque una tumba vacía no prueba en sí misma que Jesús resucitó de entre los muertos, sí es una condición necesaria para una verdadera resurrección, y por lo tanto es consistente con la hipótesis de la resurrección.


# 4 - Muchas personas vieron a Jesús después de que Él fue crucificado, y creyeron que eran apariciones de un hombre resucitado.

Aunque no todos los historiadores creen que Jesús realmente resucitó de entre los muertos, están convencidos de que las personas vieron a Jesús después de su muerte, y esas experiencias son interpretadas como apariciones de Jesús resucitado, porque:


  • Hay múltiples testimonios tempranos e independientes de estas apariciones.
  • Jesús apareció varias veces (no solo una vez) a muchos individuos (y no solo a uno), a grupos de personas (no solo individualmente), en varios lugares (no solo uno), bajo una multiplicidad de circunstancias (no solo una).
  • Jesús no solo se apareció a los discípulos, sino también a los escépticos (como Santiago) y a los adversarios (como Pablo). [5]


A diferencia de los avistamientos de Elvis Presley, estas apariciones no fueron fugaces. La gente no solo vio a Jesús, sino que lo involucraron en conversaciones sostenidas [6], tuvieron interacciones físicas con Él [7] y lo vieron consumir alimentos. [8] Es por eso que los discípulos no concluyeron que estaban viendo al espíritu de Jesús, o que estaban soñando, alucinando o experimentando una mera visión de Jesús. La naturaleza de las apariencias hizo que concluyeran que Jesús estaba vivo en la carne.

Significado:

Uno tiene que explicar cómo fue que tantas personas vieron a Jesús vivo después de su muerte, y por qué esas experiencias se detuvieron significativamente después de 40 días, si de hecho Jesús no hubiera resucitado de entre los muertos. La naturaleza de estas experiencias es consistente con una resurrección.


# 5 - Los discípulos creyeron que Jesús se levantó de entre los muertos, a pesar de toda su predisposición para no creerlo. 

Hay otros hechos relacionados con el estado mental de los discípulos que también es importante considerar. Por ejemplo, sabemos que los discípulos proclamaron a Jesús como el Mesías mayormente después de su crucifixión. Esta es una rareza histórica, porque los judíos no tenían el concepto de un Mesías moribundo sino solamente de uno esplendoroso, concibiéndolo como un rey conquistador. Cuando otros aspirantes a Mesías morían, sus discípulos abandonaban sus esperanzas mesiánicas o se encontraban con un nuevo “Mesías”, pero nadie seguía creyendo que el líder que murió era verdaderamente el Mesías. Sin embargo, los discípulos de Jesús sí lo hicieron ¿Qué puede explicar esta extraña determinación, dada su comprensión judía del Mesías?

Más importante, es el estado mental de los discípulos. Los evangelios dejan en claro, que después de la crucifixión los discípulos ya habían perdido la esperanza en Jesús como el Mesías (Mc. 16:10; Lc. 24:18-21; Jn. 20:24-25). Ellos estaban abatidos y temerosos, escondiéndose de los judíos y los romanos. No insistían ni aguardaban que ocurriera algo más relacionado con Jesús. Cuando las mujeres informaron haber visto a Jesús vivo de entre los muertos, los discípulos no les creyeron (Mc. 16:11,14; Lc. 24:10-11). Tampoco creyeron en el testimonio de los dos discípulos que encontraron a Jesús en el camino a Emaús (Mc. 16:12-13). Tomás se negó a creer (Jn. 20:24-28). Incluso cuando vieron a Jesús corporalmente por primera vez, dudaron de que fuera Él y pensaron que estaban viendo su espíritu (Lc. 24:36-43). Necesitaron mucha evidencia antes de concluir que Jesús había resucitado de entre los muertos. Sin embargo, una vez que lo vieron, creyeron. Cambió su estado mental y su comportamiento. No solo les fue devuelta la esperanza, sino que fueron hombres transformados. En lugar de esconderse de las autoridades judías, los confrontaron audazmente por haber crucificado a Jesús, y predicaron sobre la resurrección (Hch. 4:1-22; 5:27-32).

Significado:

Esto mitiga la posibilidad de que los discípulos inventaron la historia de la resurrección o que “fantasearon” con Jesús de vuelta a la vida. Un Mesías muerto y resucitado, estaba demasiado lejos de los límites de la teología judía para ser inventado, y la disposición mental de los apóstoles después de la crucifixión no fue en absoluto coherente con suponer que Jesús volviera a la vida.


# 6 - La conversión de Santiago

La conversión de Santiago, el hermano de Jesús, también se considera históricamente precisa. Juan 7:5 nos dice que los hermanos de Jesús no creyeron que Él fuera el mesías. ¡Más bien creyeron que estaba loco! (Mc. 3:21). Tenemos buenas razones para creer que este informe es históricamente exacto, porque sería vergonzoso para la iglesia primitiva que la propia familia de Jesús no haya creído en Él durante su ministerio terrenal. Es interesante entonces, que veamos al menos a dos de los hermanos de Jesús, incluido Santiago, llegando a la fe varias semanas después de la muerte de Jesús (Mt. 13:55; Hch. 1:14). Su hermano Santiago, incluso dirigió la iglesia en Jerusalén (Hch. 12:17; 15:13; 21:17-18; Gal. 1:19; 2:9,12).

Si un Mesías muerto era un Mesías fallido, ¿entonces por qué Santiago se negó a creer que Jesús era el Mesías antes de la crucifixión (cuando las expectativas mesiánicas para Jesús eran altas e incluso estaba haciendo milagros), pero después de su crucifixión lo abrazó como el Mesías (cuando aparentemente todas las expectativas mesiánicas sobre Jesús habían desaparecido)? Incluso, en el libro del Nuevo Testamento que lleva su nombre, él llamó a Jesús “nuestro glorioso Señor” (Stg. 2:1). ¿Qué le llevaría a creer que su hermano no era solo el Mesías, sino Dios encarnado?


# 7 - La conversión de Pablo

La conversión del apóstol Pablo también es históricamente sólida. Este era un hombre que fue entrenado como fariseo y tenía una prometedora carrera como autoridad religiosa (Hch. 22:3; Gal. 1:13-14; Fil. 3:4-6). Él estaba decidido a eliminar el movimiento de Jesús. Consintió en la muerte de Esteban, y recibió órdenes de Jerusalén para arrestar a los discípulos de Jesús en lugares tan lejanos como Damasco (Hechos 7:54-8:3; 9:1-2; 22:4-5). ¿Por qué el perseguidor de los seguidores de Jesús se convirtió en un seguidor de Cristo? ¿Qué hizo que un fanático contra el cristianismo, se convirtiera en un apasionado del cristianismo? ¿Por qué un hombre que tenía todo que perder y nada que ganar, se convirtió en el mejor misionero cristiano de todos los tiempos?

Significado:

El significado de las conversiones de Pablo y Santiago, es que involucran a un escéptico y a un adversario. Estas personas no estaban predispuestas a creer en Jesús, sino a rechazarlo. Y sin embargo, llegaron a creer que Jesús había resucitado de entre los muertos, lo que fue la misma conclusión a la que llegaron los discípulos de Jesús.


Evaluando la Evidencia

Ahora que hemos establecido los hechos históricos que necesitan ser explicados, ¿cómo los explicamos? Yo diría que la mejor explicación para estos hechos, es la que ofrecieron los discípulos originales de Jesús: Es decir, la resurrección. Hay hipótesis no milagrosas que compiten contra ésta, pero ninguna de ellas puede explicar todos los hechos que necesitan ser explicados (falta de alcance explicativo), carecen de plausibilidad (de poder explicativo), y a menudo son ad hoc (son hechas para intentar probar un argumento específico que no sirve para probar la generalidad de los hechos). Por ejemplo, la teoría de la alucinación sostiene que aquellos que vieron apariciones de Jesús luego de su muerte, simplemente estaban alucinando. Esta explicación carece de alcance explicativo, porque no puede explicar la tumba vacía. (Si los discípulos estuvieran alucinando, el cuerpo de Jesús todavía estaría en la tumba, pero sabemos que la tumba estaba vacía). Esto también es confirmado por nuestro conocimiento sobre las alucinaciones. Al igual que los sueños, las alucinaciones son eventos mentales privados. Son sucesos individuales, no sucesos grupales, y sin embargo Jesús fue visto por varias personas al mismo tiempo.

La hipótesis del cuerpo robado es otra teoría alternativa, que sostiene que los discípulos robaron el cuerpo de Jesús y luego proclamaron que Él había resucitado de entre los muertos como se había predicho. Esta hipótesis tampoco logra explicar todos los hechos históricos. No puede explicar la conversión de Santiago y Pablo, y niega el hecho de que los discípulos vieron apariciones genuinas de Jesús después de su crucifixión por medio de las cuales creyeron que se encontraron con el Jesús resucitado. Esto también requiere que uno crea que los discípulos eran mentirosos, pero esto es inconsistente con el hecho de que al menos cinco, y posiblemente 11 de los apóstoles de Jesús, fueron asesinados por su mensaje sobre la resurrección. Mientras que algunas personas están dispuestas a morir por lo que creen que es verdadero, las personas no están dispuestas a morir por lo que saben que es una mentira. Los mentirosos no son buenos mártires, y sin embargo ellos fueron a sus tumbas confesando que Jesús resucitó.

La clave del asunto, es que solo la resurrección puede explicar todos los hechos históricos. Sólo la resurrección puede explicar:


  • Cómo un hombre pudo ser crucificado y sepultado, y desapareció de su tumba para luego aparecer ante cientos de personas diferentes en múltiples ocasiones. 
  • El por qué los discípulos siguieron creyendo que Jesús era el Mesías, en contravía a todas las expectativas y a la teología judía que prevalecía. 
  • Cómo los apóstoles pasaron de abandonar a Cristo y a esconderse con temor, a ser proclamadores audaces de que Él era Señor y Cristo.  
  • La conversión de Santiago y Pablo. Ambos cambiaron de opinión acerca de Jesús, cuando lo encontraron vivo después de su muerte (Hch. 9:3-6; 22:6-21; 1 Cor. 9:1; 15:7-8).


Cuando encontramos a un grupo de personas dignas de credibilidad, que no tenían nada que ganar humanamente pero sí mucho que perder, que afirmaron que vieron a Jesús vivo después de su muerte y que estuvieron dispuestas a morir por esta afirmación, debemos encontrar una manera válida de explicarlo. Si bien la resurrección no se puede probar con certeza empírica, sí se puede probar más allá de toda duda razonable como la mejor explicación para los datos históricos. [9]


¿Por Qué es Importante?

¿Es la resurrección de Jesús un asunto de interés histórico? ¿Es una rareza histórica que reflexionamos sobre ello, para luego encogernos de hombros y seguir adelante con nuestra vida? No. La resurrección de Jesús es un evento de enorme importancia.

Primero, reivindica las afirmaciones de identidad de Jesús, demostrando que Él realmente es tanto Señor como Cristo. Si Él no fuera quien dijo ser, entonces fue un blasfemo contra Dios y no esperaríamos que Dios lo resucitara de entre los muertos. Pero Dios lo resucitó de los muertos, reivindicando así las afirmaciones de Jesús.

En segundo lugar, valida las enseñanzas de Jesús con respecto al reino espiritual, y prueba que el cristianismo es la verdadera religión. Si Jesús resucitó de entre los muertos, la cuestión de cuál religión es la verdadera, está resuelta.

En tercer lugar, la resurrección significa que la muerte ha sido derrotada. Si confiamos en Cristo, aunque muramos también viviremos de nuevo. La muerte ya no tendrá la última palabra sobre nuestras vidas. Jesús es las primicias de la resurrección. Los que confían en Él, serán resucitados en el último día, tal como Cristo resucitó. Pablo escribió: “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Ro. 8:11).

Finalmente, nuestro destino eterno depende de cómo respondemos a Cristo. ¿Qué harás ante un hombre que resucitó de entre los muertos para no volver a ver la muerte? ¿Rendirás tu vida a la suya? ¿Aceptarás el perdón que Él está ofreciendo? Dios te ha ofrecido un perdón en Jesús, y ahora tienes una opción. Tú puedes aceptar ese perdón confiando en la obra de Cristo, o negarte a aceptarlo teniendo que pagar tú mismo por tus propios crímenes morales.

Si Jesús es quien afirmó ser, y realmente se levantó de entre los muertos, cuando elegimos rechazar a Jesús, estamos eligiendo pararnos ante Dios en base a nuestras propias obras. A la luz de nuestro pecado, esta es una sentencia de muerte. Solo aceptando la obra que Cristo hizo en el Calvario a tu favor, puedes escapar de las consecuencias de tus pecados. Esa es la buena noticia del cristianismo. Ese es el significado de la muerte y la resurrección de Cristo.

Para obtener un argumento más detallado sobre la resurrección de Jesús, incluidas las respuestas a los elementos comunes, consulte mi artículo titulado: Las Bases Probatorias Para Afirmar la Resurrección de Jesucristo.



Notas al pie

[1] Mt. 26:2; 27:26,31-49; 28:5; Mc. 15:21-36; 16:6; Lc. 23:26-45; 24:7,20; Jn. 19:17-29,41; Hch. 2:23,36; 4:10; 13:29; Ro. 6:6; 1 Cor. 1:13,23; 2:2,8; 2 Cor. 13:4; Gal. 2:20; 3:1; Heb. 6:6; 1 P. 3:18; Ap. 11:8; Josefo; Tácito; Luciano; Talmud; (posiblemente Thallus).
[2] Mt. 27:57-60,64,66; 28:1-2; Mc. 15:43-46; 16:2-5,8; Lc. 23:51-55; 24:1-3,9,12,22-24; Jn. 19:38-42; 20:1-8,11-12; Hch. 13:29; 1 Cor. 15:4 (alusiones en Ro. 6:4; Col. 2:12).
[3] Mt. 27:57; Mc. 15:43; Lc. 23:51; Jn. 19:38.
[4] Las mismas Escrituras como en la nota tres, más Hch. 2:29-32; 13:29-31,35-37; 1 Cor. 15:4.
[5] Las siguientes apariciones están registradas en el NT:

  • María Magdalena (Jn. 20:10-18).
  • Otras mujeres (Mt. 28:8-10).
  • Cleofas y otro discípulo (Lucas 24:13-32).
  • Once discípulos y otros (Lucas 24:33-49).
  • Diez apóstoles y otros (no Tomás) (Jn. 20:19-23).
  • Tomás y otros apóstoles (Jn. 20:26-30).
  • Siete apóstoles (Jn. 21:1-14).
  • Discípulos (Mt. 28:16-20)
  • Apóstoles en el Monte de los Olivos antes de la ascensión (Lc. 24:50-52; Hch. 1:4-9).
  • Pedro (Lucas 24:33-34; 1 Cor. 15:5).
  • Quinientas personas (1 Cor. 15:6).
  • Santiago (1 Cor. 15:7).
  • Pablo (Hch. 9; 1 Cor. 9:1; 15:8) (la conversión de Pablo, junto con la de Santiago, a menudo se tratan como una evidencia en sí misma).
  • Varios otros (Hechos 1:21-22).

[6] Mt. 28:9-10,18-20; Mc. 16:14-18; Lc. 24:13-22,36-50; Jn. 20:14-17,19-23,26-29.
[7] Mt. 28:9; Lc. 24:37-40; Jn. 20:20,26-29
[8] Lc. 24:41-43.
[9] No hay ninguna razón histórica para ignorar la hipótesis de la resurrección; sólo un sesgo filosófico contra los milagros o el teísmo. Pero si Dios existe, entonces los milagros son posibles. Hay muchas líneas de evidencia independientes a favor de la existencia de Dios.